viernes, 28 de agosto de 2009

Paleontólogos australianos han descubierto una nueva especie de dinosaurio

Paleontólogos australianos han descubierto una nueva especie de dinosaurio. EFEPaleontólogos australianos han descubierto una nueva especie de dinosaurio en una granja de ovejas al noreste de Australia, en el estado de Queensland. El fósil, apodado 'Zac', pertenece en concreto a la familia de los saurópodos, herbívoros de hace 97 millones de años.

Los restos fueron encontrados cerca del municipio de Eromanga, en una zona rica en fósiles que antaño estuvo cubierta por un mar interior y donde en 2004 se encontró a 'Cooper', el dinosaurio más grande del país hasta entonces descubierto, con treinta metros de longitud y perteneciente a la familia de los titanosaurios.

En cambio, 'Zac', como la familia de saurópodos, tiene un cuello muy largo, una cabeza pequeña y dientes afilados, así como una larga cola que se balanceaba al son del movimiento del cuello. Sus huesos se encontraban fuera del suelo por lo que los expertos prevén cavar en las inmediaciones ante la posible aparición de más esqueletos.

"Probablemente encontremos cientos de esqueletos debajo del suelo", explica el paleontólogo del museo de Queensland, Scott Hocknull. En total, hasta tres nuevas especies de dinosaurio se han encontrado en el área durante este año, todas pertenecientes al mismo periodo que 'Zac', cien millones de años al inicio del periodo Cretácico.

Los paleontólogos han hallado los huesos de 'Zac' en el mismo lugar del noreste australiano donde se han descubierto especies de esos reptiles fósiles, según informó la radio ABC.

El paleontólogo Scott Hocknull, del Museo de Queensland, dijo que todavía necesitan efectuar un examen minucioso, pero creen que se trata de un saurópodo vegetariano y es uno de los animales más grandes que jamás pisaron la Tierra.

Su osamenta es, en principio, más completa que otras halladas con anterioridad.

El hallazgo de 'Zac' y sus congéneres ha tenido lugar en un meandro prehistórico próximo a la población de Winton, en el estado de Queensland.

"Los descubrimientos hechos este año confirman la importancia del lugar, no solo para Australia, sino para tener una comprensión científica más profunda de la Edad de los Dinosaurios", dijo el paleontólogo.

Las nuevas especies aparecidas en esa zona son un terópodo ('australovenator eintonensis') y dos clases de titanosaurios.

viernes, 14 de agosto de 2009

¿Qué golpeó a Júpiter?

Una imagen de la cicatriz del impacto en Júpiter, tomada con el Telescopio Espacial Hubble, el 23 de julio de 2009, usando la nueva Cámara de Campo Amplio 3 (Wide Field Camera 3 o WC3, en idioma inglés) del telescopio HubbleTelescopios de todo el mundo han dado seguimiento a las observaciones realizadas por un aficionado. El impacto de un objeto desconocido contra el planeta gigante ha sido una sorpresa para toda la comunidad astronómica.

La fecha fue el 19 de julio de 2009. El astrónomo aficionado Anthony Wesley estaba tomando fotografías del planeta Júpiter con su telescopio casero en Murrumbateman, Australia, cuando algo raro en el ocular le llamó la atención.

"Tenía toda mi atención puesta en la Gran Mancha Roja, que se estaba ocultando con gran belleza detrás del horizonte joviano", recuerda Wesley. "Apenas si noté la mancha oscura cerca del polo sur de Júpiter y, cuando lo hice, no le presté demasiada atención".

Es solamente otra tormenta oscura en Júpiter.

"Eso es lo que pensé en un principio, pero algo en esa mancha me intrigó, no se veía bien, y no pude parar de mirarla".

Lentamente, la rotación de Júpiter hizo que la mancha girara en dirección a la Tierra, entonces Wesley pudo verla mejor, y la verdad lo sacudió como si fuera un rayo.

Era una marca de un impacto. ¡Algo había golpeado al planeta gigante!

