miércoles, 27 de junio de 2007

El lago Cheko puede ser el crater del meteorito de Tunguska

Reconstrucción del cráter si el lago estuviera casi vacío. (Foto: Universidad de Bolonia)

El 30 de junio de 1908, la región siberiana de Tunguska sufrió las consecuencias de una de las mayores explosiones jamás registradas por la Humanidad, equivalente a mil bombas como la que arrasaró Hiroshima. Más de 2.000 kilómetros cuadrados de tundra quedaron devastados y la onda expansiva fue de tal intensidad que derribó o lanzó por los aires animales y personas que se encontraban a más de 500 kilómetros de distancia. Incluso el Transiberiano se detuvo para evitar un más que probable descarrilamiento. Se desconoce cuál fue el número de víctimas.

Los pocos testigos presenciales del extraordinario acontecimiento hablan de un gigantesco hongo que se elevaba por los aires y de una luz cegadora, más intensa que el sol. La mayoría de ellos, sin embargo, murió a los pocos días a causa de lo que entonces se consideraron «extrañas enfermedades».

La explosión fue registrada por algunos de los más importantes sismógrafos del mundo. Durante varios días, las noches en Rusia y buena parte de Europa se volvieron tan claras que se podía leer el periódico en plena noche y sin necesidad de luz artificial.

En Estados Unidos, los observatorios del Smithsonian y de Monte Wilson detectaron una reducción en la transparencia de la atmósfera que duró varios meses y que se considera por unanimidad como la primera medición científica jamás realizada del efecto invernadero causado por una gran explosión.

Todavía hay árboles tronchados en el lugar de la explosión. (Foto: Universidad de Bolonia)

Entre las múltiples hipótesis que se han formulado desde hace un siglo para explicar el «evento de Tunguska», la comunidad científica parece estar de acuerdo en que la causa de la catástrofe fue un meteorito o un cometa, un objeto llegado del espacio y que debió tener entre ochenta y cien metros de diámetro. Si hubiera caído en una zona más densamente poblada, habría causado decenas de miles de víctimas mortales.

Se ha calculado que el cuerpo cósmico no explotó al hacer impacto contra el suelo, sino que se deshizo a ocho kilómetros de altura, al entrar en contacto con la atmósfera. Esa sería la causa que explicaría el motivo de por qué no ha sido posible localizar el cráter de impacto. Hasta ahora.

Un equipo de científicos de la Universidad italiana de Bolonia, encabezados por Luca Gasparini y Giuseppe Longo, dice en un artículo publicado en la revista especializada Terra Nova que un pequeño lago situado algunos kilómetros al norte del epicentro de la explosión podría ocultar la huella del impacto de un objeto sólido, es decir, podría ser el cráter dejado por el meteorito de Tunguska.

Tanto las proporciones como los datos geológicos de este pequeño lago siberiano (el lago Cheko) lo convierten en el candidato ideal para ello. Su forma de embudo y la existencia de sedimentos muy compactos (debido a la presión de la explosión) dan «pistas» sobre las condiciones en que se formó. Condiciones que son únicas y que escapan a los patrones de los demás lagos de la región.

«No tenemos garantías de que efectivamente se trate del cráter porque no tenemos aún pruebas directas. Lo que sí tenemos son elementos suficientes para descartar prácticamente cualquier otra hipótesis de cómo se formó este lago. Y podemos decir que su forma y el hecho de que haya un reflector de ondas sísmicas a algunas decenas de metros bajo el fondo... es perfectamente compatible con la hipótesis de un impacto».

Longo y su equipo, que lleva desde 1991 estudiando al detalle la región, piensa que «para resolver el dilema hay que volver allí y excavar unos veinte metros bajo del fondo del lago». Una tarea nada fácil, ya que en su parte más profunda el Cheko tiene cincuenta metros de profundidad. Sin embargo, el investigador considera que «es la única forma de encontrar las pruebas directas que nos faltan de la existencia del meteorito». Es decir, rocas fundidas o claramente afectadas por el impacto.

