sábado, 29 de junio de 2013

Descubren el objeto cercano a la Tierra número 10.000

Descubren el objeto cercano a la Tierra número 10.000 
El telescopio PanStarrs1, gestionado por la Universidad de Hawai y financiado por la NASA, ha descubierto el objeto cercano a la Tierra número 10.000. Se trata del asteroide 2013 MZ5, que fue detectado el pasado 18 de junio.

Según ha indicado el encargado del Programa de Observación de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA, Lindley Johnson, ya se ha hallado el 98% de todos los objetos cercanos a la Tierra descubiertos y el hecho de llegar a 10.000 es "un hito importante".

Los objetos cercanos a la Tierra (NEOs) son asteroides y cometas que pueden acercarse a una distancia orbital del planeta de 45 millones de kilómetros. Varían en tamaño desde tan pequeños como unos pocos metros de diámetro a 41 kilómetros, que es lo que mide el mayor NEO hasta ahora detectado.

El último encontrado, 2013 MZ5, tiene aproximadamente 300 metros de ancho y, según han detallado los científicos, su órbita no se acercará lo suficiente a la Tierra como para ser considerado potencialmente peligroso.

"El primer objeto cercano a la Tierra fue descubierto en 1898", ha apuntado el director de la Oficina de NEOs de la NASA, Don Yeomans, quien ha precisado que, "en los próximos cien años, sólo unos 500 habían sido encontrados". "Pero luego, con la llegada del programa Observaciones que la NASA puso en marcha en 1998, el número ha ido creciendo, gracias a los sistemas y la tecnología cada vez más capaces", ha añadido.

Por otra parte, los expertos han indicado que ninguno de los NEOs de gran tamaño registrados actualmente representa una amenaza de impacto y que, probablemente, "sólo unas pocas docenas más de estos grandes NEOs permanecen sin descubrir". Así, han indicado que casi el 30% de los objetos cercanos a 460 metros de tamaño ya se han encontrado y no suponen peligro.

En este sentido, han explicado que un NEO tendría que medir, aproximadamente, 30 metros o más para causar una devastación significativa en las zonas pobladas. La agencia espacial estadounidense ha mostrado su "satisfacción" por haber llegado al número 10.000 en el registro de NEOs. "Cuando empecé la topografía de asteroides y cometas en 1992, hallar un objeto cercano a la Tierra era un evento raro. Ahora tenemos una media de tres descubrimientos NEO al día", ha concluido el director del Centro de Planetas Menores, Tim Spahr.

EUROPA PRESS

viernes, 28 de junio de 2013

Desentierran en Marruecos una criatura de 520 millones de años

Desentierran en Marruecos una criatura de 520 millones de años 
Científicos han desenterrado en Marruecos el fósil de una criatura de hace 520 millones de años emparentada con las estrellas y erizos de mar. Este ser con forma de cigarro de tan solo 4 cm de longitud, bautizado como Helicocystis moroccoensis, pertenece al orden de los animales marinos conocidos como equinodermos -los únicos en todo el planeta que tienen un plan corporal pentaradial-, y supone, según publican los autores del estudio en Proceedings of the Royal Society B, el más antiguo ejemplar de este grupo jamás encontrado.

El fósil del animal apareció en 2012 cuando paleontólogos del Museo de Historia Natural de Londres excavaban en un yacimiento del Atlas marroquí. El esqueleto había desaparecido por completo con el paso del tiempo, pero su forma estaba bien definida en los sedimentos. Cuando estaba vivo, la Tierra estaba dominada por el supercontinente Gondwana, en el período conocido como la explosión del Cámbrico, un período durante el cual surgieron todas y cada una de las variedades de seres vivientes que, millones de años después, desembocarían en la diversidad biológica actual.

El cuerpo en espiral de la criatura, que parece muy distinto del de las modernas estrellas de mar, puede decir mucho sobre la evolución de los equinodermos. El Helicocystis moroccoensis era capaz de expandir y contraer su forma de cigarro, de tal forma que a veces parecía más ancho y bajo y otras, más largo y delgado, según explican los investigadores a LiveScience.

ABC.es

jueves, 27 de junio de 2013

Nuevo tipo de estrella pulsante

Nuevo tipo de estrella pulsante 
Las enanas blancas de baja masa son el remanente de estrellas rojas gigantes alteradas por objetos estelares exóticos, como los púlsares binarios de milisegundos y otros sistemas. Algunas de ellas se enfrían rápidamente; otras brillan durante miles de millones de años debido a la fusión estable del hidrógeno que conforma una gruesa capa en su superficie.

Un equipo coliderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha observado por primera vez una nueva clase de estrella pulsante, detectable por las variaciones en su luminosidad debido a los cambios en su atmósfera, en el sistema binario J0247-25 de nuestra galaxia. Los resultados, que aparecen publicados en el último número de la revista Nature, abren una nueva ventana para el estudio y la comprensión de las condiciones en las que se forman las enanas blancas de baja masa.

La estrella detectada forma parte del sistema binario J0247-25, compuesto por el núcleo de una estrella gigante roja a punto de convertirse en una enana blanca de baja masa, y una estrella parecida al Sol. Ambas, descubiertas por la red de telescopios SuperWasp del observatorio Roque de los Muchachos, en La Palma, (Islas Canarias) y por el South African Astronomical Observatory (Sudáfrica), se eclipsan entre sí al ser observadas desde la Tierra.

Los científicos, que han usado la cámara ULTRACAM en el telescopio New Techonology Telescope del Observatorio Austral Europeo y el espectrógrafo UVES del Very Large Telescope, han determinado con una gran precisión la luminosidad, el radio y la masa de ambas estrellas. Comparando los datos observacionales con modelos teóricos de evolución estelar en sistemas binarios, han descubierto que la precursora a enana blanca, no sólo pulsa de forma radial, como un globo que se infla y desinfla, sino que además presenta pulsaciones no radiales, que se observan en forma de ondas en todas las direcciones de la superficie estelar.

“Las enanas blancas de baja masa se forman en sistemas binarios, a través de episodios de transferencia de masa a su compañera. El descubrimiento de esta nueva clase pulsante de estrellas, en un estadio evolutivo inmediatamente posterior a la finalización de la fase de transferencia de masa, permitirá determinar la estructura interna de estos objetos y así reconstruir su evolución durante el proceso de formación”, ha explicado el investigador del CSIC Aldo Serenelli, que trabaja en el Instituto de Ciencias del Espacio.

Según las pulsaciones de la estrella, la capa exterior de hidrógeno de la enana blanca en formación es mucho más gruesa que en la mayoría de las enanas blancas de este tipo. El espesor de la envoltura permite que las elevadas temperaturas en su base (alrededor de 107 grados Kelvin) den lugar a reacciones nucleares de fusión de hidrógeno. Esta fuente adicional de energía tiene como consecuencia un enfriamiento mucho más lento de la enana blanca que si la única fuente disponible de energía fuese su calor interno.

La asterosismología, una potente herramienta

A través de la asterosismología (el estudio de las oscilaciones naturales de las estrellas), los investigadores pueden penetrar en el interior de las estrellas y determinar su estructura interna. “Así como las frecuencias de vibración de la cuerda de un instrumento dependen de las propiedades del material con que está fabricada, las frecuencias de las pulsaciones estelares dependen de la estructura interna de la estrella, de sus perfiles de presión, densidad o composición química”, explica el investigador del CSIC.

La determinación de la estructura interna de estas enanas blancas servirá para desarrollar modelos más precisos de su evolución, en concreto, de sus curvas de enfriamiento, lo que permitirá utilizarlas como relojes de precisión en otros campos de la astrofísica. Será posible determinar, por ejemplo, las edades de los púlsares de milisegundo, objetos estelares que giran cientos de veces por segundo alrededor de su eje.

“El descubrimiento de una nueva clase pulsante de estrellas con pulsaciones en modos no radiales abre la puerta para poder estudiar el interior de estas estrellas. De otro modo, el interior estelar resulta inaccesible y sólo puede inferirse muy indirectamente a partir de las condiciones en la superficie”, precisa Serenelli.

CSIC

miércoles, 26 de junio de 2013

Un desierto aislado en medio del supercontinente Pangea

Un desierto aislado en medio del supercontinente Pangea
Durante la era del Pérmico, la Tierra estaba dominada por un solo supercontinente llamado Pangea, donde animales y plantas se dispersaban ampliamente en toda esta tierra, según documentan especies fósiles idénticas encontrados en varios continentes modernos. Pero un nuevo estudio publicado en 'Journal of Vertebrate Paleontology' apoya la idea de que había un desierto aislado en medio de Pangea con una fauna muy particular.

Vagando por este desierto en lo que hoy es el norte de Níger había una criatura muy peculiar conocida como Pareiasauro, un gran reptil herbívoro que era común a través de Pangea durante el Pérmico Medio y Tardío, hace alrededor de entre 266 y 252 millones de años, según fósiles recién descubiertos pertenecientes al género Bunostegos, que significa lleno de protuberancias.

