viernes, 31 de mayo de 2013

El ‘pájaro del amanecer’ ilumina la historia de los dinosaurios con plumas

El ‘pájaro del amanecer’ ilumina la historia de los dinosaurios con plumas 
El esqueleto completo y muy bien conservado de un nuevo dinosaurio emplumado del Jurásico Medio cambia algunas ideas previas sobre el origen y evolución de las aves. Este nuevo fósil, llamado Aurornis xui, es el más antiguo de los avialanos –que incluye aves y dinosaurios cercanos– y vuelve a incluir a Archaeopteryx en este grupo.

Aurornis xui –del latín Aurora y Ornis, pájaro del amanecer– es el nombre con el que han bautizado al dinosaurio avialano más antiguo encontrado hasta la fecha, gracias a un fósil completo, perteneciente al Jurásico Medio y descubierto en la provincia de Liaoning (China).

El descubrimiento, publicado hoy en Nature, también devuelve a Archaeopteryx al grupo Avialae –que incluye a las aves y a sus parientes más cercanos–. Este nuevo fósil también aclara la clasificación de otros dinosaurios parecidos a aves como Troodon.

Científicos del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales han analizado este dinosaurio y, tras compararlo con otros avialanos, han confirmado que tanto el nuevo Aurornis xui como el clásico Archaeopteryx pertenecen al grupo Avialae.

Además, el estudio coloca a Troodontidae, otra familia de dinosaurios parecidos a aves, como grupo hermano de los avialanos. Los autores también sugieren que la diversificación de las aves tuvo lugar en Asia durante el final del Jurásico Medio.

El dilema de Archaeopteryx

No existe un consenso entre los paleontólogos sobre la posición de Archaeopteryx, ya que según la definición de ave que se elija este famoso animal podría o no ser un ave.

La comparación de Aurornis con Archaeopteryx sitúa a ambos dentro del grupo Avialae. Este grupo, definido por Gauthier en 1986, engloba aquellas especies que están más cerca de las aves que del dinosaurio Deinonychus.

De esta forma, Aurornis sería el avialano más antiguo, y Archaeopteryx uno de los puntos de divergencia más antiguos dentro del grupo.

SINC

jueves, 30 de mayo de 2013

Las teorías estelares se tambalean

Las teorías estelares se tambalean 
Los astrónomos esperarían que estrellas como el Sol expulsasen la mayor parte de sus atmósferas al espacio durante la fase final de sus vidas. Pero nuevas observaciones de un enorme cúmulo estelar llevadas a cabo con el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO han demostrado — contra todo pronóstico — que la mayor parte de las estrellas estudiadas sencillamente nunca alcanza esa fase. El equipo internacional ha descubierto que la mejor forma de predecir cómo acaban sus vidas es conociendo la cantidad de sodio de las estrellas.

Durante mucho tiempo se pensó que la forma en que evolucionan y mueren las estrellas era un campo bien comprendido. Detallados modelos predecían que las estrellas con una masa similar a la del Sol tendrían un periodo, hacia el final de sus vidas — denominado de rama gigante asintótica o AGB — en el que pasaría por una explosión final del núcleo y gran parte de su masa sería expulsada en forma de gas y polvo hacia el exterior.

Este material expelido forma después nuevas generaciones de estrellas y este ciclo de pérdida de masa y renacimiento es vital para explicar la evolución química del universo. Este proceso es a su vez el que proporciona el material requerido para la formación de planetas — e incluso los ingredientes para la vida orgánica.

Pero cuando el experto australiano en teoría estelar Simon Campbell, del Centro de Astrofísica de la Universidad de Monash (Melbourne) revisó antiguos artículos, encontró abrumadoras evidencias que sugerían que algunas estrellas se saltaban estas reglas y obviaban por completo esta fase. Nos cuenta la historia:

“Para un científico que trabaja con modelos estelares ¡esta sugerencia era una locura! Según nuestros modelos, todas las estrellas pasan por la fase AGB. Revisé de nuevo todos los estudios antiguos, y descubrí que no había sido investigado adecuadamente. Decidí investigar por mi cuenta, a pesar de tener muy poca experiencia observacional”.

Campbell y su equipo utilizaron el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO para estudiar con mucho cuidado la luz proveniente de las estrellas ubicadas en el cúmulo globular de estrellas NGC 6752, en la constelación austral del Pavo. Esta inmensa bola de estrellas viejas contiene tanto estrellas de primera generación como estrellas de segunda generación que se formaron más tarde. Las dos generaciones pueden distinguirse por la cantidad de sodio que contienen — los datos de alta calidad obtenidos por el VLT permiten hacer estas medidas.

“FLAMES, el espectrógrafo multiobjeto de alta resolución del VLT, era el único instrumento que podía permitirnos obtener datos de tan alta calidad para 130 estrellas al mismo tiempo. Y nos permitió observar gran parte del cúmulo globular de una vez”, añade Campbell.

Los resultados fueron sorprendentes — todas las estrellas AGB del estudio eran de primera generación, con bajos niveles de sodio, y ninguna de las de segunda generación, con mayor cantidad de sodio, había pasado por la fase de estrella AGB. Un 70% de las estrellas no había pasado por la fase final de pérdida de masa y quemado del núcleo.

“Parece que las estrellas necesitan tener una “dieta” baja en sodio para alcanzar la fase de AGB en su edad anciana. Estas observaciones son importantes por varios motivos. Estas estrellas son las más brillantes de los cúmulos globulares — por tanto habrá un 70% menos de estrellas brillantes de lo que predice la teoría. ¡Esto también significa que nuestros modelos de estrellas están incompletos y deben ser revisados!”, concluye Campbell.

El equipo espera encontrar resultados parecidos para otros cúmulos de estrellas y tienen previsto llevar a cabo más observaciones.

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ESO

miércoles, 29 de mayo de 2013

El cometa 2010 WG9, camino de la Tierra, mantiene intacta su superficie helada

El cometa 2010 WG9, camino de la Tierra, mantiene intacta su superficie helada 
Un equipo de investigadores liderado por el científico estadounidense David Rabinowit ha detectado que el cometa 2010 WG9, que está camino de la Tierra, mantiene intacta su superficie helada, una característica que permitirá a los expertos descubrir nuevos datos sobre la formación del Sistema Solar.

Según ha indicado el experto, esta roca ha sido expulsada de la Nube de Oort, la 'cáscara' que rodea el Sistema Solar, a un año luz del Sol, y cuya existencia es hipotética, es decir, nunca ha sido observada.

