miércoles, 29 de febrero de 2012

Una nueva técnica para determinar indicios de vida en otros planetas

Una nueva técnica para determinar indicios de vida en otros planetas
Un equipo, con participación del IAC, desarrolla un método que analiza la luz terrestre reflejada en la Luna para caracterizar marcadores de vida. La técnica, que es capaz de detectar incluso la existencia de vegetación, podría ser crucial para encontrar en un futuro próximo vida más allá del Sistema Solar.

Observando la Luna, un grupo de astrónomos con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha encontrado evidencias de que existe vida en el Universo… en concreto, en la Tierra. El hallazgo puede resultar chocante o trivial pero no lo es. La investigación, que aparece publicada en el último número de la revista Nature, describe una novedosa técnica que podría llevar al descubrimiento de vida extraterrestre en un futuro. Entre otros marcadores, es capaz de detectar si un planeta tiene vegetación.

La clave del trabajo ha sido estudiar la Tierra como si se tratara de un planeta fuera del Sistema Solar. Y observarla no de forma directa, sino a través del reflejo que proyecta sobre su satélite, la Luna. “El sol brilla sobre la Tierra y esta luz se refleja a su vez sobre la superficie lunar. El satélite, por tanto, actúa como un gran espejo que devuelve la luz terrestre hacia nosotros”, explica el investigador del Observatorio Europeo Austral (ESO, en su acrónimo inglés) y principal autor del trabajo, Michael Sterzik.

El equipo investigó el fenómeno con el conjunto Very Large Telescope (VLT), ubicado en el desierto de Atacama (Chile). Trataban de encontrar indicadores, como por ejemplo ciertas combinaciones de gases en la atmósfera terrestre, que se consideran indicios de vida orgánica. El objetivo era convertir la Tierra en una referencia para la búsqueda de vida en otros planetas más allá del Sistema Solar.

A diferencia de investigaciones anteriores, la nueva técnica explota la polarización (orientación de los campos magnéticos y eléctricos de la luz). Cuando la luz solar se refleja sobre la Tierra, queda polarizada. Y, según la superficie sobre la que se refleje (hielo, nubes, tierra, océanos…), se polariza en un grado determinado.

Esta nueva forma de buscar vida extraterrestre trata de vencer las dificultades que entrañan los métodos convencionales: la luz de un exoplaneta distante es muy difícil de analizar porque es eclipsada por el potente resplandor de la estrella que lo ilumina. “Es comparable a tratar de observar un grano de polvo junto a una bombilla potente. Sin embargo, el reflejo del planeta sobre su satélite está polarizado (orientado en una dirección), lo que permite su análisis de forma sencilla mediante técnicas polarimétricas”, explica el investigador del Observatorio de Armagh (Irlanda del Norte, Reino Unido) Stefano Bagnulo.

Mirar a la Tierra como si fuéramos de otro planeta

El grupo analizó la luz que reflejaba la Tierra sobre la Luna como si fuera la primera vez que veían nuestro planeta. ¿Y qué concluyeron? La luz les indicó que la atmósfera terrestre es parcialmente nubosa, que parte de su superficie está cubierta por océanos y otro dato especialmente crucial: que hay vegetación. Los científicos pudieron incluso detectar los cambios que se producen en la cobertura de nubes de la Tierra y en la cantidad de vegetación en diferentes partes del planeta. Todo ello, con el reflejo sobre la Luna.

“Si existe, encontrar vida fuera del Sistema Solar depende exclusivamente de disponer de técnicas adecuadas”, resume el investigador del IAC Enric Palle. “Este trabajo es un paso importante para alcanzar esa capacidad. La espectropolarimetría nos facilitará la detección de biomarcadores en la superficie de un planeta y podría incluso llegar a indicarnos si existen plantas que realizan la fotosíntesis en otras partes del universo”, añade el astrofísico.

El equipo admite que este nuevo método no arrojará datos sobre hombrecillos verdes o vida inteligente, pero su aplicación en las nuevas generaciones de telescopios –más potentes- podría fácilmente brindar a la humanidad la noticia de que hay vida más allá de su planeta.

Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)

martes, 28 de febrero de 2012

El fósil de un pingüino prehistórico gigante

El fósil de un pingüino prehistórico gigante
Se ha logrado completar la reconstrucción de un fósil gigante de pingüino, ofreciendo a los investigadores nueva información sobre la diversidad de los pingüinos prehistóricos. Los huesos fueron recogidos en 1977 por el doctor Ewan Fordyce, paleontólogo de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda.

En 2009 y 2011, el doctor Dan Ksepka, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, y el doctor Paul Brinkman, viajaron a Nueva Zelanda para ayudar en la reconstrucción del fósil de pingüino; y ahora, han publicado sus hallazgos en el 'Journal of Vertebrate Paleontology'.

Los investigadores apodaron Kairuku al pingüino, una palabra maorí que se traduce como "buzo que regresa con comida". Ksepka se interesó en el fósil porque su forma corporal es diferente a la de todos los pingüinos conocidos, tanto vivos como extintos. Además, el investigador también estaba interesado en la diversidad de las especies de pingüinos que vivían en lo que hoy es Nueva Zelanda, durante el período Oligoceno, que tuvo lugar hace, aproximadamente, 25 millones de años.

Según Ksepka, "Nueva Zelanda fue un lugar ideal para los pingüinos en términos de alimentos y seguridad. La mayor parte de la isla estaba bajo el agua en ese momento, dejando masas rocosas aisladas que mantenían a los pingüinos a salvo de los depredadores, y les proporcionaban comida abundante". Kairuku fue una de las, al menos, cinco especies diferentes de pingüinos que vivieron en Nueva Zelanda durante el mismo período -esta diversidad de especies fue lo que hizo difícil la reconstrucción.

"Kairuku era un ave elegante para los estándares de los pingüinos, con un cuerpo delgado y aletas largas, pero patas cortas y gruesas", explica Ksepka. Los investigadores realizaron la reconstrucción a partir de dos fósiles de Kairuku, por separado, utilizando el esqueleto de un pingüino rey actual, como modelo. El resultado fue un pájaro alto, de pico y aletas alargados. Sin duda, la mayor de las cinco especies que eran comunes en la zona durante el Oligoceno.

lunes, 27 de febrero de 2012

El misterio de los electrones que provocan las auroras boreales

El misterio de los electrones que provocan las auroras boreales
Científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) han logrado explicar, gracias a una simulación por ordenador, el misterio que rodea a los electrones de alta velocidad en el espacio que, además, son lo que causan las auroras. Según los resultados obtenidos por el equipo investigador, la clave está en el extremo de la magnetosfera terrestre (el más alejado del Sol), cuya parte activa es 1.000 veces más grande de lo que se pensaba hasta ahora.

Los expertos, han señalado que este hallazgo, publicado en 'Nature Physics', permitirá predecir mejor las corrientes de alta energía de electrones en el espacio que pueden dañar los satélites.

El autor principal del estudio, Jan Egedal, había propuesto inicialmente una teoría que explicaba la aceleración de los electrones a gran escala en el extremo de la magnetosfera de la Tierra -un campo magnético extenso e intenso que provoca un barrido hacia el exterior del planeta por el viento solar-, pero, finalmente, la nueva información se ha obtenido a través de la simulación por ordenador.

Concretamente, la simulación muestra que la región activa en el extremo de la magnetosfera de la Tierra es aproximadamente 1.000 veces más grande de lo que se pensaba. Esto significa que el volumen del espacio energizado por estos acontecimientos magnéticos es suficiente para explicar el gran número de electrones de alta velocidad detectados en las diferentes misiones de naves espaciales, incluyendo la misión Cluster.

Los expertos han explicado que para resolver el problema se ha tenido que utilizar uno de los superordenadores más avanzados del mundo. El equipo informático, llamado Kraken, tiene 112.000 procesadores trabajando en paralelo y consume tanta electricidad tanto como una ciudad pequeña.

Egedal ha señalado que en la investigación se han utilizado 25.000 de estos procesadores durante 11 días, para seguir los movimientos de las 180.000 millones de partículas en el espacio durante el transcurso de un evento de reconexión magnética.

Egedal ha explicado que "el viento solar se extiende hacia la Tierra como líneas de campo magnético, de manera que la energía se almacena como una banda elástica que se estira" y que cuando "las líneas de campo paralelas se reconectan, liberan la energía una sola vez".

