sábado, 30 de junio de 2012

Nuevo modo de estudiar la atmósfera de los exoplanetas desvela los misterios de Tau Boötis b

Nuevo modo de estudiar la atmósfera de los exoplanetas desvela los misterios de Tau Boötis b
Por primera vez, una nueva e ingeniosa técnica ha permitido a los astrónomos estudiar la atmósfera de un exoplaneta en detalle — incluso sin la necesidad de que pase delante de su estrella anfitriona. Un equipo internacional ha utilizado el Very Large Telescope (VLT) de ESO para captar directamente el débil brillo del planeta Tau Boötis b.

Por primera vez, han estudiado la atmósfera del planeta y medido su órbita y su masa de forma muy precisa — resolviendo así un antiguo problema con quince años de antigüedad. Sorprendentemente, el equipo también ha descubierto que la atmósfera del planeta parece más fría cuanto más se aleja de la superficie, lo contrario de lo que se esperaba. Los resultados se publicarán en el número del 28 de junio de 2012 de la revista Nature.

El planeta Tau Boötis b fue uno de los primeros exoplanetas descubiertos en 1996, y sigue siendo uno de los exoplanetaos más cercanos que se conocen. Pese a que su estrella anfitriona es fácilmente visible a simple vista, obviamente el propio planeta no lo es, y hasta el momento solo podía detectarse por sus efectos gravitatorios sobre la estrella. Tau Boötis b es un gran “júpiter caliente” que orbita muy cerca de su estrella anfitriona.

Como muchos exoplanetas, este no transita el disco de su estrella (como en el reciente tránsito de Venus). Hasta ahora estos tránsitos eran esenciales para permitir el estudio de las atmósferas de los jupiteres calientes: cuando un planeta pasa frente a su estrella las propiedades de su atmósfera quedan impresas en la luz de la estrella. Como no hay luz estelar que brille a través de la atmósfera de Tau Boötis b hacia nosotros, la atmósfera del planeta no ha podido ser estudiada antes.

Pero ahora, tras 15 años intentando estudiar el débil brillo que emiten exoplanetas de tipo júpiter caliente, los astrónomos han podido finalmente estudiar, de forma fidedigna, la estructura de la atmósfera de Tau Boötis b y deducir su masa de un modo preciso por primera vez. El equipo utilizó el instrumento CRIRES, instalado en el Very Large Telescope (VLT) en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile. Combinaron observaciones infrarrojas de alta calidad (en longitudes de onda de alrededor de 2,3 micras) con un nuevo e ingenioso truco para extraer la débil señal del planeta a partir de la luz mucho más potente emitida por la estrella anfitriona.

El investigador principal de este trabajo, Matteo Brogi (Observatorio Leiden, Países Bajos) explica: “Gracias a las observaciones de alta calidad proporcionadas por el VLT y CRIRES fuimos capaces de estudiar el espectro del sistema con el nivel de detalle más alto logrado hasta el momento. Solo un 0.01% de la luz que vemos viene del planeta, y el resto proviene de la estrella, por lo que no fue fácil”.

La mayoría de los planetas alrededor de otras estrellas fueron descubiertos por sus efectos gravitatorios sobre las estrellas anfitrionas, lo que limita la información que puede obtenerse de su masa: solo permiten obtener un límite inferior para la masa de un planeta. La nueva técnica pionera es mucho más poderosa. Ver directamente la luz del planeta ha permitido a los astrónomos medir el ángulo de la órbita del planeta y, de ahí, extraer su masa con precisión. Trazando los cambios en el movimiento del planeta a medida que orbita a su estrella, el equipo ha determinado por primera vez, de forma fidedigna, que Tau Boötis b orbita a su estrella anfitriona con un ángulo de 44 grados y tiene seis veces la masa del planeta Júpiter.

“Las nuevas observaciones de VLT resuelven un problema de 15 años de antigüedad: resolver la masa de Tau Boötis b. Y la nueva técnica también significa que, a partir de ahora, podremos estudiar las atmósferas de los exoplanetas que no transitan a sus estrellas, así como medir sus masas de forma precisa, lo cual antes era imposible”, afirma Ignas Snellen (Observatorio de Leiden, Países Bajos), co-autor del artículo. “Es un gran paso adelante.”

Además de detectar el brillo de la atmósfera y de medir la masa de Tau Boötis b, el equipo ha estudiado su atmósfera y medido la cantidad de monóxido de carbono existente, así como la temperatura a diferentes alturas por medio de una comparación hecha entre las observaciones y unos modelos teóricos. Uno de los resultados más sorprendentes de este trabajo ha sido que las nuevas observaciones indicaban una atmósfera con una temperatura que desciende a medida que aumenta la altura. Este resultado es exactamente el opuesto a la inversión térmica — un aumento en la temperatura a mayor altitud — encontrado en otros exoplanetas tipo Júpiter.

Las observaciones del VLT muestran que la espectroscopía de alta resolución de telescopios basados en tierra es una herramienta muy útil para un análisis detallado de las atmósferas de los planetas que no hacen tránsito estelar. La detección de diferentes moléculas en el futuro, permitirá a los astrónomos aprender más sobre las condiciones atmosféricas de los planetas. Haciendo medidas a lo largo de la órbita del planeta, los astrónomos podrían incluso ser capaces de detectar cambios atmosféricos entre la mañana y la tarde del planeta.

"Este estudio muestra el enorme potencial de los telescopios basados en tierra, tanto de los ya existentes como de los que llegarán en el futuro, como el E-ELT. Tal vez algún día, utilizando esta técnica, encontremos evidencias de actividad biológica en planetas similares a la Tierra”, concluye Ignas Snellen.

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Observatorio Europeo Austral, ESO

viernes, 29 de junio de 2012

Cassini descubre que Titán alberga un océano bajo su superficie

Cassini descubre que Titán alberga un océano bajo su superficie
Nunca se había visto algo así fuera de nuestro propio planeta: se han detectado mareas en la luna Titán de Saturno, lo que indica que existe un océano – probablemente de agua – bajo su superficie.

Aquí en la Tierra estamos acostumbrados a las mareas, que hacen que el nivel del mar suba y baje dos veces al día debido a la atracción gravitatoria de la Luna y del Sol. Aunque sea más difícil de percibir, las mareas también afectan a la corteza y al manto terrestre, que se desplazan unas pocas décimas de centímetro en cada ciclo.

Ahora la misión internacional a Saturno, Cassini, ha descubierto que Titán también sufre unas fuertes mareas en su superficie, causadas por la atracción gravitatoria de Saturno.

“La conclusión más importante de este descubrimiento es que para que se produzcan estas mareas tiene que haber un material altamente deformable en el interior de Titán, muy probablemente una capa de agua líquida, capaz de desplazar su superficie más de 10 metros”, explica Luciano Iess, de la Universidad ‘La Sapienza’ de Roma, autor principal del artículo publicado ayer en la revista Science.

Si Titán tuviese un interior completamente rígido, sólo cabría esperar mareas de un metro de amplitud.

Estas mareas fueron descubiertas al estudiar con detalle la trayectoria de Cassini durante las seis pasadas que realizó sobre la mayor luna de Saturno entre los años 2006 y 2011.

Titán se encuentra en una órbita elíptica en torno a Saturno, completando una revolución cada 16 días. La superficie de la luna se deforma bajo la acción de la gravedad del planeta – cuando pasa por el punto más cercano a Saturno, se estira hasta tomar la forma de un balón de rugby.

La atracción gravitatoria de Titán altera la trayectoria de Cassini, y estos cambios en la superficie de la luna hacen que las perturbaciones hayan sido ligeramente diferentes en cada una de las visitas de la sonda. Estos efectos se pueden caracterizar al estudiar cómo varía la frecuencia de las señales de radio que envía el satélite a la Tierra.

“Gracias a los instrumentos de Cassini, sabemos que la superficie de Titán está compuesta de agua helada, cubierta en su mayor parte por una capa de moléculas orgánicas – el océano que oculta también podría contener otros compuestos, como amoníaco o sulfato de amonio”, destaca Iess.

“Si bien no podemos deducir la profundidad del océano a partir de nuestras medidas, los modelos matemáticos sugieren que podría tener hasta 250 km de profundidad, fluyendo bajo una capa de hielo de unos 50 km de espesor”.

Esta teoría podría explicar por qué la atmósfera de Titán contiene tanto metano. Dada la corta vida de esta molécula, tiene que existir algún mecanismo que lo reponga.

“Sabemos que las reservas de metano en los lagos de hidrocarburos de la superficie de Titán no son suficientes como para explicar la gran cantidad de esta molécula que se encuentra disuelta en su atmósfera, pero un océano podría constituir una gran reserva adicional”, explica Iess.

“Esta es la primera vez que Cassini demuestra que existe un océano bajo la superficie de Titán, aportando una importante pista sobre los mecanismos internos de esta luna, y descubriendo otro lugar de nuestro Sistema Solar en el que también abunda el agua líquida”, concluye Nicolas Altobelli, científico del proyecto Cassini para la ESA.