"Del tamaño de una vaca, estos reptiles se alimentaban de plantas y tenían un cráneo lleno de protuberancias y una armadura ósea en la espalda", explica la autora principal, Linda Tsuji. La mayoría de Pareiasauros tenían protuberancias óseas en el cráneo, pero Bunostegos lucía los más grandes que se hayan descubierto. En vida, probablemente fueron cuernos cubiertos de piel, como los de los jefes de las jirafas modernas, aunque a primera vista estas características parecen sugerir que Bunostegos fue un pareiasauro evolutivamente avanzado, que también tenía muchas características primitivas.

El análisis de Tsuji mostró que Bunostegos estaban en realidad más estrechamente relacionados con Pareiasauros más antiguos y primitivos, lo que lleva a dos conclusiones: en primer lugar, que su cráneo lleno de protuberancias fue el resultado de la evolución convergente, y segundo, que su linaje genealógico se había aislado durante millones de años.

Pero, ¿cómo aislar una población de reptiles del tamaño de una vaca? Aunque no había vallas en el Pérmico, las condiciones climáticas conspiraron para acorralar a los Bunostegos, junto con otros reptiles, anfibios y plantas, y mantenerlos limitados a la zona central del supercontinente.

"Nuestro trabajo apoya la teoría de que el centro de Pangea fue aislado climáticamente, lo que permite una única fauna relicta persistir en el Pérmico Tardío", dijo Christian Sidor, otro de los autores del artículo, para quien resulta sorprendente porque las áreas fuera de esta región central muestran evidencia fósil de intercambio faunístico regular.

Los datos geológicos muestran también que el centro de Pangea fue hiperárido (muy seco), lo que disuadía eficazmente el paso de algunos animales, manteniendo a los que estaban dentro. El largo periodo de aislamiento bajo estas condiciones secas dio a Bunostegos tiempo para que su linaje evolucionara hacia sus características anatómicas únicas.

El paleontólogo Gabe Bever, que no participó en el estudio, dijo: "La investigación en estas cuencas menos conocidas es de vital importancia para la interpretación significativa de los fósiles del Pérmico. Nuestra comprensión del Pérmico y la extinción masiva en la que terminó depende del descubrimiento de más fósiles, como los Bunostegos, maravillosamente extraños".

Gran parte de lo que una vez fue el centro de Pangea queda por explorar por los paleontólogos. "Es importante continuar la investigación en estas áreas poco exploradas -sentenció Tsuji-. El estudio de los fósiles de lugares como el norte de Níger pinta un panorama más amplio del ecosistema durante la era del Pérmico".

EUROPA PRESS

martes, 25 de junio de 2013

Tres supertierras en la zona habitable de una estrella cercana

Tres supertierras en la zona habitable de una estrella cercana 
Un equipo de astrónomos ha descubierto que la estrella Gliese 667C, 'vecina' del Sol, tiene asociados al menos seis planetas. Pero lo más sorprendente es que tres de ellos son supertierras localizadas en una zona en la que pueden tener agua líquida, lo que las convierte en posibles candidatas para albergar vida.

Los datos disponibles de la estrella Gliese 667C, junto a las nuevas observaciones facilitadas por el instrumento HARPS de un telescopio del Observatorio Europeo Austral (ESO), en Chile, han permitido desvelar que este sistema estelar cuanta, al menos, con seis planetas.

Un equipo de astrofísicos confirma ahora que tres de esos planetas son supertierras –planetas más masivos que la Tierra, pero menos masivos que planetas como Urano o Neptuno– y que, además, se encuentran dentro de la zona de habitabilidad de su estrella.

Esta zona es una región limitada alrededor del astro en la cual el agua puede estar presente en forma líquida si las condiciones lo permiten. Se trata, por tanto, de la primera vez que tres planetas de este tipo se localizan orbitando esta zona al mismo tiempo. El estudio se publica en la revista Astronomy & Astrophysics.

Gliese 667C es una estrella muy estudiada. Con tan solo un tercio de la masa del Sol, forma parte de un sistema estelar triple conocido como Gliese 667 o GJ 667. Se encuentra a 22 años luz de distancia, en la constelación de Scorpius (el Escorpión). Se encuentra bastante cerca de nosotros –en la vecindad solar– mucho más cerca que otros sistemas estelares estudiados con otros telescopios como el telescopio espacial Kepler, el cazador de planetas.

Estudios anteriores sobre Gliese 667C ya habían descubierto que la estrella albergaba tres planetas y que uno de ellos se encuentra en la zona de habitabilidad. Pero el equipo de astrónomos liderado por Guillem Anglada-Escudé de la Universidad de Göttingen (Alemania) y Mikko Tuomi de la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido) ha reexaminado el sistema añadiendo a la información que ya se poseía nuevas observaciones llevadas a cabo por el instrumento HARPS y datos obtenidos por otros telescopios.

Han descubierto indicios de la existencia de más de siete planetas en torno a la tercera estrella, la más débil de un sistema estelar triple. Los otros dos soles se verían como un par de estrellas muy brillantes visibles durante el día. Durante la noche, proporcionarían una iluminación equivalente a la de la Luna llena.

Los nuevos planetas llenan por completo la zona de habitabilidad de Gliese 667C, ya que no hay más órbitas estables en las cuales un planeta pudiera existir a la distancia adecuada.

“Sabíamos, por estudios previos, que la estrella tenía tres planetas, y queríamos ver si podía tener alguno más”, afirma Tuomi. “Sumando algunas observaciones nuevas y revisando datos anteriores fuimos capaces de confirmar estos tres, con la confianza de encontrar alguno más. ¡Ha sido muy emocionante encontrar tres planetas de baja masa en la zona de habitabilidad de la estrella!”.

Más planetas habitables de lo previsto

“El número de planetas potencialmente habitables en nuestra galaxia es mucho mayor de lo que podríamos pensar si tenemos en cuenta que podemos encontrar varios de ellos en torno a cada estrella de baja masa; en lugar de buscar diez estrellas para encontrar un único planeta potencialmente habitable, ahora sabemos que podemos buscar tan solo una estrella y encontrar varios planetas”, añade el coautor Rory Barnes (Universidad de Washington, EE UU).

Se ha descubierto que los sistemas compactos alrededor de estrellas tipo Sol son abundantes en la Vía Láctea. En torno a dichas estrellas, los planetas que orbitan cerca de su estrella anfitriona son muy calientes y difícilmente podrían ser habitables. Pero no ocurre lo mismo con estrellas más frías y tenues como Gliese 667C.

En este caso la zona de habitabilidad se encuentra totalmente integrada en una órbita del tamaño de la de Mercurio, mucho más cerca de la estrella que en el caso de nuestro Sol. El sistema Gliese 667C es el primer ejemplo de un sistema en el que una estrella de baja masa alberga varios planetas potencialmente rocosos en la zona de habitabilidad.

El científico de ESO responsable del instrumento HARPS, Gaspare Lo Curto, señala: “Este emocionante resultado fue posible en gran parte gracias a las capacidades de HARPS y su software asociado, y a su vez destaca el valor de los archivos de ESO. También es muy positivo ver cómo diversos grupos de investigación independientes explotan este instrumento único alcanzando una precision muy destacada”.

“Estos nuevos resultados resaltan cuán valioso puede ser revisar los datos de este modo, combinando resultados de diferentes equipos o diferentes telescopios”, concluye Anglada-Escudé.

ESO | SINC

lunes, 24 de junio de 2013

Desvelado el comportamiento de las tormentas gigantes de Saturno

Desvelado el comportamiento de las tormentas gigantes de Saturno 
Hasta ahora no se comprendía cómo se desarrollaban las 'grandes manchas blancas' de Saturno, enormes tormentas que tienen lugar cada 30 años terrestres. Un equipo de científicos españoles ha logrado analizar la última, la de 2010, ofreciendo modelos e información inédita sobre el funcionamiento de estas grandes estructuras meteorológicas.

Una vez al año en Saturno –cada 30 años terrestres– se genera una tormenta de enormes proporciones, denominada 'gran mancha blanca', que afecta al aspecto de su atmósfera a escala global.

Un estudio dirigido por investigadores del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE, CSIC-IEEC), en colaboración con la Universidad del País Vasco y la Universidad Europea Miguel de Cervantes da las claves para entender cómo se desarrollan estas tormentas gigantes mediante el análisis de la de 2010. El trabajo se publica en Nature Geoscience.

Desde el siglo XIX hasta finales del siglo XX sólo se han observado cinco grandes tormentas. La sexta tormenta estaba prevista para 2020, pero se anticipó diez años y apareció en diciembre de 2010.

La nave espacial Cassini (NASA-ESA) obtuvo imágenes de muy alta resolución de la gran estructura meteorológica. La tormenta se originó en un foco pero rápidamente se alargó en longitud y produjo una alteración en la atmósfera, generando un anillo de nubes blancas que envolvió el planeta en menos de dos meses.

La tormenta fue tan activa que produjo un calentamiento de más de 60º C de la alta estratosfera situada encima de la tormenta. Además la sonda Cassini, en órbita alrededor de Saturno, registró una actividad eléctrica sin precedentes durante los siete meses de vida de la tormenta.

