jueves, 31 de mayo de 2012

Peine de frecuencias láser para encontrar otras Tierras

Peine de frecuencias láser para encontrar otras Tierras
Un equipo, con participación del IAC, observa con éxito un exoplaneta empleando la tecnología LFC, conocida como ‘peine de frecuencias láser’. El trabajo abre la puerta a la espectrometría de muy alta precisión, llamada a jugar un destacado papel en la búsqueda de planetas como la Tierra.

Un equipo, con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha probado con éxito la nueva tecnología de peine de frecuencias láser en la observación de un planeta fuera del Sistema Solar. El trabajo, que aparece publicado en el último número de la revista Nature, supone un importante avance en el uso de espectrógrafos, instrumentos claves para buscar planetas tipo la Tierra en ‘zonas habitables’ o medir la aceleración del universo. Según los investigadores, el peine láser –un desarrollo galardonado con el Nobel de Física en 2005-, resulta al menos cuatro veces más preciso que los actuales instrumentos.

Los espectrógrafos son instrumentos que descomponen la luz captada por los telescopios. De la misma forma que la lluvia descompone la luz en un arco iris, estos aparatos extraen todos los colores o longitudes de onda del brillo que emiten los objetos celestes. Con ello, logran determinar cuestiones como las velocidades de las galaxias, cuántos planetas orbitan en torno a una determinada estrella o cómo se expande el universo.

Si la precisión es una característica que se exige a todo instrumento de medición, más aún en aquellos que analizan objetos a millones de kilómetros de la Tierra: “Para que las frecuencias de luz puedan medirse de forma correcta, el espectrógrafo requiere ser calibrado”, explica el investigador del IAC y coautor del trabajo Rafael Rebolo. “Hasta ahora calibrábamos los espectrógrafos utilizando lámparas de gases, principalmente torio y argón. Se trata de una técnica que ofrece datos bastante precisos, pero no perfectamente estables a largo plazo”, añade.

Los nuevos retos de la Astrofísica, que ya mira al proyecto E-ELT (Telescopio Europeo Extremadamente Grande), requieren “precisiones en la longitud de onda mejores que la billonésima parte de un metro”, señala el científico del IAC. Para lograrlo, el equipo trabaja desde hace varios años con la tecnología LFC (acrónimo de Laser Frequency Comb): “Es un complejo sistema láser que emite pulsos ultracortos, con una duración de menos de la billonésima parte de un segundo, que producen millones de colores perfectamente definidos. Las frecuencias de estos colores son controladas por un reloj atómico de precisión extrema”, describe Jonay González Hernández, investigador post-doctoral del IAC.

Al dispersarse la luz del láser LFC a través del espectrógrafo, se dibuja un patrón similar a un peine de infinidad de colores situados a igual distancia unos de otros. “De esta manera, es posible conocer la longitud de onda que recibe cada uno de los píxeles detectados con gran precisión”, indica el astrofísico.

Los investigadores del IAC y sus compañeros eligieron la estrella HD75289, una estrella joven situada a más de 90 años luz de la Tierra, para comprobar cómo se comporta el peine de frecuencias. “La seleccionamos porque sabíamos que en torno a ella orbita un planeta. La idea era obtener un conjunto de medidas que revelase su presencia y demostrar que, con el LFC, se obtiene una curva de velocidad de la estrella más precisa que empleando los sistemas tradicionales. Así ha sido”, resume el investigador del IAC.

En busca de otras ‘Tierras’

Los físicos John Hall y Theodor Hänsch, éste último coautor de este trabajo de Nature, fueron distinguidos con el premio Nobel de Física de 2005 por concebir la tecnología LFC. Su aplicación posterior en Astrofísica ha permitido el desarrollo de una técnica llamada a ser revolucionaria para la espectroscopía de alta precisión. “Se trata de un salto cualitativo en la búsqueda de planetas tipo Tierra en estrellas como el Sol”, indica Rebolo. Hay otros métodos para realizar esta búsqueda, como la fotometría de eclipses, pero las posibilidades de la espectrometría son enormes: “Es capaz de poner de manifiesto la presencia de planetas sea cual sea la orientación de su órbita alrededor de la estrella. No se requiere una alineación determinada como en el caso de los eclipses”, destaca.

Visto de otra manera: si un observador en otro punto de la galaxia quisiera detectar la Tierra en su órbita co~ el Sol, debería emplear un equipo lo suficientemente sensible para captar los cambios de velocidad en la estrella con una amplitud de tan sólo 9 centímetros por segundo. Esto es lo que logran los peines de frecuencias, lo que –según el equipo- hará posible la detección de exoplanetas con masas similares a la de la Tierra en zonas ‘habitables’, es decir, a distancias de su estrella cercanas a la posición terrestre. Esos planetas están entre los candidatos para encontrar vida fuera del Sistema Solar.

Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)

miércoles, 30 de mayo de 2012

En directo el último tránsito de Venus del siglo

En directo el último tránsito de Venus del siglo
La noche del 5 al 6 de junio se producirá el último tránsito del planeta Venus por delante del Sol durante este siglo. No volverá a suceder hasta 2117. Será un espectáculo único que SINC retransmitirá desde su web gracias al proyecto GLORIA, una iniciativa europea coordinada por la Universidad Politécnica de Madrid y en la que también participan el CSIC, el Instituto de Astrofísica de Canarias y la Universidad de Málaga.

El último tránsito de Venus por delante del Sol en el siglo XXI, que ocurrirá la noche del 5 al 6 de junio, se podrá seguir a través de internet. La web de SINC retransmitirá la señal que envíen en directo los responsables del proyecto europeo GLORIA, que ha desplazado equipos a Australia, Japón y Noruega para observar un espectáculo astronómico que no se volverá a ver hasta 2117. Los expedicionarios comentarán en directo, en español e inglés, lo que vaya sucediendo.

La duración del tránsito será de 6 horas y 40 minutos. Se retransmitirán en directo unos 70 minutos coincidiendo con los momentos más interesantes del fenómeno: la entrada de Venus al disco solar (00h04-00h34 del día 6, hora peninsular española), el punto medio del tránsito (03h25-03h35) y la salida de Venus del disco solar (06h26-06h56). El resto del tiempo, desde las 00h00 y cada cinco minutos se refrescará la imagen del Sol y Venus desde los tres puntos para mantener actualizado el portal de la retransmisión.

En poco más de seis horas Venus cruzará el disco del Sol. El evento solo será visible desde el hemisferio diurno terrestre, es decir, la parte del planeta en la que el Sol estará por encima del horizonte durante el tránsito. La costa este de Australia será uno de los mejores lugares para su observación. En España el fenómeno no será visible en su totalidad. Solo se podrá observar el final del tránsito a la salida del Sol el día 6 de junio desde la costa norte mediterránea y las islas Baleares.

Un fenómeno extraordinariamente inusual

Se entiende por 'tránsito' de un astro su paso por delante del disco de otro de mayor tamaño aparente. Hay distintos tipos, como el de los satélites galileanos sobre el disco de Júpiter o exoplanetas sobre la estrella madre. Pero los tránsitos de los planetas interiores –Mercurio y Venus– sobre el disco solar son los que despiertan mayor interés social por la posibilidad de su observación sin necesidad de telescopios, aunque siempre con sistemas que no dañen los ojos.

Mientras que cada siglo se pueden producir unos 13 o 14 tránsitos de Mercurio –el último fue el 7 de mayo de 2003–, los tránsitos de Venus son fenómenos extraordinariamente inusuales. El del próximo 6 de junio será la última oportunidad que tendrá la mayoría de los habitantes de la Tierra para presenciar este curioso fenómeno.

En promedio hay dos cada poco más de un siglo, separados 8 años, aunque el intervalo entre parejas va alternándose entre los 105,5 y los 121,5 años. En algunas ocasiones, como sucedió en 1388, uno de los tránsitos de la pareja puede no producirse, ya que no coincide con el paso por el nodo. En la historia solo seis tránsitos de Venus han sido observados en 1639, 1761, 1769, 1874, 1882 y el último en junio de 2004.

Actividades educativas

El tránsito de Venus es la primera de una serie de retransmisiones en directo de eventos astronómicos que ofrecerá GLORIA para promover la astronomía y ciencia ciudadana entre el público. De hecho, al mismo tiempo que el tránsito se van a desarrollar actividades educativas para involucrar a los estudiantes de secundaria.

La propuesta es que los alumnos determinen la distancia Tierra-Sol con imágenes del tránsito obtenidas por el equipo de astrónomos de GLORIA, además de calcular la latitud a través del fenómeno del Sol de medianoche. El acceso y gestión de estas actividades se realizará con moodle, un software libre de contenidos educativos.

GLORIA también organizará una actividad para que gente de todo el mundo pueda enviar y compartir sus imágenes del tránsito. No solo del evento astronómico, sino también de sí mismos, girando sus cámaras hacia la Tierra para capturar ese momento de sus vidas, con sus seres queridos, realizando sus actividades preferidas o en sus trabajos.

Para muchas personas del planeta, esta será su única oportunidad de ver un tránsito de Venus y con esta idea se pretende enviar un 'mensaje fotográfico al futuro'. ¿Qué historia queremos contarles a los que verán el próximo tránsito dentro de 105 años? ¿Qué pasaba en el mundo una noche de junio de 2012 bajo el espectáculo del tránsito de Venus?

