jueves, 28 de febrero de 2013

La veloz rotación de un agujero negro encierra la historia de su galaxia

La veloz rotación de un agujero negro encierra la historia de su galaxia 
Los observatorios espaciales XMM-Newton de la ESA y NuSTAR de la NASA han hallado, en el corazón de una galaxia espiral, un agujero negro supermasivo girando casi a la velocidad de la luz, ofreciendo nueva información sobre cómo crecen las galaxias.

Se cree que los agujeros negros supermasivos acechan desde los centros de casi todas las grandes galaxias, y los científicos consideran que la evolución de las galaxias está inextricablemente ligada a la evolución de sus agujeros negros.

Se estima que la velocidad de rotación de un agujero negro refleja la historia de su formación. En esta imagen, un agujero negro que crece de manera constante, alimentado por un flujo uniforme de material en espiral que cae sobre él, no debería girar a esas altas velocidades. La rotación veloz podría también ser el resultado de la fusión de dos agujeros negros más pequeños.

Por otro lado, un agujero negro zarandeado por pequeñas aglomeraciones de material golpeando desde todas direcciones, terminaría rotando de un modo relativamente más lento.

Estos escenarios reflejan la propia formación de la galaxia, dado que una fracción de toda la materia atraída hacia la galaxia acaba llegando al agujero negro. Por este motivo, los astrónomos están deseando medir los índices de rotación de los agujeros negros en el corazón de las galaxias.

Una forma de hacerlo es observar los rayos X emitidos por el gas caliente de un disco justo fuera del “horizonte de sucesos”, los límites que rodean a un agujero negro más allá de los cuales nada, ni siquiera la luz, puede escapar.

En particular, los átomos calientes de hierro producen una fuerte señal de rayos X en un rango de energía muy específico, desdibujado por la rotación del agujero negro. La naturaleza de este emborronamiento puede utilizarse para inferir el índice de rotación.

Utilizando esta técnica, observaciones previas han sugerido que en algunas galaxias hay agujeros negros que giran a velocidades extremadamente altas. Sin embargo, confirmar el índice de rotación ha sido muy difícil, ya que el espectro de los rayos X también puede emborronarse debido a la presencia de absorbentes nubes de gas que se encuentren cerca del disco. Hasta ahora, ha sido imposible separar ambos escenarios.

Durante cerca de 36 horas, en Julio de 2012, el satélite XMM-Newton de la ESA y el satélite de la NASA NuSTAR –Nuclear Spectroscopic Telescope Array– observaron simultáneamente la galaxia espiral NGC 1365. XMM-Newton capturó los rayos X de energía más baja, mientras que NuSTAR captó los datos de energías más altas.

Los datos combinados probaron ser la clave para descifrar el enigma. Un modelo de agujero negro girando hace una clara predicción de la proporción de rayos X de altas energías y rayos X de bajas energías. Lo mismo puede decirse para las nubes absorbentes de gas.

Pero hay que destacar que las predicciones son diferentes y los nuevos datos solo coinciden con un escenario de agujero negro en rotación.

“Podemos descartar por completo el modelo de absorción”, afirma Guido Risaliti, INAF – Osservatorio Astrofisico di Arcetri (Italia), quien lideró esta investigación.

“Ahora que sabemos cómo medir índices de rotación de agujeros negros, podemos usarlos para inferir la evolución de sus galaxias anfitrionas”.

El agujero negro de NGC 1365 gira a una velocidad cercana a la de la luz. Esto sugiere que la galaxia ha crecido de manera continua a lo largo del tiempo, con un flujo constante de material cayendo al agujero negro central.

Sin embargo, los astrónomos aún no pueden descartar un único y enorme evento en el que dos galaxias y, posteriormente, sus agujeros negros, se hubieran fusionado, produciendo una súbita aceleración del agujero negro supermasivo resultante.

ESA

martes, 26 de febrero de 2013

La nebulosa planetaria ESO 456-67, un sudario de polvo y gas

La nebulosa planetaria ESO 456-67, un sudario de polvo y gas 
Este ardiente remolino podría parecer sacado de El Señor de los Anillos, pero se trata en realidad de la nebulosa planetaria ESO 456-67. Esta espectacular formación se encuentra en la constelación de Sagitario (El Arquero).

A pesar de su nombre, estas etéreas estructuras no tienen nada que ver con los planetas. El término fue acuñado hace más de un siglo, cuando los astrónomos de la época descubrieron unos objetos pequeños y compactos, de apariencia similar a los planetas, a través de sus rudimentarios telescopios.

Cuando una estrella como nuestro Sol llega al final de su vida, expulsa materia al espacio, rodeándose de una serie de capas de polvo y gas que forman lo que conocemos como una nebulosa planetaria. En el centro de esta intrincada estructura se encuentran los restos de la estrella original, ahora convertida en una pequeña y densa enana blanca.

En esta imagen de ESO 456-67 tomada por el Telescopio Espacial Hubble se pueden distinguir las distintas bocanadas expulsadas por la estrella. Cada una se muestra en un tono diferente – franjas concéntricas de gas tintado de rojo, naranja, amarillo y verde, con una amplia zona despejada en el corazón de la nebulosa.

Todavía no sabemos por qué las nebulosas planetarias adoptan tal variedad de formas y estructuras. Algunas parecen esféricas, otras elípticas, las hay que lanzan materia desde sus regiones polares, con forma de ocho o de reloj de arena, y otras parecen caóticas explosiones estelares, por describir algunas de las más comunes.

ESA

lunes, 25 de febrero de 2013

De pulgas de dinosaurio a moscas acuáticas

De pulgas de dinosaurio a moscas acuáticas 
Nuevos fósiles de los géneros Strashila y Vosila ponen en duda la idea de que parasitaran la piel de dinosaurios emplumados y reptiles alados. Un estudio publicado en Nature sugiere que estos insectos extintos eran dípteros que perdían sus alas al salir de la crisálida, copulaban en el agua y morían en el acto. Su característica más extraña es que, según parece, algunos adultos tenían branquias, como las larvas.

Una investigación publicada en la revista Nature afirma que los insectos de la familia Strashilidae, que vivieron durante el periodo Jurásico en las actuales Rusia y China, no fueron parásitos externos de los pterosaurios –reptiles con alas– y de los dinosaurios con plumas, como se creía, sino dípteros relacionados con la familia Nymphomyiidae, a la que pertenecen ciertas moscas actuales.

Los Strashilidae han sido ampliamente considerados como ectoparásitos debido a la estructura de su boca y a la presencia de ‘pinzas’ que utilizarían para fijarse en el huésped. Pero ahora, científicos de centros de investigación chinos, franceses y estadounidenses han desvelado nuevos datos sobre estos insectos jurásicos bastante desconocidos. Para ello han estudiado fósiles de dos especies, Vosila sinensis y Strashila daohugouensis –esta última, un nuevo descubrimiento–, encontrados en la zona geológica de las camas de Daohugou, en Mongolia Interior (China).

Los investigadores afirman que en la fauna de Daohugou había ectoparásitos –principalmente pulgas–, pero los Strashilidae no eran parte de ellos, a la vista de las alas membranosas de algunos de los fósiles, la ausencia de pinzas en las hembras y las bocas vestigiales de los especímenes estudiados. Según creen, estos insectos tendrían un ciclo de vida acuático o anfibio.

Las características de los nuevos fósiles parecen indicar que los machos utilizaban las pinzas para fijarse a la hembra durante la cópula, y no para agarrarse a su huésped. La casi ausencia de boca implica que los adultos no se alimentaban, sino que tras salir de la crisálida perdían las alas, copulaban en el agua y morían durante la cópula. Esta idea se ve reforzada por la existencia de dos fósiles de parejas copulando, ambas sin alas.

Apéndices misteriosos

Una de las características únicas y más intrigantes de estos insectos prehistóricos era la presencia de varios pares de apéndices en el abdomen de los especímenes machos, difíciles de relacionar con la locomoción terrestre o el ectoparasitismo.