El análisis de las imágenes de la tormenta enviadas por la sonda Cassini, así como los modelos por ordenador y el análisis de sus nubes, han permitido a este equipo de científicos explicar por primera vez el comportamiento de la tormenta.

Los resultados no solo aportan el descubrimiento de fuertes vientos asociados a la tormenta, sino que también desvelan el mecanismo que los genera. Los modelos matemáticos han reproducido la tormenta en un ordenador y dan una explicación física del comportamiento del fenómeno.

Los cálculos demostraron que el foco de la tormenta, situado en las capas inferiores de la atmósfera y totalmente oculta a las observaciones desde el espacio, debió de transportar ingentes cantidades de gas a las capas más altas de la atmósfera del planeta donde se encuentran las nubes visibles, y liberar mucha energía que alteró el aspecto del planeta durante meses.

Esta inyección energética masiva interaccionó violentamente con los vientos dominantes de Saturno para producir los vientos observados de 500 km/h.

“No esperábamos encontrar una circulación tan violenta en la región de desarrollo de la tormenta, que era síntoma de una interacción particular entre la tormenta y la atmósfera del planeta”, comenta el autor principal, Enrique García, del ICE y la Fundació Observatori Esteve Duran.

Fuente de energía desconocida

Todavía resulta un misterio la fuente de energía de estas tormentas gigantes, situada posiblemente a unos 250 km por debajo del techo de nubes visibles desde el espacio, donde condensa el agua en Saturno.

A pesar de su enorme actividad, la tormenta no es capaz de modificar sustancialmente el régimen de vientos dominantes, que soplan permanentemente en la misma dirección que los paralelos terrestres, pero sí interaccionar violentamente con ellos.

El estudio de estos fenómenos permite conocer mejor los modelos meteorológicos y de comportamiento de la atmósfera terrestre en un medio ambiente muy diferente e imposible de simular en un laboratorio. Las tormentas de Saturno son un banco de pruebas de los mecanismos físicos que generan otros fenómenos meteorológicos en la Tierra.

FOED-ICE | SINC

viernes, 21 de junio de 2013

Los rápidos vientos de Venus se están acelerando

Los rápidos vientos de Venus se están acelerando 
El registro más detallado del movimiento de las nubes en la atmósfera de Venus obtenido por la nave de la ESA Venus Express ha revelado que los vientos del planeta se han ido acelerando poco a poco en los últimos seis años.

En Venus es famoso el fenómeno de la superrotación de la atmósfera, que gira en torno al planeta una vez cada cuatro días terrestres. Esta rapidez de la atmósfera contrasta enormemente con la lentitud de la rotación del planeta en sí mismo, el día venusiano, que equivale a 243 días terrestres.

Siguiendo el movimiento de detalles identificables en las nubes localizadas a unos 70 Km sobre la superficie del planeta, durante un periodo de diez años venusianos –seis años terrestres-, los científicos han logrado hallar un patrón en la velocidad de los vientos a largo plazo.

Cuando Venus Express llegó al planeta, en 2006, la velocidad media de los vientos a la altura de las nubes, a 50º de latitud a ambos lados del ecuador, eran de unos 300Km/h. El resultado de dos estudios independientes ha revelado que estos vientos, ya muy rápidos, se están acelerando, hasta alcanzar los 400Km/h durante el transcurso de la misión.

“Es un aumento enorme, en unos vientos ya muy rápidos. Nunca antes habíamos visto una variación tan grande en Venus, y aún no entendemos por qué ha ocurrido”, dice Igor Khatuntsev, del Instituto de Investigación Espacial de Moscú y autor principal de este trabajo, que se publicará en la revista Icarus.

Khatuntsev y su equipo determinaron la velocidad de los vientos midiendo el movimiento de detalles de las nubes: más de 45.000 de ellos fueron seguidos cuidadosamente a mano, y para otras 350.000 más se usó un programa de ordenador.

En un estudio complementario, un grupo japonés se basó en un método automático propio para seguir las nubes y derivar su movimiento. Sus resultados se publicarán en Journal of Geophysical Research.

Además de este aumento en la velocidad media de los vientos, ambos trabajos han revelado variaciones regulares asociadas a la hora local del día, a la altura del Sol sobre el horizonte y al periodo de rotación de Venus.

También han detectado otra oscilación regular que ocurre cada 4,8 días cerca del ecuador; se cree que tiene que ver con ondas atmosféricas a altitudes más bajas.

Pero esta investigación ha revelado también algunos detalles más difíciles de explicar.

“Nuestro análisis del movimiento de las nubes a latitudes bajas en el hemisferio sur ha mostrado que a lo largo de los seis años de duración del trabajo la velocidad de los vientos cambió en hasta 70Km/h en una escala de tiempo de 255 días terrestres -algo más de un año en Venus”, dice Toru Kouyama, del Instituto de Investigación en Tecnología de la Información, en Ibaraki, Japón.

Los dos equipos han observado también variaciones muy intensas en la velocidad media de los vientos entre órbitas consecutivas de Venus Express alrededor del planeta.

En algunos casos la velocidad del viento en latitudes bajas subió tanto que las nubes completaron una vuelta al planeta en 3,9 días, mientras que en otras ocasiones fueron necesarios 5,3 días.

Los científicos aún no pueden explicar estas variaciones, ni el aumento global más a largo plazo. Aunque hay evidencias claras de que las velocidad media global ha aumentado, hace falta investigar más para entender los patrones de circulación atmosférica que causan el fenómeno, y los cambios que se observan a escalas de tiempo más pequeñas en áreas localizadas”, dice Håkan Svedhem, Jefe Científico de V enus Express, de la ESA.

“La súperrotación de la atmósfera de Venus es uno de los grandes misterios sin resolver del Sistema Solar. Estos resultados le añaden aún más misterio, mientras Venus Express sigue sorprendiéndonos con sus observaciones de este planeta dinámico y cambiante”.

ESA

jueves, 20 de junio de 2013

Sorpresa alrededor de un agujero negro gigantesco

Sorpresa alrededor de un agujero negro gigantesco 
El Interferómetro del Very Large Telescope de ESO ha llevado a cabo las observaciones más detalladas hechas hasta el momento del polvo que rodea al gigantesco agujero negro del centro de una galaxia activa. En lugar de encontrar todo el brillante polvo rodeando al agujero negro en forma de toro (la forma geométrica de un rosco), tal y como era de esperar, los astrónomos han descubierto que gran parte del mismo se encuentra encima y debajo del toro. Estas observaciones muestran que el polvo está siendo repelido del agujero negro hacia afuera en forma de vientos fríos — un sorprendente descubrimiento que pone en jaque las actuales teorías y nos revela cómo evolucionan e interactúan con su entorno los agujeros negros supermasivos.

A lo largo de los últimos veinte años, los astrónomos han descubierto que casi todas las galaxias tienen un enorme agujero negro en su centro. Algunos de esos agujeros negros crecen atrayendo materia de su entorno y crean, durante el proceso, el objeto más energético del universo: los núcleos de galaxias activos (Active Galactic Nuclei, AGN). Las regiones centrales de estas brillantes centrales energéticas están rodeadas por un anillo en forma de rosco compuesto de polvo cósmico arrastrado del espacio circundante, algo similar a lo que ocurre cuando el agua forma un pequeño remolino alrededor del desagüe de un lavabo. Se creía que la mayor parte de la fuerte radiación infrarroja que provenía de los AGNs se originaba en esos roscos.

Pero nuevas observaciones de una galaxia activa cercana llamada NGC 3783, empleando las capacidades del Interferómetro Very Large Telescope (VLTI) instalado en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile, han dado una sorpresa a un equipo de astrónomos. Pese a que el polvo caliente — que tiene una temperatura de entre 700 y 1000 grados Celsius — se encuentra en un toro (tal y como esperaban), han descubierto grandes cantidades de polvo frío encima y debajo de este toro principal.

Tal y como explica el autor principal del artículo que presenta estos nuevos resultados, Sebastian Hönig (Universidad de California Santa Barbara, EE.UU, y Christian-Albrechts-Universität zu Kiel, Alemania), “Es la primera vez que hemos podido combinar observaciones detalladas en el infrarrojo medio del polvo frío (casi a temperatura ambiente) que rodea a un AGN, con observaciones de casi la misma precisión del polvo muy caliente. Es también la mayor colección de datos interferométricos en el infrarrojo sobre AGNs publicada hasta el momento”.

El polvo recientemente descubierto forma una corriente de viento frío que sale del agujero negro. Este viento debe jugar un importante papel en la compleja relación existente entre el agujero negro y su entorno. El agujero negro satisface su insaciable apetito alimentándose del material circundante, pero la intensa radiación que produce este proceso también parece estar eyectando material. Aún no está muy clara la forma en que estos dos procesos se alían para permitir que los agujeros negros supermasivos crezcan y evolucionen en el interior de las galaxias, pero la presencia de un viento polvoriento añade una nueva pieza a este puzle.

