sábado, 27 de julio de 2013

"El asteroide que quería ser cometa"

"El asteroide que quería ser cometa"
Los cometas siempre han llamado la atención del ser humano por su aparición cíclica, lo cual ha generado muchas preguntas ¿de dónde vienen?, ¿de qué están compuestos?, y ¿por qué tienen cola? Precisamente esa cola es lo que hemos utilizado para distinguir a los cometas de los asteroides, siendo los asteroides objetos rocosos y los cometas objetos helados. Formados, por tanto, por hielo, roca y polvo, cuando el cometa se acerca al Sol y aumenta su temperatura, su núcleo sublima material volátil, creando una especie de atmósfera denominada cabellera o coma. El azote de los vientos solares hace que esa coma se desprenda del cometa, generando la cola.

Pero no todos los cometas tienen el mismo origen. Hasta hace pocas décadas se creía que todos los cometas procedían o bien de la Nube de Oort o bien del Cinturón de Kuiper. La Nube de Oort es una zona que se encuentra en los confines del Sistema Solar y que habría sido generada por los restos de la formación de nuestra estrella y sus planetas. Debido a la gran distancia a la que se encuentra, los cometas procedentes de esa zona tienen unas órbitas elípticas muy alargadas y con periodos de miles de años. Sin embargo, sabemos que hay cometas con periodos menores. En los años 60 del siglo pasado, Gerard Kuiper teorizó sobre la existencia de otra zona, más allá de Neptuno, que podría contener cometas. En 1980 Julio A. Fernández demostró que los cometas de corto período deberían venir de esa región y poco después, en los años 90, se descubrieron los primeros objetos en la región transneptuniana, por lo que finalmente esa zona se bautizó con el nombre de Cinturón de Kuiper.

Sin embargo ahora sabemos que no todos los cometas provienen de una de estas dos zonas.

El seis de octubre del año 2012 el sondeo Pan-STARRS (Panoramic Survey Telescope & Rapid Response System) descubría el cometa P/2012 T1 (PANSTARRS)1. Por su órbita, se determinó que pertenecía al Cinturón Principal de Asteroides, que se encuentra mucho más cerca de nosotros, entre las órbitas de los planetas Marte y Júpiter. Pero, ¿qué tienen que ver los asteroides en todo esto? Pues al parecer no todos son objetos rocosos sin actividad.

A finales de los años 90 del siglo pasado se descubría el primer asteroide activado (como se han denominado) que mostraba claramente una cola de polvo. Este asteroide que quería ser cometa fue bautizado con el nombre de 133P/Elst-Pizarro, y desde entonces se han descubierto otros 9 objetos de este tipo.

"Dentro de esta categoría, - afirma Fernando Moreno (investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía), autor principal de un trabajo que ha estudiado las características de P/2012 T1 (PANSTARRS)- se han identificado tentativamente dos tipos: asteroides activados por eventos impulsivos, como pueden ser una colisión con otro asteroide o una ruptura rotacional, y los llamados Main-Belt Comets (MBCs), cuya actividad parece estar ligada a sublimación de volátiles, como en el caso de los cometas: de ahí su nombre". Nuestro cometa parece pertenecer a este segundo grupo.

Se cree que tienen un cierto contenido de agua, aunque menos que los demás cometas, pero todavía no se ha detectado emisión gaseosa en ningún MBC (sólo pequeñas cantidades de agua o de cianuro), aunque también es cierto que debido a su pequeño tamaño y a la gran distancia que nos separa de ellos la detección espectroscópica con la instrumentación actual resulta muy complicada.

El interés de su estudio radica en que esos objetos constituyen el eslabón perdido entre los asteroides y los cometas, entre los medios rocosos y los medios helados. Además, estos objetos podrían tener una gran importancia por haber podido contribuir a la presencia de agua en la Tierra.

Natalia Ruiz Zelmanovitch | IAC

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