"Realmente no sabemos por qué estos apéndices sólo están presentes en los machos" declara a SINC el Dr. Huang. "Sin embargo, en una de las especies actuales con las que los strashílidos están emparentados (Nymphomyiidae) se observan apéndices similares que sólo son visibles en los machos. De la misma forma, en una especie fósil de Nymphomyiidae se observan los mismos apéndices en los machos", añade.

La conclusión de los investigadores es que estos apéndices podrían coincidir con las branquias utilizadas en la respiración acuática por algunas larvas de insectos. Es decir, las extensiones podrían ser un remanente de la fase de larva. Aunque existen en la actualidad casos similares, no se conocen ejemplos de adultos holometábolos –insectos más evolucionados, entre los que se incluyen los dípteros– con filamentos branquiales bien desarrollados y funcionales.

"Si seguimos comparando a los extintos Strashilidae con sus parientes actuales, podríamos desvelar más información sobre la evolución de los insectos", concluye Huang.

SINC

domingo, 24 de febrero de 2013

Nebulosa de la Langosta bajo una nueva y sorprendente luz

Nebulosa de la Langosta bajo una nueva y sorprendente luz 
Esta nueva imagen del telescopio VISTA de ESO capta un paisaje celeste de nubes brillantes de gas y bucles de polvo rodeando a estrellas jóvenes calientes. Esta imagen infrarroja refleja la guardería estelar conocida como NGC 6357 bajo una nueva y sorprendente luz. Fue obtenida como parte de un sondeo de VISTA que actualmente está escaneando la Vía Láctea con el fin de ofrecer un mapa de la estructura de nuestra galaxia y explicar cómo se formó.

Situada a unos 8.000 años luz, en la constelación de Scorpius (El Escorpión), NGC 6357 — a veces apodada con el nombre de Nebulosa de la Langosta debido a su similitud con este animal en imágenes obtenidas en luz visible — es una región repleta de vastas nubes de gas y bucles de polvo oscuro. Estas nubes están formando estrellas, incluyendo estrellas masivas calientes que, en el rango visible de la luz, brillan con intensos tonos blancoazulados.

Esta imagen utiliza datos del infrarrojo del telescopio VISTA (Visible and Infrared Survey Telescope for Astronomy) de ESO, instalado en el Observatorio Paranal, en Chile. Es solo una pequeña parte de un enorme sondeo llamado VVV (VISTA Variables in the Vía Láctea) que está obteniendo imágenes de la parte central de la Galaxia. La nueva fotografía presenta una imagen totalmente diferente de lo que puede observarse en el rango visible — como en la imagen tomada con el Telescopio Danés de 1,5 metros en La Silla — ya que la radiación infrarroja puede atravesar gran parte de la cobertura de polvo que envuelve al objeto.

Antes se creía que una de las estrellas jóvenes brillantes de NGC 6357, conocida como Pismis 24-1, era la estrella más masiva conocida — hasta que se descubrió que, en realidad, se trata de tres grandes estrellas, cada una de las cuales tiene una masa cien veces menor a la de nuestro Sol. Aún así, estas estrellas son pesos pesados — unas de las más masivas de nuestra Vía Láctea. Pismis 24-1 es el objeto más brillante del cúmulo estelar Pismis 24, un puñado de estrellas que se cree se formaron todas al mismo tiempo en el interior de NGC 6357.

VISTA es el telescopio de sondeo más grande y más potente jamás construido y se dedica a sondear el cielo en luz infrarroja. El sondeo VVV está explorando protuberancias en el centro y en el plano de nuestra galaxia para crear una enorme base de datos que ayude a los astrónomos a saber más sobre el origen, las primeras etapas y la estructura de la Vía Láctea.

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ESO

sábado, 23 de febrero de 2013

Una enzima mutante para cargar microchips

Una enzima mutante para cargar microchips 
La lacasa es una enzima conocida por su alta capacidad para oxidar un amplio espectro de sustratos en la naturaleza. Para ello, toma electrones del oxígeno de aire y devuelve agua como subproducto. Una investigación liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha logrado diseñar una versión mutante de esta enzima que mantiene su capacidad oxido-reductora bajo las duras condiciones ambientales del torrente sanguíneo.

“El objetivo de este mutante es actuar como elemento de una batería que genere la corriente necesaria para hacer funcionar dispositivos nanoscópicos implantables en los vasos sanguíneos”, explica el investigador del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del CSIC y responsable del trabajo, Miguel Ángel Alcalde.

La capacidad oxido-reductora de las formas originales de lacasa queda prácticamente inhibida ante el pH sanguíneo y la elevada composición de sales. Según la investigación, publicada hoy en la revista Chemistry&Biology, la actividad en sangre de la lacasa mutante es 42.000 veces superior a la de la misma enzima en su estado original.

El proceso para dar lugar al mutante se ha basado en la evolución dirigida. Esta metodología recrea los procesos de evolución natural adaptados a los entornos deseados. El investigador del CSIC confiesa que “fue necesaria una exploración masiva de genotecas mutantes y en análisis de más de 10.000 clones para diseñar el mutante adecuado: la lacasa ChU-B”.

Tanto dicha versión de la enzima como la metodología para desarrollarla han dado lugar a sendas patentes del CSIC.

El ‘nanochip prodigioso’

Del mismo modo que en la naturaleza la lacasa toma electrones de diferentes sustratos, cuando está inmovilizada en el cátodo de una nanopila toma los electrones procedentes del ánodo, donde otra enzima oxida la glucosa sanguínea. De este modo se produce una corriente eléctrica continua que permite la generación de la potencia necesaria para que todo el dispositivo funcione.

El objetivo de esta fuente de energía es alimentar chips implantables que informen de forma inalámbrica y en tiempo real al hospital sobre la concentración de diferentes metabolitos de la sangre de un paciente, como la glucosa, el oxígeno y la insulina.

Para ello cuentan con un transductor portador de una antena que envía la información a las bases de datos del hospital y con un biosensor encargado de medir el parámetro deseado. Alcalde indica que, “en función del parámetro que se quiera medir, el biosensor requerirá una enzima u otra”. En el caso del oxígeno, por ejemplo, la lacasa mutante puede también servir como enzima de medición, ya que es la fuente que utiliza para captar electrones. No obstante, para medir glucosa será necesaria una enzima glucosa-oxidasa.

Para el investigador del CSIC, “este trabajo supone un notable avance para la aplicación de lacasas en el diseño de nanobiodispositivos con fines biomédicos”. Alcalde explica: “Al mutante capaz de actuar en sangre podrían unírsele, en el futuro, otros capaces de operar en lágrimas y otros fluidos fisiológicos humanos”.

CSIC

viernes, 22 de febrero de 2013

Una nueva especie cretácica de lagarto

Una nueva especie cretácica de lagarto 
Investigadores de la UNED han participado en la descripción de varias vértebras halladas en el yacimiento de Lo Hueco (Cuenca) que se corresponderían con una nueva especie de lagarto del Cretácico Superior, emparentado con los reptiles varanoideos. Lo peculiar del animal, de unos tres metros de largo, es que se trata de un lagarto terrestre, aunque pertenece a un grupo con hábitos marinos. Dentro de este grupo podría encontrarse el ancestro de las serpientes, lo que reforzaría la idea de un origen no marino para estas.

Si el origen de las serpientes fue marino o terrestre continúa siendo un misterio. Estos reptiles, junto con algunos tipos de lagartos varanoideos, forman parte del variopinto grupo de los pitonomorfos (Pythonomorpha). Entre ellos se encuentran los mosasaurios, reptiles marinos del Cretácico. El hecho de que el ancestro común de estos mosasaurios viviera en el agua o en la tierra podría ser relevante para conocer el origen de las serpientes.

Las vértebras que un equipo de investigadores de la UNED encontró en el yacimiento de Lo Hueco (Cuenca) en 2007 y que ahora se describen, podrían apoyar la hipótesis de las raíces terrestres de los mosasaurios, y por extensión, de las serpientes.