UPM/IAC/GLORIA | SINC

jueves, 24 de mayo de 2012

La vida animal salió del agua a rastras

La vida animal salió del agua a rastras
La reconstrucción en 3D del esqueleto de Ichthyostega, el primer animal de cuatro patas que abandonó el medio acuático, ha permitido conocer cómo se movía. En contra de lo que se pensaba este tetrápodo no podía levantar su cuerpo del suelo y caminar, sino que se arrastraba apoyado en sus patas delanteras.

Hace unos 400 millones de años un animal de cuatro patas salió del agua y dio sus primeros pasos en un hábitat terrestre. Ahora, científicos británicos han hecho una reconstrucción en 3D del esqueleto de este tetrápodo y han descubierto que, en contra de lo que se pensaba, aún no podía caminar.

“La imagen que estamos acostumbrados a ver en museos y libros de texto de un animal saliendo del agua y caminando como una gran salamandra es totalmente incorrecta”, explica a SINC Stephanie Pierce, autora principal del estudio que publica Nature, e investigadora de la Universidad de Cambridge. “Los resultados del estudio demuestran que este ser no podía levantar su cuerpo del suelo”.

Pierce y sus colegas aplicaron las tecnologías informáticas y biomecánicas más punteras al análisis de fósiles de Ichthyostega, unos tetrápodos que vivieron hace 360 millones de años. En esta investigación los científicos separaron digitalmente los huesos del animal de la roca que los rodeaba, reconstruyeron el esqueleto usando un software de animación y estudiaron los ángulos y la amplitud de movimiento de cada articulación.

“Los resultados demuestran que las patas delanteras de los primeros tetrápodos habrían sido las primeras en adquirir una función de locomoción en tierra –explica Pierce–. En cambio las extremidades posteriores habrían evolucionando primero como un complemento de la cola para la natación y solo más tarde para caminar en tierra”.

“El hecho de que un animal tenga patas no significa que pueda caminar. Para desplazarse fuera del agua Ichthyostega movía las dos delanteras a la vez y las usaba como punto de apoyo para arrastrar su cuerpo después”, detalla Pierce.

“Evidentemente este ser se movía mejor en el agua –afirma el experto–. Las ‘manos’ le servían para sacar la cabeza del agua y respirar y comer y las patas traseras palmeadas y la cola las utilizaba para nadar. En tierra, las patas no le debían der ser de mucha utilidad “.

La reconstrucción en 3D del esqueleto se realizó a partir de los tres especímenes fósiles de Ichthyostega mejor conservados. Para comprobar la fiabilidad de sus resultados los científicos aplicaron la misma tecnología a animales conocidos, como salamandras y cocodrilos, y comprobaron que tanto el movimiento de las articulaciones como el total del modelo se ajustaban perfectamente a la realidad.

SINC

Reconocen tres tipos de dinosaurios carnívoros en Riodeva

Reconocen tres tipos de dinosaurios carnívoros en Riodeva
Un grupo de paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis han reconocido, a partir del hallazgo de una treintena de dientes, tres tipos de dinosaurios carnívoros en el yacimiento de Riodeva y que, pudieron vivir hace 150 millones de años. Los descubrimientos que, se han venido haciendo en la última década se han estudiado recientemente y acaban de ser publicados en la revista científica 'Paleobiodiversity and Palaeoenvironments'.

Francisco Gascó, uno de los paleontólogos que ha participado en el hallazgo, ha explicado que "a lo largo de los últimos diez años, poco a poco" se han ido encontrando estos dientes, de dinosaurios terópodos y procedentes de cuatro yacimientos distintos aunque todos en Riodeva. En total se han hallado 28 dientes. Ahora, más recientemente se han estudiado todos los hallazgos que, acaban de ser publicados.

Según ha dicho, la investigación se ha centrado sobre todo en el estudio de los 13 dientes mejor conservados lo que ha permitido reconocer "tres tipos diferentes de dinosaurios carnívoros", de hace 150 millones de años, coetáneos del Turiasaurus Riodevenisis.

Gascó ha explicado que "el diente de mayor tamaño correspondería a un dinosaurio muy grande". Según el estudio, podría ser pariente de los megalosaurios o de los carcarodontosaurios, puesto que pudo haber superado los 9 metros de largo. Aunque Gascó ha reconocido que es difícil de saber, sí ha considerado que "sería uno de los mayores depredadores de la época".

El segundo tipo de dinosaurio, con dientes "mucho menores y de una forma semejante a los dinosaurios que vemos en las estampas del Jurásico", corresponderían a terópodos de tamaño mediano, emparentados con Allosaurus. Por último, se ha descrito un tercer tipo de dinosaurio, de dientes pequeños con características semejantes a los dromeosaurios, grupo al que pertenece el Velociraptor.

En cualquier caso, el paleontólogo ha aclarado que, a través de los dientes, "nunca podremos decir exactamente qué especie de dinosaurio los poseyó, a no ser que sean unos dientes muy diferentes", así que "sólo nos podemos acercar al grupo al que pudieron pertenecer".

Con estos tres grupos de dinosaurios carnívoros se enriquece el catálogo de dinosaurios de Riodeva, que hasta ahora contaba con saurópodos como el Turiasaurus, el Gigante Europeo, el estegosaurios (Dacentrurus) y los ornitópodos.

El artículo publicado en la revista Paleobiodiversity and Palaeoenvironments lleva por título 'Theropod teeth diversity from the Villar del Arzobispo Formation (Tithonian-Berriasian) at Riodeva (Teruel, Spain)' y los autores del mismo son Francisco Gascó, Alberto Cobos, Rafael Royo-Torres, Luis Mampel y Luis Alcalá.

EUROPA PRESS

miércoles, 23 de mayo de 2012

Hallan restos de un mamut en un barranco de Tarragona

Hallan restos de un mamut en un barranco de Tarragona
El equipo de paleontólogos que desde hace cinco años excava en el barranco de La Boella, en La Canonja, ha encontrado nuevos restos óseos de mamut datados de hace 700.000 años, ha informado este miércoles el responsable de la excavación, Josep Vallverdú.

"En concreto, se han encontrado en el yacimiento del Forn restos de una tibia, de una costilla y un hueso articular de un mamut meridional de 700.000 años de antigüedad, así como muchos otros restos de diferentes animales como cérvidos, caballos, hipopótamos y fragmentos dentarios de una hiena", en este caso de 200.000 años, añade Valverdú.

También se han hallado restos de piedra tallada y herramientas fabricadas con sílex por humanos, que permiten "explicar la evolución de los animales y de los grupos humanos prehistóricos".

A su juicio, estos descubrimientos sitúan La Boella "a la altura de otros yacimientos como Atapuerca u Orce en cuanto a excavaciones europeas para obtener documentos de relevancia que puedan explicar las migraciones humanas y la evolución de las especies".

Para Vallverdú, los restos de La Boella, un proyecto científico a 20 años vista, son sumamente importantes para explicar "la teoría de la evolución, la geología de la cuenca del río Francolí y los diferentes ecosistemas".

En este sentido, este científico del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) ha apuntado que el próximo verano publicarán en las principales revistas internacionales un estudio donde probarán que por La Boella "pasó una segunda migración procedente de África hace 1,8 millones de años", lo que convertirá a este yacimiento "en un referente".

Por otra parte, el Ayuntamiento de La Canonja ha construido un muro de contención para proteger de las riadas la zona conocida como La Mina, donde aparecieron los primeros restos de mamut, hace cinco años, ha explicado el arquitecto municipal, Miquel Orellana.

"Se trata de un yacimiento con un potencial importante como archivo, pues sus restos pueden llegar a 1,5 millones de años", ha apostillado Vallverdú.

Además, el IPHES y el Consistorio de La Canonja proyectan la construcción de un Centro de Interpretación cerca del yacimiento para mostrar los restos hallados y cuya ubicación se decidirá "dentro de un mes", pues están en negociaciones con los propietarios de los terrenos, ha explicado el concejal de Cultura, Paco Roca.

"Primero hemos firmado un acuerdo de colaboración para crear una comisión ejecutiva de ocho miembros -cuatro del IPHES y cuatro del ayuntamiento- para redactar el plan director y obtener un beneficio cultural y proteger el yacimiento", ha añadido Roca, que no ha puesto fecha a la apertura de este centro de interpretación.

EFE

martes, 22 de mayo de 2012

Las primeras imágenes de Metone, satélite de Saturno

Las primeras imágenes de Metone, satélite de Saturno
La sonda Cassini de la NASA ha obtenido las primeras imágenes del satélite de Saturno conocido como Metone. Este cuerpo, que fue descubierto en 2004, aún no se había podido fotografiar y es "todo un enigma" para los astrónomos, según han explicado los expertos.

En la imagen puede verse que Metone tiene forma de huevo y sólo tiene 3 kilómetros de ancho. Se encuentra entre las lunas de Saturno Mimas y Encelado, e incluso hay teorías que señalan que Metone puede ser un resto desprendido de alguno de estos satélites.

Otra de las teorías defiende que es un resto de otros cuerpos más grandes que, tras ser despedido, acabó orbitando al planeta de los anillos. Además, Metone no está solo. Forma parte, junto a las 'lunas' Palete y Ante, de un grupo conocido como Alkynoides (en homenaje a las hijas del dios de la mitología griega Alkynides). En el caso de sus compañeras, también se cree que son restos de otros cuerpos.

Metone se encuentra a 194.000 kilómetros de Saturno, la mitad de distancia que la Tierra y la Luna, y las imágenes captadas por Cassini se han producido a una distancia de 1.900 kilómetros. En este sentido, la NASA ha señalado que se trata del paso más cercano realizado por la sonda sobre este cuerpo.

