martes, 31 de enero de 2012

El rastro del supercontinente Pangea

El rastro del supercontinente Pangea. Imagen: Rubén Díez Fernández
En su lento pero incesante movimiento sobre la superficie del globo terrestre, los continentes que han existido a lo largo de la historia geológica han dejado un amplio registro de sus interacciones mutuas sobre el sustrato rocoso en el que vivimos. De entre todas ellas destaca la unión de todos los continentes en uno solo, denominado Pangea, hace aproximadamente 300 millones de años. Geólogos de la Universidad de Salamanca y de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han hallado evidencias directas del choque entre Gondwana y Laurasia durante los albores del ensamblaje del supercontinente.

Los vestigios del ensamblaje de Pangea se encuentran diseminados por todo el mundo. Aunque es en el noroeste de la Península Ibérica donde se exponen con una calidad excepcional que permite un análisis detallado por parte de la comunidad científica.

Trabajos de campo y de laboratorio llevados a cabo en las provincias de A Coruña y Pontevedra han permitido desvelar la huella dejada por la subducción continental en los macizos rocosos que constituían el margen más externo de Gondwana en el que se encontraba el noroeste de la península Ibérica.

Antes de chocar y formar algunas de las grandes cadenas montañosas que conocemos, uno de los continentes involucrados en la colisión se introdujo por debajo del otro, penetrando dentro de su manto subyacente. Este mecanismo, denominado subducción continental, tuvo lugar durante las primeras etapas de la formación de Pangea, tras el cierre del Océano Réico.

Un amplio sector del margen externo del continente Gondwana subdujo bajo Laurasia, hace aproximadamente 370 millones de años. Existen evidencias de este evento a lo largo de España, Portugal, Francia, Alemania y Europa oriental. Sin embargo, los datos que existían hasta la fecha sólo permitían establecer que ambos continentes se aproximaban entre sí en términos absolutos.

El choque de Gondwana y Laurasia

La subducción de una porción de un continente produce un estado de gran desequilibrio físico en el interior de la Tierra, el cual tiende a ser corregido mediante la expulsión del bloque enterrado en el manto de vuelta hacia la superficie. Gracias a ello es posible estudiar sobre el terreno los cambios mineralógicos y físicos que ocurren en los márgenes continentales durante la subducción, e inferir a partir de ellos la mecánica de su enterramiento.

Pero a pesar de lo aparentemente accesible que pueda resultar este tipo de información, lo cierto es que las transformaciones físico-químicas que tienen lugar durante el proceso de exhumación borran, casi por completo, la impronta creada durante la subducción que sólo se conserva en casos excepcionales.

Fruto de la colaboración entre Rubén Díez Fernández y José Ramón Martínez Catalán de la Universidad de Salamanca, y Ricardo Arenas y Jacobo Abati de la Universidad Complutense de Madrid, los datos aportados por este trabajo indican una subducción continental oblicua dextra del margen de Gondwana. En otras palabras, Gondwana y Laurasia convergieron oblicuamente durante las primeras fases del ensamblaje de Pangea, moviéndose lateralmente hacia la derecha uno respecto del otro en términos relativos.

UCM | SINC

lunes, 30 de enero de 2012

El asteroide Eros pasa cerca de la Tierra

El asteroide Eros pasa cerca de la Tierra
El asteroide 433 Eros pasará este miércoles a 26,7 millones de kilómetros de la Tierra, su viaje más cercano al planeta desde 1975. Según han indicado los expertos, aquellos que quieran ver el cuerpo en España pueden hacerlo a partir de las 04.00 horas del 1 de febrero con un telescopio de aficionado.

433 Eros es un asteroide de tipo S, lo que significa que tiene una composición de silicatos de magnesio y hierro. Este tipo de cuerpos representan alrededor del 17% de los asteroides conocidos, son muy brillantes y los más comunes en el cinturón interior de asteroides.

Eros fue descubierto el 13 de agosto de 1898 por los astrónomos Carl Gustav Witt y Auguste Charlois. Posteriormente se calculó su órbita y descubrieron que tenía forma ovalada, lo que le hacía adentrarse en la órbita de Marte. Gracias a esta característica se pudieron realizar buenas observaciones del asteroide y su posición ayudó a precisar la distancia existente entre la Tierra y el Sol.

En febrero de 2000 la nave espacial NEAR Shoemaker de la NASA aterrizó sobre la superficie de Eros. A través de más de 160.000 imágenes de su superficie se pudo identificar más de 100.000 cráteres y ayudó a los investigadores a concluir acerca de su composición.

La NASA ha señalado que, a pesar de la cercanía del asteroide, no hay peligro de colisión con la Tierra ya que se mantiene "a una distancia muy respetable". En este sentido, ha precisado que pasará a más de 80 veces la distancia a la que pasó 2005 YU55 en noviembre de 2011, que se acercó al planeta a una distancia inferior a la órbita de la Luna sin ningún tipo de peligro.

Eros permanecerá visible hasta el próximo 10 de febrero y, según han explicado los expertos, no volverá a pasar tan cerca de la Tierra hasta 2056.

EUROPA PRESS

viernes, 27 de enero de 2012

El observatorio Kepler descubre 26 nuevos planetas

El observatorio Kepler descubre 26 nuevos planetas
El telescopio Kepler de la NASA, prolífico cazador de astros, ha descubierto otros 26 planetas en once sistemas planetarios, según informó la agencia espacial estadounidense.

"Estos descubrimientos casi duplican el número de planetas verificados por Kepler y triplican el de astros que se sabe que tienen más de un planeta que transita en su entorno", explicó la NASA en un comunicado.

"Esos sistemas ayudará a los astrónomos a entender mejor cómo se forman los planetas", agregó.

Desde que fue lanzado en 2009, Kepler detecta planetas y posibles candidatos con un amplio rango de tamaños y en distancias de órbitas también muy variadas, para ayudar a los científicos a entender mejor cuál es nuestro lugar en la galaxia.

Los planetas detectados ahora por Kepler orbitan cerca a sus astros centrales y varían en tamaño desde 1,5 veces el radio de la Tierra a un poco más que Júpiter, el mayor de la Vía Láctea.

Además, los 26 planetas orbitan más próximos a sus astros que lo que Venus gira alrededor del Sol, lo que significa que les toma entre seis y 143 días completar una órbita, según los científicos de la NASA.

Se requerirán más observaciones para determinar si éstos tienen la topografía rocosa de la Tierra o un atmósfera gaseosa como la de Neptuno, explicó la NASA.

"Antes de la misión Kepler, sabíamos que existían quizá 500 exoplanetas" en la bóveda espacial, dijo Doug Hudgins, científico a cargo del programa Kepler en Washington.

"Ahora, en tan sólo dos años de mirar hacia un trozo del cielo un poco más grande que un puño, Kepler ha descubierto más de 60 planetas y más de 2.300 candidatos a planeta", explicó Hudgins. "Esto nos dice que nuestra galaxia está cargada de planetas de todo tipo de tamaños y órbitas".

Kepler identifica los "candidatos a planeta" mediante una repetición de las mediciones del brillo de luz que emiten más de 150.000 estrellas para detectar cuando un planeta pasa enfrente de ellas. Ese paso produce una pequeña sombra hacia la Tierra y el observatorio Kepler.

EFE

jueves, 26 de enero de 2012

Dramática formación estelar interrumpida por agujeros negros

Dramática formación estelar interrumpida por agujeros negros
Utilizando el telescopio APEX, un equipo de astrónomos ha encontrado la relación más evidente encontrada hasta el momento entre los estallidos más potentes de formación estelar en el Universo temprano y las galaxias más masivas encontradas en la actualidad. Las galaxias, floreciendo con dramáticos estallidos estelares en el Universo temprano, fueron testigo de la abrupta interrupción del nacimiento de estrellas, dejándolas con el aspecto actual: galaxias masivas —pero pasivas— con estrellas viejas. Los astrónomos también tienen un posible culpable para el repentino final de los estallidos de formación estelar: el nacimiento de agujeros negros supermasivos.