"Esa liberación de energía es lo que impulsa a los electrones de gran energía (decenas de miles de voltios) de nuevo hacia la Tierra, donde impactan en la atmósfera", ha señalado el científico, quien apunta que "se cree que este impacto, directa o indirectamente, genera las auroras".

Lo que había desconcertado a los físicos es el número de electrones de alta energía generados en dichos eventos. Según la teoría, debería ser imposible de mantener un campo eléctrico a lo largo de la dirección de las líneas de campo magnético, porque el plasma (gas eléctricamente cargado) en el extremo de la magnetosfera debería ser un conductor casi perfecto.

Sin embargo, "dicho campo es justo lo que se necesita para acelerar los electrones", ha apuntado Egedal. "La gente ha estado pensando que la región activa del extremo de la magnetosfera era muy pequeña. Pero ahora, se ha demostrado que puede ser muy grande, y puede acelerar muchos electrones", ha indicado el investigador.

EUROPA PRESS

sábado, 25 de febrero de 2012

Los planetas ‘gemelos’ de la Tierra pueden ser muy diferentes

Los planetas ‘gemelos’ de la Tierra pueden ser muy diferentes
Un equipo internacional en el que ha participado el IAC descubre que las composiciones químicas de los planetas tipo terrestre pueden ser muy distintas a la de la Tierra.

Cada vez que se hace público el descubrimiento de algún planeta extrasolar similar a la Tierra, vuelve a aparecer la expectativa de la posibilidad de vida extraterrestre. Sin embargo, estos gemelos de la Tierra no siempre son tan parecidos al planeta azul. Un equipo internacional con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha descubierto que la estructura química de los planetas de tipo terrestre puede ser muy diferente de la composición básica de la Tierra, lo que tendría un gran impacto en la existencia y la formación de las biosferas.

Es decir, según el trabajo que acaba de publicar la revista The Astrophysical Journal Letters en su versión digital y cuya edición impresa aparece el 1 de marzo, no todos los planetas semejantes a la Tierra presentan las condiciones necesarias para que exista vida en ellos.

El investigador del IAC que dirige el proyecto, Garik Israelian, explica: “Probablemente hay miles de millones de planetas como la Tierra en el universo, pero una gran mayoría de ellos podrían tener una estructura interna y atmosférica completamente distintas. La formación de planetas en entornos químicos no solares, muy comunes en el universo, puede dar lugar a la formación de mundos extraños, ¡muy diferentes de la Tierra!”.

Estudiar las abundancias químicas en la fotosfera de las estrellas [superficie luminosa que las delimita, de la que viene la luz que vemos y de donde emana su radiación] constituye la clave para entender cómo y cuáles de las nubes protoplanetarias forman planetas o no. Estos estudios también sirven para investigar la composición y estructura tanto interna como atmosférica de los planetas extrasolares. Son importantes a su vez para elaborar modelos de formación y evolución planetaria.

Los elementos fundamentales para que aparezcan moléculas orgánicas y vida en un planeta son el carbono, el oxígeno, el nitrógeno y el hidrógeno. Para la formación de un planeta como la Tierra también sería necesario contar con hierro, silicio y magnesio, además de azufre, calcio, etc. Por último, no hay que olvidar que para la generación de calor en el interior de la tierra son muy importantes los elementos radiactivos, como el uranio 235 y 238, el torio 232 y el potasio 40. Los elementos radiactivos son los más inestables de la tabla periódica y al desintegrarse producen calor.

Existen estudios teóricos que sugieren que las proporciones de carbono/oxígeno y magnesio/silicio son las más importantes para determinar la mineralogía de los planetas de tipo terrestre, dado que suministran una información valiosa sobre la composición de estos planetas. En este campo de investigación extremadamente joven, con muy pocos trabajos publicados, el equipo de Jade Carter-Bond, del Planetary Science Institute, realizó en 2010 las primeras simulaciones numéricas de formación de planetas que tenían en cuenta la composición química de la nube protoplanetaria.

Sistemas diferentes al del Sol

Desde el IAC, donde se proporcionan datos observacionales y se discuten los resultados de los modelos teóricos, el equipo encabezado por la investigadora Elisa Delgado Mena, del Centro de Astrofísica de la Universidad de Oporto, desarrolló el primer estudio uniforme detallado de las abundancias de carbono, oxígeno, magnesio y silicio en 61 estrellas con planetas y 270 estrellas sin planetas. En este trabajo se encontraron cocientes mineralógicos muy diferentes a los del Sol mostrando que hay una gran variedad de sistemas planetarios que no son similares a nuestro Sistema Solar. Muchas de las estrellas con planetas presentaban un valor de magnesio/silicio menor que 1, por lo que sus planetas tendrán un gran contenido extra de silicio.

“La cantidad de elementos radiactivos y algunos refractarios, especialmente el silicio, puede tener graves implicaciones para ciertos procesos planetarios como la tectónica de placas o la actividad volcánica”, señala Israelian. El magma rico en silicio es más viscoso, lo que haría las erupciones volcánicas más explosivas.

Las últimas simulaciones numéricas han mostrado una gran diversidad en las composiciones básicas de los planetas de tipo terrestre que podrían existir en los sistemas planetarios estudiados. Los planetas simulados en sistemas con un cociente magnesio/silicio menor que 1 resultaron ser deficientes en magnesio en comparación con la Tierra, con silicatos como piroxeno y varios feldespatos. Las abundancias de carbono de los planetas simulados también varían en concordancia con el valor de carbono/oxígeno de sus estrellas progenitoras.

Planetas donde no puede haber vida

Para Delgado Mena, “a la hora de buscar planetas habitables, sería muy útil un estudio previo de las abundancias químicas de los sistemas planetarios, ya que podríamos descartar ciertos tipos de planetas en los que la formación de vida sería muy improbable, como aquellos ricos en carbono, dominados por especies como dominados por especies como el grafito o los carburos de silicio o de titanio”. Los compuestos ricos en carbono son muy refractarios, lo que significa que solidifican a muy alta temperatura. Cuando el disco gaseoso protoplanetario alrededor de una estrella se está enfriando, estos elementos son los primeros en solidificar muy cerca de la estrella, donde es muy improbable que exista agua en forma de hielo (uno de los indicios de la vida), aunque no se puede descartar la adición de agua mediante cometas en fases más tardías.

Gracias a las simulaciones de sistemas planetarios, también se ha visto que los planetas más interiores, situados hasta una distancia de 0,5 unidades astronómicas (UA) de su estrella, [una unidad astronómica es aproximadamente igual a la distancia media entre la Tierra y el Sol] contienen una cantidad significativa de los elementos refractarios aluminio y calcio: un 47% de la masa planetaria. En cambio, los planetas que se forman más allá de 5 UA disminuyen progresivamente su cantidad de aluminio y calcio según se va incrementando la distancia.

Todos los planetas gemelos a la Tierra considerados en este trabajo tienen composiciones dominadas por el oxígeno, el hierro, el magnesio y el silicio, con la mayoría de estos elementos depositados en forma de silicatos o metales, como el hierro.

Otro de los miembros del equipo, el astrofísico del IAC Jonay González Hernández resume la labor del grupo en la actualidad: “Estamos trabajando para disminuir los errores en la determinación de abundancias y hacer que los resultados de los modelos teóricos y las simulaciones numéricas sean más fiables, pero todavía queda mucho trabajo por hacer”.

Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)

Una tortuga que convivió con los dinosaurios

Una tortuga que convivió con los dinosaurios. Oscar Sanisidro
Paleontólogos catalanes han descubierto en uno de los yacimientos de Isona i Conca Dellà, en el Pallars Jussà, los restos fosilizados de una nueva especie de tortuga que convivió con los dinosaurios y que al parecer se extinguió con ellos, al final del período Cretáceo.

Los investigadores responsables de la excavación, del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, del Museo de la Conca Dellà y de la Universidad Autónoma de Barcelona, han bautizado esta nueva especie como Polysternon isonae, en reconocimiento al municipio de Isona i Conca Dellà, donde se han encontrado los restos fósiles.

El Prepirineo de Lleida es una de las zonas más ricas en restos fósiles de dinosaurios que vivieron hace entre 65 y 70 millones de años, ya que donde hoy se alzan elevadas montañas era en la prehistoria una llanura costera abierta hacia el océano Atlántico, con un clima tropical, mucho más cálido, y una vegetación abundante en la que se podían encontrar incluso palmeras.