Las imágenes permitirán estudiar mejor la superficie de Metone y la posibilidad de conocer su composición, permitiendo así que los astrónomos puedan acercarse más a su origen, ha señalado la NASA.

EUROPA PRESS

La tinta de calamar del Jurásico era idéntica a la actual

La tinta de calamar del Jurásico era idéntica a la actual. PNAS
Un equipo internacional de investigadores ha observado que dos bolsas de tinta de hace 160 millones de años, obtenidas de fósiles gigantes de calamar, contienen el pigmento melanina, y es esencialmente idéntica a la melanina que se encuentra en las bolsas de tinta de calamar hoy en día.

El hallazgo, publicado en PNAS, sugiere que el mecanismo de escape del calamar, mediante una pantalla de tinta, no ha evolucionado desde el período Jurásico, y que la melanina puede ser preservada intacta en los fósiles de una amplia gama de organismos.

"A pesar de los otros componentes orgánicos de los calamares que hemos estudiado se han perdido, hemos descubierto, a través de una variedad de métodos de investigación, que la melanina se ha mantenido en buenas condiciones", afirma John Simon, profesor de Química.

Phillip Wilby, del British Geological Survey, encontró un saco de tinta intacto en Christian Malford, al oeste de Londres, cerca de Bristol. Wilby envió muestras a Simon, y al químico japonés Shoskue Ito, ambos expertos en melanina, que se unieron a colegas de investigación en los Estados Unidos, el Reino Unido, Japón y la India, para investigar las muestras usando una combinación de productos químicos de alta resolución, confirmando que la melanina se había conservado.

Los investigadores compararon la composición química de la melanina fósil con la melanina de la tinta del calamar moderno, Sepia officinalis, común en los mares Mediterráneo, del Norte y el Báltico, encontrando similitudes.

En general, los tejidos de los animales, compuestos principalmente de proteínas, se degradan rápidamente. En el transcurso de millones de años, todo lo que se puede encontrar de un animal son restos óseos, o una impresión de la forma del animal en la roca circundante. Los científicos pueden aprender mucho acerca de un animal por sus huesos e impresiones, pero sin la materia orgánica se quedan con muchas preguntas sin respuesta. Sin embargo, la melanina es una excepción. Aunque orgánica, es altamente resistente a la degradación a lo largo de vastas cantidades de tiempo...

EUROPA PRESS

lunes, 21 de mayo de 2012

Detectan la luz de una "super Tierra" alienígena

Detectan la luz de una "super Tierra" alienígena
El Telescopio Espacial Spitzer, de la NASA, ha detectado por primera vez la luz que emana de una "super Tierra", ubicada fuera de nuestro sistema solar. Aunque el planeta parece no ser habitable, esta detección constituye un avance histórico en la búsqueda de señales de vida en otros planetas.

"Spitzer nos ha sorprendido una vez más", dice Bill Danchi, quien es un científico del programa Spitzer, en las oficinas centrales que la NASA tiene en Washington. "La nave espacial es pionera en el estudio de atmósferas de planetas distantes y está preparando el camino para que el próximo Telescopio Espacial James Webb, de la NASA, aplique una técnica similar a planetas que podrían ser habitables".

El planeta, llamado 55 Cancri e, se encuentra ubicado dentro de la categoría de planetas llamada "super Tierra", los cuales son planetas más masivos que nuestro propio mundo pero más livianos que los gigantes, como Neptuno. El planeta es alrededor de dos veces más grande y ocho veces más masivo que la Tierra. Completa su órbita alrededor de una estrella brillante, llamada 55 Cancri, en tan sólo 18 horas.

Anteriormente, Spitzer y otros telescopios espaciales habían podido estudiar el planeta analizando cómo la luz de 55 Cancri era alterada cuando el planeta pasaba por delante de la estrella. En el nuevo estudio, Spitzer midió cuánta luz infrarroja proviene del planeta mismo. Los resultados revelaron que el planeta es probablemente oscuro, y que la cara que da a la estrella está a más de 2.000 Kelvin (3.140 grados Fahrenheit o 1.730 grados Celsius), lo cual es suficientemente caliente como para derretir el metal.

La nueva información coincide con la teoría previa de que 55 Cancri e es un mundo acuífero: un núcleo rocoso rodeado por una capa de agua en un estado "supercrítico", en el cual existe como líquido y gas, y posee una sábana de vapor por encima.

"Podría ser muy similar a Neptuno, si se jalara a Neptuno hacia nuestro Sol y se mirara cómo se evapora la atmósfera", dice Michaël Gillon, de la Universidad de Liège, en Bélgica, quien es uno de los investigadores más importantes del trabajo, el cual fue publicado en el Astrophysical Journal. El autor principal es Brice–Olivier Demory, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Cambridge.

El sistema 55 Cancri se encuentra relativamente cerca de la Tierra, a 41 años luz de distancia. Tiene cinco planetas; 55 Cancri e es el más cercano a su estrella y se encuentra en acoplamiento de marea, de manera que siempre da la misma cara a la estrella. Spitzer descubrió que el lado que da a la estrella está extremadamente caliente, lo cual indica que el planeta probablemente no tiene una atmósfera sustancial que permita transportar el calor de la estrella al lado que no está iluminado.

El Telescopio Espacial James Webb, de la NASA, el cual está programado para ser lanzado en el año 2018, posiblemente podrá aprender aún más sobre la composición del planeta. El telescopio podrá emplear un método infrarrojo similar al de Spitzer para buscar en otros planetas potencialmente habitables indicios de moléculas que puedan estar relacionadas con la vida.



Ciencia@NASA

domingo, 20 de mayo de 2012

'Exploradores' de José María Bermúdez de Castro

'Exploradores'  de José María Bermúdez de Castro
Han pasado casi 20 años desde que, en uno de los yacimientos de Atapuerca, salieran a la luz los restos humanos más antiguos que se habían encontrado hasta entonces en Europa, el 'Homo antecessor', una nueva especie humana que fue considerada por el equipo español, en el que ya estaba José María Bermúdez de Castro, como el 'primer europeo'.

Ahora, a la luz de nuevos hallazgos, especialmente en Asia, el codirector del proyecto, que es también director del Centro Nacional de Investigación en Evolución Humana (CENIEH), defiente una teoría diferente. Aquel humano primitivo, que llegó a la parte más occidental del continente, pudo haber viajado hasta aquí desde Georgia y otras regiones de Asia por el corredor levantino.

Esta es la tesis que defiende en su último libro, 'Exploradores' (Ed. Debate), en el que no sólo expone estos nuevos planteamientos científicos, sino que relata, en primera persona, las viviencias de los grandes momentos vividos en la sierra burgalesa, un lugar único en el planeta por su riqueza en fósiles humanos.

"En estas dos décadas han cambiado muchas cosas en mi cabeza. Ahora creo que Europa no es tan importante en la evolución humana, estamos en el extremo, mientras que el núcleo está en el este de África y en el centro de Eurasia", señala el investigador en una entrevista con ELMUNDO.es.

Hace dos millones de años, asegura Bermúdez de Castro, no era fácil hacer largos recorridos. Había que atravesar montañas y grandes ríos y eran pocos individuos para apoyase entre sí. ¿Aquellos homínidos realmente provenían de África y evolucionaron ya en Europa o eran asiáticos? "La mandíbula de la Sima del Elefante, de hace 1,3 millones de años, es muy diferente a lo que se encuentra en África de esas fechas, asi que debemos empezar a mirar hacia el sudeset asiático (Siria, Jordania, Georgia...) que pueden dar muchas sopresas porque aún hay pocos yacmientos excavados", defiende ahora el paleontólogo...


'Exploradores' / José María Bermúdez de Castro / Edita Debate / Año 2012 / 266 páginas / 19,50 euros

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

sábado, 19 de mayo de 2012

La extraña galaxia Centaurus A, bajo una mirada más profunda

La extraña galaxia Centaurus A, bajo una mirada más profunda
La extraña galaxia Centaurus A ha sido captada en una nueva imagen del Observatorio Europeo Austral. Con un tiempo total de exposición de más de 50 horas, esta es probablemente la imagen más profunda jamás creada de este peculiar y espectacular objeto. Fue obtenida por el instrumento Wide Field Imager (WFI), instalado en el telescopio de ESO de 2,2 metros MPG/ESO, en el Observatorio de La silla, en Chile.

Centaurus A, también conocida como NGC 5128, es una galaxia elíptica masiva muy peculiar con un agujero negro supermasivo en su núcleo. Se encuentra a unos 12 millones de años luz de distancia, en la constelación austral de Centaurus (el centauro) y tiene la particularidad de ser la galaxia del cielo que más destaca en ondas de radio. Los astrónomos piensan que el brillante núcleo, las fuertes emisiones en ondas de radio y los eventos de chorros generados por Centaurus A son producidos por un agujero negro central con una masa de alrededor de 100 millones de veces la del Sol. La materia de esta densa zona central de la galaxia desprende enormes cantidades de energía a medida que cae sobre el agujero negro.

La imagen obtenida por el instrumento WFI nos permite apreciar la naturaleza de esta galaxia elíptica, mostrándonos la forma alargada de las partes externas más débiles. El brillo que ocupa la mayor parte de la imagen procede de cientos de miles de millones de estrellas más viejas y frías. A diferencia de muchas galaxias elípticas, las suaves formas de Centaurus A se ven perturbadas por una amplia banda irregular de material oscuro que, a su vez, oscurece el centro de la galaxia.

