viernes, 30 de noviembre de 2012

Nuevas evidencias de agua y materia orgánica en Mercurio



Nuevas evidencias de agua y materia orgánica en Mercurio
La sonda Messenger de la NASA ha detectado unas zonas brillantes y otras oscuras en el polo norte de Mercurio que podrían corresponder, respectivamente, a regiones con hielo y materia orgánica. La revista Science publica esta semana tres estudios que apuntan esa posibilidad.

Algunas observaciones registradas desde radares terrestres ya habían sugerido que en los cráteres que están permanentemente en sombra en los polos de Mercurio podría haber agua helada. Ahora la nave MErcury Surface, Space ENvironment, GEochemistry and Ranging (Messenger), en órbita alrededor del planeta, parece confirmarlo.

Los últimos datos de esta sonda de la NASA han revelado la presencia de superficies brillantes y oscuras al analizar su reflectancia (propiedad de un cuerpo para reflejar la luz) que podrían contener agua congelada y materiales orgánicos, respectivamente. Se localizan en las regiones sombreadas del polo norte de Mercurio, el planeta más próximo al Sol.

Así lo apuntan tres estudios que aparecen en Science esta semana, donde también se recoge información facilitada por el altímetro láser y el espectrómetro de neutrones de Mesenger. El primer trabajo lo coordina el investigador Gregory Neumann del Goddard Space Flight Centery de la NASA y el segundo David Lawrence del Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory (EEUU).

"Los nuevos hallazgos nos permiten descartar que los radares hubieran podido recoger otros materiales reflectantes distintos al hielo", señala Neumann. "Ahora podemos centrarnos en la comprensión de los procesos que han emplazado elementos volátiles –la posible materia orgánica– en los polos de Mercurio".

Los científicos consideran que las cantidades detectadas de hidrógeno “son consistentes con la presencia de agua helada en esas regiones”. El hielo se podría haber conservado ahí durante millones de años después de “haber sido entregado por un cometa o un asteroide”, según la hipótesis que proponen los investigadores.

La misma propuesta se plantea en el tercer estudio, liderado por David Paige desde la Universidad de California en Los Ángeles (EEUU). Este equipo ha confirmado los mismos resultados con imágenes infrarrojas: posible agua congelada en las zonas brillantes, junto a regiones más oscuras donde el hielo puede estar cubierto por una capa rica en materia orgánica.

"Es increíble. Encontramos una sustancia sobre el hielo que es más oscura que el resto de Mercurio, que ya de por sí es un planeta realmente oscuro", apunta Paige, quien añade: "Por lo menos, eso significa que algo fuera de lo común sucede dentro de estas áreas permanentemente en sombra en las que se ha ido acumulando el hielo".

SINC

jueves, 29 de noviembre de 2012

Descubren un nuevo género de dinosaurio en Teruel

Descubren un nuevo género de dinosaurio en Teruel
Investigadores de la Fundación Conjunto Paleontológico Teruel-Dinópolis han encontrado restos de un nuevo tipo de dinosaurio herbívoro en un yacimiento de Ariño, en Teruel. El equipo ha localizado 348 huesos de seis individuos diferentes, con un pico muy característico.

Hace entre 197 y 65 millones de años, durante el Jurásico y Cretácico, los ornitópodos –unos dinosaurios herbívoros con pies de tres dedos– poblaban la Tierra. Ahora, un equipo de la Fundación Conjunto Paleontológico Teruel-Dinópolis ha identificado un nuevo género y especie de este grupo animal.

El hallazgo se ha efectuado en un yacimiento del denominado piso Albiense del Cretácico Inferior, de hace entre 113 y 100 millones de años, situado en una mina de lignito a cielo abierto de Ariño (Teruel). Según los científicos, la longitud de estos dinosaurios oscilaba entre los 7,5 y 8 metros.

“Hemos encontrado 348 huesos que corresponden, al menos, a seis individuos diferentes con variaciones en tamaño y, tal vez, en sexo”, aseguran los investigadores, “y que contaban, además, con un pico muy exclusivo”.

Del material que han hallado destacan tres cráneos –dos de ellos bastante completos–, dientes aislados, huesos de la cintura escapular y pélvica, vertebras y costillas. Los detalles los han publicado en la revista Geoheritage.

El nuevo género de dinosaurio tenía algunas características como tendones osificados en la columna vertebral y una batería de dientes, y alternaban entre una locomoción bípeda y cuadrúpeda.

Los científicos creen que pertenece a la subfamilia de los Hadrosauriformes y que su pariente más cercano podría ser el Iguanodon, otro género de dinosaurios ornitópodos– que vivieron a comienzos del Cretácico y cuya característica principal era la presencia de garras en los pulgares.

El equipo considera que la nueva especie es más reciente –de hace unos 100 millones de años– que otras de este grupo identificadas en España. “Los dinosaurios encontrados en sedimentos del Albiense son muy pocos, por eso este hallazgo es especialmente relevante”, explican desde la fundación.

Comparar vertebrados de dos continentes

Gracias a los restos descubiertos, se han establecido nuevas líneas de trabajo que permitirán comparar la asociación de vertebrados continentales ibéricos con la fauna del Cretácito inferior al otro lado del “Proto-Atlántico”, en EEUU.

Los científicos comenzaron en 2011 a preparar los restos fósiles de Ariño y aseguran que, por el momento, “solo hemos restaurado y analizado el 16%, por lo que aún tenemos trabajo por delante”.

Junto a los seis ejemplares de ornitópodos, los investigadores han hallado, además, restos de otros dinosaurios. Entre ellos han identificado a tireóforos –dinosaurios herbívoros y bípedos que vivieron hasta finales del Cretácico–, y terópodos, que eran carnívoros y también caminaban sobre dos patas.

Asimismo, han encontrado restos de tortugas, cocodrilos, peces, plantas –polen y ámbar– e invertebrados. Los descubridores señalan que la gran extensión del yacimiento “apunta a que habrá más hallazgos en el futuro”.

SINC

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La mayor explosión provocada por un agujero negro

La mayor explosión provocada por un agujero negro
Utilizando el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO, un equipo de astrónomos ha descubierto un cuásar con la emisión más energética descubierta hasta el momento, al menos cinco veces más potente que las que se han observado hasta ahora. Los cuásares son centros galácticos extremadamente brillantes activados por agujeros negros supermasivos. Muchos eyectan ingentes cantidades de material hacia sus galaxias anfitrionas, y estos chorros juegan un papel muy importante en la evolución galáctica. Pero, hasta ahora, los chorros de cuásares que se habían observado, no eran tan potentes como predecían los teóricos.

Los cuásares son los intensos centros luminosos de las galaxias distantes alimentados por enormes agujeros negros. Este nuevo estudio ha observado, con mucho detalle, uno de estos energéticos objetos — conocido como SDSS J1106+1939 — utilizando el instrumento X-shooter, instalado en el telescopio VLT de ESO, en el Observatorio Paranal, en Chile. Pese a que los agujeros negros destacan por atraer material, muchos cuásares aceleran parte del material que los rodea y lo eyectan a grandes velocidades.

“Hemos descubierto la eyección de cuásar más energética conocida hasta el momento. La velocidad a la que es expulsada esta energía por la enorme masa de material eyectado desde SDSS J1106+1939 es, al menos, equivalente a dos millones de millones de veces la potencia que emana del Sol. A su vez, implica que es cien veces más potente que la producción energética total de nuestra galaxia, la Vía Láctea, — es una eyección verdaderamente monstruosa,” afirma el investigador principal del equipo, Nahum Arav (Virginia Tech, EE.UU.). “Es la primera vez que la eyección de un cuásar ha sido medida con el fin de obtener la clase de muy altas energías que predicen las teorías”.

Numerosas simulaciones teóricas sugieren que el impacto de estas eyecciones en las galaxias del entorno puede resolver varios enigmas de la cosmología moderna, incluyendo cómo la masa de una galaxia está asociada a la masa de su agujero negro central, y por qué hay tan pocas galaxias grandes en el universo. Sin embargo, hasta ahora no se sabía con certeza si los cuásares eran capaces de producir chorros lo suficientemente potentes como para producir estos fenómenos.

Las nuevas eyecciones descubiertas se encuentran a unos mil años luz de distancia del agujero negro supermasivo que se encuentra en el corazón del cuásar SDSS J1106+1939. Estos chorros son, al menos, cinco veces más poderosos que los récords previos registrados. El análisis del equipo muestra que el cuásar pierde al año una masa de, aproximadamente, 400 veces la masa del Sol, moviéndose a una velocidad de unos 8.000 kilómetros por segundo.

“Sin el espectrógrafo X-shooter del VLT no podríamos haber obtenido estos datos de alta calidad, que nos han permitido hacer el descubrimiento”, afirma Benoit Borguet (Virginia Tech, EE.UU.SA), autor principal del nuevo artículo. “Por primera vez, pudimos explorar la región que rodea al cuásar con mucho detalle”.

Además de a SDSS J1106+1939, el equipo también observó otro cuásar y descubrió que ambos objetos tienen poderosa eyecciones. Al tratarse de típicos ejemplos de un tipo de cuásar muy común, pero poco estudiado, estos resultados podrían aplicarse a cuásares luminosos de todo el universo. Borguet y sus colegas exploran actualmente una docena de cuásares similares para ver si, efectivamente, esto es así.

“He estado buscando algo parecido durante décadas”, dice Nahum Arav, “¡es emocionante encontrar por fin una de estas eyecciones monstruosas predichas por la teoría!”.