“Hemos descrito una nueva forma de pitonomorfo del Cretácico Superior –hace unos 70 millones de años– que carece de las especializaciones anatómicas relacionadas con la adaptación al medio acuático y que, por lo tanto, era probablemente una forma terrestre”, explica Francisco Ortega, investigador del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED y uno de los autores del estudio que se publica en la revista Paläontologische Zeitschrift.

Los mares del Cretácico Superior estaban dominados por reptiles emparentados con el lagarto de Lo Hueco. Sin embargo, el que han encontrado en el yacimiento conquense, de unos tres metros de largo, tenía un aspecto semejante al del actual dragón de Komodo (Varanus komodoensis), un lagarto varanoideo con formas de vida terrestres y no acuáticas que habita en Indonesia.

Que un animal de este tipo viviese en tierra se sale de lo habitual, ya que solo se había documentado otro caso en el Cretácico Inferior de Japón –hace 120 millones de años– con el género Kaganaias. Aunque el reptil de Lo Hueco parece pertenecer a una especie desconocida hasta ahora, los autores del trabajo se muestran cautos y esperan encontrar más restos óseos que confirmen sus datos para proponer un nombre específico.

Las incógnitas del ancestro común

Hasta ahora, algunos autores pensaban que la relación de las serpientes con los mosasaurios indicaba también un origen marino para éstas. A pesar de que la relación se está poniendo en entredicho en los últimos años, el nuevo reptil descrito por científicos de la UNED, de la Universidad de Bonn (Alemania) y del Museo Nacional de Historia Natural (Francia), apoyaría la teoría de que incluso los mosasaurios tendrían un antepasado terrestre, debilitando la hipótesis del origen marino de las serpientes.

“El hallazgo reafirma la hipótesis de que el ancestro común del grupo podría haber desarrollado hábitos terrestres similares a los lagartos varanos actuales”, apunta Ortega. Según esta teoría, el conjunto de reptiles podría haber adquirido progresivamente adaptaciones acuáticas en zonas cercanas a la costa y, posteriormente, haber colonizado el medio marino.

divulgaUNED | SINC

jueves, 21 de febrero de 2013

Un exoplaneta más pequeño que Mercurio

Un exoplaneta más pequeño que Mercurio 
Un equipo internacional, en el que participan investigadores del programa AstroMadrid pertenecientes al Centro de Astrobiología, han descubierto el exoplaneta más pequeño hallado hasta el momento. El objeto, de menor tamaño que Mercurio, ha sido detectado con el telescopio espacial Kepler, según el estudio que publica esta semana Nature.

Gracias a la gran precisión del telescopio espacial Kepler se ha podido detectar, por primera vez, un exoplaneta más pequeño que Mercurio.

Durante 978 días, Kepler obtuvo señales de tránsito indicadoras de la existencia de tres planetas en las series temporales de datos fotométricos de una estrella parecida a nuestro Sol, aunque más fría, denominada Kepler-37. También se la conoce como KIC 8478994 y KOI-245, y se estima que su tamaño es de un 70 % el de nuestro Sol.

El planeta descubierto es el más interior de este sistema de tres. Según David Barrado, Director del Centro Astronómico Hispano-Alemán, Observatorio de Calar Alto (Almería), miembro de AstroMadrid e investigador del CAB: “Debido a su tamaño extremadamente pequeño, similar al de la Luna, y a su superficie altamente irradiada, Kepler-37b es, muy probablemente, un planeta rocoso sin atmósfera ni agua, similar a Mercurio”.

Pese a la poca luminosidad y a las oscilaciones de baja amplitud asociadas a estrellas frías de secuencia principal, el equipo pudo detectar oscilaciones como las de nuestro Sol en la serie temporal de flujo de Kepler-37.

Se trata de la estrella más densa en la que se han detectado oscilaciones de tipo solar y un análisis asterosismológico de estas oscilaciones permitió medir con precisión los parámetros estelares –radio, masa, gravedad, densidad–.

Para poder confirmar que se trataba de planetas orbitando a Kepler-37, no sirvieron las velocidades radiales ni las variaciones en el tiempo de tránsito, por lo que los investigadores exploraron posibles escenarios astrofísicos –llamados blends o ‘falsos positivos’– que podrían imitar el tránsito de un planeta entorno a Kepler-37 utilizando un software específico y de gran complejidad denominado BLENDER.

Además, se utilizó otra técnica observacional usando datos obtenidos con el instrumento Astralux, instalado en el telescopio de 2,2 metros del Observatorio de Calar Alto (Almería) obteniendo imágenes de muy alta resolución de esta estrella, de calidad similar a las que se pueden obtener con el telescopio espacial Hubble.

En palabras de Jorge Lillo-Box, investigador del CAB y miembro de AstroMadrid que también ha participado en este trabajo, “con la técnica utilizada, denominada lucky imaging, hemos logrado descartar un gran número de falsos positivos, es decir, hemos eliminado configuraciones como la presencia de otras estrellas o las manchas estelares”.

“Estos fenómenos –prosigue– pueden confundirse con la presencia de un planeta, ya que causan efectos similares en los datos recibidos, por lo que sólo con una observación precisa es posible descartar que se trate de objetos estelares en lugar de planetas”.

Parte de las imágenes se obtuvieron durante el tiempo garantizado español del Centro Astronómico Hispano-Alemán, observatorio de Calar Alto –dependiente del CSIC y de su homólogo alemán, la sociedad Max-Planck–, tiempo que gestiona el Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC).

Ayuda de telescopios terrestres

Este trabajo es fruto de una gran colaboración internacional, dedicada a la explotación de los extraordinarios datos que proporciona el satélite Kepler, pero también de datos recabados por telescopios en tierra.

Según Barrado, “sin las observaciones adicionales de los telescopios terrestres, no hubiera sido posible interpretar adecuadamente la información de Kepler. Es el binomio observatorio espacial más terrestre el que produce las sinergias requeridas para producir este tipo de impresionantes descubrimientos, que hace unos pocos años estaban más allá de la imaginación más osada. Nuevamente, muestran la necesidad de mantener una adecuada financiación a los observatorios terrestres”.

AstroMadrid | SINC

viernes, 15 de febrero de 2013

Un meteorito impacta en los montes Urales de Rusia

Un meteorito impacta en los montes Urales de Rusia 
Edificios dañados, varios cientos de personas heridas o contusionadas y corte en las telecomunicaciones son las consecuencias de la caída de un meteorito en los montes Urales (Rusia), según diversas fuentes de aquel país e internacionales. Los expertos están valorando si se trata de un fragmento del asteroide 2012 DA14 que hoy se aproxima a la Tierra.

Los fragmentos de un meteorito han caído hoy en la región de Cheliábinsk, a unos 80 kilómetros de la ciudad de Satka, cabecera del distrito ruso del mismo nombre. El inquietante acontecimiento ha sucedido sobre las 09h20 hora local, las 04h20 hora peninsular española, según confirman agencias de noticias como Efe.

La caída del cuerpo celeste se acompañó de fuertes explosiones, según testigos citados por la radio Eco de Moscú, que en un primer momento creyeron que había estallado un avión en vuelo.

En ese momento las autoridades de Cheliábinsk, capital de la región homónima, reforzaron las medidas de seguridad en las infraestructuras e instalaciones vitales de la ciudad.

Algunos medios informaron de que sobre los Urales había caído una lluvia de meteoritos, "pero no ha sido una lluvia de meteoritos, sino uno que se desintegró en la capas bajas de la atmósfera", dijo a la agencia Interfax la portavoz del Ministerio de Rusia para Situaciones de Emergencia, Elena Smirnij.

Smirnij agregó que la onda expansiva provocada por la caída del cuerpo celeste hizo saltar los cristales "en algunas viviendas de la región".

Según la portavoz de Emergencia, la caída del meteorito no influyó en los niveles de radiación, que se mantienen dentro de los parámetros habituales para la región.

Rosatom, la agencia rusa para la energía atómica, también informó de que sus instalaciones en los Urales no sufrieron daños a consecuencia de la caída del meteorito.