Giuseppe Longo cree «que hubo más de una explosión. Además del cuerpo principal hubo por lo menos un segundo fragmento, que debía ir a poca distancia del primero. La onda de choque del primer meteorito, que explotó en la atmósfera, frenó al segundo fragmento, que redujo su velocidad y pudo así mantenerse íntegro hasta el momento de la colisión. El choque se produjo en un terreno pantanoso. Debajo hay una treintena de metros de permafrost. Y eso es compatible con la forma de embudo del lago».

martes, 26 de junio de 2007

Pinguinos gigantes prehistoricos

Impresión de un artista del pingüino Icadyptes salasiDos especies de pingüinos gigantes, desconocidas hasta ahora y ya extinguidas, vivieron en las costas de Perú hace 36 y 42 millones de años, respectivamente, según un estudio de la Universidad de Carolina del Norte publicado en la edición digital Proceedings of National Academy of Sciences (PNAS).

El trabajo, dirigido por la paleontóloga Julia A. Clarke, del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte (EEUU), pone de manifiesto que esas especies de pingüino alcanzaron las regiones ecuatoriales 10 millones de años antes de lo que se barajaba en anteriores estudios, un periodo en el que la Tierra registraba temperaturas incluso más cálidas que las actuales.

La primera de las nuevas especies descubiertas es la del gigantesco Icadyptes, un pingüino de más de un metro y medio de altura que vivió hace 36 millones de años en las costas del sur de Perú. El otro tipo de pingüino, el Perudyptes, residió hace 42 millones de años en las costas más meridionales del país suramericano, medía cerca de 76 centímetros y era una de las especies más tempranas en la historia evolutiva del pingüino.

El hallazgo de estos fósiles es especialmente significativo puesto que cuestiona las hipótesis sobre la evolución y localización de estos animales en el mundo. Estudios anteriores abogaban porque los pingüinos evolucionaron probablemente en latitudes altas, tales como la Antártida y Nueva Zelanda.

Según dichos estudios, estas aves se desplazaron hace diez millones de años hacia el norte, a latitudes más cercanas al ecuador, mucho después del enfriamiento global de la Tierra hace 34 millones de años. "Solemos pensar que los pingüinos son especies adaptadas al frío", ha afirmado Clarke. "Sin embargo, los nuevos fósiles datan de uno de los períodos más cálidos de los últimos 65 millones de años de la historia de la Tierra".

Las nuevas especies son la evidencia de la presencia de pingüinos en áreas ecuatoriales durante un periodo en el que se sufrió uno de los mayores cambios climáticos de la historia, de las cálidas temperaturas del Paleoceno y Eoceno a las gélidas condiciones posteriores.

Las dos especies proceden de diferentes regiones: los ancestros de los Perudyptes habitaban en la Antártida, mientras que los del gran Icadyptes vienen de Nueva Zelanda.

Aunque el hallazgo de estos fósiles parece contradecir la relación conocida entre pingüinos y clima, Clarke ha advertido de que el hecho de que los ancestros de estas aves procedan de zonas cálidas no significa que los pingüinos no se vean amenazados por el calentamiento global.

"Estas especies peruanas son las ramas anteriores de la familia en el árbol genealógico de los pingüinos. Son parientes lejanos de los actuales", ha afirmado Clarke. El estudio ha contado con la colaboración de estudiosos argentinos y peruanos. Estos últimos descubrieron la localización de las dos nuevas especies en el 2005.

lunes, 25 de junio de 2007

Estrellas sin campo magnetico tambien tienen nubes

Imagen tomada por la NASA de la galaxia Hoag, formada por un anillo de estrellasUn equipo internacional de científicos ha descubierto la formación de nubes de mercurio en una estrella que no cuenta con un campo magnético, según publica la revista científica británica 'Nature'.

Hasta ahora, los astrónomos creían que los responsables de la creación de nubes de gas y del resto de cambios meteorológicos en las estrellas, como es el caso del Sol, eran sus campos magnéticos.

Sin embargo, los investigadores observaron nubes de mercurio en la superficie de Alfa Andrómeda, estrella que carece de campo magnético, por lo que la variación de la meteorología no puede atribuirse en el futuro sólo a estos campos magnéticos.