Esta banda oscura alberga una gran cantidad de gas, polvo y estrellas jóvenes. Los cúmulos de estrellas brillantes jóvenes que pueden apreciarse en la banda, en sus extremos superior derecho e inferior izquierdo, muestran el brillo rojo de las nubes de formación estelar, compuestas de hidrógeno, mientras que algunas nubes de polvo aisladas se siluetean contra el fondo de estrellas. Estas características, junto con la prominente emisión en radio, son una evidencia contundente de que Centaurus A es el resultado de un choque entre dos galaxias. La banda polvorienta probablemente sea el resto resultante de una galaxia espiral mientras está siendo desmantelada por el efecto gravitacional de arrastre de una galaxia elíptica gigante.

La nueva colección de imágenes de WFI incluye largas exposiciones utilizando los filtros rojo, verde y azul así como otros filtros especialmente diseñados para aislar la luz que emiten el hidrógeno y el oxígeno. Este último nos ayuda a localizar los ya conocidos eventos de chorros estudiados en el rango óptico que rodean a Centaurus A, que apenas eran visibles en una imagen previa obtenida por el WFI.

Extendiéndose desde la galaxia hacia la esquina superior izquierda de la imagen, podemos ver dos grupos de filamentos rojizos, toscamente alineados con los enormes chorros que destacan en las imágenes obtenidas en el rango de ondas de radio. Ambos conjuntos de filamentos son guarderías estelares, contienen estrellas calientes jóvenes. Por encima, en el lado izquierdo de la banda de polvo, encontramos los filamentos internos, que se encuentran a unos 30.000 años luz del núcleo. Más alejados, a unos 65.000 años luz del núcleo de la galaxia y más cerca de la esquina superior izquierda de la imagen, pueden verse los filamentos externos. Probablemente haya también un rastro mucho más débil de un chorro contrario extendiéndose hacia la parte inferior derecha.

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Observatorio Europeo Austral, ESO

La imagen definitiva de la Tierra

La imagen definitiva de la Tierra
La imagen ha sido tomada a unos 36.000 kilómetros de la Tierra y con sus 121 megapíxeles y ha cautivado a todos por su belleza y nitidez. La cámara del satélite ruso Elektro-L ha destronado a la famosa 'cánica azul' que captó en 1972 el Apollo 17, aquella mítica fotografía del planeta completo, rodeado de la oscuridad del espacio.

Medios de todo el mundo han bautizado la foto como "la imagen definitiva de la Tierra". La panorámica muestra el contraste entre el suelo y el mar, entreverada con la nubosidad de la atmósfera que hace inconfundibles estos paisajes. La fotografía combina cuatro tipos de onda de luz y en las fotos aparece la Tierra con unas tonalidades naranjas que representan la vegetación, que quedan definidas así por el efecto infrarrojo.

La cámara utilizada para la foto tiene una resolución de un kilómetro por píxel para el espectro visible y de cuatro kilómetros para el espectro infrarrojo. Hace fotos cada 30 minutos, pero cuando hay algún fenómeno natural puede pasar a hacerlas cada 15, funcionando con una velocidad de transferencia de 16,36 megabits por segundo.

El satélite Electro-L fue lanzado desde el cosmódromo de Baikonur en enero del año pasado. Está en órbita para hacer pronósticos de tiempo a nivel regional y global, analizar el estado de los océanos, así como la ionosfera y el campo magnético de la Tierra...



Xavier Colás | ELMUNDO.es

viernes, 18 de mayo de 2012

Una tortuga gigante de hace 60 millones de años

Una tortuga gigante de hace 60 millones de años. Liz Bradford
Los paleontólogos de la North Carolina State University han encontrado los restos fósiles de una tortuga del tamaño de un coche, un gigante de 60 millones de años que vivía en lo que hoy es Colombia.

La tortuga en cuestión es Carbonemys cofrinii, que significa "tortuga carbón", y es parte de un grupo de tortugas de cuello lateral conocidas como pelomedusoides. El fósil fue llamado Carbonemys ya que fue descubierto en 2005 en una mina de carbón que era parte de la formación Cerrejón norte de Colombia. El cráneo del especimen mide 24 centímetros, aproximadamente del tamaño de una pelota de fútbol. El caparazón que fue recuperado en las cercanías - y que se cree pertenece a la misma especie- medía 172 centímetros de largo. Es la estatura de Edwin Cadena, el estudiante de doctorado que descubrió el fósil.

"Hemos recuperado especímenes más pequeños de tortugas en este sitio, pero después de pasar cerca de cuatro días de trabajo en el descubrimiento del caparazón, me di cuenta de que esta tortuga en particular era la más grande que nadie había encontrado en este área durante este período de tiempo, y que nos dio el primer evidencia de gigantismo en las tortugas de agua dulce ", dice Cadena.

Parientes más pequeños de los Carbonemys existían junto con los dinosaurios. Pero la versión gigante apareció cinco millones de años después de que los dinosaurios desaparecieran, durante un período en que coexisten las variedades gigantes de muchos reptiles diferentes, incluyendo Titanoboa cerrejonensis, la serpiente más grande jamás descubierta, que vivió en esta parte de América del Sur. Los investigadores creen que una combinación de cambios en el ecosistema, entre ellos un menor número de depredadores, una zona de hábitat más grande, el suministro de comida abundante y los cambios climáticos, trabajaron juntos para permitir que estas especies gigantes pudieran sobrevivir.

Además del gran tamaño de la tortuga, el fósil muestra también que esta tortuga en particular tenía enormes mandíbulas, que le permitía comer cualquier cosa cercana, desde moluscos y tortugas más pequeñas, a incluso cocodrilos.

Hasta ahora, sólo un ejemplar de este tamaño ha sido recuperado. El doctor Dan Ksepka, paleontólogo de la NC State y investigador asociado en el Museo de Carolina del Norte de Ciencias Naturales, cree que esto se debe a que una tortuga de ese tamaño tendría un gran territorio con el fin de obtener alimento suficiente para sobrevivir.

EUROPA PRESS

jueves, 17 de mayo de 2012

Miles de asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra

Miles de asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra
La NASA calcula que hay unos 4.700 asteroides que son potencialmente peligrosos para la tierra, según los datos de la sonda WISE, que analiza el cosmos en luz infrarroja.

Según informa la agencia espacial estadounidense, las observaciones de WISE (Wide-field Infrared Survey Explorer), han permitido la mejor evaluación de la población de los asteroides potencialmente peligrosos de nuestro sistema solar.

Los asteroides potencialmente peligrosos (PHA, siglas en inglés) son un subconjunto del grupo más grande de los asteroides cercanos a la Tierra.

Estos asteroides tienen órbitas cercanas a la Tierra, de unos de ocho millones de kilómetros), y son lo suficientemente grandes como para resistir el paso de la atmósfera terrestre y causar daños si cayeran a la Tierra.

Los nuevos resultados fueron recogidos por el proyecto NEOWISE, que estudió la luz infrarroja una porción de 107 asteroides potencialmente peligrosos cercanos a la Tierra con la sonda WISE, para hacer predicciones sobre toda la población en su conjunto.

Según la NASA hay aproximadamente 4.700 de estos asteroides -con un margen de error de más o menos 1.500- que tienen diámetros mayores de 100 metros. Hasta el momento, se calcula que entre el 20 y el 30% de estos objetos han sido localizados.

La NASA apunta a que esa población de asteroides coincide aproximadamente con estimaciones anteriores pero NEOWISE ha permitido una estimación más fiable del número de objetos totales y de sus tamaños.

"Hemos hecho un buen comienzo en la búsqueda de aquellos objetos que realmente representan un peligro de impacto con la Tierra", dijo Lindley Johnson, responsable del programa para el Programa de Observación de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA.

No obstante, "tenemos que encontrar muchos y se necesitará un esfuerzo concertado durante las próximas dos décadas para encontrar a todos los que podrían causar graves daños (a la Tierra) o ser destino de las misiones espaciales del futuro".

El nuevo análisis también sugiere que hay casi el doble de asteroides potencialmente peligrosos de los que se creía antes que residen en órbitas de "menor inclinación", que están más alineados con el plano de la órbita de la Tierra.

La sonda WISE inició oficialmente la labor de auscultar el cielo con luz infrarroja el 14 de enero de 2010, un mes después de ser lanzada al espacio desde la base Vandenberg de la Fuerza Aérea de EEUU en California.

Además de detectar asteroides en el sistema solar, la sonda tiene la misión de observar galaxias que se encuentran a miles de millones de años luz de la Tierra.

EFE

miércoles, 16 de mayo de 2012

El telescopio solar GREGOR permitirá observar el Sol con una resolución inédita

El telescopio solar GREGOR permitirá observar el Sol con una resolución inédita
Tras diez años de desarrollo, el telescopio alemán GREGOR arranca sus operaciones en el Observatorio del Teide del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Se trata del telescopio solar más grande de Europa y el tercero en dimensiones del mundo. Además de su diámetro, su avanzada tecnología permitirá a la comunidad científica –española, alemana e internacional- estudiar el Sol con un nivel de detalle sin precedentes hasta la fecha. No sólo se podrán comprender mejor los procesos físicos que acontecen en la mayoría de estrellas del universo, sino también resolver cuestiones terrenales: la actividad solar afecta e incluso daña los satélites y las redes de energía de diferentes regiones de la Tierra. Profundizar en su conocimiento puede ayudar a mitigar estos problemas de alto impacto económico.

