jueves, 30 de diciembre de 2010

La nave Cassini capta una gran tormenta en Saturno

La nave Cassini capta una gran tormenta en Saturno. NASA
La nave espacial automática Cassini, en órbita de Saturno, ha captado una gigantesca tormenta en ese planeta que se distingue como una gran mancha brillante en las capas altas de la atmósfera. El fenómeno había sido ya identificado por astrónomos aficionados en las últimas semanas, pero para las fotografías de la Cassini ha habido que esperar a que el artefacto alcanzase la posición adecuada en su trayectoria alrededor del planeta de los anillos. Las tormentas son habituales en Saturno, pero esta, en el hemisferio Sur, es enorme, según dicen los expertos, y brilla más que los propios anillos, señala Space.com

"Nunca he visto anda como esto", afirma el veterano fotógrafo planetario Anthony Wesley en SpaceWeather. "Es posible que sea la mayor tormenta en Saturno en muchas décadas". Al parecer, se están generando relámpagos en múltiples lugares a lo largo del frente del espectacular fenómeno atmosférico. Aunque la Cassini tome unas imágenes excepcionales desde allí mismo, la tormenta es tan grande que se puede ver perfectamente con un telescopio de aficionado de tamaño medio.

La NASA ha hecho pública una imagen de la tormenta tomada por la cámara de la Cassini el pasado 24 de diciembre, desde una distancia de 1.793.518 kilómetros. La fotografía llegó el día 27 y todavía está en bruto, no ha sido procesada ni analizada por los especialistas. Lo harán el año que viene, señala la agencia espacial.

La nave Cassini partió de la Tierra en octubre de 1997 y llegó a Saturno en julio de 2004, tras dar varios rodeos en el Sistema Solar tomando impulso gravitatorio en Venus y en la Tierra. Es una misión conjunta de la NASA y de la Agencia Europea del Espacio (ESA) para estudiar el sistema de Saturno, sus anillos y sus lunas durante varios años. Partió, con 5.700 kilos, llevando acoplada la sonda Huygens, europea, que se desprendió a los pocos meses de estar en órbita de aquel planeta y descendió, en enero de 2005, hasta el suelo de la luna Titán, en una misión histórica que tuvo un éxito rotundo. A partir de ese momento, la Cassini, ya en solitario, se ha volcado en la observación del planeta y los satélites.

ELPAIS.com

domingo, 26 de diciembre de 2010

En el desierto chileno de Atacama simularán una base espacial en el planeta Marte

Desierto chileno de Atacama
Científicos de Chile y otros países construirán una base en el desierto de Atacama, el más árido del mundo, con el objetivo de simular una colonia espacial, plataformas de lanzamientos móviles e invernaderos como si se estuviera en el planeta Marte.

La información difundida por el diario El Mercurio detalla que se trata del Centro de Investigación Luna-Marte, un complejo científico, tecnológico y turístico emplazado en una zona reconocida por la comunidad científica internacional como una de las más parecidas a Marte en la Tierra, con radiación solar y temperaturas extremas, baja humedad y fuertes vientos.

La base se levantará en el llano de Chajnantor, situado a 55 kilómetros al este de la localidad de San Pedro de Atacama, a 5.150 metros de altura y a unos 1.650 kilómetros al noreste de Santiago.

En el lugar el Observatorio Europeo Austral (ESO, por su sigla en inglés) construye junto a sus socios internacionales el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), un telescopio de vanguardia para estudiar la luz de algunos de los objetos más fríos en el Universo.

La académica de la Universidad de Antofagasta y una de las coordinadoras chilenas del proyecto, Carmen Gloria Jiménez, explicó que hay experiencias previas en Utah (EE.UU.) y en la isla Devon, en el Ártico canadiense.

La científica señaló que el próximo año se construirán los primeros laboratorios, usando como materiales los fuselajes de aviones Hércules, en el que se estudiarán microorganismos denominados extremófilos, entre otros, que han sobrevivido al menos 26.000 años en volcanes, salares y lagunas cercanas, como Licancabur y Ascotán.

Afirmó que también se trabajará con operadores turísticos, universidades e industrias mineras para patentar innovaciones tecnológicas.

Entre los impulsores del proyecto están la NASA, Mars Society, el Instituto SETI, la agencia espacial de China y más de 40 empresas que prestan servicios a la investigación y carrera espacial estadounidense.

Según El Mercurio, en Chile se sumaron Bienes Nacionales, la Fuerza Aérea de Chile, el municipio de San Pedro de Atacama, la Universidad de Antofagasta y la Agencia Chilena del Espacio.

Asimismo, la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) facilitó el terreno para el proyecto.

Fernando Órdenes, asesor de la Agencia Chilena del Espacio, explicó que la idea es empezar a trabajar en las plataformas en 2011 y hacer actividades relacionadas con la educación, investigación científica y transferencia de la tecnología geoespacial para agricultura y vitivinicultura",

Indicó que en marzo próximo visitaría la zona una delegación de la agencia espacial de China, que proyecta contar hacia 2020 con bases subterráneas en la Luna para extraer minerales.

