sábado, 31 de agosto de 2013

El primer asteroide troyano de Urano

El primer asteroide troyano de Urano
Un equipo de astrónomos canadienses ha descubierto el primer troyano de Urano, un tipo de asteroide que comparte la órbita del planeta en determinadas posiciones. El estudio, que publica Science, desvela que esta clase de objetos son más frecuentes en los confines del sistema solar de lo que se pensaba.

Durante una búsqueda sistemática de objetos transneptunianos con el telescopio CFH en Hawaii (EEUU), un grupo de astrónomos canadienses y franceses detectaron hace unos meses un objeto moviéndose en las inmediaciones de Urano. Su nombre, 2011 QF99, de unos 60 km de ancho.

Ahora, el mismo equipo, liderado por el investigador Mike Alexandersen de la Universidad de la Columbia Británica, confirma en Science que se trata del primer troyano conocido de Urano. Los troyanos son asteroides que comparten la órbita de un planeta, ocupando posiciones estables en los denominados puntos de Lagrange.

“Es genial descubrir el primer ‘algo’ de lo que sea, pero en ciencia tiene poco valor científico decir ‘mira lo que encontramos’ si no se acompaña una investigación detrás, que en nuestro caso, es tratar de explicar el origen y las frecuencias de estos objetos coorbiales temporales”, explica Alexandersen a SINC.

Mediante simulaciones numéricas, los investigadores han podido construir un modelo para localizar de donde proceden objetos como 2011 QF99 y estimar la frecuencia y duración de sus episodios coorbitales con Urano y Neptuno.

Centauros y troyanos

El equipo ha encontrado que el 0,4% y el 2,8% de la población de los centauros –el conjunto de objetos que orbita alrededor del Sol entre Júpiter y Neptuno cruzando las órbitas de los gigantes gaseosos–, podrían resultar atrapados en las órbitas de Urano y Neptuno, respectivamente. “Y hemos calculado que alrededor del 0,1% de los centauros son temporalmente troyanos de Urano”, señala Alexandersen.

Los datos reflejan que, en contraste con los coorbitales recientemente descubiertos de estos dos planetas y que los acompañan solo durante unos pocos miles de años, el asteroide 2011 QF99 permanecerá como coorbital de Urano durante casi un millón de años.

Los investigadores consideran que este primer troyano del planeta forma parte de una población mayor a la esperada. "Sorprendentemente, nuestro modelo predice que en un momento dado el 3% de los objetos dispersos entre Júpiter y Neptuno deberían ser coorbitales de Urano o Neptuno", destaca el investigador.

Alexandersen también subraya como este tipo de estudio ayuda a comprender la evolución del sistema solar: “Según se vayan conociendo los objetos coorbitales temporales, su distribución orbital se puede utilizar para establecer límites en los modelos de la región transneptuniana (difícil de observar directamente por estar lejos), y comprender eso, a su vez, ayuda fijar los límites de los modelos del pasado de nuestro sistema solar.

SINC

jueves, 29 de agosto de 2013

Curiosity capta un eclipse solar marciano

Curiosity capta un eclipse solar marciano
La sonda de exploración de la NASA, Curiosity, ha captado imágenes de un eclipse solar desde Marte en el momento en que la mayor de las dos lunas del planeta, Phobos, orbitaba alrededor del planeta interponiéndose entre él y el Sol. Las imágenes captadas por la agencia espacial estadounidense son las más claras conseguidas nunca de un fenómeno de este tipo en el planeta rojo.

Durante el tiempo que ha durado el eclipse, poco más de 3 segundos, Phobos no ha llegado a cubrir la extensión del sol sino que ha formado un anillo de luz que da nombre a este tipo de eclipse anular, según informa la NASA.

"El fenómeno ha ocurrido cerca del mediodía en el lugar en que se encontraba el Curiosity, por lo que el satélite se encontraba en su punto más cercano a la sonda y parece más grande de lo habitual", según ha explicado el investigador de la Universidad A&M de Texas Mark Lemmon, que ha detallado que esto es "lo más parecido a un eclipse total que se puede ver desde el planeta".

El eclipse, que tuvo lugar el pasado 17 de agosto, sorprendió a los observadores al pasar varias millas más cercano al centro del sol de lo que los astrónomos habían pronosticado, por lo que, según Lemmon, "han aprendido algo".

EUROPA PRESS

miércoles, 28 de agosto de 2013

Detectan el gemelo solar más antiguo

Detectan el gemelo solar más antiguo
Un equipo internacional liderado por astrónomos brasileños ha utilizado el Very Large Telescope de ESO para identificar y estudiar el gemelo solar más antiguo conocido hasta ahora. Situado a 250 años luz de la Tierra, la estrella HIP 102152 se parece más al Sol que cualquier otro gemelo solar, con la excepción de tener casi cuatro mil millones de años más. Este primitivo pero prácticamente idéntico gemelo nos entrega una oportunidad sin precedentes para apreciar la forma en que el Sol se verá cuando envejezca. Asimismo, las nuevas observaciones proporcionan, por primera vez, un importante y claro nexo entre la edad de una estrella y su contenido de litio, y además sugieren que HIP 102152 podría albergar a planetas terrestres rocosos.