Con el fin de investigar las regiones centrales de NGC 3783, los astrónomos necesitaban utilizar las capacidades combinadas de los Telescopios Unitarios del VLT (Very Large Telescope) de ESO. Utilizándolos juntos, forman un interferómetro que puede obtener una resolución equivalente a la de un telescopio de 130 metros.

Otro miembro del equipo, Gerd Weigelt (Instituto Max-Planck de Radioastronomía, Bonn, Alemania), explica: “Combinando las capacidades únicas de los espejos del VLT con la interferometría somos capaces de recoger la suficiente cantidad de luz como para observar objetos débiles. Eso nos permite estudiar una región tan pequeña como la distancia que separa a nuestro Sol de su estrella más cercana, en una galaxia que se encuentra a decenas de millones de años luz. Actualmente, no hay otro sistema óptico o infrarrojo en el mundo capaz de emular estas capacidades”.

Estas nuevas observaciones pueden llevar a un cambio de paradigma en la comprensión de los AGN. Son evidencias directas de que el polvo está siendo eyectado por la fuerte radiación. Los modelos de distribución del polvo y los que muestran cómo crecen y evolucionan los agujeros negros supermasivos deberán tener en cuenta, a partir de ahora, estos nuevos efectos recién descubiertos.

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ESO

miércoles, 19 de junio de 2013

Ligeia Mare, un mar titánico

Ligeia Mare, un mar titánico 
La misión internacional Cassini nos muestra Ligeia Mare, la segunda masa de líquido de Titán, en esta imagen en falso color.

Ligeia Mare tiene una extensión de 420 x 350 kilómetros, y más de 3.000 km de costa. Está lleno de hidrocarburos líquidos, principalmente de etano y metano, y es uno de los múltiples mares y lagos que salpican la región del polo norte de Titán, la mayor luna de Saturno.

En esta imagen se pueden distinguir varios ríos que desembocan en el mar. Cassini todavía no ha observado olas en la superficie de Ligeia Mare; un gran número de científicos piensa que los vientos todavía no son lo suficientemente fuertes a estas latitudes como para levantar oleaje, pero se espera que se intensifiquen a medida que el hemisferio norte de Titán se acerque a su solsticio de verano, en el año 2017. Durante la aproximación de la sonda a Titán del pasado día 23 de mayo de 2013, los instrumentos de Cassini tomaron datos que permitirán medir con precisión la rugosidad de la superficie de Ligeia Mare.

Este mosaico es una composición de las imágenes tomadas por el Radar de Apertura Sintética de Cassini durante las sucesivas aproximaciones de la sonda a Titán entre febrero de 2006 y abril de 2007.

El Radar de Apertura Sintética (SAR) de Cassini funciona enviando pulsos hacia la superficie de Titán y analizando los ‘ecos’ que regresan al instrumento en función del tiempo y de la frecuencia, lo que le permite generar una imagen de la superficie.

La intensidad del eco recibido depende de la rugosidad, estructura y composición del terreno. Las superficies lisas, como la superficie de Ligeia Mare, reflejan la mayor parte de la energía en dirección opuesta al satélite y aparecen en tonos oscuros. En contraste, las superficies rugosas dispersan la señal y una fracción considerable logra regresar al satélite. En esta imagen en falso color, las superficies rugosas se muestran en tonos que van del amarillo al blanco. Como el radar funciona en una única frecuencia, las imágenes obtenidas con esta técnica no contienen información sobre el ‘color’ real de la superficie.

El radar permite observar a través de la densa atmósfera que oculta la superficie de Titán en las bandas del infrarrojo y de la luz visible.

ESA

lunes, 17 de junio de 2013

Tres centauros persiguen a Urano por el sistema solar

Tres centauros persiguen a Urano por el sistema solar 
Astrofísicos de la Universidad Complutense de Madrid han confirmado que Crántor, un gran asteroide de 70 km de diámetro, se mueve por una órbita similar a la de Urano y tarda lo mismo que este planeta en girar alrededor del Sol. Los investigadores han demostrado por primera vez que este y otros dos objetos del grupo de los centauros son coorbitales de Urano.

El astrónomo uruguayo Tabaré Gallardo sugirió en 2006 que los asteroides Crántor y 2000 SN331 completan su órbita alrededor del Sol en el mismo tiempo que Urano, unos 84 años terrestres. Ahora dos investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han confirmado que el primer caso es cierto.

“Las simulaciones que hemos efectuado en el Centro de Proceso de Datos de la UCM indican que 2000 SN331 no está en resonancia 1:1 con Urano, pero sí Crántor, lo que significa que completa una revolución alrededor del Sol exactamente en el mismo tiempo que ese planeta”, explica a SINC Carlos de la Fuente Marcos, uno de los autores.

Además, la órbita de Crántor presenta un semieje mayor muy parecido al de Urano, aunque varía su excentricidad e inclinación. Las trayectorias, datos y animaciones se publican en la revista Astronomy & Astrophysics.

“La órbita de este asteroide, de unos 70 km de diámetro, está controlada por la acción combinada del Sol y Urano pero es inestable debido a las perturbaciones del cercano Saturno”, comenta De la Fuente Marcos.

El investigador también informa de que han encontrado otro objeto, denominado 2010 EU65, que se mueve en una órbita similar a la de Crántor, “aunque mucho más estable debido a que su trayectoria es menos excéntrica”.

Además, los últimos datos de un tercer asteroide, 2011 QF99 –cuyo descubrimiento se ha hecho público hace pocas semanas– también indican que su órbita se ajusta a la de Urano.

Según el Minor Planets Center, la institución que regula la nomenclatura de asteroides y cometas, los tres objetos que ‘persiguen’ a Urano pertenecen al grupo de los centauros. Estos gélidos cuerpos bautizados con nombre mitológico orbitan el Sol entre Júpiter y Neptuno.

“Crántor, 2010 EU65 y 2011 QF99 son los primeros coorbitales de Urano documentados”, destaca De la Fuente Marcos, “aunque con movimientos o trayectorias distintas”.

Órbitas de herradura y de renacuajo

Desde el punto de vista de un observador rotando con Urano, tanto Crantor como 2010 EU65 se mueven en órbitas ‘de herradura’, ya que adquieren esa forma cuando se acercan y alejan del planeta. De hecho estos dos centauros experimentan encuentros cercanos con Urano de forma periódica.

Sin embargo, 2011 QF99 sigue una órbita más estable de tipo troyano o ‘de renacuajo’, lo que implica que se mueve 60 grados por delante de Urano. Este asteroide siempre permanece a una distancia relativamente grande del planeta.

Los científicos calculan que las órbitas de los tres objetos asociados a Urano pueden ser estables unos pocos millones de años. En términos astronómicos esto no es mucho. Con las simulaciones del Centro de Proceso de Datos, el mismo equipo ha identificado tres nuevos asteroides troyanos de Marte con orbitas estables de hasta 10.000 millones de años.

SINC

viernes, 14 de junio de 2013

Desvelan el misterio genético de la lepra

Desvelan el misterio genético de la lepra 
Un grupo internacional de investigadores ha reconstruido el genoma de Mycobacterium leprae, el patógeno responsable de la lepra, tanto en esqueletos de la Edad Media como en pacientes actuales, para analizar su evolución a lo largo de los siglos y explicar por qué al final de la época medieval la epidemia sufrió una brusca caída. El hallazgo ha sido publicado en la revista Science.

¿Por qué hubo una repentina caída en la incidencia de la lepra al final de la Edad Media? Para responder a esta pregunta, expertos de la Universidad de Tubinga en Alemania y la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) han liderado la reconstrucción de los genomas de cepas medievales del patógeno responsable de la enfermedad.

Las conclusiones, publicadas esta semana en la revista Science, arrojan luz sobre este periodo histórico al introducir nuevos métodos para la comprensión de las epidemias.

Para ello, el equipo de científicos restauró el genoma de una docena de bacterias de la lepra de esqueletos medievales y pacientes modernos y observó que todas las cepas de M. leprae comparten un ancestro común que existió hace 4.000 años. Esto coincide con la evidencia ósea más temprana de la enfermedad en el registro arqueológico, que data del año 2.000 a. C. en la India.

Los resultados son indiscutibles para los autores. Los genomas de las cepas medievales son casi el mismo que el de las cepas contemporáneas, y el modo de propagación no ha cambiado. De hecho, los investigadores descubrieron que una cepa medieval de Suecia y Reino Unido es casi idéntica a la que actualmente se encuentra en Oriente Medio.

"Si la explicación de la disminución de los casos de lepra no se encuentra en el patógeno, entonces debe ser en el huésped, es decir, en nosotros, así que ahí es donde tenemos que mirar", explica Stewart Cole, codirector del estudio y jefe del Instituto de Salud Global de la institución suiza.

Anteriores estudios indican que los humanos desarrollaron resistencia a la enfermedad, ya que las condiciones eran proclives a un proceso de selección natural: una muy alta prevalencia de lepra y el aislamiento social de las personas enfermas.

