martes, 29 de noviembre de 2011

Tres especies del équido Hipparion en el mioceno superior de Teruel

Tres especies del équido Hipparion en el mioceno superior de Teruel
Un artículo recientemente publicado en la revista Palaeontology, elaborado por la paleontóloga de la Fundación Dinópolis, María Dolores Pesquero, revela la identificación de tres especies de Hipparion -género extinto de mamíferos perisodáctilos de la familia Equidae-, localizadas en la zona de Puente Minero, en las cercanías de la ciudad de Teruel.

La más abundante, corresponde a Hipparion laromae, que se ha asignado a esta forma debido a las similitudes, tanto morfológicas como biométricas encontradas con la especie encontrada en el yacimiento de La Roma 2, en Alfambra (Teruel), y que fue definida por el mismo equipo en 2006 en la revista Journal of Paleontology, ha informado la Fundación Dinópolis en un comunicado.

Ha agregado que, igualmente, aunque más escasamente representada, se ha determinado una segunda forma como Hipparion matthewi, debido a las semejanzas encontradas con restos fósiles determinados en otras localidades españolas, como Las Casiones, Milagros (Teruel) o Venta del Moro (Valencia).

Por último, la tercera forma, y la más escasa, corresponde a un Hipparion atribuido a la especie Hipparion longipes, caracterizada por la gran longitud de sus metápodos. Presenta semejanzas con las formas de Hipparion longipes registradas en Çalta y Akkasdagi (Turquía) y en Pavlodar (Kazajstán), con las que se las ha comparado.

Pesquero ha precisado que encontrar tanto Hipparion longipes como Hipparion matthewi en un yacimiento del Turoliense inferior "nos lleva a interpretar que ambos son inmigrantes de localidades euroasiáticas", que en el caso de Hipparion longipes "tuvo poca relevancia" y en el caso de la especie más pequeña, Hipparion matthewi, "evolucionó dentro de la Cuenca de Teruel a otras formas de tallas todavía más pequeñas y muy abundantes en los yacimientos españoles del Turoliense superior".

En este estudio, junto a Pesquero, han colaborado la profesora de Investigación del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC, María Teresa Alberdi, y el director-gerente de la Fundación Dinópolis (Museo Aragonés de Paleontología), Luis Alcalá, entidad dependiente del Gobierno de Aragón.

EUROPA PRESS

domingo, 27 de noviembre de 2011

'Guía turística de Marte' de William K. Hartmann

'Guía turística de Marte' de William K. Hartmann
Viajar de las dunas de Terra Tyrrhena a las misteriosas montañas fundidas; del cañón del Valle Marineris al mayor volcán del Sistema Solar que se conoce; de lo que fue un antiguo océano hoy cubierto de polvo a los polos congelados. Estos son algunos de los 40 destinos que William K. Hartmann nos propone para conocer el planeta en su libro: 'Guía turística de Marte' (Editorial Akal), que acaba de publicarse en castellano.

Hartmann, uno de los pioneros de la NASA en explorar Marte, en proyectos que inició en los años 60 con Carl Sagan, recoge en esta amena y rigurosa obra todo el conocimiento científico actual sobre el fascinante planeta rojo, vecino de nuestra Tierra, del que aún no sabemos si en un pasado remoto llegó a albergar algún tipo de vida.

Cuando el robot 'Curiosity' acaba de iniciar su largo viaje hacia este polvoriento astro, el veterano investigador nos recuerda que los humanos, si queremos seguir sus pasos, necesitaremos lleva una buena ropa de abrigo porque las temperaturas oscilan entre los 10ºC de máxima al sol y en verano, a los 87ºC bajo cero por la noche. Sin olvidar el polvo "que puede crear condiciones de apagón parecidas a los resplandores blancos árticos, donde no se ve a más de un metro y se pierde la orientación".

La guía, como todas las turísticas, relata la historia de la exploración de Marte, desde que empezó en el siglo XVII con los primeros telescopios capaces de distinguir manchas en aquel punto ocre, hasta las últimas misiones de las agencias espaciales. Pero también nos cuenta lo que se ha ido averiguando sobre su pasado geológico gracias a los estudios sobre su geología realizados desde la distancia.

El prologuista de la obra, el geólogo Francisco Anguita, que ha colaborado con Hartmann en el pasado, destaca no sólo la calidad gráfica de la edición (las fotos, los mapas y los gráficos son espectaculares) y del contenido, sino también su papel divulgativo. "Hartmann no sólo es un investigador de primera fila, sino que es escritor de novelas y eso se nota a la hora de escribir una obra tan divulgativa como lo es ésta", afirma.