Observatorio Europeo Austral, ESO

martes, 27 de noviembre de 2012

La sonda Cassini encuentra un 'Pacman' escondido en Tetis

La sonda Cassini encuentra un 'Pacman' escondido en Tetis
A veces la realidad nos regala imágenes divertidas y que nos recuerdan nada más y nada menos que a videojuegos tan míticos como el «Pacman». Eso es lo que han conseguido, por segunda vez, científicos de la misión Cassini de la NASA, quienes han detectado de nuevo una característica icónica con la forma del clásico juego, esta vez en la luna de Saturno Tetis.

La primera imagen que simulaba al popular 'Comecocos' se encontró sobre la luna Mimas en 2010. El patrón aparece en los datos térmicos obtenidos por el espectrómetro infrarrojo compuesto de la Cassini, con zonas más cálidas que componen la forma de Pac-Man.

«Dar con una segunda aparición de Pac-Man en el sistema de Saturno nos dice que los procesos de creación de estas imágenes están más extendidos de lo que se pensaba», ha explicado Carly Howett, el autor principal de un artículo recientemente publicado en línea en la revista Icarus.

«El sistema de Saturno - e incluso el sistema de Júpiter - podrían llegar a ser una verdadera galería de los personajes».

Los científicos creen que la forma térmica de Pac-Man en las lunas de Saturno se produce debido a la forma de alta energía con que los electrones bombardean latitudes bajas en el lado de la Luna que mira hacia delante, a medida que orbita alrededor de Saturno.

El bombardeo convierte esa parte de la superficie esponjosa en hielo apisonado. Como resultado, la superficie alterada no se calienta tan rápidamente ante el sol ni se enfría tan rápidamente por la noche como el resto de la superficie, de forma similar a cómo una pasarela en la playa se siente más fría durante el día, pero está más caliente durante la noche que la arena cercana.

Encontrar otro Pac-Man en Tetis confirma que los electrones de alta energía pueden alterar significativamente la superficie de una luna helada.

«Los estudios en longitudes de onda infrarrojas nos dan una enorme cantidad de información sobre los procesos que forman los planetas y lunas», ha explicado Mike Flasar, investigador principal del espectrómetro en el Centro Goddard de Vuelo Espacial en Greenbelt, Md. «Un resultado como éste pone de relieve lo poderosas que son estas observaciones», ha añadido.

EFE

Logran censar la mayor ‘guardería’ de estrellas

Logran censar la mayor ‘guardería’ de estrellas
El proyecto, realizado con la cámara OSIRIS en el Gran Telescopio CANARIAS, ha realizado el censo más preciso y profundo del supercúmulo masivo Cygnus OB2, una de las ‘guarderías’ de estrellas más grandes y cercanas conocidas. Un total de 64.000 objetos han sido identificados con el estudio de esta región de formación masiva de estrellas, en el que ha participado el IAC.

Gracias a la combinación del alcance de la cámara OSIRIS en el Gran Telescopio CANARIAS (GTC) y a la calidad de los cielos nocturnos del Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, donde se ubica el telescopio, un equipo internacional en el que ha participado el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha logrado realizar el censo más profundo y preciso de Cygnus OB2, el mayor supercúmulo de estrellas que se puede observar desde el hemisferio norte y uno de los más grandes y cercanos conocidos. Con el estudio, publicado por The Astrophysical Journal Supplement Series, se ha logrado identificar 64.000 objetos en esta región de formación masiva de estrellas.

Estas ‘guarderías’ estelares contienen miles de estrellas masivas (OB) y cientos de miles de estrellas de baja masa. Se supone que son los lugares de nacimiento de la mayoría de las estrellas de nuestra galaxia, incluyendo nuestro propio Sol. En el censo realizado en este trabajo han identificado desde objetos de 0,15 masas solares a otros de decenas de veces la masa del Sol; Cygnus OB2 contiene objetos que se encuentran entre los más masivos y luminosos de la Vía Láctea.

El astrónomo del GTC e investigador afiliado al IAC David García explica la relevancia del estudio de estas regiones: “Conocer estos cúmulos es importante para la comprensión de la física de la formación estelar y planetaria, la actividad estelar y los efectos de las supernovas y vientos estelares que producen nuevas oleadas de activación de la formación de estrellas”.

Cygnus OB2 se encuentra a unos 4.500 años luz (es decir, que la luz que vemos ahora mismo de este supercúmulo fue emitida en la época de la construcción de la Gran Pirámide de Giza). Se trata además de un cúmulo muy joven en términos astronómicos: tiene ‘solo’ unos tres millones de años. Diez veces más masivo que la famosa Nebulosa de Orión, Cygnus OB2 se conoce menos debido a que se encuentra ‘oculto’ por una gran nube de polvo, conocida como Cygnus Rift.

Con este censo los investigadores han conseguido obtener datos muy profundos de una región amplia de Cygnus OB2: un grado cuadrado. “Nuestra idea ahora es combinar estos datos obtenidos con GTC con otros tomados a otras longitudes de onda para tener una visión global de todos los procesos que tienen lugar en este cúmulo. También estamos haciendo observaciones más detalladas, con espectroscopia, de objetos interesantes que hemos descubierto con estas observaciones de GTC”, detalla García.

Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)

jueves, 22 de noviembre de 2012

Gran expectación por lo que Curiosity ha descubierto en Marte

Gran expectación por lo que Curiosity ha descubierto en Marte
El investigador John Grotzinger de la NASA, científico principal de la misión que ha llevado a Curiosity a Marte, acaba de anunciar en una entrevista radiofónica que el rover ha recogido “un dato que estará en los libros de historia”. La declaración ha disparado todo tipo de rumores en medios de comunicación y redes sociales por el posible hallazgo de vida fuera de la Tierra. Los detalles del descubrimiento, efectuado en una muestra de suelo marciano, se comunicarán a principios de diciembre.

“Este dato estará en los libros de historia. Parece realmente bueno”. Así comenta John Grotzinger, investigador principal de la misión MSL de la NASA, lo que ha descubierto el instrumento Sample Analysis at Mars (SAM) del rover Curiosity al tomar una muestra de suelo en Marte.

La afirmación la hizo la semana pasada Grotzinger al periodista científico Joe Palca de la National Public Radio (NPR) de EE UU, que la ha emitido este martes. El investigador también ha adelantado a Universe Today que el 3 de diciembre “tendremos una sesión informativa donde discutiremos nuestros resultados”. La cita será durante la reunión anual de la Unión Geofísica Americana (AGU) que se celebrará en San Francisco la primera semana de diciembre.

La expectación es máxima, porque en muchos medios y en las redes sociales ha empezado a circular el rumor de que se podría haber encontrado vida en Marte. Sin embargo, desde el Jet Propulsion Laboratory, el laboratorio que coordina la misión, piden cautela y paciencia hasta que se confirmen los datos.

Los responsables de este centro ponen como ejemplo la lectura errónea de metano –un indicador de actividad biológica, al menos en la Tierra– que ha registrado SAM. En lugar de proceder de Marte, parece ser que las muestras analizadas contienen trazas contaminadas con aire terrestre captado durante el despegue de la nave.

El instrumento SAM permite tomar muestras de suelo, roca y aire. Puede detectar un amplio rango de componentes biológicos y analizar materia orgánica y gases nobles. ¿Qué es exactamente lo que ha detectado, que puede ser un hallazgo ‘histórico’?

El descubrimiento de materia orgánica en sí mismo no significa haber encontrado vida. De hecho en el espacio ya se han detectado este tipo de compuestos, como el formaldehido (H2CO) o el ácido acético (CH3COOH). Lo que todavía no se ha confirmado, por ejemplo, es la presencia de algunos componentes esenciales para los organismos, como los aminoácidos, los ‘ladrillos’ de las proteínas. ¿Han aparecido aminoácidos u otras biomoléculas en Marte?

La respuesta llegará muy pronto si se comunica en la próxima reunión de la AGU. En cualquier caso, el objetivo de la misión MSL no es encontrar vida en Marte, sino las condiciones para que esta pueda existir, es decir, la habitabilidad del planeta rojo. Es probable que en los pocos meses que lleva Curiosity en la superficie marciana –aterrizó en agosto– ya haya dado el gran paso de su misión.

SINC

Planck detecta un puente de gas que une dos cúmulos de galaxias

Planck detecta un puente de gas que une dos cúmulos de galaxias
El telescopio espacial Planck de la ESA ha obtenido las primeras pruebas concluyentes de la existencia de un puente de gas caliente que conecta dos cúmulos de galaxias separados 10 millones de años luz.

El objetivo principal de la misión del Planck es el estudio de la luz más antigua del Universo, la Radiación Cósmica de Fondo (CMB, por sus siglas en inglés). A medida que esta tenue radiación surca el cosmos, se va encontrando con distintos tipos de estructuras, entre las que se incluyen las galaxias y los cúmulos de galaxias – conjuntos de cientos o miles de galaxias, cohesionadas por gravedad.

Cuando la radiación cósmica de fondo interacciona con el gas caliente que impregna estas inmensas estructuras cósmicas, altera su emisión energética de una forma muy característica, un fenómeno conocido como el efecto Sunyaev-Zel’dovich (SZ), en honor a los científicos que lo descubrieron.

Planck ya había aprovechado este efecto para estudiar cúmulos de galaxias, pero ahora le ha permitido detectar los tenues filamentos de gas que podrían conectar todos estos cúmulos entre sí.

En el Universo primigenio, una gigantesca red de filamentos gaseosos cubría todo el cosmos. Con el paso del tiempo, se empezaron a formar cúmulos galácticos en sus nodos más densos.