"Había visto las cicatrices causadas por los fragmentos del cometa Shoemaker-Levy 9 que golpearon a Júpiter en 1994, así que ya sabía cómo se veía un impacto", dice. "Luego de convencerme de que esto era real, apenas si pude usar la computadora. Mis manos estaban temblando. Era simplemente increíble".

Rápidamente, Wesley envió (por correo electrónico) sus fotografías a amigos y colegas alrededor del mundo y, en cuestión de horas, telescopios de todas las catagorías estaban ya girando hacia las coordenadas de Júpiter para fotografiar la situación posterior a la poderosa colisión.

"Creemos que fue un cometa o un asteroide que medía tal vez algunos cientos de metros de ancho", dice Don Yeomans, de la Oficina de Objetos Cercanos a la Tierra (Near-Earth Object Office, en idioma inglés), en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory, en idioma inglés), de la NASA. "Si un objeto de ese tamaño golpease a la Tierra (estamos hablando de aproximadamente 2.000 megatones de energía), hubiese causado una seria devastación regional o un tsunami, si hubiese caído en el océano".

En un golpe de suerte casi tan grande como el de Wesley, los astrónomos del JPL, Glenn Orton y Leigh Fletcher, ya habían programado observar a Júpiter el 20 de julio, apenas un día después del impacto, utilizando las Instalaciones del Telescopio Infrarrojo (Infrared Telescope Facility o IRTF, en idioma inglés), de la NASA, en la cima del volcán Mauna Kea, en Hawai. El telescopio de 3 metros reveló una nube reciente de residuos de un tamaño similar al del planeta Marte, la cual flotaba entre las bandas nubosas de Júpiter.

"El objeto, cualquier cosa que haya sido, explotó en la parte superior de la atmósfera de Júpiter", dice Orton. "Se hizo añicos. Lo que vemos ahora son restos y fragmentos del objeto que impactó, y posiblemente algunos aerosoles extraños formados por procesos químicos de choque durante el impacto".

El 23 de julio, el Telescopio Espacial Hubble tomó sus primeras imágenes del sitio del impacto. El Hubble todavía estaba siendo revisado y calibrado después de llevar a cabo la misión de servicio STS-125 que se realizó en mayo, pero este evento era demasiado importante como para perdérselo. El director del Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial, Matt Mountain, concedió un tiempo adicional de emergencia para que un grupo de astrónomos, dirigidos por Heidi Hammel, del Instituto de Ciencias del Espacio, en Boulder, Colorado, utilizara el telescopio.

Como siempre, las fotografías tomadas por el telescopio Hubble robaron cámara. En ellas quedó revelado un remolino de residuos cenicientos que se abre paso entre las tormentas naturales cercanas a las partes más altas de la atmósfera de Júpiter:

El astronauta del transbordador espacial y veterano en reparaciones del Hubble, John Grunsfeld, dijo que estaba encantado con la fotografía "porque era la primera imagen enviada con la recién estrenada cámara WC3, que Drew Feustel y yo instalamos en mayo. Gracias a la WC3, pudimos ver el impacto con impresionante detalle".

"La nube de residuos da la impresión de ser grumosa debido a la turbulencia atmosférica", dice la científica planetaria Amy Simon-Miller, en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales. "Los vientos polares, que soplan a una velocidad de 25 m/seg (~55 millas por hora), hacen que se extiendan y que la mancha se agrande. Esto provoca que la nube sea aún más fácil de observar con telescopios caseros".

A juzgar por el comportamiento de los impactos del cometa Shoemaker-Levy 9 hace quince años, ella calcula que la 'nube de residuos de Wesley' podría continuar siendo visible durante muchas semanas. Los investigadores aprovecharán ese tiempo al máximo. Estudios posteriores de la nube podrían revelar el gran misterio:

¿Qué impactó contra Júpiter?

"Simplemente no lo sabemos", dice Yeomans, "Nadie vio el objeto antes del impacto".