GREGOR tiene una apertura de 1,5 metros, superior a la del resto de telescopios solares instalados en los observatorios del IAC. Su diámetro y el novedoso sistema de óptica adaptativa, que compensa las turbulencias atmosféricas, logra una calidad de imagen que, hasta el momento, ningún telescopio solar terrestre había obtenido, tanto en el rango visible como en el infrarrojo. La resolución espacial, espectral y temporal resultante permite que los investigadores puedan seguir los procesos físicos en la superficie del Sol en escalas tan pequeñas como 70 km.

El telescopio ha sido diseñado para realizar observaciones de la fotosfera solar –la capa de la que procede la mayor parte de la luz y el calor que se reciben en la Tierra-, y la cromosfera, capa de la atmósfera solar que se sitúa justo encima de la anterior. Pero también podrá utilizarse durante la noche: se monitorizarán ‘soles distantes’ para averiguar si tienen el mismo comportamiento cíclico que nuestra estrella.

“GREGOR se construyó, principalmente, para estudiar los procesos físicos en la superficie visible del Sol. En estas capas vemos cómo la energía proveniente de su interior emerge para, después, ser lanzada al espacio exterior y, en ocasiones, llegar a la Tierra”, explica el director del Kiepenheuer-Institut für Sonnenphysik (Alemania), Oskar von der Lühe.

Al contrario de los telescopios solares tradicionales, el diseño de GREGOR es completamente abierto: la clásica cúpula se sustituye por un techo retráctil que se abre para que el viento circule y evite el sobrecalentamiento de la estructura y de los espejos. Esta especial arquitectura exige una importante estabilidad mecánica de la estructura del telescopio para eliminar las vibraciones inducidas por el viento.

El espejo primario es una estructura ligera compuesta por un material especial que no se deforma al ser sometido a la radiación solar. Sin embargo, para evitar turbulencias internas, el espejo es refrigerado por su parte posterior.

La luz captada por GREGOR es distribuida hacia los diferentes instrumentos de análisis que incorpora. El primero de ellos es un sistema de imagen que registrará observaciones de la superficie solar en diversas longitudes de onda. Sus responsables esperan que las imágenes presenten una extraordinaria riqueza de detalles. Asimismo, el telescopio incorpora un dispositivo de interferometría para estudiar la fotosfera y la cromosfera solares. Su objetivo es analizar las interacciones de los campos magnéticos con el plasma solar, altamente dinámico. A estos dos instrumentos, se añade GRIS (Grating Infrared Spectrograph), un espectrógrafo que estudiará la atmósfera solar en la parte infrarroja del espectro. Este instrumento, que ha sido diseñado y desarrollado en el IAC, será capaz de generar mapas detallados de los campos magnéticos del Sol.

“Esperamos obtener datos de una calidad superior a la de los telescopios espaciales”, explica el investigador del IAC Manuel Collados, investigador principal del instrumento GRIS. A su juicio, GREGOR es además un “banco de pruebas” de cara a la futura construcción del Telescopio Solar Europeo (EST, en su acrónimo inglés) que contará con un espejo primario de cuatro metros.



Instituto de Astrofísica de Canarias

Los reptiles del Jurásico también padecían artritis

Los reptiles del Jurásico también padecían artritis. Foto: SIMON POWELL
Científicos de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, han realizado un estudio sobre una muestra gigante de Pliosaurus, que data del Jurásico Superior. La muestra, hallada en Westbury, en Wiltshire, se ha mantenido desde su descubrimiento en las colecciones del Museo y Galería de Arte de la ciudad de Bristol. El estudio ha sido publicado en la revista 'Palaeontology'.

El pliosaurio, de 8 metros de largo, fue una terrible criatura, con una gran cabeza similar a la del cocodrilo, el cuello corto, un cuerpo parecido al de las ballenas, y cuatro aletas potentes para impulsarse a través del agua, en busca de presas. Con sus enormes mandíbulas, y dientes de 20 cm. de largo, habría sido capaz de despedazar a la mayoría del resto de reptiles marinos o dinosaurios; sin embargo, este individuo en particular fue una desafortunada víctima de una enfermedad similar a la artritis.

La doctora Judyth Sassoon, de la Universidad de Bristol, examinó la muestra, y pronto se dio cuenta de que el ejemplar tenía los síntomas de una enfermedad degenerativa similar a la artritis humana, que había erosionado la articulación de la mandíbula izquierda, desplazando la mandíbula inferior hacia un lado. Este animal, evidentemente, vivía con una mandíbula torcida desde hacía muchos años, porque había marcas en el hueso de la mandíbula inferior, donde los dientes de la mandíbula superior impactaban durante la alimentación.

Por otro lado, varias señales en el esqueleto sugieren que el animal podría haber sido una hembra de edad avanzada, que había desarrollado la enfermedad como parte del proceso de envejecimiento.

Sassoon afirma que, "de la misma manera que los seres humanos, al envejecer, desarrollan caderas artríticas, esta hembra desarrolló una mandíbula artrítica, y sobrevivió con su discapacidad algún tiempo, aunque una fractura sin cicatrizar en la mandíbula indica que, en algún momento, la mandíbula finalmente se rompió".

El profesor Mike Benton, colaborador del estudio, explica que "podemos ver este tipo de malformaciones en animales vivos, como los cocodrilos o las ballenas, y estos animales pueden sobrevivir durante años, siempre y cuando todavía sean capaces de alimentarse".

El pliosaurio de Westbury es un ejemplo asombroso de cómo el estudio de la enfermedad en los animales fósiles nos puede ayudar a reconstruir la historia de un animal extinto.

EUROPA PRESS

martes, 15 de mayo de 2012

Insectos polinizadores de la época de los dinosaurios

Insectos polinizadores de la época de los dinosaurios. UB
Investigadores de la Universitat de Barcelona (UB), el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y del Sincrotrón de Grenoble han publicado un artículo en el que desgranan las pruebas de polinización más antigua halladas hasta la actualidad.

Según publica la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), el hallazgo realizado por el equipo internacional consiste en cuatro hembras de insectos tisanópteros -conservadas en ámbar de Álava (España)- hace entre 110 y 105 millones de años, con el cuerpo cubierto de polen de gimnospermas.

Una de las hembras quedó atrapada en la resina transportando 140 granos, otra transportaba 137 granos, y se han encontrado también machos, pero sin estos pelos y sin polen.

Estos insectos, de menos de dos milímetros de longitud, presentaban en su cuerpo unos pelos con pequeños anillos seriados, nunca vistos antes, para mejorar la captura y transporte del polen.

Estos pelos serían similares a los plumosos en el cuerpo de las abejas para la misma función, que los investigadores describen dentro de un nuevo género cuyo nombre, Gymnopollisthrips, hace referencia a las gimnospermas, al polen y a los 'trips'.

A partir del conjunto de fósiles, los expertos describen dos especies, G. minor y G. maior, un género extinto, Gymnopollisthrips, que pertenece a una familia que existe actualmente, la Melanthripidae.

Todos los datos, incluida la cantidad de granos transportados por cada hembra, indican que Gymnopollisthrips era un eficiente polinizador, a la altura de los más eficientes polinizadores actuales de angiospermas.

La polinización de gimnospermas por insectos es un fenómeno muy raro, ya que los gimnospermas actuales, como los pinos, los abetos, las araucarias y las cycas, entre otros grupos, tienen una polinización debida al viento, que transporta el polen al azar.

Hace 110 millones de años, en pleno periodo Cretácico, los bosques todavía estaban constituidos principalmente por gimnospermas, y las angiospermas -plantas con flores- eran una minoría.

En ese periodo, las gimnospermas resiníferas produjeron mucha cantidad de resina, que actualmente se encuentra fosilizada en forma de ámbar.

El estudio concluye que el polen, perteneciente al grupo Cycadopites, pudo ser producido por algún tipo de ginkgo o de cyca, de los que actualmente sólo sobrevive una especie.

Los autores del artículo son Enrique Peñalver, del IGME, Xavier Delclòs, del Departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas de la UB, y Carmén Soriano por parte del Sincrotrón de Grenoble, entre otros expertos.

El fósil principal fue digitalizado con holotomografía de Sincrotrón en Grenoble para conocer mejor la distribución de los granos de polen en el cuerpo, generándose una película para apreciar en tres dimensiones este diminuto fósil y el polen que transportaba.

EUROPA PRESS

lunes, 14 de mayo de 2012

Enanas blancas rodeadas de los restos de planetas similares a la Tierra

Enanas blancas rodeadas de los restos de planetas similares a la Tierra. Mark A. Garlick
Gracias a las imágenes conseguidas por el Telescopio Espacial Hubble, de la NASA, un equipo de astrofísicos de la Universidad de Warwick, en Reino Unido, ha descubierto cuatro estrellas enanas blancas, rodeadas de polvo que, según sus conclusiones, son los restos de planetas similares a la Tierra que fueron destruidos hace miles de millones de años.

Los investigadores, dirigidos por Boris Gänsicke, del Departamento de Física, utilizaron los datos enviados por el 'Hubble' para averiguar la composición de ese polvo estelar y lo que encontraron fue oxígeno, magnesio, hierro y silicio, cuatro elementos que componen el 93% de este planeta. Pero lo más llamativo, según explican en un comunicado de su universidad, es que se detectó una baja concentración de carbón, como ocurre en los planetas rocosos del Sistema Solar.

No es la única prueba de que estas estrellas tenían, al menos, un exoplaneta rocoso a su alrededor. Para averiguarlo, también es importante analizar sus atmosferas, en las que predominan el hidrógeno y el helio, lo que provoca que cualquier elemento más pesado sea arrastrado hacia su centro en unos días por la fuerza de la gravedad. Por ello, los astrónomos tienen que observar la fase final de la muerte de esos mundos, cuando su material llueve hacia dentro de la estrella rápidamente: hasta un kilo por segundo.