Los astrónomos han combinado observaciones de la cámara LABOCA operada por ESO en el telescopio de 12 metros Atacama Pathfinder Experiment (APEX), con medidas llevadas a cabo por el telescopio Very Large Telescope de ESO, y el telescopio espacial Spitzer de la NASA, entre otros, para observar la forma en que estas brillantes galaxias distantes se unen en grupos de cúmulos.

Cuanto más cerca se agrupan las galaxias, más masivos son sus halos de materia oscura —la materia invisible que compone la mayor parte de la masa de las galaxias. Estos nuevos resultados son las medidas más precisas de cúmulos hechas nunca para este tipo de galaxia.

Las galaxias están tan lejos que su luz ha tardado alrededor de diez mil millones de años en llegar hasta nosotros, de manera que las vemos como eran hace alrededor de diez mil millones de años. En estas instantáneas del Universo temprano, las galaxias están viviendo el fenómeno más intenso de formación estelar conocido, el denominado estallido de formación estelar o starburst (en inglés).

Midiendo las masas de los halos de materia oscura que se encuentran alrededor de las galaxias, y utilizando simulaciones por ordenador para estudiar cómo esos halos crecen con el paso del tiempo, los astrónomos vieron que esas galaxias distantes con estallidos de formación estelar del Universo temprano, con el tiempo se transforman en galaxias elípticas gigantes —las galaxias más masivas del Universo actual.

“Esta es la primera vez que hemos sido capaces de mostrar esta relación directa entre los estallidos de formación estelar más energéticos del Universo temprano, y las galaxias gigantes más masivas del Universo actual," explica Ryan Hickox (Dartmouth College, EE.UU., y Universidad de Durham, Reino Unido), el investigador que lidera el equipo.

Además, las nuevas observaciones indican que los brillantes estallidos que tienen lugar en esas galaxias distantes duran tan solo cien millones de años —un tiempo muy corto en términos cosmológicos— pese a lo cual, en ese breve espacio de tiempo, son capaces de doblar la cantidad de estrellas en las galaxias. El repentino final de ese rápido crecimiento es otro episodio de la historia de las galaxias que los astrónomos aún no han terminado de entender.

“Sabemos que las estrellas masivas elípticas dejaron de producir estrellas de forma bastante abrupta hace mucho tiempo, y ahora son pasivas. Y los científicos se preguntan qué podría ser lo suficientemente poderoso como parar el estallido de formación estelar de toda una galaxia,” afirma Julie Wardlow (Universidad de California en Irvine, EE.UU. y Universidad de Durham, Reino Unido), miembro del equipo de investigación.

Los resultados del equipo proporcionan una posible explicación: en ese estadio de la historia del cosmos, los estallidos de formación estelar se agruparon de manera similar a los cuásares, indicando que se encuentran en los mismos halos de materia oscura. Los cuásares se encuentran entre los objetos más energéticos del Universo —balizas galácticas que emiten una intensa radiación, alimentada por un agujero negro supermasivo en el centro.

Existe una creciente evidencia que sugiere que el intenso estallido de formación estelar también alimenta al cuásar proporcionando grandes cantidades de material al agujero negro. El cuásar, a su vez, emite poderosos estallidos de energía que, se cree, expulsan los restos de gas de la galaxia —la materia prima para la formación de nuevas estrellas— y esto, efectivamente pone fin a la fase de formación estelar.

“En resumen, los días de gloria de las galaxias en lo que a intensa formación estelar se refiere también son su condena, ya que alimentan al gigantesco agujero negro que se encuentra en su centro, el cual expulsa o destruye rápidamente las nubes de formación estelar,” explica David Alexander (Universidad de Durham, Reino Unido), miembro del equipo.

Observatorio Europeo Austral, ESO

martes, 24 de enero de 2012

Las dos caras de las dunas de Titán

Las dos caras de las dunas de Titán
Un nuevo análisis de los datos del radar de la nave internacional Cassini ha revelado variaciones regionales en las dunas de arena de Titán, la mayor luna de Saturno. Los resultados dan nuevas pistas para entender la historia climática y geológica de esta luna.

En Titán los campos de dunas son un paisaje casi tan habitual como las llanuras aparentemente uniformes que definen la mayor parte de la superficie.

Las dunas cubren alrededor del 13% de Titán, extendiéndose a lo largo de 10 millones de kilómetros cuadrados –equivalente al área de Canadá-. Son por tanto un factor importante en las condiciones ambientales de esta luna.

Aunque su forma es similar a las de las dunas del desierto de Namibia, las dunas de Titán son gigantes para los estándares terrestres. Tienen entre uno y dos kilómetros de anchura, cientos de kilómetros de largo y unos 100 metros de altura.

Sin embargo, su tamaño y distribución varían a lo largo de la superficie de Titán.

Otra diferencia es que la arena de Titán no está hecha de silicatos, como la de la Tierra, sino de hidrocarburos sólidos que precipitan de la atmósfera. Estos compuestos se unen formando granos de dimensiones de milímetros, mediante un proceso aún poco conocido.

La investigadora Alice Le Gall, de LATMOS-UVSQ (París) y NASA–JPL (California), y otros colaboradores han descubierto que el tamaño de las dunas de Titán está controlado por al menos dos factores, la altitud y la latitud. Su hallazgo se basa en observaciones obtenidas con el radar de la nave Cassini, de la NASA, la ESA y la agencia espacial italiana (ASI).

Los mayores campos de dunas en Titán se encuentran en las regiones bajas. En las zonas más elevadas las dunas tienden a ser más estrechas y a disponerse más espaciadamente; en el radar de Cassini la separación entre ellas se ve con más brillo, lo que indica que la cubierta de arena es más delgada.

Esto sugiere que hay relativamente poca arena disponible para construir dunas en las regiones altas.

En términos de latitud, las dunas de Titán están confinadas a la región ecuatorial de la luna, en una franja entre los 30°S y los 30°N.

En las latitudes más al norte las dunas se vuelven más estrechas, y aumenta la separación entre ellas. Le Gall y sus colegas creen que la razón está en la órbita elíptica de Saturno.

Titán orbita en torno a Saturno, y por tanto sus estaciones están controladas por la trayectoria del planeta en su recorrido alrededor del Sol. Como Saturno tarda unos 30 años en completar una órbita, cada una de las estaciones de Titán dura apenas algo más de siete años. La naturaleza ligeramente elíptica de la órbita de Saturno hace que el hemisferio Sur de Titán tenga veranos más cortos pero más intensos.

Como resultado, en las regiones australes se reduce la humedad del suelo debida al vapor de etano y metano. Cuanto más secos son los granos de arena, más fácilmente son transportados por el viento para formar las dunas.

“La humedad del suelo probablemente aumenta cuanto más hacia el Norte, haciendo que los granos de arena sean más difíciles de mover y las dunas, por tanto, más difíciles de construir”, afirma Le Gall. Respalda esta hipótesis el hecho de que los lagos y mares de Titán –constituidos por etano líquido y metano-, están sobre todo en el hemisferio Norte. Esto sugiere que en el norte, donde la humedad es mayor, es más difícil que el viento transporte los granos de arena. “Entender cómo se forman las dunas, y explicar su forma, tamaño y distribución, es muy importante para entender el clima y la geología de Titán”, dice Nicolas Altobelli, jefe científico de la misión Cassini-Huygens, de la ESA.

“Como están hechas de hidrocarburos atmosféricos congelados, las dunas podrían proporcionarnos importantes pistas sobre el ciclo de metano y etano de Titán, que aún no comprendemos bien y que es comparable, en muchos aspectos, con el ciclo del agua en la Tierra”.