Y, efectivamente, no hubo advertencia alguna. El objeto emergió de la oscuridad, desconocido y sin catalogar y, ¡paf!, antes de que cualquiera pudiese fotografiarlo intacto, ya se había convertido en una nube de residuos. (Aquí hay una lección para el planeta Tierra, pero esa es otra historia).

La composición química de la nube contiene pistas sobre la naturaleza del objeto que impactó. Orton dice que los observadores, usando telescopios en tierra, están ahora analizando la luz reflejada por la nube para averiguar de qué está hecha. "Si el espectro contiene signos de existencia de agua, eso sugeriría que se trata de un cometa. De lo contrario, probablemente sea un asteroide rocoso o metálico".

Mientras tanto, éste es un gran misterio —del tipo de los que Wesley no puede dejar de mirar. "Todavía observo a Júpiter casi todas las noches, usando mi telescopio de 14,5 pulgadas", dice. "La nube se está expandiendo y está tomando formas muy interesantes".

"Me pregunto", dice, "¿qué sucederá ahora?"

Créditos y Contactos

Autor: Dr. Tony Phillips
Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Curador: Bryan Walls
Relaciones con los Medios: Steve Roy
Traducción al Español: Carlos Román
Editor en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Carlos Román
El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Los astrónomos diseñaron la legendaria ciudad de Petra

Fachada del Monasterio, uno de los monumentos más famosos de Petra. EFELos principales monumentos de Petra, la legendaria ciudad de los nabateos en Jordania, están orientados hacia el solsticio y hacia Canopo, la estrella que guiaba a las caravanas por la Península Arábiga, al igual que sucede con la Kaaba, en La Meca, según el astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), Juan Antonio Belmonte.

El investigador explica en una entrevista con Efe que, tras realizar trabajos de campo en la ciudad nabatea, considera a Petra "como un maravilloso taller para los estudios arqueoastronómicos y arqueotopográficos". Belmonte midió los principales monumentos de la ciudad -El Tesoro, el Monasterio y las tumbas reales, entre otros- y tras analizar los datos halló, para su sorpresa, que la astronomía y la topografía "sagrada" eran muy importantes para orientar las tumbas y los templos.

Los nabateos eran una tribu árabe que habitó el sudeste de Palestina y Siria, frontera con el mundo helénico, dos siglos antes de Cristo, y cuyo reino se extendía desde el Mar Rojo hasta Damasco y desde Gaza hasta los desiertos de Arabia central.

Juan Antonio Belmonte ha desarrollado la hipótesis de que las principales deidades nabateas, Dushara, Al Lat, Al Uzza y Al Kutba, eran las manifestaciones de la Luna, el Sol y los planetas Venus y Mercurio. El astrónomo encontró "sorpresas agradables" en Petra. Una de ellas estaba en uno de los monumentos más famosos, El Monasterio, que está orientado a la puesta de Sol en el solsticio de invierno, un momento clave del ciclo anual.

El Monasterio, excavado en roca en lo alto de una montaña, podría haber estado dedicado al rey Obodas o al dios Dushara, un dios lunar al que también se asociaba con el Sol. El solsticio de invierno también se relacionaba con el nacimiento de la divinidad.

Desde el otro gran monumento de Petra, El Tesoro, que encontraban las caravanas al final del desfiladero, es visible una porción de cielo y también está orientado hacia el solsticio. Belmonte quiere verificar si además, a través de una pequeña ventana situada sobre la puerta principal del Tesoro, a unos 10 metros de altura, pueden entrar los rayos del Sol en el solsticio de verano.

Pero el investigador halló, además, un dato "sugerente" sobre el emplazamiento de estos monumentos al descubrir que tienen la misma orientación astronómica que la Kaaba antes de que fuera islamizada y convertida en el centro principal de peregrinación de los musulmanes. En esa época, era un santuario pagano en el que se creía que había unos 360 ídolos, destruidos por el profeta Mahoma tras la conquista la Meca.