European Space Agency, ESA

jueves, 28 de junio de 2012

Nuevos indicios de que los dinosaurios eran reptiles de sangre caliente

Nuevos indicios de que los dinosaurios eran reptiles de sangre caliente
Una de las razones para pensar que los dinosaurios fueron de sangre fría es que sus huesos poseen líneas de paro de crecimiento propias de este tipo de animales. Este argumento se ha venido abajo con un trabajo del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont. Los investigadores han encontrado estas líneas en mamíferos, de sangre caliente, al estudiar los huesos de 41 especies de rumiantes actuales.

Después de 40 años de discusión paleontológica, Nature ha publicado un trabajo que desbanca uno de los argumentos más sólidos para creer que los dinosaurios eran de sangre fría. “Como son antiguos reptiles, siempre se había pensado así”, dice a SINC Meike Köler, investigadora del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y primera autora del estudio.

El trabajo infiere el metabolismo de los dinosaurios a partir del análisis de 115 fémures derechos de 41 especies de mamíferos rumiantes actuales. Hasta ahora, se pensaba que las llamadas ‘líneas de paro del crecimiento’ (LAGs) en los huesos eran exclusivas de los animales de sangre fría. En cambio, los resultados también muestran estas huellas en los animales analizados.

“Nadie había estudiado los huesos de los mamíferos a fondo, no existe ningún estudio consistente y exhaustivo sobre este tema”, destaca a SINC Köler. De este modo, los científicos del ICP han descartado la hipótesis sobre la cual se sustentaba la ectotermia de los dinosaurios.

Hace un año, un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de California publicó en Science que los saurópodos tenían una temperatura corporal de entre 36 ºC y 38 ºC a partir del estudio del esmalte de los dientes fosilizados. Sin embargo, los científicos no podían concluir si estos dinosaurios de grandes dimensiones compartían mecanismos de regulación interna con los mamíferos, o por el contrario, necesitaban condicionantes externos para regular su temperatura, como los reptiles modernos.

En los animales conocidos como ‘de sangre fría’, o ectotérmicos, la temperatura de su organismo depende de la ambiental. Durante las estaciones frías y secas, su ritmo metabólico se ralentiza para aprovechar las fuentes de calor externas. En los períodos favorables, “no tienen un mecanismo interno que les permita acelerar el crecimiento”, explica Köler. Por eso, el tamaño de algunas especies de dinosaurios ha hecho dudar a los científicos de que estos animales, considerados ‘de sangre fría’, pudieran crecer tanto y tan rápido.

‘Líneas de paro del crecimiento’

El tejido óseo de los dinosaurios siempre había sido una contradicción. Sus huesos presentaban LAGs pero aun así existieron especies de grandes dimensiones, como un diplodocus. Otros animales de sangre fría con estas marcas, como los cocodrilos, crecen muy lentamente durante los meses más favorables a su organismo. “Un cocodrilo necesitaría un siglo para medir cuatro metros porque su capacidad de crecimiento es treinta veces menor que la de un animal de sangre caliente”, dice Köler.

La investigadora describe las marcas en los huesos de los dinosaurios como líneas de paro del crecimiento muy delgadas y oscuras, que siempre se alternan con otros anillos más anchos y ligeros por la perforación de la vascularización –por donde circulaba su sangre–. Las marcas más holgadas del hueso indican la capacidad de su metabolismo para crecer rápidamente, de donde los científicos deducen que tenían una alta tasa metabólica, propia de los animales de sangre caliente.

El comunicado del ICP señala que el hallazgo se hizo por casualidad: “No diseñamos un estudio para encontrar la respuesta a la termofisiología de los dinosaurios, solo pretendíamos conocer mejor la fisiología de los mamíferos actuales y queríamos entender cómo les afecta el ambiente”, confiesa Köhler.

SINC

Acuíferos subterráneos durante los primeros tiempos de Marte

Acuíferos subterráneos durante los primeros tiempos de Marte
Al estudiar las rocas arrancadas del subsuelo de Marte por el impacto de meteoritos, la sonda Mars Express de la ESA ha encontrado pruebas de la existencia de acuíferos subterráneos durante los primeros miles de millones de años de la historia del Planeta Rojo.

Los cráteres de impacto son ventanas abiertas a la historia de la superficie de un planeta – cuanto más profundo sea el cráter, más nos podremos remontar en su pasado.
Por otra parte, las rocas arrancadas del subsuelo por el impacto de meteoritos ofrecen una oportunidad única para estudiar los materiales que de otra forma permanecerían ocultos bajo la superficie.

En un nuevo estudio, las sondas Mars Express de la ESA y Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA centraron su atención en los cráteres de una región de 1000 x 2000 km de las tierras altas del sur de Marte, conocida como Tyrrhena Terra, para intentar comprender la historia del agua en la zona.

Al analizar la composición química de las rocas incrustadas en las paredes, en la cresta y en el pico central de cada cráter, así como la de las que yacen esparcidas a su alrededor, los científicos han sido capaces de identificar minerales que sólo se forman en presencia de agua en 175 ubicaciones diferentes.

“El amplio rango de cráteres estudiados, con diámetros de entre 1 y 84 kilómetros, indica que estos silicatos hidratados fueron arrancados de entre unas pocas decenas y varios miles de metros de profundidad”, explica Damien Loizeau, autor principal del estudio.

“La composición de estas rocas indica que las aguas subterráneas estuvieron presentes el tiempo suficiente como para alterar su composición química”.

Si bien las rocas arrancadas por el impacto de meteoritos parecen haber estado en contacto con el agua, se han encontrado muy pocas muestras de minerales hidratados en el terreno que queda entre los distintos cráteres de Thyrrena Terra.

“El agua circulaba en esta región a varios kilómetros de profundidad, hace unos 3 700 millones de años, antes de que se formasen la mayoría de los cráteres que podemos observar hoy en día”, explica Nicolas Manglod, coautor de la publicación.

“Los cambios químicos causados por la presencia de agua indican un gradiente de temperatura bajo el suelo de Marte; las rocas más profundas estuvieron expuestas a una mayor temperatura. Sin embargo, no es posible establecer una relación directa con las condiciones que reinaban en la superficie de Marte en aquella época”.

Este hecho contrasta con las características de Mawrth Vallis, una de las regiones de Marte más ricas en arcilla, que presenta una distribución de minerales hidratados mucho más uniforme, indicando una mayor conexión con los procesos que tuvieron lugar en la superficie del Planeta Rojo.

“El estudio de la presencia de agua líquida en Marte es de gran importancia para determinar su habitabilidad, y los resultados obtenidos gracias a Mars Express nos permiten saber que el agua fluyó durante mucho tiempo bajo la superficie de esta vasta región”, concluye Olivier Witasse, científico del proyecto Mars Express para la ESA.

European Space Agency, ESA

miércoles, 27 de junio de 2012

Bicentenaria argentina, una nueva especie de dinosaurio carnívoro

Bicentenaria argentina, una nueva especie de dinosaurio carnívoro
El Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) ha anunciado el hallazgo de los restos de una nueva especie de dinosaurio carnívoro que podrían aportar datos clave sobre la evolución de los lejanos antepasados de las aves. Bautizada como "Bicentenaria argentina", la nueva especie vivió hace unos 90 millones de años, mostraba un aspecto ágil y estilizado, era cazadora y, posiblemente, tenía el cuerpo cubierto de plumas.

Los restos fueron hallados en la sureña provincia de Río Negro. "Es muy probable que sea el primer representante que se encuentra de un linaje nuevo dentro de la familia de celurosaurios, aquellos dinosaurios que eventualmente darían origen a las aves", destacó en un comunicado el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina, del que depende el MACN.

El jefe del museo, Fernando Novas, señaló que "si bien dentro de los celurosaurios hay miembros como el tyrannosaurus rex o el velociraptor, no se conoce mucho acerca de las formas primitivas, los primeros celurosaurios". Los ejemplares adultos del "Bicentenaria" medirían entre 2,5 y 3 metros de largo, y eran ágiles y delgados y, por la forma de sus dientes y la presencia de garras, seguramente eran cazadores.

"Se puede sospechar que podrían haberse alimentado de dinosaurios más pequeños, herbívoros o crías de dinosaurios", señaló Novas. Los investigadores también creen que este dinosaurio pudo tener el cuerpo cubierto por plumas.

Las rocas que contenían los huesos del "Bicentenaria" tienen alrededor de 90 millones de años y corresponden al período cretácico superior, entre 65 y 98 millones de años atrás.

EFE

martes, 26 de junio de 2012

El calor interno de Saturno impulsa las corrientes en chorro

El calor interno de Saturno impulsa las corrientes en chorro
Saturno, el sexto planeta del Sistema solar, está cruzado por una serie de bandas oscuras y zonas más claras similares a las de Júpiter. Se trata de turbulentas corrientes en chorro, regiones donde los vientos soplan más rápido que en otros lugares, agitándose de este a oeste, y al revés, a través del planeta. Durante muchos años, los científicos han tratado de entender el mecanismo que impulsa a estas estructuras en la atmósfera de Saturno, de dónde obtienen su energía, por qué aparecen. Ahora creen haber dado con la solución. En un nuevo trabajo, publicado en la edición de junio de la revista Icarus, dedicada a estudios sobre el Sistema solar, especialistas de distintos centros de investigación de la NASA señalan que es el calor interno del planeta el que impulsa estas corrientes.

