domingo, 29 de septiembre de 2013

Io mantiene una intensa actividad volcánica que la cubre de lava

Io mantiene una intensa actividad volcánica que la cubre de lava
Activos volcanes, lagos de lava y llanuras de sulfuro... Esa es Io, una de las lunas de Júpiter, uno de los territorios volcánicos más asombrosos del Sistema Solar. Parece la descripción de un infierno, pero resulta que, según un equipo de investigadores estadounidenses, el aspecto de la Tierra hace 4.000 millones de años era bastante parecido.

Descubierta en enero de 1610 por Galileo, Io no ha dejado de ser observada, primero por telescopios terrestres y más tarde por las sondas Voyager y Galileo en órbita, que realizaron diferentes sobrevuelos. El pasado año, un equipo de la Universidad Estatal de Arizona (EE.UU.) realizó el primera mapa geológico de la luna, mostrando un mundo cuyas relaciones gravitacionales con Júpiter y sus lunas hermanas Europa y Ganímedes provocan una flexión masiva y rápida de su superficie rocosa. En consecuencia, dentro de Io se genera un calor inmenso, que se alivia con el vulcanismo de superficie, dando como resultado 25 veces más actividad volcánica de la que se produce en la Tierra.

En efecto, Io es el objeto con más actividad volcánica en el Sistema Solar. Sus intensas erupciones cubren su superficie entera con un capa de casi 1 centímetro de lava cada año. Y según han explicado los expertos, la Tierra habría pasado por una fase similar en su juventud, antes de que se enfriara lo suficiente para que la tectónica de placas se pusiera en marcha.

La Tierra se formó por la fusión de muchos pequeños «planetesimales» rocosos hace unos 4.500 millones de años. Estas colisiones generan una gran cantidad de calor, al igual que la posterior separación del núcleo metálico de la Tierra y de la desintegración de elementos radiactivos. Como resultado, la antigua Tierra albergaba mucho más calor en su interior que hoy, quizás entre cinco y diez veces más.

Por ello, los autores de este trabajo, que ha sido publicado en la revista Nature, creen que la Tierra primitiva pudo haber funcionado como Io, donde el calor fluye a la superficie a través de «tuberías» volcánicas en grandes cantidades.

Si esto no fuera así, la principal alternativa al modelo de tubo de calor es una versión mejorada de la tectónica de placas, en la que enormes placas de la litosfera de la Tierra (la placa sólida de la superficie del planeta) se movían más rápido y transportaban más calor que actualmente. A pesar de ello, los científicos ven varias lagunas en esta posibilidad...

ABC.es

viernes, 27 de septiembre de 2013

El vertebrado con mandíbula moderna más primitivo descubierto hasta ahora

El vertebrado con mandíbula moderna más primitivo descubierto hasta ahora
Hasta ahora se creía que el antepasado común de los animales terrestres con mandíbula era un ser parecido a los tiburones actuales. Sin embargo, el hallazgo en China de un fósil de pez primitivo hace pensar a los científicos que se pudo asemejar más al grupo de los peces óseos. El estudio se publica en la revista Nature.

Un equipo científico internacional ha descubierto en China el fósil de un pez excepcionalmente conservado de 419 millones de años de edad que desafía el escenario clásico descrito hasta ahora sobre la evolución de los vertebrados terrestres. Se trata del vertebrado con mandíbula moderna más primitivo descubierto hasta ahora.

La evolución de la mandíbula es uno de los episodios clave en la evolución de los vertebrados. Entelognathus primordialis, que es como se ha denominado a esta especie de pez fósil, tiene una mandíbula con funciones hasta ahora restringidas a los peces óseos (osteichthyans), por lo que podría ofrecer una nueva perspectiva sobre la evolución temprana de estas criaturas.

Asimismo, los científicos lo han clasificado como un placodermo, un grupo extinto de peces acorazados que son generalmente considerados como el más primitivo de los gnatóstomos (vertebrados con mandíbulas articuladas). Se estima que habría alcanzado alrededor de los 20 cm de largo.

"Consideramos Entelognathus como una especie de placodermo. Sin embargo, mientras que todos los demás placodermos conocidos tenían superficies exteriores simples en las mandíbulas, con huesos grandes, estos tienen una disposición mucho más compleja de huesos más pequeños". declara a SINC Brian Choo, coautor del estudio e investigador de la Academia China de las Ciencias.

Estos peces fósiles tendrían un maxilar y premaxilar en la mandíbula superior y un dentario en la mandíbula inferior. Esta es una configuración idéntica a la observada en los cráneos de los peces óseos modernos. "Esta disposición es básicamente la misma que la de los cráneos humanos. Por tanto, Entelognathus es un pez con una mandíbula muy primitiva y un 'rostro' esencialmente moderno", añade el experto.

Este fósil prueba, según los expertos, que los peces óseos evolucionaron de forma mucho más profunda en el árbol genealógico de los vertebrados de lo que se pensaba anteriormente.

Dos grupos de vertebrados se disputan el ancestro común

Hay dos grupos modernos de vertebrados con mandíbulas. Los osteichthyes tienen esqueletos hechos de hueso e incluyen a la mayoría de los peces actuales y todos los tetrápodos, incluyendo los seres humanos. Los chondrichthyes, por otro lado, incluyen a los tiburones y las rayas, que tienen esqueletos hechos de cartílago. Hasta hace muy poco,se acepta en general que el ancestro común más reciente de estos dos grupos se parecería a un tiburón, con pocos o ningún hueso en sus esqueletos.

“Los placodermos y los peces óseos tienen grandes placas óseas, pero con patrones diferentes. Por eso se sostenía la hipótesis del tiburón como ancestro común, al tener un esqueleto externo compuesto por muchas escamas diminutas, un rasgo considerado como algo especialmente primitivo”, asegura Matt Friedman, investigador de la Universidad de Oxford y revisor del trabajo.

Los nuevos datos que aporta el estudio, junto con un análisis revisado, sugiere que es probable que haya un vínculo evolutivo entre las placas de placodermos y los de los peces óseos, y que ese último ancestro común de vertebrados con mandíbulas probablemente se parecía mucho más a un pez óseo que a un tiburón.

“No estaríamos hablando del primer pez con cara, ya que las principales características de los rostros como la boca, los ojos o la nariz están presentes de forma anterior en la evolución de los vertebrados. Lo que este descubrimiento sugiere es que algunas de las características, que una vez se pensaron como específicas de los peces óseos, evolucionaron de forma mucho más profunda en el árbol genealógico de los vertebrados. Esto implica que nosotros, así como los peces óseos, conservamos rasgos primitivos, mientras que los tiburones y sus parientes son en realidad los que están altamente especializados a este respecto”, concluye Friedman.

SINC

jueves, 26 de septiembre de 2013

El frío brillo de la formación estelar

El frío brillo de la formación estelar
El nuevo instrumento ArTeMiS se ha instalado con éxito en el telescopio APEX — el Atacama Pathfinder Experiment. APEX es un telescopio de 12 metros de diámetro, situado en el desierto de Atacama, que opera en los rangos milimétrico y submilimétrico — en el espectro electromagnético, las longitudes de onda que se encuentran entre el rango infrarrojo y las ondas de radio — ofreciendo una valiosa herramienta a los astrónomos para observar el universo más de cerca. La nueva cámara ya ha proporcionado una espectacular imagen muy detallada de la Nebulosa de la Pata de Gato.