"La Kaaba muestra los mismos alineamientos que Petra, ya que los nabateos al fin y al cabo eran una tribu árabe, y refuerza lo que los textos mencionan sobre otros monumentos pre-islámicos", detalla Belmonte. También otro templo principal, el de los Leones Alados, dedicado posiblemente a la diosa Al Uzza, está orientado hacia Canopo, la segunda estrella más brillante del cielo que, al marcar el Sur con relativa precisión, era utilizada por las caravanas para orientarse desde Petra hacia La Meca y desde allí hacia los países del incienso y su destino final, Saba.

Otro dato "curioso" es que los dos grandes obeliscos de más de seis metros, excavados en la montaña en una muestra de la habilidad de los escultores nabateos, están orientados Este-Oeste de manera que al amanecer y al atardecer, y en el equinoccio, ambos están perfectamente alineados y su sombra "se toca, lo que seguramente implicaba algo en la mente de sus constructores".

De hecho, Belmonte explica que los obeliscos están construidos en una época en la que los calendarios se organizaban por el equinoccio, que marcaba el principio de la cuenta de los meses. Además, el astrónomo constató que algunas de las impresionantes tumbas reales, que acogían los restos de los monarcas nabateos, están orientadas hacia la montaña conocida como "La madre de las cisternas", pues en su cumbre estaba la principal fuente de aprovisionamiento de agua de sus habitantes.

EFE

martes, 11 de agosto de 2009

El telescopio Spitzer capta la colisión de dos planetas

Recreación artística del choque de ambos cuerpos. NASA / JPL.El telescopio espacial Spitzer detectó los restos del choque de dos incipientes planetas en torno a una estrella, según ha revelado el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.

Uno de los planetas era del tamaño de la Luna y el otro como Mercurio. La colisión ocurrió hace varios miles de años, un plazo reciente en términos astronómicos. En un comunicado, el JPL indicó que el impacto desintegró el cuerpo más pequeño en un choque tan violento que vaporizó sus rocas y lanzó al espacio enormes estelas de lava.

"Esta colisión tiene que haber sido enorme y a una velocidad tan grande que la roca se derritió", señaló Carey Lisse, científico del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins. Se calcula que el desplazamiento de ambos cuerpos ocurrió a una velocidad de más de 36.000 kilómetros por hora.

El informe sobre la investigación será publicado en la edición correspondiente al 20 de agosto de la revista 'Astrophysical Journal'. "Este es un hecho muy poco frecuente y de corta duración, pero crucial en la formación de planetas similares como la Tierra y las lunas. Tenemos la suerte de haberlo presenciado no mucho después de que ocurriera", manifestó.

Según Lisse y los científicos que participaron en la investigación, el choque cósmico pudo haber sido similar al que dio origen a nuestra Luna hace unos 4.000 millones de años cuando un cuerpo del tamaño de Marte se estrelló contra la superficie terrestre.

"La fuerza de esa colisión fue tan grande que debe haber derretido la superficie de la Tierra", indicó Geoff Bryde, científico de JPL y coautor del informe. Los restos de esa colisión formaron un disco que tras el paso de millones de años se convirtió en lo que ahora es la Luna.

La colisión descubierta por el Spitzer ocurrió en las cercanías de la estrella HD 172555, a unos 100 años luz en la constelación del Pavo. El choque cósmico fue detectado gracias al espectrógrafo del Spitzer, un aparato que mide variaciones mínimas en la longitud de onda hasta el punto de que permite inducir de qué tipo de material está hecho un objeto en función de la luz que refleja. De este modo, los científicos analizaron la luz de esa estrella y lo que encontraron fue desconcertante.

Durante el análisis, descubrieron la presencia de roca vaporizada en forma de monóxido de silicio y también roca fundida como la obsidiana. En la tierra, la obsidiana se encuentra habitualmente en los volcanes y en un tipo de rocas llamadas tectitas que aparecen alrededor de cráteres. Las tectitas se forman en condiciones de gran presión y temperatura y a gran velocidad. Condiciones propias de un choque de gran potencia.