La cadena de televisión rusa RT, una de las primeras en facilitar imágenes en vídeo del evento, ha recogido las declaraciones de Yuri Burenko, jefe de Gestión del Ministerio de Situaciones de Emergencia de la región de Cheliábinsk, quien ha subrayado que se estudia la posibilidad de que el fenómeno observado sea un fragmento del asteroide 2012 DA14. Este objeto, descubierto desde España, pasa hoy cerca de la Tierra.

Sin embargo, la directora del Observatorio Astronómico de la Universidad Federal de los Urales, Polina Zajárova, explicó que la caída del meteorito en los Urales "no está asociada con el asteroide".

"No fue una lluvia de meteoritos, sino un cuerpo independiente con una masa superior a un kilogramo, y provocó una onda, por lo que las ventanas de cristal se rompieron. En este caso, a una altura entre 5 y 20 kilómetros puede producirse una explosión térmica y como consecuencia un potente destello de luz", añadió Zajárova.



EFE | SINC

jueves, 14 de febrero de 2013

La visita de 2012 DA14, el asteroide que más cerca pasa de la Tierra

La visita de 2012 DA14, el asteroide que más cerca pasa de la Tierra 
2012 DA14 transita a unos 27.700 kilómetros de distancia de la superficie terrestre este viernes, 15 de febrero. Será el asteroide que más cerca transite de la Tierra desde que se pueden estudiar las órbitas de estos objetos, aunque no podrá verse a simple vista.

La noche del viernes, 15 de febrero, el asteroide 2012 DA14 pasa muy cerca de nuestro planeta. Esta proximidad debe ser considerada a escala astronómica y es que, en realidad, este objeto celeste de entre 40 y 50 metros de diámetro transita a unos 27.700 kilómetros de la superficie terrestre a una velocidad cercana a los 28.000 kilómetros/hora.

Con todo, será el asteroide que batirá un récord en cercanía a la Tierra desde que se pueden predecir las órbitas de estos objetos. De hecho, atravesará el cielo a una distancia menor que la de muchos satélites geoestacionarios, que orbitan a unos 35.800 kilómetros. “Si la Tierra fuera una pelota de tenis – de 6,7 centímetros-, la Luna sería una canica de dos centímetros situada a dos metros de distancia. El asteroide, a esa escala, pasará a tan sólo 14 centímetros de la Tierra”, aclara el astrofísico del IAC Alfred Rosenberg.

“No será visible a simple vista. Sería como intentar ver un trozo de carbón del tamaño de un balón de balonmano a cien kilómetros de distancia”, ejemplifica Rosenberg.

La observación del asteroide, para la que se necesitará instrumentación adecuada tal como prismáticos o telescopios, será posible aproximadamente a partir de las 20:30 (hora canaria), y media hora antes en la península (21:00, hora local). En la página web del IAC (www.iac.es)"Especial Asteroide 2012-DA14" puede consultarse una guía de observación del asteroide.

En el IAC serán varios los telescopios que realicen su seguimiento. Desde el Observatorios del Teide, el telescopio OGS (ESA) será utilizado para retransmitir en directo por televisión y a través del canal de la ESA en Livestream.com. Adicionalmente, podrá seguirse a través del proyecto europeo de ciencia ciudadana GLObal Robotic telescopes Intelligent Array for e-Science (GLORIA) a través de la Red. El investigador del IAC Miquel Serra ofrece más detalles: “las observaciones se llevarán a cabo desde un total de 10 telescopios ubicados tanto en los Observatorios del IAC en Canarias como en distintos puntos de la Península. La retransmisión, que empezará el viernes 15 a las 19h UT (hora local Canaria una hora más en la Península), podrá seguirse desde los portales sky-live.tv y live.gloria-project.eu”.

IAC

miércoles, 13 de febrero de 2013

El instrumento Wide Field Imager capta una lagartija cósmica

El instrumento Wide Field Imager capta una lagartija cósmica 
Esta imagen del instrumento Wide Field Imager, instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros (ubicado en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile), muestra al brillante cúmulo estelar NGC 6520 y a su vecina, Barnard 86, la extraña nube oscura en forma de lagartija. Esta pareja cósmica se muestra sobre un fondo de millones de estrellas brillantes en la parte más refulgente de la Vía Láctea — una región tan densa que es difícil ver zonas de cielo oscuro a lo largo de la imagen.

Esta parte de la constelación de Sagitario (El Arquero) es uno de los campos de estrellas más ricos de todo el cielo — la Gran Nube Estelar de Sagitario. El gran número de estrellas que iluminan esta región hace que destaque de forma impresionante la oscuridad de nubes negras como Barnard 86, que aparece en el centro de esta nueva imagen obtenida por el instrumento Wide Field Imager, instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile.

Este objeto, una pequeña y oscura nebulosa aislada conocida como glóbulo de Bok, fue descrita como “una gota de tinta en el cielo luminoso” por su descubridor, Edward Emerson Barnard, un astrónomo americano que descubrió y fotografió numerosos cometas, nebulosas oscuras, una de las lunas de Júpiter, y que hizo muchas más contribuciones a la astronomía. Barnard, sagaz astrofotógrafo con una impresionante capacidad de observación a ojo, fue el primero en utilizar fotografía de larga exposición para explorar las nebulosas oscuras.

A través de un pequeño telescopio, Barnard 86 parece una zona pobre en estrellas o una ventana hacia un pedazo de cielo claro y distante. Sin embargo, este objeto en realidad se encuentra al fondo, tras el campo de estrellas — una oscura, densa y fría nube compuesta de pequeños granos de polvo que bloquean la luz de las estrellas y hacen que la región se muestre opaca. Se cree que se formó a partir de los remanentes de una nube molecular que colapsó para formar el cercano cúmulo estelar NGC 6520, que en esta imagen puede verse a la izquierda de Barnard 86.

NGC 6520 es un cúmulo estelar abierto que contiene muchas estrellas calientes que brillan en tonos blancoazulados, lo que nos da pistas sobre su juventud. Los cúmulos abiertos normalmente contienen unos pocos cientos de estrellas que se formaron todas al mismo tiempo, lo que hace que tengan todas la misma edad. Normalmente, antes de agruparse, este tipo de cúmulos tienen vidas relativamente cortas, del orden de varios cientos de millones de años.

El increíble número de estrellas de este área del cielo confunde a quienes observan el cúmulo, haciendo difícil que sepamos mucho sobre él. Se cree que la edad de NGC 6520 ronda los 150 millones de años, y se estima que tanto el cúmulo de estrellas como su polvoriento vecino se encuentran a una distancia de unos 6.000 años luz del Sol.

En realidad, las estrellas que parecen estar dentro de Barnard 86 en la imagen, se encuentran enfrente de ella, entre nosotros y la oscura nube. Aunque no es seguro que esté ocurriendo en el interior de Barnard 86, se sabe que muchas nebulosas oscuras tienen nuevas estrellas formándose en sus centros — tal y como ocurre en la conocida nebulosa de la Cabeza de Caballo, el llamativo objeto Lupus 3 y en otro descubrimiento, menos conocido, de Barnard, la Nebulosa de la Pipa. Sin embargo, las polvorientas zonas que la rodean bloquean la luz que proviene de las estrellas más jóvenes, y solo pueden verse en longitudes de onda infrarrojas o más largas.

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ESO

martes, 12 de febrero de 2013

Cien millones de años atrapada en ámbar

Cien millones de años atrapada en ámbar 
Un equipo internacional de investigadores, en el que participa la Universidad de Barcelona, ha publicado en la revista Journal of Systematic Palaeontology un artículo que describe una nueva especie extinta de araña (Spinomegops aragonensis) encontrada en un ámbar en San Just, Teruel.

Investigadores del Museo de Historia Natural de Londres, la Universidad de Kansas (EE UU) y la Universidad de Barcelona han descrito una nueva especie de araña hallada en la localidad de Utrillas (Teruel). Este arácnido permaneció atrapado en ámbar durante más de 100 millones de años.

