lunes, 28 de junio de 2010

Los restos del mordisco más antiguo dado por un mamífero

Marcas de un mordisco en el hueso de un dinosaurio. J. LongrichDos paleontólogos de EEUU creen haber encontrado los restos del mordisco más antiguo dado por un mamífero. Se trata de varios huesos de dinosaurios del Cretácico Superior, hace unos 75 millones de años, en los que todavía pueden observarse las cuatro marcas dejadas por los dientes de pequeños mamíferos, hoy extintos, conocidos como multituberculados.

"Los huesos eran una especie de suplemento alimenticio para estos animales", explica Nicholas Longrich, investigador de la Universidad de Yale (EEUU) y coautor del hallazgo, descrito en la revista Paleontology.

Longrich y su colega Michael Ryan, del Museo de Historia Natural de Cleveland (EEUU), han encontrado los huesos en un yacimiento fósil en Alberta (Canadá). Los restos presentan unas características marcas de tan sólo unos milímetros. Todas muestran cuatro incisiones convergentes que, según los expertos, coinciden con la disposición de los incisivos de los multituberculados. Estos animales del tamaño de una ardilla eran muy similares a los roedores de hoy, aunque su dentición aún no estaba tan preparada para roer de forma continuada. Según los expertos, los multituberculados comían los huesos para obtener calcio y sodio.

Los animales dejaron su huella en huesos de dinosaurios similares a triceratops, hadrosaurios, grandes reptiles acuáticos y también mandíbulas de marsupiales. Según el equipo, se trata de las marcas de este tipo más antiguas que se han encontrado hasta el momento. Las incisiones presagian un comportamiento muy común en roedores actuales de la zona donde se encontraron los huesos. De hecho, los investigadores también han hallado huesos de ciervo actual con bocados muy similares a los hallados en los fósiles de dinosaurio.

PUBLICO.es

jueves, 24 de junio de 2010

Una gran tormenta en un exoplaneta

Recreación artística del planeta HD209458b, conocido como Júpiter caliente. ESO / L. CalçadaLos astrónomos han captado por primera vez una gran tormenta en un exoplaneta (así se denominan los planetas que están fuera del Sistema Solar). La fuerza con la que soplaba el viento ha llevado a los investigadores a definir este fenómeno como una supertormenta: alcanzó una velocidad de 5.000 a 10.000 kilómetros por hora.

El planeta HD209458b es conocido como 'Júpiter caliente' (tiene una masa equivalente al 60% de Júpiter). Orbita en torno a una estrella similar al Sol que está situada a 150 años luz de la Tierra, en dirección a la constelación de Pegaso. Su estrella madre está muy próxima por lo que en su superficie se registran altísimas temperaturas, llegando a alcanzar los 1.000º Celsius.

Se trata de un planeta de fuertes contrastes ya que siempre tiene la misma zona expuesta a 'su sol'. De este modo, una parte es extremadamente calurosa y la otra es mucho más fría.

Los astrónomos han observado que cada tres días y medio el planeta se mueve delante de su estrella madre, bloqueando durante tres horas una pequeña parte de la luz emitida por la estrella. Durante este periodo, una pequeñísima fracción de luz se filtra en la atmósfera del planeta, dejando una huella. Estas marcas han sido estudiadas por los investigadores de la Universidad de Leiden, el Instituto holandés de investigación espacial (SRON) y el MIT estadounidense. El pasado 7 de agosto, observaron durante cinco horas el planeta mientras pasaba delante de su estrella.

El hallazgo, publicado esta semana en la revista 'Nature', ha sido posible gracias al Telescopio Muy Grande (VLT, en sus siglas en inglés) y a su espectrógrafo de alta resolución CRIRES, situado en el Cerro Paranal (Chile).

Este poderoso instrumento del Observatorio Austral Europeo (ESO) consta de un sistema de óptica adaptativa que le permite corregir la turbulencia atmosférica, lo que, combinado con su altísimo poder de resolución espectral, le permite distinguir fuentes muy difíciles de observar desde la Tierra.