Dirigido por Oleg Kochukhov, del departamento de astronomía y física espacial de la Universidad sueca de Uppsala, el equipo de científicos estudió durante siete años las nubes de mercurio de la estrella Alfa Andrómeda, la más brillante de la constelación de Andrómeda, situada al sur de Casiopea y al noroeste de la constelación de Pegaso.

La construcción de imágenes de las manchas estelares en dos dimensiones permitió a los científicos descubrir que las nubes de mercurio experimentaban cambios y evolucionaban.

El equipo, formado por astrónomos suecos, estadounidenses y canadienses, descubrió que el proceso de formación de la estructura de esta estrella es similar al que experimentan la Tierra y planetas como Júpiter y Saturno, conocidos como los planetas de gas gigantes.

Los científicos atribuyen las fluctuaciones de las nubes de mercurio a una evolución desequilibrada y dinámica de los elementos pesados de las nubes debida a la difusión atómica, proceso de transporte de materia mediante movimientos atómicos o moleculares que tiende a igualar las concentraciones.

Añaden que estos cambios experimentados por las nubes podrían regirse por la misma física subyacente que guía las condiciones meteorológicas de la Tierra.

viernes, 22 de junio de 2007

Los iceberg generan vida

El iceberg 56B en el mar de Weddell. (Foto. Science)

Según un equipo de investigadores estadounidenses, los icebergs que rodean la Antártida, lejos de ser estériles cubos de hielo, son lugares llenos de actividad que pueden tener un papel importante en la lucha contra el cambio climático.

Los pequeños ecosistemas marinos que se forman alrededor de los bloques de hielo, con agua derretida mezclada con el agua del mar, pueden servir para absorber el dióxido de carbono de la atmósfera y sumergirlo en las aguas del océano, dado que las algas absorben el carbono -liberando el oxígeno- a través de la fotosíntesis y luego lo pasan a la cadena alimentaria. Se convierten así en un foco de atracción para pequeños peces, algas e incluso aves.

Una de las principales consecuencias del cambio climático ha sido el incremento de temperatura, lo que ha provocado que se multiplique la aparición de icebergs en las aguas del sur, trozos de hielo que van desde apenas unos centímetros cuadrados que sobresalen en la superficie hasta otros tan grandes como países europeos.

Para tratar de evaluar la influencia en los ecosistemas del mar abierto de estos icebergs, el equipo de científicos, dirigido por Kenneth Lawrence Smith, del Instituto de Investigación Marina de Monterrey, estudió varios icebergs a la deriva en el mar de Weddell, y las aguas a su alrededor.

Las conclusiones del estudio, que publica esta semana la revista 'Science', han sorprendido a la comunidad científica, porque las aguas cercanas a los icebergs tienen clorofila, krills y aves marinas en mucha mayor cantidad que las aguas donde no hay témpanos de hielo flotantes. Además, esta tendencia es visible en aguas hasta a cuatro kilómetros de los icebergs.

En la zona estudiada los investigadores detectaron 89 icebergs de un tamaño más o menos similar, y calcularon que alrededor del 40% del agua superficial había sido influida por el hielo que estaba derritiéndose y a la deriva, por lo que, según los autores del estudio, estos bloques de hielo contribuyen a aumentar la producción, captura y almacenamiento de carbono orgánico en estas áreas, y su efecto se extiende conforme las tasas de calentamiento y producción de icebergs aumenten.

martes, 19 de junio de 2007

Los restos del ancestro mas antiguo del panda gigante

Oso Panda

El descubrimiento en China del cráneo de un panda enano, que se ha convertido en el antecesor más antiguo conocido de los osos de este tipo, ha sido anunciado por antropólogos de la Universidad de Iowa (EEUU). Un informe sobre el hallazgo se publica en la revista cientifica estadounidense 'Proceedings of the National Academy of Science' (PNAS).

Curiosamente, y a pesar de que pueda parecer contradictorio, el antepasado más antiguo del panda gigante es un oso de tamaño enano que vivió en el sur de China hace algo más de dos millones de años, afirmó hoy Russell Ciochon, profesor de antropología de esa universidad estadounidense y uno de los autores del estudio.

Ciochon dice que el ancestro del panda, conocido como Ailuropoda o 'panda gigante pigmeo', medía cerca de 90 centímetros de alto, en comparación a los más de 150 centímetros del panda gigante tal y como lo conocemos hoy en día.