Spinomegops aragonensis, que es como se ha bautizado a la araña, pertenece a un “peculiar” grupo extinto denominado Lagonomegopidae, que se caracterizaba por presentar dos ojos de gran tamaño en posición lateral, hecho desconocido en las arañas actuales.

Esta nueva especie fue hallada en el yacimiento turolense de ámbar de San Just (Utrillas) y presenta abanicos de espinas en los dos primeros pares de patas –que habrían aumentado la capacidad prensil de la araña a la hora de capturar a sus presas–. La descripción se publica en la revista Journal of Systematic Palaeontology.

Los lagonomegópidos son un grupo de origen y hábitos inciertos, de los que han aparecido fósiles en los yacimientos cretácicos de ámbar situados en El Soplao (Cantabria), Peñacerrada I (Burgos) y San Just (Teruel).

“Existen ejemplares similares a los españoles en otros puntos del planeta, como en los ámbares cretácicos de New Jersey (EE UU), de Yantardakh (Taimyr, Rusia) y del Lago ‘Cedar’ (Canadá), aunque la diversidad descrita del grupo en estos ámbares es menor a la actualmente conocida del ámbar de España”, explican los científicos.

Aunque las arañas pertenecientes a la familia Lagonomegopidae presentaban una distribución muy amplia durante el Cretácico, todo parece indicar que no sobrevivieron a la gran extinción que tuvo lugar a finales de este periodo y que acabó con los dinosaurios.

La nueva araña del ámbar de España vivió durante el Cretácico, hace unos 110 millones de años, cuando el territorio ibérico era una isla y presentaba un clima subtropical.

Estos nuevos hallazgos convierten al ámbar español en el más diverso en este grupo de arañas y permiten incrementar el conocimiento acerca de su ecología y de sus posibles relaciones evolutivas.

SINC

lunes, 11 de febrero de 2013

La Nebulosa Esquimal en rayos X

La Nebulosa Esquimal en rayos X 
El observatorio espacial XMM-Newton nos permite mirar en el interior de la capucha peluda de la Nebulosa Esquimal, desvelando una cálida cara de gas a 2 millones de grados centígrados.

Esta imagen es una composición de los datos recogidos por XMM-Newton (azul) y por el Telescopio Espacial Hubble (rojo y verde), y pone de manifiesto la compleja naturaleza de las nebulosas planetarias – el canto del cisne de las estrellas como nuestro Sol.

Cuando estas estrellas maduran, comienzan a desprenderse de sus capas exteriores hasta dejar al descubierto su núcleo, a gran temperatura. Los complejos patrones que se pueden apreciar en la imagen se generan cuando la radiación ultravioleta emitida por la estrella ioniza el material expulsado con anterioridad, haciéndolo visible.

La Nebulosa Esquimal se encuentra a unos 4.000 años luz de la Tierra, en la constelación de Géminis, y fue descubierta por William Herschel en 1787. Esta nebulosa comenzó a formarse hace unos 10.000 años, cuando su estrella central empezó a emitir vientos de gran intensidad.

El anillo fragmentado que la rodea está compuesto por múltiples objetos con forma de cometa, cuyas colas parten en dirección opuesta a la estrella y se extienden un año luz en el espacio. Estas formaciones componen la ‘capucha peluda’ del Esquimal, enmarcando una pequeña cara con forma de corazón.

Hace miles de años esta estrella moribunda exhaló sus capas exteriores, formando la compleja serie de cáscaras que la rodean, iluminadas en color amarillo en esta imagen.

La cara del Esquimal emite rayos X como resultado de la interacción entre los fuertes vientos de la estrella con las capas de material eyectado que la rodean. En esta región se alcanzan temperaturas de unos 2 millones de grados Celsius, considerablemente superiores a la temperatura de su entorno, a unos 14.000 °C.

ESA

domingo, 10 de febrero de 2013

Curiosity realiza perforaciones en Marte

Curiosity realiza perforaciones en Marte 
Curiosity (Curiosidad, en idioma español), el vehículo explorador todo terreno, de la NASA, ha utilizado un taladro colocado en un extremo de su brazo robot con el fin de realizar perforaciones en una roca plana y veteada de Marte y recolectar muestras de su interior. Esta es la primera vez que un robot perfora una roca con el propósito de recoger una muestra en Marte.

"Este es el mayor logro del equipo de Curiosity desde la grúa aérea, la cual se posó en Marte el último mes de agosto, en lo que fue otro día de gran orgullo para Estados Unidos", dice John Grunsfeld, quien es el administrador asociado de la NASA para el Directorio de Misiones Científicas de dicha entidad. "El robot planetario más avanzado que se haya diseñado es ahora un laboratorio analítico que funciona a pleno en Marte".

El agujero, de aproximadamente 1,6 centímetro (0,63 pulgada) de ancho y 6,4 centímetros (2,5 pulgadas) de profundidad, hecho en un trozo de roca sedimentaria de grano fino, se puede observar en imágenes y a través de otros datos que Curiosity envió a la Tierra, el 9 de febrero. Se cree que la roca contiene evidencia de la existencia de ambientes húmedos en un pasado remoto. Con el fin de hallar esa evidencia, el vehículo explorador todo terreno utilizará los instrumentos de su laboratorio para analizar el polvo de la roca que se pudo recolectar gracias a la perforación.

Durante los próximos días, los controladores en la Tierra comandarán el funcionamiento del brazo robot del vehículo explorador con el fin de realizar una serie de pasos destinados a procesar la muestra, y finalmente llevarán porciones de dicha muestra a los instrumentos ubicados en el interior.

"Nosotros dirigimos la primera perforación y creemos que hemos recolectado suficiente material de la roca como para lograr nuestros objetivos de limpieza mediante el hardware y de entrega de la muestra", dijo Avi Okon, quien es el ingeniero encargado del taladro en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, el cual está ubicado en Pasadena, California.

El polvo de la roca que se generó durante la perforación viaja hacia los canales que tiene la broca. El montaje de la broca posee cámaras para contener el polvo hasta que se lo pueda transferir a los mecanismos destinados a la manipulación de las muestras, los cuales están ubicados en el dispositivo del vehículo explorador todo terreno denominado CHIMRA (Collection and Handling for In-Situ Martian Rock Analysis, en idioma inglés o Recolección y Manipulación de Muestras para el Análisis In-Situ de Rocas Marcianas, en idioma español).

Antes de llevar a cabo el análisis del polvo extraído de la roca, se utilizará cierta cantidad con el propósito de explorar trozos de material que puedan haber sido depositados en el hardware mientras el vehículo explorador todo terreno estaba todavía en la Tierra, a pesar de haber sido sometido a una minuciosa limpieza antes del lanzamiento.

La roca que perforó Curiosity se llama "John Klein" en memoria del director adjunto de proyecto del Laboratorio Científico de Marte, quien falleció en el año 2011.

Ciencia@NASA

sábado, 9 de febrero de 2013

El primer cocodrilo marino del Jurásico de España

El primer cocodrilo marino del Jurásico de España 
Investigadores de las universidades de Zaragoza y de Edimburgo, han descrito un nuevo cocodrilo marino del Jurásico, procedente de Ricla (Zaragoza), que convivió con los dinosaurios. Maledictosuchus riclaensis (cocoldrilo maldito de Ricla) es el ejemplar de cocodrilo marino más antiguo y mejor preservado de la Península Ibérica. Su nombre se debe al pueblo donde fue hallado y a los casi 20 años que ha tenido que esperar para ser estudiado.

El grupo de investigación Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza, en colaboración con la Universidad de Edimburgo, acaba de describir un nuevo cocodrilo marino del Jurásico, procedente de la localidad zaragozana de Ricla.

Según el estudio, que ha sido publicado en la revista PLoS ONE, Maledictosuchus riclaensis (cocoldrilo maldito de Ricla) es el ejemplar de cocodrilo marino más antiguo y mejor preservado de la Península Ibérica. Su nombre se debe al pueblo donde fue hallado y a los casi 20 años que ha tenido que esperar para ser estudiado en profundidad (de ahí la maldición).