Las teorías han determinado que Oort se formó como remanente del disco protoplanetario que se formó alrededor del Sol hace 4,6 miles de millones de años. La hipótesis más aceptada es que los objetos de la nube se formaron muy cerca del Sol, en el mismo proceso en el que se crearon los planetas y los asteroides, pero las interacciones gravitatorias con los jóvenes planetas gaseosos como Júpiter y Saturno expulsaron estos objetos hacia largas órbitas elípticas o parabólicas.

Esta es la razón por la que Rabinowitz ha destacado la importancia de estudiar al cometa 2010 WG9. A su juicio, se podría verificar que la Nube de Oort es un remanente del Sistema Solar.

"Este es uno de los santos griales de ciencia planetaria", ha explicado, para añadir que esta podría ser una "oportunidad única para observar un planetesimal inalterado sobrante de la época de la formación del Sistema Solar".

El científico ha destacado que la observación de los cometas "es muy difícil", ya que están rodeados de brillantes nubes de polvo y gas. También están cerca del Sol, lo que significa que sus hielos se evaporan y su superficie original no se conserva. Pero 2010 WG9 ha conservador su superficie, no está cubierto por el polvo o gas, ya que ha pasado la mayor parte de su vida distanciado del Sol. De hecho, Rabinowitz ha indicado que "nunca se acercará a una distancia del Sol menor de la de Urano".

El cometa fue descubierto hace tres años por astrónomos de la Universidad de Yale, que observaron el objeto durante más de dos años, tomando imágenes de diferentes filtros.

Gracias a dichas observaciones se ha comprobado que la superficie de 2010 WG9 sufre variaciones de color similares a las que pueden verse en la de Plutón, y este tiene parches de hielo de metano. A diferencia del planeta enano, 2010 WG9 es pequeño (100 metros de diámetro) y no puede aferrarse a su hielo de metano. Según los expertos, es posible que parte de la superficie esté recién expuesta después de un impacto.

Para Rabinowitz el siguiente paso es observar 2010 WG9 con telescopios más grandes -y quizás el Telescopio Espacial Hubble- con el fin de medir mejor la variación de color. "Las futuras observaciones nos ayudarán a entender más la nube de Oort, de la que se sabe muy poco, y cuántos objetos hay en ella", ha concluido.

EUROPA PRESS

domingo, 26 de mayo de 2013

El Very Large Telescope de ESO celebra 15 años de éxitos

El Very Large Telescope de ESO celebra 15 años de éxitos 
Con esta nueva visión de una espectacular guardería de estrellas (la imagen inferior derecha) ESO celebra los 15 años del telescopio VLT (Very Large Telescope) — el instrumento óptico más avanzado del mundo. Esta imagen revela espesas aglomeraciones de polvo silueteadas contra una nube de brillante gas rosado llamada IC 2944. Estas manchas borrosas y opacas parecen gotas de tinta flotando en un cóctel de fresas, cuyas caprichosas formas han sido esculpidas por las potentes radiaciones procedentes de estrellas jóvenes brillantes cercanas.

Esta nueva imagen celebra un importante aniversario para el VLT (Very Large Telescope) – hace quince años, el 25 de mayo de 1998, se celebraba la primera luz con el primero de sus Telescopios Unitarios. Desde entonces, se han unido a los cuatro telescopios gigantes los cuatro Telescopios Auxiliares, más pequeños, que forman parte del interferómetro VLTI (VLT Interferometer). El VLT es una de las instalaciones astronómicas basadas en tierra más potentes y productivas que existen. En 2012 se publicaron más de 600 artículos científicos con arbitraje basados en datos del VLT y el VLTI.

Las nubes interestelares de polvo y gas son las guarderías en las que nacen y crecen las estrellas. La nueva imagen muestra una de ellas, IC 2944, que aparece con ese color rosado de fondo, ligeramente brillante. Esta imagen es la más nítida de este objeto que se ha obtenido hasta el momento desde tierra. La nube se encuentra a unos 6.500 años luz, en la constelación austral de Centaurus (El Centauro). Esta parte del cielo alberga muchas otras nebulosas similares que son escrutadas por los astrónomos para estudiar los mecanismos de formación estelar.

Las nebulosas de emisión como IC 2944 están compuestas en su mayor parte por gas de hidrógeno que brilla en característicos tonos rojizos debido a la intensa radiación procedente de las numerosas y brillantes estrellas recién nacidas. Destacando claramente sobre el fondo brillante vemos misteriosos grumos oscuros de polvo opaco, nubes frías conocidas como glóbulos de Bok. Se llaman así en honor al astrónomo holandés-americano Bart Bok, quien fue el primero en fijarse en ellas en los años 40 del siglo pasado, señalándolas como posibles lugares de formación estelar. Este conjunto en concreto se apoda con el nombre de Glóbulos de Thackeray.

Los glóbulos de Bok de mayor tamaño en lugares más tranquilos a menudo colapsan para formar nuevas estrellas, pero las de esta imagen están siendo bombardeadas violentamente por la radiación ultravioleta procedente de jóvenes estrellas calientes cercanas. Ambos están siendo erosionados y fragmentados, algo parecido a lo que ocurre cuando soltamos un trozo de mantequilla sobre una sartén caliente. Es probable que los Glóbulos de Thackeray se destruyan antes de que colapsen y formen estrellas.

Los glóbulos de Bok no son fáciles de estudiar. Dado que son opacos a la luz visible es difícil para los astrónomos observar lo que ocurre en su interior, por lo que se necesitan otros instrumentos para desvelar sus secretos — observaciones en el rango infrarrojo o en las partes submilimétricas del espectro, por ejemplo, en las que las nubes de polvo, que se encuentran solo unos pocos grados por encima del cero absoluto, se ven brillantes. Este tipo de estudios de los glóbulos de Thackeray han confirmado que no hay formación estelar actualmente en su interior.

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ESO

Un evento cósmico en la Edad de Hielo provocó un cambio climático en la Tierra

Un evento cósmico en la Edad de Hielo provocó un cambio climático en la Tierra 
Científicos de la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos) han determinado que "cerca del final de la Edad de Hielo" se produjo un evento cósmico que provocó un cambio climático que obligó a la vegetación y a los animales a adaptarse a un nuevo entorno.

Los expertos que han llevado a cabo este trabajo, publicado en PNAS, han estudiado la cueva Sheriden en Ohio, situada a 100 metros bajo la superficie, donde pueden observarse capas geológicas que datan de hace unos 13.000 años. Allí, se han encontrado evidencias que avalan la teoría de que se produjo un evento cósmico lo suficientemente cerca de la Tierra como para derretir la roca y producir fenómenos geológicos poco frecuentes.