European Space Agency, ESA

lunes, 23 de enero de 2012

Una llamarada solar en dirección a la Tierra

Una llamarada solar en dirección a la Tierra
El Observatorio del Clima Espacial ha informado que a las 03:59 de este lunes ha tenido lugar una explosión solar clasificada como M9, casi una llamarada X, las más grandes que existen. Se trata de la tormenta más potente de los últimos meses. Las imágenes han sido captadas por el Observatorio Solar de la NASA (Solar Dynamics Observatory).

El Sol se encuentra en una etapa muy activa. El mayor riesgo de estas tormentas solares es la posibilidad de que afecten a los sistemas de comunicaciones en la Tierra.

Desde el Observatorio han subrayado que esta situación entra "dentro de lo que pude suceder con normalidad" dado el actual momento activo del sol, y que "no se puede concluir que tenga tampoco ninguna peligrosidad", aunque, lógicamente, tratándose de una llamarada asimilable a X, se trata de un fenómeno con la capacidad potencial de causar nuevas tormentas solares mayores que las de este fin de semana y deben ser seguidas de cerca.

El origen de esta llamarada es la mancha solar 1402. Concretamente, los satélites de observación han captado como una eyección de masa coronal salía de esta mancha en dirección a la Tierra. La explosión ha sido detectable, con minutos de diferencia, en Australia, Nueva Zelanda, China e India, en forma de ionización.

Ahora se estudian los tipos de impacto podría tener esta eyección cuando llegue a la Tierra, si podría ser de manera directa o parcial. En este sentido, el Observatorio del Clima Espacial ha apuntado que la magnetosfera del planeta se encuentra actualmente en proceso de recuperación de la llamarada solar, de categoría M3.2, que tuvo lugar el pasado 19 de enero y que impactaba en el planeta el pasado domingo.

La magnetosfera también se ha de enfrentar ahora a esta nueva llamarada, que casi triplica a la anterior y que por su extraordinaria rapidez impactaría con la Tierra este martes 24 de enero o el miércoles 25.

EUROPA PRESS

sábado, 21 de enero de 2012

Encuentran en Marruecos fragmentos de un meteorito procedente de Marte

Foto de Darryl Pitt, de la Colección Macovich, muestra un fragmento de meteorito
Un equipo internacional de científicos ha confirmado que los fragmentos de un meteorito que se vio caer como una bola de fuego en Marruecos el pasado julio proceden de Marte.

La Sociedad Internacional de Meteoritos y Ciencia Planetaria publicó en su boletín los detalles de este meteorito, bautizado como Tissint, el mayor que ha llegado a la Tierra hasta ahora.

Se trata de 7 kilos de material rocoso que van desde un gramo a casi un kilo, según explicó a Efe Edward Scott, presidente de la asociación que agrupa 950 científicos, incluidos varios de la NASA, que confirman y nombran los meteoritos.

Los meteoritos son objetos compuestos de roca y metal que a veces se desprenden de los diversos cuerpos del sistema solar, y después de viajar por el espacio caen en la Tierra o la Luna.

La mayoría de los meteoritos no se observan al caer, sino que se encuentran mucho tiempo después y luego son sometidos a una serie de pruebas forenses para determinar su procedencia.

De ahí la importancia de Tissint, que cayó en julio y sus restos comenzaron a recuperarse en octubre, antes de que el contacto con la tierra comenzara a afectarle.

"Las rocas de Marte son muy valiosas y ésta es especialmente importante, ya que su caída es reciente, y ojalá esté libre de cualquier contaminación terrestre", señaló Scott.

Este meteorito es el quinto procedente de Marte que se ha visto al impactar en la Tierra y según indicó Scott, hay registrados otros 55 meteoritos procedentes de Marte.

La NASA confirmó la procedencia y la autenticidad del meteorito.

Dwayne Brown, uno de los portavoces de la agencia espacial destacó a Efe la importancia de este ejemplar por ser "una muestra reciente, casi sin afectar por la exposición a la atmósfera de la Tierra y la biosfera".

Brown explicó que "debido a su importancia para la ciencia, la NASA siempre se ha asociado con otras organizaciones para recuperar meteoritos de Marte y otras procedencias".

El hallazgo de este meteorito "proporcionará una oportunidad maravillosa para estudiar las condiciones antiguas de Marte, incluidos los que podrían haber sido necesarios para la vida".

La historia de Tissint se remonta a las 2 de la madrugada del 18 de julio de 2011, cuando una brillante bola de fuego fue observada por varias personas en la región del valle del Oued Draa, al este de la región de Tata en Marruecos.

EFE

viernes, 20 de enero de 2012

Nueva y llamativa imagen de la Nebulosa de la Hélice

Nueva y llamativa imagen de la Nebulosa de la Hélice
El telescopio VISTA de ESO, en el Obervatorio Paranal, en Chile, ha capturado una nueva y llamativa imagen de la Nebulosa de la Hélice. Esta imagen, tomada en luz infrarroja, revela filamentos de gas frío, invisible para imágenes tomadas en luz visible, además de descubrirnos un rico fondo de estrellas y galaxias.

La Nebulosa de la Hélice es uno de los ejemplos más cercanos y destacables de nebulosa planetaria. Se encuentra en la Constelación de Acuario (El Portador del Ánfora o del Agua), a unos 700 años luz de la Tierra. Este extraño objeto se formó cuando una estrella como el Sol se encontraba en los estadios finales de su vida. Incapaz de conservar sus capas exteriores, la estrella fue soltando lentamente capas de gas que fueron formando la nebulosa. Esta estrella caliente, que actualmente se encuentra en proceso de evolución para convertirse en una enana blanca, es el tenue punto azul que puede verse en el centro de la imagen.

La propia nebulosa es un objeto complejo compuesto de polvo, material ionizado y gas molecular, desplegado en una hermosa e intrincada forma de flor y brillando en el violento resplandor que desprende la luz ultravioleta desde la estrella caliente central en evolución.

El anillo principal de la Nebulosa de la Hélice tiene un tamaño de unos dos años luz, aproximadamente la mitad de la distancia entre el Sol y su estrella más cercana. Sin embargo, el material de la nebulosa se expande desde la estrella hasta una distancia de, al menos, cuatro años luz. Esto resulta evidente en esta imagen infrarroja, ya que pueden verse las manchas rojas de gas molecular en la mayor parte de la imagen.

Pese a que resulta difícil de ver, el resplandor del tenue gas emitido es fácilmente captado por los detectores especiales de VISTA, que son muy sensibles a la luz infrarroja. Este telescopio de 4,1 metros también pudo detectar un impresionante conjunto de estrellas y galaxias de fondo.

La poderosa visión del telescopio VISTA de ESO también revela una fina estructura en los anillos de la nebulosa. La luz infrarroja nos muestra cómo se organiza el gas molecular, más frío. El material se acumula en filamentos que irradian desde el centro y toda la visión se asemeja a un despliegue de fuegos artificiales en el cielo.

Aunque puedan parecer pequeños, esos filamentos de hidrógeno molecular, conocidos como nudos cometarios, son aproximadamente del tamaño de nuestro Sistema Solar. Las moléculas que contiene son capaces de sobrevivir a las radiaciones de altas energías de la luz que emana de la estrella moribunda precisamente porque se condensan en esos nudos, que a su vez son protegidos por el polvo y el gas molecular. Aún se desconoce cómo se han originado los nudos cometarios.

Observatorio Europeo Austral, ESO

jueves, 19 de enero de 2012

Científicos estudian si un colosal meteorito causó cráteres en Mauritania

Científicos estudian si un colosal meteorito causó cráteres en Mauritania
Científicos de varias instituciones españolas analizan más de 300 kilos de muestras de grandes cráteres en Mauritania para determinar si proceden del impacto de un colosal meteorito hace unos 20.000 años lo que, si se comprueba, haría reescribir la historia geológica del noroeste de África.