El trabajo científico desvela que, a pesar de los años que los separan, el antepasado del panda, al igual que el actual, se alimentaba de bambú, según se ha comprobado al encontrar indicios de una masticación constante en el cráneo hallado.

Los pandas son unos osos únicos, es la única especie de oso conocida que se alimenta únicamente de vegetales. La evolución de esta especialización única en su dieta se refinó probablemente durante millones de años.

El hallazgo de este cráneo muestra que la anatomía básica del panda gigante se ha mantenido mayormente sin cambios durante millones de años. Este estudio es especialmente significativo porque las anteriores investigaciones, realizadas entre 1985 y 2002 a partir del hallazgo de varios huesos y dientes, no tuvieron éxito.

La Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China y la Universidad de Iowa se encargaron de la financiación de esta investigación.

sábado, 16 de junio de 2007

Pluton no es el mas grande de los planetas enanos

Interpretación artística de Plutón. (Foto. NASA) Plutón, el astro que hasta hace un año era el noveno planeta del sistema solar, ha recibido un nuevo golpe y ahora ni siquiera es el más grande de los planetas enanos. Según un estudio realizado por astrónomos del Instituto Tecnológico de California (ITC), y que publica la revista 'Science', Plutón es superado en masa por 'Eris', descubierto hace sólo dos años.

Un hallazgo que no deja de ser paradójico, puesto que según la mitología griega, Eris es el dios de la rivalidad.

En agosto del año pasado la Unión Astronómica Internacional decidió que Plutón era sólo un "planeta enano", lo que le dejaba entre los más de 50 cuerpos redondos que giran en torno al Sol en el cinturón de Kuiper.

Como resultado, se consideraba que Plutón era el "planeta enano" más grande del sistema.

Ahora ni siquiera eso, según el estudio realizado por los astrónomos Michael Brown y Emily Schaller, de ITC, elaborado con la información recibida del telescopio espacial Hubble y del Observatorio Keck, en Hawai.

Brown y Schaller estudiaron los movimientos de Dysnomia, la luna de Eris, y de forma indirecta llegaron a la conclusión de que el "planeta enano" tiene una masa un 27% mayor que Plutón.

"Esencialmente Plutón y Eris son gemelos... excepto que Eris es el más gordito de los dos" con un diámetro de alrededor de 2.400 kilómetros, indicó Brown.

Ninguno de los dos es una belleza. Son dos rocas que se encuentran en la región más lejana y frígida del sistema solar cubiertos por una capa blanca de hielo que les da la apariencia de una perfecta bola de billar.

Están tan lejos que en sus órbitas elípticas tardan más de 500 años en girar en torno al Sol.

jueves, 14 de junio de 2007

Gigantoraptor: Dinosaurio gigante con plumas

Reconstrucción del gigantesco dinosaurio emplumado. (Ilustración: Nature)

Un equipo de científicos chinos ha descubierto el fósil de un gigantesco dinosaurio desconocido hasta ahora, de unos 70 millones de años de antigüedad que, parecido a un ave, se calcula que llegó a pesar 1.400 kilos, según publica la revista 'Nature'.

El esqueleto incompleto del animal, un dinosaurio carnívoro bautizado con el nombre de 'Gigantoraptor erlianensis' y que vivió al final de la época del Cretáceo, fue descubierto en la Mongolia Interior, en China.

Se trata de un hallazgo que ha sorprendido a los científicos porque hasta ahora las teorías sugerían que los dinosaurios carnívoros disminuyeron de tamaño conforme su cuerpo se pareció más al de las aves. Sin embargo, en este caso los huesos encontrados sugieren que el animal podría alcanzar un peso de unos 1.400 kilos.

Dirigido por el profesor Xing Xu, de la Academia de las Ciencias de China, el equipo investigador llevó a cabo un análisis filogenético de los restos del animal, tras el cual lo agruparon en la familia de los 'Oviraptor', del subgrupo de los terópodos, de los que se cree que fueron los antepasados de los pájaros que viven en la Tierra hoy en día.