Concretamente, los geólogos han hallado esférulas de carbono, que se forman cuando las sustancias se queman a temperaturas muy altas. Estos cuerpos presentan características que indican su origen, que puede ser la quema de carbón, la caída de rayos, incendios forestales o algo más extremo.

Para el autor principal del estudio, Kenneth Tankersley, las rocas que su equipo está estudiando "sólo podrían haber sido formadas por la combustión de roca".

Además, también ha destacado como "hallazgos importantes" de su equipo los micrometeoritos (pequeños trozos de meteoritos o partículas de polvo cósmico que se han puesto en contacto con la superficie de la Tierra); nanodiamantes (diamantes microscópicos que se forman cuando una fuente de carbono se somete a un impacto extremo, y que a menudo se encuentran en los cráteres de meteoritos); y Lonsdaleita (un tipo raro de diamante, también llamado un diamante hexagonal, que sólo se encuentran en zonas como cráteres de meteoritos).

El investigador cree que el evento cósmico que ocurrió hace unos 12.800 años tuvo un efecto "inmediato y mortal" y los efectos secundarios a largo plazo fueron "devastadores". A su juicio, un cometa que rozó la atmósfera de la Tierra o un asteroide que se estrelló contra su superficie causó una combustión a escala global. La explosión produjo un gas tóxico que nubló el cielo y causó que las temperaturas cayeran en picado.

Este clima puso en duda la existencia de poblaciones de plantas y animales y se produjo lo que Tankersley ha clasificado como "ganadores" y "perdedores". Para Tankersley, los seres vivos de este período tenían tres opciones: reubicarse en otro entorno donde podían ganarse la vida de forma similar; ajustar su estilo de vida para adaptarse al entorno actual o extinguirse rápidamente.

"Los 'ganadores' eligieron una de las dos primeras opciones, mientras que los 'perdedores', como el mamut lanudo, se decantaron por la última", ha explicado el experto. "Sea lo que fuese, no causó la extinción", dice Tankersley, quien ha añadido que, "más bien, esto sea probablemente el primer caso de cambio climático forzado".

EUROPA PRESS

sábado, 25 de mayo de 2013

El Hubble logra la mejor foto de la Nebulosa del Anillo

El Hubble logra la mejor foto de la Nebulosa del Anillo 
El telescopio espacial Hubble ha conseguido la imagen más detallada jamás captada de la famosa Nebulosa del Anillo, también conocida como Messier 57. Esta imagen revela la estructura intrincada de la nebulosa, solo insinuada en las observaciones anteriores, y ha permitido a los científicos construir un modelo en 3D que muestra la verdadera forma de este llamativo objeto.

Formada por una estrella que pierde sus capas exteriores, ya que se queda sin combustible, la Nebulosa del Anillo está relativamente cerca de la Tierra y es bastante brillante, por lo que es fácil de ver y se registró por primera vez en el siglo XVIII. Como es común en los objetos astronómicos, la distancia exacta no se conoce, pero se cree que se encuentra a poco más de 2.000 años luz de la Tierra.

Desde la perspectiva de la Tierra, la nebulosa se ve más o menos elíptica. Sin embargo, los astrónomos han combinado los datos terrestres con las nuevas observaciones realizadas con el Hubble, de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), para observar la nebulosa de nuevo, en busca de pistas sobre su estructura, evolución, condiciones físicas y movimiento.

Resulta que la nebulosa tiene la forma de una rosquilla distorsionada. En la imagen, miramos casi directamente a uno de los polos de esta estructura, con un cañón de material de colores brillantes que se extiende lejos de nosotros. Aunque el centro de la rosquilla puede parecer vacío, en realidad está lleno de material de baja densidad que se extiende tanto hacia nosotros como hacia el lado opuesto, creando una forma similar a una pelota de rugby.

La parte más brillante de la nebulosa es lo que vemos como el colorido anillo principal. Este se compone de gas expulsado por la estrella moribunda en el centro de la nebulosa. Esta estrella está en camino de convertirse en una enana blanca, un cuerpo muy pequeño, denso y caliente que es la etapa evolutiva final para una estrella como nuestro Sol.

La Nebulosa del Anillo es uno de los objetos más notables en nuestros cielos. Fue descubierto en 1779 por el astrónomo Antoine Darquier de Pellepoix, y observado más tarde ese mismo mes por Charles Messier. Ambos astrónomos toparon con la nebulosa cuando trataban de seguir la trayectoria de un cometa a través de la constelación de Lyra.

ABC.es

jueves, 23 de mayo de 2013

Una fusión excepcional desvela los secretos de la evolución de las galaxias

Una fusión excepcional desvela los secretos de la evolución de las galaxias 
El observatorio espacial Herschel de la ESA ha observado un inusual encuentro entre dos galaxias ricas en gas que presenta la solución al antiguo problema de cómo se formaron las grandes galaxias pasivas en el Universo primigenio.

La mayor parte de las grandes galaxias pertenece a una de estas dos categorías: las galaxias espirales, como nuestra Vía Láctea, con una gran cantidad de gas y actividad de formación de estrellas; o las galaxias elípticas, pobres en gas, pobladas de viejas estrellas rojas y frías y con pocos signos de actividad.

Durante mucho tiempo se asumió que las grandes galaxias elípticas que vemos en el Universo actual se formaron lentamente a través de la fusión gravitatoria de galaxias más pequeñas. Esta hipótesis sugería que el gas contenido en estas galaxias se transformaría progresivamente en estrellas frías de baja masa, hasta agotar todas sus reservas, dejando una galaxia ‘roja y muerta’.

Cuando en la última década se descubrió que las grandes galaxias elípticas se habían logrado formar en los primeros 3-4 mil millones de años de historia del Universo, esta hipótesis se tambaleó. De alguna forma, en un plazo de tiempo muy corto en términos cosmológicos, estas galaxias habían sido capaces de reunir rápidamente una gran cantidad de estrellas y luego se habían ‘apagado’.

Una posible explicación sería que dos galaxias espirales chocasen y se fusionasen, dando lugar a una gran galaxia elíptica. La colisión desencadenaría un brote masivo de formación estelar que agotaría rápidamente todas las reservas de gas. Gracias a las observaciones de Herschel, un equipo de astrónomos ha sido capaz de capturar el inicio de este proceso entre dos galaxias masivas cuando el Universo apenas tenía 3.000 millones de años.

Esta pareja de galaxias fue identificada inicialmente en los datos de Herschel como una única fuente, bautizada como HXMM01. Un estudio más detallado desveló que en realidad se trataba de dos galaxias, cada una con una masa estelar equivalente a 100.000 veces nuestro Sol y con una cantidad equivalente de gas.