Un rico territorio habitado no sólo por dinosaurios, sino también cocodrilos, peces y un largo sinfín de especies, cuyos restos, resguardados durante millones de años bajo la tierra y las rocas, están saliendo a la luz gracias a las campañas de excavación que desde hace varios años se llevan a cabo en la zona.

Estos trabajos han permitido conocer que uno de los animales habituales de estos ecosistemas eran las tortugas, cuyos restos fósiles son bastante abundantes y consisten, básicamente, en placas del caparazón aisladas o pequeños conjuntos de placas que pueden ayudar a tener una idea general de la morfología y el tamaño del animal.

En cambio, el hallazgo de caparazones enteros es poco frecuente y aún más excepcional son aquellos que conservan partes del esqueleto en su interior.

En uno de los yacimientos de Isona, el del Barranc de Torrebilles, los paleontólogos han descubierto restos bastante completos que han permitido describir una nueva especie de tortuga, la Polysternon isonae, según han informado los responsables de la excavación.

Los restos consisten en decenas de placas aisladas derivadas de la fragmentación del caparazón, así como dos fragmentos de armazón que, sin ser del todo completos, muestran rasgos morfológicos que han permitido describir la nueva especie.

Estos restos se recuperaron durante dos campañas de excavación durante los años 2008 y 2009, aunque no ha sido hasta ahora cuando se ha hecho público el descubrimiento.

Hasta ahora se conocían dos especies de tortuga del género Polysternon: la provinciale y la atlanticum, además de una posible tercera, la mechinorum.

Estas tortugas habitaban la zona que actualmente corresponde al sur de Francia y la Península Ibérica y eran animales adaptados a la natación que vivían en aguas dulces, en las zonas más profundas de los ríos y lagos.

Las tortugas de la nueva especie, la isonae, tenían el caparazón ovalado y medía unos 50 centímetros de largo y unos 40 de ancho. Sus restos se han conservado durante millones de años en un estrato de gres muy duro que actualmente aflora en el Barranc de Torrebilles.

A diferencia de otros géneros de tortugas, parece ser que las Polysternon no sobrevivieron al final de Cretácico y se extinguieron a la vez que los dinosaurios. Los paleontólogos creen, además, que la isonae fue la última especie del género Polysternon.

EFE

Los caballos primitivos redujeron su tamaño por el calentamiento

Los caballos primitivos redujeron su tamaño por el calentamiento
Los caballos primitivos, aparecidos hace unos 56 millones de años, redujeron su tamaño debido al aumento de la temperatura global y llegaron a ser tan pequeños como gatos, según un estudio divulgado por la revista Science.

Sifrhippus, el primer caballo conocido, vivió durante el periodo denominado Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno, en el que la temperatura global de la Tierra aumentó casi seis grados centígrados, a raíz de la liberación de grandes cantidades de carbono a la atmósfera y a los océanos.

A causa de ese calentamiento, Sifrhippus redujo su tamaño en aproximadamente un 30 por ciento hasta ser como un pequeño gato y llegó a pesar menos de cuatro kilos, según la investigación dirigida por Ross Secord, de la Universidad de Nebraska, y Jonathan Bloch, de la Universidad de Florida.

Secord, Bloch y sus colegas utilizaron mediciones de la composición geoquímica de los dientes de fósiles encontrados en Wyoming (EEUU) para documentar la disminución progresiva del tamaño corporal de Sifrhippus, que se relaciona estrechamente con los cambios de temperatura en un periodo de 130.000 años.

Con esas mediciones descubrieron que los caballos que vivieron en las primeras etapas del Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno eran "mucho más grandes" que los de las últimas, explicó Bloch.

Para Secord, este hallazgo "tiene implicaciones" para lo que pueda pasar en los próximos dos siglos, ya que algunos modelos climáticos predicen un calentamiento de la temperatura de la Tierra de hasta cuatro grados centígrados en los próximos 100 años.

Los ornitólogos ya han comenzado a pensar que puede darse una disminución del tamaño corporal de las aves a causa de ese calentamiento, según Secord.

El calentamiento durante el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno "fue mucho más lento, entre 10.000 y 20.000 años para casi seis grados más, mientras que ahora estamos esperando que eso ocurra en más de un siglo o dos", anotó Secord.

Hay una "gran diferencia" y la pregunta es si se verá "el mismo tipo de respuesta" y si los animales "van a ser capaces de mantener y reajustar sus tamaños corporales durante los próximos dos siglos", añadió.

Pero el aumento de las temperaturas no es el único cambio al que los animales tendrán que adaptarse, según estos investigadores.

Experimentos de invernadero han mostrado que el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera disminuye el contenido nutricional de las plantas, lo que podría haber sido un factor secundario para explicar la reducción del tamaño de los mamíferos durante el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno.

EFE

viernes, 24 de febrero de 2012

Un huracán cósmico saliendo de un agujero negro

Un huracán cósmico saliendo de un agujero negro
Esta representación artística muestra al IGR J17091, un sistema binario en cuya estrella central, equivalente a nuestro sol, orbita un agujero negro, en el saliente de la Vía Láctea a unos 28.000 años luz de la Tierra. Un equipo de científicos ha logrado medir los vientos más rápidos detectados hasta ahora saliendo de un agujero negro de masa estelar, que se mueven a una velocidad de 32 millones de kilómetros por hora.

El observatorio Chandra de rayos X de la NASA ha captado fuertes vientos en la región de un agujero negro con masa estelar. La recreación artística realizada por la agencia espacial estadounidense muestra un sistema binario que contiene un agujero negro con masa estelar denominado 'IGR J17091-3624', o 'IGR J17091'. La fuerte gravedad del agujero negro, a la izquierda, está apartando gas de la estrella, a la derecha.

Este gas forma un disco de gas caliente alrededor del agujero negro. La velocidad de este viento, es según la NASA, la más alta que se ha observado en un disco de gas de estas características y es diez veces superior a lo que se había registrado con anterioridad. La velocidad es de 20 millones de millas por hora (unos 32 millones de kilómetros por hora) o un 3% la velocidad de la luz.

Estos agujeros negros con masa estelar se originan cuando estrellas extremadamente masivas colapsan y normalmente tienen entre cinco y diez veces la masa del Sol.

jueves, 23 de febrero de 2012

Una alineación de planetas a la puesta del Sol

Una alineación de planetas a la puesta del Sol
Los planetas más brillantes en el sistema solar se están alineando en el cielo de la tarde, y ustedes pueden ver la formación.

Vayan afuera al atardecer y miren hacia el Oeste. Venus y Júpiter aparecen en el crepúsculo incluso antes de que el cielo se torne completamente negro. Los dos planetas brillantes, rodeados por el azul del atardecer, son una vista maravillosa.

Si ustedes salen mañana a la misma hora, la vista mejora porque Venus y Júpiter están convergiendo. A mediados de febrero, se encuentran alejados aproximadamente 20 grados. Para fin de mes, el ángulo se estrecha a solo 10 grados; estos planetas estarán tan juntos que podrán tapar a ambos detrás de la palma de la mano (extendida). Su belleza combinada aumenta cada noche mientras la distancia entre ellos se reduce.

Una noche especial para observar será la del sábado 25 de febrero, cuando la Luna creciente se mueva para formar un delgado triángulo que tendrá a Venus, a Júpiter y a la Luna misma como vértices. Una noche después, el domingo 26 de febrero, sucede de nuevo. Esta formación será visible en todo el mundo, tanto en las ciudades como en las poblaciones rurales por igual. La Luna, Venus y Júpiter son los objetos más brillantes en el cielo nocturno; juntos pueden brillar a través de las luces urbanas, la neblina, e incluso de algunas nubes.

Después de saltar de Venus a Júpiter, a finales de febrero, la Luna sale del escenqrio por la izquierda, pero el espectáculo está lejos de terminar.

En marzo, Venus y Júpiter continuarán su implacable convergencia hasta que, el 12 y 13 de marzo, el dúo esté separado solo por 3 grados, lo que será un espectacular doble faro en el cielo del atardecer. Ahora ustedes podrán ocultarlos juntos detrás de un par de dedos extendidos.