Los astrónomos tenían la hipótesis de que el lugar donde resultaría más fácil detectar estos tenues filamentos de gas sería entre los cúmulos de galaxias en interacción, donde los filamentos se comprimen y se calientan lentamente.

Planck ha descubierto un puente de gas caliente que une los cúmulos Abell 399 y Abell 401, cada uno de ellos con cientos de galaxias en su interior, lo que demuestra que la hipótesis era correcta.

Los datos recogidos por el telescopio europeo XMM-Newton en la banda de los rayos X permitió vislumbrar la presencia de gas caliente entre cúmulos de galaxias separados miles de millones de años luz. Los resultados de Planck proporcionan la primera prueba concluyente de su existencia.

Esta es también la primera vez que Planck detecta gas inter-cúmulo utilizando una técnica basada en el efecto SZ.

Al combinar los datos de Planck con las observaciones en la banda de los rayos X realizadas por el satélite alemán Rosat, se pudo determinar que la temperatura del gas que conforma el puente es similar a la del gas en el interior de los dos cúmulos – del orden de los 80 millones de grados centígrados.

Los primeros análisis sugieren que el gas podría ser en realidad una mezcla de los tenues filamentos de la gran red cósmica y del gas procedente de los cúmulos.

La detección de nuevos puentes conectando otros cúmulos de galaxias permitiría realizar un análisis más detallado y comprender mejor estas estructuras.

Este descubrimiento pone de manifiesto la capacidad de Planck para estudiar el entorno de los cúmulos galácticos, examinando su conexión con el gas que impregna el cosmos y a partir del cual se formaron todos los grupos de galaxias.

European Space Agency, ESA

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El planeta enano Makemake revela sus secretos

El planeta enano Makemake revela sus secretos
Los astrónomos han utilizado tres telescopios de los observatorios de ESO, en Chile, para observar el planeta enano Makemake al cruzar por delante de una estrella distante, bloqueando su luz. Por primera vez, gracias a las nuevas observaciones, han podido comprobar si Makemake está rodeado por una atmósfera o no. Este mundo gélido orbita en las partes más externas del Sistema Solar y se suponía que podría tener una atmósfera similar a la de Plutón, pero este no parece ser el caso. Los científicos también midieron por primera vez la densidad de Makemake. Los nuevos resultados se publican el 22 de noviembre en la revista Nature.

El planeta enano Makemake tiene dos tercios del tamaño de Plutón y viaja alrededor del Sol a una órbita distante que se encuentra más allá de la de Plutón, pero más cerca del Sol que Eris, el planeta enano más masivo conocido en el Sistema Solar. Observaciones previas del gélido Makemake mostraron que era similar a sus colegas planetas enanos, llevando a algunos astrónomos a esperar que su atmósfera, de haberla, sería similar a la de Plutón. Sin embargo, el nuevo estudio ahora muestra que, al igual que Eris, Makemake no está rodeado por una atmósfera significativa.

El equipo, liderado por José Luis Ortiz, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC, España), combinó múltiples observaciones utilizando tres telescopios de los observatorios Paranal y La Silla, de ESO, en Chile — el VLT (Very Large Telescope), el NTT (New Technology Telescope), y el TRAPPIST (TRAnsiting Planets and PlanetesImals Small Telescope) — junto con datos de otros telescopios más pequeños ubicados en el sur del continente americano, observando el paso de Makemake por delante de una estrella distante.

“Cuando Makemake pasó frente a la estrella, bloqueando su luz, en lugar de apagarse y volver a brillar de forma gradual, la estrella desapareció y reapareció de forma muy brusca. Esto significa que el pequeño paneta enano no tiene una atmósfera significativa”, afirma José Luis Ortiz. “Se pensaba que Makemake podría haber desarrollado una atmósfera — que no haya pruebas de que la tiene nos demuestra lo mucho que aún nos queda por aprender de este misterioso tipo de objetos. Descubrir, por primera vez, algunas de las propiedades de Makemake es un gran paso adelante en nuestro estudio del selecto club de los planetas enanos helados”.

El hecho de que Makemake no tenga lunas, y la gran distancia que lo separa de nosotros, hacen que sea difícil de estudiar, y lo poco que sabemos sobre este cuerpo es solo una aproximación. Las nuevas observaciones del equipo arrojan luz sobre nuestra visión de Makemake al determinar su tamaño con mayor precisión, limitar las opciones sobre una posible atmósfera y al estimar, por primera vez, la densidad del planeta enano. También han permitido a los astrónomos medir cuánta luz del Sol refleja la superficie de Makemake — su albedo. El albedo de Makemake, de un 0,77, es comparable con el de la nieve sucia, mayor que el de Plutón, pero menor al de Eris.

Fue posible observar a Makemake con tanto detalle solo porque pasaba frente a una estrella — un evento conocido como ocultación estelar. Estas oportunidades excepcionales han permitido a los astrónomos obtener, por primera vez, mucha información sobre la, a veces, tenue y delicada atmósfera que hay alrededor de estos lejanos, pero importantes, miembros del Sistema Solar, proporcionando información muy precisa sobre otras de sus propiedades.

Las ocultaciones son especialmente inusuales en el caso de Makemake, ya que se mueve en un área del cielo que cuenta, relativamente, con pocas estrellas. Predecir y detectar con precisión estos excepcionales acontecimientos es extremadamente complicado y la exitosa observación llevada a cabo por un equipo coordinado, repartido por varios lugares del sur de América, hace aún más valioso este logro.

“Plutón, Eris y Makemake son solo unos pocos ejemplos de los numerosos objetos helados que orbitan lejos del Sol”, afirma José Luis Ortiz. “Nuestras nuevas observaciones han impulsado en gran medida nuestro conocimiento de uno de estos objetos de mayor tamaño, Makemake — podremos usar esta información para explorar estos intrigantes objetos en esta región alejada del espacio”.

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Observatorio Europeo Austral, ESO

lunes, 19 de noviembre de 2012

El eslabón perdido en la evolución de las estrellas hipergigantes

El eslabón perdido en la evolución de las estrellas hipergigantes
Un equipo europeo, en el que ha participado el IAC, ha hecho públicos los resultados de 30 años de investigación sobre la estrella hipergigante HR 8752. Han descubierto que, en estas tres décadas, HR 8752 ha aumentado de forma espectacular su temperatura superficial en 3.000 K a su paso por la zona conocida como Yellow Evolutionary Void (Vacío Evolutivo Amarillo). El hallazgo es fundamental para el conocimiento de la evolución de este tipo de estrellas, que pueden llegar a ser millones de veces más brillantes que el Sol.

Un equipo de científicos de seis países europeos, en el que ha participado el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), acaba de finalizar con 30 años de investigación sobre la estrella hipergigante HR 8752 a su paso por la zona conocida como Yellow Evolutionary Void (Vacío Evolutivo Amarillo): una región inestable que puede cambiar profundamente la evolución de una estrella, como han podido observar los astrofísicos. De hecho, en el periodo analizado la temperatura de la superficie de la estrella subió rápidamente de 5.000 a 8.000 K (kelvin). Con este hallazgo, que ha sido publicado en Astronomy and Astrophysics, se ha descubierto un eslabón perdido fundamental en la evolución de las estrellas hipergigantes.

Las hipergigantes son las estrellas más luminosas que se conocen en la actualidad en el universo; pueden llegar a ser hasta millones de veces más brillantes que el Sol y tener un tamaño de varios cientos de radios solares, con temperaturas superficiales de entre los 3.500 K y los 35.000 K. En concreto, HR 8752 es unas 250.000 veces más luminosa que nuestro Sol y puede ser observada con prismáticos en la constelación del hemisferio norte de Casiopea. Las hipergigantes son objetos raros de los que solo se conocen 12 en nuestra galaxia.

El Vacío Evolutivo Amarillo (YEV, por sus siglas en inglés) es una zona de los parámetros estelares de temperatura y luminosidad en la que puede cambiar radicalmente la historia de una estrella. El equipo de astrónomos ha descubierto que las atmósferas de las hipergigantes son inestables dentro de este rango, porque las fuerzas directas exteriores en sus atmósferas se equiparan o incluso llegan a ser más fuertes que el empuje gravitacional interior.

Cuando entran en esta ‘zona prohibida’ o fase evolutiva de los parámetros estelares, estas gigantescas estrellas pierden tremendas cantidades de masa estelar (hasta una masa solar en menos de un año) debido a la inestabilidad de sus atmósferas. Por este motivo, una vez que la estrella está dentro de esta zona tiene que salir de allí cuanto antes. Ésa es la razón de que haya muchas estrellas a ambos lados de dicha región, pero casi ninguna dentro.

La hipergigante HR 8752 fue bien ‘capturada’ a su paso por este rango, lo que ha permitido a los investigadores estudiar en detalle la física de esta región, qué pasa con la estrella, cómo pierde su masa, con qué rapidez, cómo cambia su atmósfera, etcétera.

El coautor del estudio e investigador del IAC Garik Israelian explica: “Ya en un estudio que publicamos en The Astrophysical Journal Letters en 1999 nos dimos cuenta de que esta hipergigante había aumentado su temperatura real en 3.000 K en menos de 30 años. Un fenómeno similar fue descubierto en otra estrella hipergigante llamada estrella ro (r) de la constelación de Casiopea (r Cassiopeiae), en la que se había visto una espectacular erupción en el año 2000”.

“Estas estrellas atraen mucha atención e interés porque esperamos que exploten como una supernova en menos de 1.000 años…Dadas las distancias a las que se encuentran [a miles de años luz], es posible que algunas de ellas dejen de existir para siempre”, añade.