Su gran precisión ha permitido por primera vez medir la velocidad del gas monóxido de carbono usando el llamado 'efecto Doppler', una herramienta que suministra información para investigar el movimiento y la composición química de las estrellas lejanas.

La investigación da cuenta también de otros logros astronómicos. Por primera vez han logrado medir la velocidad de un exoplaneta mientras orbita en torno a su estrella madre. Midiendo el movimiento del planeta han podido determinar la masa del planeta y de su estrella. Asimismo, los astrónomos han calculado la cantidad de monóxido de carbono presente en la atmósfera de este planeta. Al parecer, el HD209458b es tan rico en carbono como Júpiter o Saturno, lo que podría indicar que estos planetas se formaron de una manera parecida.

Los científicos confían en que en el futuro serán capaces de realizar este tipo de observaciones para estudiar atmósferas de planetas similares a la Tierra, y llegar a descubrir si existe vida en otros lugares del Universo.

Teresa Guerrero | ELMUNDO.es

miércoles, 16 de junio de 2010

La “perfecta anfitriona” para un planeta que comenzara a albergar vida

La perfecta anfitriona para un planeta que comenzara a albergar vidaUn equipo dirigido por el astrofísico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Ignasi Ribas ha analizado las propiedades de k Ceti (del griego, kappa), una estrella de la constelación de La Ballena (Cetus), análoga al Sol en su juventud, que podría ser la “perfecta anfitriona” para un planeta que comenzara a albergar vida.

El estudio de esta hermana pequeña del Sol, publicado en The Astrophysical Journal, resulta fundamental para predecir con precisión cómo era la atmósfera de la Tierra temprana. La edad de la estrella estudiada es de 600 millones de años, la misma que tenía el Sol cuando se calcula que comenzó a surgir la vida en la Tierra hace 3.900 millones de años.

Ribas ejemplifica algunos detalles de la investigación: “Es como disponer de una máquina del tiempo para viajar al momento en que los primeros organismos empezaban a poblar nuestro planeta. Para lograr esto, sería necesario encontrar planetas de tipo terrestre a su alrededor y estudiar su composición, pero estos no se han descubierto todavía”.

La estrella k Ceti, observable desde la Tierra a simple vista, a unos 30 años luz. Se trata de una estrella casi idéntica al Sol pero que gira mucho más rápido sobre sí misma: nueve días frente a los 26 que tarda el Sol en dar una vuelta completa, lo que se interpreta como un signo de su juventud.

Los investigadores han hallado que k Ceti tiene una luminosidad de sólo un 70% de la que tiene en la actualidad el Sol, como la que tuvo el astro que ilumina la Tierra cuando era joven. Además, han descubierto que la juventud de la estrella lleva asociada una elevada actividad magnética, lo que hace que las radiaciones de alta energía (rayos X y ultravioleta) sean mucho más intensas. “La estrella k Ceti emite hasta 10 veces más radiación ultravioleta que el Sol en la actualidad, lo que tiene una trascendencia para las atmósferas planetarias en forma de procesos fotoquímicos”, explica Ribas.

Al tener una mayor emisión en el rango ultravioleta, el ritmo de fotodisociaciones de los compuestos químicos en la atmósfera de un posible planeta sería mayor. Estos procesos son necesarios para la generación de vida por medio de la creación de moléculas prebióticas. “El estudio de k Ceti resulta indispensable para saber cuál pudo ser la composición química de la atmósfera de la Tierra temprana. Aún no conocemos con precisión cual ha sido la evolución de la atmósfera terrestre a lo largo de los últimos 4.400 millones de años”, subraya Ribas.