De todos los fascinantes destinos que propone el autor, Anguita elige la subida al Olimpus Mons, un monte de 21.000 metros de altura (casi tres veces más que el Everest. "Es mucha altura, pero como la gravedad en Marte es un tercio de la terrestre) y es como una gran panza, costaría menos", asegura.

'Guía turística de Marte' / William K. Hartmann / Edita AKAL / Año 2011 / 478 páginas / 29 euros

Rosa M. Tristán | ELMUNDO. es

sábado, 26 de noviembre de 2011

Nuevos datos del corazón de la Tierra

Nuevos datos del corazón de la Tierra
El ser humano sueña con viajar a otros planetas pero aún desconoce muchos de los misterios que oculta aquel que habita, como los que se esconden en su núcleo. Un equipo de científicos publica en la revista 'Nature', unos datos que ayudarán a conocer mejor ese 'corazón' inaccesible, en el que parece ser que hay mucho menos oxígeno del que se creía.

Los científicos ya sabían que la capa que rodea el núcleo está compuesta principalmente por hierro líquido y otros componentes. Uno de los que se creían relativamente abundantes es el oxígeno, dado que la Tierra lo tiene en grandes cantidades en la superficie, pero parece que no es así, según las conclusiones de Yingwei Fei y sus colegas del Carnagie Geophysical Laboratory (Estados Unidos).

Sus resultados, aseguran, ayudarán a entender mejor cómo se formó el planeta hace 4.500 millones de años, cuando polvo y materia estelar se fusionaron en los orígenes del Sistema Solar.

Los modelos actuales, además de grandes cantidades de hierro, detectaban también en torno al núcleo otros elementos como sulfuro, oxígeno, silicio, carbón o hidrógeno. En esta investigación, el equipo de Fei ha obtenido nuevos datos basándose en que cuando aumenta la profundidad dentro de la Tierra, también aumenta la presión y la temperatura.

Ello supone que los materiales actúan de forma diferente de como lo hacen en la superficie y por ello el núcleo tiene una capa líquida a su alrededor y un corazón sólido.

Aunque se conoce la profundidad del núcleo por las variaciones en la densidad y la velocidad del sonido en las observaciones sísmicas, hasta ahora era difícil medir estas características en aleaciones de hierro a determinadas presiones cuando se intentaban recrear en los laboratorios. "El problema es que no podemos tomar muestras del núcleo directamente, así que tenemos que aprender sobre el mismo con experimentos y con datos sísmicos", explica Fei.

Se sabe que impactos a gran velocidad generan ondas expansivas que aumentan la temperatura y la presión de los materiales simultáneamente, llevando a la fusión a los que se encuentran en la parte externa del núcleo. El equipo hizo experimentos simulando ondas de choque con mezclas de hierro, sulfuro y oxígeno con sacudidas eléctricas que los llevaron a estado líquido. Luego midieron su densidad y velocidad a la que viajaba el sonido a través de ellos en condiciones como las que hay en el centro de la Tierra.

Tras comparar sus datos con las observaciones previas, concluyen que no puede haber mucho oxígeno en torno al núcleo terrestre. "La investigación nos ha revelado otra forma de descifrar la identidad de los elementos ligueros que hay en el núcleo", ha señalado Fei.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

martes, 22 de noviembre de 2011

La mayor extinción de especies en la Tierra

La mayor extinción de especies en la Tierra
La mayor extinción de organismos vivos en la historia de la Tierra tuvo lugar hace 252,28 millones de años, según indican unos investigadores que han analizado fósiles y rocas en el sur de China. Hasta ahora se conocía esa fecha solo de modo aproximado y la precisión es importante, explican, para intentar determinar qué mecanismo desencadenó esa crisis planetaria de biodiversidad. Ellos se inclinan por la emisión masiva de CO2 de origen volcánico como causa. El equipo internacional, liderado por Shu-zhong Shen (Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing, China), considera que la extinción masiva se produjo en menos de 200.000 años, desapareciendo el 90% de las especies marinas y el 70% de las terrestres a la vez.

