martes, 19 de mayo de 2009

El Hubble está reparado, Atlantis vuelve a casa

Imagen de las reparaciones tomada desde el casco de uno de los astronautas. AFP/ NASALos astronautas del transbordador Atlantis se han despedido del telescopio espacial Hubble, después de que terminaran las tareas de reparación que tenían previstas en la misión.

Después de una serie sin precedentes de cinco jornadas de labores extravehiculares a 563 kilómetros de la Tierra, los astronautas liberaron al Hubble a las 12:57 GMT (14.57 hora peninsular española), cuando el transbordador cumplía su órbita 119 sobre el Atlántico, aproximándose a la costa de África.

Unas dos horas antes el comandante del Atlantis, Scott Altman, maniobró la nave hacia la orientación correcta para liberar el observatorio de 13 toneladas. Luego se dio la orden para la apertura de la puerta del telescopio, que protege sus instrumentos extremadamente sensibles, a fin de permitir que la luz de las estrellas impresione sus lentes. Y tras esa operación, la especialista de misión Megan McArthur maniobró el brazo robótico del Atlántis dejando al telescopio por encima de la nave antes de soltarlo.

El telescopio, puesto en órbita hace 19 años, estuvo erguido en la bodega del Atlantis, el último transbordador que lo visita para reparaciones y mantenimiento, mientras los astronautas cambiaban baterías, limpiaban mecanismos e instalaban artefactos que mejorarán la capacidad de observación cósmica.

"Esta misión ha sido tremendamente interesante", dijo el comandante del Atlantis, Scott Altam después de que el lunes se completaron las labores, con un coste de 220 millones de dólares (162 millones de euros), que incluyeron la colocación de nuevos instrumentos en el observatorio espacial.

Unos 45 minutos después de la liberación del Hubble, el transbordador empezó a alejarse del telescopio, camino de una órbita a aproximadamente 385 kilómetros de la Tierra adonde Altman y sus seis colegas regresarán el viernes.

Hoy fue la astronauta McArthur quien soltó al Hubble, pero fue su colega John Grunsfeld, en su tercer viaje hasta el telescopio, quien le dio la palmada de despedida en la última jornada de labores extra vehiculares ayer, lunes. "Felices travesías", le dijo Grunsfeld al Hubble, según muestra un vídeo grabado ayer. "Es difícil no pensar en el Hubble como algo vivo, pero realmente yo lo siento como un amigo".

La misión ha culminado como estaba previsto, si bien el domingo fue una jornada más complicada de lo que se había previsto. Mike Massimino y Mike Good apenas pudieron, en las primeras siete horas de caminata, concluir la reparación del Espectrógrafo de Imágenes Telescópicas Espaciales (STIS, por su sigla en inglés), tras lo cual aún les quedaba cerca de hora y media más para dejar en condiciones el área donde habían trabajado.

Ante el retraso, la agencia espacial estadounidense, NASA, decidió programar otra más para el lunes, para tratar de instalar el panel aislante en una puerta que los astronautas no pudieron desplegar por falta de tiempo.

Los cosmonautas, situados a unos 600 kilómetros de la Tierra, cambiaron completamente las baterías del Hubble, que pusieron en funcionamiento hace 19 años. Concretamente, remplazaron el segundo módulo, que pesa más de 200 kilos y contiene tres de las seis baterías del telescopio, encargado de suministrar energía al telescopio durante las operaciones nocturnas. Las tres restantes fueron sustituidas el pasado jueves.

El portavoz de la NASA Rob Navias afirmó que los test han demostrado que la reparación ha sido "satisfactoria". Los siete tripulantes del transbordador tienen previsto el regreso a la Tierra el próximo viernes.

Frente a las complicaciones del domingo, el sábado, los astronautas John Grunsfeld y Andrew Feustel instalaron otro instrumento, el Espectrógrafo de Orígenes Cósmicos, que permitirá detectar la luz de quásares lejanos. También repararon una cámara del telescopio, conocida como Cámara Avanzada para la Exploración, estropeada desde hace cinco años. Los dos astronautas consiguieron reparar dos de sus tres objetivos.

Aunque los ingenieros de la NASA habían calculado que el paseo del sábado sería el paseo espacial más complicado de la misión, la caminata se desarrolló sin incidentes e incluso concluyó un poco antes de lo esperado.

El viernes pasado, Massimino y Good instalaron nuevos giroscopios y baterías en el Hubble, mientras que el jueves el telescopio recibió una nueva cámara y se le instaló un nuevo computador.

EFE

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