ArTeMiS es una nueva cámara de amplio campo que trabaja en los rangos milimétrico y submilimétrico y que supone un importante complemento a la batería existente de instrumentos con la que ya cuenta el telescopio APEX, ampliando así la profundidad y los detalles de lo que puede observarse. El conjunto de detectores de nueva generación que incorpora ArTeMIS actúa más como una cámara CCD que la generación anterior de detectores. Esto permitirá que los mapas de amplio campo del cielo puedan hacerse con más rapidez y con mayor número de píxeles.

El equipo de puesta a punto (commissioning en inglés) que instaló ArTeMiS tuvo que batallar contra condiciones meteorológicas extremas para completar su tarea. El edificio de control de APEX, en el Llano de Chajnantor, estaba casi enterrado en nieve espesa. Con la ayuda tanto del personal de APEX como de los trabajadores de las instalaciones de soporte a las operaciones de ALMA, el equipo transportó las cajas de ArTeMiS al telescopio a través de un camino improvisado, evitando los ventisqueros de nieve, logrando finalmente instalar el instrumento, maniobrar el criostato hasta dejarlo en la posición correcta y fijarlo a su ubicación definitiva.

Para poner a prueba el instrumento el equipo tuvo que esperar a tener un tiempo muy seco, ya que las ondas submilimétricas de la luz que observa ArTeMiS son absorbidas por el vapor de agua en la atmósfera de la Tierra. Cuando llegó el momento, las observaciones de prueba fueron un éxito. Tras las pruebas y las observaciones de puesta a punto el instrumento ArTeMiS se ha utilizado para varios proyectos científicos. Uno de sus objetivos fue la zona de formación estelar NGC 6334, (la Nebulosa de la Pata de Gato) en la constelación austral de Scorpius (El Escorpión). Esta nueva imagen de ArTeMiS es notablemente mejor que imágenes anteriores obtenidas por APEX de la misma región.

Las pruebas de ArTeMiS se han completado y la cámara viajará de vuelta a Saclay, en Francia, con el fin de instalar detectores adicionales en el instrumento. Todo el equipo está emocionado por los resultados que ya están ofreciendo estas observaciones iniciales, una maravillosa recompensa a los años de duro trabajo que no podría haberse culminado sin el apoyo del personal de APEX.

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ESO

lunes, 23 de septiembre de 2013

El agujero negro de la Vía Láctea registró una explosión hace dos millones de años

El agujero negro de la Vía Láctea registró una explosión hace dos millones de años
El agujero negro supermasivo situado en el centro de la Vía Láctea sufrió su última explosión hace dos millones de años, según ha determinado un estudio, publicado en 'The Astrophysical Journal' y elaborado por científicos de la Universidad Sydney y del Observatorio Felow (Australia).

Durante años los astrónomos han sospechado que el centro de la galaxia había sufrido una explosión 'reciente' pero, hasta ahora, no se le había puesto fecha. La evidencia de que había tenido lugar una erupción proviene de un filamento de gas, principalmente hidrógeno, conocido como Corriente de Magallanes.

"Durante veinte años se ha visto el resplandor extraño de la Corriente de Magallanes y no entendíamos la causa. Entonces, nos dimos cuenta de que puede ser la marca, el registro fósil, de una gran explosión de energía en el centro de la Vía Láctea", ha explicado uno de los autores principales, Joss Bland-Hawthorn.

A su juicio, estas marcas son la señal de un verdadero cataclismo en el pasado. Gracias a infrarrojos y a satélites de rayos X, los expertos han podido ver que se ha producido un fuerte "viento" (salida) de material de la región central.

Además, la antimateria 'hirviendo' ha dejado su firma: las conocidas como 'burbujas de Fermi', dos enormes burbujas de gas caliente que se inflan hacia el exterior del centro de la galaxia, y que han podido ser observada a través de rayos gamma y ondas de radio.

Los científicos que estudian el centro galáctico se han reunido esta semana en un taller en la Universidad de Stanford (California), donde el profesor Bland-Hawthorn ha explicado la existencia de las corrientes de gas que podría ser la celebración de la memoria del pasado del centro galáctico.

Así, en cuanto a la Corriente de Magallanes, el científico ha indicado que emiten luz al igual que la Tierra cuando las partículas del Sol golpean su atmósfera (provocando las auroras en los polos).

En este caso, la culpable del resplandor es la luz ultravioleta que divide los átomos de hidrógeno en protones y electrones. "Cuando los componentes se recombinan los electrones emiten 'H-alpha', una longitud de onda específica de la luz", ha indicado el investigador.

EUROPA PRESS

sábado, 21 de septiembre de 2013

Una reacción en cadena causó la Explosión Cámbrica

Una reacción en cadena causó la Explosión Cámbrica
La explosión de la vida animal en la Tierra hace unos 520 millones de años fue el resultado de una combinación de factores relacionados entre sí en lugar de una sola causa subyacente, según revela un nuevo estudio publicado en la revista «Science». En las últimas décadas, se habían presentado decenas de teorías individuales sobre la rápida diversificación de las especies animales en el periodo Cámbrico temprano del tiempo geológico. Sin embargo, un trabajo del profesor Paul Smith, de la Universidad de Oxford, y el profesor David Harper, de la Universidad de Durham, ambas en Reino Unido, sugiere que se requiere un enfoque más holístico para descubrir las razones detrás de lo que se conoce como la Explosión Cámbrica.

Las teorías de este suceso se clasifican en tres categorías: geológicas, geoquímicas y biológicas, y la mayoría se han señalado como procesos independientes que fueron la principal causa de la explosión. Cualquiera que sea la causa, este importante evento evolutivo condujo a una amplia gama de innovación biológica, incluyendo el origen de los ecosistemas modernos, un rápido aumento de la diversidad animal, el origen de los esqueletos y la primera aparición de modos concretos de vida como habitar en madrigueras y nadar.

Entre las criaturas extrañas y maravillosas que surgieron a principios del Cámbrico están los Anomalocaris, un género de animales extintos que están lejanamente relacionados con los antrópodos modernos (cangrejos y langostas), que eran depredadores, nadadores, con una boca compuesta por 32 placas superpuestas que pueden constreñirse para aplastar a sus presas. Los animales vertebrados, los antepasados de los peces modernos, reptiles, aves y mamíferos, también hicieron su primera aparición en la explosión del Cámbrico.

Este equipo de científicos pasaron cuatro años trabajando con información de un sitio en el extremo norte de Groenlandia, frente al Océano Ártico. El lugar, en Siriuspasset, está situado en 83° N , a sólo 500 kilómetros del Polo Norte, en una zona remota del norte de Groenlandia, que, aunque logísticamente es muy difícil de alcanzar, atrajo al equipo debido a la alta calidad de su material fósil y los conocimientos que proporciona.

El profesor Smith, autor principal del informe y director del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford, explicó: «Este es un periodo de tiempo que ha llamado mucho la atención porque es cuando los animales aparecen abruptamente en el registro fósil y en gran diversidad. A raíz de este evento, nacieron casi todos los principales grupos de animales que conocemos hoy. Debido a que es un evento biológico tan importante, se han generado diversas opiniones y especulaciones sobre su causa».

Descrito por los investigadores como una «cascada de acontecimientos», las causas que interactúan detrás de la explosión de la vida animal es probable que hayan comenzado con un aumento del nivel del mar en el Cámbrico temprano, lo que generó un gran aumento del área del fondo marino habitable, que a su vez condujo a un aumento de la diversidad de los animales. Estos primeros eventos se traducen en una compleja interacción de los procesos biológicos, geoquímicos y geológicos descritos en las hipótesis individuales.

