viernes 27 de enero de 2012

El observatorio Kepler descubre 26 nuevos planetas

El observatorio Kepler descubre 26 nuevos planetas
El telescopio Kepler de la NASA, prolífico cazador de astros, ha descubierto otros 26 planetas en once sistemas planetarios, según informó la agencia espacial estadounidense.

"Estos descubrimientos casi duplican el número de planetas verificados por Kepler y triplican el de astros que se sabe que tienen más de un planeta que transita en su entorno", explicó la NASA en un comunicado.

"Esos sistemas ayudará a los astrónomos a entender mejor cómo se forman los planetas", agregó.

Desde que fue lanzado en 2009, Kepler detecta planetas y posibles candidatos con un amplio rango de tamaños y en distancias de órbitas también muy variadas, para ayudar a los científicos a entender mejor cuál es nuestro lugar en la galaxia.

Los planetas detectados ahora por Kepler orbitan cerca a sus astros centrales y varían en tamaño desde 1,5 veces el radio de la Tierra a un poco más que Júpiter, el mayor de la Vía Láctea.

Además, los 26 planetas orbitan más próximos a sus astros que lo que Venus gira alrededor del Sol, lo que significa que les toma entre seis y 143 días completar una órbita, según los científicos de la NASA.

Se requerirán más observaciones para determinar si éstos tienen la topografía rocosa de la Tierra o un atmósfera gaseosa como la de Neptuno, explicó la NASA.

"Antes de la misión Kepler, sabíamos que existían quizá 500 exoplanetas" en la bóveda espacial, dijo Doug Hudgins, científico a cargo del programa Kepler en Washington.

"Ahora, en tan sólo dos años de mirar hacia un trozo del cielo un poco más grande que un puño, Kepler ha descubierto más de 60 planetas y más de 2.300 candidatos a planeta", explicó Hudgins. "Esto nos dice que nuestra galaxia está cargada de planetas de todo tipo de tamaños y órbitas".

Kepler identifica los "candidatos a planeta" mediante una repetición de las mediciones del brillo de luz que emiten más de 150.000 estrellas para detectar cuando un planeta pasa enfrente de ellas. Ese paso produce una pequeña sombra hacia la Tierra y el observatorio Kepler.

EFE

jueves 26 de enero de 2012

Dramática formación estelar interrumpida por agujeros negros

Dramática formación estelar interrumpida por agujeros negros
Utilizando el telescopio APEX, un equipo de astrónomos ha encontrado la relación más evidente encontrada hasta el momento entre los estallidos más potentes de formación estelar en el Universo temprano y las galaxias más masivas encontradas en la actualidad. Las galaxias, floreciendo con dramáticos estallidos estelares en el Universo temprano, fueron testigo de la abrupta interrupción del nacimiento de estrellas, dejándolas con el aspecto actual: galaxias masivas —pero pasivas— con estrellas viejas. Los astrónomos también tienen un posible culpable para el repentino final de los estallidos de formación estelar: el nacimiento de agujeros negros supermasivos.

Los astrónomos han combinado observaciones de la cámara LABOCA operada por ESO en el telescopio de 12 metros Atacama Pathfinder Experiment (APEX), con medidas llevadas a cabo por el telescopio Very Large Telescope de ESO, y el telescopio espacial Spitzer de la NASA, entre otros, para observar la forma en que estas brillantes galaxias distantes se unen en grupos de cúmulos.

Cuanto más cerca se agrupan las galaxias, más masivos son sus halos de materia oscura —la materia invisible que compone la mayor parte de la masa de las galaxias. Estos nuevos resultados son las medidas más precisas de cúmulos hechas nunca para este tipo de galaxia.

Las galaxias están tan lejos que su luz ha tardado alrededor de diez mil millones de años en llegar hasta nosotros, de manera que las vemos como eran hace alrededor de diez mil millones de años. En estas instantáneas del Universo temprano, las galaxias están viviendo el fenómeno más intenso de formación estelar conocido, el denominado estallido de formación estelar o starburst (en inglés).

Midiendo las masas de los halos de materia oscura que se encuentran alrededor de las galaxias, y utilizando simulaciones por ordenador para estudiar cómo esos halos crecen con el paso del tiempo, los astrónomos vieron que esas galaxias distantes con estallidos de formación estelar del Universo temprano, con el tiempo se transforman en galaxias elípticas gigantes —las galaxias más masivas del Universo actual.

“Esta es la primera vez que hemos sido capaces de mostrar esta relación directa entre los estallidos de formación estelar más energéticos del Universo temprano, y las galaxias gigantes más masivas del Universo actual," explica Ryan Hickox (Dartmouth College, EE.UU., y Universidad de Durham, Reino Unido), el investigador que lidera el equipo.

Además, las nuevas observaciones indican que los brillantes estallidos que tienen lugar en esas galaxias distantes duran tan solo cien millones de años —un tiempo muy corto en términos cosmológicos— pese a lo cual, en ese breve espacio de tiempo, son capaces de doblar la cantidad de estrellas en las galaxias. El repentino final de ese rápido crecimiento es otro episodio de la historia de las galaxias que los astrónomos aún no han terminado de entender.