Así lo indica en una entrevista a Efe el geólogo-paleontólogo Francisco García-Talavera, promotor y coordinador de este proyecto de búsqueda de cráteres de impacto en el desierto del Sahara y el Adrar mauritano que lidera el Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife, del que fue presidente y ahora es asesor emérito.

En este proyecto participan además científicos del Museo de Ciencias Naturales de Tenerife e investigadores del Centro de Astrobiología del INTA-Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de las universidades Complutense y Autónoma de Madrid, de Valladolid y de La Laguna, que han viajado en varias ocasiones a Mauritania para estudiar los cráteres de Tenoumer, Aouelloul y Richat.

Este último es el llamado "Ojo de África" porque con sus casi 50 kilómetros de diámetro es visible desde los satélites espaciales y su centro está perfectamente alineado con el cráter de Tenoumer, a unos 220 kilómetros al noreste del Richat, de unos dos kilómetros de diámetro y equiparable en su morfología a un cráter de la Luna o Marte.

Estos dos cráteres están a su vez alineados con un tercero, el Temimichat, a unos 390 kilómetros al noreste del Richat, y que los investigadores aún no han estudiado.

García-Talavera, que ha sido profesor de Geología y Paleontología en la Universidad de La Laguna durante veinte años, señala que este proyecto "apasionante" necesita más expediciones y dataciones pero los primeros resultados de los análisis de las muestras apuntan a que estos enormes cráteres fueron causados por el impacto de un asteroide.

Esta hipótesis es contraria a la postura de otros científicos que argumentan que el origen de estos cráteres es endógeno, es decir que se trata de un domo: una masa rocosa que se eleva y abomba el terreno hasta llegar a la superficie y luego se va erosionando hasta producir una forma concéntrica.

Sin embargo, los primeros análisis de los investigadores españoles, y que han dado lugar a cuatro publicaciones científicas, indican que los cráteres fueron causados por el impacto de un objeto celeste, una gran masa de probablemente más de un kilómetro de espesor que se escindió en tres al entrar en la atmósfera.

Las muestras son estudiadas en el Centro de Astrobiología y en las universidades de Valladolid y de La Laguna, que realizan análisis geoquímicos, espectroscópicos y petrográficos, para lo que se efectúa un corte fino y se observa con luz polarizada al microscopio para determinar el tipo de minerales como cuarzo, hierro u olivino.

Si se comprueba esta hipótesis habría que "reescribir" la historia geológica del noroeste de África porque cambiaría todo, añade el científico, ya que esta colisión violenta de meteoritos en el desierto mauritano habría liberado una enorme cantidad de energía que habría afectado a Mauritania, sur de Marruecos, Argelia, Chad, Mali y Senegal, pues un impacto "terrible" es "como si hubiesen explotado mil bombas nucleares al mismo tiempo".

Esto explicaría la extinción de varias especies y el repentino cambio del clima observado en los estratos geológicos, además de muertes masivas de fauna.

EFE

La Nebulosa del Águila, como nunca ha sido vista antes

La Nebulosa del Águila, como nunca ha sido vista antes
La Nebulosa del Águila, como nunca ha sido vista antes. En 1995, la imagen Pilares de la Creación de la Nebulosa del Águila, obtenida por el telescopio espacial Hubble, se convirtió en una de las imágenes icono del siglo XX. Dos telescopios espaciales de la ESA proporcionan ahora nuevos datos sobre esta enigmática región de formación estelar.

La Nebulosa del Águila está a 6.500 años luz, en la constelación Serpens. Contiene un cúmulo estelar joven caliente, NGC6611, visible con telescopios de aficionados, que esculpe e ilumina el gas y el polvo a su alrededor; genera así gigantescas formaciones huecas con aspecto de columna, de varios años luz de extensión cada una.

La imagen del Hubble sugería que en estos pilares se estaban formando nuevas estrellas, en concreto dentro de aglomeraciones de gas conocidas como EGG, siglas en inglés de Glóbulos Gaseosos en Evaporación. Pero el polvo presente en la región impedía al Hubble ver lo que ocurría, y comprobar que efectivamente los pilares albergan estrellas en formación.

Las nuevas imagines obtenidas ahora por el telescopio espacial Herschel, de la ESA, muestran en toda su amplitud los pilares y el gas y el polvo que los rodea. Las observaciones de Herschel, en longitudes de onda del infrarrojo lejano, permiten a los astrónomos ver el interior de las estructuras.

En paralelo, nuevas observaciones en rayos X obtenidas con el telescopio XMM-Newton, de la ESA, revelan la presencia de las jóvenes estrellas calientes responsables de esculpir los pilares.

Estos datos de ambos telescopio espaciales han sido además combinados con observaciones obtenidas con el telescopio VLT del Observatorio Austral Europeo (ESO), en Paranal (Chile), en el infrarrojo cercano; y en luz visible con el telescopio Max Planck Gesellschaft, de 2,2 metros de diámetro, situado en La Silla (Chile). El resultado es magnífico: imágenes de una belleza única, reveladoras de los procesos en marcha en está icónica región del cielo.

European Space Agency (ESA)

miércoles, 18 de enero de 2012

Un gran dinosaurio con buena coordinación ojo-cabeza

Un gran dinosaurio con buena coordinación ojo-cabeza
Los saurópodos son los animales más grandes que han caminado por la superficie terrestre. No obstante, a pesar de su gran tamaño, algunos de ellos poseían un oído interno muy desarrollado, una característica relacionada con la coordinación de los ojos y la cabeza, según demuestra una investigación internacional liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El trabajo, publicado ayer en la revista PLoS ONE, ofrece una reconstrucción en 3D de la cavidad craneal de un ejemplar de Spinophorosaurus nigeriensis. Sus restos fueron hallados en Níger en 2006 y pertenecen al Jurásico medio, hace unos 165 millones de años.

El investigador del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales Fabien Knoll, que ha dirigido el trabajo, explica: “A pesar de ser un animal cuya agilidad física se había reducido dramáticamente con respecto a la de sus ancestros, el spinophorosaurus disponía de un aparato vestibular bien desarrollado”.

Esta parte del oído interno constituye la base del sentido del equilibrio y posee tres canales semicirculares encargados de detectar la aceleración angular de la cabeza. Dichos canales se muestran alargados en animales ágiles como el lémur mangosta (Eulemur mongoz) y cortos en los más lentos como el aí (Bradypus tridactylus).

El spinophorosaurus era un cuadrúpedo herbívoro de cuello largo que solía alcanzar los 15 metros de longitud y cuya cola presentaba protuberancias óseas a modo de espinas. El origen de esta especie se remonta a los sauropodomorfos más antiguos, caracterizados por su tamaño relativamente pequeño, su delgadez y su bipedismo, y que presentaban un vestíbulo bien desarrollado.

El hallazgo sugiere que el spinophorosaurus, a pesar de ser un animal de menor agilidad que sus ancestros, poseía un aparato vestibular considerable. De hecho, tan sólo es superado por uno de sus parientes más tardíos, el giraffatitan. Knoll recuerda que “el giraffatitan fue un animal gigantesco que duplicaba en tamaño a spinophorosaurus, por lo que el desarrollo vestibular relativo de spinophorosaurus continúa siendo mayor”.

Según el investigador del CSIC, el desarrollo del aparato vestibular del spinophorosaurus “podría explicarse por la presencia de un cuello especialmente largo y flexible”, característico de este orden de dinosaurios, y “por la importancia del sentido de la visión y la coordinación entre los ojos, la cabeza y el cuello”.

Respecto al resto de las características de su cavidad craneal, la anatomía del spinophorosaurus se muestra intermedia entre los sauropodomorfos más antiguos, cuyo origen se remonta al Triásico medio (hace unos 230 millones de años) y los neosaurópodos, que vivieron hasta el final del Cretácico (hace unos 65 millones de años).