Las galaxias están unidas por un puente de gas, lo que indica que se están fusionando.

“Este monstruoso sistema de galaxias en interacción es la fábrica de estrellas más eficiente jamás detectada en el Universo primitivo, cuando éste apenas tenía 3.000 millones de años”, explica Hai Fui de la Universidad de California, Irvine, Estados Unidos, autor del estudio publicado enNature.

“El sistema HXMM01 es muy especial, no sólo por su gran masa e intensa actividad de formación de estrellas, sino porque también se encuentra en una fase intermedia y fundamental del proceso de fusión, lo que nos ayudará a perfeccionar los modelos actuales que describen la formación y la evolución de las galaxias”, añade Asantha Cooray, coautor de la publicación y también profesor en la Universidad de California, Irvine.

El comienzo de la fusión ha desencadenado una frenética actividad de formación de estrellas, alcanzando una tasa equivalente a unas 2.000 estrellas como nuestro Sol al año. En comparación, una galaxia como la Vía Láctea actual sólo forma el equivalente a un Sol cada año.

La eficiencia con la que el gas se está convirtiendo en nuevas estrellas en este sistema es unas diez veces mayor a la observada en las galaxias convencionales, que forman estrellas a una tasa mucho más lenta.

El sistema no será capaz de sostener semejante tasa de formación de estrellas durante mucho tiempo, y terminará agotando todas sus reservas de gas, deteniendo la producción y convirtiéndose en una población envejecida de estrellas rojas, frías y de baja masa.

El equipo de Fu calcula que HXMM01 tardará unos 200 millones de años en convertir todo su gas en estrellas, mientras que el proceso de fusión tardará unos mil millones de años en completarse. El resultado final será una galaxia elíptica masiva, roja y muerta, con unos 400.000 millones de masas solares.

“Tuvimos mucha suerte al detectar este sistema tan especial en una fase de transición tan crítica. El descubrimiento deja constancia de que la fusión de galaxias ricas en gas y con una considerable actividad de formación de estrellas es uno de los mecanismos para la formación de las galaxias elípticas masivas que podemos observar en el Universo primitivo”, explica Seb Oliver de la Universidad de Sussex, Reino Unido, Investigador Principal del Programa Clave HerMES dentro del que se han realizado estas observaciones.

“Este descubrimiento pone de manifiesto la importancia de los estudios realizados con Herschel. En este caso, permitieron descubrir la excepcional fuente HXMM01, que puede contener la clave para desvelar el misterio de cómo se formaron y cómo han evolucionado las galaxias súper masivas cuando el Universo todavía era muy joven”, añade Göran Pilbratt, Científico del Proyecto Herschel para la ESA.

ESA

sábado, 18 de mayo de 2013

El primer mapa topográfico de Titán

El primer mapa topográfico de Titán 
Científicos de la NASA han creado, a través de la sonda Cassinni, el primer mapa topográfico de Titán, la mayor luna de Saturno. Según ha explicado la agencia espacial estadounidense, este mapa es una herramienta valiosa para aprender más sobre uno de los mundos más parecidos a la Tierra y más interesantes del Sistema Solar.

Titán es la luna más grande de Saturno y la segunda del Sistema Solar, con un radio de alrededor de 2.574 kilómetros. Es mayor que el planeta Mercurio. Los científicos se han interesado siempre por este cuerpo por sus características especiales.

Hasta ahora, se conoce que es el único satélite que tiene nubes, líquido en la superficie y una misteriosa atmósfera espesa. Esta última, está compuesta principalmente de nitrógeno, como la de la Tierra. Pero en esta luna es el metano el que actúa en forma de vapor de agua y es el que forma nubes y posteriormente cae en forma de lluvia y está presente en sus ríos.

"Titán tiene tanta actividad interesante y para entender estos procesos es útil saber cómo son las pendientes del terreno", ha señalado uno de los autores del trabajo, publicado en Icarus, Ralph Lorenz.

"Es especialmente útil para los estudiosos de la hidrología y clima y el modelado de tiempo de Titán, que necesitan saber si hay terreno alto o bajo", ha apuntado. En este sentido, la NASA ha explicado que la espesa niebla de Titán dispersa la luz de forma que se hace muy difícil para las cámaras remotas "ver" las formas del paisaje y las sombras.

Prácticamente todos los datos que se han obtenido de Titán vienen de Cassini, que se ha acercado unas 100 veces a la luna. Los científicos han señalado que, en muchos de esos sobrevuelos, Cassini ha utilizado un generador de imágenes de radar, que puede observar a través de la bruma y los datos del radar se puede utilizar para estimar la altura de la superficie.

"Con este nuevo mapa topográfico, uno de los mundos más fascinantes y dinámicos del Sistema Solar se puede ver ahora en 3-D", ha indicado otro de los autores del trabajo, Steve Wall. "En la Tierra, los ríos, volcanes e incluso el clima están estrechamente relacionadas con las alturas de las superficies. Estamos ansiosos por ver lo que podemos aprender de estos aspectos en Titán", ha concluido.

EUROPA PRESS

jueves, 16 de mayo de 2013

Una lupa espacio-temporal

Una lupa espacio-temporal 
En esta fotografía tomada por el Telescopio Espacial NASA/ESA Hubble se pueden distinguir unos brillantes arcos alrededor del núcleo del cúmulo de galaxias Abell S1077. Son las imágenes de galaxias muy lejanas, distorsionadas por el enorme campo gravitatorio del cúmulo.

Los cúmulos son enormes agrupaciones de galaxias, cada una con millones de estrellas en su interior. Son las estructuras más grandes del Universo, que se mantienen unidas por la atracción gravitatoria.

La cantidad de materia en estas agrupaciones es tan grande que su campo gravitatorio es capaz de distorsionar el tejido espacio-temporal, alterando la trayectoria de la luz que atraviesa el cúmulo.

En algunos casos, este fenómeno puede producir un efecto similar al de una lupa, haciendo posible observar objetos que se encuentran detrás del cúmulo y que en principio sería imposible detectar desde la Tierra.

En esta imagen, las líneas curvas que parecen arañazos en la lente del telescopio son en realidad galaxias muy lejanas, cuya luz ha sido distorsionada por el fuerte campo gravitatorio del cúmulo.

Los astrónomos aprovechan los efectos de las lentes gravitatorias para remontarse en el espacio y en el tiempo y estudiar los objetos más lejanos y más antiguos del Universo.

Un buen ejemplo es la galaxia MACS0647-JD, que se encuentra a 13.300 millones de años luz de nuestro planeta, cuya luz se pudo detectar gracias a la lupa formada por el cúmulo de galaxias MACS J0647+7015.