Los astrónomos han observado el Sol a través de telescopios por tan solo 400 años (una pequeña fracción de la edad del Sol, que tiene más de cuatro mil millones de años). Resulta extremadamente difícil estudiar la historia y futura evolución de nuestro astro, pero es posible si buscamos inusuales estrellas con las mismas características, pero en diferentes etapas de sus vidas. Un grupo de astrónomos acaba de detectar una estrella que, en esencia, es un gemelo idéntico de nuestro Sol, pero 4 mil millones de años mayor (como una versión real de ‘la paradoja de los gemelos’).

Jorge Meléndez (Universidad de São Paulo, Brasil), líder del equipo y coautor del nuevo trabajo, explica: "Durante décadas, los astrónomos han intentado buscar gemelos solares con el fin de conocer mejor nuestro Sol, el que es capaz de dar vida. Pero muy pocos han sido encontrados desde que se descubrió el primero en 1997. Ahora hemos obtenido, a través del VLT, espectros de calidad excepcional, los que nos permiten analizar a los gemelos solares con extrema precisión, para intentar responder a la pregunta sobre qué tan especial es nuestro Sol".

El equipo estudió dos gemelos solares, uno que, según se creía, era más joven que el Sol (18 Scorpii) y otro que se esperaba fuese mayor (HIP 102152). El espectrógrafo UVES, instalado en el Very Large Telescope (VLT) de ESO en el Observatorio Paranal, se utilizó para descomponer la luz proveniente de estas estrellas y poder así estudiar en gran detalle su composición química y otras propiedades.

Así descubrieron que HIP 102152, en la constelación de Capricornio (la Cabra Marina), es el gemelo solar más antiguo conocido hasta el momento. Se estima que posee unos 8.200 millones de años, en comparación con los 4.600 millones de años de nuestro propio Sol. Por otro lado, se confirmó que la estrella 18 Scorpii efectivamente era más joven que nuestro astro (con unos 2.900 millones de años de edad).

El estudio del antiguo gemelo solar HIP 102152 permitirá a los científicos predecir lo que podría ocurrir con nuestro Sol cuando alcance esa edad, de hecho ya se logró un importante descubrimiento. "Una de las interrogantes que queríamos abordar guarda relación con la composición del Sol", dice Meléndez. "Principalmente, ¿por qué su contenido de litio es tan sorprendetemente bajo?".

El litio, tercer elemento de la tabla periódica, se creó en el Big Bang junto con el hidrógeno y el helio. Durante años, los astrónomos se han preguntado por qué algunas estrellas parecen tener menos litio que otras. Con las nuevas observaciones de HIP 102152, han dado un gran paso hacia la solución de este misterio, al determinar una fuerte correlación entre la edad de una estrella como el Sol y su contenido de este elemento.

Actualmente nuestro Sol contiene sólo el 1% del litio original que poseía el material a partir del cual se formó. Estudios de gemelos solares más jóvenes han mostrado que estos hermanos menores contienen cantidades muy superiores del elemento, pero hasta ahora los científicos no habían podido demostrar una clara correlación entre la edad y el contenido de litio presente en una estrella.

TalaWanda Monroe (Universidad de São Paulo), autora principal del nuevo estudio, concluye: "Hemos descubierto que HIP 102152 posee muy bajos niveles de litio. Esto demuestra claramente, por primera vez, que los gemelos solares más antiguos efectivamente tienen menos litio que nuestro propio Sol o gemelos solares más jóvenes. Ahora podemos estar seguros de que las estrellas destruyen de alguna forma el litio que las compone a medida que envejecen".

Un giro final en la historia revela que HIP 102152 posee una composición química inusual, sutilmente diferente a la que posee la mayoría de los gemelos solares, pero similar a la del Sol. Ambos muestran una baja presencia de aquellos elementos que son abundantes en los meteoritos y en la Tierra. Este es un fuerte indicio de que HIP 102152 podría albergar planetas rocosos terrestres.

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ESO

martes, 27 de agosto de 2013

Herschel muestra la turbulenta región de formación de estrellas Orión A

Herschel muestra la turbulenta región de formación de estrellas Orión A
El observatorio espacial Herschel de la ESA nos muestra la turbulenta región de formación de estrellas Orión A, que rodea a la famosa nebulosa del mismo nombre.

La Nebulosa de Orión se encuentra a unos 1.500 años luz de la Tierra, en la ‘espada de Orión’ – justo debajo de las tres estrellas que forman el ‘cinturón’ de esta constelación.