Según han podido concluir de las imágenes recogidas durante varios años por la nave espacial Cassini de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), la condensación de agua a causa del calentamiento interno de Saturno conduce a diferencias de temperatura en la atmósfera. Estas diferencias crean remolinos o perturbaciones que mueven el aire hacia atrás y adelante en la misma latitud, y esos remolinos, a su vez, aceleran las corrientes en chorro de la misma forma que se ponen en marcha los engranajes de una cinta transportadora.

El nuevo estudio ha sido posible en parte debido a que la Cassini ha estado en órbita alrededor de Saturno el tiempo suficiente para obtener el gran número de observaciones necesarias para ver los patrones sutiles que surgen de las variaciones diarias en el clima. «La comprensión de lo que impulsa la meteorología en Saturno, y en general en los planetas gaseosos, ha sido uno de nuestros objetivos cardinales desde el inicio de la misión Cassini, afirma Carolyn Porco, del Instituto de Ciencia Espacial en Boulder, Colorado. «Es muy gratificante ver que por fin estamos comenzando a entender los procesos atmosféricos que hacen a la Tierra similar, y también diferente, de otros planetas».

En lugar de tener una fina atmósfera y la superficie sólida y líquida como la Tierra, Saturno es un gigante gaseoso cuya profunda atmósfera está compuesta por múltiples capas de nubes a gran altura. Una serie de corrientes en chorro que corta la cara del planeta es visible al ojo humano y también a los filtros cercanos al infrarrojo de las cámaras de la Cassini. Aunque la mayoría se dirigen hacia el este, otras lo hacen hacia el oeste, todas en lugares donde la temperatura varía significativamente de una latitud a otra...

ABC.es

viernes, 22 de junio de 2012

Descubren dos planetas que orbitan extremadamente juntos

Descubren dos planetas que orbitan extremadamente juntos. David A. Aguilar (CFA)
Un planeta gaseoso gigante que parece abarcar tres veces más en el cielo se asoma amenazadoramente sobre un paisaje de lava fundida. Pero estos dos planetas no chocan. Forman parte del sistema Kepler-36, recientemente descubierto por científicos de las Universidades de Washington y Harvard, y orbitan la misma estrella muy cerca el uno del otro.

«Estos dos mundos están más cerca entre sí que cualquier otro sistema planetario que hayamos encontrado», afirma Eric Agol, investigador de la Universidad de Washington y uno de los autores del artículo, que aparece publicado en la revista Science.

Los investigadores se dieron cuenta de la presencia de los dos mundos a partir de los datos del telescopio espacial Kepler de la NASA, capaz de descubrir un planeta cuando pasa por delante de su estrella, ya que, en ese momento, se produce una reducción de la luz que emite. Ambos mundos orbitan una estrella subgigante muy parecida al Sol, aunque miles de millones de años más antigua.

El planeta interior, Kepler-36b, es rocoso, tiene 1,5 veces el tamaño de la Tierra y un peso de 4,5 veces mayor. Compuesto en un 30% de hierro y en un 15% de agua, orbita su estrella cada 14 días a una distancia media menor de 18 millones de kilómetros. El planeta exterior, Kepler-36c, es un planeta gaseoso 3,7 veces el tamaño de la Tierra y ocho veces más pesado. Tiene una órbita de 16 días a una distancia de 19 millones de kilómetros.

Los dos planetas experimentan una conjunción cada 97 días como promedio. En ese momento, están separados por una distancia menor a cinco veces la que hay entre la Tierra y Luna, pero nunca colisionarán. Debido a que Kepler-36c es mucho más grande que la Luna, supone una vista espectacular en el cielo de su vecino. Casualmente, el más pequeño Kepler-36b parece del tamaño de la Luna visto desde el mundo gaseoso. Estos acercamientos despiertan enormes mareas gravitacionales que aprietan y estiran ambos planetas.

Los investigadores tratan de explicarse cómo estos dos mundos tan diferentes terminaron en órbitas tan cercanas, algo que resulta un misterio. Quizás el más grande y liviano migró hacia el otro después de su formación, pero en ese caso es difícil entender cómo no acabó destruyéndolo.

Aunque Kepler-36 es el primer sistema planetario tan apretado, los científicos están convencidos de que no es el único. «Nos preguntamos cuántos de la misma familia están ahí fuera», dice Agol. Los investigadores rastrean los datos de Kepler en busca de otros sistemas parecidos.

miércoles, 20 de junio de 2012

La imagen más detallada de la espectacular guardería estelar NGC 6357

La imagen más detallada de la espectacular guardería estelar NGC 6357. ESO
El telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO ha captado la imagen más detallada hasta el momento de una parte de la espectacular guardería estelar NGC 6357. La imagen muestra numerosas estrella jóvenes calientes, brillantes nubes de gas y extrañas formaciones de polvo esculpidas por la radiación ultravioleta y los vientos estelares.

En una zona profunda de la Vía Láctea, en la constelación de Scorpius (El Escorpión), se encuentra NGC 6357, una región del espacio donde nacen nuevas estrellas en caóticas nubes de gas y polvo. Las partes más externas de esta vasta nebulosa han sido captadas por el telescopio VLT de ESO, dando lugar a la mayor imagen de esta región obtenida hasta el momento.

La nueva imagen muestra un ancho rio de polvo que atraviesa el centro, absorbiendo la luz de objetos más distantes. A la derecha hay un pequeño cúmulo de estrellas jóvenes de color azul-blanco que se han formado a partir del gas. Probablemente se trate de estrellas de solo unos pocos millones de años de edad, muy jóvenes para los estándares estelares. La intensa radiación ultravioleta que emana de estas estrellas está generando una cavidad en el gas y el polvo que las rodea y esculpiéndolo con extrañas formas.

Aunque la imagen completa está cubierta por oscuras trazas de polvo cósmico, algunos de estos rastros más fascinantes aparecen en la parte baja, a la derecha, y en el mismo extremo derecho de la imagen. Aquí la radiación de las estrellas jóvenes brillantes ha creado curiosas columnas en forma de trompa de elefante, similares a los conocidos “pilares de la creación” de la Nebulosa del Águila. El polvo cósmico es mucho más fino que la variedad más común de polvo doméstico que conocemos. Es más semejante a la ceniza y consiste, en su mayor parte, en diminutas partículas de silicatos, grafito, y hielo de agua producido y expelido al espacio por generaciones anteriores de estrellas.

La brillante parte central de NGC 6357 contiene un cúmulo de estrellas muy masivas que son de las más brillantes de nuestra galaxia. Esta región interior, que no puede verse en esta nueva imagen, ha sido captada y estudiada en profundidad por el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA. Pero esta nueva imagen muestra que, incluso las partes externas menos estudiadas de esta guardería, contienen fascinantes estructuras cuya existencia puede ser revelada por la potencia del VLT.

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Observatorio Europeo Austral, ESO

martes, 19 de junio de 2012

La Voyager 1 atraviesa por fin los límites del Sistema Solar

La Voyager 1 atraviesa por fin los límites del Sistema Solar. NASA
Ya no hay duda. La NASA ha confirmado que la Voyager 1, un artefacto lanzado en 1977, atraviesa la última frontera, los límites del Sistema Solar, a unos 18.000 millones de kilómetros del Sol. Aunque parezca increíble, la sonda, perteneciente a una época en la que la telefonía móvil e internet eran una quimera, todavía es capaz de enviar datos a la Tierra. Gracias a ello, los científicos han identificado un incremento significativo de las partículas con carga procedentes del espacio interestelar, prueba evidente de que, en efecto, un ingenio humano, el primero, está a punto de alcanzar el otro lado.

«Los científicos de la Voyager se acercan a una conclusión inevitable pero histórica: el primer emisario de la Humanidad al espacio interestelar está en los confines de nuestro Sistema Solar», afirma en un comunicado el Centro de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL, por sus siglas en inglés). «Las leyes de la Física dicen que algún día la Voyager se convertirá en el primer objeto hecho por el hombre que entre en el espacio interestelar, pero todavía no sabemos exactamente cuándo ocurrirá», dice Ed Stone, uno de los científicos responsables del proyecto. Lo cierto es que los últimos datos enviados por la sonda indican que se encuentran en una nueva región. Las partículas nuevas que está registrando la Voyager 1 proceden de otras estrellas de la galaxia y son cada vez más abundantes.

«Desde enero de 2009 a enero de 2012 ha habido un incremento gradual de en torno al 25% en la cantidad de rayos cósmicos galácticos que detecta la Voyager -explica Ed Stone-, pero recientemente hemos visto una rápida escalada en esa parte del espectro energético». En efecto, desde el 7 de mayo los impactos de rayos cósmicos se han incrementado un 5% por semana. Ahora, los científicos esperan descubrir nuevas señales de que la sonda cruza la frontera imaginaria de nuestro sistema, tales como un cambio en las fuerzas gravitatorias y magnéticas.

Voyager 1 es, sin duda, una misión de la que la NASA puede sentirse más que orgullosa. La sonda y su hermana gemela, la Voyager 2, fueron lanzadas hace 35 años desde Cabo Cañaveral con la misión de explorar el Sistema Solar. En estos momentos, la 1 se encuentra a unos 18.000 millones de kilómetros del Sol y se desplaza a 17 kilómetros por segundo. Los datos que emite tardan 16 horas y 38 minutos en llegar a la Tierra. Su gemela se encuentra a unos 15.000 millones de kilómetros del Sol. Entre las dos han explorado los planetas gigantes de nuestro sistema: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, y 48 de sus satélites.