En abril un grupo de la NASA llegará a Chajnantor, un sitio muy seco y agreste para la vida humana, pero excelente para la astronomía.

EFE

viernes, 24 de diciembre de 2010

65 Cybele, un nuevo asteroide que transporta agua helada por el Sistema Solar

65 Cybele, un nuevo asteroide
El hallazgo, que cuenta con la participación del IAC, sugiere que hay más agua de la que se pensaba en la región interna del Sistema Solar y aporta nuevas evidencias a la teoría que postula que el agua llegó a la Tierra a través del impacto de asteroides y cometas.

65 Cybele es el segundo asteroide en el que se ha detectado agua helada, después de que el mismo equipo hallara este elemento en la superficie de 24 Themis a principios de este año.

Quienes defienden que el agua llegó a la Tierra a través de asteroides helados y cometas que chocaron contra el planeta tienen una nueva evidencia con la que trabajar. Un equipo, con la participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha hallado pequeñas cantidades de agua helada y sustancias orgánicas complejas en la superficie del asteroide 65 Cybele. Cybele es el segundo objeto de estas características observado en el cinturón de asteroides ubicado entre Marte y Júpiter, tras el descubrimiento de hielo de agua y orgánicos en la superficie de 24 Themis el pasado mes de abril.

La presencia de estos materiales en sendos asteroides, observados por el mismo equipo, sugiere además que los cuerpos que están en la región interna del Sistema Solar (a distancias menores que la distancia a Júpiter) contienen más agua de lo que se pensaba hasta el momento. Las conclusiones del trabajo aparecen publicadas en Astronomy & Astrophysics.

A unas 3,4 unidades astronómicas (UA - 1 UA es la distancia media entre el Sol y la Tierra, unos 150 millones de km), el anillo de asteroides entre Marte y Júpiter está compuesto de material que nunca llegó a acumularse para formar un planeta debido a las perturbaciones gravitatorias que ejerce Júpiter sobre esa zona. Los cuerpos, asteroides en su mayor parte, tienen una composición muy diversa (desde arcillas a minerales como feldespatos y metales como hierro y níquel) a la que hay que añadir agua y moléculas orgánicas. “Al igual que 24 Themis, 65 Cybele está cubierto por una capa fina y granulada de silicatos anhídridos mezclados con pequeñas cantidades de hielo de agua y sustancias orgánicas complejas”, explica el investigador del IAC, Javier Licandro, primer autor del estudio.

Por su composición, 65 Cybele forma parte de la categoría de asteroides primitivos. “Los silicatos que lo forman no han sido modificados significativamente desde el inicio del Sistema Solar”, apunta el astrofísico.

Más agua en el Sistema Solar, ¿posible origen de la vida en La Tierra?

El trabajo aporta nuevas pruebas para demostrar hipótesis que lanzaron en su anterior estudio, publicado en dos artículos en la revista Nature el pasado mes de abril. La existencia de agua helada tanto en 65 Cybele como en 24 Themis, unido al hecho de que se encuentren en la misma región, sugiere que Sistema Solar contiene más agua de lo que se estimaba.

“Se ha detectado agua en casi todos los cuerpos que hay a partir de Júpiter. Lo particular del hallazgo es que se ha encontrado hielo a una distancia relativamente próxima a nuestro planeta, unas tres unidades astronómicas. Pero, sin duda, lo relevante es que se ha detectado agua en asteroides”, señala el investigador del IAC. Y añade: “Conocíamos que Ceres, también ubicado en el Cinturón de Asteroides, tiene agua en el interior. Pero Ceres es un cuerpo atípico, un planeta enano, que ha sobrevivido con la misma forma que tenía hace más de 4.000 millones de años”.

El hallazgo de hielo de agua y de orgánicos en la superficie de 65 Cybele y 24 Thermis es el principio de la que puede ser una larga lista de asteroides con presencia de agua helada en su superficie. “Es muy probable que un gran número de los miles y miles de asteroides que están a más de tres unidades astronómicas de la Tierra tengan hielo de agua, por lo que es de esperar que se descubran muchos más con un contenido significativo de agua y orgánicos en sus superficies”, subraya el investigador del IAC.

Además de agua, sendos asteroides albergan en su composición compuestos que parecen corresponderse con moléculas complejas de orgánicos, tanto aromáticos como alifácticos. “La existencia de agua en los asteroides, unido a los componentes orgánicos sugiere que buena parte del agua y de los elementos orgánicos terrestres provienen de asteroides que han chocado con la Tierra. Se trata de los pilares sobre los que se construyó la vida en nuestro planeta”, concluye Licandro.



IAC

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Descubren varios sistemas binarios que podrían tener un final explosivo

GTC - IAC
Un equipo, con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha descubierto, por casualidad, una docena de sistemas estelares binarios con peculiaridades jamás vistas. Se trata de sistemas compuestos por pares de enanas blancas más ligeras de lo habitual y que, según sus cálculos, acabarán fusionándose en un único objeto.