En esta imagen, la nebulosa se corresponde con la región brillante del centro, iluminada por las estrellas del Cúmulo del Trapecio que se oculta en su núcleo.

Esta nube muestra una turbulenta actividad de formación de estrellas. La intensa radiación ultravioleta emitida por las estrellas recién nacidas arrastra el polvo y el gas de la nube en la que se gestaron, tallando las formas etéreas que podemos ver en esta imagen.

En las regiones donde el proceso de formación de estrellas es más intenso se pueden ver delicados tirabuzones alejándose de la nube principal, en contraste con los pilares de material más denso, que serán capaces de soportar la abrasadora radiación durante más tiempo.

Sobre la Nebulosa de Orión podemos ver un anillo formado por grandes brazos de polvo y gas, al final de una espina de material más frío que zigzaguea a través de toda la imagen.

En el interior de los filamentos rojos y amarillos se pueden distinguir varias fuentes puntuales; son protoestrellas, las semillas de nuevas estrellas que pronto se encenderán e inundarán la región con su intensa radiación.

Las regiones oscuras en la parte superior de la imagen y en la esquina inferior derecha parecen estar vacías, pero en realidad emiten una radiación mucho más débil que no se ha resaltado durante el procesado de la imagen.

Las ‘islas’ rojas en la esquina inferior derecha también son un efecto del procesado, ya que en realidad están conectadas a la nube principal por una emisión mucho más débil. Los ‘ojos’ brillantes en las dos islas de mayor tamaño indican que sus pilares ya han colapsado y están empezando a formar estrellas.

ESA

jueves, 22 de agosto de 2013

Medir la gravedad de las estrellas a partir de su titileo

Medir la gravedad de las estrellas a partir de su titileo
Las variaciones en el brillo de las estrellas sirven para conocer con un 25% de incertidumbre la gravedad de su superficie, según el análisis de los datos recogidos por el telescopio espacial Kepler que han llevado a cabo varias universidades estadounidenses.

Las variaciones en el brillo de las estrellas similares al Sol están impulsadas por muchos factores, incluida la granulación, que es una consecuencia de la convección de calor por debajo de la fotosfera –la superficie luminosa que la delimita–.

Como la granulación está relacionada con la gravedad en la superficie estelar, esta se podría medir observando las variaciones en el brillo de la estrella.

Con esta idea, y gracias a los datos del telescopio espacial Kepler de la NASA, investigadores de varios centros estadounidenses han logrado un método sencillo para determinar la gravedad superficial de las estrellas, una propiedad básica muy difícil de medir con precisión.

Un patrón del parpadeo de la estrella durante ocho horas sirve para determinar la gravedad de la superficie. Su procedimiento consigue una incertidumbre del 25% para estrellas enanas, similares al Sol.

“El 25% de incertidumbre está muy bien, ya que las otras técnicas que se utilizan normalmente tienen una incertidumbre mucho mayor, de hasta el 150%. Medir la gravedad de la superficie de una estrella es muy difícil y puede llevar horas o días de trabajo”, declara a SINC Fabienne Bastien, coautora del estudio que publica la revista Nature e investigadora de la Universidad Vanderbilt (EEUU).

Las técnicas asterosismologías pueden mejorar ese 25%, pero solo se aplican a un número muy reducido de estrellas.

“Con nuestro método, podemos medir la gravedad en la superficie de una estrella en pocos segundos –con unas pocas líneas de código informático– y en más de 50.000 estrellas, solo en el campo de acción del telescopio Kepler”, añade la científica.

La importancia de conocer la gravedad superficial de una estrella reside en que es lo único con lo que los científicos cuentan para determinar si es enana, como el Sol, o gigante y más evolucionada.

Exoplanetas

El nuevo método también ampliará el conocimiento sobre los exoplanetas, de los cuales no se pueden medir masas ni dimensiones directamente, sino a partir de la información sobre de las estrellas que orbitan.

“Al mejorar la medida de la gravedad en la superficie estelar, que a su vez nos da el tamaño y la masa de la estrella, sabremos los tamaños y masas de los planetas que la orbitan con mucha más precisión”, asegura Bastien.



SINC

martes, 20 de agosto de 2013

ALMA capta en detalle el dramático nacimiento de una estrella

ALMA capta en detalle el dramático nacimiento de una estrella
Usando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), astrónomos han logrado obtener un nítido primer plano de grandes emanaciones de material provenientes de una estrella de recién formada. Al observar el brillo producido por las moléculas de monóxido de carbono presentes en el objeto, conocido como Herbig-Haro 46/47, descubrieron que sus chorros poseían mayores niveles de energía de lo que se pensaba. Las nuevas y detalladas imágenes también develaron un chorro previamente desconocido, con una dirección totalmente distinta a la del resto.