ESA

miércoles, 15 de mayo de 2013

El oculto lazo de Orión

El oculto lazo de Orión 
Esta nueva e impactante imagen de nubes cósmicas en la constelación de Orión revela lo que parece ser un encendido lazo en el cielo. Este brillo anaranjado representa la débil luz que proviene de granos de frío polvo interestelar, en longitudes de onda demasiado largas para ser vistas por el ojo humano. Fue observado por el experimento APEX (Atacama Pathfinder Experiment), operado por ESO en Chile.

Las nubes de gas y polvo interestelar son la materia prima de la cual se componen las estrellas. Pero esos diminutos granos de polvo bloquean nuestra visión de lo que se encuentra dentro y detrás de las nubes — al menos en longitudes de onda visibles — dificultando la observación del proceso de formación estelar.

Este es el motivo por el cual los astrónomos necesitan utilizar instrumentos capaces de ver en otras longitudes de onda de la luz. En longitudes de onda submilimétricas, en lugar de bloquear la luz, los granos de polvo brillan debido a sus temperaturas de unas decenas de grados por encima del cero absoluto. El telescopio APEX, con la cámara LABOCA, que trabaja en el rango submilimétrico, situado a una altitud de 5.000 metros sobre el nivel del mar, en el Llano de Chajnantor, en los Andes chilenos, es la herramienta ideal para este tipo de observaciones.

Esta nueva y espectacular imagen muestra solo una parte de un complejo mayor llamado la Nube Molecular de Orión, en la constelación de Orión (El Cazador). Esta región, una rica mezcla de brillante nebulosa, estrellas jóvenes calientes y nubes de polvo frío, tiene un tamaño de cientos de años luz y se encuentra a unos 1.350 años luz de nosotros. En esta imagen, el brillo del rango submilimétrico, procedente de las nubes de polvo frío, se ve en colores anaranjados, y está superpuesta sobre una imagen de la región tomada en luz visible.

La gran nube brillante de la parte superior derecha de la imagen es la conocida Nebulosa de Orión, también llamada Messier 42. Es fácilmente visible a simple vista y se identifica como la ligeramente difusa “estrella” central en la espada de Orión. La Nebulosa de Orión es la parte más brillante de una enorme guardería estelar en la que están naciendo estrellas nuevas, y es el lugar de formación estelar masiva más cercano a la Tierra.

Las nubes de polvo forman hermosos filamentos, láminas y burbujas como resultado de procesos que incluyen el colapso gravitatorio y el efecto de los vientos estelares. Estos vientos son chorros de gas eyectados desde las atmósferas de las estrellas, que son lo suficientemente potentes para dar a las nubes de su entorno las retorcidas formas que vemos en la imagen.

Los astrónomos han utilizado estos y otros datos obtenidos por APEX, junto con imágenes obtenidas por el Telescopio Espacial Herschel, de la ESA, para buscar protoestrellas en la región de Orión — la protoestrella es un estadio temprano de la formación estelar. Han sido capaces de identificar 15 objetos que aparecían mucho más brillantes en longitudes de onda largas que en longitudes de onda más cortas. Estos nuevos y raros objetos descubiertos son, probablemente, algunos de los objetos protoestelares más jóvenes encontrados hasta ahora, lo que acerca a los astrónomos al momento en el que la estrella empieza a formarse.

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ESO

jueves, 9 de mayo de 2013

Hallada una nueva especie de dinosaurio en Canadá

Hallada una nueva especie de dinosaurio en Canadá 
Científicos de la Universidad de Toronto (Canadá) y la Universidad de Circle (EE UU) han identificado una nueva especie de dinosaurio herbívoro de la familia Pachycephalosauria. Los fósiles se han descubierto en Alberta, Canadá.

Un artículo, que publica la revista Nature Communications, revela que investigadores canadienses y estadounidenses han hallado en Canadá una nueva especie de dinosaurio. Se trata de Acrotholus audeti, de unos 40 kg de peso y 1,83 metros de largo. “Representa el mayor dinosaurio con cráneo ‘huesudo’ en América del Norte, y posiblemente del mundo”, según los científicos.

Los autores han reconstruido su árbol filogenético fijándose en 16 especies extintas y comparando 50 caracteres morfológicos. Asimismo, han analizado los patrones de preservación de los fósiles del grupo Pachycephalosauria. Sus resultados indican que su diversidad se ha subestimado significativamente, incluso en períodos con registros fósiles ricos.

“La diversidad de los Pachycephalosauria parece ser mucho mayor que la de otros grupos de dinosaurios de cuerpo pequeño”, apunta la investigación.

Los fósiles de dinosaurios pequeños tienen menos probabilidades de preservarse porque sus huesos pueden haberse roto a través de los procesos de transformación de los suelos y sedimentos, o haberse destruido por depredadores carnívoros.

Un dinosaurio en tierras de un ranchero

Acrotholus, que vivió hace unos 85 millones de años, significa ‘alta cúpula’ en referencia a su cráneo en forma de cúpula, que se compone de un hueso sólido de más de 10 cm de espesor. Por otro lado, el nombre Acrotholus audeti se puso en honor al ranchero Roy Audet de Alberta (Canadá), en cuyas tierras se descubrió el espécimen en 2008.

"Este descubrimiento también resalta la importancia de los propietarios de las tierras, que al igual que Roy Audet, otorgan acceso a sus propiedades y permiten realizar importantes hallazgos científicos", añade Michael Ryan coautor del trabajo y conservador de Paleontología de Vertebrados en El Museo de Historia Natural de Cleveland, Ohio (EE.UU.).

Esta especie de dinosaurio caminaba sobre dos patas y tenía un cráneo muy grueso, abombado por encima de los ojos, que utilizaba para la presentación a otros miembros de su especie y “pudo haberlo usado para realizar peleas a cabezazos”, apunta la investigación.

El nuevo descubrimiento de dinosaurio ha sido posible gracias a dos ‘tapas’ de cráneos localizadas en la formación Milk River en Alberta. Uno de los cráneos fue recogido por el Museo Real de Ontario (ROM) hace más de 50 años. Ppero un estudiante graduado de la Universidad de Toronto, Caleb Brown, encontró un espécimen mejor en 2008 durante una expedición de campo organizada por David Evans, del Museo Real de Ontario y la Universidad de Toronto, y Michael Ryan, del Museo de Historia Natural de Cleveland.

"Aunque es uno de los primeros miembros conocidos de este grupo, su cúpula del cráneo engrosado está sorprendentemente bien desarrollada para su edad geológica", explica el autor principal, David Evans, paleontólogo conservador de Vertebrados del ROM.

