Prototaxites, un misterioso hongo gigante
Un grupo de científicos ha obtenido nuevas evidencias para aclarar finalmente la misteriosa identidad de lo que ellos consideran uno de los organismos más extraños que hayan vivido en nuestro planeta. El análisis químico realizado por investigadores de la Universidad de Chicago y del Museo Nacional de Historia Natural en Washington D.C., indica que el organismo era un hongo. El organismo, denominado Prototaxites, se extinguió hace aproximadamente 350 millones de años.
El prototaxites ha generado arduas controversias a lo largo de más de un siglo. Originalmente clasificado como una conífera, después se argumentó a través de sucesivas teorías que podía tratarse de un liquen, alguno de varios tipos de algas o un hongo. En cualquier caso, las características de esta forma de vida sorprendieron a muchos de quienes la investigaron. El organismo crecía adoptando una forma parecida a la de un tronco de árbol. Esos "troncos" superaban los 6 metros de altura. El organismo llegó a ser el más grande en tierra durante una época.
El nuevo estudio ha permitido obtener evidencias, que indican que el enigmático ser fue un hongo. La clasificación como hongo surgió por primera vez en 1919, y Francis Hueber (del Museo Nacional de Historia Natural en Washington, D.C.) revivió la idea en el 2001. Su detallado estudio de la estructura interna ha proporcionado la más fuerte evidencia anatómica de que el prototaxites no fue una planta, sino un hongo.
Hueber hizo una gran contribución en años pasados. Aportó argumentos convincentes de que la estructura interna de este organismo apuntaba a que era un hongo. El gran problema es que nunca pudo encontrar la evidencia definitiva en forma de estructuras reproductivas que pudieran convencer al mundo de que, sin lugar a dudas, se trataba de un hongo.
Como coautores del estudio junto con el propio Hueber y C. Kevin Boyce (Universidad de Chicago), figuran Carol Hotton (Museo Nacional de Historia Natural en Washington, D.C.); Marilyn Fogel, George Cody y Robert Hazen (Instituto Carnegie de Washington) y Andrew Knoll (Universidad Harvard).
El prototaxites vivió por muchas partes del planeta en el período comprendido entre hace unos 420 millones de años y hace unos 350 millones. Durante esta época, que abarcó parte de los períodos Silúrico y Devónico, el paisaje natural de la Tierra era bastante extraño en comparación con el actual.
Al respecto de por qué estos organismos alcanzaron un tamaño tan grande, los investigadores tienen algunas ideas. Básicamente, creen que eso capacitaba al prototaxites para distribuir sus esporas a mayor distancia, permitiéndole ocupar hábitats pantanosos adecuados.
Los ecosistemas devónicos, bastante sencillos, ciertamente no parecían contener nada que impidiera a estos hongos crecer poco a poco durante un largo período de tiempo. Los animales terrestres herbívoros aún no habían evolucionado. Pero, incluso librándose de ser comido por los dinosaurios y los elefantes que aparecieron mucho después, el prototaxites crecía demasiado despacio como para recuperarse de alteraciones de cualquier índole.



Hace 13.000 años, un cometa explotó sobre la Tierra, provocando una lluvia de bolas de fuego que arrasó la mayor parte del hemisferio Norte. Las culturas primitivas de la Edad de Piedra pudieron quedar así destruidas, y la población de mamuts y otros animales terrestres de gran tamaño, como el mastodonte, desaparecieron del planeta.
Las ondas explosivas y el calor debieron ser impresionantes. Posiblemente quemó la piel de los animales y la ropa que llevasen los humanos. El calor abrasador debió incendiar así mismo las praderas del hemisferio norte. Los animales herbívoros de gran tamaño, como el mamut, que sobrevivieran a la explosión, debieron morir de hambre más tarde en millares. Sólo los animales, incluyendo a los humanos, cuya dieta era más variada lograron sobrevivir al periodo subsiguiente.



El telescopio espacial Hubble ha enviado la imagen de un anillo fantasmal en torno a un grumo de galaxias, que los astrónomos han descrito como la primera prueba de la existencia de la materia oscura.
«Necesitamos una confirmación, más observaciones», añadió Massey. «Y, lamentablemente, estas imágenes se tomaron justo poco antes de que se descompusiera la cámara del Hubble que las tomó». La agencia estadounidense NASA ha puesto en Internet algunas imágenes compuestas que muestran un racimo de galaxias, envuelto en una nube de gases, en torno al cual se extiende un anillo oscuro de unos 2,6 millones de años luz de diámetro.






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