El pico, sus largas patas y un cráneo pequeño con una cresta angosta son algunas de las muchas similitudes que el nuevo dinosaurio comparte con la familia de los 'Oviraptors', aunque los 1.400 kilos en los que se estima el peso del 'Gigantoraptor' superan en 35 veces el de esos dinosaurios, una especie de animales pequeños con una masa corporal que raramente excedía los 40 kilos.

Los descubridores del fósil estiman en ocho los metros de largo y 3,5 los metros de alto que habría medido el dinosaurio descubierto, al tiempo que observaron indicios de un crecimiento interrumpido, lo que indica que era joven cuando murió y que, por tanto, sus dimensiones adultas aún deberían haber sido mayores.

Según el equipo investigador, el 'Gigantoraptor' debió de alcanzar tales medidas por crecer a una velocidad superior a la de los imponentes tiranosaurios de América del Norte, como el 'Albertosaurus' y el 'Gorgosaurus'.

Con una mandíbula pequeña propia de los 'Oviraptor', el dinosaurio también presenta algunas diferencias con respecto a esta familia que, como su gran envergadura, indican que la diversidad morfológica entre los dinosaurios es mayor de lo que previamente se pensaba.

miércoles, 13 de junio de 2007

Eocursor parvus, nueva especie de dinosaurio

Reconstrucción de un Eocursor parvus. (Foto: NHML)

Han identificado una nueva especie de dinosaurio del grupo de los ornitisquios. El Eocursor parvus era un 'primo pequeño' de los Triceratops que vivió en el Cretácico (hace entre 65 y 145 millones de años). Para los científicos, su estudio podría aportar pruebas concluyentes sobre los orígenes de estos dinosaurios herbívoros.

A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los ornitisquios, que eran de enorme tamaño y se desplazaban muy lentos, los Eocursor apenas medían 30 centímetros de largo, eran ágiles y extremadamente rápidos.

"Sabemos que los ornitisquios fueron un grupo muy extendido de dinosaurios herbívoros que aparecieron hace unos 220 millones de años, en el final del periodo Triásico", señaló el doctor Richard Buttler, paleontólogo del Museo. "Sin embargo, contamos con muy pocos fósiles de esta época, y los que hay están muy incompletos, por lo que tenemos muy poca información sobre su evolución. El descubrimiento del Eocursor es de suma importancia porque nos ayuda a rellenar un hueco en la historia lineal de estos fósiles".

Según los científicos, el Eucursor se alimentaba con plantas gracias a su dentadura en forma de hoja, y con la ayuda de una pata inusualmente larga, que le permitía coger ramas. Los huesos de la parte inferior de las patas traseras son mucho más largos, lo que sugiere que eran animales capaces de correr a bastante velocidad para escapar de los depredadores.

El único fósil que se ha encontrado apareció en Suráfrica en 1993, pero no ha sido estudiado al detalle hasta ahora. Los paleontólogos han encontrado casi todo el cráneo, los brazos, las patas, la pelvis y varias vértebras, lo que convierte a este ejemplar en el ornotisquio más completo jamás hallado del Triásico.

Los dinosaurios ornitisquios se caracterizan por sus dientes en forma de hoja, adecuados para comer plantas, que además suelen tener crestas y dentículos. El nombre significa caderas de ave, lo que refleja la característica más distintiva de este grupo: sus huesos son similares a los de las aves, aunque estas últimas no pertenecen a este grupo, sino a los saurisquios.

domingo, 10 de junio de 2007

Electricidad inalambrica

Equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)

La fuente de alimentación es tal vez el último cable que quede por cortar en un mundo de conexiones inalámbricas. Y puede que su fin no esté tan lejos. Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha conseguido transmitir energía entre dispositivos sin necesidad de cables. El hito, publicado en la revista Science, consistió en suministrar electricidad a una bombilla de 60W desde dos metros de distancia.

Estos expertos han dado con la clave para que la electricidad se transmita por el aire, lo mismo que hace el Wi-Fi con las conexiones a Internet. En concreto, han conseguido mantener encendida una bombilla de 60 vatios durante 24 horas situada a más de dos metros de distancia de la fuente de energía que la alimentaba, sin conexión física alguna. Los investigadores han llamado a su sescubrimiento "WiTricitY" (WiTricidad), de la unión de las palabras "wireless" (sin hilos) y "electricity".

