jueves, 28 de noviembre de 2013

Un ardiente espectáculo de estrellas naciendo y muriendo

Un ardiente espectáculo de estrellas naciendo y muriendo
La Gran Nube de Magallanes es una de las galaxias más cercanas a la nuestra. Explotando las capacidades del VLT (Very Large Telescope) de ESO, los astrónomos han explorado una de sus regiones menos conocidas. En esta nueva imagen podemos ver nubes de gas y polvo en la que nacen nuevas estrellas calientes, esculpiendo su entorno con extrañas formas. Pero la imagen también muestra los efectos de la muerte estelar — filamentos creados por una explosión de supernova.

Situada a tan solo unos 160.000 años luz de nosotros en la constelación de Dorado (El Pez Espada), la Gran Nube de Magallanes es una de nuestras vecinas galácticas más cercanas. Se encuentra formando nuevas estrellas de manera activa en regiones tan brillantes que algunas incluso pueden verse desde la Tierra a simple vista, como la Nebulosa Tarántula. Esta nueva imagen, obtenida con el VLT (Very Large Telescope) de ESO, en el Observatorio Paranal (Chile), explora un área llamada NGC 2035 (a la derecha), apodada a veces como la Nebulosa de Cabeza de Dragón.

NGC 2035 es una región HII, o nebulosa de emisión, consistente en nubes de gas que brillan debido a la energética radiación que emana de las estrellas jóvenes. Esta radiación arranca electrones de los átomos de gas que, finalmente, se recombinan con otros átomos y emiten luz. Mezclados con el gas vemos oscuros grumos de polvo que, más que emitir luz, la absorben, creando sinuosos caminos y oscuras formas en la nebulosa.

Las formas filamentosas a la izquierda de la imagen no son el resultado del nacimiento de estrellas, sino más bien de su muerte. Fueron creadas por uno de los eventos más violentos que pueden darse en el universo: una explosión de supernova. Estas explosiones son tan brillantes que, a menudo, durante un corto periodo de tiempo, iluminan toda la galaxia que las aloja antes de debilitarse y hacerse menos visibles durante semanas o meses.

Mirando esta imagen puede parecer difícil hacernos una idea del verdadero tamaño de estas nubes — tienen un tamaño de varios cientos de años luz. Y no están en nuestra galaxia, sino mucho más allá. La Gran Nube de Magallanes es enorme, pero comparada con nuestra galaxia es muy modesta en cuanto a su extensión, alcanzando tan solo 14.000 años luz — unas diez veces más pequeña que la Vía Láctea.

Esta imagen fue obtenida utilizando el instrumento FOcal Reducer and low dispersion Spectrograph instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, que se encuentra en el Observatorio Paranal, en Chile, como parte del programa Joyas Cósmicas de ESO.

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ESO

sábado, 23 de noviembre de 2013

Siats Meekerorum, un dinosaurio gigante en Estados Unidos

Siats Meekerorum, un dinosaurio gigante en Estados Unidos / Jorge Gonzales
Una nueva e impresionante especie de dinosaurio carnívoro, de treinta metros de longitud, uno de los tres más grandes que se haya descubierto nunca en América del Norte, convivió y compitió con los primeros tiranosaurios que vivieron hace 98 millones de años y que eran relativamente pequeños. Esta especie recién descubierta, bautizada como Siats Meekerorum, fue el principal depredador de su tiempo, papel que mantuvo hasta que, tras su declive, los tiranosaurios pudieron ocupar su lugar 30 millones años más tarde.

Los restos de este carnívoro llamado Siats meekerorum fueron hallados en el estado norteamericano de Utah. El depredador se situaría en lo más alto de la cadena alimenticia. Una vez él y el resto de sus parientes del género de los Carcharodontosaurus murieron, los Tyrannosaurus se hicieron con el liderazgo, señalan los investigadores.

El nombre de Siats proviene de un monstruo devorahombres en la tradición de los ute, indígenas estadounidenses que vivían en la zona de Utah donde fueron hallados los fósiles.