A veces, cuando uno busca una determinada cosa, aparece otra totalmente diferente e inesperada. El azar ha sido parte fundamental de infinidad de hallazgos científicos de primer orden. Ésto es justo lo que le ha ocurrido a un grupo de astrónomos, con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC): mientras buscaban estrellas superveloces, aquellas que se mueven tan rápido que el campo gravitatorio de la Vía Láctea no puede retenerlas, han descubierto por casualidad una docena de sistemas estelares binarios con características que no habían sido observadas hasta el momento. Sus cálculos concluyen que, al menos en la mitad de los casos, las estrellas que componen los sistemas acabarán fusionándose y algunas podrían producir una explosión en un futuro relativamente cercano.

Todos los sistemas binarios descubiertos se componen de un par de enanas blancas. Esta clase de cuerpo estelar se forma con los restos remanentes de una estrella de tipo solar cuando, al morir, se ha deshecho de sus capas externas. Una enana blanca es increíblemente densa, y contiene tanta materia como si el Sol fuera encerrado en una esfera del tamaño de la Tierra. Tan sólo una cucharada de té de este material pesaría más de una tonelada.

Sin embargo, la composición de los sistemas no fue lo que sorprendió a los científicos: “Se trata se sistemas bastante extraños, compuestos por dos objetos del tamaño de la Tierra orbitando uno alrededor del otro, separados por una distancia menor que el radio del Sol”, explica el astrónomo estadounidense y primer autor de los artículos donde se describe el hallazgo, Warren Brown, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, en Massachusetts (EEUU).

El misterio de su masa ligera: un programa extremo de pérdida de peso

Según los datos de los astrónomos, las enanas blancas descubiertas en este estudio se encuentran entre las más ligeras jamás observadas, con sólo un cuarto de la masa del Sol. Están formadas por helio, y no por carbono y oxígeno como la mayoría de las enanas blancas ¿Cómo explicar este fenómeno? “Si estos objetos fueran el resultado de la evolución de estrellas aisladas, tales estrellas tendrían también que ser muy ligeras. Esto supondría un problema ya que, entonces, las enanas blancas podrían ser los remanentes de estrellas nacidas con la mitad de la masa del sol, que tienen una esperanza de vida de más de 30.000 millones de años. Es algo que resulta imposible, porque ¡el universo tiene tan solo 14.000 millones de años!”, explica el investigador del IAC Carlos Allende Prieto, coautor del estudio.

La solución a este problema es que las estrellas progenitoras de estas enanas blancas no evolucionaron aisladas, si no en pares, con unas órbitas tan apretadas que las fuerzas de marea, similares a las que induce la luna sobre los mares en la Tierra, provocaron que perdieran tremendas cantidades de materia. En palabras de Allende, “estas estrellas se han visto sometidas a un programa de pérdida de peso brutal. No podemos ver a sus compañeras directamente, pero podemos medir las oscilaciones que causan en la velocidad orbital.”

Futuras explosiones

Estas enanas blancas, al orbitar tan rápidamente una alrededor de la otra, perturban el continuo espacio-temporal y crean ondas gravitatorias. Al propagarse, estas ondas le restan energía al sistema, haciendo que las estrellas se acerquen cada vez más hasta que, tarde o temprano, colisionen y se fusionen en un único objeto. Según los cálculos de los investigadores, el primero de los sistemas observados en fusionarse, el que tiene la órbita más corta, lo hará en unos 130 millones de años.

Aunque el equipo que los descubrió nunca verá presenciará el acontecimiento, su trabajo aporta nuevos conocimientos a la comunidad astrofísica: “Hemos triplicado el número de sistemas binarios de enanas blancas conocidos que inevitablemente acabarán fusionándose”, afirma Warren Brown.

Una supernova cada 2.000 años

Cuando dos enanas blancas se fusionan, su masa combinada puede exceder el límite de Chandrasekhar. Este punto marca la máxima masa posible que puede alcanzar una enana blanca. Si se supera el límite, se produce una detonación y la estrella acaba explotando en forma de supernova de tipo Ia. Como sugiere el equipo de astrónomos, las binarias ahora descubiertas no tienen en general suficiente masa para exceder este límite, pero pueden estallar en forma de un tipo especial de supernova de baja luminosidad. Se trata de un fenómeno poco común: es cien veces más débil que una supernova normal de tipo Ia y genera sólo una quinta parte de la materia.

“El ritmo al cual nuestras enanas blancas se están fusionando coincide con el ritmo de aparición de supernovas de baja luminosidad observadas hasta el momento, aproximadamente un evento cada 2000 años”, explica el astrónomo del Smithsonian Mukremin Kilic. “Aunque no podemos saber a ciencia cierta si nuestras enanas blancas explotarán como supernovas de baja luminosidad, el hecho de que este fenómeno se observe desde la Tierra con la misma frecuencia sugiere que existe una conexión.”

IAC

martes, 21 de diciembre de 2010

Descifrados fósiles genómicos de 3.000 millones de años

Descifrados fósiles genómicos de 3.000 millones de años
Hace unos 580 millones de años, la vida en la Tierra comenzó un período de rápido cambio llamado la explosión del Cámbrico, un periodo definido por el nacimiento de nuevas formas de vida durante millones de años que a la larga contribuyó a la diversidad de los animales modernos.

