miércoles 8 de julio de 2009

Armadillosuchus arrudai, una especie de cocodrilo extinto

Fósiles y reconstrucciones del esqueleto y del animal vivo. EfeLos restos fósiles de una especie de cocodrilo extinto y según sus descubridores, "único y no identificado en ninguna parte del planeta", se han presentado en el Museo de Medio Ambiente de Río de Janeiro, Brasil, junto con una reconstrucción del esqueleto y un modelo del animal en vida.

El Armadillosuchus arrudai vivió hace aproximadamente 90 millones de años y sus restos (la cabeza, una costilla y una pata del animal) fueron encontrados en la región brasileña de Baurú, en el interior del estado de Sao Paulo, según reveló el profesor Ismar de Souza, del Departamento de Geología de la Universidad Federal de Río de Janeiro (URFJ).

Con dos metros de longitud y 120 kilos de peso, este cocodrilo tenía placas óseas en el cuello y en la parte posterior del cuerpo, así como un cráneo largo y una dentición reducida y especializada, características que lo convierten en una especie "única en el mundo", según explicó De Souza.

Su nombre científico, Armadillosuchus arrudai, deriva precisamente del caparazón que recubre su espalda y que utilizaba a modo de protección, un rasgo que lo asemeja a un armadillo moderno.

Para el profesor De Souza, la importancia del descubrimiento de los fósiles, además del hallazgo en sí mismo, reside en que permite comprender las transformaciones climáticas de los espacios ecológicos en el transcurrir de las eras geológicas.

Según el paleontólogo, "el Armadillosuchus mezcla elementos totalmente anómalos para los cocodrilos actuales, lo cual hace difícil incluso aplicar el principio de uniformidad de la geología, que utiliza el presente como llave del pasado".

El artículo elaborado por los profesores De Souza y Marinho fue publicado en la revista científica "Journal of South American Earth Science", publicación especializada en paleontología.

lunes 6 de julio de 2009

La investigación nanotecnológica avanza gracias a una cooperación chino-danesa

La investigación nanotecnológica avanza gracias a una cooperación chino-danesaInvestigadores daneses y chinos están haciendo progresos en el mundo de la nanotecnología gracias a una colaboración dedicada al desarrollo de componentes electrónicos. Los resultados de su trabajo contribuirán a impulsar los sectores de la electrónica, la energía y las comunicaciones.

Los investigadores, que proceden del Centro de Nanociencia y del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y de la Academia China de las Ciencias de Pekín, afirmaron que su colaboración ofrece interesantes perspectivas de futuro debido a la rápida expansión que está experimentando el campo de la electrónica molecular.

«El nuevo Centro de Nanoelectrónica Molecular ofrece un marco ideal para el intercambio de investigadores y, lo que no es menos importante, de investigadores noveles, de forma que se crean los mejores cimientos posibles para construir una asociación científica fructífera», explicó Thomas Bjørnholm, profesor de la Universidad de Copenhague y director del Centro de Nanociencia.

«Ahora se nos brinda la oportunidad de trabajar junto a algunos de los mejores científicos del área de la nanoelectrónica molecular. Las especialidades científicas de Dinamarca y China son distintas, y al trabajar juntos tendremos la posibilidad de complementarlas», añadió el profesor Bjørnholm.

Los investigadores que trabajan en el nuevo Centro de Nanoelectrónica Molecular han declarado que prevén múltiples oportunidades para el desarrollo de su campo de estudio. Por ejemplo, será posible fabricar electrónica para ordenadores mediante procesos químicos a nanoescala, afirmaron, y aclararon que dicho avance permitirá crear un nuevo tipo de ordenador.

Los investigadores que participan en la colaboración también se centran en la creación de moléculas que algún día permitan convertir calor en corrientes eléctricas. El calor emitido por automóviles o fábricas podría utilizarse para este fin, por ejemplo.