El Siats es uno de los tres mayores dinosaurios descubiertos en Norteamérica. "No pueden imaginarse lo emocionados que estábamos cuando vimos los huesos de este gigante sobresalir de una pendiente", dijo Lindsay Zanno, de la universidad estatal de Carolina del Norte. Ella y Peter Makovichy, del museo Field de Historia Natural de Chicago, fueron los autores del hallazgo.

sábado, 16 de noviembre de 2013

El Hubble desvela los primeros años de la Vía Láctea

El Hubble desvela los primeros años de la Vía Láctea
Un equipo de astrónomos ha utilizado las observaciones del telescopio espacial Hubble (NASA-ESA) para estudiar la evolución de 400 galaxias similares a la Vía Láctea. El objetivo, deducir cómo fueron las primeras etapas de nuestra galaxia y cómo se fue ensamblando hasta crear el majestuoso ‘molinillo’ de estrellas que vemos hoy.

“Al rastrear los ‘hermanos’ de la Vía Láctea, nos encontramos con que nuestra galaxia fabricó el 90 % de sus estrellas hace entre 11 y 7 mil millones de años, una información que no se había medido antes", dice Pieter G. van Dokkum, de la Universidad de Yale (EE UU) y líder del trabajo.

El investigador añade: "Por supuesto no podemos ver la Vía Láctea en el pasado, pero hemos seleccionado galaxias a miles de millones de años luz de distancia que evolucionarán como ella. Y por primera vez tenemos imágenes directas de cómo fue la Vía Láctea en el pasado".

En estas imágenes se ve cómo pudo evolucionar la Vía Láctea. Arriba, el cielo nocturno actual está dominado por el blanco resplandor de innumerables estrellas de mediana edad, con unas pocas nebulosas rosadas de formación estelar y la 'contaminación' interestelar. Abajo, una visión imaginaria de una joven Vía Láctea hace 11 millones de años. El disco de la joven galaxia y el abultamiento central de estrellas son más pequeños y tenues debido a que la galaxia está en una fase inicial de construcción. Los cielos están muy activos por la formación estelar. Se ven muchas nebulosas rosadas brillantes con estrellas dentro de sus 'capullos'. El puñado de estrellas visibles son azuladas y brillantes por su juventud.

SINC

viernes, 15 de noviembre de 2013

Un agujero negro eyecta chorros de material pesado

Un agujero negro eyecta chorros de material pesado
El telescopio espacial de rayos X de la ESA, XMM-Newton, ha hecho posible un sorprendente descubrimiento relativo al cóctel de partículas que escapan formando potentes chorros o, técnicamente, jets, de los alrededores de un agujero negro en nuestra galaxia.

Los agujeros negros de masa estelar son observados a menudo devorando material procedente de una estrella compañera. La materia fluye desde la estrella hacia el agujero negro, orbitando en un disco a su alrededor a una temperatura tan alta que emite rayos X.

El agujero negro puede ser un comensal delicado: en vez de tragar todo el material a veces expulsa una parte, formando dos potentes chorros de partículas. Como estos jets extraen masa y energía del sistema, el agujero negro se queda con menos material del que alimentarse.

Estudiando la composición de estos jets los astrofísicos obtienen información sobre los hábitos alimenticios de los agujeros negros.

Las observaciones con radiotelescopios ya habían desvelado que los jets procedentes de agujeros negros contienen electrones acelerados a velocidades próximas a las de la luz. Pero hasta ahora no estaba claro si la carga negativa de los electrones se complementaba con sus antipartículas, los positrones, o con otras partículas más pesadas de carga positiva, como los protones o los núcleos atómicos.

En un nuevo estudio, los astrónomos han recurrido a XMM-Newton para estudiar un sistema binario llamado 4U1630–47, que destaca por presentar brotes de emisión en rayos x durante periodos que pueden durar años.

“En nuestras observaciones detectamos la presencia de núcleos ionizados de dos elementos pesados, hierro y níquel”, afirma María Díaz Trigo, del Observatorio Austral Europeo (ESO), en Múnich, Alemania, autora principal del trabajo que publica en la revista Nature.

“El hallazgo supone una sorpresa positiva, porque deja claro que la composición de los jets de agujeros negros es más rica, contiene otras partículas además de electrones”.

El equipo de astrónomos observó 4U1630–47 con XMM-Newton en dos ocasiones en septiembre de 2012, y comparó los resultados con otras observaciones casi simultáneas en longitudes de onda de radio, desde el radiotelescopio en Australia, el Telescope Compact Array.

Aunque las dos observaciones descritas por Díaz Trigo y sus colaboradores distaban solo dos semanas, los resultados fueron sorprendentemente distintos.