El líder del equipo y autor principal del nuevo estudio, Héctor Arce (Universidad de Yale, EE.UU.), explica que "la gran sensibilidad de ALMA permite detectar características nunca antes vistas en este objeto, como esta rápida emanación. También parece ser un clásico ejemplo de un modelo simple en donde el flujo molecular es generado por un viento de gran ángulo de apertura proveniente de la joven estrella".

Las imágenes fueron captadas en tan sólo cinco horas dentro del tiempo de observación de ALMA (a pesar de que ALMA todavía estaba en construcción en aquel momento). Observaciones de calidad similar habrían tomado diez veces más con otros telescopios.

"El detalle logrado en las imágenes de Herbig Haro 46/47 es impresionante. Tal vez lo más impactante es que, en lo que respecta a este tipo de observaciones, todavía estamos en etapas iniciales. En el futuro, ALMA proporcionará imágenes de mejor calidad en una fracción del tiempo", añade Stuartt Corder (Observatorio ALMA, Chile), coautor del nuevo trabajo.

Diego Mardones (Universidad de Chile), otro de los colaboradores de la investigación, hace énfasis en el hecho de que "este sistema es muy similar a la mayoría de las estrellas remotas de baja masa durante su periodo de formación y nacimiento. Sin embargo, es también bastante inusual debido a que el flujo expelido impacta a la nube de manera directa en uno de los lados de la joven estrella y sale fuera de la nube por el otro. Esto lo hace ideal para estudiar el impacto de los vientos estelares sobre la nube madre a partir de la cual se forma la nueva estrella".

La nitidez y sensibilidad alcanzada por estas observaciones de ALMA también permitieron al equipo descubrir una inesperada emanación que al parecer proviene de un compañero de la incipiente estrella, el que posee una masa menor. Este flujo secundario se presenta en un ángulo prácticamente recto con respecto al objeto principal y parece cavar su propio agujero para salir de la nube que lo rodea.

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ESO

viernes, 16 de agosto de 2013

El subsuelo de Marte contiene suficiente agua como para cubrir todo el planeta

El subsuelo de Marte contiene suficiente agua como para cubrir todo el planeta
Marte oculta secretos que no podemos ver a simple vista, pero el radar de la sonda europea Mars Express nos permite estudiar lo que esconde a varios kilómetros bajo su superficie.

El radar de Mars Express emite pulsos de baja frecuencia hacia el planeta, y analiza el eco producido cuando rebotan contra cualquier tipo de superficie.

Si bien la mayoría de los pulsos se reflejan contra la superficie del planeta, algunos logran penetrar en el subsuelo hasta que se encuentran con las superficies que separan las capas de distintos materiales, como rocas, agua o hielo.

Al analizar la intensidad y la fase de los ecos que regresan al instrumento, Mars Express es capaz de determinar a qué profundidad se encuentran las distintas capas del subsuelo.

Esta imagen radar muestra un corte de 5.580 kilómetros de longitud a través de las tierras altas del sur de Marte, y fue creada poco después de que el instrumento MARSIS (Radar Avanzado para la Investigación de la Ionosfera y del Subsuelo de Marte) entrase en servicio en el año 2005.

En la parte derecha destaca la inmensa Hellas Planitia. Esta cuenca de 7 kilómetros de profundidad y 2.300 km de diámetro es uno de los mayores cráteres de impacto del Sistema Solar.

El pico brillante a la izquierda del centro de la imagen es el polo sur de Marte, y es aquí donde el radar demuestra todo su potencial, desvelando varias capas de polvo y hielo ocultas bajo el casquete de agua y dióxido de carbono congelados.

Estas formaciones, conocidas como los Depósitos Estratificados del Polo Sur, se extienden hasta una profundidad de 4 kilómetros. Se piensa que son el resultado de los distintos ciclos de cambio climático que sufrió Marte, que provocaron variaciones en la sedimentación del polvo y del hielo.

Gracias al radar de Mars Express, los científicos han calculado que estos depósitos estratificados contienen suficiente agua como para cubrir todo el planeta con una capa líquida de 11 metros de profundidad.

ESA

martes, 13 de agosto de 2013

El Sol invierte su campo magnético

El Sol invierte su campo magnético
En los próximos tres a cuatro meses el campo magnético del Sol, en el que se bañan la Tierra y todos los planetas del Sistema Solar, completará una inversión de polaridad, un proceso que ocurre cada once años, ha informado la agencia espacial estadounidense NASA. «Este cambio tendrá repercusiones en todo el Sistema Solar», ha dicho el físico solar Todd Hoeksema, de la Universidad de Stanford, en California, en declaraciones para la NASA.

La inversión de polaridad -el norte pasará al sur y viceversa- ocurre en la culminación de cada ciclo solar, cuando el magnetismo interno del Sol se reorganiza. Durante esa fase, que los físicos denominan Máximo Solar, las erupciones de energía pueden incrementar los rayos cósmicos y ultravioletas que llegan a la Tierra, y esto puede interferir las comunicaciones por radio y afectar a la temperatura del planeta.