Ciencia @ NASA

miércoles, 22 de febrero de 2012

Una nueva clase de exoplaneta formado por agua

Una nueva clase de exoplaneta formado por agua
Los astrónomos, con la ayuda del telescopio orbital Hubble, han identificado una nueva clase de planeta fuera del sistema solar compuesto por agua y rodeado de una espesa atmósfera de vapor.

El equipo internacional de astrónomos de la NASA de EE.UU. y la Agencia Espacial Estadounidense, encabezado por Zachory Berta del Centro Harvard Smithsonian de Astrofísica (CfA por su sigla en inglés), ha estudiado el planeta denominado GJ 1214b.

"Es un planeta que no se parece a nada de lo que conocemos hasta ahora". "Una proporción enorme de su masa está compuesta de agua", ha dicho Berta en el boletín del Hubble, en el que se da cuenta de detalles del descubrimiento.

El GJ 1214b fue descubierto en 2009 por un equipo de astrónomos encabezado por David Carbonneau, del CfA. Su diámetro es aproximadamente 2,7 veces más grande que el de la Tierra y su peso es unas siete veces mayor.

El planeta orbita a unos dos millones de kilómetros de una estrella enana roja cada 38 horas y se calcula que la temperatura en su superficie es de unos 230 grados Celsius.

En 2010 el científico Jacob Bean, de la CfA, y sus colegas indicaron que habían medido la atmósfera del planeta GJ 1214b y determinaron que, probablemente, está compuesto en gran medida por agua. Pero sus observaciones también podrían explicarse por la presencia de una bruma atmosférica que envuelve al planeta.

Berta y los otros autores del artículo que incluyen a Derek Homeier, de Lyon en Francia, usaron la Cámara 3 de Campo Ancho del Hubble para estudiar al planeta cuando cruzaba por delante de su estrella.

Durante ese tránsito la luz de la estrella se filtró a través de la atmósfera planetaria, lo que proporcionó información acerca de su mezcla de gases. "Usamos el Hubble para medir el color infrarrojo del atardecer en ese mundo", ha explicado Berta.

Las brumas son más transparentes a la luz infrarroja que a la luz visible, de modo que las observaciones del Hubble ayudan a determinar la diferencia entre una atmósfera vaporosa y una brumosa.

Las observaciones mostraron que el espectro del GJ 1214b no tiene rasgos diferenciados en una amplia gama de longitudes de onda o colores. El modelo atmosférico se corresponde en gran medida con los otros datos obtenidos por el Hubble, según los cuales se trata de una densa atmósfera de vapor de agua.

Dado que se conocen la masa y el tamaño del planeta, los astrónomos pueden calcular su densidad, que es de apenas dos gramos por centímetro cúbico. El agua tiene una densidad de un gramo por centímetro cúbico, en tanto que la densidad promedio de la Tierra es de 5,5 gramos por centímetro cúbico.

Estos datos llevan a los científicos a la conclusión de que el planeta GJ 1214b tiene mucha más agua y mucha menos rocas que la Tierra. Como resultado, y si las conclusiones de los científicos son acertadas, la estructura interna del planeta GJ 1214b es muy distinta de la de la Tierra.

"Las temperaturas elevadas y presiones altas pueden formar materiales exóticos como 'hielo caliente' o 'agua superfluida', sustancias que son completamente extrañas a nuestra experiencia cotidiana", en opinión de Berta.

El GJ 1214b se encuentra en la constelación de Ofiuco, también conocida como "El portador de la serpiente" o "Serpentario", a apenas 40 años luz de la Tierra.

EFE

lunes, 20 de febrero de 2012

El primer antepasado común de las plantas y las algas

Imagen esquemática del glaucophyte Cyanophora paradoxa. Sussanne Ruemmele
Un trabajo internacional muestra cómo y cuándo un microorganismo fue capaz de generar oxígeno absorbiendo la luz del Sol y hacer una fotosíntesis. El organismo responsable, hace 1.600 millones de años, podría haber marcado el origen de las algas y las plantas.

Hace 2.400 millones de años surgieron las primeras cianobacterias capaces de desprender oxígeno en la fotosíntesis. A partir de ese momento todos los organismos tuvieron que aprender a convivir con lo que en aquel momento era un gas venenoso y que hoy sustenta la vida.

Ahora, un equipo internacional de expertos desvela cómo hace 1.600 millones de años, un microorganismo eucariota fue el primero capaz de producir oxígeno aprovechando la luz solar. Según la investigación, que se publica en el último número de la revista Science, podría tratarse del antepasado original del que descienden todas las plantas y algas.

El estudio revela que se produjo un cambio en un microorganismo del reino Protista –que junto a hongos, animales y plantas componen el dominio eucariótico–. Este protista capturó una cianobacteria procariota. De este proceso, conocido como endosimbiosis primaria, surgió el plastidio, un orgánulo celular donde se realiza la fotosíntesis y que hoy se encuentra en plantas y algas.

En su artículo, los investigadores aportan pruebas que describen cómo todos los plastidios podrían descender de un único proceso de endosimbiosis primaria.

Para obtener estas conclusiones, el equipo de expertos liderado desde la Universidad de Rutger (EE UU), analizó el ADN dentro de los plastidios de un alga primitiva conocidas como Cyanophora paradoxa, y lo compararon con los genomas de plastidios pertenecientes a otras plantas terrestres y a distintas algas rojas y verdes.

La especie C. paradoxa pertenece al grupo de algas glaucófitas que, junto con las algas rojas y verdes y las plantas, constituyen el primer grupo de eucariotas fotosintéticas que, según la investigación, habitaron el planeta y formaron el reino Plantae.

Los autores del trabajo creen que serán capaces de averiguar lo que une a todas las algas y plantas y, además las principales características que las diferencian y los genes responsables de estas distinciones.

SINC

domingo, 19 de febrero de 2012

Fukushima, en riesgo de sufrir otro gran terremoto

Fukushima, en riesgo de sufrir otro gran terremoto
El riesgo sísmico en la planta nuclear de Fukushima ha aumentado después del terremoto de magnitud 9 que afectó a Japón el pasado mes de marzo. Un nuevo estudio, publicado en la revista de la Unión Europea de Geociencias (EGU, por sus siglas en inglés) 'Solid Earth', y que ha utilizado datos de más de 6.000 terremotos, demuestra que el temblor de 11 de marzo ha reactivado una falla sísmica cerca de la central nuclear.

La investigación sugiere que las autoridades japonesas deben reforzar la seguridad de la central nuclear de Fukushima para que pueda soportar terremotos de gran tamaño que puedan suponer una nueva amenaza directa para la región. La prefectura en la que se encuentra la planta fue testigo de uno de los peores desastres nucleares de la historia después de haber sido arrasada por un terremoto de magnitud 9 y un tsunami con olas de hasta 30 metros.

El epicentro del seísmo que azotó Japón el 11 de marzo de 2011 estaba en el fondo del mar a unos 160 km de la costa de Fukushima. Los autores del trabajo, pertenecientes a universidades de Japón Y China, concluyen que podría ocurrir en el futuro uno mucho más cercano a la costa en la que se encuentra la central de Fukushima.

"Hay algunas fallas activas en el área de la central nuclear y nuestros resultados muestran la existencia de anomalías estructurales parecidas bajo las zonas de Iwaki y la de Fukushima. Teniendo en cuenta que hubo recientemente un gran terremoto en Iwaki, creemos que es posible que pueda ocurrir en esta zona un seísmo de fuerza similar al de Fukushima", dice el director de la investigación Dapeng Zhao, profesor de geofísica de la universidad japonesa de Tohoku.

ELMUNDO.es

sábado, 18 de febrero de 2012

Estudian mediante restos de mamuts lanudos el clima del sur de la Península hace 40.000 años

Estudian mediante restos de mamuts lanudos el clima del sur de la Península hace 40.000 años
El área de la turbera de El Padul, en la provincia de Granada, tenía hace entre 30.000 y 40.000 años una temperatura media anual de entre 9 y 11°C, similar a la que tienen el sur de la península escandinava y Dinamarca en la actualidad.

Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado un estudio en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicado en la revista Quaternary Science Rewiews. Los resultados de la investigación derivan del análisis de los restos de tres mamuts lanudos hallados en la turbera en 1983, los más meridionales registrados en Europa.