La diversidad de los pequeños dinosaurios

Los pequeños mamíferos y reptiles pueden ser muy diversos y abundantes en los ecosistemas modernos, pero los dinosaurios pequeños –de menos de 100 kg– son mucho menos comunes que los grandes en el registro fósil, por lo que el debate de si es un fiel reflejo de las comunidades que existieron o producto de su mayor potencial de destrucción continúa.

“Las cúpulas del cráneo masivo de Pachycephalosauria son resistentes a la destrucción y mucho más comunes que los relativamente delicados esqueletos, que se asemejan a los de otros pequeños dinosaurios herbívoros”, señalan los expertos. Los investigadores sugieren además que el registro fósil de Pachycephalosauria puede proporcionar información valiosa sobre la diversidad de los dinosaurios herbívoros pequeños en su conjunto.

"Podemos predecir que muchas nuevas especies de pequeños dinosaurios como Acrotholus están esperando a ser descubiertos", subrayó Ryan.

Este dinosaurio es el último de una serie de nuevos hallazgos dentro del proyecto Sur Dinosaur Alberta, cuyo objetivo es llenar los vacíos en el registro de dinosaurios del Cretácico Tardío y estudiar su evolución.


SINC

miércoles, 8 de mayo de 2013

El agujero negro de la Vía Láctea se alimenta de gas caliente

El agujero negro de la Vía Láctea se alimenta de gas caliente 
El observatorio espacial Herschel de la ESA ha detectado gas molecular a una temperatura extraordinaria que podría estar en órbita o cayendo hacia el agujero negro supermasivo que se oculta en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

El agujero negro de nuestra galaxia se encuentra en la región de Sagitario A∗ - Sgr A∗ - conocida por el nombre de una fuente de radio cercana. Su masa es cuatro millones de veces superior a la de nuestro Sol, y se encuentra a unos 26.000 años luz de la Tierra.

Incluso a esta distancia, está cientos de veces más cerca de nosotros que cualquier otra galaxia con un agujero negro activo en su centro, lo que lo convierte en un laboratorio natural ideal para estudiar el entorno de estos enigmáticos objetos.

El plano de la Vía Láctea contiene una gran cantidad del polvo, que hace difícil observar el centro galáctico en la banda de la luz visible. No obstante, en las longitudes de onda del infrarrojo lejano, es posible mirar a través de todo este polvo. De esta forma, Herschel ofrece a los científicos la oportunidad de estudiar la turbulenta región central de nuestra galaxia con un gran nivel de detalle.

Herschel ha detectado una gran variedad de moléculas simples en el corazón de la Vía Láctea, entre las que destacan el monóxido de carbono, el vapor de agua o el ácido cianhídrico. Al estudiar las huellas de estas moléculas, los astrónomos han sido capaces de derivar algunas propiedades fundamentales del gas interestelar que rodea al agujero negro.

“Herschel ha resuelto la emisión en el infrarrojo lejano a tan sólo un año luz del agujero negro, haciendo posible, por primera vez en estas longitudes de onda, distinguir entre la emisión de la cavidad central y la del denso disco molecular que la rodea”, explica Javier Goicoechea, del Centro de Astrobiología, España, autor principal de la publicación que presenta estos resultados.

La mayor sorpresa ha sido la temperatura que puede llegar a alcanzar el gas molecular en el corazón del centro galáctico. Una buena parte se encuentra a unos 1000 °C, una temperatura extraordinaria si se compara con la de las nubes interestelares convencionales, que se encuentran a unas pocas decenas de grados por encima de los -273 °C del cero absoluto.

Parte de este calentamiento es debido a la intensa radiación ultravioleta emitida por un cúmulo de estrellas masivas que se encuentra muy cerca del centro galáctico; sin embargo, esta fuente de calor no es suficiente para justificar las temperaturas observadas.

El equipo de Goicoechea ha presentado la hipótesis de que las altas temperaturas podrían deberse también a la presencia de fuertes ondas de choque en el gas altamente magnetizado de la región. Estas ondas de choque podrían tener su origen en las colisiones entre nubes de gas o en las rápidas corrientes de materia que emiten las estrellas o las protoestrellas.

“Las observaciones también concuerdan con las corrientes de gas caliente que se dirigen hacia Sgr A∗, precipitándose hacia el centro mismo de la galaxia”, explica Goicoechea. “El agujero negro de nuestra galaxia se está preparando la cena ante los ojos de Herschel”.

A medida que la materia se precipita hacia un agujero negro, aumenta mucho su temperatura y puede llegar a emitir rayos X y gamma de alta energía. De momento Sgr A∗ no presenta una gran actividad en estas bandas, pero podría comenzar muy pronto.

Gracias a las observaciones realizadas en la banda del infrarrojo cercano, los astrónomos han detectado una nube de gas compacta e independiente, con una masa poco superior a la de nuestro planeta, cayendo en espiral hacia el agujero negro. Esta nube se encuentra mucho más cerca del agujero negro que la región estudiada por Herschel, y podría ser engullida este mismo año.

Los satélites de la ESA XMM-Newton e Integral están preparados para detectar cualquier emisión de alta energía procedente del centro galáctico, mientras el agujero negro disfruta del festín.

“El centro de la Vía Láctea es una región muy compleja, pero estas observaciones de Herschel nos ayudan a comprender mejor el entorno de los agujeros negros supermasivos, lo que nos permitirá, en última instancia, mejorar nuestras teorías sobre la evolución de la galaxia”, explica Göran Pilbratt, científico del proyecto Herschel para la ESA.

ESA

domingo, 5 de mayo de 2013

Se espera que el cometa ISON se pueda observar a simple vista

Se espera que el cometa ISON se pueda observar a simple vista 
A finales de este año, se espera que el cometa ISON se convierta en un objeto detectable a simple vista cuando pase rasando la atmósfera del Sol.

El telescopio Hubble fotografió a ISON el 10 de abril. En ese momento, el cometa estaba a 621 millones de kilómetros (386 millones de millas) del Sol y a 634 millones de kilómetros (394 millones de millas) de la Tierra, justo dentro de la órbita de Júpiter. Incluso a esa distancia tan grande el cometa ya está activo debido a que la luz del Sol calienta la superficie y provoca que los gases congelados se evaporen. Un análisis detallado de la imagen revela un fuerte chorro de partículas de polvo que emana desde la cara del núcleo del cometa que mira al Sol.