Además de cooperar en estos proyectos, los investigadores daneses y chinos trabajan para establecer un programa común de estudios que consistiría en una serie de intercambios de estudiantes y jóvenes investigadores. Tal actividad aumentaría y mantendría el intercambio de estudiantes e investigadores daneses y chinos.

La cooperación entre los dos países no es nueva, ya que dos estudiantes daneses especializados en nanotecnología viajaron a China en 2007 para estudiar allí durante dos meses. Según relatan, la estancia en Pekín fue una experiencia cultural muy positiva y supuso el comienzo de una investigación interesante.

«Trabajé utilizando métodos desarrollados por mi tutor y se me permitió trabajar con gran independencia, y eso pese a que muchos científicos chinos del grupo de investigación trabajaban siguiendo unas rutinas prefijadas», destacó Mikkel Marfelt. «Fue muy interesante aprender sus técnicas y aplicándolas obtuve algunos buenos resultados, de hecho mejores que los suyos.»

Este proyecto recibe apoyo de la Fundación Nacional Danesa de Investigación.

CORDIS Noticias

domingo 5 de julio de 2009

Astronomía made in Spain

Portada del libro 'Astronomía made in Spain'- SEANo es fácil lograr que un grupo numeroso y significativo de astrónomos (seleccionados por la alta calidad de sus contribuciones científicas) cuenten con sus palabras qué investigan, por qué esos temas y no otros y qué significado tienen y han tenido sus trabajos. La Sociedad Española de Astronomía (SEA) lo ha logrado publicando un libro que recoge las respuestas de esos 34 científicos a seis preguntas (las mismas para todos) en que se pide a cada uno que describa "de la forma más sencilla posible" el contexto y alcance de sus descubrimientos. El libro se llama 'Astronomía made in Spain' [ISBN 978-84-612-9883-9], y la SEA lo dedica al Año Internacional de la Astronomía que se está celebrando.

"Encontrareis estilos muy diversos, textos más extensos en unos casos y más lacónicos en otros, con grados de complejidad también distintos en las descripciones de los temas científicos", explican en el prefacio los también astrónomos Benjamín Montesinos y Emilio J. Alfaro, en nombre de la SEA.

¿Por qué estos 34 astrónomos y no otros? Por supuesto la selección ha seguido un criterio, como no podía ser menos en ciencia, y se basa en los artículos de los astrónomos españoles en que explican sus descubrimientos que han sido evaluados como suficientemente importantes como para ser aceptados para su publicación en las dos revistas científicas interdisciplinares más importantes del mundo: Nature y Science. Estas publicaciones sólo aceptan un artículo tras la evaluación por grandes especialistas del sector que determinan si el trabajo es importante y si es correcto. Para un científico, el publicar una investigación suya en Nature o en Science (así como en algunas otras revistas especializadas por áreas) significa un éxito rotundo que repercute en su carrera futura.

Los 34 astrónomos que aparecen en el libro han publicado en una de estas dos revistas en los últimos 30 años (cuatro no enviaron sus respuestas a la SEA). "Hemos sido cuidadosos al hacer la recopilación, tarea que no ha sido sencilla, y aún ahora nos da cierto vértigo la posibilidad de que se nos haya pasado por alto algún artículo", recalcan Montesinos y Alfaro.

En sus respuestas a las seis preguntas, los astrónomos explican qué problema científico se planteó cada uno, qué descubrió, qué avances ha habido en el campo desde entonces, qué incógnitas están pendientes y cómo repercutió ese trabajo en la carrera propia científica. Una última pregunta, con respuestas muy recomendables, pide a cada astrónomo contar una anécdota relacionada con la investigación, desde el que recibió dos ejemplares gratuitos de Nature al que hizo el descubrimiento cuando se había acabado su contrato de trabajo y acabó saliendo en toda la prensa como investigador español en paro que descubre un agujero negro, a numerosas amistades gestadas durante la investigación y conservadas muchos años.