Los especímenes estudiados datan de unos episodios muy fríos y secos que afectaron a toda Europa, llegando incluso al sur de la Península Ibérica, hace entre 30.000 y 40.000 años. “A partir del análisis de isótopos estables realizados en restos de dientes y huesos hemos visto que estos mamuts vivieron en una área esteparia bastante árida, que podría estar situada a decenas o cientos de kilómetros al oeste de El Padul, y que puntualmente, cuando las condiciones climáticas eran especialmente extremas, migraban a la zona de la turbera”, explica el investigador del CSIC Antonio Delgado, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra.

Estudio de los dientes

Los grandes mamíferos, como los elefantes o los extintos mamuts lanudos, necesitan grandes cantidades de agua y comida fresca a diario, lo que deja una señal isotópica en sus tejidos capaz de dar pistas sobre las condiciones climáticas de la época en la que vivieron. “Los dientes de los mamuts lanudos crecían durante toda su vida y generaban nuevas laminillas de esmalte según pasaban los años. Así, podemos identificar diferentes composiciones isotópicas muestreando en distintos puntos de los molares, lo que nos permite hacernos una idea de las variaciones ambientales que se producían a lo largo de la vida del animal”, comenta el investigador del CSIC Antonio García-Alix, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, coautor del estudio.

La turbera de El Padul es el punto más meridional de Europa donde se han hallado restos de mamuts lanudos. Estos animales llegaron al continente procedentes de Siberia hace unos 200.000 años y desaparecieron hace unos 4.000 años. Los restos empleados en esta investigación se encuentran expuestos en el Museo Arqueológico de Granada, en el Parque de las Ciencias de Granada y en el museo del Departamento de Estratigrafía y Paleontología de la Universidad de Granada, institución que también ha colaborado en el estudio.

CSIC

jueves, 16 de febrero de 2012

Formación estelar en las nubes oscuras de Tauro

Formación estelar en las nubes oscuras de Tauro
Una nueva imagen del telescopio APEX (Atacama Pathfinder Experiment), situado en Chile, muestra un sinuoso filamento de polvo cósmico de una longitud de más de diez años luz. En su interior, se ocultan estrellas recién nacidas junto con densas nubes de gas que, al borde del colapso, acabarán formando a su vez nuevas estrellas. Es una de las regiones de formación estelar más cercana a nosotros. Los granos de polvo cósmico están tan fríos que son necesarias observaciones de alrededor de un milímetro (como las llevadas a cabo por el instrumento LABOCA, instalado en el telescopio APEX) para detectar su débil brillo.

La Nube Molecular de Tauro, en la constelación de Tauro (El Toro), se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra. Esta imagen muestra dos partes de una larga estructura filamentosa en esta nube, conocidas como Barnard 211 y Barnard 213. Se llaman así en honor al atlas fotográfico de Edward Emerson Barnard, “Sobre las zonas oscuras del cielo” (On the dark markings of the sky), compilado a principios del Siglo XX. En luz visible, esas regiones aparecen como senderos oscuros, pobres en estrellas. Barnard acertó al argumentar que este aspecto se debía a “material que provoca un oscurecimiento en el espacio”.

Hoy sabemos que esas marcas oscuras son en realidad nubes de gas y granos de polvo interestelar. Los granos de polvo — diminutas y finas partículas similares al hollín y la arena — absorben la luz visible, bloqueando nuestra visión del rico campo de estrellas que se oculta tras las nubes.

La Nube Molecular de Tauro es especialmente oscura en longitudes de onda visibles, ya que carece de estrellas masivas que iluminen la nube tal y como ocurre en otras regiones de formación estelar como Orión. Los propios granos emiten un débil brillo pero, debido a que son extremadamente fríos (con temperaturas de alrededor de -260 grados Celsius) su luz solo puede verse en longitudes de onda mucho más largas que las de la luz visible: longitudes de alrededor de un milímetro.

Estas nubes de gas y polvo no son solo un obstáculo para los astrónomos que desean observar las estrellas que se ocultan tras ellas. De hecho, son el lugar del nacimiento de nuevas estrellas. Cuando las nubes colapsan por su propia gravedad, se fragmentan, generando pequeñas condensaciones de gas en cuyo interior pueden formarse densos núcleos, dentro de los cuales, el hidrógeno en forma gaseosa se vuelve lo suficientemente denso y caliente como para iniciar reacciones de fusión: ha nacido una nueva estrella. El nacimiento de la estrella está rodeado por una densa capa de polvo que bloquea las observaciones en longitudes de onda visibles. Ese es el motivo por el cual las observaciones en longitudes de onda más largas, como el rango milimétrico, son esenciales para la comprensión de los estadios iniciales de formación estelar.

La parte superior derecha del filamento mostrada aquí es Barnard 211, mientras que la parte inferior izquierda es Barnard 213. Las observaciones en el rango milimétrico hechas con la cámara LABOCA en APEX, que revelan la emisión térmica de los granos de polvo cósmicos, se muestran en tonos anaranjados, y están superpuestas a una imagen de la misma región obtenida en el rango visible, en la que puede verse el rico fondo de estrellas. La estrella brillante situada encima del filamento es φ Tauri, mientras que la estrella parcialmente visible situada en el margen izquierdo de la imagen es HD 27482. Ambas estrellas están más cerca de nosotros que el filamento, y no están asociadas al mismo.

Las observaciones muestran que Barnard 213 ya se ha fragmentado en varios núcleos densos —tal y como muestran las concentraciones de polvo brillante— donde ya ha tenido lugar la formación de estrellas. Sin embargo, Barnard 211 está en un estadio anterior de su evolución; el colapso y la fragmentación aún están teniendo lugar, lo que desencadenará la formación estelar en un futuro. Para los astrónomos esta región es, por tanto, un lugar excelente para estudiar cómo las denominadas por Barnard “zonas oscuras del cielo” juegan un papel crucial en el ciclo de la vida de las estrellas.

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Observatorio Europeo Austral, ESO

domingo, 12 de febrero de 2012

Un día en Venus podría durar 6.5 minutos más de lo previsto

Un día en Venus podría durar 6.5 minutos más de lo previsto
La nave Mars Express enviada por la Agencia espacial Europea (ESA, en sus siglas en inglés) ha descubierto a través de rayos infrarrojos que Venus gira más despacio de lo que habían estimado previamente los científicos y que su día podría durar 6.5 minutos más de lo previsto.

Gracias al instrumento Virtis, los científicos estudiaron las características de la superficie de Venus mediante unas ondas infrarrojas que consiguieron penetrar en la capa de nubes que cubren al planeta. Tras alcanzar la superficie, los investigadores descubrieron que algunos rayos se habían desplazado 20 kilómetros de su localización prevista.

La velocidad de rotación aceptada por la comunidad científica fue medida por la NASA a principios de 1990. En los años 1980 y 1990, los orbitadores Venera y Magallanes hicieron mapas de la superficie de Venus, lo que supuso el primer punto de vista global y detallado de este planeta.

Durante su misión de cuatro años, Magallanes permitió determinar la longitud del día en Venus, similar a 243 días terrestres. Sin embargo, las características superficiales observadas recientemente por Venus Express apuntan a que Venus gira más despacio y la longitud de su día es 6.5 minutos superior al tiempo estimado por Magallanes.

"Cuando los dos mapas no se alinearon, lo primero que pensé es que era un error en mis cálculos, pero hemos comprobado todos los errores posibles que podríamos pensar", dijo Nils Müller, uno de los principales autores de los trabajos de investigación sobre la rotación.

Varios científicos, entre ellos Ozgur Karatekin del Observatorio Real de Bélgica, analizaron la posibilidad de que se hubieran producido variaciones aleatorias a corto plazo en la longitud de un día en Venus, pero llegó a la conclusión de que éstos deberían haber resultado en más largos plazos.

Las nuevas mediciones ayudarán a los científicos a determinar si Venus tiene un núcleo sólido o líquido y, por lo tanto, una mayor comprensión de la creación del planeta y cómo ha evolucionado. Si Venus tiene un núcleo sólido, su masa debería estar más concentrada en el centro y, en este caso, la rotación del planeta reaccionaría en menor medida a las fuerzas externas.

La más importante de estas fuerzas se produce por la densa atmósfera -más de 90 veces la presión de la Tierra- y sistemas de alta velocidad del tiempo, que se creen que cambian la velocidad de rotación del planeta a través de la fricción con la superficie.

Por ejemplo, la Tierra experimenta un efecto similar, causado en gran parte por el viento y las mareas. La duración de un día en la Tierra puede cambiar en aproximadamente una milésima de segundo dependiendo de los patrones de vientos y temperaturas en el transcurso de un año.

