viernes, 30 de septiembre de 2011

El color de los escarabajos de más de 15 millones de años

El color de los escarabajos de más de 15 millones de años. Maria McNamara
Un equipo de paleontólogos ha examinado minuciosamente los fósiles de varios escarabajos muertos hace millones de años para descubrir los colores del caparazón de estos insectos prehistóricos.

Los escarabajos estudiados por los científicos tienen una antigüedad que varía entre los 15 y 47 millones de años, y aunque los colores que presentan sus fósiles no son exactamente los que tenían en vida, los científicos han conseguido aproximarse a su color original.

"Necesitas desplazar mentalmente esos colores hacia el rojo. Si es verde, en realidad tiene un poco de amarillo. Si es azul, es un poco más verde", explica Maria McNamara, paleontóloga de la Universidad de Yale y directora de la investigación, en declaraciones recogidas por la revista Wired.

El equipo de la McNamara estudió hasta 10 fósiles de escarabajo distintos de varios yacimientos situados en Alemania y Estados Unidos. Los investigadores analizaron muestras de los caparazones de 0,0008 milímetros de tamaño, según describen en su artículo publicado en Proceedings of the Royal Society B.

Los científicos utilizaron modelos derivados de los escarabajos modernos para calcular cómo habían sido los escarabajos cuando aún vivían. Según los cálculos, los fósiles presentan un leve enrojecimiento en los colores con respecto a su coloración natural.

Los colores de los escarabajos se producen debido a un fenómeno denominado coloración estructural. Esto quiere decir que el color en los caparazones de estos insectos es debido a la interacción de la luz con pequeñas estructuras nanométricas en el caparazón del insecto.

La coloración estructural se opone a los pigmentos, que usan productos químicos para crear los colores en la piel de algunos animales.

"Estos colores pueden tener muchas funciones visuales. Podían ser utilizados en comunicación, por ejemplo, o en la termoregulación. Es importante ser capaz de reconstruirlos apropiadamente para que podamos decir que estos organismos usaban los colores", asegura McNamara en declaraciones a la BBC.

RTVE.es

sábado, 24 de septiembre de 2011

Paleontólogos descubren una esponja de 520 millones de años

Paleontólogos descubren una esponja de 520 millones de años
Paleontólogos de las universidades Complutense de Madrid (UCM), de Zaragoza y de Valencia han encontrado y descrito una nueva esponja de hace 520 millones de años en Murero (Zaragoza).

Esta esponja pertenece al género 'Crumillospongia', nada frecuente en el registro fósil y que sólo había sido citada hasta ahora en Canadá y China, y su hallazgo ha sido publicado en la prestigiosa revista 'Bulletin of Geoscience'.

La investigación, llevada a cabo por un equipo multidisciplinar de esas tres universidades, ha sido posible gracias a la financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación dentro de un Proyecto Consolider, en el que también participa el Gobierno de Aragón y el Programa CAI-Europa.

La nueva especie ha sido bautizada como 'Crumillospongia mureroensis' en honor a la localidad zaragozana, que el próximo año conmemorará el 150 aniversario del hallazgo de sus yacimientos paleontológicos.

Además, Murero es conocida por el descubrimiento de trilobites y de muchos otros organismos de cuerpo blando que han dado nombre internacional a lo que ya se conoce como la Biota de Murero.

Éste es uno de los ecosistemas más completos y antiguos conocidos en el registro fósil, en el que quedaron registradas las condiciones del Periodo Cámbrico temprano, en un ambiente marino subtropical que estaba plagado de delicados animales y algas, que sólo en unas pocas partes del mundo han fosilizado, señala un comunicado de la universidad zaragozana.

'Crumillospongia' fue encontrada en Murero a final de la década de los años noventa, pero han tenido que pasar diez años de excavaciones hasta encontrar los ejemplares suficientes y bien conservados para poder realizar su descripción científica.

Los mejores ejemplares que han permitido su correcta definición se encontraron a más de cinco metros de profundidad en un bloque de estratos donde la roca estaba menos alterada.

Los fósiles presentaban una excelente conservación de la periferia de esta esponja, que tiene forma de copa y posee una pared densamente perforada por miles de canales de diversos tamaños para la entrada y circulación del agua marina cargada de nutrientes hacia la cavidad central.

Allí, el agua resultante sería expelida por una amplia cavidad superior como sucede en la esponjas actuales. El ejemplar presenta la peculiaridad, única en su grupo, de presentar una extensión lateral de apoyo para sostenerse mejor sobre un fondo que era "extraordinariamente blando".