Se conocen cinco extinciones masivas en la historia de la Tierra, y la de hace unos 250 millones de años fue la mayor, pero las fechas precisas y su duración no se conocen con exactitud, comentan Shu-zhong Shen y sus colegas en la revista Science. "Las escalas de tiempo detalladas de las extinciones y sus fases de recuperación son esenciales para comprender los cambios físicos, ecológicos y químicos, así como para explorar posibles causas", escriben. "Este es el primer trabajo que proporciona tasas de extinción masiva", señala uno de los investigadores, Charles Henderson (Universidad de Calgary, Canadá). "Nuestra información estrecha las posibilidades de lo que desencadenó dicha extinción y cualquier mecanismo potencial debe coincidir con esta escala de tiempo".

Hace 250 millones de años, los continentes formaban una única masa terrestre, Pangea, y el entorno en tierra firme variaba desde desiertos hasta selvas; los vertebrados de cuatro patas empezaban a diversificarse, entre ellos, los anfibios primitivos, los reptiles y un grupo que incluiría después a los mamíferos, comentan los especialistas de Calgary.

El equipo de Shu-zhong Shen ha estudiado fósiles, rocas sedimentarias y 29 capas de cenizas volcánicas. La Tierra, en el tiempo de aquella extinción masiva, tenía niveles bajos de oxígeno en los ambientes marinos de aguas someras y hubo extensos incendios en tierra firme. Estos datos sugieren, señala Science, que unos cambios medioambientales profundos junto con alternaciones del clima posiblemente debido a la emisión masiva de dióxido de carbono y metano, pudieron disparar aquella enorme crisis de biodiversidad. "Estos datos son importantes ya que nos permiten comprender los cambios físicos y biológicos que tuvieron lugar", añade Henderson. "No nos metemos a discutir el cambio climático actual, pero es obvio que el calentamiento global es preocupante. El registro geológico nos indica que constantemente se producen cambios, y la vida se recuperó de aquella gran extinción".

ELPAIS.com

Un nido con restos fósiles de 15 crías de dinosaurios Protoceratops

Un nido con restos fósiles de 15 crías de dinosaurios Protoceratops
Investigadores estadounidenses han descubierto en Mongolia un nido con los restos fósiles de 15 crías de dinosaurios Protoceratops andrewsi, que ofrecen nueva información sobre el desarrollo posnatal y el cuidado de sus progenitores, según un estudio publicado en Journal of Paleontology.

Se trata del primer nido de este género que se ha encontrado y revela que las crías Protoceratops permanecían en el nido durante un período prolongado, según el profesor de geociencia de la Universidad de Rhode Island, David Fastovsky, autor principal.

"Encontrar (dinosaurios) jóvenes en un nido es un acontecimiento relativamente raro y no recuerdo ninguna otra especie de dinosaurio que conserve 15 crías en su nido de esta manera", señaló.

Encontrado en la Formación Djadochta en la zona de Tugrikinshire, Mongolia, el nido tiene forma de cuenco con un diámetro de 2,3 metros y los investigadores calculan que tiene 70 millones de años.

En su interior alberga 15 dinosaurios, diez de los cuales son especímenes completos, con un estado de crecimiento y desarrollo similar y aproximadamente del mismo tamaño, lo que sugiere que procedían todos de la misma madre.

El descubrimiento también indica que los dinosaurios jóvenes permanecieron en el nido en las etapas tempranas del desarrollo postnatal y fueron atendidos por sus padres.

El Protoceratops medía 1,83 metros de alto y tardaba unos diez años en alcanzar su tamaño completo, por lo que los investigadores calculan que las crías tenían un año de edad cuando murieron.

Fastovsky cree que "los animales conservados quedaron enterrados rápidamente por la acumulación de arena en movimiento, que debe de haber constituido la mayor parte de la sedimentación".

"La muerte probablemente ocurrió durante una tormenta de arena del desierto", señaló el profesor que atribuye la buena conservación de los fósiles a la aridez del terreno que ha contribuido "significativamente" a la "excelente conservación", no sólo de Protoceratops, sino de todos los fósiles con los que trabajan.

Los investigadores recuerdan que en Mongolia vivía una amplia variedad de dinosaurios terópodos, algunos de los cuales, entre ellos el famoso Velociraptor, probablemente comió crías de Protoceratops.

"La mortalidad de los menores Protoceratops pudo haber sido bastante alta, no sólo por la depredación sino por un ambiente potencialmente estresante, y grandes nidos -como el encontrado- pudieron haber sido una manera de asegurar la supervivencia de los animales en ese entorno", dijo.