Los fósiles ayudan a los paleontólogos a llevar a cabo su crónica de la evolución de la vida desde entonces, pero un dibujo de la vida durante los 3.000 millones de años que precedieron al Período Cámbrico es un reto, porque las células del Precámbrico correpondían a cuerpos blando de los que rara vez han quedado huellas fósiles. Sin embargo, aquellas formas de vida temprana legaron abundantes rastros de fósile microscópicos: el ADN.

Debido a que todos los organismos vivos heredan sus genomas de los genomas ancestrales, biólogos en el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusstes) creyeron que podrían utilizar los genomas de hoy en día para reconstruir la evolución de los microbios antiguos. Combinaron la información de la cada vez mayor biblioteca del genoma con su propio modelo matemático que toma en cuenta la forma en que evolucionan los genes: las nuevas familias de genes puede nacer o ser heredados, pueden ser cambiados o transferidos horizontalmente entre los organismos, se pueden duplicar en el mismo genoma, y se pueden perder.

Los científicos rastrearon miles de genes a partir de 100 genomas modernos y su apariencia al manifestarse por primera vez en la Tierra para crear un fósil genómico que nos dice no sólo cuando los genes se introdujeron, sino también que microbios antiguos poseía esos genes. El trabajo sugiere que el genoma colectivo de toda la vida fue sometido a una expansión hace entre 3.300 y 2.800 millones de años, durante los cuales el 27 por ciento de todas las familias de genes existentes en la actualidad llegó a existir.

Eric Alm, profesor en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental y el Departamento de Ingeniería Biológica, y David Lawrence, quien recientemente recibió su doctorado del MIT y ahora es un Junior Fellow en la Harvard Society of Fellows, han nombrado a este período la expansión Arcaica.

Debido a que hay muchos de los nuevos genes identificados que se relacionan con el oxígeno, Alm y David pensaron que la aparición de oxígeno podría ser responsable de la expansión Arcaica. El oxígeno no existía en la atmósfera de la Tierra hasta hace unos 2.500 millones de años cuando comenzó a acumularse, probablemente matando a un gran número de formas de vida anaeróbica, en el Gran Evento de Oxidación.

"El Gran Evento de Oxidación fue probablemente el evento más catastrófico en la historia de la vida celular, pero no tenemos ningún registro biológico del mismo", dice Alm.

Una inspección más cercana, sin embargo, mostró que los genes que utilizaron el oxígeno no aparecieron hasta el final de la expansión Arcaica hace 2.800 millones de años, que es más consistente con la fecha geoquímica para asignar al Gran Evento de Oxidación.

En cambio, Alm y David creen que han detectado el nacimiento del transporte de electrones moderno: el proceso bioquímico responsable del transporte de los electrones dentro de las membranas celulares. El transporte de electrones se utiliza para respirar oxígeno y por las plantas y algunos microbios durante la fotosíntesis cuando se captura la energía directamente del sol. Una forma de fotosíntesis llamado fotosíntesis oxigénica se cree que es responsable de generar el oxígeno asociado con el Gran Evento de Oxidación, y es responsable del oxígeno que respiramos hoy en día.

La evolución del transporte de electrones durante la expansión Arcaica habría permitido varias etapas clave en la historia de la vida, como la fotosíntesis y la respiración, tanto de lo que podría llevar a una cantidad mucho mayor de energía que es recogida y almacenada en la biosfera.

"No puedo decir sobre nuestros resultados si el desarrollo del transporte de electrones fue causado directamente por la expansión Arcaica", dice David. "Sin embargo, podemos especular con que el acceso a un nivel mucho mayor de energía permitió a la biosfera acoger más grandes y complejos ecosistemas microbianos".

EUROPA PRESS

viernes, 17 de diciembre de 2010

Los 10 hallazgos científicos del año 2010

Equipo que ha secuenciado el genoma de neandertal
Se acerca el final de año y es el momento de repasar las noticias más importantes de la temporada. Como cada año, la revista Science recopila los 10 mayores hitos científicos del año. Y lo cierto es que en lo más alto del podio se ha colado por la puerta trasera un acontecimiento que pasó sin pena ni gloria para la mayoría de los medios de comunicación del mundo.

La medalla de oro, el hallazgo científico de la temporada, es para la primera máquina cuántica fabricada por el ser humano. El invento consiste en un sencillo y diminuto sistema de vibración de unas pocas decenas de filamentos metálicos de una micra de longitud y menos de un nanómetro de diámetro.

Según los editores de Science, el potencial futuro y la ingenua sencillez del experimento lo han convertido en el hallazgo científico del año.

Los otros premiados

La medalla de plata se la ha llevado la creación de vida artificial. Este año, Craig Venter, el padre del genoma humano, ha vuelto a jugar a ser Dios. Tras más de 15 años de trabajo, ha logrado no sólo fabricar en el laboratorio y molécula a molécula el ADN completo de la bacteria 'Mycoplasma mycoides', sino también introducirlo en otra célula recipiente de otra especie llamada 'Mycoplasma capricolum' y que ese ADN fabricado se apoderase del envoltorio celular y se comportase a todas luces como una bacteria 'M. mycoides'.