Las baterías de plutonio de las sondas están diseñadas para funcionar hasta 2025. A partir de esa fecha, dejarán de transmitir a la Tierra, pero continuarán su viaje hacia otras estrellas de la Vía Láctea. Ambas llevan un saludo de la Humanidad dirigido a una inteligencia extraterrestre. Se trata de una grabación de un disco de cobre con sonidos e imágenes de la vida y la cultura terrestres seleccionados por un grupo de intelectuales bajo la dirección del científico Carl Sagan.

ABC.es

lunes, 18 de junio de 2012

Bucardos gigantes habitaron el sur de los Pirineos tras la Edad de Hielo

Bucardos gigantes habitaron el sur de los Pirineos tras la Edad de Hielo. José Antonio Peñas
La subespecie de la cabra montés ibérica Capra pyrenaica pyrenaica se extinguió en 2000, antes de que se pudieran analizar en profundidad sus características biológicas y filogenéticas. Ahora un nuevo estudio arroja luz sobre su tamaño, origen y condiciones ambientales posglaciales al describir tres cráneos fósiles de entre 4.000 y 7.000 años de antigüedad hallados en el suroeste de los Pirineos.

En los años 1984 y 1994, los grupos espeleológicos de Estella (Navarra) y Pedraforca (Barcelona), encontraron, durante prospecciones rutinarias, los restos óseos de dos machos y una hembra de bucardo en simas y pozos cársticos que actuaron a modo de trampas, en Larra (Navarra) y Millaris (Huesca), a 2.390 y 2.500 metros de altitud. Hasta ahora, pocos fósiles de esta especie (Capra pyrenaica pyrenaica) se habían descubierto en esas zonas.

Ricardo García-González, investigador en el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), ha sido el encargado de analizar los cráneos y comparar las características craneométricas con poblaciones de cabras monteses vecinas, fósiles y modernas.

Los resultados, publicados en la revista Comptes Rendus Palevol, sugieren que el tamaño de estas cabras salvajes era un 50% superior al de los bucardos modernos que vivieron en la Península Ibérica y que se extinguieron en los Pirineos en el año 2000.

“Los cráneos de los machos eran extraordinariamente grandes en comparación con otros restos de cabras del Pleistoceno superior (hace entre 120.000 y 11.000 años) del suroeste europeo”, apunta a SINC García-González.

Según el único autor del trabajo, el aumento de talla de los machos podría atribuirse al incremento de la disponibilidad de recursos tróficos durante el Holoceno (desde hace 11.000 años hasta la actualidad), lo que encajaría con la teoría dispersiva de la evolución de los ungulados, propuesta por el científico V. Geist en 1987, en la que hace referencia a los “gigantes de la Edad de Hielo”.

Machos de enormes cuernos

Algunos de estos ‘gigantes’, como el ciervo Megaceros, portaban “órganos de exhibición” de gran tamaño, cuya función era disuadir a los competidores y reducir la luchas, en una época en la que las especies encontraron nuevas oportunidades y más alimentos en ambientes periglaciales.

“Como consecuencia, los machos con grandes cuernos tenían más éxito reproductivo. Las hembras invirtieron su energía en la supervivencia de las crías, por lo que no necesitaron aumentar el tamaño de sus órganos de exhibición”, subraya García-González.

Además del tamaño, la elevada altitud a la que se hallaron los restos es también inusual. La presencia de estos animales se explica porque hace unos 7.000 años el deshielo ya había empezado a producirse en Millaris (Parque Nacional de Ordesa en los Pirineos) a 2.500 metros de altitud, donde todavía perduran ahora restos de los últimos glaciares pirenaicos.

El investigador comenta que “a esa altitud se habrían desarrollado ya los nutritivos pastos alpinos por encima del límite del bosque, de los que los bucardos se aprovecharían en verano a través de migraciones estacionales, como lo hacen sus congéneres en la actualidad”.

El origen de la subespecie, en duda

En cuanto al origen de la subespecie, el análisis de los cráneos fósiles de estas cabras salvajes de los Pirineos coincide con los estudios de genética molecular y sugiere un mayor parentesco con el íbice de los Alpes (Capra ibex).

Sin embargo, hasta ahora la comunidad científica pensaba que las cabras monteses ibéricas procedían de un antepasado común con las cabras del Cáucaso (Capra caucasica) que migró hacia el Macizo Central francés hace unos 80.000 años.

“Son necesarios más hallazgos y más estudios de los fósiles para confirmar el origen y la diferenciación de esta subespecie”, concluye García-González.

SINC

sábado, 16 de junio de 2012

Existe un enlace gaseoso entre Andrómeda y Triangulum

Existe un enlace gaseoso entre Andrómeda y Triangulum
Un puente entre dos galaxias. El recuerdo de que hace miles de millones de años se encontraron y se rozaron. Un eslabón de hidrógeno que las vincula en su viaje por el Universo mientras avanzan, de nuevo, la una contra la otra. Un grupo de investigadores estadounidenses ha ratificado que Andrómeda y Triangulum, las dos grandes vecinas de la Vía Láctea, están unidas por una tenue nube de átomos ligeros.

Las primeras evidencias de este nexo entre las dos galaxias, obtenidas en Países Bajos, se publicaron en 2004. Algunos investigadores cuestionaron la validez de sus resultados y exigieron pruebas más concluyentes. Éstas han llegado ocho años después gracias al National Radio Astronomy Observatory (NRAO) y su Green Bank Telescope (GBT), el radiotelescopio de una única antena más grande del mundo (situado en Virginia Occidental, Estados Unidos).

Se cree que este eslabón entre Andrómeda y Triangulum se debe a un pase muy cercano entre ambas hace miles de millones de años. La atracción gravitatoria de este roce provocó la creación de «colas de marea», chorros de gas que se despegan de sus galaxias para formar un «camino» alargado que las une.

«Cuando dos galaxias se acercan mucho son capaces de arrancar materia gaseosa de los límites de la otra», explica Jay Lockman, investigador de NRAO. «Las colas de marea se difuminan con el tiempo y, además, pueden ser ionizadas, lo que dificulta aún más su detección», cuenta. «Pero por otra parte su estudio nos permite analizar mejor las interacciones entre ambas y entender la escala temporal de las mismas», asegura.

El radiotelescopio estadounidense GBT no sólo confirmó la existencia de este puente intergaláctico, sino que mostró seis densos conglomerados de gas dentro de él. Los investigadores han concluido que su velocidad relativa con respecto de la Tierra es prácticamente igual que la de Andrómeda y Triangulum, lo que refuerza la teoría de que es un eslabón entre ellas.

«Creemos que es muy probable que el hidrógeno que vemos entre M31 y M33 sea el remanente de una cola de marea que se formó en un encuentro cercano, probablemente hace miles de millones de años», explica Spencer Wolfe, uno de los investigadores, a la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia. «El encuentro tuvo que ocurrir hace mucho tiempo, porque ninguna de las dos galaxias muestra signos de ello en la actualidad», añade. M31 es el nombre de Andrómeda y M33 el de Triangulum en la clasificación astronómica de Messier.

«Las características de este gas apuntan a que estas dos galaxias debieron pasar muy cerca la una de la otra en el pasado remoto», cuenta Lockman, que asegura que su estudio puede aportar claves para avanzar en el conocimiento de la historia de ambas.

Actualmente están separadas, pero se espera que en un futuro Andrómeda, que es enorme, «devore» a Triangulum como ya ha hecho con otras galaxias vecinas de menor entidad.

ABC.es

Una galaxia casi tan antigua como el Universo

Una galaxia casi tan antigua como el Universo
En escala astronómica, lejano significa antiguo. Observar una galaxia situada a 12.900 millones de años luz de la Tierra es poner la vista casi en los orígenes del Universo. Los telescopios Subaru y Keck han hallado una nueva galaxia, de nombre SXDF-NB1006-2 a esta distancia, lo que la convierte en la más lejana jamás descubierta. Sólo tiene unos pocos millones de años desde el Big Bang, es decir, probablemente sea una de las primeras galaxias que se formaron tras la creación del Universo.

Los astrónomos que han llevado a cabo este trabajo, publicado en 'Astrophysical Journal', esperan que el estudio de SXDF-NB1006-2 y otros objetos lejanos ayuden a reconstruir lo que ocurrió en los albores del cosmos. Para tal propósito también cuentan con el hallazgo, realizado a principios de mayo por la Universidad de Arizona, de una galaxia que podría encontrarse a 13.000 millones de años luz de la Tierra, aunque los datos aún no están confirmados.

Del mismo modo, el equipo del telescopio espacial Hubble anunciaba en 2011 el descubrimiento de una galaxia que podría estar a 13.200 millones de años luz de la Tierra, pero, tras varias investigaciones, sigue siendo un "candidato galaxia" y está pendiente de confirmación. Para observar un objeto tan lejano y débil, los científicos tuvieron que recoger la luz a través de los telescopios durante más de 37 horas, dejando que la luz se acumule para lograr ver lo más profundo posible. Los investigadores, dirigidos por Takatoshi Shibuya de la Universidad de Postgrado para Estudios Avanzados en Japón, explicaron que hay 58.733 objetos en la imagen, y que se redujo a dos los posibles candidatos a galaxias extremadamente distantes.