"En ciertas condiciones, las víctimas podían ser presionadas para no procrear", apunta Cole. "Además, otros trabajos han identificado las causas genéticas que hicieron a la mayoría de los europeos más resistentes que el resto de la población mundial, lo que también da crédito a esta hipótesis”, añade.

Hasta finales de la Edad Media, la lepra era frecuente en Europa. Casi una de cada 30 personas estaba infectada. Hoy en día, la enfermedad se encuentra en 91 países de todo el mundo con cerca de 200.000 nuevos casos de infección al año.

Patógeno resistente y bien conservado

Se trata de la primera vez que un equipo de investigadores reconstruyen un genoma antiguo sin una secuencia de referencia (de novo) debido a la extraordinaria preservación del ADN del patógeno medieval.

Según los autores, esta sorprendente conservación sugiere que “el ADN bacteriano antiguo para ciertas cepas podría sobrevivir potencialmente más allá del límite teórico de un millón de años sugerido para el ADN de vertebrados”.

SINC

jueves, 13 de junio de 2013

Trozos de hielo seco provocaron los surcos en las dunas de Marte

Trozos de hielo seco provocaron los surcos en las dunas de Marte 
Una investigación de la NASA concluye que trozos de dióxido de carbono congelado - hielo seco - pueden deslizarse por las dunas de arena marcianas sobre cojines de gas, al estilo de un hovercraft miniatura, arando surcos a su paso.

Los investigadores dedujeron que este proceso podría explicar una clase enigmática de cárcavas que se ven en las dunas de arena marcianas, examinando imágenes de Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) y con experimentos en las dunas de arena en Utah y California.

«Siempre he soñado con ir a Marte», dijo Serina Diniega, científica planetaria del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL) en Pasadena, California, y autora principal de un informe publicado en la revista Icarus. «Ahora sueño con deslizarme por una duna de arena marciana sobre una tabla de hielo seco».

Las ranuras de ladera en Marte, llamados surcos lineales, muestran un anchura relativamente constante - hasta un par de metros de diámetro - con los bancadas planteadas o diques a lo largo de los lados. A diferencia de las cárcavas causadas por caudales de agua en la Tierra y, posiblemente, en Marte, no tienen a su fin un frontal de escombros. En cambio, muchos tienen depósitos al final de la cuesta abajo.

«En los flujos de escombros, el agua arrastra sedimentos hacia abajo, y el material erosionado de la parte superior se lleva a la parte inferior y se deposita como un delantal con forma de abanico», dijo Diniega.

La investigadora añade que en los barrancos lineales, no se está transportando material. Se está forjando una ranura, empujando el material hacia los lados, como un arado.

Las imágenes del instrumento HiRISE a bordo del MRO muestran barrancos lineales cubiertos por escarcha de dióxido de carbono durante el invierno marciano. La ubicación de los barrancos en las dunas lineales es que pasan el invierno marciano cubierto por escarcha de dióxido de carbono. Los surcos se forman durante la primavera, tal y como los investigadores determinaron mediante la comparación de antes y después de las imágenes de las diferentes estaciones. Algunas de las imágenes incluso han capturado los objetos brillantes en los barrancos.

Los científicos teorizan que los objetos brillantes son trozos de hielo seco que se han separado de los puntos más altos en la ladera. De acuerdo con la nueva hipótesis, los pozos podrían resultar de que los bloques de hielo se sequen completamente sublimando el gas de dióxido de carbono después de que han dejado de moverse.

ABC.es

miércoles, 12 de junio de 2013

Un nuevo tipo de estrella variable

Un nuevo tipo de estrella variable 
Utilizando el telescopio suizo Euler de 1,2 metros, instalado en el Observatorio La Silla de ESO (en Chile) un equipo de astrónomos ha descubierto un nuevo tipo de estrella variable. El descubrimiento se basó en la detección de cambios muy pequeños en el brillo de las estrellas de un cúmulo. Las observaciones revelaron propiedades anteriormente desconocidas de esas estrellas que desafían las actuales teorías y abren nuevas interrogantes sobre el origen de las variaciones.

Los suizos son merecidamente conocidos por su destreza en la creación de piezas de tecnología extremadamente precisas. Ahora, un equipo suizo del Observatorio de Ginebra, ha alcanzado una impresionante precisión utilizando un telescopio relativamente pequeño de tan solo 1,2 metros de diámetro en un programa de observación que se ha prolongado durante muchos años. Han descubierto un nuevo tipo de estrella variable midiendo las variaciones en minutos del brillo estelar.

Los nuevos resultados se basan en medidas regulares del brillo de más de tres mil estrellas del cúmulo estelar abierto NGC 3766 durante un periodo de siete años. Revela cómo 36 de estas estrellas del cúmulo siguen un patrón inusual — tienen pequeñas variaciones regulares en su brillo que suponen un 0,1% de brillo normal de las estrellas. Estas variaciones tienen periodos de entre dos y 20 horas. Las estrellas son algo más calientes y brillantes que nuestro Sol, y de no ser por estas variaciones no se distinguirían de las demás estrellas de su tipo. Esta nueva clase de estrellas variables aún no ha sido bautizada.

Este nivel de precisión en la medida es dos veces mejor que el alcanzado por estudios comparables llevados a cabo por otros telescopios — y suficiente para revelar, por sí mismo y por primera vez, esas pequeñas variaciones.

“Hemos alcanzado este nivel de sensibilidad gracias a la alta calidad de las observaciones, combinada con un análisis cuidadoso de los datos”, afirma Nami Mowlavi, quien lidera el equipo de investigación, “pero también porque hemos desarrollado un extenso programa de observación que ha durado siete años. Probablemente no habría sido posible obtener tanto tiempo de observación en un telescopio de mayor tamaño”.

Se sabe que hay muchas estrellas variables o estrellas pulsantes, denominadas así porque su brillo aparente cambia con el tiempo. El modo en que cambia su brillo depende de las complejas propiedades de su interior. Este fenómeno ha permitido el desarrollo de toda una nueva rama de la astrofísica llamada asterosismología, en la que los astrónomos puede “escuchar” esas vibraciones estelares con el fin estudiar las propiedades físicas de las estrellas y llegar a saber más sobre cómo funciona su interior.

Para Sophie Saesen, miembro del equipo, “la simple existencia de este nuevo tipo de estrella variable es un reto para los astrofísicos. Los actuales modelos teóricos predicen que su brillo no debería variar periódicamente, por lo que nuestros esfuerzos se centran ahora en saber más sobre el comportamiento de este nuevo y extraño tipo de estrellas”.

Pese a que aún no se conoce la razón de su variabilidad, hay una clave que puede resultar reveladora: algunas de las estrellas parecen rotar muy rápido. Giran a velocidades que suponen más de la mitad de su velocidad crítica, que es el umbral en el que las estrellas se vuelven inestables y lanzan material al espacio.

“En esas condiciones, el rápido giro tendrá un importante impacto en las propiedades internas, pero aún no somos capaces de modelar adecuadamente sus variaciones”, explica Mowlavi, “esperamos que nuestro descubrimiento anime a los especialistas a estudiar el tema con la esperanza de comprender el origen de estas misteriosas variaciones”.

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ESO

martes, 11 de junio de 2013

La galaxia espiral del Molinete en ultravioleta

La galaxia espiral del Molinete en ultravioleta 
Este primer plano de la galaxia espiral del Molinete fue tomado por el telescopio espacial XMM-Newton de la ESA en la banda de la luz ultravioleta.

Esta galaxia, también conocida como M101, se encuentra a 21 millones de años luz de nuestro planeta en la constelación de la Osa Mayor. Tiene una extensión de 170.000 años luz - casi el doble que la Vía Láctea - y contiene al menos un billón de estrellas, de las que unos mil millones podrían ser similares a nuestro Sol.

Aunque la Galaxia del Molinete nos resulte más familiar en las longitudes de onda de la luz visible, en esta imagen la podemos contemplar en todo su esplendor en el ultravioleta. Las estrellas jóvenes y masivas emiten una intensa radiación ultravioleta que ilumina los brazos espirales de la galaxia, plagados de cúmulos de formación de estrellas.

Dado que las estrellas más grandes son también las que menos duran (unos pocos millones de años como máximo), el estudio de la radiación ultravioleta emitida por una galaxia así de remota es una buena forma de determinar su tasa de formación de estrellas - y queda claro que M101 presentaba una gran actividad.

Esta galaxia también ha sido testigo de la muerte de varias estrellas. Entre los años 1909 y 2011 se registraron cuatro explosiones de supernova en esta región.

La Galaxia del Molinete parece ligeramente asimétrica, con sus brazos muy apretados a un lado del bulbo central y más dispersos en el lado opuesto. Su peculiar silueta podría ser el resultado de la interacción gravitatoria con otras galaxias en un pasado remoto, que habrían apretado y estirado los brazos de M101 en nuevas direcciones.

Esta vista de M101 es una composición de las imágenes tomadas por el monitor óptico de XMM-Newton utilizando tres filtros diferentes: rojo, verde y azul.