EFE

viernes, 7 de agosto de 2009

El Cinturón de Gould es una alineación transitoria de dos grupos de estrellas

El Cinturón de Gould es una alineación transitoria de dos grupos de estrellas. CSICUn estudio en el que participan investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha puesto en cuestión si, según la teoría más aceptada, el 'Cinturón de Gould' un sistema de estrellas de unos 3.000 años luz de diámetro que rota sobre sí mismo y se expande y es sólo es visible desde el Hemisferio Sur de la Tierra. Sin embargo, sus autores sugieren que, en realidad, se trata de una "alineación transitoria de dos grupos de estrellas fundidos en un único cuerpo por el punto de vista del ser humano".

Según informó este organismo, la investigación revela que dicha estructura "no reúne las condiciones para formar un sistema de estrellas en sí mismo". "Nuestro trabajo se basa en la idea de que la formación es producto de la tendencia humana a ver un triángulo donde sólo hay tres puntos", explicó recientemente el experto del Instituto de Astrofísica de Andalucía, Emilio Alfaro. Además, señaló que el descubrimiento del cinturón "respondería al mismo fenómeno que originó las constelaciones".

En este sentido, del estudio se desprende que ya las antiguas civilizaciones "trazaron líneas imaginarias entre estrellas próximas hasta formar figuras con las que componer la bóveda celeste". "El cinturón de Gould, según los resultados que hemos hallado, sería una superconstelación, producto de nuestra visión todavía antropogénica y localista del Universo", añadió Alfaro.

Para determinar su existencia, los autores analizaron los 'cúmulos abiertos jóvenes', agrupaciones de entre decenas y miles de estrellas nacidas de una misma nube de gas en el sistema, según señaló el Consejo. Las teorías de formación estelar afirman que las estrellas nacen a partir de enormes nubes de gas, cuya contracción y colapso va generando poblaciones estelares como los cúmulos abiertos; sin embargo, el investigador apuntó que su equipo partió de la hipótesis de que, si éste fuera un sistema coherente, "debería mostrar una distribución más o menos uniforme en sus dos regiones dominantes".

Así, sus observaciones confirmaron "justo lo contrario", pues mientras que la región de Orión es "rica en cúmulos", el extremo de Orión y Escorpión-Lobo-Centauro presenta una densidad "casi nula" de este tipo de objetos. "Todo ello apunta a que estas dos regiones de formación estelar han tenido un origen diferente y que su posición actual, en la que parecen formar un único sistema, es sólo un fenómeno transitorio y casual", concluyó Alfaro.

El fenómeno, que fue descubierto en 1874 por el astrónomo inglés John Herschel, ha sido objeto de "numerosos" trabajos de análisis de su estructura y movimiento, así como de diversas teorías sobre su origen. En este sentido, la opinión "más asentada" lo identifica como un disco de gas y estrellas, con una masa un millón de veces mayor que la del Sol, situado entre dos grupos de estrellas "bien definidos"; el de Orión y la asociación Escorpión-Lobo-Centauro.

EUROPA PRESS

jueves, 6 de agosto de 2009

Galaxias hiperactivas que duplican la velocidad del Sol

Comparación entre la Vía Láctea y una de las pequeñas galaxias encontradas. NASAUn equipo internacional de astrónomos ha constatado la existencia de galaxias hiperactivas en el Universo cercano, cuyas estrellas se mueven a una velocidad de más de 1.600.000 kilómetros por hora, una cifra que duplica la que tiene el Sol en la Vía Láctea. Este descubrimiento "podría arrojar nuevos datos sobre la formación del cosmos", según aseguró hoy la Sociedad Astronómica Americana (AAS, por sus siglas en Inglés).

"Estas galaxias son muy pequeñas, pero el rápido movimiento de los cuerpos que la forman arroja una nueva luz sobre el proceso que siguieron estas nebulosas primigenias, mucho más pequeñas que la Vía Láctea, hasta alcanzar el tamaño que tienen en la actualidad", explica el director de la investigación, el profesor de la Universidad de Yale (EEUU), Pieter van Dokkum. En este sentido, subrayó que hasta el momento "no se conocía el modo en que evolucionaban estas galaxias en el Universo cercano".