EFE

sábado, 19 de noviembre de 2011

Las dunas de Marte son mucho más dinámicas de lo que se creía

Las dunas de Marte son mucho más dinámicas de lo que se creía
Las dunas de Marte son mucho más dinámicas de lo que se creía y llegan a desplazarse hasta varios metros, según han podido constatar un grupo de científicos gracias a las imágenes de la sonda de reconocimiento MRO de la NASA que orbita el Planeta Rojo.

"Estamos acostumbrados a pensar que la arena en Marte es relativamente inmóvil, por lo que estas nuevas observaciones están cambiando nuestra perspectiva", señaló Nathan Bridges, científico planetario del Laboratorio de Física de la Universidad Johns Hopkins en Laurel, Maryland.

Según Bridges, que publicó sus hallazgos en la revista Geology, "o Marte tiene más ráfagas de las que pensábamos, o los vientos son capaces de transportar más de arena".

La superposición de las imágenes detectadas por la sonda muestran el movimiento de las dunas claramente, algo que contrasta con las teorías científicas tan sólo una década atrás que apuntaban a que no se movían o lo hacían a un ritmo tan lento que no se podía detectar.

La sonda Mars Reconnaisance Orbiter (MRO), lanzada en 2005, y las imágenes que ha proporcionado la cámara de alta resolución HiRISE que lleva incorporada han permitido documentar el movimiento anual de una docena de dunas y otras formaciones en todo el planeta.

La atmósfera de Marte es muy tenue (el 1% que la de la Tierra), por lo que se necesitan vientos mucho más fuertes para mover un grano de arena.

Según se ha calculado hacen falta vientos de hasta 130 kilómetros por hora para mover esas pequeñas partículas que en la Tierra se desplazarían con vientos de unos 16 kilómetros por hora.

Los científicos indican que no han registrado movimiento en todas las dunas observadas pero subrayan que este descubrimiento destaca la importancia de la vigilancia a largo plazo en alta resolución.

En cuanto a las dunas donde no se ha visto movimiento apuntan a que podría ser que tienen granos de arena de mayor tamaño o más adherencia a las capas superficiales.

EFE

Cassini capta el desarrollo de una tormenta gigante en Saturno

Cassini capta el desarrollo de una tormenta gigante en Saturno
La sonda Cassini captó desde su nacimiento y siguió la evolución de una tormenta gigante que se extendió en un área de 15.000 kilómetros en la cara norte de Saturno durante 200 días, cuyas imágenes difundió la NASA.

En las imágenes se puede observar una pequeña mancha que aparece el 5 de diciembre de 2010 y que se va haciendo grande hasta que se convierte en una gigantesca tempestad, que para finales de enero de 2011 da la vuelta a todo el planeta.

Se trata de la tormenta más grande detectada en las últimas dos décadas en Saturno y las más grande observada nunca desde una nave interplanetaria.

El mismo día que las cámaras de alta resolución de Cassini capturaron las primeras imágenes de la tormenta, la radio de la sonda y el instrumento de ondas de plasma detectaron la actividad eléctrica de la tormenta, revelando que era una tormenta convectiva.

Cassini detectó que la fase activa de la tormenta terminó a finales de junio, pero las nubes turbulentas que generó permanecen todavía en la atmósfera actual.

La tormenta, que tuvo un periodo de actividad de 200 días, batió récords y superó una tormenta anterior detectada en 1903, que permaneció durante 150 días.

"La tormenta de Saturno se parecía más a un volcán que a un sistema climático terrestre", señaló Andrew Ingersoll, miembro del equipo de imágenes de Cassini en el Instituto de Tecnología de California en Pasadena.

"La presión se acumula durante muchos años antes de la tormenta estalla El misterio es que no hay rocas para resistir a la presión para retrasar la erupción durante tantos años", explicó en un comunicado difundido por la NASA.

La sonda Cassini, que orbita Saturno, es un proyecto conjunto de la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la italiana (ASI).

Cassini fue lanzada al espacio en octubre de 1997 junto con la sonda Huygens de la ESA. La nave llegó a las inmediaciones de Saturno en 2004 para iniciar el estudio de Titán, la luna mayor del planeta.

Desde entonces los 12 instrumentos de Cassini han estado transmitiendo información del sistema de Saturno durante casi seis años, pese a que se suponía que debía concluir su actividad a finales de 2008.