Después de unas cuantas rondas de reproducción de la bacteria fabricada, todos los componentes de la descendencia provenían de una molécula fabricada por un ser humano. Se trata de la primera vez que un investigador fabrica una forma de vida sintética, cuyo material genético procede de cuatro botes de productos químicos.

La medalla de bronce, el tercer puesto en el ránking de la revista Science, es para la descodificación del genoma del Neandertal. El hallazgo ha revelado, contrariamente a la corriente dominante entre los científicos, que estos primos cercanos se aparearon con los 'Homo sapiens' en algún momento de la evolución. De forma que en el genoma de todos nosotros aún quedan vestigios de esos cruzamientos.

Este año, al final de la primera década del siglo XXI, la revista Science complementa su lista de los 10 descubrimientos más importantes de 2010 con una clasificación retrospectiva: Los diez mejores de estos diez años.

El genoma oscuro. Las regiones del ADN que contienen instrucciones para hacer proteínas, es decir, los clásicos genes, parecían lo único importante del genoma, hasta el punto de que los científicos, a finales del siglo pasado, bautizaron al resto genoma basura. Pero luego han descubierto que no es así, que ese otro ADN puede ser tan importante como los genes.

Cosmología de precisión. La receta del universo es un logro espectacular de los últimos años obtenido, sobre todo, con el satélite WMAP, que ha abierto la puerta a la cosmología de precisión. El cosmos está hecho de un 72,8% de energía oscura, un 22,7% de materia oscura y solo un 4,56% de materia ordinaria.

Biomoléculas del pasado. El mundo prehistórico ha adquirido una nueva dimensión con la identificación de biomoléculas, como ADN y colágeno, que resisten miles de años y que están permitiendo a los científicos obtener nueva información sobre animales y plantas del pasado. La paleontología del siglo XXI no se limita a huesos, dientes y conchas.

Agua en Marte. La exploración intensiva del planeta rojo a cargo de media docena de naves espaciales, en órbita o en la superficie marciana, ha obtenido suficiente información para afirmar que en ese mundo vecino hubo agua, al menos en el pasado remoto, y tal vez pudo albergar alguna forma de vida.

Células reprogramadas. Los investigadores han aprendido a reprogramar las células, es decir, a poner marcha atrás el reloj de células diferenciadas hasta un estado de pluripotencialidad a partir del cual puede ser convertidas en otro tipo. La tecnología, en principio, permitiría cultivar células, tejidos e incluso órganos que casen genéticamente con el paciente.

Microbioma. Es un nuevo concepto que representa el genoma colectivo del huésped y las criaturas que viven en él. Los científicos están empezando a comprender cómo los genes microbianos afectan a la cantidad de energía que absorbemos de los alimentos y como el sistema inmune responde a las infecciones.

Exoplanetas. En el año 200, los astrónomos habían descubierto 26 planetas extrasolares. Diez años después la lista supera los 500 y se amplía casi cada día.

Inflamación. Los investigadores creen que la inflamación está detrás de las enfermedades crónicas como el cáncer, el alzheimer, la aterosclerosis, la diabetes o la obesidad.

Metamateriales. La síntesis de materiales con propiedades óptimas artificiales y a medida han llevado a nuevas formas de guiar y manipular al luz y a la construcción de dispositivos para hacer invisibles los objetos.

Cambio climático. En una década los científicos han consolidado sus conocimientos del cambio climático confirmando que el planeta se está calentando, que la responsabilidad es, en gran medida, humana y que los procesos naturales seguramente no ralentizarán el calentamiento.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Cassini ha encontrado evidencias de lo que podría ser un volcán de hielo en Titán



Volcán de hielo en Titán. NASA
La sonda Cassini ha encontrado evidencias de lo que podría ser un volcán de hielo en Titán, una de las lunas de Saturno, según ha informado la NASA.

Los datos enviados por la sonda sobre la topografía y la composición de la luna de Saturno han permitido a los científicos hacer un completo mapa en 3D y descubrir que en la zona más alejada del sistema solar podría haber cráteres que expulsan hielo.

La sonda Cassini, que orbita Saturno, es un proyecto conjunto de entre la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la italiana (ASI). Los resultados recogidos por la sonda fueron presentados este miércoles en la reunión anual de la American Geophysical Union que se celebra en San Francisco, del 13 al 17 de diciembre.

Los científicos han debatido durante años si los volcanes de hielo, también llamados criovolcanes existe en lunas ricas en hielo, y si lo hacen, cuáles son sus características. De momento, no hay pruebas de la actividad actual en el volcán Sotra, pero planean vigilar la zona. "Los criovolcanes pueden ayudar a explicar las fuerzas geológicas que forman algunos de estos lugares de nuestro sistema solar", dijo Linda Spilker, científica del proyecto Cassini.