Reacción en cadena

Harper, profesor de Paleontología en el Departamento de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Durham, añadió: «La Explosión Cámbrica es uno de los eventos más importantes en la historia de la vida en nuestro planeta, el establecimiento de los animales como la parte más visible de los ecosistemas marinos del planeta». «Sería ingenuo pensar que una sola causa activó esta excepcional explosión de vida animal. Por el contrario, una reacción en cadena que implicó una serie de controladores biológicos y geológicos activó el engranaje, incrementando la diversidad del planeta durante un intervalo relativamente corto de tiempo. La Explosión Cámbrica sentó las bases para gran parte de la posterior vida marina que fabricó en cascada circuitos de retroalimentación, uniendo a los organismos con su medio ambiente, lo que se desarrolló por primera vez hace unos 520 millones de años», relató Harper.

Por su parte, el profesor Smith agregó que el trabajo en el sitio Siriuspasset en el norte de Groenlandia cimentó su conclusión de que en lugar de centrarse en una sola causa, había que analizar la interacción de una serie de mecanismos diferentes. «La mayoría de las hipótesis tienen al menos algo de verdad, pero cada una no es suficiente para haber sido la única causa de explosión del Cámbrico», dijo este investigador. Por ello, señaló la necesidad de centrarse en la secuencia de acontecimientos interconectados y cómo se relacionan entre sí, es decir, los factores desencadenantes geológicos iniciales que dieron lugar a los efectos geoquímicos, seguidos por una serie de procesos biológicos.

EUROPA PRESS

viernes, 20 de septiembre de 2013

El Curiosity no encuentra metano en la atmósfera de Marte

El Curiosity no encuentra metano en la atmósfera de Marte
Las mediciones realizadas por el Curiosity revelan que la atmosfera marciana “no contiene metano, o si tiene, es una cantidad mínima”. Los datos obtenidos por el espectrómetro láser del robot indican que la atmósfera del planeta tiene un máximo de 1,3 partes por mil millones en volumen de este gas, seis veces menos que las estimaciones previas, según un estudio publicado en Science.

Nuevos datos procedentes del robot Curiosity de la NASA, que ha estado estudiando Marte desde hace un año, han revelado que la atmósfera del planeta rojo no contiene prácticamente metano, lo que echa por tierra estudios realizados durante la última década en este ámbito.

Estas investigaciones apuntaban a la existencia de trazas de ese gas en la atmósfera marciana, lo que podría significar una posible actividad biológica en el planeta. Pero, como esos estudios fueron realizados desde la Tierra o un satélite orbital, sus resultados nunca fueron considerados muy fiables.

Ahora, un equipo de investigadores de varias instituciones estadounidenses, liderados por Christopher Webster de la NASA, ha analizado las mediciones directas de metano hechas por espectrómetro láser sintonizable del Curiosity. El estudio, publicado en Science, revela que la atmósfera marciana tiene un máximo de 1,3 partes por mil millones en volumen de este gas, seis veces menos que las estimaciones previas.

Los datos invalidan observaciones previas

Según explica a SINC Christopher Webster, “las mediciones realizadas con Curiosity muestran que la atmósfera de Marte no contiene metano, o, si tiene algo, es una cantidad mínima. Por tanto, nuestros resultados no validan las observaciones precedentes que hablaban de una abundancia significativa de este gas en el planeta.

"Reconciliar nuestras mediciones con las observaciones desde la Tierra o desde la órbita de Marte supondría una destrucción muy rápida de metano, cientos de veces más eficiente que los mecanismos de destrucción conocidos”, indica.

En su opinión, “esto reduce de forma drástica las posibilidades de que haya habido una actividad biológica en la producción de metano, incluyendo microbios metanogénicos bajo la superficie marciana”.

También limita la cantidad de este gas que podría haber sido generada geológicamente en el planeta o importadas de otro cuerpo celeste, concluye.

SINC

jueves, 19 de septiembre de 2013

La Tierra dejará de ser habitable dentro de 1.750 a 3.250 millones de años

La Tierra dejará de ser habitable dentro de 1.750 a 3.250 millones de años
Las condiciones de habitabilidad de la Tierra durarán por lo menos otros 1.750 millones de años, según concluyen astrobiólogos de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido. Los resultados de su investigación, publicados en la revista Astrobiology, revelan el tiempo habitabilidad en el planeta Tierra, sobre la base de nuestra distancia del Sol y temperaturas a las que es posible que el planeta tenga agua líquida.

El equipo de investigación observó las estrellas en busca de inspiración y, mediante el uso de planetas recientemente descubiertos fuera de nuestro sistema solar (exoplanetas), como ejemplos, analizaron el potencial de estos planetas para albergar vida.

El director del estudio, Andrew Rushby, de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de East Anglia, ha detallado que se ha utilizado "el concepto de zona habitable para hacer estimaciones". "Es la distancia de la estrella de un planeta en la que las temperaturas son propicias para tener agua líquida en la superficie", ha precisado.

"Hemos utilizado los modelos de evolución estelar para estimar el final de la vida útil habitable de un planeta por la determinación de cuándo dejará de estar en la zona habitable. Estimamos que la Tierra dejará de ser habitable en algún lugar entre 1.750 y 3.250 millones de años. Después de este punto, la Tierra estará en la zona caliente del Sol, con temperaturas tan altas que los mares se evaporarán. Habrá un evento de extinción catastrófica y terminal para todas las vidas", ha indicado el investigador.

"Por supuesto, las condiciones de los seres humanos y otras formas de vida complejas se volverán imposibles mucho antes, algo que está acelerando el cambio climático antropogénico. Los humanos tendrían problemas con incluso un pequeño aumento en la temperatura y, cerca del final, sólo los microbios en algunos lugares serían capaces de soportar el calor", ha adelantado el experto.

"Mirando hacia el pasado una cantidad similar de tiempo, sabemos que hubo vida celular en la Tierra. Tuvimos insectos hace 400 millones de años, los dinosaurios hace 300 millones de años y plantas florecientes hace 130 millones de años. Los seres humanos anatómicamente modernos sólo han existido durante los último 200.000 años, lo que supone que se necesita un tiempo muy largo para que se desarrolle la vida inteligente", prosigue Rushby.

A su juicio, la cantidad de tiempo habitable de un planeta es muy importante porque informa de la posibilidad de evolución de la vida compleja, que es la que probablemente requiera más un período de condiciones de habitabilidad. "La medición de habitabilidad es útil porque nos permite investigar la posibilidad de que otros planetas alberguen vida y comprender que la etapa de la vida puede estar en otro lugar de la galaxia", ha señalado.

Tras apuntar que gran parte de la evolución es cuestión de suerte, ha indicado que se sabe que complejas especies inteligentes como los humanos no podían existir después de sólo unos pocos millones de años, ya que a los hombres les ha costado evolucionar un 75 por ciento de toda la vida útil habitable de la Tierra. "Creemos que es probable que haya una historia similar en otro lugar", ha explicado.

Los astrónomos han identificado casi mil planetas fuera de nuestro sistema solar, algunos de los cuales fueron analizados por este equipo de expertos, estudiando la naturaleza evolutiva de la habitabilidad planetaria con el tiempo astronómico y geológico. "Comparamos la Tierra con ocho planetas que se encuentran actualmente en su fase habitable, incluyendo Marte. Encontramos que los planetas que orbitan estrellas de masa más pequeñas tienden a tener zonas de vida más habitables", ha relatado.