El ingenio consiste en dos rollos de cobre, uno de los cuales, la unidad emisora, está físicamente conectado a una fuente de energía. En lugar de liberar esa energía a través de ondas electromagnéticas, el cobre llena el espacio circundante con un campo magnético no radiante que oscila a determinadas frecuencias. Es este campo el que hace posible el intercambio de energía entre la unidad emisora y la receptora, el segundo de los rollos de cobre.

Ambos rollos están acoplados y especialmente diseñados para resonar con el campo magnético, en cuyo interior se produce una fuerte interacción entre la unidad emisora y la receptora. Dos objetos resonantes acoplados, es decir, que vibran a la misma frecuencia, tienden a intercambiar energía de una forma eficiente. Gracias a este diseño, la transferencia de electricidad, que de forma natural tendería a disiparse, se concentra en un espacio limitado.

Peter Fisher, uno de los miembros del equipo del MIT, afirma que un ordenador portátil que estuviera en el interior de una habitación equipada con esta clase de energía inalámbrica se recargaría automáticamente, sin necesidad de estar enchufado. De hecho, ni siquiera necesitaría tener una batería para poder funcionar.

jueves, 7 de junio de 2007

Metodo para predecir tormentas solares

Concepto artístico de una tormenta de radiación aproximándose a la TierraGracias a COSTEP, un instrumento a bordo del telescopio solar espacial SOHO, se ha logrado al fin perfeccionar un método para predecir tormentas solares.

Usando el Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO, por su sigla en idioma inglés), un científico ha encontrado la manera de predecir tormentas de radiación solar. El nuevo método permite recibir avisos de tormenta con hasta una hora de anticipación, lo cual da tiempo a los astronautas para buscar refugio y a los controladores, en la Tierra, para preparar las defensas de sus satélites cuando una tormenta solar se aproxima.

Las tormentas de radiación son enjambres de electrones, protones e iones pesados acelerados a altas velocidades por explosiones que se producen en el Sol. Aquí en la Tierra estamos protegidos de estas partículas por la atmósfera y por el campo magnético de nuestro planeta. Los astronautas en órbita alrededor de la Tierra se encuentran también relativamente a salvo; el campo magnético de la Tierra se extiende lo suficiente como para protegerlos. El peligro comienza cuando los astronautas dejan este capullo protector. La Luna y Marte, por ejemplo, no tienen campos magnéticos globales y "los astronautas que se encuentren trabajando en la superficie de esos mundos podrían estar en riesgo", dice Posner.

El físico Arik Posner es miembro del equipo de trabajo del Instituto de Investigaciones del Suroeste (Southwest Research Institute, en idioma inglés), en San Antonio, Texas, y también trabaja para las oficinas centrales de la NASA en Washington, DC.

"Un aviso realizado con una hora de anticipación reduciría la probabilidad de que un astronauta quedara atrapado en una tormenta solar fuera de un hábitat lunar, donde es más vulnerable", dice el científico Francis Cucinotta, jefe del Programa de Radiación Espacial (Space Radiation Program, en idioma inglés), de la NASA.

Las naves espaciales y los satélites también se beneficiarían. Las partículas subatómicas que afectan a los procesadores de las computadoras y a otros componentes electrónicos pueden provocar que las computadoras a bordo de las naves se reactiven o envíen comandos sin sentido. Si, por ejemplo, un operador de satélite sabe cuándo se avecina una tormenta solar, puede poner a su nave en un "modo seguro" hasta que pase la tormenta.

El tipo de partícula más temido por los expertos en la seguridad de los astronautas es el ión, que es un átomo que ha perdido uno o más de sus electrones y que por tanto tiene una carga eléctrica desequilibrada. "Los iones de alta energía pueden dañar tejidos y romper cadenas de ADN, provocando problemas de salud que van desde náuseas hasta cataratas e incluso cáncer", dice Cucinotta.