EUROPA PRESS

viernes, 15 de junio de 2012

Titán podría tener lagos tropicales de metano

Titán podría tener lagos tropicales de metano
Investigadores de EEUU y Brasil han analizado el espectro infrarrojo de la luz solar que refleja Titán, una de las lunas de Saturno, y los resultados revelan la existencia de lagos de metano cerca de su zona ecuatorial. Hasta ahora se pensaba que este elemento solo existía en forma líquida en las regiones polares.

Titán es una de las lunas de Saturno y al igual que la Tierra tiene nubes, ríos y lagos, pero de metano. Hasta ahora se conocía la existencia de lagos de este elemento en las regiones polares del satélite, pero la investigadora Caitlin Griffith de la Universidad de Arizona (EEUU) y su equipo han encontrado indicios de metano líquido en zonas próximas al ecuador “de al menos un metro de profundidad”, explica a SINC la científica.

La investigación se ha centrado en analizar el espectro infrarrojo de la luz solar que refleja Titán. “Como la atmósfera de este satélite es hasta 10 veces más gruesa que la de la Tierra es difícil ver nada si nos fijamos solo en la luz visible”, aclara Griffith.

Según la experta, “de la misma manera que los satélites terrestres reconocen los océanos por su color azul, en las imágenes que recibimos de Titán observamos una zona oscura uniforme que se corresponde con un gran lago de metano líquido y toda una serie de estanques más pequeños y menos profundos”.

Los modelos de circulación de metano aceptados hasta ahora indicaban que los lagos no son estables a latitudes tropicales, “por lo que no esperábamos para nada encontrarlos –destaca Griffith–. Cualquier líquido en una superficie cercana al ecuador de Titán se evapora y es transportado durante varios años hasta los lagos polares”.

Los autores proponen en el estudio, que publica esta semana Nature, que estas acumulaciones no se pueden haber formado a partir de precipitaciones, sino que serían alimentadas por fuentes subterráneas de metano líquido. “En esencia, son oasis”, afirma Griffith.

Posible vida en Titán

Titán es uno de los candidatos del sistema solar que podría albergar algún tipo de organismo, aunque “todavía no se ha detectado jamás vida extraterrestre por lo que no sabemos exactamente qué buscar”, señala Griffith.

La vida que conocemos está basada en la química orgánica, en la que el carbono desempeña un papel esencial en la composición y las reacciones de las moléculas. “En este sentido Titán es muy parecido a la Tierra, con una química orgánica muy evolucionada”, apunta la investigadora.

Recientemente se han descubierto evidencias de que en la atmósfera de Titán existen aminoácidos y otras moléculas complejas de carbono, “los ladrillos de la vida que conocemos”, recuerda Griffith, que subraya la importancia de seguir investigando: “Como estos aminoácidos se crean a partir de los átomos de metano, es importante que estudiemos dónde se origina y cómo se comporta este elemento”.

SINC

jueves, 14 de junio de 2012

El ancestro común de los vertebrados con mandíbulas

El ancestro común de los vertebrados con mandíbulas
El ancestro común de todos los vertebrados con mandíbulas de la Tierra tenía la apariencia de tiburón, como indica el análisis del cráneo de un fósil de pez, de 290 millones de años de antigüedad, que ha intrigado por mucho tiempo a los paleontólogos, según ha publicado en la revista 'Nature' un equipo de investigadores.

La nueva investigación sobre Acanthodes bronni, un pez de la era Paleozoica, arroja luz sobre la evolución de los primeros vertebrados con mandíbulas y ofrece una visión nueva del último ancestro común antes de la separación entre los primeros tiburones y los peces óseos, el linaje que finalmente incluiría a los seres humanos.

"Parece ser que Acanthodes es la mejor visión que tenemos de las condiciones del último ancestro común de los peces óseos y los tiburones", afirma el doctor Michael Coates, profesor de Biología de Organismos y Anatomía en la Universidad de Chicago, y autor principal del estudio. Coates señala que "que los primeros peces óseos se parecían mucho a los tiburones, y no al revés".

El grupo de los gnatóstomos -que significa "boca con mandíbula"-, incluye decenas de miles de especies vivas de vertebrados, desde peces y tiburones, a aves, reptiles, mamíferos y seres humanos. Los peces cartilaginosos, que hoy en día incluyen a tiburones, rayas, y quimeras, se separaron de los peces óseos hace más de 420 millones de años. Sin embargo, poco se sabía acerca de la apariencia del último ancestro común de los seres humanos, las rayas, y los tiburones blancos.

Coates y sus colaboradores, Samuel Davis y John Finarelli, encontraron la respuesta a este misterio en los acanthodians, peces extintos que dejaron atrás sólo pequeñas escamas y espinas de la aleta. Sin embargo, armados con nuevos datos sobre la apariencia de los primeros tiburones y peces óseos, los investigadores rexaminaron fósiles de Acanthodes bronni, la especies mejor conservada de acanthodians.

Davis creó moldes de látex muy detallados de las muestras que revelan el interior y el exterior del cráneo, proporcionando un conjunto de datos nuevos y valiosos para la evaluación de la anatomía del cráneo y la mandíbula, así como la organización de la circulación sensorial, y el sistema respiratorio de la especie. Según Coates, "exploramos cráneos, si es posible, porque son una fuente excepcional de información anatómica. Son mucho mejores que las escamas, los dientes o las espinas de la aleta, que, por sí mismos, tienden a ofrecer una señal confusa sobre las relaciones evolutivas".

El análisis de la muestra, junto con tomografías computarizadas de los cráneos de los primeros tiburones y peces óseos, llevó a los investigadores a una revaluación sorprendente de la historia que el Acanthodes bronni nos cuenta sobre los vertebrados con mandíbulas. "Cuanto más lo miraba, más similitudes encontraba con los tiburones", afirma Coates. Sin embargo, el análisis de las relaciones evolutivas de Acanthodes bronni sigue conectando esta especie con los primeros peces óseos.

Por otro lado, algunas especies de acanthodians resultaron ser tiburones primitivos, mientras que otras eran parientes del ancestro común de los tiburones y los peces óseos -este resultado explica la colocación de acanthodians en la historia de los vertebrados.

No obstante, los análisis fueron un paso más allá. Mediante más de 100 caracteres morfológicos, los investigadores cuantificaron el parecido entre los primeros peces con mandíbulas. Acanthodians en su conjunto, incluyendo los primeros miembros del pasado evolutivo de los seres humanos, parecen agruparse con los tiburones de la antigüedad. "Los ancestros comunes de todos los vertebrados con mandíbulas se asemejaban a los tiburones", afirma Finarelli, de la Universidad College de Dublín.

Además, el análisis demostró que todos estos primeros miembros de gnatóstomos modernos están claramente separados de lo que ahora parecen ser los vertebrados más primitivos con mandíbulas: unos peces acorazados llamados placodermos. "Parece que hay una distinción fundamental entre los placodermos y todos los otros vertebrados con mandíbulas", señala Finarelli. Esta nueva revisión del linaje de los primeros vertebrados con mandíbulas permitirá a los paleontólogos profundizar en los misterios evolutivos más profundos.

EUROPA PRESS

martes, 12 de junio de 2012

El telescopio óptico/infrarrojo más grande del mundo

El telescopio óptico/infrarrojo más grande del mundo
ESO va a construir el telescopio óptico/infrarrojo más grande del mundo. En su reunión de hoy en Garching, el Consejo de ESO ha aprobado el programa del "European Extremely Large Telescope" (E-ELT), sujeto a confirmación de los llamados votos ad referendum por cuatro de los países miembros. El E-ELT iniciará sus operaciones científicas a principios de la próxima década.

El Consejo de ESO se reunió en la Sede Central de la Organización en Garching, Alemania. El punto principal de la agenda ha sido el comienzo del programa del European Extremely Large Telescope (E-ELT) — el "ojo" más grande del mundo para mirar al cielo. El E-ELT será un telescopio de espejo segmentado de 39.3 metros de diámetro, situado en Cerro Armazones, en el norte de Chile, cerca del Observatorio Paranal de ESO.

Todos los países miembros de ESO ya han expresado su total apoyo al proyecto E-ELT. Hoy, el Consejo ha votado a favor de la resolución para aprobar el comienzo del programa de desarrollo del E-ELT y su primera batería de poderosos instrumentos, quedando pendiente la confirmación de los votos ad referendum.

Para aprobar el comienzo del programa, dos tercios de los países miembros (por lo menos diez) tenían que votar a favor. En la reunión del Consejo, Austria, la República Checa, Alemania, Holanda, Suecia y Suiza votaron a favor del comienzo del programa del E-ELT. Cuatro países votaron a favor ad ref: Bélgica, Finlandia, Italia y Reino Unido. Los cuatros restantes países miembros se encuentran trabajando activamente para sumarse al programa en un futuro próximo.

De acuerdo a la resolución, no se efectuará ningún otro gasto en elementos del proyecto que no sean las obras civiles iniciales, hasta que las contribuciones comprometidas por todos los países miembros superen el 90% de los 1083 millones de euros del costo estimado de finalización (según cifras de 2012), tal y como establecen los principios de financiación aprobados por el Consejo a finales de 2011.