El equipo que encabeza dicho trabajo, publicado hoy por la revista 'Nature', se basó en los datos ofrecidos por la sonda 'Hubble' de la NASA, así como las informaciones recogidas por el telescopio 'Gemini' que, con ocho metros de longitud, permanece enclavado en el sur de Chile. Así, según Van Dokkum, las imágenes que el 'Hubble' tomó en 2007 confirmaron que esta galaxia constituía "una pequeña fracción del tamaño de las que podemos observar hoy en el universo desarrollado".

En este sentido, explicó que el espejo gigante que posee el 'Gemini' permitió recoger suficiente luz como para determinar los movimientos de las estrellas mediante una técnica "no muy distinta" a la que la Policía utiliza habitualmente para captar la velocidad de los coches en la carretera. Asimismo, se sirvieron también de las observaciones "clave" recogidas por el espectómetro de infrarrojos del telescopio.

"Al observar esta galaxia, tenemos la oportunidad de echar la vista atrás en el tiempo y ver el aspecto que tenían estas nebulosas en el pasado, cuando el universo era todavía muy joven", afirma otra miembro del equipo, la profesora de la Universidad de Princeton (EEUU), Mariska Kriek. No obstante, los astrónomos confiesan que "aún resulta difícil explicar por qué se formó masivamente y el motivo por el cuál no es visible en el universo local".

Grandes galaxias a partir de la acumulación de estrellas

"Los centros de las grandes galaxias se formaron presumiblemente a partir de grandes agujeros negros que sabemos que aún existen en la actualidad", asegura Kriek. Por otra parte, para poder ser testigos de su desarrollo "con detalle", los astrónomos utilizaron una cámara con un ancho de campo de nivel 3 que se halla instalada en el telescopio de la NASA. En opinión de los expertos, los antepasados de estas galaxias debían de tener unas propiedades espectaculares, "ya que se formaron a partir de una ingente acumulación de estrellas".

Por último, esta investigación revela que la mayoría de las galaxias luminosas en el universo temprano "son muy compactas", pero que "sorprendentemente" presentan masas estelares similares a las que tienen las galaxias elípticas en la actualidad. Así sus autores consideran que estas jóvenes nebulosas serán una pieza "fundamental" para la resolución de este "rompecabezas".

Europa Press

El mayor meteorito hallado en la superficie de Marte

Imagen del fragmento de meteorito. NASAEl Vehículo de exploración Opportunity ha descubierto el mayor meteorito hallado en la superficie de Marte hasta el momento. Es un gran fragmento de hierro y los investigadores esperan encontrar signos de corrosión que aporten indicios sobre la historia del agua en el planeta rojo.

El 18 de julio el Opportunity avistó la roca en Meridiani Planum, una llanura cubierta de arena que ha estado explorando desde su llegada al planeta rojo en enero de 2004. El llano está plagado de pequeñas rocas que se creen procedentes del impacto del meteorito que originó el cráter Victoria, de unos 800 metros de diámetro.

El fragmento ha sido bautizado como 'Block Island', en honor a una isla de Nueva Inglaterra, y tiene una altura de más de medio metro y una anchura de 30 centímetros. Los investigadores utilizarán un espectrómetro de rayos alfa para confirmar su composición y procedencia. Pese a estar cubierto de polvo, la roca es brillante en las zonas más limpias.

Otro fragmento, llamado 'Heat Shield Rock', era el más grande hallado en el planeta, con una altura de 30 centímetros, y fue encontrado en la misma región que 'Block Island', por lo que se cree que ambos formaron parte de un mismo meteorito.

Según explicó la NASA, la parte izquierda de 'Block Island' es muy similar a 'Heat Shield Rock', mientras que la derecha es más irregular. Aunque ambos fragmentos presentan diferentes niveles de níquel, los científicos afirman que las diferencias entre ambos se deben a las condiciones químicas y atmosféricas.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Un ataque de tiburones a una ballena hace cinco millones de años

Restos fosilizados de una ballena, que además cobija restos de tiburones y pingüinos. EFEUn equipo de paleontólogos dirigidos por el doctor Fernando Muñiz ha descubierto en la provincia de Huelva restos fósiles que evidencian un raro ejemplo de "interacción trófica", al mostrar un ataque de tiburones a una ballena hace cinco millones de años.