Joe Cool dice: Lea más Noticias de NASADe manera que el objetivo es predecir cuándo llegarán los iones. La clave para eso resultan ser los propios electrones. "Los electrones siempre se detectan antes que los peligrosos iones", dice Posner. Esto se ha sabido por años, pero sólo hace poco tiempo Posner pudo enfocar sus investigaciones hacia este aspecto de las tormentas solares vinculado con el hecho de que "los electrones llegan primero" para poder construir de este modo una herramienta de predicción del clima espacial.

El método está siendo considerado actualmente por investigadores del Centro Espacial Johnson para sus planes y diseños de futuras misiones a la Luna. "En comparación con los métodos actuales, la técnica de Posner reduce las probabilidades de quedar expuesto a la radiación en más de un 20 por ciento, lo que permitiría a los astronautas aventurarse a explorar zonas más alejadas de sus bases", dice Cucinotta. "Estas son buenas noticias tanto para la ciencia como para la exploración".

martes, 5 de junio de 2007

Descubren objetos de masa planetaria en Orion

J. A. Caballero & V. J. S. Béjar - © IAC

Un equipo internacional de astrónomos, liderado por investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha publicado en la revista Astronomy and Astrophysics un artículo en el que explican el descubrimiento de una abundante población de objetos subestelares, incluyendo más de una decena de objetos aislados de masa planetaria (denominados IPMOs) y enanas marrones, en el cúmulo alrededor de sigma Orionis, la cuarta estrella más brillante del Cinturón de Orión que ilumina las crines de la Nebulosa de Caballo y es un auténtico criadero estelar.

Para José Antonio Caballero, investigador del IAC y Alexander von Humboldt Fellow en el Max-Planck-Institut für Astronomie, el estudio de este joven y cercano cúmulo (con sólo unos 3 millones de años de edad y a 1.000 años luz de distancia), ha permitido determinar que, posiblemente, “las enanas marrones y los IPMOs de entre 13 y 6 masas de Júpiter se formen de manera similar a las estrellas más pequeñas, es decir, de la contracción de un trozo de nube molecular que se colapsa sobre sí mismo y da lugar a la formación de un disco protoplanetario en torno al objeto central”.

Aunque algunas teorías proponen que hay una masa límite por debajo de la cual no podrían formarse estos objetos libremente, esta investigación muestra que en realidad son muy numerosos, tan frecuentes como las estrellas parecidas a nuestro Sol. "El estudio en el cúmulo de sigma Orionis nos ha permitido comprobar que los objetos de unas pocas masas de Júpiter aislados de estrellas son un fenómeno frecuente y esto es en la actualidad un desafío para los modelos de formación estelar", aclara el investigador del IAC, Víctor J. Sánchez Béjar.

Además de detectar varias enanas marrones e IPMOs que se desconocían, los investigadores también han descubierto que aproximadamente la mitad de las enanas marrones de sigma Orionis tienen discos protoplanetarios, es decir, discos de material en los que probablemente se están produciendo los procesos físicos que llevan a la formación de planetas. "Detectamos un exceso de radiación infrarroja en muchas de estas enanas marrones que indica la presencia de discos de material alrededor de ellas ­explica Rafael Rebolo, Profesor del CSIC e investigador del IAC-; se necesitarán telescopios de mucho mayor diámetro para investigar la formación de sistemas planetarios en ellos".

En la investigación se han utilizado diferentes instrumentos en el óptico y el infrarrojo en telescopios terrestres, como el Very Large Telescope (Chile), Canada-France-Hawaii Telescope (Hawaii), 3.5 m Teleskop (Calar Alto, Almería), 2.5 m Isaac Newton Telescope (Roque de los Muchachos, La Palma), 1.5 m Telescopio Carlos Sánchez (Teide, Tenerife) y el telescopio espacial infrarrojo Spitzer.

Una enana marrón es el eslabón entre las estrellas más frías y menos masivas y los planetas como Júpiter. La estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri, es el mejor ejemplo de estrella fría y liviana, con una masa de sólo una décima parte de la masa del Sol, o sea, unas 100 veces la masa de Júpiter. Una enana marrón típica es aún más liviana, con una masa inferior a unas 75 masas de Júpiter, y al contrario que las estrellas no tiene reacciones nucleares de fusión de hidrógeno ligero en su interior.