Hoeksema es director del observatorio Solar Wilcox, de Stanford, uno de los pocos del mundo que estudian los campos magnéticos del Sol y han observado este fenómeno desde 1976, un período en el cual han registrado tres inversiones.

Phil Scherrer, otro físico solar de Stanford, ha señalado que lo que ocurre es que «los campos magnéticos polares del Sol se debilitan, quedan en cero, y luego emergen nuevamente con la polaridad opuesta. Es una parte normal del ciclo solar».

La influencia magnética solar, conocida como heliosfera, se extiende a miles de millones de kilómetros más allá de Plutón, y aún la captan las sondas Voyager, lanzadas en 1977 y que ahora rondan el umbral del espacio interestelar.

EFE

sábado, 10 de agosto de 2013

Las bolas de fuego Perseidas

Las bolas de fuego Perseidas
En astronomía, hay pocas cosas que se comparan con un brillante meteoro surcando la titilante bóveda celeste de una noche sin luna. El inesperado destello luminoso añade una pizca de magia a una caminata normal bajo las estrellas. Una nueva investigación realizada por la NASA acaba de identificar la más mágica de todas las noches. "Hemos descubierto que hay una lluvia de meteoros que produce más bolas de fuego que cualquier otra", explica Bill Cooke, quien trabaja para la Oficina de Medio Ambiente de Meteoroides, de la NASA. "Es la lluvia de meteoros Perseidas, la cual alcanzará su máximo entre el 12 y el 13 de agosto".

Empleando una red de cámaras distribuidas en el sur de Estados Unidos, el equipo de Cooke ha estado rastreando la actividad de las bolas de fuego desde el año 2008 y ha acumulado una base de datos que contiene cientos de eventos para analizar. Los datos indican que las Perseidas son las "campeonas de todas las bolas de fuego" entre las lluvias de meteoros anuales.

Una bola de fuego es un meteoro muy brillante, al menos tan brillante como los planetas Júpiter o Venus. Se les puede ver durante cualquier noche, conforme meteoroides aislados entran a la atmósfera de la Tierra. No es inusual ver alguna bola de fuego a intervalos de algunas horas. Sin embargo, las bolas de fuego se vuelven más numerosas cuando la Tierra pasa a través de la corriente de residuos de un cometa. Esto es lo que ocurrirá en agosto.

La lluvia de meteoros Perseidas proviene del cometa Swift–Tuttle. Cada año, de principios a mediados de agosto, la Tierra atraviesa una nube de polvo que el cometa deja atrás al acercarse al Sol. Cuando los meteoroides Perseidas golpean nuestra atmósfera a 212.000 kilómetros por hora (132.000 millas por hora), producen un espectáculo de luces anual que está entre los favoritos de los observadores del cielo nocturno.

Cooke cree que las Perseidas producen muchas bolas de fuego debido al tamaño del cometa que les da origen.

"El cometa Swift–Tuttle tiene un núcleo gigantesco, de unos 26 kilómetros de diámetro", comenta Cooke. "La mayoría de los demás cometas son mucho más pequeños, con núcleos que apenas llegan a unos kilómetros de tamaño. Como resultado, el cometa Swift–Tuttle produce una gran cantidad de meteoroides, muchos de los cuales son lo suficientemente grandes como para producir bolas de fuego".

Cooke recomienda estar alerta las noches del 12 y del 13 de agosto, entre las 10:30 de la noche y las 4:30 de la madrugada, hora local. Antes de la media noche, la tasa de meteoros será un poco baja, y luego se irá incrementando conforme progrese la noche, alcanzando así su máximo antes del amanecer, cuando la constelación Perseo se encuentre alta en el cielo.

Por cada bola de fuego que emane de Perseo, habrá docenas de meteoros normales.

"Trate de alejarse de las luces de la ciudad", recomienda Cooke. "Aunque las bolas de fuego pueden verse desde zonas urbanas, las mucho más numerosas, aunque débiles, Perseidas solo serán visibles desde el campo".

En total, la tasa de meteoros Perseidas en cielos oscuros podría alcanzar los 100 meteoros por hora.



Ciencia@NASA

jueves, 8 de agosto de 2013

Una fascinante región de formación de estrellas en la Gran Nube de Magallanes

Una fascinante región de formación de estrellas en la Gran Nube de Magallanes
El telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO ha obtenido imágenes de una fascinante región de formación de estrellas en la Gran Nube de Magallanes — una de las galaxias satélite de la Vía Láctea. Esta precisa imagen revela dos peculiares y brillantes nubes de gas: la rojiza NGC 2014 y su vecina azulada NGC 2020. Pese a que son muy diferentes, ambas fueron esculpidas por potentes vientos estelares procedentes de estrellas recién nacidas extremadamente calientes que también irradian el gas, provocando que brille de forma intensa.