Los astrónomos están utilizando imágenes tomadas por el telescopio Hubble con el fin de medir el nivel de actividad del cometa y limitar el tamaño de su núcleo de hielo. Mediciones preliminares sugieren que el núcleo de ISON no tiene más que 5 ó 6 kilómetros (alrededor de 3 ó 4 millas) de ancho. Esto es notablemente pequeño considerando el nivel alto de actividad observada en el cometa hasta el momento, dijeron los investigadores.

La atmósfera polvorosa del cometa, o "coma", tiene aproximadamente 4.989 kilómetros (3.100 millas) de ancho, o 1,2 veces el ancho de Australia. Una cola de polvo se extiende a más de 91.733 kilómetros (57.000 millas), mucho más allá del campo de visión que tiene el telescopio espacial Hubble.

Se está llevando a cabo un análisis más cuidadoso con el propósito de mejorar estas mediciones y predecir la actividad del cometa cuando pase rasando a 1.126.541 kilómetros (700.000 millas) por arriba de la superficie turbulenta del Sol, el 28 de noviembre.

La lluvia de meteoros del cometa ISON

Las expectativas aumentan todos los días conforme el cometa ISON se zambulle hacia el interior del sistema solar para tener un encuentro cercano con el Sol en noviembre del año 2013. Al ser atacado de manera directa por la radiación solar, este objeto, que rozará al Sol, probablemente se convertirá en uno de los cometas más memorables en muchos años.

Cuando la sonda espacial Swift, de la NASA, observó el cometa en enero de 2013, todavía se encontraba cerca de la órbita de Júpiter, pero ya estaba bastante activo. El núcleo del cometa ya expelía más de 50.800 kilogramos (112.000 libras) de polvo por minuto.

Y sucede que, algo de ese polvo podría acabar cayendo sobre la Tierra.

El veterano investigador de los meteoros Paul Wiegert, de la Universidad de Ontario del Oeste (University of Western Ontario, en idioma inglés), ha estado utilizando una computadora para crear un modelo de la trayectoria del polvo eyectado por el cometa ISON, y sus hallazgos sugieren que una inusual lluvia de meteoros podría estar por llegar.

"Durante varios días, alrededor del 12 de enero de 2014, la Tierra pasará a través de una corriente de polvo muy fino producida por el cometa ISON en su paso hacia el Sol", dice Wiegert. "La lluvia de meteoros resultante podría tener propiedades interesantes".

De acuerdo con los modelos de Wiegert, realizados por computadora, la corriente de desechos está poblada de granos de polvo extremadamente finos, no más grandes que unas cuantas micras, los cuales son empujados hacia la Tierra por la suave presión de radiación del Sol. Estos granos chocarán con la atmósfera a una velocidad de 56 km/s o 200.000 km/h (125.000 millas por hora). Como las partículas son tan pequeñas, la parte superior de la atmósfera de la Tierra rápidamente las frenará hasta detenerlas.

"Así, en vez de quemarse y emitir un destello de luz, caerán suavemente hacia la Tierra, que estará abajo", señala Wiegert.

Pero no espere notarlo. La lluvia invisible de polvo del cometa, si es que ocurre, será muy lenta. Podría tomar meses o incluso años para que ese fino polvo se asiente desde las capas altas de la atmósfera.

Mientras el polvo esté "allí arriba", podría producir nubes noctilucentes (Noctilucent Clouds o NLCs, por su sigla en idioma inglés).

Las NLC son nubes que contienen hielo, y que emiten brillo de color azul eléctrico cuando flotan a más de 80 kilómetros sobre los polos de la Tierra. Datos recientes, obtenidos con la sonda AIM, de la NASA, sugieren que las NLC se forman a partir de polvo espacial. Los pequeños meteoroides actúan como pequeños puntos de nucleación donde las moléculas de agua se congregan; los cristales de agua que se producen como consecuencia de este proceso forman luego nubes justo en la frontera con el espacio exterior.

Esto es aún especulativo, pero el cometa ISON podría proveer las "semillas" para un despliegue noctilucente. Ondas de color azul eléctrico sobre las regiones polares podrían ser la única señal visible de que una lluvia de meteoros se aproxima.

Wiegert destaca otro dato curioso: "La lluvia de meteoros va a llegar a nuestro planeta desde dos puntos distintos al mismo tiempo".

Cuando la Tierra pase a través de la corriente de polvo, encontraremos dos poblaciones de polvo cometario. Un enjambre de polvo seguirá al cometa ISON en su camino hacia el Sol. Otro enjambre se estará moviendo en la dirección opuesta, alejándose del Sol, empujado por la presión de radiación solar. Estas corrientes salpimentarán lados opuestos de la Tierra al mismo tiempo.

"De acuerdo con mi experiencia, este tipo de doble golpe no tiene precedentes", dice Wiegert.

Por su parte, Bill Cooke, quien es el científico que dirige la Oficina de Medio Ambiente de Meteoroides (Meteoroid Environment Office, en idioma inglés), de la NASA, dice que hay muy poco peligro para las naves espaciales que se encuentran en órbita alrededor de la Tierra. "Estas partículas son demasiado pequeñas como para penetrar las paredes de los satélites, y no tienen oportunidad alguna de hacerlo a través del pesado recubrimiento de la Estación Espacial Internacional". Sin embargo añade, "los operadores de la misión estarán alerta en las fechas cercanas al 12 de enero, para detectar posibles anomalías".

Los observadores del cielo deberían estar también alerta. Las posibilidades de ver algo son pocas, pero el cometa ISON podría estar lleno de sorpresas.



Ciencia@NASA

sábado, 4 de mayo de 2013

Un sistema de cuevas atrapó a decenas de carnívoros hace nueve millones de años

Un sistema de cuevas atrapó a decenas de carnívoros hace nueve millones de años 
Un trabajo con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha confirmado la causa de la excepcional acumulación de restos fósiles de mamíferos carnívoros en uno de los nueve yacimientos de Cerro de los Batallones, situado en Torrejón de Velasco, a pocos kilómetros de Madrid. Según los resultados del estudio, reflejados en el último número de la revista PLOS ONE, un sistema de cuevas convirtió esta zona en una trampa natural hace nueve millones de años.

Los científicos han reconstruido la formación del yacimiento y de los restos fósiles de Batallones-1, excavado entre 1991 y 1993 y entre 2001 y 2008, y han descartado que los animales muriesen en masa o como consecuencia de una catástrofe. Durante un largo periodo de tiempo, los carnívoros habrían entrado en estas cavidades buscando comida o bebida, pero una vez dentro habrían muerto al ser incapaces de salir.