Uno de los planetas sobre el que aplicaron su modelo fue Kepler 22b, que tiene un tiempo habitable de entre 4.300 millones y 6.100 millones de años. Otro es Gliese 581d, un planeta que puede ser cálido y agradable durante diez horas durante todo el tiempo que nuestro sistema solar ha existido, con un espectacular tiempo habitable de entre 42.400 millones hasta 54.700 millones de años.

"Hasta la fecha, no se ha detectado un planeta como el terrestre. Pero es posible que haya un planeta habitable, similar a la Tierra, a 10 años luz, que está muy cerca en términos astronómicos. Pero llegar a él tomaría cientos de miles de años con la tecnología actual. Si alguna vez necesitamos movernos a otro planeta, Marte es probablemente nuestra mejor apuesta, ya que está muy cerca y se mantendrá en la zona habitable hasta el final de la vida del Sol, unos 6.000 millones de años a partir de ahora", ha concluido el científico.

EUROPA PRESS

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cocinando estrellas jóvenes en la Nebulosa de la Gamba

Cocinando estrellas jóvenes en la Nebulosa de la Gamba
El brillante revoltijo de nubes de gas que podemos ver en esta nueva imagen forma una enorme guardería estelar apodada la Nebulosa de la Gamba. Esta imagen, obtenida con el Telescopio de Sondeo VLT, en el Observatorio Paranal de ESO (Chile) puede ser la más precisa jamás obtenida de este objeto. Muestra grupos de estrellas calientes recién nacidas acurrucadas entre las nubes que componen la nebulosa.

Situada a unos 6.000 años luz de la Tierra, en la constelación de Scorpius (El escorpión), la nebulosa oficialmente conocida como IC 4628 es una enorme región llena de gas y de burbujas de gas oscuro. Esas nubes de gas son regiones de formación estelar que generan brillantes estrellas jóvenes calientes. En luz visible, vemos estas estrellas en colores blancoazulados, pero también emiten una intensa radiación en otras partes del espectro — la mayor parte en el ultravioleta.

Es esa luz ultravioleta de las estrellas la que hace que las nubes de gas brillen. Esta radiación arranca los electrones de los átomos de hidrógeno, que más tarde se recombinarán y desprenderán energía en forma de luz. Durante este proceso, cada elemento químico emite luz en colores determinados, y para el hidrógeno el color predominante es el rojo. IC 4628 es un ejemplo de región HII.

La Nebulosa de la Gamba tiene una extensión de unos 250 años luz, cubriendo un área del cielo equivalente a cuatro veces la de la Luna llena. Pese a su gran tamaño, a menudo ha sido ignorada por los observadores por su debilidad y debido a que la mayor parte de su luz se emite en longitudes de onda que el ojo humano no puede percibir. La nebulosa también es conocida como Gum 56, por el astrónomo australiano Colin Gum, quien publicó un catálogo de regiones HII en 1955.

A lo largo de los últimos millones de años esta región del cielo ha formado numerosas estrellas, tanto individuales como en cúmulos. Hay un gran cúmulo de estrellas disperso, llamado Collinder 316, que se extiende a lo largo de casi toda esta imagen. Este cúmulo forma parte de un conjunto mayor de estrellas luminosas muy calientes. También pueden verse muchas estructuras o cavidades más oscuras, en las que la materia interestelar ha sido expulsada por los potentes vientos, generados por las estrellas calientes cercanas.

Esta imagen se obtuvo con el Telescopio de Sondeo VLT (VST) en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile. El VST es el telescopio más grande del mundo diseñado para sondeos del cielo en luz visible. Es un telescopio de última tecnología de 2,6 metros construido en torno a la cámara OmegaCAM, que contiene 32 detectores CCD que, juntos, crean imágenes de 268 megapíxeles. Esta nueva imagen de 24.000 píxeles de ancho es un mosaico de dos de estas imágenes y es una de las imágenes individuales más grandes proporcionadas por ESO hasta el momento.

La imagen forma parte de un detallado sondeo público de una gran parte de la Vía Láctea llamado VPHAS+, que utiliza el poder de VST para buscar nuevos objetos como estrellas jóvenes y nebulosas planetarias. El sondeo también proporcionará mejores imágenes de muchas inmensas y brillantes regiones de formación estelar, como la que protagoniza esta noticia.

Las detalladas imágenes de VST fueron mejoradas, realzando los colores al incluir imágenes adicionales de alta calidad obtenidas con otros filtros. Estas imágenes son obra de Martin Pugh, un hábil astrónomo aficionado que obtuvo sus imágenes desde Australia utilizando telescopios de 32 y 13 centímetros.

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ESO

sábado, 14 de septiembre de 2013

La sonda Voyager 1 abandonó el Sistema Solar

La sonda Voyager 1 abandonó el Sistema Solar
La nave espacial Voyager 1, de la NASA, es oficialmente el primer objeto construido por los seres humanos que ha ingresado al espacio interestelar. La sonda, de 36 años, se encuentra a alrededor de 19.000 millones de kilómetros (12.000 millones de millas) de nuestro Sol.

Nuevos e inesperados datos indican que la sonda Voyager 1 ha estado viajando durante aproximadamente un año a través del plasma, o gas ionizado, que está presente en el espacio que hay entre las estrellas. Voyager está en una región de transición ubicada inmediatamente por afuera de la burbuja solar, donde algunos efectos de nuestro Sol todavía son evidentes. Un informe sobre el análisis de estos nuevos datos, un esfuerzo liderado por Don Gurnett y el equipo científico que estudia las ondas de plasma en la Universidad de Iowa, Iowa City, se publicó en la edición del jueves de la revista Science (Ciencia, en idioma español).

"Ahora que tenemos datos nuevos y clave, creemos que esto es el salto histórico de la humanidad hacia el espacio interestelar", dijo Ed Stone, quien es un científico del proyecto Voyager en el Instituto de Tecnología de California (California Institute of Technology, en idioma inglés), en Pasadena. "El equipo de Voyager necesitó tiempo para analizar esas observaciones y hacer que tuvieran sentido. Pero ahora podemos responder la pregunta que todos nos hemos estado haciendo: '¿Ya llegamos?' Claro que sí".

En el año 2004, Voyager 1 detectó por primera vez el aumento de la presión del espacio interestelar sobre la heliosfera, la burbuja de partículas cargadas que rodean al Sol y que llega mucho más allá de los planetas exteriores. Los científicos, en ese momento, reforzaron la búsqueda de pruebas relacionadas con el arribo de la sonda al espacio interestelar sabiendo que podría llevar meses o años finalizar el análisis de los datos y la interpretación.

Voyager 1 no tiene un sensor de plasma en funcionamiento, de modo que los científicos necesitaron una manera diferente de medir el ambiente de plasma de la nave espacial para hacer una determinación definitiva de su ubicación. Una eyección de masa coronal, o una explosión masiva de viento solar y campos magnéticos, que erupcionó desde el Sol en marzo de 2012, proporcionó a los científicos los datos que necesitaban. Cuando este inesperado regalo que hizo el Sol finalmente llegó al sitio donde estaba Voyager 1, 13 meses después, en abril de 2013, el plasma que rodeaba a la nave espacial comenzó a vibrar como si fuera la cuerda de un violín. El 9 de abril, el instrumento construido para detectar ondas de plasma captó el movimiento. La pendiente de las oscilaciones ayudó a los científicos a determinar la densidad del plasma. Las oscilaciones en particular indicaron que la nave espacial estaba bañada en plasma que era más de 40 veces más denso que lo que habían hallado en la capa externa de la heliosfera. Este es el tipo de densidad que se espera encontrar en el espacio interestelar.