Esta imagen fue tomada por el Very Large Telescope (VLT) de ESO, instalado en el Observatorio Paranal, en Chile — el mejor lugar del hemisferio sur para la observación astronómica. Pero incluso sin la ayuda de los telescopios como el VLT, si echamos un vistazo hacia la constelación austral de Dorado (El Pez Espada o el Delfín) en una noche limpia y oscura, podremos distinguir una mancha borrosa que, a primera vista, parece ser tan solo una nube de la atmósfera de la Tierra.

Al menos esa debió ser la primera impresión del explorador Fernando de Magallanes durante su famoso viaje al hemisferio sur en 1519. Pese a que falleció en Filipinas antes de terminar su viaje, de regreso a Europa su tripulación dio a conocer la existencia de esa nube y de su hermana pequeña y, en su honor, las pequeñas galaxias fueron bautizadas más tarde con el nombre de Magallanes. Sin embargo, ya antes habían sido observadas tanto por exploradores como por observadores europeos en el hemisferio sur, pese a que nunca se informó de ello.

La Gran Nube de Magallanes (Large Magellanic Cloud, LMC) produce nuevas estrellas de manera activa. Algunas de sus regiones de formación estelar como, por ejemplo, la famosa Nebulosa de la Tarántula, pueden verse incluso a simple vista. Sin embargo, hay otras regiones más pequeñas — y no por ello menos interesantes — que los telescopios pueden mostrarnos con un alto nivel de detalle. Esta nueva imagen del VLT explora a una extraña pareja incompatible: NGC 2014 y NGC 2020.

La nube teñida de rosa de la derecha, NGC 2014, es una resplandeciente nube compuesta casi en su totalidad por hidrógeno. Contiene un cúmulo de estrella jóvenes calientes. La fuerte radiación que emana de esas nuevas estrellas arranca electrones de los átomos del gas del entorno, ionizándolo y produciendo un característico brillo rojo.

Además de esta fuerte radiación, las estrellas jóvenes masivas también producen potentes vientos estelares que al final hacen que el gas del entorno se disperse. A la izquierda del cúmulo principal hay una brillante estrella muy caliente que parece haber comenzado este proceso, creando una cavidad que aparece rodeada por una estructura en forma de burbuja llamada NGC 2020. El distintivo color azulado de este objeto, bastante misterioso, tiene de nuevo su origen en la radiación emitida por la estrella caliente — esta vez por ionización del oxígeno en lugar de hidrógeno.

La impresionante diferencia de color entre NGC 2014 y NGC 2020 es el resultado tanto de la diferencia en la composición química del gas del entorno como de la temperatura de las estrellas que hacen que estas nubes brillen. También tienen su influencia las distancias entre las estrellas y las respectivas nubes de gas.

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ESO

miércoles, 7 de agosto de 2013

Puesta de sol en Mordor: Está naciendo una estrella

Puesta de sol en Mordor: Está naciendo una estrella
Que no te asuste el título; la luz casi mística que emerge de estas tenebrosas nubes es resultado del proceso de formación de una nueva estrella. En esta imagen podemos ver la densa nube LDN 43 – un enorme cúmulo de gas, polvo y hielo situado a 520 años luz de la Tierra en la constelación de Ofiuco, el Portador de la Serpiente.

Las estrellas se forman a partir del polvo y del gas cósmico que flota libremente por el espacio, y que se empieza a agregar debido a su atracción gravitatoria. En esta imagen, se pueden apreciar los reflejos de la luz emitida por la estrella en formación, RNO 91, sobre los penachos de la nube que la envuelve. Esta estrella se encuentra en la fase previa a la secuencia principal, lo que significa que todavía no ha empezado a quemar hidrógeno en su núcleo.

La energía que la hace brillar proviene de la contracción gravitatoria. La estrella se está comprimiendo bajo su propio peso, y en cuanto alcance una cierta masa crítica, el hidrógeno, su principal componente, comenzará a fusionarse liberando una gran cantidad de energía. En ese momento se podrá considerar a RNO 91 una estrella adulta.

No obstante, esta estrella adolescente ya es lo suficientemente brillante como para poder ser observada, y emite potentes vientos estelares en las bandas de radio y de los rayos X.

RNO 91 es una estrella variable con la mitad de masa que nuestro Sol. Los astrónomos han detectado un disco de polvo y hielo a su alrededor, con un radio 1700 veces superior a la distancia entre la Tierra y el Sol. Se piensa que este disco podría albergar embriones planetarios, y que podría terminar formando un sistema planetario.

ESA

martes, 6 de agosto de 2013

El primer planeta con menos masa detectado

El primer planeta con menos masa detectado
Con los datos facilitados por la tecnología infrarroja del Telescopio Subaru en Hawaii (EE UU), un equipo internacional de astrónomos ha captado una imagen de un planeta gigante alrededor de la estrella GJ 504. Cuatro veces la masa de Júpiter y similar en su tamaño, el nuevo mundo, apodado GJ 504b, es el primer planeta con menos masa detectado alrededor de una estrella como el Sol usando técnicas directas de imagen.