Los investigadores señalan que Maledictosuchus se conoce exclusivamente por el ejemplar de Ricla y se trata de un cráneo prácticamente completo, con una preservación excepcional. "Sin duda es una de las piezas más importantes depositadas en la Sala Lucas Mallada del edificio de Geológicas de la Universidad de Zaragoza", señalan.

El espécimen pertenece a los metriorrínquidos, un grupo de cocodrilos marinos típicos del Jurásico que se extinguieron en el Cretácico Inferior, hace unos 130 millones de años, es decir, que convivieron con los dinosaurios.

El fósil se encontró en 1994 durante las campañas de prospección previas a la construcción de las vías del AVE, impulsadas por el Gobierno de Aragón. Los paleontólogos C. Laplana, C. Gonzalvo y M. Soria encontraron las primeras esquirlas de hueso, que les condujeron hasta el lugar donde se hallaba un cráneo de cocodrilo conservado en varios nódulos de roca. Este cocodrilo habitó los mares hace unos 164 millones de años (Calloviense), durante el Jurásico Medio.

Adaptados al medio marino

Actualmente no existe ningún cocodrilo totalmente ligado a la vida acuática, sin embargo, los metriorrínquidos fueron los cocodrilos mejor adaptados al medio marino. Algunas de las adaptaciones con las que contaban eran extremidades en forma de aletas, cola larga y bilobulada, parecida a la de los tiburones, el cuerpo, y sobre todo la cabeza, con formas hidrodinámicas, además de la pérdida de una armadura dérmica que está presente en los cocodrilos terrestres, señala el estudio.

El cráneo de Maledictosuchus también es hidrodinámico, con órbitas oculares enormes situadas a ambos lados de la cabeza y numerosos dientes de pequeño tamaño. Tendría una dieta fundamentalmente piscívora, aunque también podría comer cefalópodos y otros invertebrados marinos.

Según los investigadores, el espécimen es importante para comprender la evolución de este grupo de cocodrilos. La investigación, liderada por el grupo Aragosaurus, revela que Maledictosuchus es el miembro más basal y más antiguo de la tribu de los raqueosaurinos, un grupo de metriorrínquidos especializados, piscívoros y altamente adaptados a la vida en mar abierto. Maledictosuchus posee una morfología intermedia entre los metriorrínquidos basales y los miembros derivados de raqueosaurinos del Jurásico Superior.

Durante el Jurásico Medio, los metriorrínquidos fueron muy diversos en el oeste de Europa, especialmente Inglaterra y Francia, pero no se había descubierto hasta el momento ningún raqueosaurino. Por lo tanto, el estudio de este nuevo cocodrilo demuestra que durante el Jurásico Medio los metriorínquidos fueron más diversos de lo que se creía y que su evolución hacia una dieta muy especializada y a la vida en mar abierto comenzó ya durante el Jurásico Medio, al menos 10 millones de años antes de lo que se había pensado. Sin embargo, no fue hasta el Jurásico Superior cuando estas adaptaciones fueran ventajosas y este grupo de metriorrínquidos dominó los mares del oeste de Europa, indica el estudio.

Unizar | SINC

Nuevas evidencias de que un asteroide acabó con los dinosaurios

Nuevas evidencias de que un asteroide acabó con los dinosaurios 
Científicos del Centro de Geocronología de la Universidad de California, Berkeley (Estados Unidos), y universidades de Países Bajos y Reino Unido han determinado de forma más precisa las fechas de extinción de los dinosaurios, hace 66 millones de años, y el impacto de un asteoide o cometa que ocurrió aproximadamente en el mismo tiempo. Las fechas están tan cerca, explican los investigadores en la revista 'Science', que creen que el cometa o asteroide, si no es totalmente responsable de la extinción a nivel mundial, por lo menos dio un golpe mortal a los dinosaurios.

"El impacto fue claramente la gota final que llevó a la Tierra más allá del punto de inflexión", dijo Paul Renne, director del Centro de Geocronología de Berkeley y profesor Ciencias Planetarias y de la Tierra en la Universidad de Berkeley. "Hemos demostrado que estos eventos están sincronizados en la ceja de un mosquito, por lo que el impacto claramente jugó un papel importante en la extinción, pero probablemente no fue sólo el impacto", concreta.

Las nuevas fechas aclaran la confusión persistente sobre si el impacto realmente ocurrió antes o después de la extinción, que se caracterizó por la desaparición casi en un día de los dinosaurios terrestres y muchas criaturas marinas. La nueva fecha del impacto, 66.038.000 años atrás, es la misma dentro de los límites de error que la fecha de la extinción, dijo Renne, por lo que entiende que los acontecimientos son simultáneos.

La extinción de los dinosaurios se vinculó primero al impacto de un cometa o un asteroide en 1980 por el fallecido premio Nobel de la Universidad de California en Berkeley Luis Alvarez y su hijo Walter, que es profesor emérito de la institución universitaria. Se cree que el resultado de ese choque es un cráter de 110 kilómetros de ancho en el Caribe frente a la costa de Yucatán en México. Llamado Chicxulub, se cree que el cráter fue excavado por un objeto a lo largo de seis millas que lanzó a la atmósfera restos que todavía se encuentran en todo el mundo como esferas vidriosas o tectitas, cuarzo y una capa de iridio.

Renne decidió el año pasado volver a la fecha la extinción de los dinosaurios, que se produjo en el límite entre los períodos Cretácico y Terciario, el límite KT, después de volver a calibrar la fecha aceptada de 20 años y descubriendo ahora que se produjo 180.000 años antes del impacto. La fecha anterior se obtuvo en 1993 por investigadores de Berkeley utilizando el mismo método de argón que se basa en la velocidad de desintegración de un isótopo radiactivo de potasio.

"Todo el mundo siempre había mirado a la edad en el límite KT y lo compararon con los tiempos que habíamos conseguido para las tectitas y la roca fundida del cráter Chicxulub y concluyeron que eran más o menos de la misma edad", señala Renne, quien asegura ahora que los tiempos difieren en realidad unos 180.000 años. "Fechar con precisión la mayor extinción masiva del Cretácico-Paleógeno, incluidos los dinosaurios, ha sido motivo de controversia", agrega H. Richard Lane, director de programa en la Fundación Nacional de Ciencia de la División de Ciencias de la Tierra, que financió la investigación.

Renne y sus colegas puesieron fecha a las tectitas de Haití, utilizando un recalibrado de argón-argón, técnica para determinar cuánto tiempo hace que ocurrió el impacto. Hicieron lo mismo con ceniza volcánica alterada obtenida de la Formación Hell Creek en Montana, la fuente de muchos fósiles de dinosaurios y uno de los mejores sitios para estudiar el cambio en los fósiles de antes y después de la extinción. La fecha nueva de extinción precisa unos 11.000 años.

A pesar de la sincronía entre el impacto y la extinción, Renne advierte que esto no significa que el impacto fue la única causa, sino que una variación dramática del clima en los últimos millones de años, incluyendo un tiempo largo y frío en medio de un ambiente de invernadero en el Cretácico, probablemente llevó a muchas criaturas al borde de la extinción.

Renne y sus colegas también miraron las fechas de las rocas por encima del límite KT, donde investigadores anteriores habían usado los isótopos de carbono, y concluyeron que el ciclo de carbono en la atmósfera de la Tierra volvió a la normalidad tras unos 5.000 años del impacto, un hallazgo que contrasta con los océanos del mundo, que muestran los estudios que les costó entre 1 y 2 millones de años volver a la normalidad. Renne lo atribuye a una lenta recuperación de los patrones de circulación oceánica.

EUROPA PRESS

viernes, 8 de febrero de 2013

El antepasado común de los mamíferos placentarios

El antepasado común de los mamíferos placentarios | Carl Buell 
Una pequeña criatura de cola peluda que vivió después de la extinción de los dinosaurios no aviares, en el límite del Cretácico y el Paleógeno, pudo ser el antepasado común de los mamíferos placentarios, según un estudio que publica la revista Science. Hasta ahora se creía que los primeros mamíferos de esta clase se originaron durante el Mesozoico.