El equipo científico dedicado al estudio de las ondas de plasma revisó sus datos y descubrió un conjunto previo y más tenue de oscilaciones en octubre y noviembre del año 2012. A través de la extrapolación de las densidades de plasma medidas en ambos eventos, el equipo determinó que Voyager 1 ingresó por primera vez en el espacio interestelar en agosto de 2012.

"Literalmente, saltamos de nuestros asientos cuando vimos estas oscilaciones en nuestros datos; ellas nos mostraron que la nave espacial estaba en una región completamente nueva, que se puede comparar con lo que se esperaba en el espacio interestelar, y totalmente diferente de la burbuja solar", dijo Gurnett. "Quedó claro que habíamos atravesado la heliopausa, que es la frontera entre el plasma solar y el plasma interestelar, sobre la cual hemos hecho muchas hipótesis durante largo tiempo".

Los nuevos datos sobre el plasma sugieren un rango de tiempo que coincide con cambios abruptos y duraderos en la densidad de las partículas energéticas que se detectaron por primera vez el 25 de agosto de 2012. El equipo de Voyager generalmente acepta esta fecha como la fecha en la que llegamos al espacio interestelar. Los cambios detectados en las partículas cargadas así como en el plasma fueron los que se hubieran esperado durante un cruce de la heliopausa.

"El arduo trabajo del equipo por construir una nave espacial durable y por manejar cuidadosamente los limitados recursos de la nave espacial Voyager dieron sus frutos con otro hallazgo para la NASA y para la humanidad", señaló Suzanne Dodd, gerente de proyecto de la misión Voyager, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, en Pasadena, California. "Esperamos que los instrumentos científicos de campo y de partículas ubicados en Voyager continúen enviando datos al menos hasta el año 2020. No podemos esperar para ver lo que los instrumentos de Voyager nos mostrarán sobre el espacio profundo".

Voyager 1 y su nave gemela, Voyager 2, fueron lanzadas con 16 días de diferencia, en el año 1977. Ambas sondas sobrevolaron Júpiter y Saturno. Voyager 2 también sobrevoló Urano y Neptuno. Voyager 2, que fue lanzada antes que Voyager 1, es la nave espacial que ha estado en funcionamiento durante más tiempo. Está a alrededor de 15.000 millones de kilómetros (9.500 millones de millas) de distancia de nuestro Sol.

Los controladores de la misión Voyager todavía hablan diariamente de las sondas Voyager 1 y Voyager 2, o reciben datos de ellas, aunque las señales emitidas son, en la actualidad, muy débiles, a aproximadamente 23 vatios (la potencia de la luz de un refrigerador). Para cuando las señales llegan a la Tierra, son una fracción de un trillonésimo de vatio. Los datos proporcionados por los instrumentos Voyager 1 se transmiten a la Tierra generalmente a 160 bits por segundo, y son captados por las estaciones de 34 y 70 metros de la Red del Espacio Profundo (Deep Space Network, en idioma inglés), de la NASA. Viajando a la velocidad de la luz, una señal desde la sonda Voyager 1 tarda alrededor de 17 horas en llegar a la Tierra. Después de la transmisión de los datos al JPL y de que los equipos de ciencia los procesan, los datos de Voyager se dan a conocer públicamente.

"Voyager ha llegado valientemente a un sitio donde nadie fue antes, marcando así uno de los logros tecnológicos más significativos en los anales de la historia de la ciencia y sumando un nuevo capítulo en los sueños y en los esfuerzos científicos de los seres humanos", expresó John Grunsfeld, el administrador asociado de la división científica de la NASA, en Washington. "Quizás los futuros exploradores del espacio profundo se encuentren con Voyager, nuestro primer enviado interestelar, y reflejen la enorme colaboración que realizó esta intrépida nave espacial para que ellos pudieran llevar a cabo ese viaje".

Los científicos no saben cuándo Voyager 1 llegará a la parte no explorada del espacio interestelar, donde no hay influencia de nuestro Sol. Ellos tampoco están seguros de cuándo Voyager 2 cruzará al espacio interestelar, pero sí saben que no falta mucho tiempo.



Ciencia@NASA

viernes, 13 de septiembre de 2013

La explosión cámbrica es compatible con la teoría de la evolución

La explosión cámbrica es compatible con la teoría de la evolución
La súbita aparición de especies acontecida hace 530 millones de años era la pesadilla del famoso naturalista inglés, pues contradecía sus hipótesis hasta el punto de conocerse como ‘el dilema de Darwin’. Ahora, la paradoja parece resuelta. Un estudio revela que este ‘Big bang’ evolutivo puede ser explicado mediante la teoría de la selección natural.

Darwin consideraba que los rápidos cambios que experimentaron las especies durante la explosión cámbrica, hace unos 530 millones de años, contradecían las reglas de la evolución. Sin embargo, un estudio publicado esta semana en la revista Current Biology demuestra que esta capacidad de innovación acelerada es compatible con su teoría de la selección natural.

El discurso darwiniano defendía la sucesión gradual de modificaciones, lo que descarta un posible ‘Big Bang evolutivo’. Entonces ¿por qué se conservan tan pocos registros fósiles anteriores al Cámbrico y, sin embargo, a partir de entonces surgió tal abundancia de especies? El inglés nunca pudo explicarlo.

“Él pensaba que sus hipótesis no podían aplicarse a esta enorme diversificación de las especies animales”, explica a SINC Michael Lee, uno de los autores del trabajo e investigador de la Universidad de Adelaida (Australia) y el Museo de Australia Meridional. Este rompecabezas representa lo que históricamente se conoce como ‘dilema de Darwin’.

Con el fin de explicar esta contradicción aún vigente, algunos estudios han tratado de hallar nuevas pistas mediante el análisis de los pocos restos animales y vegetales conocidos previos al Cámbrico. Así, en 2009, un grupo de investigadores británicos logró describir los depósitos de microorganismos pertenecientes al período Ediacarano encontrados en una formación rocosa de Shropshire (Reino Unido).

Ahora, los hallazgos de este trabajo aportan una nueva solución a la disyuntiva que tanto quitaba el sueño al naturalista, pues confirman que “una evolución moderadamente acelerada y sostenida durante unas decenas de millones de años podría dar lugar a una explosión evolutiva”, sostiene Lee. “Nuestros resultados demuestran que la rápida aparición de animales hace unos 530 millones de años es totalmente compatible con las ideas de Darwin”, añade.

Según los análisis de los investigadores, las modificaciones físicas acontecidas durante el Cámbrico fueron unas cuatro veces más rápidas que las actuales, mientras que las modificaciones genéticas las superaron 5,5 veces.

Además, esta aceleración en la evolución genética y anatómica se produjo casi al mismo ritmo durante todo el periodo. “Un incremento de cinco veces en la velocidad de evolución comprimiría los cambios equivalentes a 150 millones de años en tan solo los 30 millones que duró la explosión cámbrica”, añade el biólogo.

Estudiar el presente para conocer el pasado

A través del examen de registros fósiles y el uso de avanzados métodos de datación molecular, Lee y su equipo compararon las diferencias en el genoma y la morfología entre los artrópodos vivos de hoy en día y sus ancestros, para así deducir sus tasas evolutivas en el pasado.

“La mayoría de los restos que tenemos corresponden a partes duras”, afirma el investigador de la Universidad de Adelaida, “el cuerpo de artrópodos como cangrejos, insectos y escorpiones está contenido dentro de un exoesqueleto que fosiliza fácilmente y nos aporta un montón de información acerca del animal completo”.