EUROPA PRESS

sábado, 11 de febrero de 2012

La unión de Asia y Norteamérica en el futuro supercontinente Amasia

La unión de Asia y Norteamérica en el futuro supercontinente Amasia. Ross Mitchell et al.
Investigadores estadounidenses han planteado una nueva teoría de desplazamiento de los continentes que ubica el centro de un futuro supercontinente, denominado Amasia, en un lugar cercano al Polo Norte. Según esta hipótesis, el océano Ártico y el mar Caribe desaparecerán, la separación entre América del Norte y del Sur dejará de existir y se unirán por su zona norte a Asia y Europa.

Un equipo de geólogos de la Universidad de Yale (EE UU) ha planteado una nueva hipótesis sobre hacia dónde se desplazarán los grandes bloques continentales y cuál será su distribución dentro de millones de años.

Los autores del trabajo han llamado a este proceso orthoversion y lo describen en el último número de la revista Nature. Según su teoría, el continente americano se desplazaría hacia el norte y provocaría que el actual océano Ártico y el mar Caribe desaparecieran.

Como explica el trabajo, después de que las aguas del Ártico y del Caribe dejen de existir, “estaríamos de camino hacia el próximo supercontinente", explica Ross Mitchell, investigador de la Universidad de Yale y autor principal del artículo. Además, América del Norte y del Sur, fundidas, terminarían por juntarse con Europa y Asia.

El experto reconoce a SINC que este tercer modelo “representa un término medio entre las otras dos teorías que ya existen (sobre la creación de un supercontinente) y que son completamente opuestas entre sí”.

En este modelo, tanto Asia como América del Norte, que estarían unidas por una nueva cordillera formada tras su colisión, podrían ocupar el centro del nuevo Amasia, ubicado en un punto cercano al Polo Norte actual.

“Todavía falta mucho para que ocurra tal acontecimiento”, afirma Mitchell, aunque estima que la unión de América con Eurasia ocurriría dentro de entre 50 y 200 millones de años.

Taylor M. Kilian, investigador de la misma universidad y segundo autor del estudio añade: "Este tipo de análisis nos ofrecen una forma de organizar los continentes, tanto en latitud y longitud, y permiten comprender mejor la dinámica del interior profundo de la Tierra".

“Los resultados son importantes para tener conocimientos más profundos sobre el funcionamiento interno de la Tierra y para una mejor comprensión de la geografía de su superficie cambiante”, concluye Mitchell.

Dos teorías previas

Según un modelo anterior denominado “de introversión”, dentro de 50 millones de años el mar Mediterráneo desaparecería, Europa y África colisionarían y Australia se uniría a Indonesia. Estos movimientos, sumados al desplazamiento de la Antártida hacia el norte y a la desaparición del hielo de Groenlandia, provocarían un aumento del nivel del mar cercano a los 90 metros, con las consiguientes inundaciones y cambios en el clima.

Si estos hechos ocurrieran, 200 millones de años después África se desplazaría hasta chocar con Norteamérica y envolvería Sudamérica convirtiendo al océano Pacífico en el más extenso al ocupar la mitad del planeta. La teoría denomina Pangea Última al supercontinente que se hubiera formado tras estos cambios.

La otra alternativa es la de extroversión, un modelo opuesto al anterior. En esta hipótesis todo el continente americano se desplazaría por el océano Pacífico y rotaría hasta envolver Siberia y unirse con Asia, dando como resultado Amasia.

A su vez, la Antártida migraría en dirección hacia el norte mientras que el este de África, separada del resto del continente, y Madagascar se moverían a lo largo del océano Índico hasta fusionarse con Asia. Esta teoría predice que las aguas del Pacífico se cerrarán por completo dentro de 350 millones de años.

SINC

jueves, 9 de febrero de 2012

La imagen infrarroja más precisa de la Nebulosa de Carina, una guardería estelar

La imagen infrarroja más precisa de la Nebulosa de Carina, una guardería estelar
El telescopio Very Large Telescope (VLT) de ESO ha proporcionado la imagen infrarroja más precisa obtenida hasta el momento de la Nebulosa de Carina, una guardería estelar. Muchos detalles que hasta ahora permanecían ocultos, esparcidos a lo largo de una espectacular panorámica celeste de gas, polvo y estrellas jóvenes, han salido a la luz. Esta es una de las imágenes más espectaculares creadas nunca por el telescopio VLT.

En lo más profundo del corazón de la zona sur de la Vía Láctea late una guardería estelar llamada la Nebulosa de Carina. Se encuentra a unos 7.500 años luz de la Tierra, en la Constelación de Carina (La Quilla). Esta nube, formada por polvo y gas brillante, es una de las incubadoras de estrellas muy masivas más cercanas a la Tierra, y contiene algunas de las estrellas más brillantes y pesadas halladas hasta el momento. Una de ellas, la misteriosa y altamente inestable Eta Carinae, fue, durante varios años de la década de 1840, la segunda estrella más brillante de todo el cielo. Es muy probable que, si sigue los estándares astronómicos, acabe estallando como supernova en un futuro no muy lejano. La Nebulosa de Carina es un laboratorio perfecto para los astrónomos que quieren estudiar el violento nacimiento y el inicio de la vida de las estrellas.

A pesar de que esta nebulosa ya es espectacular en imágenes obtenidas en el rango visible, muchos de sus secretos permanecen ocultos tras densas nubes de polvo. Para penetrar ese velo, un equipo europeo de astrónomos, liderado por Thomas Preibisch (Observatorio Universitario, Munich, Alemania) ha utilizado las capacidades del Very Large Telescope de ESO junto con la cámara sensible infrarroja HAWK-I.

Para crear esta imagen, se han combinado cientos de imágenes individuales: todo para obtener el mosaico infrarrojo más detallado hasta el momento de la nebulosa, logrando una de las imágenes más espectaculares creadas con el VLT. Nos muestra, no solo las brillantes estrellas muy masivas, sino que también nos deja ver cientos de miles de estrellas mucho más débiles que antes permanecían invisibles.

La propia estrella Eta Carinae aparece deslumbrante en la parte inferior izquierda de la nueva imagen. Está rodeada por nubes de gas que brillan bajo el ataque violento de la radiación ultravioleta. En la imagen también hay muchas manchas compactas de material oscuro que permanece opaco incluso en el rango infrarrojo. Se trata de los nidos cargados de polvo en los que se están formando nuevas estrellas.

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Observatorio Europeo Austral, ESO

martes, 7 de febrero de 2012

Mars Express descubre que Marte tuvo un gran océano

Mars Express descubre que Marte tuvo un gran océano
Mars Express ha encontrado pruebas que indican que una parte de Marte estuvo cubierta por un océano. Gracias a su radar, se han encontrado sedimentos característicos de un lecho oceánico en una región delimitada por una posible línea costera.

El radar MARSIS lleva recogiendo datos de la superficie de Marte desde que entró en servicio en el año 2005. Jérémie Mouginot, del Instituto de Planetología y Astrofísica de Grenoble (IPAG) y de la Universidad de California en Irvine, y su equipo han analizado más de dos años de datos y descubrieron que las llanuras del norte de Marte están cubiertas por depósitos de baja densidad.

“Pensamos que se trata de material sedimentario, tal vez rico en hielo”, explica Mouginot. “Es una prueba bastante sólida de que en algún momento esta región estuvo cubierta por un océano”.

Hace tiempo que la comunidad científica sospecha que pudo existir un océano en Marte; las imágenes obtenidas por varias misiones también muestran características del terreno que recuerdan a las costas de nuustro planeta. Sin embargo, este es un asunto que continua rodeado de controversia.

El equipo de Mouginot piensa que esta región estuvo cubierta por las aguas en dos momentos diferentes de la historia de Marte: hace 4.000 millones de años, cuando imperaba un clima más cálido, y hace 3.000 millones de años, cuando los hielos subterráneos se fundieron a causa de un gran impacto, drenándose hacia las zonas de menor elevación.

“MARSIS es capaz de penetrar en el terreno, revelando la estructura de los primeros 60-80 metros del subsuelo del planeta”, explica Wlodek Kofman, líder del equipo de radar en el IPAG. “En toda esta capa podemos ver pruebas que indican la presencia de hielo y de material sedimentario”.