Un IPMO es todavía más liviano que una enana marrón, con una masa por debajo de unas 13 masas de Júpiter, y no tiene reacciones de fusión de deuterio, que es un isótopo pesado del hidrógeno. También, al contrario que los planetas del Sistema Solar o los exoplanetas detectados en órbita alrededor de otras estrellas, un IPMO flota libremente en el espacio interestelar y no esta ligado a ninguna estrella o enana marrón.

El motivo por el cual se conocen tantas enanas marrones e IPMOs en sigma Orionis es porque cuando son tan jóvenes estos objetos todavía se están contrayendo de la nube de la que se formaron y son muchísimo mas brillantes que objetos viejos de la misma masa. Por ejemplo, un IPMO de 3 masas de Júpiter y 3 millones de años de edad es unas 1.000 veces más brillante que un IPMO de la misma masa, pero de la edad del Sol (unos 4.600 millones de años). (IAC)

lunes, 4 de junio de 2007

El deshielo afectara a millones de personas

EL glaciar del monte Animegen, en el Tibet, es uno de los más amenazados por el deshielo. (Foto: AFP)

Cientos de millones de personas se verán afectadas por el deshielo y la disminución de glaciares y cubiertas de nieve como consecuencia del cambio climático, según ha advertido el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) en un nuevo informe.

"Sólo la pérdida de nieve y de los glaciares de las montañas de Asia afectaría a aproximadamente el 40% de la población mundial", señala el informe 'Perspectiva Global sobre la Nieve y el Hielo', presentado en Nairobi, sede del PNUMA.

Pero otras áreas, como los Pirineos, los Alpes o los Andes, también se verán muy dañadas por el impacto, añade el documento, que analiza las tendencias actuales y posible evolución futura de los ecosistemas de hielo y nieve, como glaciares, ríos y lagos helados.

"El cambio climático es un círculo vicioso en lo que respecta a estos ecosistemas: temperaturas más altas llevan a menos hielo y nieve y ello causa que la tierra y el mar tengan que absorber más luz solar, lo que aumenta aún más las temperaturas", explicó Christian Lambrechts, de la División de Alerta Previa del PNUMA y uno de los coordinadores del informe.

Los efectos de alcance global incluirán cambios sustanciales en la disponibilidad de agua para beber y para riego, así como un aumento de los niveles del mar, cambios en los patrones de circulación del agua en los océanos, y la amenaza a la supervivencia de especies de flora y fauna que sobreviven en dichos ecosistemas, entre otros.

Según la información científica ya disponible, el Ártico se está calentando casi al doble de velocidad que el resto del mundo y en muchas áreas, las zonas montañosas también están registrando aumentos de temperaturas mayores que en los terrenos a baja altitud.

La cubierta de hielo en el mar Ártico está disminuyendo un 8,9% por década en verano, y es posible que para el año 2100 tengamos un océano Ártico completamente libre de hielo en la estación estival.

El documento también confirma la tendencia a la disminución del tamaño de los glaciares del mundo en los últimos años, y especialmente desde los años 80.

Los tres glaciares que hay en África, en el Monte Kenia, el Kilimanjaro de Tanzania y las montañas Rwenzori de Uganda, han perdido ya el 82% de su superficie y es muy posible que los glaciares del Kilimanjaro desaparezcan por completo en el espacio de dos décadas.

En la Antártida y Groenlandia están las capas de hielo que contienen el 98% del agua fresca congelada del planeta y, como estimación, si Groenlandia se derritiera por completo el aumento del nivel del mar llegaría hasta siete metros.

De momento, las capas de esas regiones que se han derretido, junto con fenómenos similares en glaciares y la expansión térmica de los océanos ha llevado a un aumento del nivel del mar de algo menos de veinte centímetros entre 1870 y 2001, según el informe.

Pero el texto recuerda que un aumento de un metro del nivel del mar, si no se tomaran medidas para adaptarse a él, expondría a 145 millones de personas a posibles inundaciones, la mayoría de ellas en Asia.

El informe muestra que las capas de hielo y nieve del planeta están íntimamente ligadas a la vida en el resto del planeta, por lo que las consecuencias del cambio climático en estos ecosistemas no sólo afectarán a quienes viven o trabajan en zonas polares o montañosas.

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