EFE

martes, 20 de septiembre de 2011

Dudan que un asteroide de la familia Baptistina causara la desaparición de los dinosaurios

Dudan que un asteroide de la familia Baptistina causara la desaparición de los dinosaurios
Las últimas observaciones de la sonda WISE ponen en duda que un asteroide de la familia Baptistina fuera el causante de la desaparición de los dinosaurios en la Tierra hace 65 millones de años, según un estudio difundido por la NASA.

Los científicos están seguros de que un gran asteroide impactó en la Tierra y causó la extinción de los dinosaurios y algunas otras formas de vida en nuestro planeta, aunque desconocen exactamente su origen.

En 2007 un estudio realizado por científicos del Instituto de Investigación Southwest, en Colorado, con telescopios terrestres apuntó por primera vez como sospechoso a un asteroide de la familia Baptistina, situado en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.

Según esa teoría, el asteroide Baptistina impactó con otro asteroide del cinturón hace 160 millones de años, que despedazó al primero en fragmentos tan grande como montañas, uno de ellos se creía que había llegado a la tierra causando la extinción.

Sin embargo, con las observaciones realizadas con los instrumentos de infrarrojos de la sonda WISE (Wide-field Infrared Survey Explorer) han dejado libre de sospecha a este asteroide y deja abierto el caso de uno de los grandes misterios de la Tierra.

Durante más de un año el equipo examinó la reflectividad y el tamaño de 120.000 asteroides, incluidos 1.056 miembros de la familia Baptistina, y descubrieron que la ruptura del asteroide padre se produjo hace unos 80 millones de años, menos de la mitad del tiempo sugerido anteriormente.

Con estos datos los investigadores pudieron calcular cuánto tiempo le tomaría a los miembros de Baptistina para alcanzar su posición actual.

Los resultados muestran que para que este asteroide fuera el culpable de la extinción, tendría que haber impactado en la tierra en menos tiempo de lo que se creía anteriormente para causar la desaparición de los dinosaurios.

Pero según la investigadora principal del proyecto NEOWISE en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL) que ha realizado el estudio, Amy Mainzer, no hubiera dado tiempo a que el asteroide causara la extinción.

"Como resultado de la investigación del equipo científico de WISE, la desaparición de los dinosaurios sigue siendo un caso sin resolver", señaló Lindley Johnson, encargado del programa de observación de objetos cercanos a la Tierra (NEO) de la NASA.

Los científicos están trabajando en un "árbol genealógico" de las clases de asteroides que hay en el cinturón para tratar de encontrar la pieza que coincida con las huellas que dejó el fragmento que cayó en lo que es ahora la península mexicana de Yucatán, dejando un cráter de 10 kilómetros, que acabó con el periodo Cretáceo.

EFE

sábado, 17 de septiembre de 2011

Protoplumas de dinosaurio conservadas en ámbar del Cretácico Superior

Protoplumas de dinosaurio conservadas en ámbar del Cretácico Superior
El ámbar ha preservado durante 80 millones de años protoplumas de dinosaurio y plumas más recientes de pájaros. “Podemos examinar la estructura de las plumas y la distribución de los pigmentos con mucha más precisión de la que permiten los utilizando fósiles de compresión. Esto nos permite hacernos una idea del uso y la apariencia de las plumas”, subraya a SINC Ryan McKellar, investigador de la Universidad de Alberta (Canadá) y director del estudio.

Los hallazgos representan cuatro etapas diferentes de la evolución de las plumas. Su buen estado de conservación muestra que el plumaje de estas criaturas era transparente, moteado o de colores difusos, similar al de los pájaros modernos. Las estructuras varían desde los filamentos únicos de las protoplumas a disposiciones mucho más complejas con apariencia actual.

Los investigadores no pueden determinar por el momento qué plumas son de dinosaurio y cuáles de pájaro. “Al no encontrar las plumas directamente asociadas a un esqueleto de dinosaurio, es difícil garantizar que pertenecían al plumaje de estos reptiles”, señala McKellar.

“Pero hemos encontrado tipos de plumas muy sencillos, anatómicamente parecidos a algunas encontradas junto a dinosaurios de Cretácico Inferior en China, que además no se sabe que existan en pájaros modernos –continúa el paleontólogo–. Esto parece indicar claramente que las plumas más básicas son en realidad protoplumas y pertenecen a esta especie extinguida”.

Los restos se han localizado en el Lago Grassy, en Alberta del Sur (Canadá). La antigüedad estimada es de 78 a 79 millones de años. Estos descubrimientos sugieren que la adaptación a las plumas modernas sucedió antes de la extinción de los dinosaurios no aviares. “Las formas de las plumas aportan argumentos a favor del modelo predominante de evolución de las plumas como de las interpretaciones de las plumas de dinosaurios en China”, afirma McKellar.