Según ha explicado Muñiz, en el descubrimiento han colaborado las universidades de Huelva y Copenhague y el Instituto de Investigaciones Geocientíficas de California, y supone el colofón a cuatro años de investigaciones en torno a un fósil hallado en Huelva en 2006.

Muñiz ha dicho que durante la preparación del material paleontológico coordinado para el Centro Provincial de Interpretación Paleontológica en Lepe (Huelva), "al limpiar una de las mandíbulas inferiores empezamos a reconocer extrañas marcas y fracturas en la superficie del hueso, así como numerosos dientes en la arena que lo cubría". Los paleontólogos han llegado a las conclusiones gracias a la excepcional conservación de las evidencias fósiles, "tanto indirectas cómo directas", que han quedado "a modo de marcas" en los huesos de la ballena.

Estas marcas se produjeron "durante un brutal ataque por parte de una manada de tiburones a la hora de consumir la carroña o carne del cadáver de la ballena, donde los puntiagudos, afilados y cortantes dientes de los tiburones llegaron a rozar o clavarse en los huesos", ha indicado el experto. Las marcas estudiadas sobre el hueso muestran que no fue un ataque producto de una "cacería" de tiburones hacia una ballena, sino más bien una actividad carroñera de estos tiburones sobre un cadáver.

"Para entender mejor lo que hemos descubierto, hay que imaginarse hace cinco millones de años, cuando la mayoría de la provincia de Huelva estaba sumergida bajo el mar, y un cadáver de ballena de unos 6 metros de longitud quedó posado en un lecho marino a unos 60 metros de profundidad, lo que supuso una extraordinaria fuente de nutrientes para diferentes comunidades ecológicas", ha concluido Muñiz.

EFE

lunes, 3 de agosto de 2009

El gusano marino más grande y antiguo

Juan Carlos Gutiérrez, paleontólogo del CSIC, en la piedra donde han localizado los restos. EFELos gusanos marinos más grandes y antiguos hasta ahora descubiertos pasaron por Ciudad Real. Un grupo de científicos ha descubierto las huellas fósiles de gusanos marinos que, a juzgar por los trazados, podrían haber medido un metro de largo y entre 15 y 20 centímetros de diámetro.

Las huellas fósiles han sido halladas en el Parque Nacional de Cabañeros por un equipo de científicos españoles, encabezado por Juan Carlos Gutierrez Marco, del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Según los responsables del descubrimiento, estas huellas podrían tener 475 millones de años. "Calculamos que los animales que produjeron estas trazas tenían como un metro de longitud y unos quince o veinte centímetros de diámetro, lo que les convierte, junto con su edad aproximada de 475 millones de años, en los más grandes y los más antiguos de registro geológico paleozoico", afirmó Gutierrez Marco.

No es un caso aislado. En Uheña (Teruel), también existen huellas de gusanos enormes, de diez metros de largo y treinta centímetros de ancho. Sin embargo, las huellas de Cabañeros son tres veces más antiguas.

Ahora, con el fin de poder estudiar en mejores condiciones el descubrimiento, los investigadores han hecho un molde de las huellas con centenares de kilos de siliconas y resinas.

Esta medida, además de facilitar el estudio, pretende que el hallazgo sea conocido por todos los investigadores. Manuel Carrasco, director del Parque Nacional de Cabañeros, considera que el parque "tiene un pasado marino importantísimo", pero se conoce "relativamente poco".

Eluterio Baeza, conservador del Museo Geominero, cree que la iniciativa puede ayudar a la conservación del descubrimiento. "Es una manera realmente segura de proteger el patrimonio", puesto que la copia perdurará en el tiempo y de ella se podrán obtener tantas réplicas como se quieran.

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