En la atmósfera de la enana blanca PG0843+516, una de las cuatro analizadas, situada a 493 años luz de distancia, han podido detectar una gran abundancia de hierro, níquel y sulfuro. Los dos primeros están en el corazón de planetas como la Tierra, y se sulfuran al ser arrastrados hacia el centro. Por ello creen que están viendo, precisamente, el momento en el que se 'ha tragado' al exoplaneta...

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

domingo, 13 de mayo de 2012

El mamut más pequeño que haya existido jamás

El mamut más pequeño que haya existido jamás. Victor Leshyk /Nature
Científicos del Museo de Historia Natural de Londres han descubierto el mamut más pequeño que haya existido jamás. Esta especie denominada Mammuthus creticus, apenas rozaba el metro de altura, aproximadamente del tamaño de un bebé elefante africano moderno, y vivía en la isla de Creta hace 3,5 millones de años. Esta condición de isleño es lo que, según los científicos, puede explicar el pequeño tamaño del elefante. La investigación aparece publicada en la revista «Proceedings of the Royal Society B».

Los investigadores dieron con la existencia del mamut al examinar unos fósiles descubiertos en 1904 en Cabo Malekas, Creta. El minimamut pesaba unos 300 kilos, la mitad del peso de otro mamut enano conocido, el M. lamarmorai.

Hasta ahora, los paleontólogos creían que este enano cretense era probablemente un descendiente del extinto elefante de colmillos rectos, el Palaeoloxodon antiquus, porque éste fue el antepasado de casi todos los otros elefantes enanos extintos que se han encontrado en varias islas del Mediterráneo, incluyendo Sicilia, Malta y Chipre. Pero el nuevo trabajo demostró que éste no era el caso.

La investigación del fósil, hallado en la isla de Creta en 1904 por la paleontóloga británica Dorothe Bate, reveló que el esmalte del dientes era propio de una variedad enana de mamut desconocida hasta ahora. Para confirmar el descubrimiento, el equipo científico del Museo de Historia Natural rastreó la zona donde trabajó Bate en el pasado y encontró otro fósil perteneciente a una pata de un mamut de dimensiones muy reducidas.

El enanismo es un trazo evolutivo propio de los grandes mamíferos que viven en islas donde no hay espacio ni recursos para que los animales de grandes dimensiones puedan sobrevivir. «Nuestros descubrimientos muestran que en Creta el enanismo insular se produjo en un grado extremo, dando lugar a la especie de mamut más pequeña que se ha conocido nunca», dice Victoria Herridge, quien lideraba esta investigación.

ABC.es

El cocodrilo primitivo más grande de la Tierra

El cocodrilo primitivo más grande de la Tierra
Un cocodrilo lo suficientemente grande como para tragarse a un hombre de un bocado vivió hace entre 2 y 4 millones de años en Kenia. Su aspecto era similar al de su pariente el cocodrilo del Nilo, pero mucho más masivo, como si hubiera tomado esteroides, lo que lo convierte, según los científicos que lo han descubierto, en el cocodrilo más inmenso de todos los tiempos. El Crocodylus thorbjarnarsoni, como ha sido bautizado, superaba los ocho metros de longitud y hacen falta cuatro hombres para levantar su cabeza fosilizada. El hallazgo aparece publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.

El hallazgo de los restos de este espectacular ejemplar ha sido publicado por el paleontólogo Christopher Brochu, profesor asociado en la Universidad de Iowa (Estados Unidos), en la revista 'Journal of Vertebrate Paleontology' . "Pudo haber excedido los 8,3 metros de longitud, cuando el cocodrilo del Nilo más grande conocido medía 6, 4 metros y la mayoría son mucho más pequeños", señala Brochu.

Los fósiles de ese ejemplar se encontraron en un yacimiento en Kenia, no lejos de donde habitan ahora los temibles cocodrilos del Nilo. Fueron hallados hace tiempo, pero fue hace tres años, durante una visita al Museo Nacional de este país africano, cuando el investigador los 'reencontró', descubriendo que era una nueva especie, que no está emparentada con los actuales y es mucho más grande.

Brochu recuerda que estos restos no están lejos de enclaves donde se han encontrado fósiles de homínidos, antepasados de los humanos, por lo que cree que probablemente estos últimos formaban parte de su alimentación. "No hemos encontrado evidencias de esos encuentros, no hay huesos de 'Homo' con mordiscos de estos cocodrilos, pero estos saurios comen todo lo que pueden tragar, y los ancestros humanos de aquel momento no medían ni metro y medio", recuerda Brochu.

A este gigante del Pleistoceno le bautizó como 'Crocodylus thorbjarnarsoni', en recuerdo de un compañero, John Thorbjarnarson, experto en cocodrilos, que murió de malaria en África hace unos años, mientras investigaba sobre estos animales.

sábado, 12 de mayo de 2012

La especie prehistórica sudamericana «de cara corta»: El oso más grande del mundo

La especie prehistórica sudamericana «de cara corta»: El oso más grande del mundo
Un oso gigante prehistórico sudamericano de cara corta inclina la balanza hasta los 1.600 kilogramos y se eleva al menos 3,4 metros de pie, de conformidad con un nuevo estudio.

El peso pesado anterior era un oso de cara corta gigante norteamericano, una especie extinta relacionada, que pesaba 1.134 kilogramos. El oso más grande que se conoce en tiempos modernos, de 998 kilogramos, es un oso polar al que dispararon en Alaska en el siglo XIX.

El oso gigante sudamericano de cara corta rondó por su continente tocayo hace entre 500.000 y 2 millones de años y sería el carnívoro más grande y poderoso sobre la tierra en ese momento, según afirman los científicos.

Por lo que se refiere a los carnívoros, “no hay nada que ni siquiera se le acerque” durante ese periodo de tiempo según afirma el coautor Blaine Schubert, paleontólogo de la Universidad Estatal de East Tennessee en Johnson City, Tennessee. “Me deja perplejo lo grande que era”.

El esqueleto del oso, encontrado en la provincial de Buenos Aires, Argentina, en 1935, fue nuevamente examinado por Schubert y por el coautor del estudio Leopoldo Soibelzon, paleontólogo de Argentina especializado en fósiles de osos sudamericanos.

Midiendo el húmero, o hueso del antebrazo, que tenía casi el tamaño de un elefante, el equipo pudo calcular el tamaño del resto del cuerpo del oso, afirmó Schubert.

Su análisis también reveló que el animal fue un antiguo macho que había padecido varias lesiones graves durante su vida. Para un oso, el tamaño sí importa

Sin embargo, lo que saben con certeza es lo que comían y cómo comían estos osos y por qué eran tan diferentes de sus primos norteamericanos, observó Schubert.

Por ejemplo, el oso gigante sudamericano de cara corta comenzó siendo enorme y se fue haciendo más pequeño con el paso del tiempo mientras que la especie norteamericana cada vez era más grande.

En Sudamérica, según sospecha Schubert, un exceso de presas y una falta de competencia se combinaron para hacer de este oso el rey del continente. No obstante, conforme los carnívoros evolucionaron, los osos de cara corta se adaptaron, pasando a ser cada vez más pequeños y más omnívoros, como el oso negro actual.

En Norteamérica, el tamaño en aumento del oso de cara corta podría haber conllevado grandes ventajas, tan solo su peso ya habría ahuyentado a los felinos dientes de sable y a otros depredadores según especulaciones de los investigadores.

El reinado del oso de cara corta en Norteamérica habría coincidido también con una explosión de la megafauna en la Edad de Hielo como los perezosos terrestres gigantes, los camellos y los mamuts, todos ellos nuevas fuentes potenciales de alimentación.

“Teníamos una África aquí”, comenta Schubert y “ahora ha desaparecido”.

El estudio sobre el oso más grande apareció en la edición de enero de la revista Journal of Paleontology.

El asteroide Vesta asciende a protoplaneta

El asteroide Vesta asciende a protoplaneta
La comunidad científica deja de considerar a Vesta un asteroide y lo clasifica como protoplaneta. Con los datos de la sonda Dawn seis grupos de investigadores publican esta semana en Science la composición y las características principales de la superficie de este cuerpo celeste.

Hasta ahora la comunidad científica no se ponía de acuerdo si Vesta es un asteroide o un protoplaneta. Los últimos datos facilitados por la sonda Dawn, que la NASA lanzó en 2007, se inclinan por lo segundo. Seis investigaciones publicadas esta semana en Science describen la forma, la morfología y otros rasgos de este embrión planetario.

“Cuando se formó Júpiter pensábamos que el crecimiento de Vesta se había frenado pero sus características nos muestran que se encuentra en un momento de transición para convertirse en planeta”, dice a SINC Christopher Russell, investigador de la Universidad de California (EE UU) y autor del trabajo principal.

Según su análisis, el tamaño y el núcleo de hierro del cuerpo celeste explicarían como ha logrado sobrevivir en las duras condiciones del espacio. La hipótesis del estudio establece que Vesta se enriqueció durante el primer episodio de formación del sistema solar. Más adelante se diferenció y consiguió el núcleo de hierro que hoy presenta.

Meteoritos HED

La investigación liderada por Maria Cristina de Sanctis, del Instituto Nacional de Astrofísica (Italia), demuestra que Vesta es una de las fuentes del grupo de meteoritos conocidos como HED (howardita, eucrita y diogenita).

