miércoles, 27 de febrero de 2008

El Monstruo, el mayor reptil marino conocido

Representación artística del pliosaurio noruego cazando. (Foto: Tor Sponga / Universidad de Oslo)

El Museo de Historia Natural de Oslo, en Noruega, ha anunciado el descubrimiento del mayor reptil marino de la era de los dinosaurios que nunca se haya encontrado. Sus descubridores lo han apodado 'El Monstruo'.

La monstruosa criatura fue un depredador acuático de casi 15 metros de longitud perteneciente al grupo de los pliosaurios, reptiles marinos de gran tamaño y potentes mandíbulas.

El fósil jurásico, de 150 millones de años, fue descubierto en el Archipiélago de Svalbard, situado en el Ártico a 1.300 kilómetros del Polo Norte y perteneciente a Noruega.

El hallazgo se produjo en el verano de 2006, a cargo de un equipo de paleontólogos y voluntarios de la Universidad del Museo de Historia Natural de Oslo, dirigido por Jorn Hurum.

El fósil fue desenterrado en el verano de 2007 y hasta ahora ha sido preparado y conservado por un equipo de dicho museo.

Un pliosaurio es un tipo de plesiosaurio, un grupo de reptiles extinguidos que vivió en los océanos durante la época de los dinosaurios. Los pliosaurios tenían cuerpo con forma de lágrima y dos conjuntos de poderosas aletas que usaban para 'volar' sobre las aguas en busca de animales aéreos.

Su corto cuello sostenía un enorme cráneo repleto de impresionantes dientes. Los pliosaurios estaban a la cabeza de los depredadores marinos de su tiempo, y medían, normalmente, entre cinco y seis metros.

Uno de los pliosaurios más grandes conocidos es el gigante australiano Kronosaurus, que medía entre 10 y 11 metros de longitud. El animal noruego tenía un tamaño estimado de 15 metros, lo que lo convierte en el plesiosaurio más largo y más pesado jamás encontrado.

"Este espécimen no sólo es importante por ser uno de los mayores y relativamente completos plesiosaurios que se han descubierto, sino que también demuestra que estos animales gigantes habitaban los mares del norte durante la edad de los dinosaurios", indica Patrick Druckenmiller, especialista del Museo de Alaska y uno de los miembros de la expedición que desenterró el fósil.

martes, 19 de febrero de 2008

Un sapo gigante que vivio entre los dinosaurios

Un dibujo del sapo gigante. Reuters / Luci-Betti-Nash

Un grupo de paleontólogos han descubierto en Madagascar el fósil de un sapo gigante que mide 40,6 centímetros y pesa 4,5 kilogramos y que vivió hace unos 70 millones de años entre los dinosaurios en África, según un artículo publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Science.

El sapo, con una coraza gruesa y con dientes, fue una anfibio tan extraordinario que incluso podría haber devorado a dinosaurios recién nacidos, según los paleontólogos. Por sus características tan novedosas, los científicos, encabezados por el paleontólogo David Krause, de la Universidad Stony Brook, en Nueva York, lo han denominado "sapo diabólico".

Los investigadores, que descubrieron los huesos del sapo gigante en el noroeste de Madagascar, creen que este anfibio pertenece a la familia de sapos que vive hoy en día en América del Sur. "Este sapo, si tuvo las mismas costumbres que los sapos de la misma familia de anfibios en América del Sur, era bastante voraz. Es incluso posible que haya devorado mamíferos, ranas más pequeñas y, teniendo en cuenta su tamaño, hasta dinosaurios incubados", explicó Krause. Este paleontólogo comenzó a encontrar por primera vez en 1993 huesos de rana extraordinariamente largos en Madagascar, un área en el que Krause también había hallado fósiles de dinosaurios y de cocodrilos.

Pero no ha sido hasta ahora que el equipo del científico ha logrado acumular suficientes piezas para reconstruir el sapo y analizar lo que medía y pesaba el anfibio. Los fósiles del sapo datan de finales del periodo Cretáceo, aproximadamente unos 70 millones de años atrás. Actualmente, la rana más grande del mundo es la que se denomina Goliath, de África occidental, que puede llegar a medir 32 centímetros y a pesar 3,3 kilogramos.

El equipo de Krause, que ha dado al sapo el nombre científico "Beelzebufo ampigna", ha trabajado con expertos del University College de Londres para determinar que su descubrimiento no se puede relacionar con otros sapos de África. Con sus características, el «Beelzebufo» podría ser el sapo más grande que haya existido jamás, afirman los paleontólogos.

Los científicos determinaron que el sapo gigante podría pertenecer a la familia de las ranas ceratophrys de América del Sur. El descubrimiento de los vínculos familiares del sapo gigante con anfibios similares en América del Sur arroja una duda sobre las teorías del desplazamiento de los continentes, indica Krause.