El trabajo ha contado con la colaboración de investigadores de la Universidad de Ohio (EEUU), la Universidad Nacional de Educación a Distancia y la Universidad Humboldt de Berlín (Alemania).



CSIC

martes, 17 de enero de 2012

Un dinocéfalo 'cabeza terrible' que vivió en Brasil en el Pérmico

Un dinocéfalo 'cabeza terrible' que vivió en Brasil en el Pérmico. J.C. Cisneros
Hace 270 millones de años, en el Pérmico, en el territorio que ahora ocupa Sudamérica, vivió un carnívoro depredador, de más envergadura que un león, y unos seis metros de longitud, que llegó a colonizar buena parte del planeta, donde aún no existían los dinosaurios. Se trata de un dinocéfalo, un'cabeza terrible' que perteneció a la familia de los reptiles (terápsidos) y que vivió en Brasil.

En este país sudamericano un equipo internacional, dirigidos por el paleontólogo Juan Carlos Cisneros, de la Universidad Federal de Piauí (Brasil) ha logrado localizar el cráneo completo de un ejemplar, cuya especie ha sido bautizada como 'Pampaphoneus biccai'.

Debido a la intensa vegetación que hay en la granja Boqueirao, en el estado de Rio Grande do Soul, los investigadores utilizaron imágenes de Google Earth para seleccionar las áreas con mayor potencial paleontológico. "Así descubrimos el yacimiento en el año 2008", recuerda Cisneros en declaraciones a ELMUNDO.es, firmante del artículo que publican esta semana en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS).

El yacimiento se encontraba en el claro de un frondoso bosque. Fue el color del terreno y de las rocas la pista para que los geólogos detectaran que se trataba de un lugar con mucha antigüedad y podía tener fósiles. "Realmente no es fácil encontrarlos en Brasil debido a la vegetación", reconoce el paleontólogo.

El dinocéfalo es un «reptil mamaliforme", pariente lejano de los mamíferos. Tenían incisivos entrelazados, por lo que eran muy cortantes, y cierto engrosamiento en los huesos del cráneo, que se cree que era una adaptación a las embestidas de otros congéneres cuando se disputaban el territorio o las hembras. Algunas especies incluso desarrollaron un cuerno.

En el caso del 'Pampaphoneus', el cráneo descubierto mide unos 35 centímetros de longitud. El fósil fue encontrado en 2008 en una granja en la región de Pampa del Rio Grande hace Sul. Su nombre se basa en el griego y significa 'el asesino de la Pampa', mientras que el 'apellido' es un homenaje Jose Bicca, propietario de la granja en la que se encontró.

"El hallazgo es importante, en primer lugar, porque es el carnívoro terrestre más antiguo de Sudamérica", señala el investigador. "Ya se han encontrado animales herbívoros que vivieron en el período Pérmico, pero este es el primer carnívoro, o para ser más exacto, 'superdepredador', como lo son los felinos de hoy en día".

Además, el análisis comparativo de este fósil con otros dinocéfalos ha permitido descubrir que está relacionado con los restos encontrados con anterioridad en tierras tan lejanas como Rusia y Sudáfrica, lo que, según argumentan los paleontólogos, "constituye una fuerte evidencia de que las faunas terrestres en el 'supercontinente' Pangea tenían una distribución global en aquel período".

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

lunes, 16 de enero de 2012

El mamut lanudo convivió con ciervos, corzos y jabalíes en la Península Ibérica

Mamut lanudo. Ilustración original de Diego Álvarez Lao
Ni el mamut lanudo ni el resto de fauna de climas fríos presente en Europa durante el Pleistoceno se asentaron de forma permanente en la Península Ibérica, donde tuvieron que vivir en condiciones ecológicas diferentes a las del resto del continente y compartir hábitat con animales de climas templados.

Durante las glaciaciones del Pleistoceno, toda Europa central y gran parte de Asia estaban dominados por animales propios de clima glacial, un conjunto de especies conocido como “fauna del mamut”. Como explica el profesor de la Universidad de Oviedo Diego Álvarez Lao, “en los episodios de frío más intenso, las poblaciones de estas especies se vieron obligadas a migrar hacia el sur y, de este modo, podemos constatar la presencia del mamut lanudo, el rinoceronte lanudo y el reno en la Península Ibérica. Ahora sabemos que estos mamíferos adaptados al clima frío tuvieron que convivir en la Península con ciervos, corzos y jabalíes, especies propias de climas templados que eran comunes aquí en esta época”.

Esta es una de las conclusiones del último trabajo de Álvarez Lao y la profesora de la Universidad Complutense Nuria García que hoy publica la revista Quaternary Science Reviews.

Los mismos autores han realizado estudios similares centrados en Europa y en la Península Ibérica para otras especies de fauna de clima glacial, una línea de trabajo que continúan en la actualidad. Tras haber obtenido en el caso del rinoceronte lanudo resultados muy similares en todos los aspectos a los que ahora se publican acerca del mamut, y teniendo en cuenta las observaciones que los autores del artículo están registrando en el caso del reno, los doctores Diego Álvarez Lao y Nuria García ponen el acento en que la mera presencia de estas especies no significa que se hayan asentado de forma permanente, “y esto es lo que sucedió no sólo con el mamut, sino con el resto de la fauna glacial presente en la Península Ibérica”, señalan.

Cuestión de tamaño

Una de las evidencias que llevaron a los autores del artículo a esta conclusión es el resultado de analizar el tamaño corporal. “Para muchas especies se ha constatado que las poblaciones de latitudes meridionales tienen una talla menor que sus poblaciones nórdicas, como respuesta adaptativa a un clima diferente, de acuerdo con la regla biológica de Bergmann”, explica Álvarez Lao. Se trata de un patrón, añade, que se puede observar actualmente en especies como el ciervo, el oso o el halcón, en las que las poblaciones de Escandinavia poseen mayor talla que las ibéricas.

“Del mismo modo, se podría esperar que los mamuts ibéricos hubiesen experimentado una disminución de talla con respecto a las poblaciones del centro y norte de Europa si hubiesen dispuesto de suficiente tiempo para experimentar este cambio evolutivo”, afirma el investigador. Pero los resultados obtenidos en este estudio indican que los mamuts lanudos que habitaron la Península eran del mismo tamaño que los del resto de Europa, por lo que muy posiblemente sus poblaciones no hayan estado asentadas durante el tiempo suficiente como para desarrollar una disminución de talla.

“En un trabajo previo ya habíamos comprobado que los mamuts del yacimiento de Padul, en Granada, no diferían en tamaño de las poblaciones del resto de Europa. Ahora podemos afirmar que sucede lo mismo en todas las localizaciones de la Península, lo que sugiere que los mamuts entraron en la Península durante episodios de tiempo limitado, quizá de forma esporádica coincidiendo con los momentos más fríos”.

Durante las glaciaciones, las especies propias de climas templados (como el ciervo o el jabalí) se refugiaron en las áreas más meridionales de Europa (penínsulas Ibérica, Itálica y Balcánica), huyendo del frío. Pero en los episodios de de frío y aridez extremos, incluso la “fauna del mamut” se desplazó también hacia el sur, aunque éste no fuese su hábitat más adecuado, ya que los mantos de hielo cubrían extensas áreas del centro y norte de Europa, impidiéndoles encontrar pastos. “No se desplazaron por el frío en sí, al que estaban bien adaptados, sino por falta de espacios que les proporcionasen alimento”, explica Álvarez Lao.

Pero el desplazamiento hacia el Sur encontró su límite en la Península Ibérica: “Por cuestiones geográficas, los ‘visitantes’ del Norte no pudieron desplazar a los habitantes de la Península, que no podían cruzar el Estrecho para dirigirse más al Sur, y tampoco los sustituyeron, sino que se mezclaron con ellos”, destaca el profesor de la Universidad de Oviedo.