La estrella k Ceti puede proporcionar también pistas para resolver la paradoja del Sol joven tenue. Hace millones de años el Sol, con una luminosidad del 70% de la actual, no podría haber mantenido agua líquida en la superficie de la Tierra. Sin embargo, los estudios geológicos realizados demuestran lo contrario, es decir, que la Tierra nunca se congeló por completo, con excepción de la época de la glaciación que se produjo hace entre 2.400 y 2.100 millones de años.

Según indica el astrofísico del CSIC, “con la intensidad solar de hace 3.900 millones de años que sugiere el estudio de k Ceti y la concentración actual de gases de efecto invernadero, la superficie de la Tierra se encontraría completamente congelada, lo que contradice los estudios geológicos realizados hasta el momento”.

Aunque existen diversas teorías que intentan explicar esta paradoja, todavía hoy en día se considera un problema.

CSIC

sábado, 12 de junio de 2010

Gigantes marinos prehistóricos regulaban la temperatura de su cuerpo

El pliosaurio, devorando a un plesiosaurio en los océanos. UNIVERSIDAD DE OSLOA diferencia de la mayoría de los reptiles modernos de sangre fría, sus 'abuelos' prehistóricos podían variar su temperatura y así conquistar nuevas áreas del mar. Así lo confirma un equipo internacional de científicos en el artículo que publican esta semana en Science. Algunos de los reptiles gigantes que dominaron la cadena alimenticia marina durante la época de los dinosaurios podrían haber sido capaces de controlar las temperaturas de sus propios cuerpos.

Para comprobarlo, el equipo de científicos franceses y daneses analizaron tres reptiles nadadores ya extintos, principales depredadores de los océanos hace más de 65 millones de años: ictiosaurios, plesiosaurios y mosasaurios.

Este particular metabolismo les ayudó a bucear a grandes profundidades y a nadar rápido en distancias grandes para atrapar a sus presas.

En nuestros días, el atún y el pez espada, son ejemplos de animales "homeotermos", capaces de mantener su temperatura corporal constante a pesar de variaciones de temperatura del ambiente.

Para ver si los tres linajes de grandes reptiles marinos del Mesozoico eran también homeotermos, los investigadores analizaron los diferentes tipos de oxígeno en los dientes de estos reptiles, comparándolo con el oxígeno existente en dientes de peces del mismo ambiente.

Este oxígeno dio a los investigadores pistas sobre la temperatura corporal de los animales, ya que refleja la composición del oxígeno en la sangre.

"La composición isotópica del oxígeno del fosfato de los vertebrados depende de la temperatura corporal y de la composición del agua ingerida. Si los reptiles marinos y los peces vivieron en la misma masa de agua, las diferencias de composición isotópica van a reflejar sus diferencias de temperatura corporal", explica a SINC Christophe Lecuyer, uno de los autores del estudio e investigador en la Universidad de Lyon 1 (Francia).

Los resultados del estudio demuestran que los ictiosaurios y plesiosaurios regulaban su temperatura corporal "independientemente de la del agua de mar que oscilaba entre 12-2ºC (clima temperado frío) y 36-2ºC (tropical)", recalca Lecuyer.

Mejorar movimientos y energía

La capacidad de regular la temperatura corporal permitió a los reptiles "conquistar nuevos entornos marinos a altas latitudes donde las temperatura eran más débiles", afirma el investigador francés.

Según el experto, esta característica también les proporcionó "reservas energéticas importantes para ser depredadores eficaces". Las tasas metabólicas altas les ayudó en la depredación, el buceo profundo, y el nado rápido a largas distancias.

Sin embargo, los análisis de los investigadores indican que los mosasaurios parecían "regular peor su temperatura corporal, y eran más débiles en aguas más frías". Los datos para estos reptiles, que cazaban mediante emboscada, son por tanto más ambiguos, pero el equipo de investigación mantiene la idea de que podían controlar su temperatura corporal "hasta cierto grado".