El año pasado, la NASA decidió prolongar su misión hasta 2017, lo que permitirá a los científicos estudiar los cambios climáticos en el planeta y en sus lunas.

EFE

Descubierto un nido con restos fósiles de crías de dinosaurios

Descubierto un nido con restos fósiles de crías de dinosaurios
Un nido con los restos fósiles de 15 crías de dinosaurio en su interior que al parecer quedaron enterrados por un derrumbamiento de tierra cuando aún estaban vivos, fue descubierto por un grupo de científicos y paleontólogos.

La revista Journal of Paleontology informa que el hallazgo ha tenido lugar en una cueva de la región de Tugrikinshire, Mongolia, donde fueron descubiertos los vestigios de los 'bebés dinosaurio' del género 'Protoceratops'.

David Fastovsky, el científico que ha dirigido la investigación, ha admitido en declaraciones hechas a Discovery News, que hasta el momento no se ha asociado otra especie de dinosaurio que vigile y custodie quince crías en su refugio de la manera como se han encontrado los restos fósiles.

Luego de los estudios y exámenes correspondiente, los científicos y paleontólogos han logrado calcular que el nido tenía una medida de un metro de diámetro y su figura era redonda y con forma de cazuela.

Los investigadores también lograron establecer que las crías de dinosaurio de la especie 'Protoceratops' compartieron mucho tiempo con sus padres, al menos durante las primeras etapas de su crecimiento, tal como fue descubierto el nido con sus restos fósiles, según publica la revista Journal of Paleontology.

LAVANGUARDIA.com

jueves, 17 de noviembre de 2011

Observando fósiles astronómicos

Observando fósiles astronómicos
En esta astrofotografía vemos Messier 56 (M56), un cúmulo globular situado a unos 32.000 años luz de distancia de la Tierra, en dirección a la constelación de Lira. Los cúmulos globulares, ‘enjambres’ de estrellas con una edad aproximada de 13.000 millones de años, son verdaderos fósiles astronómicos, claves en el estudio de la formación de la Vía Láctea.

La imagen fue captada por el instrumento OSIRIS del Gran Telescopio CANARIAS (GTC), situado en el Observatorio del Roque de Los Muchachos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en La Palma. El astrofotógrafo Daniel López fue el encargado de su procesado. El GTC celebra hasta mañana, viernes 18 de noviembre, su IV encuentro Ciencia con el GTC.

Los cúmulos globulares pueden llegar a contener varios millones de estrellas de la misma edad e igual composición química, y constituyen laboratorios astrofísicos ideales para comprobar las teorías existentes sobre evolución estelar.

Esta imagen obtenida con pocos segundos de exposición, compuesta de tres colores, tiene la suficiente resolución como para distinguir miles de estrellas de forma individual, lo que resulta fundamental para afinar los estudios sobre sus propiedades globales, como la edad, la composición química, su cinemática, etc.

IAC

domingo, 13 de noviembre de 2011

Un nuevo eslabón entre "gusanos" primitivos y artrópodos

Un nuevo eslabón entre "gusanos" primitivos y artrópodos
Un primitivo y raro fósil de hace 520 millones de años ha sido recuperado en el yacimiento cámbrico de Murero (Zaragoza) que arroja luz sobre la evolución de los gusanos primitivos dotados de patas, ha informado la Universidad de Zaragoza (UZ), que ha participado en este hallazgo.

Este "relevante hallazgo" aporta información sobre el problema de la evolución y filogenia del ancestral grupo de los xenúxidos, que son los gusanos primitivos dotados de patas, y que se encuentran en la raíz del origen de los artrópodos, el grupo animal más diverso que existe en la biosfera actual.

El hallazgo fue realizado por un equipo de investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA) de la Universidad de Zaragoza, la Universidad de Valencia y el Instituto Geológico de Moscú.

El fósil representa un género desconocido que ha recibido el nombre de 'Mureropodia apae' en alusión a la localidad del hallazgo y a las numerosas patas que tiene, según sus descubridores José Antonio Gámez, Eladio Liñán y Andrey Zhuravlev, que lo han publicado como un capítulo del libro "Evolutionary Biology".

El único espécimen encontrado ha sido depositado por la Dirección General de Patrimonio en el Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza, donde será expuesto al público en un futuro.

Esta nueva especie de gusano está considerado como un animal del grupo extinto de los Xenéxidos y nos ilustra sobre cómo eran las formas intermedias entre los "gusanos" primitivos dotados de patas y los artrópodos, dice una nota de la UZ.