Las teorías indican que lo que hoy es Madagascar fue separado de América del Sur por el océano durante la era del sapo gigante, pero "las ranas no pueden sobrevivir durante mucho tiempo en agua salada", asevera el paleontólogo. Por ello, el hallazgo de los científicos prueba, según Krause, que tenía que haber existido alguna conexión terrestre con América del Sur en aquella época, quizá a través de la Antártida, entonces mucho más cálida que hoy.

viernes, 15 de febrero de 2008

Un sistema solar que cuenta con dos planetas similares a Saturno y Jupiter

Representación gráfica del complejo ubicado a cinco mil años luz. Foto: Korea Astronomy and Space Science InstituteUn grupo de astrónomos de 11 países ha descubierto un sistema solar que cuenta con dos planetas extrasolares similares a Saturno y Júpiter, ligeramente más pequeños, pero muy parecidos por la masa que tienen y por la distancia que los separa de su sol. El equipo internacional, dirigido por Scott Gaudi, de la Universidad de Ohio en Estados Unidos, publica su hallazgo esta semana en la revista Science.

"Éste es el primer descubrimiento de un sistema multiplanetario que podría ser análogo a nuestro sistema solar", ha manifestado Alison Crocker, uno de los autores del informe y científico de la Universidad de Oxford en el Reino Unido. "Los otros 28sistemas multiplanetarios detectados hasta ahora tienen planetas mucho más grandes y generalmente giran en órbitas muy cercanas a su sol", ha señalado.

Sin embargo, estos dos nuevos exoplanetas o planetas extrasolares, junto con su estrella principal, son como una versión a escala reducida de nuestro sistema solar en cuanto a su tamaño y sus órbitas. Uno de ellos tiene el equivalente al 70% de la masa de Júpiter, el otro, el 90% de la masa de Saturno mientras que el sol en torno al cual giran tiene el equivalente al 50% de la masa de nuestro estrella.

"Uno de los interrogantes que estaba pendiente era si eran comunes los sistemas planetarios como el nuestro y, al parecer, lo son", ha señalado Michael Briley, director de programas de la División de Ciencias Astronómicas de la Fundación Nacional de las Ciencias, patrocinadora de la investigación.

La existencia de los dos planetas quedó revelada cuando su sol cruzó por el paso de otra estrella más distante que estaba siendo observada desde la Tierra. Durante dos semanas, la estrella más cercana aumentó la luz proveniente de la más lejana en un fenómeno gravitatorio llamado microlensing o microfilmado gravitacional, cuya existencia ya había sido pronosticada por el físico Albert Einstein a comienzos del siglo pasado.

"La curvatura de la luz de este suceso reveló una cantidad de información sin precedentes sobre la estrella principal y sus planetas. Sin esta técnica, no se hubiesen podido detectar", ha indicado David Bennett, astrofísico de la Universidad de Notre Dame en Indiana, uno de los participantes en el estudio.

Estos planetas son el quinto y el sexto en ser descubiertos por microfilmado, una técnica con la que se podrían descubrir otros sistemas planetarios similares a nuestro sistema solar en la Vía Láctea.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Un nuevo dinosaurio con cresta

Dibujo figurado del nuevo dinosaurio (Foto: Journal of Vertebrate Paleontology)Un dinosaurio, con una curiosa cresta ósea en la cabeza, está abriendo una nueva visión en la historia de estos gigantes del Jurásico americano. Se trata del 'Velafrons coahuilensis' y fue hallado en el yacimiento mexicano de Coahuila, uno de los más ricos del continente.

La criatura, cuya descripción completa ha llevado varios años, vivió hace unos 72 millones de años, justamente cuando buena parte de América se encontraba sumergida bajo las aguas debido a una inundación que habría dejado el continente dividido en dos partes y creado un enorme mar interior que iba desde Alaska al Golfo de México.

El 'V. coahuilensis' habría medido de adulto entre 9 y 10 metros de altura y era un tremendo devorador de plantas. «Este tipo de dinosaurios con pico de pato y cresta son un ejemplo extraordinario de la evolución vertebrada a la que llegaron», ha señalado Terry Gates, paleontólogo del Museo Nacional de Historia Natural de Utah (EEUU) que ha participado en las excavaciones y es uno de los firmantes del trabajo, publicado en la revista 'Journal of Vertebrate Paleontology'.

Lo más llamativo, sin embargo, es la curiosa cresta de su cabeza, diferente a la que se ha encontrado en otros ejemplares de 'Hadrosaurios lambeosaurinos', también con similar protuberancia. Por su configuración en la cabeza, con dos orificios o huecos, se sabe por ahí pasaba el aire que aspiraban antes de llegar a la faringe. Lo que no está tan claro es su función.