En las primeras observaciones los astrónomos detectaros rayos X procedentes del disco de material en torno al agujero negro, pero no vieron nada en radio, indicio de que los jets aún no se encontraban activos.

En las observaciones siguientes, sin embargo, detectaron la fuente tanto en rayos X como en ondas de radio, lo que implica que los jets se habían reactivado en el intervalo.

Al analizar los datos de rayos X de la segunda tanda de observaciones los astrónomos encontraron también indicios de la presencia de núcleos de hierro orientados tanto hacia XMM-Newton como en dirección opuesta, lo que confirma que pertenecen a dos jets distintos.

Los astrónomos también detectaron núcleos de níquel en los jets orientados hacia XMM-Newton.

“Partiendo de estas huellas de hierro y níquel pudimos mostrar que la velocidad de los jets es realmente muy alta, de unos dos tercios de la velocidad de la luz”, dice el también firmante del trabajo James Miller-Jones, del nodo de la Universidad de Curtin del Centro Internacional de Investigación en Radioastronomía de Perth, Australia.

“Es más, la presencia de núcleos atómicos pesados en jets de agujeros negros significa que la masa y la energía se están alejando del agujero negro en cantidades muy superiores de lo que pensábamos hasta ahora, lo que podría tener un impacto en el mecanismo y el ritmo al que el agujero negro atrae materia”, añade Simone Migliari, también co-autor, de la Universidad de Barcelona.

Es la primera vez que se detectan núcleos pesados en jets de un agujero negro de masa estelar relativamente típico.

Se conoce por ahora solo otro sistema binario de rayos X que muestra indicios similares de presencia de núcleos atómicos en sus jets, una fuente conocida como SS 433. Este sistema, sin embargo, se caracteriza porque su agujero negro atrae materia a un ritmo inusualmente alto, lo que hace difícil comparar sus propiedades con las de otro agujero negro más normal.

Las nuevas observaciones de 4U1630–47 permitirán a los astrónomos aprender más sobre los mecanismos físicos que impulsan los jets en los discos de material que rodean a un agujero negro.

“Ahora sabemos mucho sobre los agujeros negros y sobre lo que ocurre en sus inmediaciones, pero la formación de los jets aún constituye un misterio; esta observación es un paso hacia la comprensión de este fascinante fenómeno”, dice Norbert Schartel, jefe científico de XMM-Newton, de la ESA.

ESA

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Estrellas jóvenes pintan un espectacular paisaje estelar

Estrellas jóvenes pintan un espectacular paisaje estelar
Astrónomos de ESO han captado la mejor imagen que se haya obtenido jamás de las extrañas nubes que rodean al cúmulo estelar NGC 3572. Esta nueva imagen muestra cómo esas nubes de gas y polvo han sido esculpidas por los vientos estelares que manan de esos grupos de jóvenes estrellas calientes, otorgándoles caprichosas formas de burbuja, arcos y extrañas figuras conocidas como trompas de elefante. Los cúmulos estelares más brillantes son mucho más pesados que el Sol y terminarán sus cortas vidas como explosiones de supernova.

La mayor parte de las estrellas no se forman solas, sino rodeadas de “hermanos y hermanas” que se crean más o menos al mismo tiempo a partir de una única nube de gas y polvo. NGC 3572, en la constelación austral de Carina (La quilla), es uno de esos cúmulos. Contiene muchas jóvenes estrellas calientes blanco-azuladas que brillan intensamente y generan potentes vientos estelares que tienden a dispersar gradualmente los restos de gas y polvo de sus alrededores. Las resplandecientes nubes de gas y los cúmulos estelares que les hacen compañía son los protagonistas de una nueva imagen obtenida por el instrumento Wide Field Imager, instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile.

En la zona inferior de la imagen aún puede verse una gran parte de la nube molecular que dio lugar al nacimiento de estas estrellas jóvenes. La potente radiación procedente de sus llameantes hijas ha influido notablemente en la nube, ya que la radiación no solo la hace brillar con una tonalidad característica, sino que también las esculpe con formas sorprendentemente retorcidas, lo que incluye burbujas, arcos y oscuras columnas que los astrónomos denominan trompas de elefante.