MARSIS muestra los depósitos sedimentarios como zonas de baja reflectividad radar. Normalmente estos depósitos están formados por materiales granulares de baja densidad, fruto de la erosión y del arrastre del agua.

Sin embargo, este último océano tuvo un carácter temporal. En menos de un millón de años, según apunta Mouginot, todo el agua que contenía se habría vuelto a congelar en el subsuelo o se habría evaporado.

“Pensamos que no permaneció en estado líquido el tiempo suficiente como para que se formase vida”.

Para encontrar pruebas de la existencia de vida en el Planeta Rojo, los astrobiólogos tendrán que remontarse todavía más en la historia de Marte, a cuando el agua permanecía en estado líquido durante periodos de tiempo mucho más prolongados.

Sin embargo, este trabajo aporta las mejores pruebas de las que se dispone actualmente sobre la existencia de grandes masas de agua en el Marte primitivo, así como del papel que jugó el agua en la historia geológica del planeta.

“Los anteriores estudios sobre la presencia de agua en Marte estaban basados en imágenes y en datos mineralógicos, o en mediciones atmosféricas. Ahora también contamos con la información del subsuelo recogida por el radar”, explica Olivier Witasse, Científico del Proyecto Mars Express para la ESA.

“Esto añade nuevas piezas al rompecabezas, pero la gran pregunta sigue siendo ¿a dónde se fue todo el agua?”.

Mars Express continúa su investigación.

European Space Agency, ESA

lunes, 6 de febrero de 2012

Una araña atrapada en ámbar más de 100 millones de años

Una araña atrapada en ámbar más de 100 millones de años
Un nuevo artículo publicado en la revista 'Paleontology' ha vuelto a colocar en el foco de la Paleontología internacional al yacimiento de San Just, situado en la localidad turolense de Utrillas. En dicha publicación se describen tres arañas españolas fosilizadas en ámbar procedentes de los yacimientos cretácicos de ámbar situados en El Soplao (Cantabria), Peñacerrada I (Burgos) y San Just (Teruel).

Estas nuevas arañas representan los miembros más antiguos descritos de la familia Oonopidae a día de hoy, y pertenecen uno de sus linajes más antiguos: el género Orchestina. Las arañas de esta familia son pequeñas merodeadoras de distribución geográfica mundial, que viven en multitud de hábitats, como por ejemplo entre la maleza o la corteza de los árboles, o bajo piedras u hojarasca.

La araña de San Just, atrapada en ámbar más de 100 millones de años, está depositada en la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis (Museo Aragonés de Paleontología). Ha sido descrita gracias a que ha sido posible tomografiar dicho ejemplar mediante luz sincrotrón en la European Synchrotron Radiation Facility (ESRF) en Grenoble (Francia), según han informado desde el Departamento de Industria e Innovación.

En este trabajo de investigación, se ha definido por primera vez un ejemplar de araña utilizando tomografías -técnica de procesado de imágenes por secciones- obtenidas mediante radiación sincrotrón, demostrándose una vez más que esta técnica supone una revolución para la Paleontología.

Las tomografías por contraste de fase mediante luz sincrotrón, permiten la obtención de un modelo tridimensional de alta resolución del insecto fosilizado que se está estudiando. Al final del proceso de reconstrucción, es posible orientar este modelo a voluntad para observar los caracteres de interés en el ejemplar e incluso realizar disecciones virtuales del mismo para acceder a información que, de otro modo, permanecería oculta en el interior.

Además, la técnica resulta vital para el estudio de ámbares opacos, en los que los métodos ópticos convencionales -microscopía- no tienen utilidad.

De las tres arañas españolas, la de 'El Soplao' es la única que se ha podido reconocer como nueva especie por ser macho, ya que las hembras carecen de los caracteres necesarios para designar nuevas especies en la familia de los oonópidos.

EUROPA PRESS

domingo, 5 de febrero de 2012

Un planeta rocoso cerca de un infierno estelar

Un planeta rocoso cerca de un infierno estelar
A cuarenta años luz de la Tierra, un planeta rocoso llamado "55 Cancri e" circula peligrosamente cerca de un infierno estelar. Completando una órbita en tan solo 18 horas, el planeta extraterrestre se encuentra ubicado 26 veces más cerca de su estrella de lo que Mercurio está del Sol.

Si la Tierra estuviera en la misma posición, el suelo que yace debajo de nuestros pies se calentaría hasta los 1.760 °C (3.200 °F). Los investigadores han pensado durante mucho tiempo que 55 Cancri e debería de ser un páramo de rocas resecas.

Ahora están pensando de nuevo. Nuevas observaciones llevadas a cabo por el Telescopio Espacial Spitzer, de la NASA, sugieren que 55 Cancri e puede ser más húmedo y extraño de lo que cualquiera imaginaba.

Recientemente, Spitzer midió la extraordinariamente pequeña cantidad de luz que 55 Cancri e bloquea cuando cruza enfrente de su estrella. Estos tránsitos tienen lugar cada 18 horas, otorgando de este modo a los investigadores repetidas oportunidades para recolectar los datos que necesitan con el fin de estimar el ancho, el volumen y la densidad del planeta.

De acuerdo con las nuevas observaciones, 55 Cancri e tiene una masa que es 7,8 veces mayor y un radio que mide un poco más del doble que el de la Tierra. Estas propiedades colocan a 55 Cancri e en la clase de exoplanetas de tipo "superTierra", de los cuales se han encontrado unas cuantas docenas. Sin embargo, sólo un puñado de superTierras cruza la cara de sus estrellas cuando se ven desde nuestro punto de vista en el cosmos; de modo que 55 Cancri e es uno de los que mejor se entienden.

Cuando 55 Cancri e fue descubierto en 2004, las estimaciones iniciales de su tamaño y de su masa coincidían con los de un planeta denso de roca sólida. Pero los datos proporcionados por Spitzer sugieren lo contrario: Alrededor de una quinta parte de la masa del planeta debe de estar formada por elementos livianos y compuestos, que incluyen al agua. Dado el intenso calor y la elevada presión que probablemente experimentan estos materiales, los investigadores creen que es posible que los compuestos existan en un estado de fluido "supercrítico".

Un fluido supercrítico es un estado de la materia a alta presión y a alta temperatura, que se puede describir mejor como un gas con propiedades de líquido, y como un maravilloso solvente. El agua se convierte en supercrítica en algunas turbinas de vapor, y tiende a disolver los extremos de las paletas de la turbina. Se utiliza dióxido de carbono supercrítico para eliminar la cafeína de los granos de café y, en algunas ocasiones, para lavar en seco la ropa. El combustible líquido para cohetes es también supercrítico cuando emerge de la cola de una nave espacial.

En 55 Cancri e, este material puede estar literalmente supurando (¿o será que se está evaporando?) de las rocas.

Con solventes supercríticos que salen de la superficie del planeta, una estrella de proporciones aterradoras que llena gran parte del cielo durante el día, y con años enteros que transcurren en cuestión de horas, 55 Cancri e enseña una valiosa lección: El hecho de que un planeta sea similar en tamaño a la Tierra no significa que el planeta es similar a la Tierra.

Esto es algo para replantear.



Ciencia@NASA

Hubble capta la galaxia más brillante descubierta hasta ahora

Hubble capta la galaxia más brillante descubierta hasta ahora
El telescopio espacial Hubble ha obtenido unas vistas sin precedente de la galaxia más brillante descubierta hasta ahora gracias a un fenómeno conocido como "lente gravitacional", ha informado la NASA.

Ese fenómeno ocurre cuando la gravedad de un objeto gigantesco, como el Sol, un agujero negro o todo un conjunto de galaxias causa una curvatura en el tiempo-espacio, agregó la agencia espacial estadounidense en un comunicado.

La luz procedente de objetos más distantes y brillantes se flexiona y magnifica cuando pasa por esa región trastornada por la gravedad.

La agencia espacial indicó que "esta observación proporciona una oportunidad única para el estudio de las propiedades físicas de una galaxia que forma, de manera vigorosa, estrellas cuando el Universo tenía apenas un tercio de su edad actual".

Jane Rigby y su equipo de astrónomos en el Centro Goddard de Vuelo Espacial de la NASA en Greenbelt, Maryland, apuntaron el telescopio Hubble hacia uno de los ejemplos más notables de lente gravitacional, un arco de luz de casi 90 grados en el conjunto galáctico RCS2 032727-132623.