De acuerdo con el plan actual, dentro del próximo año deberán ser aprobados los primeros grandes contratos industriales para el E-ELT, y estar asegurada la mayor parte de la financiación. Se espera que esto deje suficiente tiempo para cumplir con las condiciones: las confirmaciones por parte de Bélgica, Finlandia, Italia y el Reino Unido; la incorporación de los restantes países miembros al proyecto; y finalmente, la culminación del proceso de ratificación de Brasil.

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Observatorio Europeo Austral, ESO

domingo, 10 de junio de 2012

Una nueva luna en Júpiter

Una nueva luna en Júpiter (imagen de la luna Io)
Un pequeño mundo de tan solo 2 kilómetros de diámetro puede ser la luna más pequeña conocida de Júpiter. Esta diminuta roca, digna de ser el hogar del Principito, fue descubierta recientemente junto a otra compañera en la órbita del planeta gigante. El hallazgo será publicado en la revista Astronomical Journal.

En septiembre de 2010, dos lunas distantes y hasta entonces desconocidas de Júpiter fueron detectadas por un equipo internacional de científicos durante el seguimiento rutinario de las otras lunas ya conocidas. Estos objetos fueron observados de nuevo en varias ocasiones, a fin de determinar que en realidad eran satélites de Júpiter y no asteroides cercanos. En junio de 2011, por fin, se les otorgó las denominaciones de S/2010 J 1 y S/2010 J 2.

La determinación de la órbita de estos satélites ha sido afinada lo suficiente como para que su posición se pueda predecir de forma fiable durante varios años en el futuro.

Los investigadores pudieron estimar el tamaño de las lunas basándose en su brillo. Calculan que S/2010 J1 tiene unos 3 kilómetros de diámetro, mientras que S/2010 J2 solo tiene 2 km. S/2010 J 2 es el más débil (y por tanto más pequeño probablemente) satélite joviano descubierto hasta la fecha. J1 gira a unos 20 millones de km de Júpiter, mientras que J2 lo hace a unos 23 millones.

Con estas nuevas incorporaciones, Júpiter tiene ya 67 satélites conocidos.

ABC.es

sábado, 9 de junio de 2012

El débil resplandor de los primeros objetos del Universo

El débil resplandor de los primeros objetos del Universo
El telescopio espacial Spitzer de la NASA ha detectado, con la que puede ser la mayor precisión que nunca antes se haya conseguido, el débil resplandor emitido por los primeros objetos del Universo. Estos objetos pueden ser estrellas masivas, galaxias o voraces agujeros negros. Están demasiado lejos para ser reconocidos de forma individual, pero la óptica del Spitzer sí puede capturar lo que parece ser el patrón colectivo de su luz infrarroja. Estas observaciones ayudan a confirmar que los primeros objetos eran numerosos en cantidad y que quemaban combustible cósmico con furia.

El Universo se formó hace unos 13.700 millones de años en una explosión, el Big Bang, que, según las teorías más aceptadas, supuso el principio de todo. Con el tiempo, el cosmos se enfrió y unos 500 millones de años más tarde empezaron a tomar forma las primeras estrellas, galaxias y agujeros negros. Los astrónomos dicen que parte de esa «primera luz» podría haber viajado miles de millones de años para alcanzar el Spitzer. La luz se habría originado en longitudes de onda visible o incluso ultravioleta, y a causa de la expansión del Universo, se extendió hasta las más largas longitudes de onda infrarrojas observadas por Spitzer.

«Estos objetos habrían sido tremendamente brillantes», dice Alexander «Sasha» Kashlinsky, del Centro Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, autor principal del artículo que aparecerá en la revista The Astrophysical Journal. «Todavía no podemos descartar directamente que esas fuentes misteriosas de luz puedan provenir de nuestro universo cercano, pero es cada vez más probable que estemos mirando de reojo a una época antigua».

Spitzer captó por primera vez indicios de ese remoto patrón de luz, conocido como el fondo cósmico infrarrojo, en 2005, y de nuevo con más precisión en el año 2007. Ahora, el telescopio se encuentra en la fase extendida de su misión, durante la cual lleva a cabo estudios en profundidad sobre zonas específicas del cielo. Kashlinsky y sus colegas usaron el Spitzer para observar dos zonas del cielo durante más de 400 horas cada una...

ABC.es

viernes, 8 de junio de 2012

Un cráter de Marte muestra cómo cambió el clima del planeta

Un cráter de Marte muestra cómo cambió el clima del planeta
La sonda Mars Express de la ESA nos envía imágenes de un cráter en Marte que podría albergar pruebas de cómo evolucionó el clima del planeta, fluctuando de forma significativa debido a cambios en la orientación de su eje de rotación.

El 19 de junio de 2011, Mars Express apuntó su cámara estéreo de alta resolución a la región de Arabia Terra de Marte, fotografiando los cráteres Danielson y Kalocsa.

El primero recibe el nombre de George E. Danielson, una persona clave en el desarrollo de varias cámaras embarcadas en satélites de exploración del Planeta Rojo. En esta imagen de Mars Express, Danielson es el cráter de la derecha (norte), de unos 60 km de diámetro.

El cráter Kalocsa, en el centro de la imagen, tiene un diámetro de unos 33 km y es un kilómetro menos profundo que su vecino. Lleva el nombre de una ciudad húngara, famosa por su observatorio astronómico.

Danielson, al igual que muchos cráteres en la región de Arabia Terra, está lleno de material sedimentario que, en este caso, ha sufrido una fuerte erosión con el paso del tiempo. En su interior se pueden distinguir unas formaciones rocosas con una estratificación muy peculiar, conocidas como yardangs.

Un yardang es una especie de colina estilizada, tallada en la base rocosa o en cualquier material consolidado o semi-consolidado por la acción abrasiva de las partículas de polvo o arena arrastradas por el viento.

Aquí en la Tierra podemos encontrar yardangs en las regiones desérticas, con claros ejemplos en el Norte de África, Asia Central y en el desierto de Arizona, en los Estados Unidos.

En el caso del cráter Danielson, los sedimentos podrían haber sido cementados por el agua procedente de un acuífero subterráneo, antes de ser erosionados por el viento en una etapa posterior de la historia geológica del planeta.

La orientación de los yardangs hizo pensar a los científicos que unos fuertes vientos de dirección norte-noreste (en esta imagen, la esquina inferior derecha) fueron los responsables tanto del depósito de los sedimentos originales como de su posterior erosión, cuando el clima se volvió más árido.

En la imagen también se puede apreciar un campo de dunas, de color más oscuro, de unos 30 kilómetros de longitud, que atraviesa la región de los yardangs. Se piensa que esta formación tuvo su origen en una etapa muy posterior.

En el fondo del cráter se puede distinguir una serie de estratos, con una separación y espesor bastante uniformes, que van alternando su orientación.

Algunos científicos piensan que estas formaciones podrían indicar fluctuaciones periódicas en el clima de Marte, producidas por cambios regulares en la orientación del eje de rotación del planeta. De ser así, los distintos estratos se habrían depositado en distintas épocas de la historia del planeta.

En contraste, el cráter Kalocsa muestra una topografía completamente diferente.

En este segundo cráter no se aprecian depósitos estratificados. Se piensa que esto podría ser debido a la mayor elevación de su base, que habría evitado que entrase en contacto con el hipotético acuífero subterráneo que cementó los sedimentos del cráter Danielson.

Otra hipótesis sugiere que este cráter es más joven que su vecino, habiéndose formado cuando ya no había agua en la región.

European Space Agency, ESA

La evolución de las aves acabó con el reino de los insectos gigantes

La evolución de las aves acabó con el reino de los insectos gigantes
Los insectos gigantes que reinaron en la Tierra cuando la atmófera era rica en oxígeno fueron reduciendo su tamaño, para ganar en maniobrabilidad, hace alrededor de 150 millones de años. Esto fue consecuencia directa de la evolución de las aves, que crecieron hasta convertirse en depredadoras de estos insectos gigantes, según avanza un estudio realizado por científicos de la Universidad de California en Santa Cruz y publicado en el último número de 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

Los insectos alcanzaron su mayor tamaño hace 300 millones de años, durante el Carbonífero y el Pérmico. Aquel fue el reinado de las libélulas depredadoras gigantes, con una envergadura de hasta 70 centímetros. La teoría más aceptada atribuye su gran tamaño a altas concentraciones de oxígeno en la atmósfera (más del 30 por ciento, comparado con el 21 por ciento actual), lo que permitió a los insectos gigantes tomar suficiente oxígeno a través de sus pequeñas vías respiratorias.

Matthew Clapham, profesor de Ciencias Terrestres y Planetarias en la Universidad de California, en Santa Cruz, y el estudiante Jered Karr, compilaron un conjunto de datos enorme sobre la longitud de las alas de insectos fósiles y, a continuación, analizaron el tamaño de los insectos en relación con los niveles de oxígeno, en los cientos de millones de años de evolución de los insectos.

"El tamaño de los insectos prehistóricos se relaciona con la cantidad de oxígeno existente en un período de 200 millones de años", afirma Clapham, quien añade que, "entonces, al final del Jurásico, y principios del período Cretácico, hace unos 150 millones de años, el oxígeno aumentó pero el tamaño del insecto disminuyó -lo cual coincide muy notablemente con la evolución de las aves".