Una de las extrañas formas captadas en esta imagen es la pequeña nebulosa en forma de anillo situada ligeramente encima del centro de la imagen. Los astrónomos aún no tienen muy claro el origen de esta curiosa forma. Probablemente se trate de un denso resto de la nube molecular que formó el cúmulo, tal vez una burbuja creada en torno a una estrella muy caliente y brillante. Pero algunos autores han considerado que puede ser algún tipo de nebulosa planetaria de forma peculiar — el remanente de una estrella moribunda.

Las estrellas que nacen dentro de un cúmulo pueden ser hermanas, pero no gemelas. Tienen casi la misma edad, pero difieren en tamaño, masa, temperatura y color. El transcurso de la vida de una estrella se determina principalmente por su masa, por lo que un cúmulo determinado contendrá estrellas en varias etapas de sus vidas, proporcionando a los astrónomos un laboratorio perfecto en el cual pueden estudiar cómo evolucionan las estrellas.

Estos grupos de estrellas jóvenes permanecen unidos durante un tiempo relativamente corto, normalmente unas decenas o centenares de millones de años. Se dispersan gradualmente debido a interacciones gravitatorias, pero también debido a que las estrellas más masivas tienen vidas cortas, queman su combustible rápidamente y finalmente acaban sus vidas con violentas explosiones de supernova, contribuyendo así a la dispersión del gas remanente y de las estrellas del cúmulo.

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ESO

sábado, 9 de noviembre de 2013

Una nueva especie de ornitorrinco gigante extinto

Una nueva especie de ornitorrinco gigante extinto. Peter Schouten
Hasta el momento, el registro fósil indicaba que el linaje del ornitorrinco era único, con una sola especie en cualquier época de su existencia. Esta imagen ha cambiado con la publicación de un estudio en el Journal of Vertebrate Paleontology que describe una nueva especie de ornitorrinco gigante extinto, una rama desconocida del árbol genealógico de estos animales, que tendría dos veces el tamaño de los actuales.

Ningún mamífero vivo es más peculiar que el ornitorrinco. Cuenta con un amplio pico como el de un pato, piel gruesa como la de una nutria, y patas palmeadas como las de un castor. Asimismo, es un animal monotrema –ya que pone huevos en lugar de dar a luz a crías vivas–, su hocico está cubierto con electrorreceptores que detectan presas bajo el agua, y los machos tienen un espolón venenoso en su pata trasera.

Hasta ahora se conocía tan solo un linaje de esta especie única. Sin embargo, un equipo internacional de investigadores describe, en el último número de la revista Journal of Vertebrate Paleontology, una nueva especie de este animal. Se trata del denominado Obdurodon tharalkooschild, cuyo descubrimiento se basa en un solo diente hallado en el famoso sitio de fósiles Riversleigh, inscrito como Patrimonio de la Humanidad en 1994 y ubicado en el noroeste de Queensland (Australia).

"Los monotremas son el último vestigio de una antigua radiación de los mamíferos de los continentes del sur. Esta nueva especie es una ayuda muy importante en el desarrollo de la comprensión acerca de estos fascinantes mamíferos", asegura Rebecca Pian, autora principal del estudio.

Basándose en el tamaño del diente encontrado, se estima que esta especie extinta habría tenido casi un metro de largo, dos veces el tamaño de los ornitorrincos modernos. Los bultos y surcos en los dientes también proporcionan pistas sobre lo que probablemente comía esta especie.

Ornitorrincos con dientes muy desarrollados

"Al igual que otros ornitorrincos, probablemente era un mamífero mayoritariamente acuático, y habría vivido en y alrededor de las piscinas de agua dulce de los bosques que cubrían la zona Riversleigh hace millones de años", explica Suzanne de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) y coautora del estudio. "Obdurodon tharalkooschild era un ornitorrinco gitante con dientes bien desarrollados, que probablemente se alimentara no solo de cangrejos y otros crustáceos de agua dulce, sino también de pequeños vertebrados, incluyendo peces pulmonados, ranas y tortugas pequeñas que se conservaron en el mismo yacimiento".

Por otro lado, mientras que muchos de los depósitos fósiles de Riversleigh se han fechado radiométricamente, la edad precisa del lugar donde se produjo este descubrimiento sigue en duda, y se enmarcaría entre hace 15 y 5 millones de años.

Los fósiles más antiguos de ornitorrinco provenían de rocas de 61 millones de años de antigüedad, halladas en el sur de Sudamérica. Asimismo, se conocían pequeños fósiles de ornitorrinco en Australia en lo que hoy es el desierto de Simpson.