Cassini fue lanzada al espacio en octubre de 1997 junto con la sonda Huygens de la ESA. La nave llegó a las inmediaciones de Saturno en 2004 para iniciar el estudio de Titán, la luna mayor del planeta.

Desde entonces los 12 instrumentos de Cassini han estado transmitiendo información del sistema de Saturno durante casi seis años, pese a que se suponía que debía concluir su actividad a finales de 2008.

La NASA decidió este año prolongar su misión hasta 2017, lo que permitirá a los científicos estudiar los cambios climáticos en el planeta y en sus lunas. La sonda robótica también continuará su observación de los anillos de Saturno, así como de la magnetosfera del planeta, además de su estructura interna.

EFE

lunes, 13 de diciembre de 2010

Los fósiles más antiguos de la Cordillera Bética

Los fósiles de la Cordillera Bética
Investigadores españoles han hallado por primera vez en el Mediterráneo occidental fósiles de conodontos del Ordovícico de entre 446 y 444 millones de años de antigüedad. El hallazgo de estos vertebrados marinos muy primitivos ha contribuido a la reconstrucción de la paleogeografía de la Cordillera Bética. Según el estudio, en esa época el sistema montañoso del sur de la Península Ibérica se situaba junto a los Alpes.

En 2006 un grupo de geólogos andaluces hallaba en el Complejo Maláguide, en la localidad de Ardales (Málaga), los fósiles más antiguos de la Cordillera Bética, pertenecientes al período Ordovícico terminal, de entre 446 y 444 millones de años de antigüedad, y por tanto la primera evidencia sólida de la presencia de rocas ordovícicas en las Béticas.

“La importancia de este hallazgo estriba no sólo en la antigüedad de los fósiles y en que permitan datar la edad de los materiales que los contienen, sino también en la valiosa información que proporciona para realizar una reconstrucción de la historia tectónica, de la paleogeografía, y de la historia geológica de la Cordillera Bética”, señala a SINC Rosario Rodríguez-Cañero, autora principal e investigadora en el departamento de Estratigrafía y Paleontología de la Universidad de Granada.

El estudio, que se publica en el último número de la revista Terra Nova, asegura que los fósiles de los conodontos, muy escasos y difíciles de encontrar, son “una herramienta imprescindible” para desentrañar la historia geológica de las Bética, y para conocer las características del medio ambiente en el que se desarrollaron, y la historia térmica de las rocas en las que se hallaron.

Los investigadores analizaron las características de los restos de conodontos hallados, la presencia de determinadas especies, y la ausencia de otras, y los compararon con otros de edad similar presentes en el macizo Ibérico y en otras cordilleras del entorno.

Los resultados del análisis demuestran que durante el Ordovícico terminal, el Complejo Maláguide no se encontraba junto con el resto de la Península Ibérica como parte del margen del paleocontinente de Gondwana, “sino que se situaba en una latitud más baja y mucho más próximo a los Alpes, con cuya fauna de conodontos ordovícica presenta estrechas afinidades”, manifiesta Rodríguez-Cañero.

Fósiles diminutos y esenciales

Los conodontos fueron animales con forma de pequeña anguila pero sin columna vertebral, de unas decenas de milímetros de longitud, que habitaron los mares de la era Paleozoica y se extinguieron al finalizar el Triásico (hace unos 205 millones de años).

Los restos que normalmente se encuentran fosilizados no son los conodontos completos sino unas piezas de tamaño submilimétrico, de composición fosfatada, similar a la que poseen los dientes de los vertebrados. El conodonto los llevaba en la región cefálica y los utilizaban para atrapar y triturar los alimentos.

“Estos dientes eran las únicas piezas mineralizadas que poseían los conodontos y por tanto, son los únicos restos que suelen fosilizar, aunque se han encontrado fósiles de conodontos completos en otras zonas del planeta”, especifica la geóloga.

Los fósiles hallados por el equipo de investigación, además de ser los más antiguos de la Cordillera Bética, son los primeros restos de conodontos ordovícicos encontrados en todo el Mediterráneo occidental, desde Gibraltar hasta el sur de Italia.

Fuente: SINC

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Un ave gigante habitó Flores junto al 'hobbit'

La cueva de Liang Bua, en la isla de Flores
La cueva en la que en 2004 se hallaron los restos del hombre de Flores acaba de aportar los fósiles del que pudo ser su peor enemigo. Se trata de un pariente de las cigüeñas y los marabúes actuales que medía 1,8 metros de alto y pesaba 16 kilos. En ausencia de depredadores mayores, esta ave se alimentaba a voluntad de la extraña fauna que poblaba la isla indonesia entre 20.000 y 50.000 años atrás. Su dieta incluía ratas gigantes, dragones de Komodo juveniles y, posiblemente, la versión humana local, conocida como hobbit debido a que medía un metro en edad adulta.

"No puede descartarse que el marabú gigante comiese hobbits, lo que a su vez hace posible que estos intentasen ahuyentarlo o incluso matarlo", explica a Público Hanneke Meijer, investigadora del Museo de Historia Natural de Holanda y una de las descubridoras de los restos de la nueva especie. Es aún pura especulación, advierte la experta. Aunque los fósiles del ave se han hallado en los mismos niveles de terreno de la cueva de Liang Bua de donde salieron los primeros restos de hobbits, no hay ninguna prueba directa de que uno se comiese al otro.