SINC

viernes, 16 de septiembre de 2011

Dinosaurio enterrado en su propia huella

Dinosaurio enterrado en su propia huella
El estudio de un esqueleto de dinosaurio de más de 80 millones de años de antigüedad ha revelado que sus huesos estaban encajonados en una única huella. Los paleontólogos creen que el reptil, un Protoceratops, quedó atrapado durante una inundación y acabó enterrado en su propia huella.

Los expertos de la Academia Polaca de las Ciencias, en donde el esqueleto de dinosaurio lleva guardado casi medio siglo, se dieron cuenta de la existencia de una huella única cuando se preparaban para exhibir al animal por primera vez.

Al ver la gigante huella en la que estaba preservado decidieron estudiarla, y el resultado determinó que se trataba de una marca del propio Protoceratops. Ante este hallazgo, los expertos defienden el estudio de los restos que acompañan a los fósiles porque, según han apuntado, "podrían contener indicios de cómo vivían estos".

Según se explica en el trabajo, publicado en la revista 'Cretacious Research', el dinosaurio fue descubierto en el desierto del Gobi (Mongolia) en 1965 y ha estado almacenado desde entonces en la Academia Polaca de las Ciencias.

El desierto de Gobi es una auténtica mina para los paleontólogos. Allí se han encontrado numerosos fósiles de dinosaurios en buen estado de conservación. Los fósiles de Protoceratops son bastante comunes en esa zona por lo que en principio, el hallazgo de los restos de este ejemplar no parecían particularmente interesantes.

EUROPA PRESS

martes, 13 de septiembre de 2011

Los cristales gigantes de yeso de Naica

Los cristales gigantes de yeso de Naica
Un estudio internacional con participación española ha logrado medir la velocidad de crecimiento de los cristales gigantes de yeso de Naica, en el estado mexicano de Chihuahua, y ha concluido que estos crecen el grosor de un cabello cada 100 años, el ritmo más lento jamás medido en un cristal.

Estas son las principales conclusiones de un estudio que se publica en la portada de la revista PNAS y que en España está liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Juan Manuel García Ruiz, científico de este organismo, ha explicado que para poder medir el crecimiento de estas formaciones cristalinas han diseñado, junto a un equipo de investigadores japoneses, un microscopio especial.

Así, gracias a las mediciones de este instrumento, han estimado que algunos de los cristales de la cueva, localizados en una mina a 300 metros bajo tierra, han estado creciendo durante cerca de un millón de años (algunos de ellos miden hasta 12 metros).

García Ruiz, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, ha detallado que estos cristales crecen en agua, por lo que para hacer estas mediciones el equipo de investigadores cogió una trozo pequeño de una de estas formaciones y lo introdujo en agua en un laboratorio.

En la actualidad estos cristales han parado de crecer, precisamente por que no hay agua en la cueva. Las minas de Naica donde se encuentran estos cristales son ricas en plata, plomo y zinc y en la actualidad se sigue trabajando en ellas.

Por eso, ha continuado García Ruiz, "ya no hay agua en la cueva y los cristales han parado de crecer, pero si algún día, cuando dejen de bombear el agua hacia el exterior, el agua vuelve a la sala los cristales de selenita continuarán creciendo".

Este investigador ha aseverado que estos cristales son ya los mayores del mundo y que la cueva es un escenario, por su belleza, "propio de El Regreso de Supermán", película de 2006.

Según los responsables de la investigación, la temperatura del aire en el lugar ronda los 50 grados centígrados y tiene una humedad superior al 90 por ciento.

La estabilidad de la temperatura y de la humedad, han apuntado los expertos, es uno de los requisitos indispensables para la conservación de esta gruta, descubierta en el año 2000 durante los trabajos de perforación de la mina, según el CSIC.

Además, según García Ruiz, hay que evitar que la cueva se deteriore y convencer a la sociedad mexicana de su preservación. "La Cueva de los Cristales de Naica, con sus 35 metros de largo por 20 de ancho y una altura media de unos 8 metros, es un fenómeno excepcional por el tamaño de las selenitas", ha manifestado.

Sin embargo, no es el único lugar de la tierra donde se han encontrado cristales de yeso de gran tamaño. En Pulpí y Sorbas, ambos en Almería, es posible encontrar selenitas gigantes, aunque su tamaño no es comparable con el de Naica", ha concluido.

EFE

lunes, 12 de septiembre de 2011

Orce saca a la luz restos de un mamut de 1,3 millones de años

Orce saca a la luz restos de un mamut de 1,3 millones de años
La campaña de excavación que se realiza en Orce (Granada) ha sacado a la luz los restos de los colmillos de un mamut y de una mandíbula de rinoceronte fracturada, ambos con una antigüedad cercana a los 1,3 millones de años.

Asimismo, la segunda campaña de excavaciones que dirige el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (Iphes) en el yacimiento de Fuente Nueva 3 ha hallado numerosos fósiles de equinos y cérvidos, así como industria lítica.