Durante la última década, Israelian ha llevado a cabo muchas observaciones espectroscópicas de esta estrella con los telescopios WHT y NOT del Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, además de con otros, como el telescopio robótico STELLA en el Observatorio del Teide, aunque estos datos están en proceso de análisis y todavía no han sido publicados. “Estrellas como HR 8752 están llenas de enigmas interesantes de la física aún por desvelar. Son objetivos excelentes para algunas redes de telescopios robóticos en todo el mundo”, subraya.

Tres décadas de investigación

Mientras que el análisis de las observaciones fotométricas anteriores muestra que, al menos desde 1900 a 1980, HR 8752 mantuvo una temperatura superficial casi constante de 5.000 grados, hacia 1985 el equipo observó algunos indicios de que esta estrella se encontraba bastante cerca o incluso más allá del límite inferior de la temperatura del Vacío. Con la pregunta abierta de qué había pasado, los científicos decidieron embarcarse en un programa largo y sistemático de observaciones espectroscópicas que duraría tres décadas y llegaría hasta la actualidad.

Las observaciones espectroscópicas muestran ahora que ya en el periodo de 20 años entre 1985 y 2005, la temperatura de la superficie de la estrella había ascendido rápidamente de 5.000 a 8.000 grados, mientras atravesaba una serie de eventos que ocasionaron a la estrella grandes pérdidas de masa. Durante este tiempo, el radio de la estrella se había reducido a su vez de las 750 veces el radio del Sol que medía sobre 1985 a solo 400 veces el radio solar en 2005.

Hans Nieuwenhuijzen, antiguo investigador de SRON, señala: “Nuestro equipo realizó un tremendo esfuerzo por combinar estas observaciones de HR 8752 y ahora estamos encantados de ver estos maravillosos resultados después de tantos años. Nosotros sabíamos que ésta era la hipergigante que observar y nos ha compensado”.

‘A hombros’ de hipergigantes

Las observaciones muestran que la hipergigante estudiada atraviesa (en parte) el YEV. “Este hallazgo es, de hecho, una fuerte confirmación de la investigación teórica del Vacío”, dice el miembro del equipo y antiguo director de SRON, Kees de Jager, destacado científico por sus trabajos con hipergigantes.

Con estas conclusiones, este equipo de investigación da un paso adelante en la investigación de hipergigantes: otras estrellas de este tipo pueden revelar características espectaculares similares. Así, han seleccionado un número de candidatas para poder monitorizar observaciones espectroscópicas sobre ellas a la búsqueda de estos enormes cambios de temperatura en escalas de tiempo humanas.

Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)

sábado, 17 de noviembre de 2012

La galaxia más lejana del Universo

La galaxia más lejana del Universo
La NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) han captado un objeto que podría ser la galaxia más lejana observada hasta ahora en el Universo. Esta nueva galaxia, llamada MACS0647, nació 420 millones de años tras el Big Bang, por lo que su luz ha viajado 13.300 millones de años hasta encontrarse con la Tierra.

Este descubrimiento ha sido posible combinando dos de los telescopios más potentes: el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA y el Hubble de la NASA y la ESA. Este último utiliza un grupo de galaxias masivas como telescopios para magnificar las galaxias distantes que la rodean, lo que se llama lente gravitacional.

MACS0647-JD, como se llama la lejana galaxia, es tan pequeña que más bien parece un primer estadio para formar una más grande, informan los científicos en un comunicado de la NASA. Mide menos de 600 años luz de diámetro, cuando los estudios de los astrónomos indican que una típica galaxia de su edad debería medir unos 2.000 años luz. En comparación, nuestra Vía Láctea mide unos 150.000 años luz de diámetro y la vecina Gran Nube de Magallanes, unos 14.000 años luz.

El resultado es un nuevo "record" en la carrera por encontrar la galaxia más lejana de todo el Universo. En la fotografía, la nueva galaxia, mucho más pequeña que nuestra Vía Láctea, aparece como una simple manchita rojiza de apenas un puñado de píxeles. Pero la definición no es lo que cuenta aquí, sino el hecho de que la imagen de esa galaxia es el retrato de un Universo muy diferente del que vemos hoy a nuestro alrededor, uno que apenas tenía el 3% de su edad actual.

Antes de llegar hasta nosotros, en efecto, la luz de esta nueva galaxia, llamada MACS0647-JD, ha tenido que viajar durante casi 13.300 millones de años, un tiempo (y una distancia) difíciles de imaginar por la mente humana.

Pero los investigadores no se han limitado sólo a captar esa luz primigenia, sino que han conseguido averiguar cuál ha sido su recorrido desde que fue emitida hasta que llegó hasta aquí. Así, por ejemplo, los astrónomos han averiguado que 8.000 millones de años después de iniciar su recorrido, la luz de MACS0647-JD tomó varios "atajos" a través de un masivo cúmulo de galaxias (llamado J0647 7015).

Y es precisamente esa desviación la que les ha permitido ver la nueva galaxia. Como ya se ha dicho, cuando la luz atraviesa un objeto muy masivo (y este cúmulo lo es), se desvía como consecuencia de su gravedad. Pero no solo eso, sino que, al hacerlo, todo el cúmulo se comporta como una gigantesca "lupa" que multiplica y "amplia" la señal luminosa. Es lo mismo que hace una lupa corriente con cualquier objeto que enfoquemos con ella.

Sitúan el origen del panda gigante en España hace 12 millones de años

Sitúan el origen del panda gigante en España hace 12 millones de años
Investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) en colaboración con investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad de Valencia (UV) publican esta semana en la prestigiosa revista PLOS ONE un trabajo que describe un nuevo género de úrsido, Kretzoiarctos, que sitúa el origen del linaje del panda gigante en España hace entre 11 y 12 millones de años.

El panda gigante Ailuropoda melanoleuca, que actualmente sólo habita en China, habría evolucionado a partir de formas más basales, de las cuales los restos más antiguos se han encontrado en el Abocador de Can Mata (els Hostalets de Pierola, Barcelona) y Nombrevilla (Daroca, Zaragoza).

La filogenia del panda gigante, los típicos osos blancos y negros que devoran el bambú en algunas cordilleras del centro de China, ha sido objeto de debate entre biólogos y paleontólogos desde hace décadas. Gracias a los datos moleculares actualmente sabemos que es un úrsido, un taxón hermano de los osos actuales. Pero cuáles son y dónde están sus orígenes son preguntas científicas aún sin respuesta.

Hasta hace poco, los restos fósiles del Mioceno superior chino, hace entre 7 y 8 millones de años, eran los restos más antiguos de los Ailuropodinae, el grupo que incluye a los pandas actuales y las formas extintas conocidas de los panda gigantes. En los últimos años se han publicado trabajos presentando restos fósiles más antiguos de este grupo hallados en Europa, pero el registro era pobre y no permitía sacar demasiadas conclusiones. En el trabajo que acaba de publicar la revista PLOS ONE, encabezado por Juan Abella del MNCN y que cuenta con la participación de cuatro investigadores del ICP, se documentan nuevos restos de panda gigante encontradas en el Abocador de Can Mata (els Hostalets de Pierola, Barcelona), que complementan los hallados en el yacimiento de Nombrevilla 2 (Daroca, Zaragoza), y que permiten describir el género basal más antiguo de panda gigante. Kertzoiarctos es el nombre que ha recibido este nuevo panda gigante extinto, en memoria del paleontólogo griego Miklós Kretzoi, quien lideró durante muchos años las excavaciones de los famosos yacimientos de Rudabánya (Hungría).

Los restos encontrados en Zaragoza habían sido asociadas inicialmente al género Agriarctos, y habían permitido crear una nueva especie, Agriarctos Beatrix, similar a otros restos del Mioceno superior encontrados en Hatvan, Hungría. Entre estos restos, sin embargo, no había dentición inferior, lo que dificultaba la comparación con la especie tipo del género, Agriactos gaali. Pero una nueva mandíbula de la misma especie, encontrada ahora en el Abocador de Can Mata, ha permitido comparar los restos españoles con los húngaros y ha mostrado que las diferencias son suficientemente significativas como para describir un nuevo género extinto de panda gigante.

Con los restos encontrados hasta ahora, el linaje del panda gigante tendría sus orígenes en la Península Ibérica, extendiéndose durante el Mioceno medio por Eurasia. Durante el Plio-Pleistoceno la distribución de este grupo se habría reducido solo a China y el sudeste asiático. Según los métodos genéticos, los ailuropodins se habrían separado de las otras subfamilias de osos actuales durante el Mioceno inferior, hace unos 20 millones de años.

Institut Català de Paleontologia

viernes, 16 de noviembre de 2012

El renacer de una estrella presagia el destino del Sistema Solar

El renacer de una estrella presagia el destino del Sistema Solar
Los astrónomos han detectado cómo una estrella agonizante similar a nuestro Sol volvía a cobrar vida tras expulsar sus capas más externas al espacio. Este fenómeno puede ser muy similar al destino que afrontará nuestro Sistema Solar dentro de unos pocos miles de millones de años.

Esta nueva imagen de la nebulosa planetaria Abell 30, situada a 5.500 años luz de nuestro planeta, combina imágenes tomadas en la banda de la luz visible por el telescopio espacial NASA/ESA Hubble con los datos recogidos en la banda de los rayos X por los telescopios XMM-Newton, de la ESA, y Chandra, de la NASA.

Una ‘nebulosa planetaria’ es el nombre que reciben las capas, a veces concéntricas, de material expulsado por una estrella en los últimos momentos de su vida. Vistas a través de los telescopios de los astrónomos del siglo XVIII, se parecían mucho a los ‘borrones’ identificados como planetas, y ese nombre ha logrado perdurar hasta nuestros días.