Sus caracteres lo representan como una especie de animal "puzzle" que posee cuerpo de gusano cubierto por multitud de diminutas verrugas y por microplacas de donde salían "pelos" táctiles y quimiorreceptores.

El gusano tiene al menos cinco pares de patas cortas y telescópicas para una locomoción lenta y provistas de garras para excavar galerías en el fondo marino, posee una larga trompa o probóscide para detectar y cazar presas ocultas en el fango.

Está dotado, además, de un sistema digestivo con boca y ano y con apéndices anteniformes insertados en la parte anterior de la probóscide.

La preservación de este fósil es "tan excepcional" que permite observar al microscopio haces musculares entretejidos y distribuidos a lo largo de todo el cuerpo formando un saco dermomuscular, precisa la nota de la UZ.

En opinión de sus descubridores era un animal "todo terreno", pero mejor adaptado a vivir y cazar en el medio marino endobentónico subterráneo y aunque no debía ser demasiado veloz, sí muy eficaz como depredador.

La investigación ha sido financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovación, dentro del Proyecto Murero, dirigido por Eladio Liñán, en el que también participa el Gobierno de Aragón y el Programa CAI-CONAI Europa.

Con esta pieza única, el Museo Paleontológico de Zaragoza "refuerza aún más" su papel de ser uno de los museos más importantes del mundo por su contenido en fósiles excepcionales relacionados con el evento conocido como la "explosión de la vida en el Cámbrico".

Éste fue un "hito geológico y paleontológico único en la historia de la Tierra", por el que la biosfera pasó, en un lapso muy corto de tiempo, de estar dominada por un mundo microbiano a constituirse en otra con una estructura ecológica ya moderna donde, como en la biosfera actual, los animales eran los organismos predominantes y existía la depredación.

Murero es el yacimiento cámbrico conocido como la "capilla sixtina de los trilobites" por la conservación, abundancia y variedad de estos fósiles, cuyo número se aproxima a cien especies.

EFE

viernes, 11 de noviembre de 2011

Atrapado en el tiempo: un ácaro prehistórico a caballo de una araña

Atrapado en el tiempo: un ácaro prehistórico a caballo de una araña
Un equipo de científicos de Alemania y Reino Unido ha conseguido obtener imágenes en tres dimensiones de un ácaro prehistórico montado sobre una araña de 50 millones de años de antigüedad.

El ácaro, cuya longitud es de apenas 176 micras y que apenas es visible a simple vista, quedó atrapado en ámbar (resina de árbol fosilizada) de tipo báltico. Se trata del artrópodo fosilizado de menor tamaño que se haya explorado con la técnica de tomografía computarizada de rayos X.

En un artículo publicado en Biology Letters, los autores explican que estos ácaros habrían desarrollado su comportamiento forético durante 50 millones de años. La foresia es la estrategia por la que un animal, sin ser un parásito, se adhiere a otro para desplazarse, una especie de autoestop animal.

El hecho de que el ácaro estuviera conservado en el ámbar facilitó considerablemente la tarea de los científicos. Esta resina fosilizada, empleada con asiduidad en joyería, se conoce también por su capacidad para preservar organismos y también, con gran fidelidad, la acción que estaban realizando en el momento de morir. Se puede decir que el ámbar congela la acción del organismo.

Esta pieza concreta de ámbar fosilizado ofreció a los científicos una excepcional ventana al pasado. «La mayoría de piezas de ámbar fosilizadas contienen uno o varios insectos, pero no ofrecen pruebas concluyentes de que hubiera interacción directa entre ellos. El excepcional espécimen descrito en este trabajo sólo se encuentra una de cada cien mil veces, por dar una idea», manifestó con entusiasmo uno de los autores, el Dr. David Penney de la Universidad de Manchester. «La tomografía computarizada nos permitió diseccionar y separar digitalmente el ácaro de la araña y, de este modo, salieron a relucir características importantes de la parte inferior del primero necesarias para su identificación. El espécimen hallado, extremadamente raro en las colecciones de fósiles, podría suponer el registro más antiguo de la familia Histiostomatidae, aún no extinguida.»