UCC+i FICYT / SINC

domingo, 15 de enero de 2012

El sistema planetario más pequeño del Universo

El sistema planetario más pequeño del Universo
La NASA ha informado de que un equipo de astrónomos encontró el sistema planetario más pequeño detectado hasta ahora, formado por tres planetas rocosos que giran alrededor de su estrella, que está a 130 años luz en la constelación Cygnus.

Con los datos del observatorio espacial Kepler de la NASA, los astrónomos hallaron tres pequeños planetas orbitando alrededor de la estrella llamada KOI-961, una enana roja con un diámetro seis veces más pequeño que el del Sol.

Los tres parecen ser rocosos, como la Tierra, aunque orbitan muy cerca de su estrella, con lo que la temperatura es demasiado caliente como para que pueda existir agua líquida, uno de los elementos fundamentales para la vida.

De los más de 700 planetas confirmados que orbitan otras estrellas, denominados exoplanetas, sólo unos cuantos son rocosos. Sin embargo, la NASA destaca que puesto que las enanas rojas son el tipo más común de estrella en la Vía Láctea, este descubrimiento apunta a que, pese a que sean menos comunes, la galaxia podría estar llena de planetas rocosos similares.

Kepler vigila más de 150.000 estrellas en busca de planetas o candidatos a planetas y que detecta por el descenso en el brillo de los astros causado por el cruce o tránsito de planetas.

El principal investigador de la misión Kepler en el Instituto de Ciencias Exoplanetarias de la NASA en Pasadena (California), John Johnson, confirmó que es "el sistema solar más pequeño encontrado hasta ahora".

Johnson señaló que este sistema se parece más a Júpiter y sus lunas que a cualquier otro descubierto hasta ahora, lo que demuestra "la diversidad de sistemas planetarios en nuestra Galaxia".

EFE

sábado, 14 de enero de 2012

Astrónomos revelan datos de 200 millones de objetos celestes

Astrónomos revelan datos de 200 millones de objetos celestes
Los astrónomos del Instituto Tecnológico de California (Caltech) y de la Universidad de Arizona (EEUU) han dado a conocer los datos recogidos sobre el brillo y el debilitamiento de 200 millones de objetos celestes.

Se trata del mayor conjunto de datos recogidos hasta la fecha gracias a las observaciones del proyecto Catalina Real-Time Transient Survey (CRTS) del Instituto de Tecnología de California (Caltech) y facilitará a los científicos de todo el mundo realizar nuevas investigaciones.

Este proyecto, que utiliza datos de los tres telescopios del programa Catalina Sky Survey (CSS), en las montañas de Santa Catalina (Arizona), analiza 33.000 grados cuadrados del cielo en busca de fenómenos de transición peculiares que puedan resultar interesantes para los astrónomos.

El cielo está lleno de objetos como asteroides que surcan el cielo y también se producen otros fenómenos, como explosiones estelares, cuyo estudio pueden ayudar a los astrónomos a comprender mejor su evolución y la estructura de la Vía Láctea.

Los científicos destacan que este tipo de objetos también son esenciales para entender el papel de la energía oscura, la misteriosa energía que predomina en la expansión del Universo, de la que no se conoce su física ni su funcionamiento pero que se cree que constituye el 70 por ciento de su masa.

Los datos, que fueron presentados durante la reunión anual de la Sociedad Astronómica Estadounidense que se celebra en Austin (Texas), contienen las llamadas "historias de brillo" de 200 millones de estrellas y otros objetos, e incorporan más de 20.000 millones de mediciones independientes.

"La exploración de objetos variables y fenómenos transitorios como las explosiones estelares son una de las áreas de investigación más vibrante y creciente de la astrofísica", señaló en un comunicado el profesor de astronomía del Caltech e investigador principal en el CRTS, George Djorgovski.

Por su parte, Andrew Drake, científico del Caltech hizo hincapié en una filosofía abierta de datos para avanzar en la ciencia del siglo XXI. "Esto permitirá realizar muchos estudios interesantes por parte de toda la comunidad astronómica", aseguró.

La colección aporta datos de más de un millar de estrellas en explosión (supernovas), así como varios tipos de estrellas inusuales y novedosas, como las llamadas variables cataclísmicas -que experimentan súbitos cambios en su brillo-, enanas blancas y novas enanas.

EFE

viernes, 13 de enero de 2012

Nuevos planetas orbitan alrededor de dos soles

Nuevos planetas orbitan alrededor de dos soles. Imagen: Lynette Cook
El telescopio espacial Kepler de la NASA ha detectado dos nuevos planetas que orbitan sistemas binarios formados por dos estrellas. Se trata de Kepler-34b y Kepler-35b, dos planetas gigantes gaseosos, pero seguramente existen muchos más, según plantean sus descubridores en el último número de la revista Nature.

Un equipo internacional de científicos, liderado desde la Universidad Estatal de San Diego (EEUU), publica esta semana en Nature el descubrimiento de dos nuevos planetas “circumbinarios”, término que hace referencia a que orbitan un sistema binario formado por dos estrellas. La mayoría de estrellas similares al Sol de la galaxia se presentan en este tipo de sistemas.

A partir de una muestra de 750 sistemas monitorizados por la misión Kepler de la NASA, el equipo formado por el investigador William Welsh y sus colegas ha encontrado a los planetas circumbinarios Kepler-34b y Kepler-35b, dos gigantes gaseosos.

Kepler-34b orbita dos estrellas similares al Sol cada 289 días. Su masa representa un 22% respecto a la de Júpiter (el gigante gaseoso más grande de nuestro Sistema Solar) y su radio el 76%. Por su parte, Kepler-35 b es un planeta con un 13% de la masa y el 73% del radio de Júpiter. Orbita alrededor de un par de estrellas más pequeñas cada 131 días.

Millones de planetas circumbinarios

Los hallazgos se suman a otros descubrimientos anteriores de este tipo de planetas, como Kepler-16b el año pasado, y pueden ayudar a estimar la fracción de estrellas binarias que poseen planetas circumbinarios a su alrededor.

Además, mediante la extrapolación de la tasa observada de este tipo de planetas, los autores estiman que alrededor de un 1% de las estrellas binarias cercanas tienen planetas gigantes con órbitas próximas alineadas. Este cálculo supone una población galáctica de por lo menos varios millones de planetas circumbinarios.

La existencia de planetas que orbitan un par de estrellas normales se estableció con el descubrimiento del sistema binario de Kepler-16, pero su abundancia no había estado clara hasta ahora.

SINC

jueves, 12 de enero de 2012

Estrellas con una adolescencia violenta

Estrellas con una adolescencia violenta
Como si se tratara de una pubertad difícil, las estrellas pasan una etapa de desarrollo convulso antes de llegar a ser adultas. Se cree que la mayor parte de ellas, incluido el Sol, se forman en regiones cósmicas de la Vía Láctea con actividad muy violenta, como Cygnus X. Se trata de una zona captada recientemente por el telescopio espacial Spitzer de la NASA.

Dentro de sus límites Cygnus X alberga millones de estrellas, miles de ellas adolescentes todavía en sus primeras etapas de formación y que, con el paso del tiempo, se separarán del resto hasta terminar unas muy lejos de otras.

Los expertos se preguntan “cómo un proceso que puede provocar tanto la muerte como el nacimiento de nuevas estrellas es tan violento y caótico", afirma Sean Carey, miembro del equipo del telescopio Spitzer en el Centro de Ciencias del Instituto de Tecnología de California (Caltech). "Todavía se desconoce exactamente cómo se forman las estrellas en ambientes tan perjudiciales como estos", reconoce.

La turbulenta región Cygnus X está situada a 4.600 años luz de distancia de la Tierra y se extiende a lo largo de más de 600 años luz. Además, contiene tanto gas como para crear tres millones de soles.