"Una de las hipótesis es que podría servir para que se comunicaran, porque el aire al pasar por la cresta emite sonidos. Se sabe que eran diferentes según la especie y según la edad, y este podría ser un nuevo ejemplo", argumenta José Luis Sanz, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y experto en el estudio de estos prehistóricos saurios. Otra de las teorías es que la cresta sólo fuera un llamativo adorno para atraer a las hembras más fecundas.

El esqueleto fue descubierto en los años 90, no muy lejos de la ciudad de Saltillo. Durante varias temporadas, investigadores mexicanos excavaron en el yacimiento, hasta que el equipo de Utah se hizo con el control para terminar el trabajo, junto con los colegas mexicanos y de Canadá. Después, tardaron otros dos años en preparar el cráneo para su análisis definitivo.

Durante las expediciones a Coahuila, dirigidas por el profesor Scott Sampson, se descubrió que el 'Velafrons' no era la única sorpresa que encerraban los sedimentos. Enseguida encontraron otro dinosaurio hadrosaurio o pico de pato, así como un ejemplar con cornamenta, también herbívoro.

Como su famoso primo, el triceratops, este último ejemplar tiene un cuerno sobre cada uno de sus ojos y otro que se proyecta hacia atrás. Son los únicos detalles que aportan sobre su hallazgo, dado que aún falta su estudio definitivo y su publicación.

También han encontrado restos de un tiranosaurio, de un pequeño velocirraptor y otros muchos huesos fosilizados que podrían ser nuevas especies y aportar más piezas al rompecabezas de aquel mundo Jurásico. «Estoy sorprendido de lo prolífica que es esta región», ha señalado un entusiasmado Gates.

Su sorpresa es mayor porque, hasta ahora, había pocos fósiles de origen mexicano en el continente y pocos también de esa última época del Cretáceo. Hace 72 millones de años aquella zona era un estuario húmedo en el que se mezclaban agua salada y dulce. Sampson argumenta que tormentas devastadoras destruían el litoral con relativa frecuencia, matando a manadas enteras de dinosaurios.

martes, 12 de febrero de 2008

Moleculas basicas para la vida en una galaxia lejana

Imagen de la galaxia ARP 220 (Foto: NASA)

Según acaba de descubrirse, algunos de los compuestos fundamentales para que se produzca la vida se encuentran en grandes cantidades en la lejana galaxia Arp 220, que se halla a 250 millones de años luz de nuestro planeta.

Un grupo de astrónomos estadounidenses ha identificado desde el radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, dos de las moléculas que forman los aminoácidos, esenciales para la vida tal y como la conocemos en la Tierra.

En concreto, se han encontrado moléculas de metanimina y cianuro de hidrógeno, los dos compuestos que, junto al agua, constituyen el más simple de los aminoácidos encargados de formar las proteínas en los seres vivos.

Los aminoácidos son los elementos fundamentales a partir de los cuales se originó la vida en la Tierra, y algunos expertos creen que pudieron llegar en meteoritos desde el espacio exterior. Hasta ahora, se había detectado metanimina en regiones de la Vía Láctea y hay indicios de puede haber en la galaxia cercana NGC 253, pero nunca se había encontrado tan lejos de nuestro planeta.

El descubrimiento, publicado en la revista 'Astronomical Journal', se produjo mientras los científicos analizaban con el espectrómetro del telescopio la composición química de Arp 220, una galaxia especialmente convulsa donde nacen y mueren estrellas a un ritmo vertiginoso, lo que provoca que sea muy luminosa.

"No estábamos persiguiendo ninguna molécula en particular, así que no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar. Simplemente empezamos a buscar, y lo que descubrimos resutó increíblemente excitante", relata el astrónomo de Arecibo Tapasi Ghosh, uno de los responsables de la investigación.

El próximo paso sería buscar rastros de glicina, es decir, el aminoácido ya formado, en la misma galaxia. "¡Sólo hay que echar agua!", bromea el científico Robert Minchin, también involucrado en el descubrimiento.

De hecho, se cree que ha de haber bastante cantidad de metanimina y cianuro de hidrógeno en Arp 220, aunque aún no se sabe si se ha producido la reacción que da lugar a la glicina.

"El hecho de que podamos observar estas sustancias desde una distancia tan grande significa que hay inmensas cantidades de las mismas en Arp 220", según explica Emmanuel Momjian, ex astrónomo del Arecibo y actualmente investigador en el Observatorio Nacional de Radio Astronomía de Socorro, en Nuevo México.

"Es en verdad muy intrigante descubrir que los ingredientes de la vida aparecen en grandes cantidades en un lugar donde nuevas estrellas y planetas están naciendo", añade este científico.