La nueva especie, llamada Leptoptilos robustus, no es una aberración evolutiva, sino un nuevo ejemplo de cómo el aislamiento puede favorecer que las especies disminuyan su tamaño para mejorar la adaptación al medio, como es el caso de los hobbits o los elefantes enanos extintos hallados en la isla, o que se agiganten debido a la ausencia de competidores.

El estudio de Meijer, publicado en Zoological Journal of the Linnean Society, analiza cuatro huesos de las patas del marabú gigante hallados en Liang Bua. Apunta que el ave no volaba, pero sus ancestros, sí. Cuando estos llegaron a Flores encontraron un ecosistema muy diferente, donde abundaba la comida y los espacios a recorrer para encontrarla eran pequeños. El resultado fue un gigantón que cambió la carroña por presas vivas como dieta principal. "En ausencia de mamíferos carnívoros como el lobo o el león, el marabú gigante tomó el rol de cazador", detalla Meijer.

"La presencia del marabú gigante en la cueva apunta a que el hobbit pudo alimentarse de esta ave", opina William Jungers, un experto en la anatomía del hombre de Flores de la Universidad Stony Brook (EEUU) que no ha participado en el presente estudio.

Queda determinar cómo y por qué se extinguieron todas estas especies, de las que no hay restos a partir de hace 12.000 años. "Una erupción volcánica es una de las posibilidades, aunque la llegada del hombre pudo ser el golpe de gracia para todos ellos", opina Jungers.

NUÑO DOMÍNGUEZ | Publico.es

La cámara Hirise realiza nuevas fotos de la superficie de Marte

Hirise realiza nuevas fotos de la superficie de Marte
Nuevas imágenes procedentes de 340 observaciones recientes de Marte realizadas mediante el experimento Hirise (Cámara de imágenes de Alta Resolución) a bordo de la nave Mars Reconaissance Orbiter de la NASA muestran en detalle una amplia variedad de entornos ambientales en la superficie del planeta rojo.

Rocas esparcidas y arenas onduladas se encuentran en los fondos de dos sombríos pozos de paredes empinadas. Montículos localizados en otra región parecen ser volcanes de lodo, que puede haber elevado el material de grano fino a la superficie desde el subsuelo profundo. En la región volcánica de Tharsis, la intersección de un flujo de lava con una depresión causada por el colapso del suelo permite ver si el flujo que pasó antes o después de la caída.

Estas y muchas otras imágenes de las observaciones de HIRISE realizadas entre el 1 de octubre y 1 de noviembre de 2010, están ahora disponibles en sistema de datos planetarios de la NASA (http://pds.jpl.nasa.gov/) y en la página web del equipo de la cámara (http://hirise.lpl.arizona.edu).

Esta cámara es uno de los seis instrumentos a bordo de la nave Mars Reconnaissance Orbiter, que llegó a Marte en 2006. Ha realizado más de 17.000 observaciones. Cada observación tiene una superficie de varios kilómetros cuadrados en Marte y revela detalles tan pequeños como mesas del tamaño de un escritorio.

EUROPA PRESS

martes, 7 de diciembre de 2010

La sonda Akatsuki en la órbita de Venus

La sonda Akatsuki en la órbita de Venus. AFP
La sonda 'Akatsuki', la primera misión espacial japonesa a Venus, ha llegado a su destino y se prepara para entrar en la órbita de ese planeta, según informó la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA).

La entrada en órbita del 'Akatsuki' ('Aurora') es una operación crucial para el éxito de la misión nipona, que tiene el objetivo de estudiar durante dos años el clima y los misteriosos fenómenos atmosféricos del planeta considerado 'gemelo' de la Tierra.

La sonda ya ha accionado la marcha atrás de su motor a fin de disminuir su velocidad, el último paso antes de tratar de entrar en la órbita venusiana. Está previsto que los expertos confirmen a última hora de este martes, si 'Akatsuki', ahora a unos 550 kilómetros sobre la superficie de Venus, ha logrado realizar esa operación con éxito.

De lograrlo, será la primera ocasión en que Japón coloca una sonda en la órbita de un planeta que no sea la Tierra, tras dos intentos fallidos, en 1998 y 2003, de poner una sonda en la órbita de Marte.

'Akatsuki' ha recorrido 520 millones de kilómetros desde su lanzamiento a bordo de un cohete, el pasado 21 de mayo, desde el Centro Espacial de Tanegashima, en el sur de Japón.

Una vez en órbita, la sonda ajustará su posición de forma que dará una vuelta completa a Venus en 30 horas a una altitud que variará entre los 550 y los 80.000 kilómetros sobre la superficie de ese planeta.

'Akatsuki' está equipada con cinco cámaras, entre ellas una de infrarrojos capaz de ver más allá de las espesas nubes sulfúricas y observar la superficie venusiana, normalmente sumida en la oscuridad por la densa nubosidad.