SINC

La Vía Láctea tiene al menos 100.000 millones de planetas

La Vía Láctea tiene al menos 100.000 millones de planetas
La Vía Láctea contiene, al menos, 100.000 millones de planetas, según revela un censo planetario realizado por un equipo de astrónomos y difundido durante la reunión anual de la Sociedad Astronómica Estadounidense.

Los resultados se basan en observaciones realizadas durante seis años en colaboración con el programa PLANET (Probing Lensing Anomalies NETwork), una red de telescopios que toman medidas fotométricas de las estrellas.

Los científicos han llegado a esta cifra gracias a la técnica de microlentes gravitacionales, que puede utilizarse para detectar la presencia de objetos masivos, como agujeros negros, o planetas extrasolares.

Se trata de un fenómeno que forma la luz cuando procede de objetos distantes y brillantes al curvarse alrededor de un objeto masivo, como una galaxia, y que permite detectar la diferencia de brillo en una estrella si pasa un planeta por delante.

A diferencia de otras técnicas de detección de planetas, que miden las sombras de los planetas al pasar por delante de sus estrellas o el bamboleo de una estrella debido al tirón gravitatorio de un planeta, la técnica de la microlente gravitacional permite captar planetas más pequeños o que están más lejos de su estrella.

El equipo ha estudiado 100 millones de estrellas entre 3.000 y 25.000 años luz de la Tierra y han combinado sus resultados con estudios anteriores, utilizando otras técnicas, para crear una muestra estadística de estrellas y planetas que las orbitan, que según los autores es la más completa de la galaxia.

El cruce de datos revela que cada estrella de nuestra galaxia contiene, en promedio, un planeta, lo que demuestra que a pesar de lo que se pensaba hasta hace unos años, no es algo tan raro que una estrella tenga su propio sistema planetario como el Sol.

Utilizando la técnica del microlente, los astrónomos pueden determinar la masa de un planeta, aunque este método no revela ninguna pista sobre su composición.

Los investigadores han concluido que hay muchos más planetas pequeños que grandes, del tamaño de Mercurio, Venus, la Tierra y Marte, lo que abre la posibilidad de encontrar nuevos candidatos a albergar vida.

EFE

miércoles, 11 de enero de 2012

El Gordo, un Inmenso Cúmulo de Galaxias Distantes

El Gordo, un Inmenso Cúmulo de Galaxias Distantes
Un joven y masivo cúmulo de galaxias, extremadamente caliente, —el mayor visto hasta el momento en el Universo lejano— ha sido estudiado por un equipo internacional utilizando el telescopio Very Large Telescope (VLT) de ESO (ubicado en el desierto de Atacama, en Chile), junto con el Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA y el Atacama Cosmology Telescope.

El nuevo cúmulo de galaxias descubierto ha sido apodado con el nombre de “El Gordo”. Está compuesto por dos subcúmulos de galaxias en proceso de colisión que se precipitan a varios millones de kilómetros por hora, y está tan lejos que su luz ha viajado siete mil millones de años para llegar a la Tierra.

"Este cúmulo es el más masivo, el más caliente y el que más rayos X emite de todos los cúmulos hallados hasta ahora a esa distancia o más lejanos", dice Felipe Menanteau, de la Universidad de Rutgers, quien lidera el estudio. "Dedicamos mucho de nuestro tiempo de observación a El Gordo, y estoy satisfecho por haber ganado la apuesta y haber encontrado esta sorprendente colisión de cúmulos".

Los cúmulos de galaxias son los objetos más grandes del Universo que se mantienen unidos por la gravedad. Su proceso de formación, tras la unión de grupos pequeños de galaxias, depende mucho de la cantidad de materia oscura y energía oscura que haya en el Universo en ese momento — por lo que estudiar cúmulos puede arrojar luz sobre estos misteriosos componentes del cosmos.

"Los cúmulos de galaxias gigantes, como este, son exactamente lo que estábamos buscando", afirma el miembro del equipo Jack Hughes, del grupo de Rutgers. "Queremos comprobar si comprendemos cómo se forman esos objetos extremos, utilizando los mejores modelos de cosmología disponibles hoy en día”.

El equipo, liderado por investigadores chilenos y de la Universidad de Rutgers, encontró a El Gordo al detectar una distorsión en la radiación del fondo cósmico de microondas. Este tenue resplandor es el remanente de la primera luz emitida por el Big Bang, el origen extremadamente caliente y denso del Universo que tuvo lugar hace unos 13.700 millones de años.

Esta radiación dejada por el Big Bang interactúa con los electrones del gas caliente que hay en los cúmulos de galaxias, distorsionando la apariencia del débil resplandor de fondo visto desde la Tierra. Cuanto mayor y más denso es el cúmulo, mayor es el efecto que causa en el fondo. El Gordo fue capturado en un cartografiado del fondo cósmico de microondas hecho con el Atacama Cosmology Telescope.

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ESO

domingo, 8 de enero de 2012

La selección natural recupera la herencia evolutiva inactiva durante millones de años

Hormigas supersoldados. Imagen: Alex Wild  
Cuando se dan cambios en el ambiente, la selección natural puede provocar que se activen mecanismos evolutivos heredados durante millones de años pero que permanecían ocultos. A esta conclusión ha llegado un equipo de científicos que ha estudiado hormigas del género Pheidole, algunas de cuyas especies producen castas de ‘supersoldados’.

Una investigación desarrollada en la Universidad McGill en Canadá ha concluido que la selección natural puede reactivar mecanismos evolutivos que se heredan de los ancestros y que permanecen ocultos e inactivos durante millones de años pero potencialmente funcionales todo el tiempo.

El estudio, liderado por Ehab Abouheif y que se publica en la revista Science, ha comprobado con hormigas del género Pheidole que estas herramientas genéticas se utilizan cuando ocurren cambios en el ambiente.

“Todo esto representa un gran avance en nuestra compresión de cómo funciona la evolución. De hecho, se trata de un proceso evolutivo general que se aplica a plantas y animales, no solo a hormigas”, declara a SINC Diego San Mauro, miembro del equipo y actualmente investigador de la Universidad de Barcelona.

Las hormigas son capaces de recuperar esas herramientas con las que producen genéticamente 'supersoldados' evolucionados de un ancestro común. Hoy en día las especies todavía tienen la capacidad de producir estos combatientes de cabeza grande, aunque sólo algunas lo han hecho.

Según la información con la que trabajan los expertos, “al menos en una de estas especies, Pheidole obtusospinosa, la casta de supersoldados constituye aproximadamente un cuatro% del total de la colonia”, informa San Mauro.

La investigación muestra, basándose en datos filogenéticos y de registro fósil de este género de hormiga, que el potencial de desarrollo heredado de los ancestros se ha mantenido durante entre 35 y 60 millones de años.

Durante el trabajo, los científicos fueron capaces de inducir el desarrollo de la variedad de supersoldados en una de estas especies, Pheidole morrisi, taponando las larvas con la hormona juvenil, lo que indica que las señales ambientales puede encender la maquinaria genética que produce estas hormigas.

Según San Mauro, “además de suponer un avance para la comprensión de los procesos evolutivos y genéticos, este trabajo tiene implicaciones más amplias en otras áreas como agricultura, medicina y conservación de la biodiversidad”.

Supersoldados

El género de hormigas Pheidole es uno de los más diversos, con más de mil especies de distribución mundial. “De todas ellas, sólo hay ocho en las que actualmente se sepa que existe una casta de 'supersoldado”, comenta San Mauro.

Ming Huand, investigador de la Universidad de Arizona (EE UU) y colaborador del estudio, ha descubierto que las supersoldados de Pheidole obtusospinosa tienen la función de defender el hormiguero de las hormigas legionarias, también llamadas guerreras.

La estrategia de defensa de las supersoldados se realiza en varias fases. En primer lugar, usan sus grandes cabezas para bloquear la entrada al hormiguero durante las incursiones de otras hormigas legionarias enemigas.