Con las aves rapaces presentes, la necesidad de maniobra se convirtió en una fuerza impulsora en la evolución de los insectos voladores, lo que favoreció un menor tamaño corporal. Los hallazgos se basan en un análisis bastante sencillo, afirma Clapham, aunque obtener los datos fue una tarea laboriosa. Los científicos recopilaron datos de más de 10.500 fósiles de insectos. Para registrar las concentraciones de oxígeno atmosférico a través del tiempo, los investigadores se basaron en el modelo atmosférico "Geocarbsulf".

El estudio proporciona poca evidencia sobre el efecto en el tamaño de los insectos de los pterosaurios, reptiles voladores que evolucionaron en el Triásico, hace unos 230 millones de años. Había insectos más grandes en el Triásico que en el Jurásico, después de que los pterosaurios aparecieran. Sin embargo, una brecha de 20 millones de años en el registro fósil de insectos hace que sea difícil saber cuándo cambió el tamaño del insecto.

Otra transición en el tamaño del insecto ocurrió más recientemente, al final del período Cretácico, hace entre 90 y 65 millones de años. Sin embargo, una vez más, la escasez de fósiles hace que sea difícil realizar un seguimiento de la disminución del tamaño de los insectos durante este período, y varios factores podrían ser los responsables -como la continua especialización de las aves, la evolución de los murciélagos, y una extinción masiva al final del Cretácico. Clapham concluye que es una combinación de factores ecológicos y ambientales la que determina el tamaño del cuerpo de los organismos.

EUROPA PRESS

jueves, 7 de junio de 2012

El clima de la Tierra podría alcanzar un punto de no retorno

El clima de la Tierra podría alcanzar un punto de no retorno
Un artículo publicado en Nature, con participación española, alerta del posible cambio irreversible del estado planetario actual por causas de origen humano. Los dos problemas principales son el consumo de combustibles fósiles y la alta tasa de crecimiento de la población mundial.

La revista científica Nature publica esta semana un artículo, con la participación de científicos españoles, que advierte del posible cambio del estado planetario actual. Según las conclusiones, la posibilidad de alcanzar un punto de no retorno de la situación se debe al consumo de combustibles fósiles y a la alta tasa de crecimiento de la población mundial.

El impacto del conjunto de alteraciones que está sufriendo el planeta es mayor que la suma individual de cada una de esas alteraciones.

Jordi Bascompte, investigador de la Estación Biológica de Doñana del CSIC y coautor del trabajo, dice que “estos cambios parecen involucrar alteraciones en la química de la atmósfera y los océanos, y grandes trastornos en los flujos de energía desde el principio hasta el final de la cadena alimentaria”.

El incremento de la población está asociado a un mayor consumo de recursos y energía, y a la transformación y fragmentación del paisaje que alteran las condiciones atmosféricas, oceánicas y terrestres que, a su vez, amenaza la supervivencia de la biodiversidad actual.

El trabajo también señala aspectos como una pérdida de la productividad en las tierras de cultivo, una menor capacidad de almacenamiento de CO2 y el colapso del stock pesquero.

Eloy Revilla, investigador de la Estación Biológica de Doñana y otro de los autores del trabajo, considera que “incluso las áreas inalteradas del planeta sufrirán las consecuencias si estos impactos directos superan el 50%”. Según el artículo, si la tasa de incremento de la población se mantiene y también lo hace el nivel de consumo de recursos, este porcentaje será alcanzado hacia 2025 y llegará al 55% en 2045.

Para minimizar estos posibles impactos y no superar la barrera del 50%, el estudio propone las siguientes medidas: reducir la tasa de crecimiento anual de la población y su consumo de recursos asociado, sustituir el mayor nivel energético posible por fuentes renovables, aumentar la eficiencia en la producción de alimentos y mejorar la gestión de las zonas de la Tierra que aún no han sido dominadas por humanos.

Según el artículo, la humanidad está en una encrucijada crítica en la que debe decidir si quiere guiar los cambios del planeta o simplemente dejar que las cosas sucedan. Según Revilla: “esos porcentajes deberían preocuparnos muy seriamente”.

Episodios de extinción

A lo largo de la historia, la Tierra ha vivido cinco grandes episodios de extinciones masivas asociados a cambios climáticos que han modificado las características de todo el planeta. Estas épocas de transición solo representan un 5% de la historia del planeta, mientras que el resto del tiempo se ha mantenido estable.

El último gran cambio tuvo lugar hace unos 14.000 años, cuando el 30% de la superficie terrestre perdió la capa de hielo que la cubrió durante el último periodo glacial. La última edad de hielo había durado unos 100.000 años, mientras que el periodo de transición se alargó unos 3.300 años. Desde entonces, el planeta ha mantenido unas características más o menos estables hasta la aparición y el desarrollo de la civilización humana.

Actualmente, la tasa de crecimiento anual de la población es de unos 77 millones de personas, casi 1.000 veces superior que la experimentada hace entre 10.000 años y 400 años, cuando se situaba en unas 67.000 personas. El estudio destaca que el incremento de la población ha traído consigo la transformación del 43% de la superficie terrestre en áreas urbanas y agrícolas.

Del mismo modo, los humanos gobiernan el uso de hasta el 40% de la producción primaria mundial, lo que limita el acceso de otras especies a este recurso. A su vez, el consumo de combustibles fósiles ha supuesto un aumento de la concentración de CO2 atmosférico de un 35% y ha provocado un descenso del 0,05 en el pH oceánico.

CSIC/SINC

martes, 5 de junio de 2012

El cráneo de las aves modernas corresponde al de dinosaurios jóvenes

El cráneo de las aves modernas corresponde al de dinosaurios jóvenes
La forma del cráneo aviario es una versión adulta de los cráneos juveniles de los Terópodos, un amplio grupo de dinosaurios bípedos y carnívoros. Así lo corrobora un estudio firmado por un equipo internacional de científicos en el que participan paleontólogos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

Un estudio publicado en la revista Nature demuestra que el cráneo de las aves modernas surgió a través de una secuencia de episodios asociados al acortamiento de las trayectorias de crecimiento en dinosaurios carnívoros (terópodos). Este fenómeno, conocido como pedomorfosis, implica que la forma del cráneo aviario es —en términos generales— una versión adulta de los cráneos juveniles de sus ancestros dinosaurianos.

Para llegar a esta conclusión, un equipo multidisciplinar de científicos utilizó una serie de técnicas digitales y estadísticas de medición de la forma conocidas como técnicas de morfometría geométrica. Gracias a estas técnicas fue posible comparar la muestra más completa recogida hasta la fecha de embriones juveniles y adultos de dinosaurios, tanto fósiles como actuales —considerando a las aves como dinosaurios modernos—.

El estudio demuestra que aspectos físicos de las aves modernas tan característicos como el tamaño corporal reducido, los grandes ojos y los cerebros globosos (encefalizados), son el resultado de al menos cuatro episodios sucesivos de acortamiento en el crecimiento normal (desde el estado de embrión al estado adulto) de sus ancestros los terópodos.

Esto explica que los dinosaurios más primitivos tuvieran secuencias de crecimiento más largas que la de sus descendientes; acortamiento en tiempo de crecimiento que es muy evidente en las aves.

Cuatro etapas de transformació

Jesús Marugán, de la Unidad de Paleontología de la UAM y firmante del artículo, explica que el primero de los cuatro episodios de acortamiento en el crecimiento de los Terópodos indica un cambio en la morfología general del cráneo: “Más cuadrangular en las especies más basales o primigenias, como el arcosauromorfo Euparkeria, hacia morfologías craneales con cráneos más ligeros y estrechos, como el tiranosaurido Guanlong”.

“La segunda etapa es ya el comienzo de la reducción de la secuencia de crecimiento asociada a un acortamiento de la cara: el emblemático Archaeopteryx, el género de aves más primitivo que conocemos. Además de la reducción drástica del tamaño corporal, a partir de esta etapa aparecerían los rasgos más distintivos de las aves: su pico, la cefalización y el crecimiento de las órbitas”, añade el investigador.

Como constata el artículo, son precisamente estos rasgos que se van acentuando sucesivamente hacia las aves modernas (reducción en talla y desarrollo cefálico) los que fueron decisivos en el proceso evolutivo que configuró el control mecánico y neuronal necesario para desarrollar el vuelo.

Para los investigadores este hallazgo no sólo es otra evidencia paleobiológica de que las aves son dinosaurios. Según resaltan, es también "una demostración de que las claves para desentramar la naturaleza de los mecanismos evolutivos radican en estudios integrados, comparando especies extintas con sus especies descendientes vivas que habitan hoy el planeta".

Desarrollo y evolución

La relación entre las alteraciones en la secuencia del crecimiento (desarrollo embrionario) y el surgimiento de novedades evolutivas en el tiempo, es un hecho ampliamente reconocido en biología. Esta relación entre desarrollo y evolución queda perfectamente enmarcada en la frase: "Ontogenia recapitula Filogenia", propuesta por el filósofo y biólogo alemán Ernst Haeckel en 1892, y conocida como "teoría de la recapitulación".

Esta teoría sostiene que el desarrollo embrionario de cada especie (ontogenia) refleja la historia evolutiva de esta especie (filogenia); o, lo que es lo mismo: que cada uno de los estados que el individuo de una especie atraviesa a lo largo de su desarrollo embrionario representa una de las formas adultas que apareció en su historia evolutiva.