La campaña llega de este modo a su ecuador, mientras ahora prosiguen los trabajos en el yacimiento de Barranco León, ha explicado el Iphes en un comunicado, tras documentar también acciones humanas sobre herbívoros para consumir su carne "en competencia con grandes carnívoros y carroñeros".

El investigador del Iphes y director del proyecto de investigación en Orce, Robert Sala, ha señalado que en los 15 días de campaña que han transcurrido se ha logrado regular la superficie de excavación y los cortes estratigráficos en Fuente Nueva 3, donde se han catalogado diversos fósiles, dejando además el lugar a punto para la próxima campaña.

En el caso de Barranco León, se está excavando una superficie de 25 metros cuadrados con el objetivo de llegar al nivel con restos de ocupación humana, donde se han descubierto restos óseos de mamíferos con marcas de herramientas líticas, entre ellos también hipopótamos.

Durante la presente campaña estival también se han extraído muestras de sedimentos para obtener datos sobre el entorno del yacimiento desde hace 1,5 millones hasta 800.000 años.

De momento, la presencia de fósiles de rinoceronte hace pensar a Sala en una antigua "masa importante de agua cerca", si bien los indicios apuntan a que Fuente Nueva 3 se encontraba en una zona de humedales y cañizo y Barranco León próximo a un torrente con un entorno menos húmedo.

EUROPA PRESS

viernes, 2 de septiembre de 2011

Una especie de rinoceronte lanudo da nuevas pistas sobre la Edad del Hielo

Una especie de rinoceronte lanudo da nuevas pistas sobre la Edad del Hielo
El descubrimiento de los restos de una especie de rinoceronte lanudo en la meseta tibetana ha revelado que esta zona podría haber sido la cuna evolutiva de estos "gigantes" de la Edad del Hielo, según un estudio publicado en Science.

Un equipo de geólogos y paleontólogos descubrió en 2007 un cráneo completo y la mandíbula inferior de una especie de estos rinocerontes (Coelodonta thibetana), en las estribaciones de la cordillera del Himalaya en la meseta tibetana.

El equipo estuvo dirigido por el profesor Wang Xiaoming del Museo de Historia Natural de Los Ángeles (NHM) y Li Qiang, del Instituto de Paleontología Vertebrada y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias.

La extinción de los conocidos como "gigantes" de la Edad de Hielo, como el mamut y los rinocerontes lanudos, los osos perezosos gigantes y los gatos dientes de sable, ha sido estudiada exhaustivamente, pero los científicos no han logrado averiguar la procedencia de estos gigantes o cómo lograron adaptarse al frío.

La clave la podría tener este nuevo fósil de rinoceronte, que con 3,6 millones de años (Plioceno medio), es mucho más antiguo y primitivo que sus descendientes de la Edad del Hielo (Pleistoceno).

Generalmente se ha creído que los "mega herbívoros" del Pleistoceno evolucionaron de ancestros menos resistentes al frío en Norteamérica y Eurasia.

El estudio concluye que la meseta tibetana podría haber sido la cuna evolutiva de los rinocerontes lanudos y otras criaturas peludas resistentes al frío que deambularon por Norteamérica y Eurasia durante la última Edad del Hielo.

Este rinoceronte descubierto en la Cuenca de Zanda a los pies de las colinas de los Himalayas en el Tibet suroccidental, muestra claras adaptaciones a un clima más frío y nevado.

Mediante el análisis de la edad del fósil y sus características físicas, los autores concluyen que este rinoceronte, Coelodonta thibetana, fue un ancestro relativamente primitivo en el árbol genealógico del rinoceronte lanudo, comparado con sus contrapartes en el Pleistoceno.

Este hallazgo sugiere que los rinocerontes se adaptaron a la fría Meseta Tibetana mucho antes de que el cambio climático se diera en otras áreas, y que el Coelodonta thibetana estaba preparado para su expansión al resto de Asia a medida que el clima se enfrió.

Así, cuando llegó la Edad del Hielo tardía hace unos 2,6 millones de años, según el nuevo estudio, el rinoceronte y las otras especies no tuvieron más que descender de las altas montañas y empezaron a expandirse por el norte de Asia y Europa.

Los autores describen similitudes en otros grandes fósiles animales encontrados en la Cuenca de Zanda, incluidos un leopardo de las nieves y un antílope tibetano que se adaptaron al frío.

Esta región puede, de esta manera, haber sido el trampolín para una amplia variedad de especies resistentes al frío que se expandieron posteriormente durante la última Edad del Hielo.

El doctor Wang explica que "en los lugares fríos, como el Tíbet, el Ártico y la Antártida, se realizarán los descubrimientos más inesperados en el futuro, ya que continúan siendo las fronteras que siguen aún inexploradas en gran parte".

EFE

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