Hoy en día sabemos que se producen cuando una estrella con una masa menor que ocho veces la de nuestro Sol se infla en las últimas etapas de su vida hasta convertirse en una gigante roja. Durante este proceso, fuertes pulsaciones y un intenso viento estelar arrastran sus capas más externas, que son expulsadas al espacio.

La radiación ultravioleta emitida por el núcleo resultante ilumina las capas de materia expelida, dando lugar a complejas obras de arte que somos capaces de contemplar con la ayuda de los telescopios modernos.

La estrella en el corazón de Abell 30 se enfrentó por primera vez a la muerte hace 12.500 años – en una escala terrestre – cuando un lento y denso viento estelar la despojaron de sus capas más externas.

Ante los telescopios ópticos, los restos de esta etapa evolutiva se muestran como una gran cáscara brillante, prácticamente esférica, que se expande por el espacio.

Hace unos 850 años, la estrella volvió a cobrar vida, tosiendo violentamente nudos de helio y materia rica en carbono.

La capa externa de la estrella se expandió brevemente durante este renacer, para luego volver a contraerse rápidamente, en apenas 20 años.

Como consecuencia de esta convulsión, el viento estelar se aceleró hasta alcanzar su velocidad actual de 4.000 kilómetros por segundo – más de 14 millones de kilómetros por hora.

A medida que este rápido viento avanza y se encuentra con vientos más lentos y con grumos de materia expelida por la estrella con anterioridad da lugar a complejas estructuras, entre las que destacan las delicadas colas, similares a las de los cometas, que se pueden ver cerca de la estrella central en esta imagen.

El viento solar bombardeando estos densos cúmulos de materia proporciona una escalofriante imagen del futuro que le podría esperar a la Tierra y al resto de planetas de nuestro Sistema Solar dentro de unos pocos miles de millones de años.

Cuando nuestro Sol emita su último aliento en el corazón de una nebulosa planetaria, su intensa radiación y viento solar acribillarán y evaporarán cualquier planeta que haya logrado sobrevivir la fase de gigante roja.

Si en ese momento alguna lejana civilización observa nuestro Sistema Solar, seguramente podrá ver el resplandor de las brasas de los planetas, emitiendo rayos X mientras son engullidos por el viento solar.

European Space Agency, ESA

jueves, 15 de noviembre de 2012

Vida y muerte en una nube de formación de estrellas

Vida y muerte en una nube de formación de estrellas
Esta nueva imagen del remanente de supernova W44 muestra cómo se propagan las ondas de una explosión estelar por el espacio, combinando los datos tomados en las bandas del infrarrojo lejano y de los rayos X por los telescopios de la ESA Herschel y XMM-Newton, respectivamente.

El remanente de supernova W44 se encuentra a unos 10.000 años luz de nuestro planeta, en el seno de una maraña de densas nubes de formación de estrellas en la constelación de Aquila, el Águila, y es uno de los mejores ejemplos de cómo interactúan los restos de la explosión de una estrella con la nube molecular de la que procede.

Lo que vemos en esta imagen es el resultado de la dramática explosión a través de la que una estrella masiva se deshizo de sus capas más externas al alcanzar el final de su vida, quedando reducida al núcleo giratorio de una estrella de neutrones, o púlsar.

El púlsar, identificado como PSR B1853+01, es el punto brillante en la parte superior izquierda de W44, que en esta imagen se muestra de color azul claro.

Se piensa que este púlsar tiene unos 20.000 años. A medida que gira sobre sí mismo a gran velocidad emite un poderoso viento de partículas altamente energéticas y un haz de radiación que abarca desde las ondas de radio hasta los rayos X.

El centro del remanente de supernova también brilla en la banda de los rayos X como resultado de la altísima temperatura del gas atrapado en su región central, que puede alcanzar varios millones de grados centígrados. Los cúmulos de mayor emisión energética revelan regiones con una mayor concentración de elementos pesados.

En el frío borde de la región central, el gas es arrastrado a medida que el remanente se expande en el espacio.

En el borde superior derecho del frente de expansión se puede distinguir una cavidad más pequeña, donde la onda de choque del remanente de supernova forma una especie de lazo. Esta región también contiene gas caliente, ionizado por la intensa radiación ultravioleta emitida por las jóvenes estrellas masivas que se ocultan en el interior de la nube.

Los detectores de Herschel en la banda del infrarrojo lejano también son capaces de buscar regiones de polvo y gas caliente más allá de W44, donde se agrupan las nuevas estrellas.

Un claro ejemplo es la región de formación de estrellas con forma de punta de flecha que se puede distinguir a la derecha de W44, que parece estar apuntando a un trío de complejas nubes moleculares, más hacia arriba y a la derecha.

Los objetos compactos que salpican la imagen son las frías semillas de futuras estrellas, que terminarán emergiendo de sus capullos de polvo.

En la esquina inferior izquierda de la imagen se alcanza a ver el plano galáctico, como una difusa emisión púrpura.

European Space Agency, ESA

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Un planeta vagando por el espacio sin estrella

Un planeta vagando por el espacio sin estrella
Utilizando el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO y el Telescopio Canadá-Francia-Hawaii, un equipo de astrónomos ha identificado un cuerpo que, probablemente, sea un planeta vagando por el espacio sin estrella anfitriona. Se trata del sorprendente hallazgo del mejor candidato encontrado hasta el momento de planeta que flota libremente y el objeto de este tipo más cercano al Sistema Solar, ya que se encuentra a una distancia de unos 100 años luz. Su relativa proximidad, y la ausencia de una estrella brillante muy cercana a él, han permitido al equipo estudiar su atmósfera con gran detalle. Este objeto también ofrece a los astrónomos un anticipo del tipo de exoplanetas que futuros instrumentos quieren observar en torno a otras estrellas.

Los planetas errantes son objetos de masa planetaria que vagabundean por el espacio sin estar atados a ninguna estrella. Ya se han encontrado antes posibles ejemplos de este tipo de objetos, pero, al no conocer sus edades, los astrónomos no podían saber si se trataba de planetas o de enanas marrones — estrellas “fallidas” que perdieron la masa necesaria para desencadenar las reacciones que hacen brillar a las estrellas.

Pero ahora los astrónomos han descubierto un objeto, denominado CFBDSIR2149, que parece formar parte de un grupo cercano de estrellas jóvenes conocido como Asociación estelar de AB Doradus. Los investigadores encontraron el objeto en unas observaciones realizadas con el telescopio CFHT (Canada France Hawaii Telescope) y han aprovechado las capacidades del VLT (Very Large Telescope) de ESO para examinar en profundidad sus propiedades.

La Asociación estelar de AB Doradus es el grupo de este tipo más cercano al Sistema Solar. Sus estrellas van a la deriva, juntas por el espacio, y se cree que se formaron al mismo tiempo. Si el objeto está asociado a este grupo en movimiento — y por tanto es un objeto joven — es posible deducir aún más cosas sobre él, incluyendo su temperatura, su masa, y de qué está compuesta su atmósfera. Hay una pequeña posibilidad de que la relación con esta asociación estelar sea fortuita.

El lazo entre el nuevo objeto y la asociación estelar es la clave que permitirá a los astrónomos deducir la edad del nuevo objeto descubierto. Se trata del primer objeto de masa planetaria aislado identificado en una asociación estelar, y su relación con este grupo lo convierte en el candidato a planeta errante más interesante de los identificados hasta el momento.

“Buscar planetas alrededor de sus estrellas es similar a estudiar una mosca sentada a un centímetro de un distante y potente faro de coche”, afirma Philippe Delorme (Instituto de planetología y astrofísica de Grenoble, CNRS/Universidad Joseph Fourier, Francia), investigador principal del nuevo estudio. “Este objeto errante cercano nos da la oportunidad de estudiar la mosca con detalle sin la deslumbrante luz del faro estorbándonos”.

Se cree que los objetos errantes como CFBDSIR2149 se forman, bien como planetas normales que han sido expulsados del sistema que los albergaba, bien como objetos solitarios como las estrellas más pequeñas o enanas marrones. En ambos casos estos objetos son intrigantes — tanto si se trata de planetas sin estrella, como si son los objetos más pequeños posibles en un rango que abarca desde las estrellas más masivas a las enanas marrones más pequeñas.

“Estos objetos son importantes, ya que pueden ayudarnos tanto a comprender más sobre cómo pueden eyectarse planetas de sistemas planetarios, como a entender cómo objetos muy ligeros pueden resultar del proceso de formación de una estrella”, afirma Philippe Delorme. “Si este pequeño objeto es un planeta que ha sido eyectado de su sistema original, saca de la nada la asombrosa imagen de mundos huérfanos, a la deriva en el vacío del espacio”.

Estos mundos podrían ser comunes — tal vez tan numerosos como las estrellas normales. Si CFBSIR2149 no está relacionado con la Asociación estelar de AB Doradus, es aún más complicado estar seguros de su naturaleza y propiedades, y puede ser más bien caracterizado como una pequeña enana marrón. Ambos escenarios plantean importantes cuestiones sobre cómo se forman y se comportan los planetas y las estrellas.

“Es necesario seguir trabajando para confirmar si CFBSIR2149 es un planeta errante”, concluye Philippe Delorme. “Este objeto podría usarse como banco de pruebas para comprender la física de cualquier exoplaneta similar que se descubra con los futuros sistemas especiales de imagen de alto contraste, incluyendo el instrumento SPHERE, que se instalará en el VLT”.