Los científicos han llegado a esta conclusión después de observar el hemisferio sur del protoplaneta, donde está la depresión de Rheasilvia. La profundidad de esta cuenca sería consecuencia de la producción de los meteoritos HED del sistema solar.

En España cayó una de estas rocas. Se trata del meteorito de Puerto Lápice (Ciudad Real), que impactó en mayo del 2007. Actualmente, científicos españoles como Josep Maria Trigo-Rodríguez, del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEEC), explican a SINC que trabajan en “la caracterización espectral de estos restos caídos en España para compararlos con los espectros que toma la sonda Dawn de la superficie de Vesta”. Parte de estas muestras se conservan en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC).

El tercer estudio de Science, liderado desde el Instituto de Ciencia Lunar de la NASA (EE UU) por Simone Marchi, se describe la historia de los cráteres de Vesta, y en otro, Paul Schenk, del Instituto Lunar y Planetario (EE UU), detalla las características de dos gigantescos impactos en el protoplaneta.

En otra investigación del equipo de Vishnu Reddy, del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar (Alemania), se detalla la composición mineral y una variación cromática que nunca antes se había visto en un cuerpo celeste como Vesta.

Y el último de los seis trabajos, liderado por Ralf Jaumann, del Instituto de Investigación Planetaria (Alemania), describe “la geología diversa de la superficie de Vesta”, incluyendo cráteres de todos los tamaños, variedad de mantos, material oscuro y evidencias de pérdida de masa.

Una crónica del sistema solar

Estos hallazgos ayudan a comprender mejor la formación del sistema solar primitivo. Así lo cuenta Christopher Russell, de la Universidad de California (EE UU) a SINC: “El objetivo final es entender la formación del sistema solar ‘entrevistando’ a su habitante más viejo”.

De momento se han recogido datos a una altitud de entre 210 m a 2.700 km y, en estos momentos, la sonda Dawn intenta alcanzar alturas aún mayores. El próximo paso, continúa el investigador, es “tomar fotografías de la superficie de Vesta donde el Sol no ha brillado”.

Russell concluye: “Nuestras mediciones mejoran el conocimiento del protoplaneta para saber qué tendríamos que hacer para establecer una base en Vesta para la exploración humana”.

SINC

viernes, 11 de mayo de 2012

Las estrellas más viejas del Universo en el cúmulo globular Messier 55

Las estrellas más viejas del Universo en el cúmulo globular Messier 55
En esta nueva imagen de Messier 55, obtenida con el telescopio infrarrojo de sondeo VISTA, podemos ver decenas de miles de estrellas apelmazadas cual enjambre de abejas. Además de estar concentradas en un espacio relativamente pequeño, estas estrellas son de las más viejas del universo. Los astrónomos estudian Messier 55 y otros objetos antiguos, llamados cúmulos globulares, para estudiar cómo evolucionan las galaxias y cómo envejecen las estrellas.

Los cúmulos globulares se mantienen unidos en un estrecho espacio de forma esférica debido a la gravedad. En Messier 55, las estrellas están especialmente apretadas: aproximadamente cien mil estrellas se “hacinan” en una esfera con un diámetro de tan solo 25 veces la distancia entre el Sol y el sistema estelar más cercano, Alpha Centauri.

Se han detectado alrededor de 160 cúmulos globulares rodeando nuestra galaxia, la Vía Láctea, la mayor parte hacia la protuberancia central. Los dos últimos descubrimientos, llevados a cabo utilizando VISTA, fueron anunciados recientemente. Las galaxias más grandes pueden tener miles de estos grupos de estrellas orbitando a su alrededor.

Observando las estrellas de estos cúmulos globulares, se ha descubierto que se originaron en la misma época —hace más de diez mil millones de años — y de la misma nube de gas. Dado que este periodo formativo tuvo lugar unos pocos miles de millones de años tras el Big Bang, la composición de casi todo el gas a mano era la más simple, ligera y común del cosmos: hidrógeno, junto con algo de helio y cantidades muy pequeñas de elementos químicos más pesados como oxígeno y nitrógeno.

El hecho de estar compuestas principalmente de hidrógeno distingue a las residentes en los cúmulos globulares de las estrellas nacidas en épocas posteriores, como nuestro Sol, que cuenta con elementos más pesados creados en generaciones de estrellas más jóvenes. El Sol se encendió hace unos 4.600 millones, con lo cual tiene la mitad de la edad de las estrellas más viejas que habitan la mayor parte de los cúmulos globulares. La composición química de la nube de la cual se formó nuestro Sol se refleja en la abundancia de elementos encontrados en nuestro Sistema Solar — en los asteroides, en los planetas y en nuestros propios cuerpos.

Los observadores del cielo pueden encontrar a Messier 55 en la constelación de Sagitario (El arquero). El enorme cúmulo aparece con cerca de dos tercios del ancho de la Luna llena, y, pese a estar a una distancia de alrededor de 17.000 años luz de la Tierra, no resulta difícil verlo con un pequeño telescopio.

El astrónomo francés Nicolas Louis de Lacaille fue el primero en documentar esta agrupación estelar alrededor de 1752 y, unos 26 años más tarde, otro astrónomo francés, Charles Messier, la incluyó en su conocido catálogo astronómico como entrada número 55. El objeto también se conoce como NGC 6809 en el Nuevo Catálogo General (New General Catalogue), un catálogo astronómico más extenso y muy citado, creado a finales del siglo diecinueve.

Esta nueva imagen fue obtenida en luz infrarroja por el telescopio de 4,1 metros VISTA (Visible and Infrared Survey Telescope for Astronomy) ubicado en el Observatorio Paranal de ESO, en el norte de Chile.

Además de las estrellas de Messier 55, esta imagen de VISTA también muestra numerosas galaxias que se encuentran más allá del cúmulo. Una prominente galaxia espiral especialmente alejada aparece en el centro de la imagen, hacia la parte superior derecha.

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Observatorio Europeo Austral, ESO

Herschel nos muestra al ‘cisne’ en todo su esplendor

Herschel nos muestra al ‘cisne’ en todo su esplendor
Una caótica maraña de filamentos de polvo y gas conforma la matriz donde se está formando una nueva generación de estrellas masivas, tal y como se puede ver en esta impresionante imagen de Cygnus-X, tomada por el telescopio espacial Herschel de la ESA.

Cygnus-X es una región de formación de estrellas extremadamente activa, ubicada a unos 4,500 años-luz de la Tierra, en la constelación de Cygnus, el Cisne.

Gracias a la capacidad de Herschel para captar luz en la banda del infrarrojo lejano, los astrónomos pueden estudiar regiones como ésta, en las que las estrellas fueron calentando lentamente el polvo que las rodeaba, agrupándolo en densos cúmulos en los que se continuarán forjando nuevas estrellas.

Los tonos blancos marcan aquellas zonas en las que no hace mucho que se formaron nuevas estrellas a partir de nubes turbulentas de polvo y gas, como las que se pueden ver en la mitad derecha de la imagen.

En esa región, los filamentos de polvo y gas se entrelazan y colapsan, dando lugar a densos nudos en los que se formarán nuevas estrellas. Por otra parte, la inmensa radiación emitida por las estrellas recién nacidas es capaz de arrastrar el material que las rodea, creando una burbuja a su alrededor.

En el centro de la imagen, la intensa radiación y los fuertes vientos emitidos por las estrellas, que permanecen ocultas a estas longitudes de onda, han calentado y despejado parcialmente el medio interestelar, que brilla en un tono azulado.

La parte izquierda de la imagen está dominada por un gran pilar de gas, cuya forma recuerda al cuello de un cisne.

Cerca de la esquina inferior derecha se puede distinguir una inmensa burbuja de polvo y gas, que parece haber sido expulsada por una estrella súper masiva que se encuentra en su centro, aunque no se pueda ver directamente en esta imagen.

Las hileras de objetos rojos y compactos esparcidas por toda la imagen se corresponden con las semillas, todavía frías, de lo que terminará convirtiéndose en una nueva generación de estrellas.

Esta imagen demuestra la extraordinaria capacidad de Herschel para estudiar el proceso de formación de las estrellas masivas, y de su influencia sobre el medio interestelar que las rodea, con un nivel de detalle sin precedentes en la banda del infrarrojo lejano.

European Space Agency, ESA

jueves, 10 de mayo de 2012

Los agujeros negros ‘apagan’ la formación estelar en las galaxias del universo lejano

Los agujeros negros ‘apagan’ la formación estelar en las galaxias del universo lejano
El estudio, que publica Nature y en el que han participado investigadores del IAC, indica que los agujeros negros controlan, mediante los rayos X que se emiten a su alrededor, el número de estrellas que se forman en una galaxia. Este trabajo ayudaría a resolver uno de los enigmas de la década: por qué las masas de los agujeros negros supermasivos están relacionadas con las masas de los grupos centrales de estrellas en la galaxia. Estos resultados han sido posibles gracias a las observaciones obtenidas con la cámara SPIRE del Observatorio Espacial Herschel de la ESA, en el marco del proyecto HerMES.

Un equipo internacional de astrofísicos agrupados en el proyecto HerMES, en el que participa el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha descubierto que el número de estrellas que se forman durante la vida temprana de las galaxias puede ser controlado por los agujeros negros masivos de sus núcleos. El hallazgo, que publica la revista Nature, ayudará a contestar la pregunta de por qué la masa de los bulbos galácticos, las concentraciones centrales de estrellas en las galaxias, parece estar relacionada con la masa de sus agujeros negros.