El momento de evolución y radiación de los primeros mamíferos placentarios, así como su antepasado común, es un tema de controversia. Ahora un estudio de varios centros de investigación estadounidenses y canadienses indica que, según las evidencias fósiles, los mamíferos placentarios surgieron después de la extinción masiva que tuvo lugar en el límite del Cretácico y el Paleógeno.

“El principal hallazgo de nuestro trabajo, que combina datos morfológicos y moleculares, es que aclara que los mamíferos placentarios no se originaron durante el Mesozoico, si no que surgieron rápidamente después de la extinción masiva ocurrida hace 66 millones de años, cuando aparece el primer ancestro de estos mamíferos –entre 200.000 y 400.000 años después de este evento–”, declara a SINC Paul Velazco, investigador del Museo Americano de Historia Natural (Nueva York) que es coautor del trabajo.

Según sus estimaciones, los linajes de los mamíferos de placenta emergieron y se diversificaron para llenar nichos ecológicos que quedaron vacantes tras la extinción de los dinosaurios no aviarios y otros grandes reptiles.

Estudios anteriores, que se basaban únicamente en la diversidad genética, sugerían que los linajes de mamíferos placentarios eran mucho más antiguos y que su diversificación estaba relacionada con la separación de los continentes antes del fin del Cretácico.

“Estas investigaciones usaban solo datos moleculares y databan la aparición de estos mamíferos aproximadamente hace unos 100 millones de años”, explica Velazco.

Sin embargo, este estudio ha analizado miles de características físicas a lo largo de una amplia variedad de especies mamíferas fósiles y vivas. Además, ha combinado estos resultados con secuencias moleculares, hasta crear un árbol genealógico que muestra cuándo surgieron estos mamíferos de placenta.

“En el estudio se usaron 40 especies de fósiles de diferente antigüedad, provenientes de diferentes partes del mundo”, apunta el investigador.

Un diminuto animal come insectos

Los científicos presentan en el artículo una reconstrucción de los rasgos físicos del ancestro común de los mamíferos placentarios, que muy probablemente se alimentaba de insectos, carecía de especialización para movimientos concretos, y pesaba entre seis y 245 gramos.

Los mamíferos placentarios son el grupo que engloba a la mayoría de los mamíferos –a excepción de los marsupiales y los mamíferos que ponen huevos–, tales como roedores, murciélagos, ballenas, elefantes, etc., incluidos los humanos.

SINC

jueves, 7 de febrero de 2013

Las alas de la Nebulosa de la Gaviota

Las alas de la Nebulosa de la Gaviota 
Esta nueva imagen de ESO muestra parte de una nube de polvo y gas resplandeciente llamada Nebulosa de la Gaviota. Estas pocas nubes rojas forman parte de las “alas” de este pájaro celeste y la imagen revela una fascinante mezcla de nubes oscuras y brillantes nubes rojas, mezcladas con refulgentes estrellas. Esta nueva imagen fue captada por el instrumento Wide Field Imager, instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile.

Situada en la frontera entre las constelaciones de Canis Major (El Gran Perro) y Monoceros (El Unicornio) del cielo austral, la Nebulosa de la Gaviota es una enorme nube compuesta principalmente de hidrógeno. Es un ejemplo de lo que los astrónomos llaman una región HII. En el interior de esas nubes se forman nuevas estrellas calientes y su intensa radiación ultravioleta hace que el gas del entorno brille intensamente.

La tonalidad rojiza de esta imagen indica la presencia de hidrógeno ionizado. La Nebulosa de la Gaviota es un objeto complejo, con forma de pájaro, compuesta por tres grandes nubes de gas — Sharpless 2-292 forma la “cabeza”, y esta nueva imagen muestra parte de Sharpless 2-296, que comprende las enormes “alas”, y Sharpless 2-297, un pequeño y enredado añadido situado en la punta del “ala” derecha de la gaviota.

Todos estos objetos están inscritos en el catálogo de nebulosas Sharpless, una lista de unas 300 nubes de gas brillantes recopiladas por el astrónomo norteamericano Stewart Sharpless en los años 50 del siglo pasado. Antes de publicar este catálogo, Sharpless era un estudiante de postgrado en el Observatorio Yerkes, cerca de Chicago (EE.UU.), donde él y sus colegas publicaron trabajos observacionales que ayudaron a demostrar que la Vía Láctea es una galaxia espiral con enormes brazos curvos.

Las galaxias espirales pueden contener miles de regiones HII, la cuales se concentran, en su mayor parte, a lo largo de sus brazos espirales. La Nebulosa de la Gaviota se encuentra en uno de los brazos espirales de la Vía Láctea. Pero no ocurre lo mismo en todas las galaxias: las galaxias irregulares contienen regiones HII, pero estas se mezclan por toda la galaxia, y las galaxias elípticas también son diferentes — al parecer carecen por completo de este tipo de regiones. La presencia de regiones HII indica que la formación de estrellas aún está activa en una galaxia.

Esta imagen de Sharpless 2-296 fue captada por el instrumento Wide Field Imager (WFI), una gran cámara instalada en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile. Solo muestra una pequeña sección de la nebulosa, una enorme nube que, de forma frenética, está formando estrellas calientes en su interior. La imagen muestra a Sharpless 2-296 iluminada por varias estrellas jóvenes particularmente brillantes — hay muchas otras estrellas repartidas por toda la región, incluyendo una tan brillante que, en las imágenes del conjunto completo, destaca como el “ojo” de la gaviota.

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ESO

miércoles, 6 de febrero de 2013

Una nueva forma de ver los vientos estelares

Una nueva forma de ver los vientos estelares 
El observatorio espacial XMM-Newton de la ESA ha completado el estudio más detallado jamás realizado del viento emitido por una estrella gigante, constatando por primera vez que no se trata de una brisa uniforme, sino cientos de miles de ráfagas.

Las estrellas masivas son poco comunes, pero juegan un papel muy importante reciclando materia en el Universo. Queman su combustible nuclear mucho más rápido que las estrellas como nuestro Sol, viviendo apenas unos pocos millones de años antes de explotar como una supernova, arrojando de nuevo una gran parte de su masa al espacio.

Incluso durante su fugaz existencia, estas estrellas pierden una parte considerable de su masa a través de las fuertes corrientes de gas que parten de su superficie, impulsadas por la intensa luz de la estrella.

El viento de las estrellas masivas es al menos cien millones de veces más potente que el de nuestro propio Sol, y altera el entorno de estas estrellas de forma notable.

Estos vientos pueden desencadenar el colapso de las nubes de polvo y gas de sus alrededores, de las que surgirán nuevas estrellas o, en contra, disolver completamente estas nubes antes de que puedan concebir nuevos astros.

A pesar del importante papel que juegan, todavía no se conoce con precisión la estructura del viento emitido por las estrellas masivas. ¿Es continuo y uniforme o sopla en ráfagas irregulares?

Los astrónomos han logrado estudiar en detalle la estructura de estos vientos gracias a las observaciones realizadas por XMM-Newton a lo largo de una década, analizando cómo variaba la emisión de rayos X de ζ Puppis. Ésta es una de las estrellas masivas más cercanas a la Tierra, y es posible observarla a simple vista desde el hemisferio sur, en la constelación de Puppis.

Cuando los grumos de materia que componen el viento estelar colisionan a distintas velocidades, se calientan hasta alcanzar varios millones de grados y emiten rayos X. A medida que estos grumos se enfrían o se vuelven a calentar, la intensidad y la energía de esta radiación también fluctúa.

Si la corriente de gas está formada por unos pocos grumos de gran tamaño, la emisión combinada fluctúa de forma considerable. Sin embargo, cuando aumenta el número de grumos, la variación en la emisión de cada uno de ellos contribuye en menor medida al total, que se mantiene relativamente estable.

En el caso de ζ Puppis, su emisión de rayos X era extraordinariamente estable a corto plazo, a lo largo de periodos de unas pocas horas, lo que sugería la presencia de un gran número de grumos en su viento estelar.