ALICIA RIVERA. ELPAIS.com

sábado 4 de julio de 2009

Habitación espacial con vistas a la Tierra

Concepto artístico de la Cúpula. Crédito: NASALa tripulación de la Estación Espacial Internacional (EEI) está a punto de estrenar una "terraza". El nodo Tranquility (Tranquilidad), que estará llegando a la estación espacial a comienzos de 2010, incluirá un domo de observación distinto a cualquier otra ventana que haya sido transportada hacia el espacio. Dicho domo, llamado Cúpula, está literalmente cargado de ventanas para observar la Tierra, el espacio y la maravillosa extensión de las instalaciones de la EEI.

La Cúpula, cuyo nombre proviene de la terraza de observación elevada de un furgón de cola de un tren, ha sido diseñada con el fin de utilizarla como plataforma de observación para las operaciones llevadas a cabo fuera de la estación (por ejemplo, tareas que se deben realizar mediante robots, caminatas espaciales y el acoplamiento de una nave espacial). En su interior, el domo contiene computadoras que proporcionan a los astronautas control total sobre el brazo robot de la estación espacial y sobre el hábil manipulador, mientras que las ventanas ofrecen vistas panorámicas inigualables de estos artefactos en acción.

También es un lugar donde los astronautas pueden relajarse.

"Las tripulaciones nos cuentan que contemplar la Tierra es algo importante para ellos", dice Julie Robinson, científica del Programa de la EEI, en el Centro Johnson para Vuelos Espaciales. "Los astronautas trabajan mucho allí arriba y permanecen lejos de sus familias durante mucho tiempo. El hecho de observar la Tierra y las estrellas es algo que los ayuda a relajarse y los colma de inspiración".

Hasta ahora, los astronautas a bordo de la estación espacial habían estado limitados a mirar a través de pequeños ojos de buey o, en el mejor de los casos, a través de una ventana de 50 centímetros (20 pulgadas) en el Laboratorio Destiny (Destino). La Cúpula expandirá radicalmente la vista que ellos tienen desde allí.

"La ventana superior de la Cúpula, que es un área circular de 80 centímetros de diámetro, es la más grande que se haya construido para el espacio", dice Robinson. "En lugar de tener que asomarse por un pequeño ojo de buey, a través de la Cúpula, los astronautas podrán disfrutar de una impresionante vista del cosmos y gozarán de un paisaje panorámico de la Tierra sin precendentes. Los astronautas compartirán estos paisajes con el resto del mundo mediante fotografías tomadas a través de estas ventanas, las cuales colocarán en la red".

Esto podría dar lugar a descubrimientos científicos:

"Fotografiando vistas oblicuas a diferentes ángulos del Sol, los astronautas podrán utilizar la Cúpula para brindar a los científicos una vista de la Tierra que no pueden obtener los satélites", añade Robinson. Las fotografías de la Tierra que tomaron los astronautas han sido utilizadas para entender procesos terrestres tales como el derretimiento de los témpanos de hielo, las nubes noctilucentes, las tormentas de polvo y la estructura del ojo de un huracán.

Parece apropiado incorporar la Cúpula a la estación espacial cerca del aniversario número cuarenta del programa Apollo. Los astronautas de Apollo, al igual que la tripulación de la estación espacial, han sabido apreciar la experiencia de poder mirar el planeta que dejaron atrás. Ed Mitchell, el astronauta que realizó la caminata espacial en la misión Apollo 14, dijo esto:

"Súbitamente, desde el borde de la Luna, durante prolongados y lentos períodos de inmensa majestusidad, emerge una brillante joya azul y blanca, una delicada esfera de color azul claro como el cielo, arropada con velos de blanco que se levantan poco a poco, como una pequeña perla desde la espesura de un negro y misterioso mar. Toma más de un momento darse cuenta de que esto es la Tierra... nuestro hogar".

Desde la Cúpula, se verá mejor que nunca.

Ciencia@NASA

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