El único problema es que Arp 220 es una galaxia tan activa que las continuas explosiones de supernovas (se calcula que cuatro al año) podrían arrasar con todo antes de que surgiera la vida.

Aun así, los científicos albergan la esperanza de que algunos de estos elementos queden atrapados en granos de arena y puedan aguardar el momento de caer sobre un planeta acuático, quizás iniciando un proceso similar al que creó la vida en el nuestro.

El descubrimiento, que presentó en el reciente congreso de la Sociedad Astronómica Americana en Austin (Texas), se produjo el pasado mes de abril cuando los científicos estaban estrenando una nueva técnica espectroscópica de banda ancha con el telescopio de Arecibo, que tiene un diámetro de 305 metros y es el mayor del mundo en su clase.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Las primeras imagenes de un planeta fuera del Sistema Solar

El punto rojo de la imagen es el nuevo planeta. (Foto: AP)Un equipo internacional de investigadores ha logrado las primeras imágenes que confirman la existencia de un planeta fuera del Sistema Solar, un "gigante" cinco veces más grande que Júpiter, y vinculado a la gravitación de una enana marrón.

El equipo de astrónomos europeos y estadounidenses indicó que ésta es la primera vez que un planeta fuera de nuestro sistema solar es observado directamente, una aseveración hecha también por otros científicos.

El objeto fue inicialmente detectado el año pasado como un débil punto de luz roja orbitando en torno a una pequeña estrella a 225 años luz de la Tierra, en la constelación Hidra. En aquel momento, los científicos pensaron que se trataba de un planeta, pero manifestaron que se necesitaban más observaciones para confirmarlo.

El descubrimiento desató un debate sobre si el objeto era un planeta o una estrella. Desde mediados de los años 90, los científicos han descubierto más de 130 de esos planetas extrasolares por medios indirectos, pero ha sido muy difícil la observación directa.

Imágenes afinadas obtenidas este año por un telescopio en el norte de Chile muestran a dos objetos separados conectados por gravedad y moviéndose conjuntamente, señaló un astrónomo del Observatorio Europeo Sureño, Gael Chauvin, que encabezó el equipo.

"Nuestras imágenes muestran que se trata de un planeta, el primer planeta fuera de nuestro sistema solar del que tengamos imágenes", aseguró Chauvin en un comunicado.

El equipo de Chauvin estimó la masa del objeto, llamado '2M1207b', midiendo su brillo. Los astrónomos determinaron que el objeto posee una masa cinco veces mayor que la de Júpiter y orbita alrededor de una estrella marrón a una distancia casi dos veces la que separa Neptuno del Sol. Las observaciones serán publicadas en una próxima edición de la revista 'Astronomy and Astrophysics'.

Además, los investigadores han sido capaces de adivinar la estructura física y la composición química del planeta gigante, lo que, según sus descubridores, supone "uno de los pasos más importantes de la Astrofísica moderna".

Dadas sus propiedades, los científicos consideran que el planeta gigante no se formó del mismo modo que los planetas del Sistema Solar, sino que debió de constituirse de forma similar al Sol, es decir, a partir del colapso gravitacional de una nube de gas y polvo.

El planeta gigante, es de un color rojizo tenue, cien veces más pálido que la enana, y está formado por moléculas de agua, lo que muy probablemente obedece a que el planeta es helado.

viernes, 1 de febrero de 2008

Los fragmentos del meteorito Puerto Lapice

Fragmentos del meteorito Puerto Lápice - EFE

Investigadores españoles han presentado 16 fragmentos procedentes de un meteorito tipo eucrita (roca basáltica) recuperado por primera vez en España. Se le ha bautizado como 'Puerto Lápice', haciendo referencia al lugar donde cayó. En total, los científicos cuentan con 20 trozos del bólido, que fue avistado el pasado 10 de mayo de 2007 en casi toda la Península. Sólo se conoce la existencia de otros ocho de las mismas características en toda Europa.

Josep María Trigo, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña, ha explicado que los fragmentos, que miden entre 0,5 y 4 centímetros y pesa entre 0,1 y 10 gramos, podrían tener su origen en el asteroide Vesta.

El fenómeno, que se observó desde Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Madrid, Murcia, Málaga, Sevilla, Toledo y Valencia, colapsó el teléfono de emergencias, el 112, que recibió llamadas de ciudadanos que habían visto una bola de fuego en el cielo.

La importancia de su hallazgo es, que se trata de una de las pocas rocas espaciales sometidas a un proceso ígneo (enfriada y solidificada) según Jordi Llorca, de la Universidad de Cataluña. "Podemos estudiar qué edad tiene y es importante porque los asteroides se formaron al mismo tiempo que el planeta Tierra. También queremos saber si procede de Vesta o de otro cuerpo celeste y si se choco con otro asteroide", ha señalado.

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