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Observatorio Europeo Austral, ESO

martes, 13 de noviembre de 2012

Un cúmulo camuflado entre la Tierra y la nebulosa de Orión

Un cúmulo camuflado entre la Tierra y la nebulosa de Orión
Un equipo internacional de investigadores, con participación del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), ha descubierto un cúmulo estelar 'camuflado' dentro de otro cúmulo, concretamente dentro del que forma la Nebulosa de Orión.

Recientes observaciones de la Nebulosa de Orión llevadas a cabo por Hervé Bouy (Centro de Astrobiología, CSIC-INTA) y João Alves (Universidad de Viena) revelan que hay un segundo cúmulo masivo de estrellas ligeramente más viejas justo delante de esta nebulosa.

Pese a que los astrónomos sabían desde la década de 1960 que, en un primer plano, existía una población estelar entre el cúmulo y la Tierra, las observaciones han desvelado que esta población es más masiva de lo que se pensaba, y no está distribuida tan uniformemente como lo están los cúmulos alrededor de la estrella Iota Ori (visible a simple vista) o la punta sur de la Espada de Orión.

La importancia de este descubrimiento es doble: por un lado, el nuevo cúmulo identificado es un hermano ligeramente más viejo que el Cúmulo del Trapecio, que está en el corazón de la Nebulosa de Orión; y segundo, lo que los astrónomos han estado llamando Cúmulo de la Nebulosa de Orión es, en realidad, una complicada mezcla de estos dos cúmulos, a la que se suman otras estrellas de la Vía Láctea ajenas a ambos cúmulos.

Hervé Bouy, del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), en Madrid, es uno de los autores de este trabajo y explica que "necesitamos completar con detalle lo que creíamos que eran las observaciones más fiables en cuanto a formación de estrellas y de cúmulos”.

El investigador destaca la necesidad de un profundo trabajo de seguimiento donde “si queremos comprender qué ocurre en esta región, la formación de estrellas en cúmulos, e incluso las primeras etapas de formación de planetas, debemos distinguir estas dos poblaciones que están mezcladas, estrella por estrella”.

"Para mí el misterio más intrigante es que el hermano mayor, el cúmulo de Iota Ori, esté tan cerca de su hermano menor, aún formándose dentro de la Nebulosa de Orión”, afirma João Alves, de la Universidad de Viena. "Es difícil encajar estas nuevas observaciones en ningún modelo teórico anterior de formación de cúmulos, y eso es emocionante porque sugiere que hemos estado pasando por alto algo fundamental. Los cúmulos son, con diferencia, la forma preferida de formación estelar en el Universo, pero aún estamos lejos de comprender exactamente el porqué”.

La Nebulosa de Orión es una de las más grandes del cielo nocturno. Su catalogación se remonta a hace más de 400 años, cuando fue descrita como “niebla” en los registros que de sus observaciones hacía el astrónomo francés Nicolas-Claude Fabri de Peiresc (1610).

El descubrimiento de la Nebulosa de Orión está íntimamente ligado a la utilización de los primeros telescopios, pero ha sido en los últimos sesenta años cuando se ha sabido la verdadera importancia astrofísica de este glamuroso objeto: la nebulosa, al igual que otros tantos objetos de la Vía Láctea y de otras galaxias, es una guardería de estrellas recién nacidas.

Dentro de la Nebulosa de Orión, los astrónomos han descubierto un amplio rango de estrellas jóvenes y objetos estelares, desde estrellas masivas ionizantes decenas de veces más masivas que nuestro Sol, hasta objetos conocidos como enanas marrones, que no tienen la suficiente masa como para quemar su hidrógeno y convertirse en estrellas.

De todas las guarderías masivas de nuestra Vía Láctea, la Nebulosa de Orión es la más cercana a la Tierra (a pesar de eso está a cerca de 1.300 años-luz de la Tierra). Esto hace que esta región sea especial, ya que ofrece a los astrónomos la mejor herramienta para comprender cómo la naturaleza transforma las nubes de gas muy difuso en soles que queman hidrógeno, estrellas fallidas y, eventualmente, planetas.

Los astrónomos ven en esta nebulosa el mejor banco de pruebas para el estudio de la formación estelar, el modelo de referencia. De hecho, muchas de las medidas establecidas que nos dicen cómo se forman las estrellas provienen de esta importante región como, por ejemplo, las distribuciones de masa en el nacimiento de estrellas y enanas marrones, sus edades relativas, su distribución espacial, y las propiedades de los discos circumestelares en los que se forman planetas que rodean a las jóvenes estrellas de la Nebulosa de Orión.

CAB (CSIC-INTA) | SINC

sábado, 10 de noviembre de 2012

La interacción entre pares de estrellas en las nebulosas planetarias

La nebulosa planetaria Fleming 1 vista por el telescopio VLT
Utilizando el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO, un equipo de astrónomos ha descubierto un par de estrellas que se orbitan la una a la otra en el centro de una de las nebulosas planetarias más emblemáticas. Estos nuevos resultados confirman una teoría sobre la cual se viene debatiendo desde hace mucho tiempo y que plantea qué es lo que controla la espectacular y simétrica apariencia del material lanzado al espacio. Los resultados se publican en la revista Science.

Las nebulosas planetarias son brillantes burbujas de gas alrededor de enanas blancas — estrella tipo Sol en las etapas finales de sus vidas. Fleming 1 es un hermoso ejemplo con sorprendentes chorros simétricos que tejen enredados patrones curvos. Se encuentra en la constelación austral de Centaurus (El Centauro) y fue descubierta justo hace un siglo por Williamina Fleming, una ama de llaves contratada por el Observatorio de Harvard tras mostrar sus aptitudes para la astronomía.

Los astrónomos llevan mucho tiempo discutiendo sobre cómo se originan estos chorros simétricos, pero no se ha alcanzado ningún consenso. Ahora, un equipo de investigación liderado por Henri Boffin (ESO, Chile) ha combinado nuevas obervaciones de Fleming 1 llevadas a cabo con el telescopio VLT con detallados modelos hechos por ordenador para determinar por primera vez cómo surgen esas extrañas formas.

El equipo utilizó el telescopio VLT de ESO para estudiar la luz que viene de la estrella central. Descubrieron que Fleming 1 parece tener, no una, sino dos enanas blancas en su centro, orbitándose la una a la otra cada 1,2 días. Pese a que ya se habían descubierto estrellas binarias en el corazón de las nebulosas planetarias, los sistemas con dos enanas blancas orbitándose mutuamente son muy poco comunes.

“El origen de las intrincadas y hermosas formas de Fleming 1 y de otros objetos similares ha sido un tema controvertido durante muchas décadas,” afirma Henri Boffin. “Los astrónomos ya habían sugerido la posibilidad de una estrella binaria, pero siempre se pensó que, en caso de serlo, estarían bastante separadas, con un periodo orbital de decenas de años o incluso más. Gracias a nuestros modelos y observaciones pudimos examinar este inusual sistema con mucho detalle, llegando directos al corazón de la nebulosa, y descubrimos esta pareja de estrellas que se encontraba miles de veces más cerca”.

Cuando las estrellas con una masa de más de ocho veces la del Sol se acercan al final de sus vidas, expulsan sus capas exteriores y empiezan a perder masa. Esto permite que el corazón caliente de la estrella emita radiación con mucha potencia, provocando que esa burbuja de gas en movimiento expulsado hacia el exterior brille en forma de nebulosa planetaria.


Mientras las estrellas son esféricas, muchas de esas nebulosas planetarias son increiblemente complejas, con nudos, filamentos, e intensos chorros de material formando patrones intrincados. Algunas de las nebulosas más espectaculares — incluída Fleming 1 — presentan estructuras con simetría de punto. Para esta nebulosa planetaria esto significa que el material parece eyectado desde ambos polos de la región central en chorros con forma de S. Este nuevo estudio muestra que esos patrones de Fleming 1 son el resultado de la interacción de dos estrellas cercanas — el sorprendente canto del cisne de una pareja estelar.

“Este es el caso más completo hasta ahora de una estrella binaria central para el cual las simulaciones han predicho correctamente cómo daba forma a la nebulosa que la rodeaba — y con una forma realmente espectacular,” explica el coautor Brent Miszalski, del SAAO y el SALT (Sudáfrica).

La pareja de estrellas situada en el centro de esta nebulosa es vital para explicar su estructura. A medida que las estrellas envejecen, se expanden y, durante parte de este tiempo, una actuó como un vampiro estelar, absorbiendo material de su compañera. Este material fluyó hacia la estrella vampiro, rodeándola con un disco conocido como disco de acreción. Dado que ambas estrellas se orbitaban la una a la otra, ambas interactuaban con este disco y provocaron que se comportara como una peonza en movimiento — un tipo de movimiento denominado precesión. Este movimiento influye en el comportamiento de cualquier material que haya sido empujado hacia fuera a través de los polos del sistema, como si fueran chorros. Este estudio confirma que los discos de acreción con precesión en sistemas binarios causan los sorprendentes patrones simétricos que se observan alrededor de nebulosas planetarias como Fleming 1.

Las profundas imágenes obtenidas por el VLT también han ayudado a descubrir un anillo de material en la zona interior de la nebulosa. Este tipo de anillo de material también se ha encontrado en otras familias de sistemas binarios, y parecen ser una firma reveladora de la presencia de una pareja estelar.

“Nuestros resultados ofrecen una mayor confirmación del papel que juega la interacción entre pares de estrellas para dar forma, e incluso puede que formar, nebulosas planetarias”, concluye Boffin.

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Observatorio Europeo Austral, ESO

Una ‘supertierra’ con posibilidades de albergar vida

Una ‘supertierra’ con posibilidades de albergar vida
Un equipo internacional de astrónomos han hallado una Supertierra (un planeta con el doble de masa que la Tierra) que puede ser adecuado para albergar vida debido a posición en el espacio. Este exoplaneta orbita alrededor de una estrella y forma parte de un sistema formado por seis planetas.