La vista que el Hubble obtuvo de la galaxia distante es mucho más detallada de la imagen que se hubiera obtenido sin la presencia del lente gravitacional.

La presencia de ese "lente amplificador" muestra cómo las galaxias evolucionaron desde hace 10.000 millones de años, según la NASA.

Mientras que las galaxias más cercanas a la Tierra están plenamente maduras y se aproximan al fin de su historia como criadero de estrellas, las galaxias más distantes proporcionan un testimonio de los tiempos de formación del universo, de acuerdo con la agencia.

Están tan distantes que la luz de aquellos acontecimientos cósmicos sólo alcanza la Tierra ahora. Las galaxias más distantes no sólo brillan más tenues en el espacio sino que aparecen mucho más pequeñas.

En 2006 un equipo de astrónomos que usó el Very Large Telescope (VLT, literalmente Telescopio Muy Grande -el instrumento óptico más avanzado del mundo) en Chile, midió la distancia del arco y calculó que esta galaxia parece tres veces más brillantes que las otras galaxias, vistas también a través de lentes, descubiertas antes.

En 2011 los astrónomos usaron el Hubble para tomar imágenes y analizar la galaxia con el telescopio orbital. Como es típico en los lentes gravitacionales la imagen distorsionada de la galaxia se repite varias veces en el conjunto de lente que aparece al frente.

La tarea de los astrónomos es reconstruir cómo se vería realmente la galaxia sin el efecto de distorsión.

La aguda visión del Hubble permitió que los astrónomos eliminaran las distorsiones y reconstruyeran la imagen galáctica como se vería normalmente.

La reconstrucción muestra las regiones brillantes donde se forman las estrellas, mucho más iluminadas que cualquier región de estrellas jóvenes en la Vía Láctea.

EFE

sábado, 4 de febrero de 2012

Una súperTierra con posibilidades de tener agua y vida

Una súperTierra con posibilidades de tener agua y vida
Un equipo internacional de científicos ha descubierto una súper-Tierra que orbita en la zona habitable de su estrella, a unos 22 años luz de nuestro planeta, con más posibilidades de tener agua y vida que cualquier exoplaneta, según anunciaron en la publicación "Astrophysical Journal Letters".

"Este planeta es el mejor candidato nuevo para contener agua líquida y, quizás, la vida tal como la conocemos", asegura el español Guillem Anglada-Escudé, director de la investigación junto con Paul Butler, de la Institución Carnegie para la Ciencia.

Con un período orbital de unos 28 días, el planeta GJ 667Cc, que calculan que tiene 4,5 veces la masa de la Tierra, gira alrededor de su sol en la zona donde la temperatura no es ni demasiado caliente ni demasiado fría para que exista agua líquida en su superficie.

"Esto se tiene que entender en un sentido relativo, pero comparado con los que ya se han descubierto éste es ahora mismo el mejor ajuste a lo que podríamos esperar", ha dicho en declaraciones a Efe Anglada-Escudé.

En la órbita en la que está el planeta satisface las condiciones en las que podría existir agua, sin necesidad de cumplir otros requisitos como sucede con algunos planetas descubiertos que, por ejemplo, necesitarían una atmósfera con muchos gases invernadero.

El nuevo planeta recibe el 90 por ciento de la luz que recibe la Tierra. Sin embargo, debido a que la mayor parte de su luz entrante está en la banda del infrarrojo, el planeta absorbe un mayor porcentaje de esta energía, que calculan puede ser la misma que la la Tierra absorbe del Sol, apuntan.

"Es el mejor candidato a tener agua líquida, cumple las condiciones más adecuada, si hubiera un marcador de cero a cien, éste estaría en el ochenta, mientras que los otros estarían en el sesenta o cincuenta", aseguró el científico.

Los investigadores encontraron evidencia de al menos uno y posiblemente otro u otros dos planetas orbitando la estrella GJ 667C, que se encuentra a unos 22 años luz de la Tierra.

El estudio indica que la estrella pertenece a un sistema triple y tiene una composición diferente al Sol, con concentración muy inferior de elementos más pesados que el helio como el hierro, el carbono y el silicio.

Estos elementos son los componentes básicos de los sistemas terrestres planetas, por eso "es significativo, porque indica que el mecanismo por el que se forman los planetas sigue funcionando aunque esas estrellas sean pobres en metales".

Según los investigadores, esto indica que la existencia de planetas habitables puede darse en una mayor variedad de ambientes de lo que se creía anteriormente.

El equipo encontró además que el sistema también podría contener un planeta gigante de gas y otra súper-Tierra con un periodo orbital de 75 días.

Sin embargo, son necesarias nuevas observaciones para confirmarlo.

Anglada-Escudé, actualmente vinculado a la Universidad de Gotinga (Alemania), señaló que con la nueva generación de instrumentos científicos los investigadores serán capaces de examinar muchas estrellas con estas características y "finalmente buscar huellas espectroscópicas de vida en estos mundos".

Los investigadores utilizaron datos públicos del Observatorio Europeo del Sur (ESO) y un nuevo método de análisis de datos al que incorporaron las mediciones del espectrógrafo del observatorio de alta resolución Echelle y el espectrógrafo del buscador de plantas del Carnegie a bordo del Telescopio Magallanes II.

En su búsqueda planetaria, los expertos midieron las pequeñas oscilaciones que se producen en una estrella causadas por el "tirón" gravitatorio que provoca un planeta al acercarse, con la herramienta de software JARPS-TERRA.

EFE

jueves, 2 de febrero de 2012

Una cuna de formación estelar

Una cuna de formación estelar
Esta nueva imagen muestra una guardería de estrellas llamada NGC 3324. Fue tomada utilizando el instrumento Wide Field Imager instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros de ESO, en el observatorio de La Silla, en Chile. La intensa radiación ultravioleta emitida por varias estrellas jóvenes de NGC 3324 provoca el brillo de la nube de gas en variados colores y ha generado una cavidad en el gas y el polvo circundantes.

NGC 3324 está situada en la constelación austral de Carina (La Quilla, que forma parte del navío Argo de Jasón), aproximadamente a 7.500 años luz de la Tierra. Se encuentra en la zona norte de las afueras del caótico entorno de la Nebulosa de Carina, esculpida por muchas otras cunas de formación estelar. Un rico depósito de gas y polvo en la región de NGC 3324 alimentó un estallido de nacimiento estelar varios millones de años atrás, lo que llevó a la creación de varias estrellas pesadas y muy calientes que destacan en la nueva imagen.

Los vientos estelares y la intensa radiación de estas estrellas jóvenes han creado un agujero en el gas y el polvo circundantes. Esto resulta aún más evidente si observamos el muro de material que puede verse en la parte central derecha de la imagen. La radiación ultravioleta que proviene de las estrellas jóvenes calientes arranca los electrones de las capas exteriores de los átomos de hidrógeno, que son recapturados, provocando un brillo carmesí característico de los saltos de nivel de energía que sufren las cascadas de electrones, mostrando el alcance del gas local difuso.

Otros elementos muestran diferentes colores, como el característico brillo amarillo verdoso del oxígeno ionizado dos veces, en las partes centrales de la imagen.

Al igual que con las nubes del cielo de nuestro planeta, los observadores de las nebulosas encuentran similitudes en esas nubes cósmicas. Uno de los apodos para la región de NGC 3324 es la nebulosa de Gabriela Mistral, la poetisa chilena ganadora de un premio Nobel. El borde del muro de gas y polvo de la derecha guarda un gran parecido con un rostro humano de perfil, siendo la protuberancia central la parte que correspondería a la nariz.

La potencia del instrumento Wide Field Imager, instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros de ESO, en el observatorio de La Silla, en Chile, revela también muchas zonas oscuras en NGC 3324. Los granos de polvo de estas regiones bloquean la luz que llega del gas brillante de fondo, creando zonas de imprecisas filigranas que añaden otra capa a la evocadora estructura de este panorama.

En el pasado, la nítida mirada del Hubble Space Telescope también se posó sobre NGC 3324. Hubble puede captar detalles más finos que los captados en la vista panorámica del instrumento Wide Field Imager, pero en un campo de visión mucho más pequeño. Los dos instrumentos utilizados a la vez pueden proporcionar ambas perspectivas: la visión amplia y el detalle.

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Observatorio Europeo Austral, ESO

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