Sin embargo, XMM-Newton registró una variación inesperada en la emisión de rayos X de esta estrella, que se mantuvo a lo largo de varios días. Este fenómeno podría indicar la presencia de grandes estructuras en el seno del viento, probablemente similares a los brazos de una espiral, superpuestos sobre la corriente altamente irregular que emite la estrella mientras gira sobre sí misma.

“Los estudios realizados en otras longitudes de onda ya habían sugerido que el viento de las estrellas masivas no era una brisa uniforme. Los nuevos datos de XMM-Newton confirman esta hipótesis, pero también indican la presencia de cientos de miles de grumos, fríos y calientes”, explica Yaël Nazé, de la Universidad de Lieja, Bélgica, quien dirigió el análisis del estudio.

“Es la primera vez que se acota el número de grumos presentes en el viento de una estrella masiva adulta, un número que excede con creces todas las predicciones teóricas”.

Para poder comprender estos resultados en profundidad, habrá que desarrollar nuevos modelos de los vientos estelares mucho más detallados, que tengan en cuenta las estructuras a gran escala y la naturaleza grumosa de la corriente. Estos estudios nos ayudarán a comprender mejor cómo contribuye el viento a la pérdida de masa de los gigantes estelares.

“La estrella ζ Puppis también se conoce como Naos, que en la antigüedad era el nombre de la parte más sagrada de un templo, a la que sólo tenían acceso unas pocas personas. Gracias a XMM-Newton, la comunidad científica ha podido acceder a los secretos de esta misteriosa estrella”, añade Nazé.

“Este estudio de larga duración de ζ Puppis con XMM-Newton nos ha permitido acotar por primera vez el número de grumos presente en el viento estelar de una estrella masiva. Actualmente no existe un conjunto de datos con una sensibilidad o cobertura temporal o espectral comparable de ninguna otra estrella masiva”,concluye Norbert Schartel, científico del proyecto XMM-Newton para la ESA.

ESA

sábado, 2 de febrero de 2013

Un superdrepedador, el terror de los mares hace 165 millones de años

Un superdrepedador, el terror de los mares hace 165 millones de años 
Unos restos prehistóricos descubiertos hace más de un siglo han sido identificados por científicos de la Universidad de Edimburgo como una nueva especie de superdrepedador marino que debió de ser el terror de los mares hace 165 millones de años. El animal, con dientes de sierra y una gran mandíbula, tiene forma de delfín, pero está emparentado con los modernos cocodrilos.

Los científicos han confirmado que el esqueleto parcial -que incluye un hueso de la mandíbula y los dientes- pertenece a un grupo de antiguos cocodrilos que eran similares a los delfines. El animal se caracteriza por sus dientes de sierra y una gran mandíbula abierta adecuada para alimentarse de presas de gran tamaño.

La especie, que es el miembro más antiguo conocido de este grupo de animales, ayuda a los científicos a entender mejor cómo los reptiles marinos fueron evolucionando hace unos 165 millones de años. Según los investigadores, la criatura representa un eslabón perdido entre los cocodrilos marinos que se alimentan de pequeñas presas y otros que eran similares a las orcas de hoy en día, que se alimentaban de presas más grandes.

Los científicos llegaron a estas conclusiones mediante el estudio de la forma y tamaño de la mandíbula y los dientes, que mostró que el animal tenía una amplia boca abierta y un mordisco como una cizalla. Por este motivo, nombraron al animal Tyrannoneustes lythrodectikos, que significa algo así como «nadador tirano mordisco de sangre».

Un paleontólogo aficionado encontró el espécimen en un pozo de barro cerca de Peterborough en el año 1900, y desde entonces ha sido conservado por el Museo Hunterian de la Universidad de Glasgow. «Es una satisfacción poder clasificar una muestra que ha estado sin examinar desde hace más de 100 años, y por partida doble al encontrar que este descubrimiento mejora nuestra comprensión de la evolución de los reptiles marinos», ha dicho Mark Young, investigador de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Edinburgo. La investigación aparece publicada en la revista Journal of Systematic Palaeontology.

ABC.es

viernes, 1 de febrero de 2013

Las estrellas pueden tener una maternidad tardía

Las estrellas pueden tener una maternidad tardía 
Utilizando las capacidades únicas del observatorio espacial Herschel de la ESA, los astrónomos han podido “pesar” con precisión el disco de una estrella, descubriendo que aún tiene la suficiente masa como para engendrar 50 planetas tipo Júpiter, y ello millones de años después de que muchas otras estrellas ya hayan “dado a luz”.

Los discos protoplanetarios contienen todos los ingredientes brutos para fabricar planetas. Estos están compuestos, principalmente, por gas de hidrógeno molecular, que es muy transparente y, en esencia, invisible.

Normalmente, para hacer estimaciones sobre la masa total del disco, es mucho más fácil medir la emisión de “contaminantes”, como la pequeña fracción de polvo que se mezcla con el gas, o la de otros componentes del gas.

En el pasado, esta técnica ha causado significantes incertidumbres en las estimaciones de la masa del hidrógeno molecular, pero gracias a la información que proporciona la longitud de onda del infrarrojo lejano y a la sensibilidad de Herschel, los astrónomos han utilizado un método nuevo, más preciso, utilizando un pariente cercano del hidrógeno molecular llamado deuterio o hidrógeno “pesado”.

Dado que la proporción de gas de hidrógeno molecular “normal” y “pesado” es muy conocida por las medidas realizadas en nuestra vecindad local solar, esta aproximación proporciona un medio para “pesar” la masa total del disco de una estrella con una precisión diez veces mayor que la alcanzada con todas las técnicas utilizadas hasta el momento.

Utilizando esta técnica, se detectó una masa considerable de gas en el disco que rodea a TW Hydrae, una estrella joven que se encuentra a tan solo 176 años luz, en la constelación de la Hidra.

“No esperábamos encontrar tanto gas alrededor de esta estrella de 10 millones de años”, afirma el Profesor Edwin Bergin de la Universidad de Michigan, autor principal del artículo publicado enNature.

“Esta estrella tiene mucha más masa de la necesaria para generar un sistema solar como el nuestro y podría crear un sistema mucho más exótico con planetas más masivos que Júpiter”.

Observar un disco tan masivo en torno a TW Hydrae no es lo normal para estrellas de esta edad ya que, normalmente, en unos pocos millones de años, o bien el material se incorpora a la estrella central o a planetas gigantes, o bien es expulsado por los fuertes vientos estelares.

“Con datos más precisos sobre la masa, podemos aprender más sobre este sistema en términos de su potencial para crear planetas y la disponibilidad de ingredientes que pueden facilitar que haya vida en un planeta”, añade el Profesor Bergin.

De hecho en otro sondeo de Herschel, científicos ya habían descubierto que TW Hydrae era una estrella con un disco que contenía agua suficiente como para llenar varios miles de océanos como los de la Tierra.

El nuevo método para “pesar” un disco da a entender que el volumen de material disponible – incluida el agua – ha podido ser infravalorado, tanto en este como en los otros sistemas.

Una reevaluación de la masa de los discos en torno a otras estrellas de distintas edades proporcionará un mejor entendimiento del proceso que origina los planetas.

“Puede haber diferentes resultados en relación a la formación de planetas para sistemas de diferentes edades”, afirma el Profesor Thomas Henning, coautor de este trabajo e investigador del Instituto Max Planck de Astronomía, en Alemania.

“Al igual que la edad en la que las personas tienen hijos se enmarca en un rango, TW Hydrae parece estar al límite de ese rango para las estrellas, demostrando que este sistema en particular puede haber necesitado más tiempo para formar planetas, con lo cual sería una maternidad tardía”.

“La detección de hidrógeno molecular pesado fue posible gracias a las nuevas capacidades de observación ofrecidas por Herschel, que proporciona este salto hacia adelante a la hora de calcular el peso del disco que rodea a esta estrella”, añade Göran Pilbratt, científico responsable del proyecto Herschel en la ESA.

ESA

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