Además de especialistas de la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el equipo de investigación que firma el estudio incluye a embriólogos de la Universidad de Harvard (EE UU) y a paleontólogos de las universidades de Texas y Nueva York y del Museo Americano de Historia Natural (EE UU).

Universidad Autónoma de Madrid | SINC

lunes, 4 de junio de 2012

Extraños agujeros en la superficie de Mercurio

Extraños agujeros en la superficie de Mercurio. NASA
Unas fotos hechas a Mercurio muestran agujeros que no se habían visto antes en ningún otro planeta del Sistema Solar. Las fotografías de alta resolución de la nave espacial de la NASA MESSENGER revelaron casquillos con formas irregulares, como los de un queso suizo, en Mercurio.

“Las características de estos cráteres son generalizadas tanto en latitud como en longitud," dijo el coautor del estudio David Blewett, del laboratorio de física aplicada en la Universidad Johns Hopkins en Maryland (EE.UU.). Apodados como “huecos”, estos accidentes geográficos pueden tener decenas de kilómetros de profundidad por pocos kilómetros de ancho, al revés que los cráteres de impacto que suelen tener varias decenas de kilómetros de ancho.

Se consideraba a Mercurio como un planeta geológicamente muerto con apenas cambios en su superficie en los últimos millones de años. Pero Blewett describió los huecos encontrados como “recién hechos”.

Los investigadores consideran la posibilidad de que los huecos se formaran durante el pasado volcánico de Mercurio. En otros planetas los volcanes dejaron depresiones sin montura, tales como calderas y conductos de ventilación.

Sin embargo, el equipo señala que los huecos son más pequeños que las piscinas volcánicas conocidas y los agujeros aparecen en lugares donde es poco probable que hubiese actividad volcánica.

Además, los huecos parecen recientes, ya que no muestran cambios posteriores. Las formas de los huecos de Mercurio tienen cierta similitud con agujeros en los casquetes polares de Marte, en la región conocida por los astrónomos como "Terreno de queso suizo", dijo Blewett.

Los huecos de Marte se forman a medida que el hielo de dióxido de carbono se volatiliza (convirtiéndose directamente en gas sólido) durante los cambios de temperatura de las estaciones. "Pero los huecos de Mercurio tienen lugar en roca sólida, no en el hielo. Se trata de una nueva forma de proceso geológico que ocurre en otros lugares, pero no tan vigorosamente", dice Blewett.

Los investigadores teorizan que estas formaciones podrían producirse cuando materiales volátiles como el azufre están expuestos al viento solar. Dado que el pequeño planeta no tiene ninguna atmósfera, estas partículas pueden golpear la superficie directamente vaporizando los minerales. También debido al intenso calor solar los minerales podrían entrar en “ebullición” hasta desaparecer.

Los investigadores no están todavía seguros de qué están hechas las rocas de Mercurio. Uno de los objetivos de la misión del MESSENGER es encontrar la composición de la superficie del planeta.

ABC.es

domingo, 3 de junio de 2012

El Universo desafía a la ciencia con misterios sin resolver

El Universo desafía a la ciencia con misterios sin resolver
A lo largo de los siglos, los científicos han ido desvelando uno a uno los misterios que les proponía el Universo. A pesar de años de estudio y las últimas tecnologías, aún existen incógnitas de las que se desconoce la respuesta.

La revista Science ha elaborado una lista de los principales misterios que aún siguen sin resolverse en torno al Universo. Son los siguientes:

-La energía oscura: a día de hoy es la mayor de las incógnitas, e incluso se duda si algún día se conocerá bien su composición. La energía oscura es el nombre que se ha dado a la fuerza que sorprendió a los científicos con la constatación de que la expansión del Universo no se ralentiza, sino que se está acelerando. No hay explicaciones claras para este proceso y se atribuye a este factor inexplicable el término de 'energía oscura'.

-La materia oscura: formada por partículas desconocidas, sobre las que se estudia si son frías o calientes, que componen el 23% que conforma el Universo.

-Átomos perdidos: las cuentas no les cuadran a los astrónomos y físicos para estudiar la materia de la que está compuesto el Universo. No sólo se les escapa la energía y la materia oscura, también se resisten partículas normales que deberían formar parte de estrellas, galaxias y cuerpos celestes y que, sin embargo, están muy por debajo de las cuentas.

-Estrellas: están sujetas a procesos lentos que suelen terminar en violentas explosiones hasta llegar a constituir agujeros negros. Parte de la teoría se conoce, pero aún queda mucha información sobre el proceso que no ha podido demostrarse, como el modo de la formación de un agujero negro.

-Rayos cósmicos: son partículas cargadas de electricidad que golpean a la Tierra desde el espacio. Su aparición está ligada a determinadas estrellas y a agujeros negros, pero sus motivaciones y procedimientos resultan indeterminados.

-Sistema Solar: el dispar conjunto de planetas en el que se encuentra la Tierra sigue dando que hablar a los científicos. La diferencia en las condiciones suele explicarse por la distancia con respecto al Sol, pero faltan muchos detalles para entender por qué Venus es inhabitable o Marte es un desierto.

Rayos gamma salen disparados del centro de la Vía Láctea

Rayos gamma salen disparados del centro de la Vía Láctea. CFA
Un grupo de investigadores del Instituto de Astrofísica Harvard Smithsonian acaba de descubrir los restos de dos enormes "chorros" de radiación gamma que parecen surgir del centro de nuestra galaxia y que se adentran en el espacio, desde los polos norte y sur del núcleo, hasta una distancia de 27.000 años luz. Se trata de los restos, opinan, de un pasado reciente de intensa y violentísima actividad del gran agujero negro que en la actualidad parece "dormir" en el corazón mismo de la Vía Láctea.

Las galaxias activas suelen tener corazones muy brillantes y violentos. La razón hay que buscarla en los enormes agujeros negros que hay en sus centros, monstruos gravitatorios que son millones de veces más masivos que el Sol y que devoran todo lo que se pone a su alcance, desde estrellas errantes a sistemas solares enteros.

A menudo, del núcleo central de estas galaxias surgen potentes chorros de energía, fruto de la intensa violencia que tiene lugar en el interior. Aparecen, en las imágenes de los telescopios, como dos haces brillantes y simétricos que se disparan hacia el espacio desde los dos polos de los núcleos galácticos. A menudo, la longitud de esos "chorros" se mide en cientos, incluso en miles de años luz.

Las dos ráfagas fueron detectadas por el telescopio espacial Fermi de la NASA, y se extienden a lo largo de 27.000 años luz encima y debajo del plano galáctico. Son las primeras de rayo gamma que se han detectado y se relacionan con unas misteriosas burbujas, también de rayos gamma, que el mismo telescopio detecto en 2010 y también ocupan unos 27.000 años luz, desde el centro de la Vía Láctea.

"Puede ser que el disco central se haya torcido en espiral hacia el agujero negro, debido a su fuerza de atracción", afirma Douglas Finkbeiner, coautor de la investigación.

Los chorros se produjeron cuando el plasma fue arrojado hacia fuera del núcleo de la galaxia pero, como si fuera un sacacorchos, permanecía firmemente sujeto por el campo magnético. Los astrónomos creen que las burbujas se formaron debido al viento que soplaba la materia caliente hacia el exterior.

Este hallazgo reabre la cuestión de la actividad de la Vía Láctea ahora y en el pasado. Como mínimo, los chorros comenzaron hace 27.000 años, pero pueden haber persistido mucho tiempo. Para que vuelvan a activarse, según Finkbeiner, sería necesario una gran cantidad de materia: sus estimaciones apuntan que se requeriría una masa molecular que pesara unos 10.000 soles.

sábado, 2 de junio de 2012

La Vía Láctea colisionará con la galaxia Andromeda

La Vía Láctea colisionará con la galaxia Andromeda
La Vía Láctea colisionará con su galaxia más cercana, Andrómeda, dentro de 4.000 millones de años. Así lo ha calculado un equipo de científicos de la NASA basándose en las observaciones realizadas con el telescopio Hubble.

"Después de casi un siglo de especulaciones sobre el destino de Andrómeda y nuestra Vía Láctea, por fin tenemos una idea clara de cómo se desarrollarán los acontecimientos en los próximos miles de millones de años", señaló Tony Sohn del Space Telescope Science Institute en Baltimore (Maryland) en un comunicado.

Las simulaciones con ordenador realizadas con los datos del 'Hubble', muestran que tras el impacto inicial ambas galaxias tardarán otros 2.000 millones de años en fusionarse por completo bajo el efecto de la gravedad y que tome la forma de una galaxia única elíptica similar a las que son comúnmente vistas en el universo.

Las estrellas dentro de cada galaxia se hallan tan lejos las unas de las otras que los expertos no creen que puedan chocar entre ellas, pero es posible que las estrellas "sean lanzadas a una órbita diferente alrededor del nuevo centro galáctico", explicó la NASA.

Los científicos observaron repetidamente una región específica de la galaxia en un periodo entre cinco y siete años y concluyeron que, aunque espera que la Vía Láctea sufra cambios, "nuestra Tierra y nuestro Sistema Solar no están en peligro de ser destruidos".

EFE


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