martes, 17 de marzo de 2009

Extraño cementerio de jovenes dinosaurios

Hace 90 millones de años, un grupo de dinosaurios se acercaba a la orilla de un lago en el actual desierto de Gobi (Mongolia). La excursión acabó en desastre: en una de esas pequeñas tragedias que tan rentables resultan a la paleontología, los animales quedaron inmovilizados con sus patas traseras hundidas en el barro. Sus intentos de escapar fueron en vano.

Una manada de jóvenes dinosaurios parecidos a los actuales pájaros encontraron su muerte colectiva en los márgenes cubiertos de barro de un lago hace unos 90 millones de años, de acuerdo con la excavación realizada por un equipo de paleontólogos chinos y estadounidenses en pleno Desierto de Gobi, en el norte de China.

Esta repentina muerte colectiva en una trampa de barro proporciona una curiosa instantánea de la conducta social de aquellas especies. Integrada completamente por ejemplares jóvenes del dinosuario sinornithomimo, esta manada sugiere que los individuos inmaduros de esta especie eran abandonados cuando los adultos debían preocuparse de criar nuevas proles, según los investigadores.

Los hallazgos han sido publicados en la revista Acta Palaeontologica Polonica y el estudiuo fue financiado por la National Geographic Society. "Encontrar una manada que ha perecido en un barrizal es muy extraño entre las especies animales actuales", explicó David Varricchio, miembro de la expedición e investigador de la Universidad de Montana State. "Los mejores ejemplos (en superar este tipo de peligros) son los animales provistos de pezuñas", tales como el búfalo de agua en Austria o los caballos salvajes en el Oeste Americano.

Los primeros huesos fueron localizados por un geólogo chino en 1978 en la base de una pequeña colina, en pleno Desierto de Gobi. Veinte años más tarde un equipo chino-japonés excavó la zona y encontró los primeros esqueletos, denominando al dinosaurio sinornithomimo. Ahora, el nuevo equipo, dirigido por Paul Sereno, de la Universidad de Chicago, profundizó en el yacimiento y logró localizar 25 ejemplares de este dinosuario, y por el análisis del crecimiento óseo han determinado que todos ellos oscilan entre uno y siete años de edad en el momento en que encontraron la muerte.

jueves, 5 de marzo de 2009

Agujeros negros que orbitan entre si

Investigadores del Observatorio de Astronomía Óptica Nacional en Tucson (Estados Unidos) han descubierto dos agujeros negros masivos que orbitan entre sí en el centro de una galaxia. Según las velocidades de sus órbitas, el agujero negro más pequeño tiene una masa de 20 millones de veces el Sol y el más grande es 50 veces mayor. Los resultados de la investigación se publican en la revista 'Nature'.

Según los científicos, dirigidos por Todd Boroson y Tod Lauer, estos dos agujeros negros parecen estar separados entre sí sólo a una décima parte de la distancia de la Tierra a la estrella más cercana. Los autores calculan que orbitan entre sí en ciclos de unos 100 años. El descubrimiento podría conducir a una mayor comprensión de cómo se forman y evolucionan los agujeros negros masivos en el centro de las galaxias.

Después de que una galaxia se forma se suele producir la formación de un agujero negro en su centro. Dado que muchas galaxias se encuentran en agrupaciones, las galaxias individuales pueden colisionar entre sí. El misterio es qué les sucede a estos agujeros negros centrales cuando las galaxias colisionan y se fusionan. La teoría predice que orbitarán entre sí y finalmente se unirán en un agujero negro más grande.

Los investigadores utilizaron datos del telescopio 'Sloan Digital Sky Survey' (SDSS) situado en Nuevo México para buscar estos característicos agujeros negros entre unos 17.500 quasares descubiertos por el SDSS. Se conocen más de 100.000 quasares y la mayoría de ellos han sido descubiertos gracias a este telescopio a miles de millones de años luz.

Los quasares son las versiones más luminosas de la clase general de objetos conocidos como galaxias activas, que pueden ser cientos de veces más brillantes que la Vía Láctea y que están impulsados por la agregación de material en agujeros negros supermasivos situados en su núcleo. La materia que cae en el agujero negro no lo hace directamente sino que orbita alrededor de él formando un disco.

Se cree que todas las grandes galaxias tienen un agujero negro masivo en su centro y que algunas podrían tener dos o más de ellos, al menos hasta que se fusionan. Los agujeros negros podrían estar tan cercanos que sería imposible verlos. Sin embargo, la luz emitida de sus discos y la galaxia que los contiene debería ser identificable.

Los investigadores tuvieron especial cuidado de eliminar la posibilidad de que estuvieran viendo dos galaxias, cada una con su agujero negro, sobrepuestas la una sobre la otra. Para eliminar esta posibilidad analizaron el corrimiento al rojo en el que se encontraban los quasares y la existencia de una única galaxia.

Si los dos quasares eran objetos independientes a diferentes distancias debería haberse visto la firma del espectro de ambos y cada uno tendría diferentes corrimientos al rojo y por ello distinta distancia, incluso aunque estuvieran en la misma línea de visión.

Según explica Boroson, "el conjunto doble de las líneas de emisión es una evidencia muy concluyente de los dos agujeros negros. Si en realidad fuera una superposición casual, uno de los objetos debería ser muy peculiar. Algo maravilloso sobre este sistema de agujeros negros es que veremos cambios en la velocidad observable en los próximos años. Podemos evaluar nuestra explicación de que el sistema de agujeros negros binarios se insertan en una galaxia que es en si misma el resultado de una fusión de dos galaxias más pequeñas, cada una de ellas conteniendo uno de los dos agujeros negros".

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