RTVE.es

Primeros fósiles en España del Cangrejo violinista de hace 4 millones de años

Los primeros fósiles en España del Cangrejo violinista de hace 4 millones de años. epaUn grupo de paleontólogos de varias zonas del mundo han localizado en La Antilla (Huelva) las primeras evidencias en España de fósiles de "Uca tangeri" -llamado localmente "Boca" o también popularmente "cangrejo violinista" o "barrilete", cuya antigüedad se cifra en unos cuatro millones de años.

El paleontólogo onubense Fernando Muñiz ha explicado a Efe que el trabajo lo ha coordinado su colega eslovaco Matus Hyny, del Departamento de Geología y Paleontología de la Comenius University en Bratislava, que pudo reconocer restos pertenecientes al género Uca, al que también pertenecen la especie existente en nuestro litoral "Uca tangeri" o "Boca".

Ésta es la primera evidencia fósil que ha permitido además que sus madrigueras o estructuras de bioturbación fosilizadas también hayan podido determinarse, gracias a un trabajo previo realizado por el propio Muñiz y Jordi María de Gibert y Zain Belaústegui, ambos de la Universidad de Barcelona.

Con respecto al material determinado, se trata de varios caparazones y pinzas pertenecientes a unos ejemplares machos.

Por otra parte, estos fósiles de "Boca" hallados en Huelva, junto con las madrigueras también fosilizadas, permiten corroborar datos sobre el medio sedimentario y ecosistema que existía en la localidad hace unos cuatro millones de años, durante el periodo geológico del Plioceno, cuando el litoral de Lepe estaba dominado por un gran estuario.

El hallazgo se realizó durante las Jornadas Internacionales sobre Bioturbación Fósil y Reciente de Crustáceos celebradas en La Antilla (Lepe), que han concluido recientemente, con una valoración muy positiva por parte de los organizadores y participantes, que se han mostrado asimismo muy satisfechos por los trabajos científicos expuestos, conferencias, discusiones y mesas redondas planteadas.

Durante las jornadas, organizadas conjuntamente por el Ayuntamiento de Lepe y las Universidades de Huelva y Barcelona, los científicos debatieron sobre diversos aspectos, como la ecología actual y del pasado de los crustáceos, o líneas de trabajo entre paleontólogos y biólogos, entre otras cuestiones de interés.

EFE

viernes, 4 de junio de 2010

Spirit halla rastros de un pasado apto para la vida en Marte

Spirit halla rastros de un pasado apto para la vida en MarteRocas examinadas por el rover marciano de la NASA 'Spìrit' muestran evidencias de un pasado medioambiente húmedo y no ácido, que pudo haber sido favorable para el desarrollo de la vida. La confirmación de estos resultados ha supuesto cuatro años de análisis científicos.

Un afloramiento mineral que 'Spirit' examinó a finales de 2005 reveló altas concentraciones de carbonato, que se origina en condiciones de humedad, casi neutras, pero se disuelve en el ácido. El agua antigua indicada por este hallazgo no era ácida.

Los rovers de la NASA han encontrado evidencias de otros ambientes marcianos que antes fueron húmedos. Sin embargo, los datos del entorno indican condiciones que pueden haber sido ácidas. En otros casos, las condiciones eran definitivamente ácidas, y por lo tanto menos favorables como hábitat para la vida.

Las pruebas de laboratorio permitieron establecer la identificación de carbonato. Los hallazgos fueron publicados por la revista Science.

"Este es uno de los hallazgos más significativos realizado por los rovers", dijo Steve Squyres, de la Cornell University en Ithaca. Squyres es el principal investigador de los rovers gemelos de Marte, Spirit y Opportunity, y co-autor del nuevo informe. "Un depósito sustancial de carbonato en un afloramiento de Marte nos dice que las condiciones que podrían haber sido bastante favorables para la vida estaban presentes en un tiempo en ese lugar", agregó.

'Spirit' inspeccionó afloramientos rocosos, entre ellos uno llamado 'Comanche' por los científicos. El carbonato de magnesio de hierro constituye aproximadamente una cuarta parte del volumen medido en Comanche. Se trata de una concentración diez veces superior a cualquiera previamente identificada para el carbonato en una roca marciana.