Otro de los autores del estudio, el Dr. Richard Preziosi, también de la Universidad de Manchester, comentó en referencia a los hallazgos: «La foresia es el fenómeno por el que un organismo utiliza a otro animal de una especie diferente para transportarse a otros entornos. Es un comportamiento común en varios grupos diferentes del presente. El estudio de fósiles como el que hemos descrito puede proporcionar indicios importantes de cuánto hace, en tiempo geológico, desde que se desarrollaron estos comportamientos. Desde hace sólo unos años disponemos de tecnología que permite aplicar un planteamiento multidisciplinario con el que extraer la mayor cantidad de información posible de fósiles tan diminutos y en posiciones tan infrecuentes; antes apenas se habría podido obtener datos científicos sustanciales de un fósil así.»

Los ácaros y sus parientes cercanos las garrapatas son artrópodos pequeños que pertenecen a la clase Arachnida y subclase Acari. Como es sabido, los ácaros son los causantes de diversas enfermedades alérgicas como la rinitis alérgica estacional, el asma y el eccema, y pueden también agravar la dermatitis atópica. Los ácaros suelen habitar en lugares cálidos y húmedos como por ejemplo las camas.

En palabras de otro de los autores, el Dr. Jason Dunlop de la Universidad Humboldt de Berlín: «Como todo el mundo sabe, los ácaros suelen ser animales diminutos; es difícil trabajar incluso con ejemplares vivos. Los fósiles de ácaros son especialmente raros, y el grupo al que pertenece este inusual espécimen descubierto en ámbar cuenta con muy pocos representantes en el registro de fósiles. Pero gracias a las nuevas técnicas, pudimos identificar numerosas características importantes, tal y como si estuviéramos estudiando un animal moderno bajo el microscopio electrónico de barrido.»

El Dr. Dunlop también expresó su alegría por el hecho de que su trabajo haya contribuido a «seguir derribando las barreras entre la paleontología y la zoología».

CORDIS

viernes, 4 de noviembre de 2011

El primer mamífero del Cretácico tardío encontrado en Sudamérica

El primer mamífero del Cretácico tardío encontrado en Sudamérica. Guillermo Rougier
Su aspecto debía recordar al de una ardilla con grandes y afilados colmillos así que los paleontólogos que han encontrado fósiles de esta especie, ya extinta, la han bautizado como 'Cronopio dentiacutus'. Se trata de un pequeño mamífero que convivió con los dinosaurios hace aproximadamente 96 millones de años en el territorio que hoy ocupa la Patagonia argentina.

Un grupo de paleontólogos, liderados por Guillermo Rougier, de la Universidad de Louisville (EEUU), encontraron en 2006 dos cráneos de esta especie. Según aseguran, es el primer mamífero del Cretácico tardío hallado en Sudamérica, por lo que los fósiles aportarán nuevas claves sobre la evolución de estos animales. En concreto, llena un hueco de 60 millones de años en los registros de mamíferos en este continente.

Otro aspecto fundamental del descubrimiento es que se trata de cráneos y mandíbulas. "Los cráneos de los animales contienen gran cantidad de información. Usualmente lo que se encuentran son sólo dientes, pero el cráneo es mucho más complejo. Estos fósiles se van a convertir en una referencia obligada para cualquier trabajo sobre mamíferos antiguos".

Cronopio era muy pequeño. "Como todos los animalitos que vivieron durante la época de los dinosaurios, en lo que se llama el Mesozoico, particularmente el período Cretácico, este mamífero tenía más o menos 2,6 cms de largo".

Una de las características singulares es que tenía caninos, es decir, dientes anteriores extremadamente grandes y puntiagudos. "Esto es muy inusual en los mamíferos de este tamaño y nos sorprendió muchísimo. No hay un paralelo viviente que nos sirva de referencia y no se conocían tampoco como formas fósiles, así que ha sido una gran novedad".

Es difícil saber de qué se alimentaba Cronopio, pero Rougier piensa que probablemente comía insectos, ya que gran parte de los animales con dientes agudos son insectívoros. Los caninos probablemente le ayudaban en la masticación de insectos y a atravesar caparazones.

Los autores de este estudio, entre los que también se encuentran los investigadores Sebastián Apesteguía y Leandro C. Gaetano, de la Universidad Maimónides (Argentina), confían en seguir encontrando en esta zona fósiles de especies endémicas que vivieron durante la época de los dinosaurios.

"'Cronopio' vivió en un mundo completamente diferente al nuestro, dominado por los dinosaurios y con una geografía muy distinta. Estos nuevos fósiles nos proporcionan información sobre lo cambiante que es el mundo en que vivimos", afirma Rougier.

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