Los análisis se basan en la estimación de las tasas de desarrollo de las modificaciones genéticas y morfológicas de los artrópodos de la época. Los científicos eligieron este grupo, que incluye insectos, arácnidos y crustáceos, por haber sido “el filo dominante durante más de 500 millones de años. Hoy en día representan el 80% del total de especies animales, así que los patrones encontrados podrían aplicarse a toda la fauna”, concluye el científico.

Especies innovadoras

“Hay muchos teorías para explicar la explosión cámbrica, y muchas de ellas podrían ser correctas. Posiblemente fuera el resultado de la interacción de diferentes causas”, expone Lee.

Según los investigadores, la gran rapidez de evolución podría ser originada por el desarrollo de nuevas adaptaciones competitivas aparecidas durante el Cámbrico, como la depredación, la visión y la natación activa. “Una de las hipótesis apunta a que estos avances ocasionaron el desarrollo masivo de nuevas ramas evolutivas”.

Este tipo de cambios se producen también durante la colonización de nuevos ambientes. “Cuando una línea evolutiva adquiere una nueva adaptación, se produce una explosión evolutiva para ocupar los nuevos nichos”, afirma el biólogo. “Los murciélagos, por ejemplo, son una de los mamíferos que más rápidamente se han especializado y evolucionado, colonizando el inexplorado ambiente aéreo”.

A pesar de la importancia de los hallazgos, la aplicación de los patrones descritos en el trabajo a otros grupos de animales requeriría la realización de nuevos estudios taxonómicos.

SINC

jueves, 12 de septiembre de 2013

El mejor mapa 3D del bulbo central de la Vía Láctea

El mejor mapa 3D del bulbo central de la Vía Láctea
Dos equipos de astrónomos han utilizado datos obtenidos con telescopios de ESO para crear el mejor mapa tridimensional hecho hasta el momento de las zonas centrales de la Vía Láctea. Han descubierto que, desde algunos ángulos, las regiones interiores parecen tener forma de cacahuete o de X. Esta extraña forma se mapeó utilizando datos públicos del telescopio de sondeo VISTA de ESO, junto con medidas del movimiento de cientos de estrellas muy débiles pertenecientes al bulbo central.

Una de las zonas más importantes y más masiva de la galaxia — que se extiende a lo largo de miles de años luz — es el bulbo galáctico. Esta enorme nube central de unos 10.000 millones de estrellas se extiende miles de años luz, pero aún no se comprenden muy bien ni su estructura ni su origen.

Lamentablemente, desde nuestra situación dentro del disco galáctico, la visión de esa región central — que se encuentra a unos 27.000 años luz de distancia — se oscurece mucho debido a las densas nubes de gas y polvo. Los astrónomos solo pueden obtener una visión útil del bulbo observando en longitudes de onda mayores, como la radiación infrarroja, que puede penetrar en las nubes de polvo.

Observaciones anteriores llevadas a cabo por el sondeo infrarrojo 2MASS ya habían ofrecido pistas sobre el hecho de que el bulbo tenía una misteriosa estructura en forma de X. Ahora, dos equipos de científicos han utilizado nuevas observaciones de varios telescopios de ESO para obtener una visión mucho más clara de la estructura del bulbo central.

El primer equipo, del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre (MPE) en Garching (Alemania), utilizó el sondeo en el infrarrojo cercano VVV del Telescopio VISTA, en el Observatorio Paranal de ESO en Chile. Este nuevo sondeo público puede captar estrellas treinta veces más débiles que las captadas por sondeos anteriores del bulbo. El equipo identificó un total de 22 millones de estrellas pertenecientes a un tipo de estrellas rojas gigantes cuyas propiedades, bien conocidas, nos permiten calcular sus distancias con mucha precisión.

La profundidad del catálogo de estrellas de VISTA supera con creces los trabajos anteriores y ahora podemos detectar toda la población de este tipo de estrellas en todas las zonas del bulbo, salvo en las más oscurecidas”, explica Christopher Wegg (MPE), autor principal del primer estudio. “A partir de esta distribución estelar podemos hacer un mapa tridimensional del bulbo galáctico. Es la primera vez que se ha llevado a cabo un mapa de este tipo sin asumir un modelo para la forma del bulbo”.

“Descubrimos que la zona interior de nuestra galaxia tiene forma de cáscara de cacahuete si la miramos desde un lado, y si la mirásemos desde arriba tendría una forma de barra muy alargada“, añade Ortwin Gerhard, coautor del primer artículo y jefe del Grupo de Dinámicas en el MPE. “Es la primera vez que vemos esto con tanta claridad en nuestra propia Vía Láctea, y tanto las simulaciones de nuestro grupo como las de otros equipos de investigación muestran que esta forma es característica de una galaxia barrada que comenzó siendo tan solo un disco de estrellas”.


El segundo equipo internacional, encabezado por el estudiante de doctorado chileno Sergio Vásquez (Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile; y ESO, Santiago, Chile) adoptó un enfoque diferente a la hora de definir la estructura del bulbo. Comparando imágenes obtenidas con once años de diferencia por el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros pudieron medir los pequeños desplazamientos provocados por el movimiento de las estrellas del bulbo en el cielo. Esta información se combinó con las medidas del movimiento de las mismas estrellas acercándose o alejándose de la Tierra con el fin de calcular los movimientos de más de 400 estrellas en tres dimensiones.

“Es la primera vez que se obtiene un número tan grande de velocidades en tres dimensiones para estrellas individuales de ambos lados del bulbo”, concluye Vásquez. “Las estrellas que hemos observado parecen estar moviéndose a lo largo de los brazos del bulbo en forma de X, ya que sus órbitas van de arriba a abajo y fuera del plano de la Vía Láctea. ¡Todo encaja perfectamente con las predicciones de los últimos modelos!”.

Los astrónomos creen que, originalmente, hace miles de millones de años, la Vía Láctea era tan solo un disco de estrellas que formó una barra plana. Entonces, la parte interior colapsó, generando esa forma tridimensional en forma de cacahuete que hoy vemos en las nuevas observaciones.

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ESO

martes, 10 de septiembre de 2013

ADN de osos de hace 400.000 años en Atapuerca

ADN de osos de hace 400.000 años en Atapuerca
Un estudio con participación española recoge el material genético de las mitocondrias de un úrsido de hace 400.000 años encontrado en el yacimiento de la Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos). El siguiente objetivo de los investigadores es encontrar el ADN humano más antiguo.

El ADN puede conservarse durante cientos de miles de años en las cuevas, según demuestra la reconstrucción del genoma mitocondrial completo de un antepasado del oso de las cavernas de hace 400.000 años hallado en el yacimiento de la Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos).

El trabajo, con participación española, ha sido liderado por Jesse Dabney y Matthias Meyer, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania).

“Es el ADN más antiguo que se ha encontrado aparte de los que han aparecido congelados en los suelos helados del Ártico”, asegura a SINC Juan Luis Arsuaga, codirector de las excavaciones en la Sierra de Atapuerca y coautor del trabajo, que se publica en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Hasta ahora no se habían hallado secuencias largas de ADN con más de 120.000 años en otros medios que no fueran el permafrost –suelo permanentemente helado–.

El próximo objetivo de los investigadores será buscar ADN en los fósiles humanos asociados al oso de las cavernas en la Sima de los Huesos, como los del Homo heidelbergensis.

Si se consiguiera, sería el ADN más antiguo de humanos encontrado en el mundo. En la misma Sima se han hallado restos de una treintena de estos homínidos antecesores del neandertal, entre los que se encuentra el cráneo de ‘Miguelón’.