El autor principal del trabajo, el finlandés Mikko Tuomi, ha señalado que, en un principio, se creía que el sistema tenía tres planetas en órbitas muy cercanas a la estrella y que podrían contener agua líquida. Fue estudiando estos cuerpos cuando se ha descubierto que había más planetas candidatos a albergar vida en el mismo sistema.

"Hemos sido pioneros en nuevas técnicas de análisis de datos, incluyendo el uso de la longitud de onda como filtro para reducir la influencia de la actividad en la señal de la estrella. Esto incrementó significativamente la sensibilidad y permitió revelar los tres nuevos planetas alrededor del sol conocido como HD 40307", ha explicado Tuomi.

Para los investigadores, de los tres nuevos planetas encontrados, el de mayor interés es el que tiene la órbita más externa a la estrella. Tiene una masa siete veces mayor que la de la Tierra y su órbita está a una distancia similar a la de la Tierra con respecto al Sol, por lo que recibe una cantidad similar de energía y, por tanto, tiene posibiliades de ser habitable.

Además, los astrónomos han indicado que se baraja que en la Supertierra haya agua líquida y que tenga una atmósfera estable para soportar la vida. Del mismo modo, han apuntado que "es probable que el planeta gire sobre su propio eje a medida que orbita alrededor de la estrella y cree un efecto diurno y nocturno del planeta". "No hay forma mejor de crear un entorno similar a la Tierra", ha señalado Tuomi.

Aunque a principios de este año la nave espacial Kepler ha encontrado un planeta con una órbita similar, los autores del trabajo, publicado en Astronomy & Astrophysics, han señalado que este, llamado Kepler 22d, se encuentra a 600 años luz de la Tierra, mientras que la nueva Supertierra está mucho más cercana, concretamente a 42 años luz de la Tierra.

"Descubrimientos como este son realmente emocionantes, y estos sistemas serán blancos naturales para la próxima generación de grandes telescopios, tanto en tierra como en espacio ", concluye Tuomi.

EUROPA PRESS

Descubierta una nueva especie de dinosaurio con cuernos

Descubierta una nueva especie de dinosaurio con cuernos
Científicos canadienses han encontrado un nuevo dinosaurio, que tiene cuernos y es herbívoro. La nueva especie, que fue identificada a través de unos fósiles hallados en la localidad de Alberta (Canadá), ha sido bautizada como Xenoceratops foremostensis y, según han explicado los investigadores, ofrecerá nueva información sobre la evolución temprana de los ceratópsidos, el grupo de los grandes dinosaurios con cuernos de cuerpo, entro los que se incluye el Triceratops.

El trabajo, publicado en el Canadian Journal of Earth Sciences, apunta que este animal medía aproximadamente 20 metros de largo y pesaba más de 2 toneladas. Entre sus características destacan un pico de loro con dos cuernos, por encima de sus ojos, y un volante grande que sobresale de la parte posterior de su cráneo con dos enormes picos.

El autor principal de la investigación, Michael Ryan, ha apuntado que "hace 80 millones de años, los dinosaurios con cuernos experimentaron una explosión evolutiva en el norte del continente americano".

En este sentido, ha indicado que el Xenoceratops "muestra que incluso los ceratópsidos más antiguos geológicamente tuvieron picos masivos en sus escudos de la cabeza y que su ornamentación craneal sólo se volvería más elaborada dentro de una nueva especie, como evolución".

Para uno de los investigadores del proyecto, David Evans, esta nueva especie "ofrece nueva información sobre la evolución temprana de los ceratópsidos" ya que el registro fósil temprano de este tipo de dinosaurios es "escaso". "Este descubrimiento pone de relieve cuánto más hay que conocer sobre el origen de este grupo tan diverso", ha apuntado.

EUROPA PRESS

martes, 6 de noviembre de 2012

Los últimos seres vivos de la Tierra

Los últimos seres vivos de la Tierra
Justo antes de que la Tierra se convierta en un planeta inhabitable por el calor del Sol, dentro de unos 2.800 millones de años aproximadamente, solo quedarán unos seres vivos en la Tierra: los microbios que habitan las cuevas subterráneas.

La investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de St. Andrews se ha basado en el estudio del proceso de evolución de la Tierra durante el aumento de temperaturas que sufrirá la superficie del planeta a distintas latitudes junto con cambios a largo plazo en las características orbitales del planeta.

Con el tiempo, sólo existirán "piscinas de salmuera caliente" en las altitudes más altas y "menos ardientes en cuevas subterráneas protegidas". Es en este hábitat en donde sobrevivirán los microbios y que serán los últimos en permanecer con vida en el planeta antes de que el calentamiento lo haga inhabitable para cualquier organismo vivo.

Según han explicado los expertos, la última vida en la Tierra perecerá en 2.800 millones de años, quemada por el Sol moribundo. Para entonces, el planeta tendrá un paisaje sombrío.

El autor principal del estudio, Jack O'Malley-James, ha señalado que "la habitabilidad no es tanto un conjunto de atributos de un planeta, sino que tiene más que ver con una vida propia".

En el estudio, publicado en 'arxiv.org', también se ha trabajado en un modelo de estrellas de varios tamaños, con el que los investigadores han determinado que la vida unicelular en planetas similares a la Tierra durarían los primeros tres mil millones de años de vida. Por su parte, han señalado que la vida 'compleja' podría existir durante períodos relativamente cortos antes de que la estrella comience a morir y las condiciones vuelven a ser favorables solamente para los microbios.

En este sentido, los expertos han indicado que, estadísticamente, si existe vida extraterrestre es más probable que sea simplemente microbiana. Por ello, el equipo está trabajando en el estudio de estos organismos en la Tierra y en las señales químicas que determinan su presencia.

"Así, si se detectan señales similares en exoplanetas, se puede estudiar si contienen vida", ha apuntado el investigador, quien ha defendido que hay planetas que "se creen muertos" pero que también deberían estudiarse "porque pueden estar en el final de su vida útil y puede ser habitable igualmente".

De este modo, los expertos han invitado a sus colegas a pensar en la vida de un planeta como "un ciclo de simple a complejo" y que, "tal vez regrese a simple otra vez". "Esto ayudará a la búsqueda de vida extraterrestre", ha concluido O'Malley-James.

EUROPA PRESS

domingo, 4 de noviembre de 2012

Curiosity envía su primer autorretrato desde Marte

Curiosity envía su primer autorretrato desde Marte
El robot 'Curiosity' ha enviado su primer autorretrato desde Marte donde, a casi tres meses de su llegada al cráter Gale, ha olfateado por primera vez la atmósfera y no encontró trazas de metano, según informó la NASA en un comunicado.

La agencia espacial estadounidense distribuyó 55 imágenes de alta resolución tomadas el 31 de octubre por la cámara colocada en el extremo del brazo robótico de Curiosity y adosadas como mosaicos para un retrato a todo color del artefacto.

En el costado derecho de la imagen puede verse la base de Aeolis Mons, el monte Sharp, de casi 5.000 metros de altura en el centro del cráter

Los ingenieros de la NASA emplean las imágenes que 'Curiosity' toma de sí mismo para verificar la condición del aparato que durante dos años buscará en Marte señales de que pudo haber vida en ese planeta, o que hay condiciones que puedan sustentarla.

El 'Curiosity' tiene 17 cámaras a bordo y la NASA se asegura de que tomen tantas imágenes como sea posible de diferentes áreas de Marte. Los instrumentos del 'Curiosity' han iniciado, asimismo, la inspección de lo que resta de la atmósfera de Marte para determinar cómo fue que el planeta la ha perdido casi totalmente.

La actual atmósfera de Marte es cien veces menos densa que la de la Tierra. Los instrumentos han ingerido y analizado muestras de atmósfera y las primeras conclusiones del análisis indican que la pérdida de una fracción de la atmósfera, como resultado de un proceso físico que favorece la retención de los isótopos más pesados de ciertos elementos, ha sido un factor significativo en la evolución del Planeta Rojo.

Los isótopos son variantes de un mismo elemento con diferente peso atómico. Los resultados iniciales, indicaron los científicos, muestran un incremento del cinco por ciento en los isótopos más pesados del carbono en el dióxido de carbono atmosférico, comparado con los cálculos de las proporciones de isótopos presentes cuando se formó la atmósfera de Marte.

Estas proporciones mayores de isótopos más pesados indican que la parte superior de la atmósfera puede haberse perdido en el espacio interplanetario. Las pérdidas en las capas altas de la atmósfera disminuyen los isótopos más livianos.

Los equipos también tomaron las mediciones más detalladas hasta ahora en busca del gas metano en Marte. Los resultados preliminares señalan que hay poco o ningún metano en el planeta.

El metano es de particular interés en la búsqueda de señales de vida porque es un elemento químico simple precursor de la vida. En la Tierra puede producirse el metano por procesos biológicos o no biológicos.

"Obviamente el gas metano no abunda en el sitio del cráter Gale, si es que existe", dijo el científico principal de estudio de muestras, Chris Webster, del Laboratorio de Propulsión de Pasadena, California. "A esta altura de la misión seguimos muy entusiasmados buscándolo", añadió.

EFE

viernes, 2 de noviembre de 2012

Curiosity muestra que el suelo de Marte es parecido al de Hawaii

Curiosity muestra que el suelo de Marte es parecido al de Hawaii
El rover Curiosity de la NASA ha completado los primeros experimentos que muestran que la mineralogía del suelo marciano es similar a los suelos basálticos de origen volcánico en Hawaii. Los minerales se identificaron en la primera muestra de suelo marciano analizado en el interior del rover.