“Si pudiéramos viajar a este gigante planeta, veríamos un mundo que todavía está brillando por el calor de su formación con un color que recuerda a una flor de cerezo, un magenta apagado”, afirma Michael McElwain, miembro del equipo del descubrimiento de la Goddard Space Flight Center de la NASA en Greenbelt (Maryland). “Nuestra cámara infrarroja más próxima revela que su color es mucho más azulado que el de otros planetas avistados, por lo que puede ser indicativo de que su atmósfera tiene pocas nubes”.

De acuerdo con la imagen de mayor aceptación, llamada 'modelo de acreción del núcleo', los planetas similares a Júpiter tienen su inicio en el gas del disco de escombros que rodea a una estrella joven. Un núcleo producido por colisiones entre asteroides y cometas proporciona una semilla, y cuando este núcleo alcanza una masa suficiente, su fuerza de gravedad atrae rápidamente de gas desde el disco para formar el planeta.

Si bien este modelo funciona bien para los planetas de órbitas similares a la de Neptuno, alrededor de 30 veces la distancia media entre la Tierra y el Sol, es más problemático para los mundos situados más lejos de sus estrellas, como, por ejemplo, GJ 504b.

"Este es uno de los planetas más difíciles de explicar en un marco tradicional de formación de planetas", ha explicó otro de los autores del trabajo, Markus Janson. "Su descubrimiento implica que tenemos que considerar seriamente las teorías de formación alternativas, o tal vez volver a evaluar algunos de los supuestos básicos de la teoría de acreción del núcleo", ha añadido.

En cuanto a la técnica utilizada, los expertos han indicado que la imagen directa es probablemente la técnica más importante para la observación de planetas alrededor de otras estrellas y también la más difícil. "Proporciona información acerca del planeta, la luminosidad, la temperatura, la atmósfera y la órbita", ha indicado el astrónomo Masayuki Kusuhara, que ha apuntado que el handicap está en que "los planetas que son tan débiles y están tan cerca de sus estrellas madre son difíciles de ver".

El Observatorio Astronómico de Mallorca descubre una potente supernova

El Observatorio Astronómico de Mallorca descubre una potente supernova
Miembros del Observatorio Astronómico de Mallorca (OAM) han descubierto una supernova en una galaxia lejana, situada a 575 millones de años luz. El hallazgo ha sido confirmado por investigadores de la Universidad de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT).

La supernova SN 2013dv ha sido detectada por el programa robótico de búsqueda de supernovas del Observatorio de Mallorca en una galaxia distante, en dirección a la constelación de Hércules, situada a 575 millones de años luz alejándose a 11.500 km/s.

Inmediatamente, investigadores de la Universidad de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), confirmaron el descubrimiento y naturaleza de la supernova, utilizando un gran telescopio norteamericano combinado con un espectrógrafo de alta resolución.

El descubrimiento ha sido anunciado por la Unión Astronómica Internacional (IAU) en una circular del Central Bureau for Astronomical Telegrams (CBAT), firmada por su director, Daniel W.E. Green, del Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de la Universidad de Harvard en Cambridge (Massachusetts, EE UU).

Las supernovas son los objetos estelares que explosionan con más energía y mayor incremento de brillo en el universo, alcanzando en poco tiempo el brillo de 6 mil millones de estrellas juntas, llegando a igualar el brillo del núcleo de su propia galaxia. Las estrellas de gran masa (a partir de 6 veces la del Sol) acaban su fase final como supernovas, eyectando sus capas exteriores a velocidades de hasta 1.500 km por segundo.

La mayoría de las supernovas descubiertas por el Observatorio Astronómico de Mallorca (OAM) son del tipo Ia y II, y como en el caso de la supernova SN 2013dv, de tipo Ia, son esenciales para determinar con exactitud la velocidad de expansión del universo.

El equipo del Supernova Search Program del OAM, ha reutilizado la gran base de datos con miles de imágenes del programa de búsqueda de asteroides robotizado, comparándolas de forma automática con docenas de miles de galaxias registradas en otras imágenes de observatorios de EE UU, como el Digital Sky Survey o los de la NASA.

Los algoritmos desarrollados por el OAM para la autodetección de supernovas extragalácticas son similares a los utilizados para la vigilancia del medio ambiente espacial de asteroides y satélites artificiales. El hallazgo se suma a otros descubrimientos astronómicos del OAM, que suman miles de asteroides, cometas, estrellas variables, novas y supernovas extragalácticas.