Una vez que las invasoras han sobrepasado la entrada, las supersoldado se dispersan y se enfrentan a las hormigas rivales para, después del combate, volver a bloquear la entrada al hormiguero.

SINC

sábado, 7 de enero de 2012

Un estudio paleobotánico cuestiona el clima de hace 130 millones de años

El director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos), Fidel Torcida. EFE
Un estudio paleobotánico, realizado a partir de restos vegetales de 130 millones de años encontrados en la sierra de la Demanda burgalesa, pone en cuestión algunos aspectos del clima que los científicos consideraban que había en esa época.

El director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos), Fidel Torcida, ha explicado detalles de un estudio que realizan desde 2008 investigadores del Colectivo Arqueológico de Salas y de universidades de Vigo, Zaragoza, México D.F. o la Universidad china de Geociencias.

Este estudio hacen pensar en que en el cretácico ya había algo parecido a las actuales estaciones.

Hasta ahora, la teoría científica más aceptada era que durante el cretácico, entre hace 144 millones y 65 millones de años, los ciclos climáticos eran muy largos y no se podía hablar de variaciones en periodos cortos.

Sin embargo, el estudio de las impresiones de tallos, hojas y las esporas de hace unos 130 millones de años, encontradas en los yacimientos de Horcajuelos y Vallazmorra, en la provincia de Burgos, han permitido deducir que las plantas estaban adaptadas a condiciones de estrés ambiental, "con ciclos estacionales, no con un clima uniforme", ha explicado Torcida.

El director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes ha indicado que los estudios concluyen que había "variabilidad de precipitaciones" según los ciclos planetarios, lo que hace pensar a los investigadores en la existencia de lo que se podría considerar "un verano y un invierno primitivos".

Otra de las conclusiones del estudio es la definición del paisaje de la zona como un conjunto de lagunas y charcas, en un ambiente muy húmedo, con vegetación abundante.

Entre los elementos que se han estudiado destacan dos impresiones litográficas de un helecho submarino del que hasta ahora sólo se habían encontrado rastros en Asia, lo que permitirá ampliar su espectro de distribución.

También se han estudiado esporas de angiospermas, que permitirán conocer más sobre la evolución de la que se considera primera especie de planta con flores, dado que los científicos estiman que surgió aproximadamente hace unos 130 millones de años, por lo que estas esporas se encontrarían entre las más antiguas.

Fidel Torcida ha añadido que en los dos últimos años las campañas de excavación estivales en el entorno de Salas de los Infantes, donde se han localizado varios restos de dinosaurios y, sobre todo, de icnitas, se ha realizado un esfuerzo especial para recoger restos de paleobotánica.

De hecho, la abundancia de restos localizados hará que se frene esta actividad para dedicar todo el esfuerzo posible a profundizar en el estudio de los materiales recogidos.

Torcida ha explicado que, de forma paralela, realizarán los preparativos para difundir la importancia de hallazgos, en forma de publicaciones y exposiciones, aunque ha reconocido que "es normal que los resultados científicos tarden mucho en llegar al gran público".

EFE

viernes, 6 de enero de 2012

El Humeante Corazón Rosa de la Nebulosa Omega

El Humeante Corazón Rosa de la Nebulosa Omega
Una nueva imagen de la Nebulosa Omega, captada por el Very Large Telescope (VLT) de ESO, es una de las más nítidas de este objeto jamás obtenida desde tierra. Muestra las polvorientas partes centrales de color rosa de esta conocida cuna estelar, revelando extraordinarios detalles en este paisaje cósmico de nubes de gas, polvo y estrellas recién nacidas.

El colorido gas y el polvo oscurecido de la Nebulosa Omega son la materia prima para la creación de la siguiente generación de estrellas. En esta zona concreta de la nebulosa, las estrellas más nuevas de la escena — de un brillo deslumbrante y un reluciente color blanco azulado— iluminan todo el conjunto. Los lazos de polvo de aspecto humeante de la nebulosa se recortan sobre el fondo de gas incandescente. Los colores rojizos dominantes, que se extienden por esta parte en forma de nube, surgen del hidrógeno en forma de gas, el cual brilla bajo la influencia de los intensos rayos de luz ultravioleta que emanan de las jóvenes estrellas calientes.

La Nebulosa Omega ha tenido muchos nombres, dependiendo de quién, cuándo y qué se creía estar observando en cada caso. Estos otros nombres incluyen el de la Nebulosa del cisne, la Nebulosa de la herradura e incluso la Nebulosa de la langosta. El objeto también fue catalogado como Messier 17 (M17) y NGC 6618. La nebulosa está ubicada a una distancia de 6.500 años luz en la constelación de Sagitario (El Arquero). Objetivo popular entre los astrónomos, este campo de polvo y gas iluminado se clasifica como una de las cunas de estrellas masivas más joven y más activa de la Vía Láctea.

La imagen se obtuvo con el instrumento FORS (FOcal Reducer and Spectrograph) instalado en Antu, uno de los cuatro Telescopios Unitarios del VLT. Además del enorme telescopio, la precisión de esta imagen fue posible gracias a la estabilidad del cielo durante la observación (pese a la existencia de algunas nubes). El resultado es esta nueva imagen que se encuentra entre las más nítidas de esta parte de la Nebulosa Omega tomada jamás desde tierra.

Esta imagen es una de las primeras producidas como parte del programa ESO Cosmic Gems (Joyas Cósmicas de ESO).

European Southern Observatory, ESO

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jueves, 5 de enero de 2012

Estrategias de caza de los felinos del Mioceno

Estrategias de caza de los felinos del Mioceno
Los grandes felinos depredadores del Mioceno no sólo poseían unos temibles colmillos de gran tamaño, sino que también se aprovechaban, durante la caza, de la fortaleza de sus patas delanteras, mucho mayor que la de otros mamíferos carnívoros de la época. Así se desprende del análisis comparado de fósiles que ha realizado la paleontóloga Julie Meachen, de la Universidad de Durham (Gran Bretaña), que publica sus conclusiones en la revista científica 'Paleobiology'.

Meachen, que lleva muchos años dedicada al estudio de los felinos prehistóricos, señala que no sólo los famosos tigres dientes de sable tenían unos temibles colmillos. También los nimrávidos ('Nimravidae'), que no eran parientes muy cercanos (evolucionaron de forma independiente) y sus primos felino llamados 'Barbourofelidae' tenían armas muy parecidas.

Estos dos grupos de mamíferos carnívoros vivieron mucho antes (hace entre 16 y ocho millones de años) de que de que los felinos actuales fueran como hoy los conocemos. Sus colmillos eran como cuchillos y sus brazos tenían una potencia extraordinaria, según Maechen. Lo curioso es que ambas características se presentaron en varias ocasiones en un cierto momento de la historia evolutiva y en distintos depredadores. Maechen señala que, seguramente, les daba una ventaja a la hora de atrapar y matar a sus presas.

La investigadora ha descubierto que sus largos dientes delanteros, aún cuando parecen formidables, en realidad eran más frágiles que los que hoy tienen los felinos: "Los gatos que hoy conocemos tienen colmillos más cortos y redondos y eso les permite soportar las fuerzas en todas las direcciones. Es algo muy práctico para cazar, porque les permite soportar las tensiones que se generan durante la lucha sin que se fracturen", apunta Maechen.

Por contra, los grandes 'dientes de sable' presentaban un ángulo ovalado y plano que hacía que fueran vulnerables a las fracturas, lo que les dejaba sin un arma fundamental.

¿Cómo compensaban entonces esa riesgos? Pues como descubrió la misma paleontóloga en el 2010, en este caso en los tigres dientes de sable 'Smilodon', con unos huesos en las patas delanteras excepcionalmente gruesos en comparación con sus primos felinos. "Esos huesos robustos son un indicador de la fuerza que tenían en las caderas, que utilizaban para lanzarse sobre sus presas pra cogerlas y matarlas sin romper sus valiosos colmillos", explica.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

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