ESA

domingo, 9 de junio de 2013

El Sistema Solar poco después de nacer

El Sistema Solar poco después de nacer 
Si existiera una máquina del tiempo que pudiera llevarnos a cualquier momento del pasado, quizás mucha gente escogería viajar a la era de los dinosaurios con la esperanza de encontrarse -mejor a distancia- con un espectacular Tiranosaurio rex. Sin embargo, muchos astrónomos elegirían una época aún más lejana en el tiempo, hace 4.500 millones de años, cuando se formó nuestro Sistema solar.

Como semejante ingenio no ha sido inventado, a los científicos no les queda más remedio que aprender sobre el nacimiento de nuestro Sol y sus planetas estudiando las estrellas jóvenes en nuestra galaxia. Un nuevo trabajo del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica (CfA) dado a conocer en la reunión de la Asociación Astronómica Americana, que se celebra estos días en Indianápolis, se ha fijado en TW Hydrae, una estrella en la constelación de Hidra a unos 190 años luz de distancia de la Tierra, para conocer qué le pasó al Sol cuando era todavía un «niño». Los científicos sugieren que el Astro rey era muy activo y enérgico en su infancia, creciendo a saltos mientras emitía explosiones de rayos-X.

TW Hydrae es una estrella naranja tipo K que pesa alrededor del 80% del peso de nuestro Sol. Tiene unos 10 millones de años y todavía está sumando gas del disco de material que la rodea. Ese mismo disco puede contener planetas recién nacidos.

Para crecer, la estrella «devora» el gas del disco. Sin embargo, el disco no se extiende todo el camino hasta la superficie de la estrella, por lo que la estrella no puede comer de él directamente. En cambio, el gas que cae queda canalizado a lo largo de líneas de campo magnético hasta los polos de la estrella.

El material que cae colisiona contra la estrella, creando una onda de choque y calentando la acreción de gas a temperaturas superiores a los 5 millones de grados Fahrenheit. El gas resplandece con rayos X de alta energía. A medida que continúa moviéndose hacia el interior, el gas se enfría y su resplandor se desplaza a longitudes de onda ópticas. Para estudiar el proceso, los científicos combinaron imágenes del Observatorio de rayos X Chandra de la NASA con las de telescopios ópticos terrestres.

«Mediante la recopilación de datos en múltiples longitudes de onda seguimos el gas hasta el fondo. Hemos rastreado todo el proceso de acreción por primera vez», afirma Nancy Brickhouse, del CfA.

ABC.es

sábado, 8 de junio de 2013

Solucionado el eterno misterio de la formación planetaria

Solucionado el eterno misterio de la formación planetaria 
Utilizando el nuevo conjunto de telescopios ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) un equipo de astrónomos ha conseguido obtener una imagen de la región que rodea a una joven estrella en la que las partículas de polvo pueden crecer por acumulación. Es la primera vez que este tipo de trampa de polvo ha sido modelada y observada claramente. Soluciona el eterno misterio sobre cómo las partículas de polvo en los discos crecen, alcanzando tamaños mayores, de manera que, finalmente, pueden formar cometas, planetas y otros cuerpos rocosos. Los resultados se han publicado en la revista Science el 7 de junio de 2013.

Los astrónomos saben que hay numerosos planetas alrededor de otras estrellas. Pero no terminan de comprender del todo cómo se forman y hay muchos aspectos de la formación de los cometas, planetas y otros cuerpos rocosos que siguen siendo un misterio. Sin embargo, utilizando el gran potencial de ALMA, se han llevado a cabo nuevas observaciones que ahora ofrecen respuestas a las grandes preguntas: ¿cómo pueden los diminutos granos de polvo del disco que rodea a estrellas jóvenes crecer y hacerse cada vez más grandes hasta, finalmente, convertirse en escombros, e incluso en rocas que bien pueden superar el metro de tamaño?

Los modelos informáticos sugieren que los granos de polvo crecen tras chocar y quedarse pegados. Sin embargo, cuando estos granos de mayor tamaño chocan de nuevo a grandes velocidades, por lo general se rompen en pedazos y vuelven a su situación anterior. Incluso cuando esto no ocurre, los modelos muestran que los granos de mayor tamaño se moverían rápidamente hacia el interior debido a la fricción entre el polvo y el gas y caerían sobre su estrella anfitriona, sin darles la oportunidad de seguir creciendo.

De algún modo, el polvo necesita un refugio seguro en el que las partículas puedan seguir crecienco hasta que sean lo suficientemente grades como para sobrevivir por sí solas. Ya se había propuesto antes la existencia de estas “trampas de polvo”, pero hasta el momento no había pruebas observacionales.

Nienke van der Marel (estudiante de doctorado de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, y autora principal del artículo), junto con sus colaboradores, utilizó ALMA para estudiar el disco en un sistema llamado Oph-IRS 48. Descubrieron que la estrella estaba circundada por un anillo de gas con un hueco central, probablemente creado por un planeta no visto o una estrella compañera. Observaciones anteriores realizadas con el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO ya habían mostrado que las pequeñas partículas de polvo también formaban una estructura de anillo similar. Pero la nueva visión de ALMA del lugar en el que se encontraron partículas de polvo mayores que un milímetro ¡era muy diferente!

“De entrada, la forma del polvo en la imagen fue una completa sorpresa”, afirma van der Marel. “En lugar del anillo que esperábamos ver, ¡descubrimos algo que claramente tenía forma de anacardo! Tuvimos que convencernos a nosotros mismos de que esa forma era real, pero la fuerte señal y la claridad de las observaciones de ALMA no dejaban lugar a dudas en cuanto a la estructura. Entonces nos dimos cuenta de lo que habíamos descubierto”.

Lo que se ha descubierto es una región en la que los granos de polvo de mayor tamaño han sido atrapados y han podido crecer mucho más al chocar y quedarse pegados. Era una trampa de polvo — justo lo que andaban buscando los teóricos.

Tal y como explica van der Marel: “Es probable que estemos observando una especie de factoría de cometas, ya que las condiciones son las adecuadas para que las partículas crezcan desde un tamaño milimétrico hasta un tamaño cometario. No es probable que el polvo forme planetas a esa distancia de la estrella. Pero en un futuro no muy lejano ALMA podrá observar esas trampas de polvo más cerca de la estrella anfitriona, en las que están en funcionamiento los mismos mecanismos. Este tipo de trampas de polvo sí serían la cuna de planetas recién nacidos”.

La trampa de polvo se forma a medida que partículas de polvo de mayor tamaño se mueven hacia regiones de mayor presión. Los modelos informáticos muestran que estas regiones de alta presión pueden originarse a partir de movimientos del gas situado al extremo de un agujero de gas — justo como el que se ha encontrado en este disco.

“La combinación de los trabajos de modelado junto con las observaciones de alta calidad de ALMA hacen de este un proyecto único”, afirma Cornelis Dullemond, del Instituto de Teoría Astrofísica, en Heidelberg (Alemania), experto en evolución del polvo y modelado de discos y miembro del equipo. “Cuando se llevaron a cabo estas observaciones estábamos trabajando en modelos que predecían exactamente este tipo de estructuras: una afortunada coincidencia”.

Las observaciones se llevaron a cabo cuando el conjunto ALMA aún estaba en construcción. Utilizaron los receptores de banda 9 de ALMA — unos dispositivos fabricados en Europa que permiten a ALMA crear las imágenes más nítidas que se han obtenido hasta el momento.

“Estas observaciones demuestran que ALMA es capaz de proporcionar ciencia revolucionaria, incluso con menos de la mitad de las antenas en uso”, afirma Ewine van Dishoeck, del Observatorio de Leiden, que ha sido uno de los principales colaboradores del proyecto ALMA durante más de 20 años. “El increíble salto, tanto en sensibilidad como en nitidez, de las imágenes obtenidas en la banda 9, nos ofrece la oportunidad de estudiar aspectos básicos de la formación planetaria de maneras que, sencillamente, antes no eran posibles”.

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ESO

viernes, 7 de junio de 2013

La atmósfera de Titán revela dos de sus misterios

La atmósfera de Titán revela dos de sus misterios 
Dos de los misterios que envuelven a Titán, la mayor luna del planeta Saturno, han sido resueltos de un solo golpe gracias a una investigación internacional liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La neblina que envuelve la superficie del astro, y que hasta ahora era de origen desconocido, procede del misterioso gas presente en las altas capas de su atmósfera, cuya composición también acaba de ser desvelada por la investigación.

La misión Cassini de la NASA y la ESA en la que participa el CSIC detectó el pasado marzo una misteriosa luminescencia, no conocida anteriormente. Su estudio ha revelado que es producida por hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs, de sus siglas en inglés).

Por su parte, la neblina es conocida desde hace más de 30 años, aunque su origen y composición continuaba siendo un misterio. El investigador del CSIC en el Instituto de Astrofísica de Andalucía Manuel López-Puertas, que ha liderado la investigación, cuenta: “Hace décadas se propuso que la capa de neblina de la baja atmósfera se generaba a partir de moléculas orgánicas complejas, y en 2007 se sugirió que estas moléculas podrían formarse en la atmósfera superior, varios cientos de kilómetros sobre su lugar de origen”. Su nuevo hallazgo confirma ambas hipótesis.