“Sabemos que las estrellas masivas elípticas dejaron de producir estrellas de forma bastante abrupta hace mucho tiempo, y ahora son pasivas. Y los científicos se preguntan qué podría ser lo suficientemente poderoso como parar el estallido de formación estelar de toda una galaxia,” afirma Julie Wardlow (Universidad de California en Irvine, EE.UU. y Universidad de Durham, Reino Unido), miembro del equipo de investigación.

Los resultados del equipo proporcionan una posible explicación: en ese estadio de la historia del cosmos, los estallidos de formación estelar se agruparon de manera similar a los cuásares, indicando que se encuentran en los mismos halos de materia oscura. Los cuásares se encuentran entre los objetos más energéticos del Universo —balizas galácticas que emiten una intensa radiación, alimentada por un agujero negro supermasivo en el centro.

Existe una creciente evidencia que sugiere que el intenso estallido de formación estelar también alimenta al cuásar proporcionando grandes cantidades de material al agujero negro. El cuásar, a su vez, emite poderosos estallidos de energía que, se cree, expulsan los restos de gas de la galaxia —la materia prima para la formación de nuevas estrellas— y esto, efectivamente pone fin a la fase de formación estelar.

“En resumen, los días de gloria de las galaxias en lo que a intensa formación estelar se refiere también son su condena, ya que alimentan al gigantesco agujero negro que se encuentra en su centro, el cual expulsa o destruye rápidamente las nubes de formación estelar,” explica David Alexander (Universidad de Durham, Reino Unido), miembro del equipo.

Observatorio Europeo Austral, ESO

martes 24 de enero de 2012

Las dos caras de las dunas de Titán

Las dos caras de las dunas de Titán
Un nuevo análisis de los datos del radar de la nave internacional Cassini ha revelado variaciones regionales en las dunas de arena de Titán, la mayor luna de Saturno. Los resultados dan nuevas pistas para entender la historia climática y geológica de esta luna.

En Titán los campos de dunas son un paisaje casi tan habitual como las llanuras aparentemente uniformes que definen la mayor parte de la superficie.

Las dunas cubren alrededor del 13% de Titán, extendiéndose a lo largo de 10 millones de kilómetros cuadrados –equivalente al área de Canadá-. Son por tanto un factor importante en las condiciones ambientales de esta luna.

Aunque su forma es similar a las de las dunas del desierto de Namibia, las dunas de Titán son gigantes para los estándares terrestres. Tienen entre uno y dos kilómetros de anchura, cientos de kilómetros de largo y unos 100 metros de altura.

Sin embargo, su tamaño y distribución varían a lo largo de la superficie de Titán.

Otra diferencia es que la arena de Titán no está hecha de silicatos, como la de la Tierra, sino de hidrocarburos sólidos que precipitan de la atmósfera. Estos compuestos se unen formando granos de dimensiones de milímetros, mediante un proceso aún poco conocido.

La investigadora Alice Le Gall, de LATMOS-UVSQ (París) y NASA–JPL (California), y otros colaboradores han descubierto que el tamaño de las dunas de Titán está controlado por al menos dos factores, la altitud y la latitud. Su hallazgo se basa en observaciones obtenidas con el radar de la nave Cassini, de la NASA, la ESA y la agencia espacial italiana (ASI).

Los mayores campos de dunas en Titán se encuentran en las regiones bajas. En las zonas más elevadas las dunas tienden a ser más estrechas y a disponerse más espaciadamente; en el radar de Cassini la separación entre ellas se ve con más brillo, lo que indica que la cubierta de arena es más delgada.

Esto sugiere que hay relativamente poca arena disponible para construir dunas en las regiones altas.

En términos de latitud, las dunas de Titán están confinadas a la región ecuatorial de la luna, en una franja entre los 30°S y los 30°N.

En las latitudes más al norte las dunas se vuelven más estrechas, y aumenta la separación entre ellas. Le Gall y sus colegas creen que la razón está en la órbita elíptica de Saturno.

Titán orbita en torno a Saturno, y por tanto sus estaciones están controladas por la trayectoria del planeta en su recorrido alrededor del Sol. Como Saturno tarda unos 30 años en completar una órbita, cada una de las estaciones de Titán dura apenas algo más de siete años. La naturaleza ligeramente elíptica de la órbita de Saturno hace que el hemisferio Sur de Titán tenga veranos más cortos pero más intensos.

Como resultado, en las regiones australes se reduce la humedad del suelo debida al vapor de etano y metano. Cuanto más secos son los granos de arena, más fácilmente son transportados por el viento para formar las dunas.

“La humedad del suelo probablemente aumenta cuanto más hacia el Norte, haciendo que los granos de arena sean más difíciles de mover y las dunas, por tanto, más difíciles de construir”, afirma Le Gall. Respalda esta hipótesis el hecho de que los lagos y mares de Titán –constituidos por etano líquido y metano-, están sobre todo en el hemisferio Norte. Esto sugiere que en el norte, donde la humedad es mayor, es más difícil que el viento transporte los granos de arena. “Entender cómo se forman las dunas, y explicar su forma, tamaño y distribución, es muy importante para entender el clima y la geología de Titán”, dice Nicolas Altobelli, jefe científico de la misión Cassini-Huygens, de la ESA.