Depósitos masivos de carbonato en Marte se han buscado durante años sin mucho éxito. Numerosos canales aparentemente excavados por las corrientes de agua líquida en Marte sugieren que el planeta era antes más cálido, gracias al calentamiento de efecto invernadero de una atmósfera más densa que la que existe ahora.

Es importante determinar dónde fue la mayor parte del dióxido de carbono. Algunos teorizan que partió al espacio. Otros presumen que salió de la atmósfera por la mezcla de dióxido de carbono con agua bajo condiciones que llevaron a la formación de minerales de carbonato.

Esta posibilidad, además de encontrar pequeñas cantidades de carbonato en los meteoritos que proceden de Marte, generó expectativas en la década de 1990 de que el carbonato sería abundante en Marte. Sin embargo, espectrómetros de minerales realizados desde orbitadores no han encontrado evidencia de depósitos de carbonato localizado en una sola área, además de pequeñas cantidades distribuidas a nivel planetario en el polvo marciano.

Morris sospecha delo carbonato de hierro, teniendo en cuenta observaciones en Comanche que proporcionaron información sobre los minerales que contienen hierro. El instrumento con la mejor capacidad para la detección de los carbonatos, el Espectrómetro de Emisión Térmica en Miniatura, tuvo su espejo contaminado con polvo a principios de 2005, durante un evento de viento, que también limpió los paneles solares del Spirit.

"Era como mirar a través de vasos sucios", dijo Steve Ruff de la Universidad Estatal de Arizona, otro coautor del informe. "Podríamos decir que había algo muy diferente sobre Comanche en comparación con otros afloramientos que habíamos visto, pero no podíamos decir lo que era hasta que se desarrolló un método de corrección para tener en cuenta el polvo en el espejo".

EUROPA PRESS

martes, 1 de junio de 2010

Fósiles de plantas de hace 100 millones de años

Fósiles de plantas de hace 100 millones de años: Ploufolia cerciformeLa Universidad de Zaragoza (UZ) ha colaborado con las universidades de Vigo, Barcelona y Lyon en el descubrimiento de una planta del Cretácico inferior de la familia de los nenúfares llamada 'Ploufolia cerciforme' de más de 100 millones de años de antigüedad. El hallazgo recibe su nombre en homenaje a la localidad turolense de Plou, donde fueron encontrados los restos fósiles, y ha sido difundido en la publicación científica 'Review of Paleobotany and Palynology'.

Este descubrimiento ha sido posible gracias a las investigaciones de los profesores doctorandos Luis Miguel Sender, Uxue Villanueva Amadoz y del profesor titular de Paleobotánica, Javier Ferrer.

Según indicó Luis Miguel Sender, conservador del Museo Paleontológico de Zaragoza, en declaraciones a Europa Press, el hallazgo supone la demostración de que ya existían plantas angiospermas (con flores) relacionadas con los nenúfares en el Cretácico, hace 135 millones de años.

El yacimiento en Plou lleva estudiándose desde el año 2004, aunque la investigación de plantas del Cretácico en Teruel se remonta a los años noventa, explicó Sender. Sólo unos pocos lugares en el mundo poseen yacimientos que conserven fósiles de angiospermas primitivas. Los yacimientos de Paleobotánica encontrados en Teruel "se encuentran a la altura de los de Estados Unidos, Rusia o Centroamérica y deben sus excepcionales condiciones de conservación a la buena exposición de los materiales sobre el terreno que se da en esa provincia aragonesa".

Las hojas de 'Ploufolia cerciforme', junto a otras plantas fósiles provenientes de yacimientos de la provincia de Teruel, pueden admirarse en la muestra 'Plantas fósiles del Cretácico aragonés', ubicada en la Sala Lucas Mallada del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza, en la primera planta de la Facultad de Geológicas.

EUROPA PRESS

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