Uno de los hallazgos de los últimos años ha sido que las galaxias con agujeros negros masivos presentan ritmos altos de formación estelar, con casos en los que se forman estrellas a un ritmo incluso mil veces mayor al de la Vía Láctea en la actualidad.

Sin embargo, los resultados obtenidos por Herschel en el último estudio del proyecto HerMES, liderado por el investigador Mat Page, del Mullard Space Science Laboratory de la University College London, muestran que los agujeros negros que crecen con mayor rapidez están en galaxias con muy poca formación estelar. Esto es, una vez que la radiación procedente de las cercanías del agujero negro excede cierta potencia, se ‘apaga’ la formación estelar en esta galaxia.

Para llegar a estas conclusiones se han realizado observaciones en el infrarrojo lejano con el instrumento SPIRE del Observatorio Espacial Herschel, perteneciente a la Agencia Espacial Europea (ESA), con el objetivo de calcular el ritmo de formación estelar en galaxias distantes en una pequeña zona del cielo denominada Chandra Deep Field North, en la constelación de la Osa Mayor. Estas observaciones han sido complementadas por las disponibles de esa misma zona del cielo en rayos X, obtenidas ya hace algunos años por otro grupo de investigadores con el satélite Chandra de la NASA, con las que se puede deducir el ritmo de crecimiento de los agujeros negros.

Todas las galaxias grandes tienen un agujero negro masivo en su centro, con una masa de varios millones de veces la de una estrella similar al Sol. Un enigma que ha permanecido sin resolver durante más de una década es la razón por la que las masas de los agujeros negros están relacionadas con las masas de los bulbos galácticos. Durante mucho tiempo se ha sospechado que esto se debía a los acontecimientos en la vida temprana de las galaxias, cuando las estrellas en el bulbo se estaban formando. Para estudiar esta fase, la comunidad astronómica necesita observar galaxias que se encuentran muy distantes, a miles de millones de años luz.

Las galaxias que emiten intensamente en rayos X (las que se detectan con satélites como Chandra)son galaxias ‘activas’ por la presencia de un agujero negro supermasivo en su núcleo. Por otra parte, las galaxias que emiten en el infrarrojo lejano son aquellas en las que se están formando estrellas a un ritmo muy alto.

En este trabajo se ha concluido que las galaxias activas de mayor luminosidad en rayos X no se detectan en el infrarrojo lejano en las observaciones realizadas por Herschel-SPIRE. Según detalla el astrofísico del IAC, profesor de la Universidad de La Laguna y coautor del estudio Ismael Pérez Fournon, “la presencia de un núcleo activo de luminosidad muy alta en rayos X, asociado a un agujero negro supermasivo, produce chorros de materia y fuertes vientos galácticos que impiden la formación de estrellas en la galaxia que lo alberga. Esto da lugar a una transformación muy rápida de la galaxia; se para de repente su crecimiento, se apaga la formación de nuevas estrellas”.

La luz que rodea al agujero negro eclipsa las estrellas

Aunque los agujeros negros no se pueden ver, el material que se encuentra más cercano a ellos puede llegar a estar a altísimas temperaturas, por lo que emite grandes cantidades de luz en un rango muy amplio de longitudes de onda, desde ondas de radio a rayos X. La luminosidad de este material central caliente puede ser billones de veces más brillante que el Sol. Las emisiones más brillantes indicarán la existencia de un agujero negro más masivo.

La intensa luz emitida alrededor del agujero negro impide ver la mayor parte de la luz emitida en el resto de la galaxia, excepto la que tiene una longitud de onda por debajo de un milímetro. Esta luz en el infrarrojo lejano y ondas submilimétricas no se puede detectar con los telescopios normales porque es absorbida total o parcialmente por la atmósfera terrestre, pero puede ser captada por Herschel, el mayor telescopio espacial en funcionamiento, a millón y medio de kilómetros de la Tierra.

Page, responsable del trabajo, explica: “Las galaxias estuvieron formando estrellas como locas cuando el universo era joven, pero intentar ver la luz de la formación de estrellas contra el resplandor del material caliente entorno al agujero negro ha sido casi imposible hasta ahora. Todo eso ha cambiado con la cámara SPIRE de Herschel, que permite observar en unas longitudes de onda poco estudiadas antes y que tiene una sensibilidad excepcional”.

Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)

martes, 8 de mayo de 2012

Un ‘primo’ del oso panda gigante vivió en Zaragoza

Un ‘primo’ del oso panda gigante vivió en Zaragoza. Imagen: SINC / José Antonio Peñas
Un equipo español de científicos ha descrito una nueva especie fósil de úrsido en la localidad de Nombrevilla (Zaragoza). Agriarctos beatrix fue un plantígrado omnívoro de pequeño tamaño y estuvo genéticamente relacionado con los pandas gigantes, según los autores.

Los restos fósiles de una nueva especie de úrsido, Agriarctos beatrix, han sido descubiertos en el yacimiento de Nombrevilla 2, en la provincia de Zaragoza. Los investigadores, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y de la Universidad de Valencia, sugieren que este plantígrado vivió durante el Mioceno, hace 11 millones de años.

“Esta especie de oso era de pequeño tamaño, incluso menor que los ejemplares de oso malayo, los más pequeños encontrados en la actualidad. No debía de superar los 60 kilogramos de peso”, explica a SINC Juan Abella, investigador del departamento Paleobiología del MNCN-CSIC y primer autor del estudio, publicado en la revista Estudios Geológicos.

Aunque es difícil saber su apariencia externa porque solo se han encontrado piezas dentales fósiles, los científicos opinan que debía de tener un pelaje oscuro con manchas blancas ubicadas sobre todo en el pecho, alrededor de los ojos y posiblemente en la parte más próxima a la cola.

“Este patrón es el considerado como primitivo para los osos, similar al del panda gigante que, en realidad, tiene las manchas tan grandes que parece que sea blanco con manchas negras”, aclara Abella.

Agriarctos beatrix, de la familia Ursidae y emparentado con los pandas gigantes, habría sido un animal que vivía en el bosque y pudo tener hábitos más sedentarios que osos más cazadores como el pardo o el polar. Según los investigadores, seguramente el úrsido extinto escapaba de otros carnívoros más grandes trepando a los árboles.

“Su dieta debió de ser parecida a la del oso malayo y el de anteojos que se alimentan casi exclusivamente de vegetales y fruta y ocasionalmente de algunos pequeños vertebrados, insectos, miel y carroña”, señala el experto.

Un oso singular

“Hemos determinado que era una especie distinta a las descritas hasta ahora basándonos en las diferencias morfológicas y el tamaño de los dientes encontrados –afirma el científico–. La hemos comparado con especies del mismo género (Agriarctos) y de otros similares de la misma época (Ursavus e Indarctos)”.

Las causas que llevaron a su extinción aún están por determinar pero “lo más probable es la apertura de los bosques a zonas más abiertas y secas, y la aparición de especies similares más competitivas y más grandes”, aclara Abella.

El descubrimiento rebaja de 9 a 11 millones de años la aparición de este grupo de osos emparentado con los pandas gigantes y localiza su origen en las cuencas nororientales de la Península Ibérica.

SINC

lunes, 7 de mayo de 2012

Los gases emitidos por los dinosaurios pudieron calentar la Tierra

Los gases emitidos por los dinosaurios pudieron calentar la Tierra
Igual que los herbívoros modernos, los saurópodos debían contener microbios en su estómago que les ayudaran a hacer la digestión. Según los cálculos de un estudio científico, la cantidad de gas metano liberado por estos grandes reptiles pudo ser suficiente como para aumentar la temperatura del planeta hace 150 millones de años.

Los grandes dinosaurios herbívoros o saurópodos podrían haber producido suficiente cantidad de gas metano como para calentar el clima del Mesozoico (hace 150 millones de años). Este es el resultado de un estudio británico, publicado hoy en la revista Current Biology.

Estos reptiles se caracterizaban por su tamaño descomunal y la enorme longitud de sus cuellos. Igual que en los herbívoros modernos, los estómagos de estos dinosaurios debían contener microbios que fermentaban las plantas ingeridas y permitían su digestión.

Los fisiólogos David Wilkinson y Graeme D. Ruxton, de la universidad John Moores de Liverpool y la de Londres, respectivamente, estudian la ecología de estos animales. En su momento se plantearon la siguiente pregunta: “Si las vacas modernas producen suficiente gas metano como para ser de interés para los climatólogos, ¿qué pasa con los saurópodos?”. Y así empezó su colaboración con Euan Nisbet, experto en gas metano de la Universidad de Londres.

A partir de las emisiones conocidas de animales modernos, los científicos desarrollaron un modelo numérico para estimar el metano producido por los dinosaurios. El resultado de este cálculo depende de la masa total del animal; y un saurópodo medio pesaba unos 20.000 kilogramos.

Más metano que ahora

“El estudio sugiere que estos grandes reptiles podrían haber producido más metano que el conjunto de todas las fuentes actuales, tanto naturales como antropogénicas", ha declarado Wilkinson.

Según el trabajo, los saurópodos habrían emitido unos 520 millones de toneladas de metano al año, cifra comparable a la de las emisiones modernas. Antes de la revolución industrial las emisiones de metano eran de unas 200 millones al año. Los animales modernos rumiantes, incluyendo vacas, cabras, jirafas y otros, producen un total de entre 50 y 100 millones de toneladas por año.

Para los autores, los resultados no sólo muestran "lo extraño y maravilloso que es el funcionamiento del planeta", sino que también sirven para recordar la influencia de los microbios y el metano en el clima de la Tierra.

SINC

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