En el año 2006 la mexicana Cristina Valdiosera demostró la presencia de pequeños fragmentos de ADN mitocondrial en los restos de los osos encontrados en Atapuerca; sin embargo, la clave para los nuevos avances ha sido “la aplicación de una técnica novedosa de extracción de ADN antiguo en la que llevamos trabajando aproximadamente un año”, explica Arsuaga, que también es director científico del Museo de la Evolución Humana en Burgos.

El procedimiento empleado por los investigadores permite recuperar ADN muy degradado, gracias a lo que se ha podido reconstruir el genoma mitocondrial a pesar de trabajar con secuencias muy cortas.”Es un avance metodológico que hace pocos años era impensable y es un ejemplo de lo deprisa que están avanzando los descubrimientos en paleogenómica”, añade el paleontólogo.

El puzle de las genealogías

Las muestras utilizadas en el estudio corresponden a la parte del genoma que se encuentra en unos orgánulos de las células llamados mitocondrias. “Los cromosomas del núcleo son los que codifican los caracteres del individuo, mientras que el ADN mitocondrial se utiliza para establecer relaciones evolutivas entre especies, hacer genealogías. Así, podemos estudiar la evolución de los osos de las cavernas”, aclara Arsuaga.

En la investigación han participado los investigadores del Centro Mixto (Instituto de Salud Carlos III-Universidad Complutense de Madrid) de Evolución y Comportamiento Humanos Nuria García y Juan Luis Arsuaga.

Además, han colaborado en la investigación la facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Bangor (Gran Bretaña), el departamento de Anatomía de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) y el departamento de Arqueología de La Trobe Universidad en Melbourne (Australia).

SINC

lunes, 9 de septiembre de 2013

Los últimos dinosaurios de 'pico de pato' vivieron en los Pirineos

Los últimos dinosaurios de 'pico de pato' vivieron en los Pirineos
Investigadores de la Universidad de Zaragoza han liderado una investigación que ha permitido encontrar las pisadas fósiles de dinosaurios más modernas de Europa. Estas huellas, encontradas en zonas areniscas en las orillas de ríos en el pirineo aragonés y catalán, demostrarían que los dinosaurios vivieron en esta parte del mundo hasta el momento en que impactó el gran meteorito del límite Cretácico–Terciario.

El registro fósil de los dinosaurios poco antes de su extinción hace 65 millones de años es escaso y está circunscrito a unos pocos lugares del mundo, entre ellos, los Pirineos. Ahora, científicos españoles muestran en un artículo de la revista PLOS ONE que los populares dinosaurios de 'pico de pato' vivieron allí en los últimos miles de años del Cretácico.

El estudio ha sido llevado a cabo por investigadores del Grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza, la Universidad Autónoma de Barcelona y el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusanfont (ICP), que llevan décadas documentando esos últimos dinosaurios.

Los científicos han analizado sus icnitas o pisadas fósiles, que son una evidencia de vida, ya que solo las pudo formar un organismo vivo mientras se desplazaba en el momento en que se estaba formando la roca. Los huesos fósiles pueden erosionarse y volverse a depositar en rocas más modernas, pero en el caso de las icnitas no puede ser. La evidencia es irrefutable: las pisadas se produjeron en el momento en que vivían los dinosaurios.

Pisadas junto al río

Estudios detallados durante más de diez años en los afloramientos donde se encuentra el límite Cretácico-Terciario han permitido descubrir que estas pisadas de hadrosáuridos son abundantes en las areniscas formadas en los canales de los ríos. Sin embargo, a partir de un nivel geológico no se vuelven a encontrar. Parece por tanto que los hadrosáuridos eran relativamente abundantes en las orillas de los ríos de hace 65,5 millones de años, para desaparecer del registro fósil de manera brusca.

Resulta problemático relacionar las icnitas con una especie concreta. Es muy difícil encontrar las pisadas junto al dinosaurio que las produjo, pero existen varias hipótesis. Así en la misma formación geológica donde se han encontrado las icnitas se han descrito los dinosaurios hadrosáuridos Arenysaurus en Arén (Huesca) y Pararhabdodon, en Isona (Lleida). Son dos buenos candidatos que podrían haber dejado sus improntas en el barro hace 65,5 millones de años en lo que hoy conocemos como los Pirineos.

Universidad de Zaragoza | SINC

jueves, 5 de septiembre de 2013

Una promesa de estrella… en el interior de una oruga

Una promesa de estrella… en el interior de una oruga
“Una oruga cósmica en busca de un festín”, con esta comparación describen en la página web del Hubble Heritage Project (el proyecto Herencia de Hubble) la que han elegido como imagen del mes: la protoestrella llamada IRAS 20324+4057, a 4.500 años luz de distancia, en la constelación Cygnus (del Cisne).

Seleccionada también como imagen de la semana por la ESA (la Agencia Espacial Europea), esta nube de gas y polvo de un año luz de largo en forma de oruga nos muestra en su interior un momento suspendido en el tiempo del largo proceso de formación de una estrella.

El hecho de que este nudo de gas interestelar y polvo haya ido adoptando forma de oruga se debe al intenso viento procedente de las estrellas cercanas extremadamente brillantes de la asociación Cygnus OB2, a solo unos 15 años luz (lo que se puede apreciar hacia el borde derecho de la imagen). La intensidad del viento estelar y su duración determinarán la masa final de la estrella en formación en el interior de la oruga.

Las observaciones espectroscópicas de esta promesa de estrella señalan que se encuentra en un estado evolutivo muy embrionario, en el que todavía está tratando de recolectar material de la envoltura de gas que la rodea con la esperanza de ir ganando masa. Las protoestrellas en esta región deberían convertirse en jóvenes estrellas con masas de entre una y diez la del Sol. Pero si la radiación erosiva de las estrellas cercanas destruye la envoltura de gas antes de que nuestra protagonista haya acabado de acumular material, su masa final se verá reducida. Solo el tiempo dirá si la estrella resultante que vemos en la imagen será un peso pesado en la zona.

En la producción de esta imagen se utilizaron datos provenientes de la Advanced Camera for Surveys del telescopio espacial Hubble y del telescopio Isaac Newton (INT), este último ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) . Los datos del telescopio Isaac Newton fueron obtenidos como parte del INT Photometric H-Alpha Survey (IPHAS), un sondeo astronómico del plano norte de la Vía Láctea.

El Hubble Heritage Project pone a disposición del público un archivo de imágenes captadas por el telescopio espacial Hubble especialmente seleccionadas, mejoradas y explicadas por expertos con el objetivo de resultar divulgativas, educativas e inspiradoras.

IAC

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La extraña forma de alinearse de unas nebulosas planetarias

La extraña forma de alinearse de unas nebulosas planetarias
Los astrónomos han utilizado el telescopio NTT (New Technology Telescope) de ESO y el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA para estudiar más de 100 nebulosas planetarias que se encuentran en la protuberancia central de nuestra galaxia. Han descubierto que, misteriosamente, los miembros de esta familia cósmica que tienen forma de mariposa están alineados de una forma extraña — un resultado sorprendente si tenemos en cuenta sus diferentes historias y sus variadas propiedades.

Las etapas finales de la vida de una estrella como nuestro Sol acaban con la expulsión de sus capas exteriores hacia el medio que las rodea, formando objetos de sorprendentes y hermosas formas conocidos como nebulosas planetarias. Uno de estos tipos de nebulosa, conocido como nebulosa planetaria bipolar, crea fantasmagóricas formas en torno a sus estrellas que recuerdan a mariposas o a relojes de arena.