“Estos restos tienen la peculiaridad de haber sido depositados en cavidades formadas por la infiltración de agua en un terreno arcilloso. El ambiente cerrado y protector de las cavidades habría sido determinante para preservar los restos fósiles en excelente estado de conservación hasta nuestros días. La escasez de restos de herbívoros sería una evidencia de que la entrada a la cavidad era bien visible y de que sólo los carnívoros se atrevían a entrar”, señala la coordinadora del estudio Soledad Domingo, investigadora de la Universidad de Michigan (Estados Unidos).

En el nivel inferior de Batallones-1, los paleontólogos han localizado más de 80 individuos de unas 10 especies de carnívoros: dos tigres dientes de sable (Promegantereon ogygia y Machairodus aphanistus), un anficiónido o perro-oso (Magericyon anceps), una hiena (Protictitherium crassum), un ailúrido pariente del panda rojo (Simocyon batalleri), dos felinos (Styriofelis vallesiensis y otra especie aún no determinada), un mustélido y dos mefítidos.

Aparte de los datos sobre el número total de individuos, los científicos han tenido en cuenta para su estudio otras pistas, como los datos geológicos del yacimiento, la edad de los animales, la distribución espacial de los fósiles, sus características geoquímicas, así como las marcas en los huesos. A partir de esta información, los investigadores han sido capaces de proponer un escenario de formación del yacimiento que tiene en cuenta las características de la acumulación de fósiles.

Una joya del Mioceno Superior

El sistema de yacimientos del Cerro de los Batallones, descubierto en 1991, está considerado una joya mundial del registro fósil de mamíferos del Mioceno Superior (que abarca el periodo comprendido desde hace 11,5 hasta hace 5,3 millones de años). Declarado Bien de Interés Cultural en 2001, los nueve yacimientos que alberga están ayudando a los paleontólogos a reconstruir la diversidad de la fauna que poblaba la cuenca de Madrid hace nueve millones de años.

“Las excavaciones nos están aportando información excepcional sobre especies de mamíferos que apenas se conocían previamente en el registro fósil mundial”, indica Jorge Morales, investigador del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales y director de las excavaciones en Torrejón de Velasco.

En concreto, el nivel inferior de Batallones-1 es único por la gran cantidad de restos de carnívoros mamíferos que concentra (más del 98% de los fósiles pertenecen a grandes mamíferos) y por su buen estado de conservación. Aparte de cráneos completos, se han encontrado esqueletos enteros, que aportan a los paleontólogos información valiosa sobre el aspecto, el comportamiento y la dieta de estos animales.

“Los cráneos completos no son abundantes en el registro fósil, ya que al estar formados por hueso fino sufren normalmente un intenso grado de fracturación. El alto porcentaje de restos craneales bien preservados y la información que de ellos se puede extraer son otros rasgos que distinguen a Batallones-1 de otros yacimientos de mamíferos”, destaca Domingo.

Batallones-1 cuenta con una segunda acumulación de restos en un nivel superior, en la que predominan mamíferos herbívoros como el caballo (Hipparion sp.), el rinoceronte, el suido (Microstonyx sp.) o un pariente del elefante (Tetralophodon longirostris).

“Este nivel superior fue prácticamente destruido debido a los trabajos mineros que se realizaron en los años noventa en la zona, así que nuestro conocimiento es mucho más limitado. Futuros estudios nos confirmarán si esta acumulación se corresponde con la fase final del relleno de la cavidad, en un momento en que la cueva ya no funcionaba como una trampa para carnívoros”, señala Morales.

CSIC

jueves, 2 de mayo de 2013

Una región anárquica de formación estelar

Una región anárquica de formación estelar 
El Telescopio Danés de 1,54 metros ubicado en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile, ha captado una sorprendente imagen de NGC 6559, un objeto que muestra la anarquía reinante en el interior de una nube interestelar cuando se forman estrellas.

NGC 6559 es una nube de gas y polvo situada a una distancia de unos 5.000 años luz de la Tierra, en la constelación de Sagitario (El Arquero). La brillante región es un objeto relativamente pequeño, de tan solo unos pocos años luz de tamaño, en contraste con su famoso vecino, la Nebulosa de La Laguna (Messier 8), que abarca cien años luz. Pese a que suele pasar desapercibida en favor de su distinguida compañera, en esta imagen NGC 6559 tiene el papel protagonista.

El gas que hay en las nubes de NGC 6559, principalmente hidrógeno, es la materia prima a partir de la cual se forman las estrellas. Cuando una región del interior de la nebulosa acumula material suficiente, empieza a colapsar bajo su propia gravedad. El centro de la nube crece, haciéndose más denso y más caliente, hasta que se inician las fusiones termonucleares y nace una estrella. Los átomos de hidrógeno se combinan para formar átomos de helio, liberando energía, lo que hace que la estrella brille.

Estas jóvenes y calientes estrellas brillantes nacidas de la nube vigorizan el hidrógeno aún presente en el entorno de la nebulosa. Entonces, el gas reemite esta energía, produciendo la brillante nube roja en forma de hilo que puede verse cerca del centro de la imagen. Este objeto se conoce como una nebulosa de emisión.

Pero NGC 6559 no está solo compuesta de gas de hidrógeno. También contiene partículas sólidas de polvo, hechas de elementos más pesados, como carbono, hierro o silicio. El parche azulado cercano a la nebulosa de emisión roja muestra cómo la luz de las estrellas recién formadas se dispersa – es decir, cómo se refleja en diferentes direcciones — por las partículas microscópicas que hay en la nebulosa. Conocida por los astrónomos como nebulosa de reflexión, este tipo de objeto se ve normalmente azul porque la dispersión es más eficiente en esas longitudes de onda de la luz, más cortas.

En regiones donde el polvo es muy denso, este bloquea por completo la luz que tiene detrás; es el caso de los oscuros parches aislados y los sinuosos rastros que pueden verse en el extremo superior, a la izquierda y a la derecha de la imagen. Para poder mirar a través de las nubes y ver qué hay tras ellas, los astrónomos necesitarían observar la nebulosa utilizando longitudes de onda más largas que no fueran absorbidas.

La Vía Láctea llena el fondo de la imagen con incontables estrellas amarillentas, más viejas. Algunas de ellas aparecen más débiles y rojas debido al polvo de NGC 6559.

Esta llamativa imagen de estrellas formándose fue captada por la cámara y espectrógrafo danés para captar objetos débiles DFOSC (Danish Faint Object Spectrograph and Camera) instalada en el Telescopio Danés de 1,54 metros en La Silla, Chile. Este telescopio nacional ha estado en uso en La Silla desde 1979 y, recientemente, fue reformado para convertirse en un telescopio de última tecnología controlado remotamente.

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