jueves, 24 de diciembre de 2009

Una vieja estrella alberga los secretos de las enanas marrones

Una vieja estrella alberga los secretos de las enanas marrones. Foto: NASALa detección de dos objetos del tamaño de enanas marrones -a medio camino entre estrellas y planetas- que orbitan a una vieja estrella gigante ha demostrado que los planetas pueden reunirse en torno a las estrellas más rápida y eficientemente de lo que nunca antes nadie había pensado, de acuerdo con un equipo internacional de astrónomos.

"Hemos encontrado dos masas del tamaño de enanas marrones alrededor de una estrella ordinaria, lo que resulta muy extraño", explica el profesor Alex Wolsczan, profesor de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Pensilvania y responsable científico del proyecto.

La estrella en cuestión es BD+20 2457, una gigante y anciana estrella que se encuentra cerca del final de su existencia. Ver un par de enanas marrones alrededor de una estrella de este tipo es una primicia para los astrónomos y ofrece una ventana única sobre cómo puede producirse este fenómeno.

Los investigadores del Centro Torun de Astronomía (Polonia) y el centro de Exoplanetas y Mundos Habitables de la Universidad de Pensilvania informan de sus hallazgos en el último número de la revista Astrophysical Journal. Para su estudio emplearon un espectrógrafo de alta resolución en el Telescopio Hobby-Eberly de Texas.

Las enanas marrones son objetos oscuros y elusivos a medio camino entre las estrellas y los planetas. Son demasiado masivos para ser planetas, pero no lo suficiente como para generar la energía de fusión que caracteriza a las estrellas. Estos primos estelares representan un tipo de 'eslabón perdido' entre planetas y estrellas, pero se sabe poco de cómo se forman.

"Si encontramos una enana marrón, no sabemos con seguridad de dónde vino", explica Wolszczan. "Podría tratarse de un proceso de formación de planetas o de un producto directo de la formación de estrellas", agregó.

Ver dos de estas enanas marrones alrededor de una estrella pariente significa que debieron formarse originalmente de una enorme aportación de materia prima que rodea las estrellas en su juventud, denominada 'disco circunestelar'. "Si este es el caso" continuó, "si añadimos las masas mínimas de esos dos objetos, sabemos que este disco tuvo que se extraordinariamente masivo".

A juicio de este experto, analizando este caso se concluye que la formación de enanas marrones corresponde a una combinación de mecanismos físicos más rápidos y eficientes de lo que se creía. "En lugar de crecer por acrección (la acumulación fija de material) la propia gravedad de las enanas marrones puede ayudarlas a acumular masa y acelerar su formación", señala.

EUROPA PRESS

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