Todas esas nebulosas se formaron en lugares diferentes y tienen distintas características. Y ni la nebulosa individual ni las estrellas que las formaron han tenido ningún tipo de interacción con otras nebulosas planetarias. Sin embargo, un nuevo estudio llevado a cabo por astrónomos de la Universidad de Manchester (Reino Unido) ha mostrado sorprendentes similitudes entre algunas de las nebulosas: muchas de ellas se alinean en el cielo de la misma manera.

"Este descubrimiento es realmente sorprendente y, si se acaba confirmando, puede ser muy importante" explica Bryan Rees, de la Universidad de Manchester, uno de los dos autores del artículo. "Muchas de estas fantasmagóricas mariposas parecen tener sus largos ejes alineados a lo largo del plano de nuestra galaxia. Utilizando imágenes tanto del Hubble como del NTT obtuvimos una visión muy buena de estos objetos, por lo que pudimos estudiarlos en detalle".

Los astrónomos estudiaron 130 nebulosas planetarias en la protuberancia central de la Vía Láctea. Identificaron tres tipos diferentes, y observaron de cerca sus características y su apariencia.

"Mientras que, tal y como era de esperar, dos de esas poblaciones se alineaban de forma totalmente aleatoria en el cielo, descubrimos que el tercer tipo — las nebulosas bipolares — mostraban una sorprendente preferencia por una alineación particular”, afirma el segundo autor del artículo Albert Zijlstra, también de la Universidad de Manchester. "Si ya era sorprendente que hubiese cualquier tipo de alineamiento, encontrarlo en la abarrotada región central de la galaxia es aún más inesperado".

Se cree que las nebulosas planetarias se esculpen por la rotación del sistema estelar del cual se forman. Esto dependerá de las propiedades del sistema — por ejemplo, si es una binaria, o tiene cierto número de planetas orbitando a su alrededor, características que influirán notablemente en la forma que adquiere la burbuja de material expulsado. Las formas de las nebulosas bipolares son de las más extremas, y probablemente se producen por chorros que eyectan masa procedente del sistema binario perpendicular a la órbita.

"El alineamiento que vemos en estas nebulosas bipolares indica algo extraño sobre los sistemas estelares del interior del centro de la galaxia", explica Rees. "Para que se hayan alineado de la forma en que lo han hecho, el sistema estelar que formó estas nebulosas debería haber estado rotando en perpendicular a las nubes interestelares que a su vez las formaron, lo cual es muy extraño".

Mientras que las propiedades de sus estrellas progenitoras dan forma a estas nebulosas, este nuevo descubrimiento da pistas sobre otro aspecto aún más misterioso. Junto con estas complejas características estelares encontramos las de la propia Vía Láctea; toda la protuberancia central rota alrededor del centro galáctico. Esta protuberancia puede tener más influencia de la que se creía hasta el momento en toda la galaxia — a través de sus campos magnéticos. Los astrónomos sugieren que el ordenado comportamiento de las nebulosas planetarias podría estar originado por la presencia de fuertes campos magnéticos generados durante la formación de la protuberancia central.

Dado que estas nebulosas más cercanas al hogar no se alinean del mismo modo ordenado, estos campos podrían haber sido mucho más fuertes de lo que son en nuestra vecindad actual.

"Podemos aprender mucho estudiando estos objetos", concluye Zijlstra. "Si realmente se comportan de este modo inesperado, esto tiene consecuencias no solo para el pasado de las estrellas de forma individual, sino para el pasado de toda la galaxia".

ESO

lunes, 2 de septiembre de 2013

Megalodón, el tiburón más grande de la historia

Megalodón, el tiburón más grande de la historia
Investigadores del Instituto Español de Oceanografía han descubierto en aguas canarias, y a más de 1.000 metros de profundidad, un importante yacimiento submarino de fósiles en el cual se han encontrado dientes de megalodón, el tiburón más grande y mayor depredador marino que ha existido.

Científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) han encuentrado en Canarias fósiles de megalodón, el tiburón más grande que ha existido. Estos animales llegaban a medir 20 metros y pesar 100 toneladas.

Además de los fósiles de megalodon, que pertenecen a ejemplares de la especie Otodus (megaselachus) megalodon, se encontraron restos fosilizados de otros tiburones extintos, fragmentos del cráneo y costilla de un sirénido (mamíferos marinos del tipo manatí, dugongo o vaca marina), así como huesos fosilizados de ballenas.

Aunque el hallazgo de los fósiles se produjo en octubre de 2012, su identificación precisa fue realizada recientemente en el Centro Oceanográfico de Canarias del IEO por los científicos Pedro J. Pascual Alayón, biólogo marino del IEO, y Franco Cigala Fulgosi, profesor de paleontología y paleoecología de la Universidad de Parma (Italia).

El yacimiento paleotológico submarino fue descubierto a más de 1.000 metros de profundidad al pie de la montaña submarina conocida como Banco de Concepción, situada al norte de isla de La Graciosa. Según el biólogo marino Pedro J. Pascual, se trata de un acontecimiento de gran relevancia científica, ya que aporta información novedosa que permite esbozar el paisaje marino existente en las Islas Canarias cuando éstas empezaban a nacer del lecho oceánico (durante el Mioceno, entre 23 y 5 millones de años atrás).

Se demuestra así que en esa época vivió, cazó y se reprodujo en estas aguas el mayor depredador marino de todos los tiempos: el Otodus (Megaselachus) megalodon, llamado normalmente megalodón y que alcanzaba un tamaño de hasta 20 metros de largo y 100 toneladas de peso.

Sus presas eran ballenas, delfines, focas y grandes peces

Este tiburón, hoy fósil, vivió aproximadamente desde hace 20 millones de años (en el Mioceno) hasta hace tan solo 2 millones de años (Plioceno). Por el tipo de dientes que poseía sabemos que se alimentaba de grandes presas, como ballenas, delfines, focas u otros mamíferos marinos; también grandes peces y tortugas eran parte de su dieta. Fue una especie cosmopolita, presente en todos los océanos, y un gran migrador.

Las pruebas del registro fósil demuestran que los ejemplares pequeños eran más frecuentes en las zonas costeras y los grandes en aguas abiertas y alejadas de la costa. Esto parece estar relacionado con que determinadas zonas costeras o islas con abundante alimento fueran elegidas como zonas de reproducción y cría por estas enormes especies, muy necesitadas de grandes cantidades de alimento para su desarrollo.

Según Pascual, “la presencia de este super-depredador, así como de las otras especies de tiburones, representantes genuinos de los niveles superiores en las redes tróficas marinas, demuestra la existencia de enormes cantidades de comida como ballenas, focas, sirénidos o bancos de peces en aguas canarias en aquel momento de la historia de la Tierra”.

En cuanto a la existencia de Sirénidos (manatí o vaca marina), nunca había sido antes registrada en Canarias, por lo que su hallazgo aporta una información muy valiosa sobre el ecosistema y tipo de clima existente durante el inicio de la formación del archipiélago canario.

El hallazgo se produjo durante la campaña de investigación marina (INCOECO 1012), realizada por el buque oceanográfico del Instituto Español de Oceanografía (IEO) Ángeles Alvariño, en el contexto de su participación del en el proyecto LIFE+INDEMARES Inventario y designación de la Red Natura 2000 en áreas marinas del Estado Español, que está liderado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA).

Instituto Español de Oceanografía | SINC

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