Los PAHs de Titán están presentes entre, al menos, los 900 kilómetros y los 1.250 kilómetros sobre la superficie del astro. López-Puertas explica que “estos compuestos absorben los fotones ultravioleta del Sol, que son muy energéticos, rápidamente redistribuyen esta energía a nivel interno que finalmente vuelve a ser emitida en el infrarrojo cercano, lo que produce una fuerte emisión con una concentración de partículas relativamente baja”. El gas fue, de hecho, descubierto a través de su manifestación en el infrarrojo cercano.

Mediante un modelo de redistribución de energía los investigadores han sido capaces de calcular que la atmósfera de Titán posee entre 20.000 y 30.000 PAHs por centímetro cúbico. Para el investigador del CSIC esta cifra resulta “sorprendentemente alta y aporta una evidencia clave de la composición y la procedencia de la neblina de Titán”.

CSIC

jueves, 6 de junio de 2013

El esqueleto completo de primate más primitivo

El esqueleto completo de primate más primitivo 
Al partir una roca en dos, ha aparecido en China el esqueleto completo de primate más primitivo descubierto hasta la fecha, con 55 millones de años. Perfectamente conservado, tiene un tamaño minúsculo y permitirá estudiar la separación de los actuales tarseros –pequeños primates de grandes ojos– y los simios modernos durante su evolución.

En la provincia china de Hubei, un equipo internacional de investigadores ha descubierto el fósil de Archicebus achilles, un pequeño primate de 55 millones de años. “Es el esqueleto de primate más viejo jamás encontrado”, explica a SINC Xijun Ni, investigador de la Academia China de Ciencias y uno de los autores del artículo que se publica hoy en Nature.

“Archicebus está muy cerca del antecesor de los antropoideos, un grupo que incluye a todos los monos y simios, incluyendo al chimpancé y al ser humano”, aclara Ni. “El fósil corrobora la idea de que la divergencia entre los antropoideos y otros primates es muy temprana, hace tan solo 55 millones de años”, continúa.

Este nuevo fósil permitirá estudiar un momento crucial en la evolución humana y primate, la divergencia que separó a los simios modernos y los humanos de los actuales tarseros, pequeños primates de enormes ojos.

Archicebus es un cruce “extraño”, según los científicos, con los pies de un mono pequeño; los brazos, piernas y dientes de un primate primitivo; y unos ojos sorprendentemente pequeños si los comparamos con los de un tarsero.

El esqueleto fue depositado en un lago hace 55 millones de años, durante el Eoceno. Archicebus se encontró dentro de una roca, al partirla, por lo que el fósil se compone de dos mitades simétricas.

El fósil tiene un tronco de 7 cm, una cola de 13 cm y pesa unos 20 gramos, unas dimensiones similares a las del primate vivo más pequeño, el lémur ratón pigmeo. Las minúsculas proporciones del animal convirtieron su estudio en un reto. “Utilizamos una técnica muy sofisticada de escaneo digital con rayos X en la Instalación Europea de Radiación Sincrotrón, en Grenoble (Francia), para escanear el ejemplar”, explica Ni.

“El pequeño tamaño del fósil, junto a su posición en el árbol evolutivo, apoya la idea de que los primeros primates eran minúsculos”, afirma Ni. Hasta ahora se pensaba que los primeros antropoideos eran del tamaño de los monos actuales.

Primate, pero no simio

El esqueleto de Archicebus es siete millones de años más viejo que el fósil de primate más antiguo conocido. “Esta es la primera vez que tenemos una muestra completa de un primate cercano a la divergencia entre tarseros y humanos”, afirma Ni.

Sobre la clasificación del fósil, Ni explica que “es un primate pero no un simio. Examinamos y comparamos 1.000 características para determinar su posición, y hemos concluido que los tarseros son los primates actuales más cercanos, aunque los monos no están mucho más lejos”.

SINC

martes, 4 de junio de 2013

El polo norte de Marte, coronado por una profunda capa de hielo

El polo norte de Marte, coronado por una profunda capa de hielo 
El polo norte de Marte está coronado por un montículo de hielo surcado por oscuras fosas espirales, tal y como muestra este nuevo mosaico de la misión Mars Express de la ESA.

El mosaico está formado por 57 imágenes independientes obtenidas con la Cámara Estéreo de Alta Resolución de Mars Express a lo largo de toda su misión, que ayer cumplió diez años en el espacio. La sonda europea tomó estas imágenes cuando se encontraba en el punto de su órbita más próximo al planeta, a tan sólo 300 kilómetros de altitud.

El casquete de hielo tiene unos 1.000 kilómetros de diámetro y, gracias al radar de Mars Express capaz de penetrar en el terreno, los científicos han podido determinar que las capas de agua congelada se extienden hasta una profundidad de unos 2 km. Las distintas capas son el resultado de la fusión estacional y posterior acumulación de hielo mezclado con polvo.

El depósito de agua congelada está recubierto por una fina capa de nieve carbónica, de unos pocos centímetros de espesor. Durante los veranos más cálidos, la mayor parte del dióxido de carbono se sublima y escapa a la atmósfera, dejando las capas de agua al descubierto.

Cada invierno el casquete acumula 1.5-2 metros de hielo seco, y puede alcanzar los 45º de latitud.

Se piensa que sus características fosas espirales, que recuerdan a un molinillo, son el resultado de los fuertes vientos que predominan en la región.

En la parte inferior izquierda del casquete se puede observar una sima de 318 kilómetros de longitud y 2 km de profundidad, conocida como Chasma Boreale. Este cañón es anterior a las fosas espirales, y se va haciendo más profundo a medida que los nuevos depósitos de hielo se acumulan a su alrededor.

ESA

La Tierra se encuentra en un brazo principal de la Vía Láctea

La Tierra se encuentra en un brazo principal de la Vía Láctea 
Una nueva investigación con la visión de radio ultra-nítida del 'Very Long Baseline Array (VLBA)' del Observatorio Nacional de Radio Astronomía, en Socorro, Nuevo México (Estados Unidos), indica que el brazo local de nuestra galaxia, que se pensaba que sólo era un pequeño espolón, en cambio, es mucho más parecido a los brazos principales adyacentes, y es probable que se trate de una sucursal significativa de uno de ellos.

"Nuestra nueva evidencia sugiere que el brazo local debe aparecer como una característica destacada de la Vía Láctea", dijo Alberto Sanna, del Instituto Max-Planck de Radio Astronomía. Estos hallazgos, publicados en 'The Astrophysical Journal', se presentan también en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana que se celebra en Indianápolis, Indiana, Estados Unidos.

Mientras que los astrónomos coinciden en que nuestra galaxia tiene una estructura en espiral, existen desacuerdos sobre el número de brazos que posee en sus lugares específicos. Los investigadores recurrieron al VLBA y su capacidad para hacer mediciones más precisas de la posición en el cielo, permitiéndoles utilizar una técnica que realiza mediciones concretas de distancia de forma inequívoca por simple trigonometría.

Mediante la observación de objetos cuando la Tierra está en los lados opuestos de su órbita alrededor del Sol, los astrónomos pueden medir el sutil cambio en la posición aparente del objeto en el cielo, en comparación con el fondo de los objetos más distantes. Este efecto se denomina paralaje y se puede demostrar mediante la colocación de un dedo cerca de la nariz y cerrando alternativamente cada ojo.

La capacidad del VLBA para medir con precisión cambios muy pequeños en la posición aparente permite a los científicos utilizar este método trigonométrico para determinar directamente distancias mucho más lejanas de la Tierra de lo que se podía antes.

Los astrónomos utilizaron este método para medir las distancias a las regiones de formación de estrellas en la Vía Láctea, donde las moléculas de agua y metanol están impulsando las ondas de radio de la misma manera que un láser estimula las ondas de luz. Estos objetos, llamados máser, son como faros de los radiotelescopios y las observaciones del VLBA, realizadas desde 2008 hasta 2012, produjeron mediciones precisas de distancia de los máser y permitieron a los científicos rastrear su movimiento a través del espacio.

Un resultado sorprendente fue una actualización del estado del brazo local en el que reside nuestro Sistema Solar. "Nos encontramos entre dos grandes brazos espirales de la galaxia, el brazo de Sagitario y el brazo de Perseo. El brazo de Sagitario está más cerca del centro galáctico y el brazo de Perseo está más en la galaxia. El brazo local se pensaba que era una estructura menor, un espolón entre los dos brazos más largos", según este experto.

"Con base en ambas distancias y los movimientos del espacio que medimos, nuestro brazo local no es un estímulo. Es una estructura importante, tal vez una rama del brazo de Perseo, o posiblemente un segmento de brazo independiente", dijo Sanna. Los científicos también presentaron nuevos detalles acerca de la distribución de la formación de estrellas en el brazo de Perseo, y cerca de la parte externa del brazo más lejano, que abarca una urdimbre de nuestra galaxia.