“Como están hechas de hidrocarburos atmosféricos congelados, las dunas podrían proporcionarnos importantes pistas sobre el ciclo de metano y etano de Titán, que aún no comprendemos bien y que es comparable, en muchos aspectos, con el ciclo del agua en la Tierra”.

European Space Agency, ESA

lunes 23 de enero de 2012

Una llamarada solar en dirección a la Tierra

Una llamarada solar en dirección a la Tierra
El Observatorio del Clima Espacial ha informado que a las 03:59 de este lunes ha tenido lugar una explosión solar clasificada como M9, casi una llamarada X, las más grandes que existen. Se trata de la tormenta más potente de los últimos meses. Las imágenes han sido captadas por el Observatorio Solar de la NASA (Solar Dynamics Observatory).

El Sol se encuentra en una etapa muy activa. El mayor riesgo de estas tormentas solares es la posibilidad de que afecten a los sistemas de comunicaciones en la Tierra.

Desde el Observatorio han subrayado que esta situación entra "dentro de lo que pude suceder con normalidad" dado el actual momento activo del sol, y que "no se puede concluir que tenga tampoco ninguna peligrosidad", aunque, lógicamente, tratándose de una llamarada asimilable a X, se trata de un fenómeno con la capacidad potencial de causar nuevas tormentas solares mayores que las de este fin de semana y deben ser seguidas de cerca.

El origen de esta llamarada es la mancha solar 1402. Concretamente, los satélites de observación han captado como una eyección de masa coronal salía de esta mancha en dirección a la Tierra. La explosión ha sido detectable, con minutos de diferencia, en Australia, Nueva Zelanda, China e India, en forma de ionización.

Ahora se estudian los tipos de impacto podría tener esta eyección cuando llegue a la Tierra, si podría ser de manera directa o parcial. En este sentido, el Observatorio del Clima Espacial ha apuntado que la magnetosfera del planeta se encuentra actualmente en proceso de recuperación de la llamarada solar, de categoría M3.2, que tuvo lugar el pasado 19 de enero y que impactaba en el planeta el pasado domingo.

La magnetosfera también se ha de enfrentar ahora a esta nueva llamarada, que casi triplica a la anterior y que por su extraordinaria rapidez impactaría con la Tierra este martes 24 de enero o el miércoles 25.

EUROPA PRESS

sábado 21 de enero de 2012

Encuentran en Marruecos fragmentos de un meteorito procedente de Marte

Foto de Darryl Pitt, de la Colección Macovich, muestra un fragmento de meteorito
Un equipo internacional de científicos ha confirmado que los fragmentos de un meteorito que se vio caer como una bola de fuego en Marruecos el pasado julio proceden de Marte.

La Sociedad Internacional de Meteoritos y Ciencia Planetaria publicó en su boletín los detalles de este meteorito, bautizado como Tissint, el mayor que ha llegado a la Tierra hasta ahora.

Se trata de 7 kilos de material rocoso que van desde un gramo a casi un kilo, según explicó a Efe Edward Scott, presidente de la asociación que agrupa 950 científicos, incluidos varios de la NASA, que confirman y nombran los meteoritos.

Los meteoritos son objetos compuestos de roca y metal que a veces se desprenden de los diversos cuerpos del sistema solar, y después de viajar por el espacio caen en la Tierra o la Luna.

La mayoría de los meteoritos no se observan al caer, sino que se encuentran mucho tiempo después y luego son sometidos a una serie de pruebas forenses para determinar su procedencia.

De ahí la importancia de Tissint, que cayó en julio y sus restos comenzaron a recuperarse en octubre, antes de que el contacto con la tierra comenzara a afectarle.

"Las rocas de Marte son muy valiosas y ésta es especialmente importante, ya que su caída es reciente, y ojalá esté libre de cualquier contaminación terrestre", señaló Scott.

Este meteorito es el quinto procedente de Marte que se ha visto al impactar en la Tierra y según indicó Scott, hay registrados otros 55 meteoritos procedentes de Marte.

La NASA confirmó la procedencia y la autenticidad del meteorito.

Dwayne Brown, uno de los portavoces de la agencia espacial destacó a Efe la importancia de este ejemplar por ser "una muestra reciente, casi sin afectar por la exposición a la atmósfera de la Tierra y la biosfera".

Brown explicó que "debido a su importancia para la ciencia, la NASA siempre se ha asociado con otras organizaciones para recuperar meteoritos de Marte y otras procedencias".

El hallazgo de este meteorito "proporcionará una oportunidad maravillosa para estudiar las condiciones antiguas de Marte, incluidos los que podrían haber sido necesarios para la vida".

La historia de Tissint se remonta a las 2 de la madrugada del 18 de julio de 2011, cuando una brillante bola de fuego fue observada por varias personas en la región del valle del Oued Draa, al este de la región de Tata en Marruecos.

EFE

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