Curiosity utilizó su instrumento de química y mineralogía (CheMin) para obtener unos resultados que están despejando dudas y aportando confianza sobre las estimaciones anteriores de la composición mineralógica del polvo y la tierra fina extendida en el planeta rojo. «Tuvimos muchas discusiones anteriores acerca de la mineralogía del suelo marciano», dijo David Blake, del Ames Research Center de la NASA, investigador principal de CheMin.

«Nuestros resultados cuantitativos proporcionan un refinado y en algunos casos nuevas identificaciones de los minerales en el primer análisis de difracción de rayos X en Marte». La identificación de los minerales en las rocas y el suelo es fundamental para el objetivo de la misión para evaluar condiciones ambientales del pasado. Cada mineral registra las condiciones en las que se formó.

La composición química de una roca proporciona sólo información mineralógica ambigua, como en el ejemplo de libro de texto del diamante y el grafito, que tienen la misma composición química, pero sorprendentemente diferentes estructuras y propiedades.

CheMin utiliza la difracción de rayos X, la práctica estándar para los geólogos en la Tierra que utilizan instrumentos de laboratorio. Este método proporciona identificaciones más precisas de los minerales que cualquier método utilizado anteriormente en Marte. La difracción de rayos X lee la estructura interna de los minerales. Las innovaciones en el centro Ames llevaron a un instrumento de difracción de rayos X lo suficientemente compacto como para caber dentro del rover.

La muestra para el primer análisis específico de CheMin fue recogida por Curiosity en un parche de polvo y arena que el equipo ha llamado Rocknest. La muestra se procesó a través de un tamiz para excluir partículas de más de 0,006 pulgadas (150 micrómetros), aproximadamente con la anchura de un cabello humano. La muestra tiene al menos dos componentes: polvo distribuido a nivel global en las tormentas de polvo y arena fina originada más localmente.

A diferencia de las rocas de conglomerado analizadas por Curiosity hace unas semanas, que tienen miles de millones de años de antigüedad y constituyen un indicador de flujo de agua, el material del suelo que CheMin ha analizado es más representativo de los procesos modernos en Marte.

«Gran parte de Marte está cubierto de polvo, y teníamos una comprensión incompleta de su mineralogía», dijo David Bish, co-investigador de CheMin en la Universidad de Indiana en Bloomington. «Ahora sabemos que es mineralógicamente similar al material basáltico, con importantes cantidades de feldespato, piroxeno y olivino, lo que no era inesperado. Aproximadamente la mitad de la superficie está compuesto por materiales no cristalinos, tales como vidrio volcánico».

Bish dijo: «Hasta ahora, Curiosity ha analizado los materiales que son coherentes con nuestras ideas iniciales de los depósitos en el cráter Gale registrando una transición a través del tiempo a partir de un ambiente húmedo a seco. Las rocas antiguas, como los conglomerados, sugieren agua que fluye, mientras que los minerales en el suelo más joven son consistentes con una interacción limitada con el agua».

Durante la misión principal de dos años del proyecto Mars Science Laboratory, los investigadores utilizarán los 10 instrumentos de Curiosity para investigar si las áreas en el cráter Gale nunca ofrecieron unas condiciones ambientales favorables para la vida microbiana.

EUROPA PRESS

Captan la luz de las primeras estrellas

Captan la luz de las primeras estrellas
Más de un centenar de científicos, algunos españoles, se han unido para detectar la escurridiza ‘luz de fondo extragaláctica’. Se trata del conjunto de fotones generados por todas las estrellas y agujeros negros del universo, y del que se puede deducir las emisiones estelares más antiguas. El estudio se ha elaborado con los datos del telescopio espacial Fermi de rayos gamma.

Un grupo internacional de investigadores ha podido diferenciar y caracterizar mejor la luz de las primeras estrellas dentro de la denominada ‘luz de fondo extragaláctica’ o EBL (por sus siglas en inglés: extragalactic background light).

“La EBL es el conjunto de fotones que generan, sobre todo, las estrellas, pero también todos los agujeros negros del universo”, explica a SINC Marco Ajello, del Deutsches Elektronen Synchrotron DESY (Alemania) y autor principal del trabajo que publica Science.

“La luz de las primeras estrellas masivas que alguna vez brillaron en el universo está incluida en la EBL, pero como tenemos bastante buen conocimiento del resto –de las estrellas ‘normales’ que podemos ver, por ejemplo, con telescopios ópticos–, somos capaces de restringir la luz de las primeras”, explica el investigador.

El equipo ha tenido que solventar el hecho de que los fotones de la luz de fondo extragaláctica no se pueden observar directamente, ya que se confunden con las emisiones en primer plano de nuestro sistema solar y las galaxias.

La ayuda de los ‘faros cósmicos’

La solución ha sido localizarlos de forma indirecta, con la ayuda de las fuentes de rayos gamma más numerosas: los blazars (núcleos galácticos muy activos con un agujero negro supermasivo central).

Los científicos han detectado los fotones de la EBL por sus efectos en los fotones de rayos gamma que emiten esos agujeros negros. Las observaciones se han efectuado con el telescopio espacial Fermi, específico para estudiar ese tipo de rayos.

“Hemos usado los blazars como ‘faros cósmicos’, de tal forma que al analizar cómo se atenúan los rayos gamma debido a la ‘niebla’ EBL, podemos cuantificar cuanta luz de fondo extragaláctica hay entre nosotros y esos objetos lejanos”, señala Ajello. “Como los blazars están distribuidos a través del universo, podemos medir la EBL en diferentes épocas”.

De esta forma, los científicos han podido caracterizar mejor la EBL dentro del espectro de luz (desplazamiento al rojo), así como la tasa de formación de la primera generación de estrellas. Con estos datos confían en poder comprender mejor la naturaleza de la formación estelar y la evolución de las galaxias.

Entre los más de un centenar de investigadores que han participado en este estudio, figuran dos españoles del Institut de Ciències de l’Espai (IEEE-CSIC) y la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (ICREA).

SINC

jueves, 1 de noviembre de 2012

La mejor visión jamás obtenida del cúmulo globular NGC 6362

La mejor visión jamás obtenida del cúmulo globular NGC 6362
Esta colorida visión del cúmulo globular NGC 6362 fue captada por el instrumento Wide Field Imager, instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile. Esta nueva imagen, junto con otra de la región central obtenida por el telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA, proporcionan la mejor visión jamás obtenida de este cúmulo poco conocido. Los cúmulos globulares están compuestos, principalmente, de decenas de miles de estrellas muy viejas, pero también contienen algunas estrellas con aspecto sospechosamente joven.

Los cúmulos globulares de estrellas se encuentran entre los objetos más viejos del universo, y NGC 6362 no puede ocultar su edad en esta imagen. Las numerosas estrellas amarillentas del cúmulo ya han vivido la mayor parte de sus vidas y se han convertido en estrellas gigantes rojas. Pero los cúmulos globulares no son reliquias estáticas del pasado — en estas densas ciudades de estrellas, aún tienen lugar algunas curiosas actividades de tipo estelar.

Por ejemplo, NGC 6362 es el hogar de muchas rezagadas azules — estrellas viejas que logran hacerse pasar por estrellas más jóvenes. Todas las estrellas de un cúmulo globular se formaron a lo largo de un periodo de tiempo bastante corto (típicamente, la mayor parte, hace unos diez mil millones de años). Aún así, las rezagadas azules son más azules y más luminosas — y, por ende, más masivas — de lo que deberían ser tras diez mil millones de años de evolución estelar. Las estrellas azules son estrellas calientes que consumen su combustible rápidamente, de manera que si estas estrellas se formaron hace unos diez mil millones de años, deberían haberse apagado hace mucho tiempo. ¿Cómo han sobrevivido?

Los astrónomos necesitan comprender el secreto de la aparente juventud de las rezagadas azules. Actualmente hay dos teorías principales: estrellas en colisión y fusión, y una transferencia de material entre dos estrellas compañeras. La idea básica tras ambas opciones es que estas estrellas no nacieron tan grandes como las vemos hoy, pero recibieron una inyección de material extra en algún momento de su vida y esto les proporcionó un tiempo extra.

Pese a que no es tan conocido como otros cúmulos globulares más brillantes, NGC 6362 es muy interesante para los astrónomos y ha sido muy estudiado a lo largo del tiempo. Fue seleccionado como uno de los 160 campos de estrellas para el pre-sondeo FLAMES — un sonde preliminar llevado a cabo entre 1999 y 2002 utilizando el telescopio de 2,2 metros de La Silla con el fin de encontrar estrellas susceptibles de ser utilizadas para llevar a cabo observaciones con el instrumento espectroscópico FLAMES del VLT. Esta imagen es el resultado de parte de los datos obtenidos en este sondeo.

La nueva imagen muestra todo el cúmulo en contraste con un rico fondo de estrellas de la Vía Láctea. Las partes centrales de NGC 6362 también han sido estudiadas en detalle por el telescopio espacial Hubble de NASA/ESA. La imagen del Hubble muestra un área mucho más pequeña del cielo en mayor detalle. Las dos imágenes — una de amplio campo y otra con efecto zoom — se complementan perfectamente.

Esta brillante bola de estrellas se encuentra en la constelación austral de Ara (El Altar). Puede verse fácilmente con un telescopio pequeño. La localizó por primera vez en 1826 el astrónomo escocés James Dunlop utilizando un telescopio de 22 centímetros en Australia.

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Observatorio Europeo Austral, ESO

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