EUROPA PRESS

lunes, 3 de junio de 2013

El exoplaneta más ligero captado hasta el momento

El exoplaneta más ligero captado hasta el momento 
Utilizando el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO, un grupo de astrónomos ha obtenido una imagen de un objeto muy débil que se mueve cerca de una estrella brillante. Con una masa estimada de entre cuatro y cinco veces la masa de Júpiter, sería el planeta menos masivo que se haya observado hasta ahora de forma directa fuera del Sistema Solar. El descubrimiento es un importante aporte a nuestro conocimiento sobre la formación y evolución de sistemas planetarios.

Aunque ya se han detectado de forma indirecta cerca de mil exoplanetas — la mayor parte de ellos utilizando los métodos de velocidad radial o de tránsitos — y pese a que muchos candidatos esperan ser confirmados, solo una docena ha sido captada en imágenes directamente. Nueve años después de que el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO captara la primera imagen de un exoplaneta, el compañero planetario de la enana marrón 2M1207, el mismo equipo ha pillado in fraganti al que, probablemente, sea el objeto más ligero de su tipo visto hasta el momento.

“Obtener imágenes directas de planetas conlleva un reto tecnológico extremo que requiere de los más avanzados instrumentos, ya sean basados en tierra o en el espacio”, afirma Julien Rameau (Instituto de Planetología y de Astrofísica de Grenoble, Francia), primer autor del artículo que anuncia el descubrimiento. “Hasta ahora solo se han observado directamente unos pocos planetas, haciendo que cada uno de los descubrimientos se convierta en un importante hito en el camino para comprender qué es un planeta gigante y cómo se forma”.

En las nuevas observaciones, el supuesto planeta se ve como un punto débil, pero definido, cercano a la estrella HD 95086. Una observación posterior mostró que se movía lentamente junto con la estrella a través del cielo. Esto sugiere que el objeto, designado como HD 95086 b, orbita alrededor de esta estrella. Su brillo también indica que tiene una masa estimada de tan solo cuatro o cinco veces la masa de Júpiter.

El equipo utilizó el instrumento de óptica adaptativa NACO, instalado en uno de los Telescopios Unitarios de 8,2 metros del VLT de ESO. Este instrumento permite a los astrónomos eliminar la mayor parte de los efectos borrosos de la atmósfera, obteniendo imágenes muy nítidas. Las observaciones se llevaron a cabo utilizando el rango infrarrojo de la luz y una técnica denominada de imagen diferencial, que mejora el contraste entre el planeta y la deslumbrante estrella anfitriona.

El nuevo planeta descubierto orbita alrededor de la joven estrella HD 95086 a una distancia de unas 56 veces la distancia de la Tierra al Sol, dos veces la distancia entre el Sol y Neptuno. La propia estrella es un poco más masiva que el Sol y está rodeada por un disco de escombros. Estas propiedades permitieron a los astrónomos identificarlo como un candidato ideal para albergar jóvenes planetas masivos. El sistema completo se encuentra a unos 300 años luz de nosotros.

La juventud de esta estrella, de entre tan solo 10 y 17 millones de años, hace pensar a los astrónomos que este nuevo planeta se formó, probablemente, en el interior del disco de gas y polvo que rodea a la estrella. “Su ubicación actual genera preguntas sobre su proceso de formación. O bien creció por la acumulación de rocas que forman el núcleo sólido y luego, lentamente, acumuló gas del entorno para formar la pesada atmósfera, o bien inició su formación a partir de un cúmulo de gas generado por inestabilidades gravitatorias en el disco”, explica Anne-Marie Lagrange, miembro también del equipo. “Las interacciones entre el planeta y el disco o con otros planetas puede haber movido al planeta de su lugar de nacimiento”.

Otro miembro del equipo, Gaël Chauvin, añade “El brillo de las estrellas da a HD 95086 b una temperatura superficial estimada de unos 700 grados Celsius. Es lo suficientemente frío como para que en su atmósfera exista vapor de agua y, posiblemente, metano. Será un gran objeto de estudio para el futuro instrumento SPHERE, que se instalará en el VLT. Si existen, tal vez también pueda revelar la presencia de planetas interiores en el sistema”.

ESO

sábado, 1 de junio de 2013

Una nueva especie de pez marino que vivió en el Devónico

Una nueva especie de pez marino que vivió en el Devónico 
Investigadores de la Universidad de Valencia han analizado los restos fósiles de escamas y espinas encontrados en Teruel y sur de Zaragoza, hasta asegurar que pertenecen a una nueva especie de pez denominado Machaeracanthus goujeti que vivió durante el Devónico en esa zona de la península.

Un equipo de investigación, liderado por la Universidad de Valencia, describe en la revista Geodiversitas una nueva especie de acantodio (Acanthodii), unos peces primitivos que compartían características comunes con los tiburones (peces cartilaginosos) y con los peces óseos.

Los restos de escamas, espinas y huesos de la articulación escapular de este animal marino se hallaron en yacimientos del periodo Devónico (hace aproximadamente 408 millones de años) situados en Teruel y en el sur de Zaragoza, cuando en estas zonas había mar.

El trabajo, en el que también ha participado el Museo de Historia Natural de Berlín, incluye además el análisis de otros fósiles correspondientes a una columna fragmentada y a escamas aisladas del Devónico Inferior.

Estos restos, que procedían del norte de España (Palencia y Cordillera Cantábrica) y el oeste de Francia (localidad de Saint-Céneré), habían sido asignados originalmente a la especie Machaeracanthus sp.

“El hallazgo de esta nueva especie, que hemos denominado Machaeracanthus goujeti y que pertenece al grupo Acanthodii –del que se sabe muy poco–, amplía el conocimiento de la biodiversidad que hubo en la península hace unos 408 millones de años, cuando el mar ocupaba el actual territorio de Teruel”, explica a SINC Héctor Botella, profesor del área de paleontología en la Universidad de Valencia y autor principal del estudio.

Al grupo de peces acantodios se les conoce también por su aspecto como ‘tiburones espinosos’ y, por lo que se sabe hasta ahora, solo vivieron durante en el Paleozoico y alcanzaron su máxima diversidad en el Devónico.

Sin embargo, las espinas típicas del grupo Aconthodii tienen un crecimiento diferente al de las espinas encontradas, por lo que este género podría ser aún más parecido a los tiburones y estaría en etapas muy tempranas de la radiación de los vertebrados con mandíbulas articuladas (gnathostomados).

Un pez fósil de no más de un metro

La mayoría de los ejemplares encontrados por los investigadores son juveniles. A través de los restos fósiles, los investigadores estiman que aproximadamente las dimensiones que podrían haber tenido los peces más grandes de esta especie no alcanzarían el metro de largo.

“Esto solo es una estimación porque hay animales que pueden tener espinas grandes y ser pequeños, y viceversa”, indica, no obstante, Botella.

Por su parte, los fósiles hallados en los sedimentos de la Cordillera Ibérica pertenecerían seguramente a peces que nadaban próximos a la costa.

“Es decir, vivirían en un mar muy epicontinental –una masa de agua salada con una gran extensión pero con escasa profundidad–, por lo que es posible que esta zona fuera utilizada para la cría”, concluye. En sedimentos un poco más profundos se encontraron fósiles más grandes.

Los restos fósiles a partir de los cuales se ha realizado este estudio forman parte de los fondos del Museo Paleontológico de Zaragoza.

SINC

La mejor prueba de la existencia de un antiguo curso fluvial en Marte

La mejor prueba de la existencia de un antiguo curso fluvial en Marte 
Un equipo estadounidense publica en Science la mejor prueba facilitada hasta ahora de la existencia de un antiguo curso fluvial en Marte. Así lo confirma el descubrimiento de conglomerados –roca formada por una mezcla de piedras y arena– en los sedimentos del cráter marciano Gale, por donde se mueve actualmente el rover Curiosity. Incluso se han detectado guijarros redondeados parecidos a los de los ríos terrestres. Los datos los han facilitado dos instrumentos del rover: la cámara del mástil (Mastcam) y el espectrómetro CHEMCAM, que analiza las rocas marcianas mediante un láser.

Los científicos estiman que el río marciano en esta región debió de tener entre 0,3 y 90 cm de profundidad, con una velocidad del agua de entre 0,2 y 0,75 metros por segundo. El nuevo estudio parece confirmar lo que otros ya habían sugerido antes: que las condiciones en el pasado de Marte fueron mucho más cálidas y húmedas que las actuales.

Este hallazgo permite a los científicos reconstruir la historia climática del planeta. «Para poder mover y moldear estos cantos rodados, el agua debería de haber corrido entre diez centímetros y un metro de profundidad, circulando a una velocidad aproximada de 3,6 kilómetros por hora, más rápido que en los cauces habituales de muchos ríos», explica Morten Bo Madsen, líder del grupo de investigadores del Instituto Niels Bohr.

Es por eso que no se ha tratado de corrientes esporádicas que se evaporaran rápidamente, sino que el agua habría discurrido por dicho cauce durante periodos de tiempo prolongados. Probablemente, el planeta poseería una atmósfera más densa que la actual, con unas presiones superiores, pues en la actualidad la presión es cien veces menor que la terrestre.

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