Así, tiene previsto examinar la posible actividad volcánica en este planeta rocoso, similar a la Tierra en tamaño y masa pero con una presión 90 veces mayor y una temperatura de más de 400 grados centígrados.

También pretende enviar imágenes dinámicas en tres dimensiones de los movimientos atmosféricos de Venus, lo que permitiría realizar el primer mapa en 3D de la capa gaseosa que lo envuelve.

Además, la sonda busca investigar el origen de los vientos huracanados que soplan sobre este planeta y la formación de las gruesas nubes de ácido sulfúrico que lo envuelven.

La nave japonesa compartirá la órbita venusiana con la sonda Venus Express, de la Agencia Espacial Europea (ESA), que lleva más de cuatro años explorando en detalle la atmósfera de este planeta mediante su Espectrómetro de Imagen Infrarroja y Visible (VIRTIS, siglas en inglés).

EFE

jueves, 2 de diciembre de 2010

Las primeras medidas directas de la atmósfera de una 'super-Tierra' extrasolar

La atmósfera de una 'super-Tierra' extrasolar
Investigadores del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian en Cambridge (Estados Unidos) han tomado las primeras medidas directas de la atmósfera de una 'super-Tierra' extrasolar.

Los exoplanetas con masas entre 2 y 10 veces la de la Tierra, conocidos como 'super-Tierras', ocupan un lugar de masa intermedio entre los planetas terrestres y los gigantes de hielo o gas del Sistema Solar. El reciente descubrimiento de la super-Tierra GJ 1214b, que cruza en frente de su estrella, proporcionaron la posibilidad de medir tanto la masa como el radio del planeta.

Estas medidas indican una densidad de masa que es demasiado baja para ser explicada sólo por rocas y agua helada, lo que implica la presencia de una atmósfera significativa.

La medición de la composición atmosférica estrecharía la composición de la masa del planeta y arrojaría luz sobre su posible parentesco con otros planetas terrestres o pequeños gigantes de gas.

Los científicos, dirigidos por Jacob Bean, informan ahora en 'Nature' de medidas tomadas desde la Tierra del espectro de transmisión de GJ1214b en las longitudes de onda cercanas al infrarrojo en el tránsito de su estrella. La ausencia de características de absorción en el espectro descarta una atmósfera libre de nubes compuesta principalmente de hidrógeno.

La distinción entre una atmósfera dominada por el hidrógeno y nubosa y una rica en vapor de agua sería posible con observaciones planificadas a longitudes de onda más largas, utilizando telescopios situados en el espacio.

EUROPA PRESS

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Bacterias de un millón de años en la cueva de El Soplao

 Estromatolito en la cueva de El Soplao (Cantabria). IGME
Una roca oscura, casi negra, recorre centenares de metros entre las tinieblas de la cueva cántabra de El Soplao, en el curso de un antiguo río subterráneo. Una roca construida por pequeños organismos, mucho más pequeños que una milésima de milímetro, que la formaron hace un millón de años.

Después de casi dos años de trabajos, el equipo de investigación del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) ha logrado demostrar que esa roca negruzca surgió a partir de la actividad de esos microorganismos, dejando tras de sí fósiles de gran valor. Hasta ahora, este tipo de estromatolitos —la firma en piedra de los microorganismos primitivos— no se había encontrado en cuevas, ya que generalmente estas estructuras surgen como resultado de la fotosíntesis, mientras que en El Soplao se han formado en ausencia total de luz.

"Es la primera vez que se registra su existencia en cuevas, y además hemos tenido la gran suerte de que estén tan bien conservadas y en un yacimiento de tal extensión. Todo esto nos ha ayudado mucho a probar que se trata de estromatolitos", celebra Rafael Lozano, quien lidera el equipo del IGME que ha logrado este hallazgo, que se publica en el último número de la revista Geology.

La principal aplicación de este descubrimiento es que la calidad de su conservación aportará importantes claves para el estudio de otros fósiles similares, mucho más antiguos, de alrededor de 2.000 millones años, y que arrastran numerosos enigmas. "Creemos que será un referente en el futuro. A partir de ahora, se mirarán mejor las cuevas", asegura este geólogo, que se muestra convencido de que el color oscuro de esta roca, en un espacio sin luz, es una de las razones por las que este hallazgo ha pasado desapercibido hasta ahora, a pesar del contraste con las blancas estalactitas que han hecho famosa a la cueva de El Soplao.

Según Lozano, organismos de ese tipo que sean capaces de resistir en ausencia de luz sólo habitan en los fondos abisales, donde no dejan restos fósiles para su estudio.

Estas bacterias, en lugar de nutrirse de la luz del sol por fotosíntesis, subsistían gracias a la quimiosíntesis por oxidación del manganeso. "Con esa actividad, aquellas diminutas bacterias generaban pequeños desperdicios hasta que se veían completamente rodeadas por montones de basurillas, quedando atrapadas. Al fosilizarse, ese residuo nos ha dejado moldes exactos de los organismos que los crearon", ilustra Lozano.

JAVIER SALAS | Publico.es

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