OAM | SINC

sábado, 3 de agosto de 2013

Archaeopteryx no tenía cerebro de pájaro

Archaeopteryx no tenía cerebro de pájaro
El Archaeopteryx es un ave que vivió en el Jurásico superior. Hasta ahora se pensaba que su cerebro estaría a medio camino entre el pequeño de los reptiles y el ‘hiperinflado’ de las aves. Sin embargo, puede que su cerebro estuviera más próximo al de los dinosaurios con plumas, incluso al de aquellos menos emparentados con las aves, tal y como afirma un estudio publicado por la revista Nature.

Al comparar el cerebro de este animal con el de aves modernas y el de dinosaurios no avianos, los investigadores descubrieron que el cerebro de Archaeopteryx es similar o incluso más pequeño que el de otros dinosaurios emplumados. El hallazgo apoya la idea de que los parientes más tempranos de las aves, como Archaeopteryx, no eran los únicos dinosaurios con plumas capaces de volar.

Pero los científicos están encontrando cada vez más que las características que antes se consideraban exclusivas de las aves modernas, como las plumas y la presencia de brazos oscilantes, ahora se sabe que han aparecido por primera vez en los dinosaurios no aviares. El nuevo estudio proporciona más evidencia para añadir a la lista de la hiperinflación del cerebro. Los investigadores utilizaron escáneres de TC en las universidades de Texas, Ohio y Stony Brook y el Museo para estudiar los neurocráneos de más de dos docenas de especímenes, incluidas las aves modernas, 'Archaeopteryx', y los dinosaurios no aviares estrechamente relacionados, como los tiranosaurios.

Los científicos crearon reconstrucciones en 3D de los interiores de los cráneos. Además de calcular el volumen total del cerebro digital, el equipo de investigación también determinó el tamaño de las principales regiones anatómicas de cada cerebro, incluyendo los bulbos olfativos, el cerebro, los lóbulos ópticos, el cerebelo y el tallo cerebral.

Si además tenemos en cuenta cómo las diferentes regiones del cerebro cambian en relación a otras, podemos comprender mejor los factores que impulsaron la evolución del cerebro, así como cuáles son los mecanismos de desarrollo que facilitaron esos cambios. Los investigadores encontraron que, en términos de medidas volumétricas, «Archaeopteryx» no está en una posición única en la transición entre los dinosaurios no aviares y las aves modernas.

Otros dinosaurios no aviares, incluyendo «ovirraptorosaurianos» y «troodontidae» como las aves, en realidad tenían cerebros más grandes en relación al tamaño del cuerpo que «Archaeopteryx». Si «Archaeopteryx» tenía un cerebro listo para volar, lo que es casi seguro dada su morfología, a continuación, lo hicieron por lo menos algunos otros dinosaurios no aviares.

jueves, 1 de agosto de 2013

Saturno abre y cierra las ‘fuentes’ de Encélado

Saturno abre y cierra las ‘fuentes’ de Encélado
Los gigantescos chorros de vapor de agua y hielo que arroja la luna Encélado, especialmente en su polo sur, varían según lo hacen las fuerzas mareales que actúan al girar alrededor de Saturno. Las imágenes facilitadas por la sonda Cassini muestran que estas emisiones son cuatro veces más brillantes cuando la luna orbita más lejos de la fuerza de gravedad de Saturno.

"Los chorros o jets de Encélado aparentemente funcionan como una boquilla ajustable de una manguera de jardín", dice Matt Hedman, investigador de la Universidad de Cornell (EE UU) y autor principal de un estudio que publica Nature esta semana.

“La boquilla está casi cerrada cuando Encélado está más cerca de Saturno y se abre más cuando se sitúa más lejos –añade–. Creemos que esto tiene que ver con la forma en que Saturno aprieta y libera a la luna con su gravedad”.

Así lo muestran las imágenes facilitadas por la sonda Cassini de la NASA, que confirman las predicciones de los modelos sobre los efectos de las fuerzas mareales sobre la actividad geológica en Encélado. En concreto, sobre las emisiones de vapor de agua y partículas de hielo que surgen de unas fisuras bautizadas como ‘rayas de tigre’.

Las fotografías revelan que los chorros o ‘plumas’ que se emiten desde el polo sur de Encélado son cuatro veces más brillantes cuando la luna está más lejos del planeta que cuando está más cerca. Es decir, las ‘fuentes’ se abren cuando actúa menos la gravedad de Saturno.

Océanos bajos la superficie helada

Los picos de actividad de las emisiones varían de forma predecible, un hallazgo que también proporciona nuevas evidencias sobre la existencia de depósitos de agua líquida, o incluso océanos, bajo la superficie helada de Encélado.

"La forma en que los jets responden a las fuerzas cambiantes que actúan sobre Encélado sugiere que tienen su origen en una gran masa de agua líquida", señala Christophe Sotin, otro de los autores y miembro del equipo Cassini en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.

"El agua líquida es la clave para el desarrollo de la vida en la Tierra, así que estos descubrimientos 'abren el apetito' para conocer si la vida existirá en todas aquellas partes donde hay agua", plantea el investigador.

SINC

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