“Antes del descubrimiento de l Obdurodon tharalkooschild, estos fósiles sugerían que los ornitorrincos se hicieron más pequeños y redujeron el tamaño de sus dientes con el tiempo. El ornitorrinco moderno carece por completo de dientes en la edad adulta, y en su lugar tiene láminas córneas en su boca”, apunta la investigación.

El nombre Obdurodon viene del griego 'diente permanente' y fue acuñado para distinguir los ornitorrincos con dentadura extintos de los modernos.

"El descubrimiento de esta nueva especie fue una sorpresa para nosotros, porque antes de esto, el registro fósil sugiere que el árbol evolutivo de los ornitorrincos era uno y relativamente lineal", señala Michael Archer, científico también de la Universidad de Nueva Gales del Sur y otro de los coautores del trabajo. "Ahora sabemos que había ramas no previstas en este árbol, algunas de las cuales dieron lugar a especies gigantes".

SINC

jueves, 7 de noviembre de 2013

El ‘rey del gore’ de los tiranosaurios aparece en Norteamérica

El ‘rey del gore’ de los tiranosaurios aparece en Norteamérica
Investigadores del Museo de Historia Natural de Utah (EE UU) han anunciado el descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio que pertenece a la misma rama evolutiva del Tyrannosaurus rex. Esta criatura carnívora, denominada Lythronax argestes o ‘rey del gore’ por su estilo de vida sangriento, habitaba el antiguo continente perdido de Laramidia, entre ríos y bosques frondosos.

Al famoso Tyrannosaurus rex, el dinosaurio depredador carnívoro por excelencia, le ha salido un nuevo competidor en comportamiento sanguinario. Científicos del Museo de Historia Natural (NHMU) de Utah (EE UU) han descubierto una nueva especie de tiranosaurio, Lythronax argestes, que se traduciría como ‘rey del gore’ del suroeste de EE UU.

“Era, con mucho, el dinosaurio más temible en su tiempo en América del Norte. Pensamos que Lythron o sangre representa correctamente su estilo de vida, cubriéndose con la sangre de un animal muerto”, declara a SINC Mark Loewen, autor principal del estudio, que publica la revista PLOS ONE, y científico del NHMU.

Lythronax fue descubierto en el Monumento Nacional de Grand Staircase- Escalante (GSENM, por sus siglas en inglés) al sur de Utah, por Scott Richardson, un empleado de la Oficina de Administración de Tierras de EE UU, institución que administra este territorio.

En 2009, el esqueleto del ‘rey del gore’ fue excavado por equipos del Museo de Historia Natural de Utah en colaboración con paleontólogos de GSENM.

“El nombre de T. rex se traduce como ‘rey lagarto tirano’, por lo que pensamos que este nuevo pariente cercano –pertenecen a la misma rama evolutiva– debería tener un nombre igualmente evocador", explica SINC Randall B. Irmis, coautor del estudio e investigador también del NHMU.

La especie más antigua de tiranosaurio

En el trabajo de identificación de la nueva especie colaboraron, además del Museo de Historia Natural de Utah y la Universidad de Utah, el Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, la Universidad de Alberta. Se estima que la nueva especie mediría aproximadamente 8 metros de largo y pesaba alrededor de 2,5 toneladas.

Hasta el momento, los paleontólogos pensaban que esta clase de tiranosaurios de cráneo grande sólo existieron hace 70 millones de años, sin embargo, Lythronax muestra señales de haber evolucionado al menos 10 millones de años antes.

Según Irmis, los fósiles descubiertos pertenecen a una fecha muy próxima a los 80 millones de años. “Sabemos esto porque las capas geológicas, de las cenizas volcánicas que se encontraron justo por encima y por debajo del estrato donde estaba el esqueleto, han sido datados radioisotópicamente”. Esto convierte a este tiranosaurio en el más antiguo que se conoce.

Comparado con otros dinosaurios de esta familia, Lythronax era un enorme carnívoro con características únicas en su cráneo, que lo distinguen de sus parientes cercanos. “Específicamente, posee particularidades genuinas en su hocico –corto y estrecho– en su maxilar superior y en el lateral de su cabeza”, subraya Irmis.

Para almorzar, un Diabloceratops

Joe Sertich, del Museo de Denver añade: “Habría tumbado fácilmente a cualquier dinosaurio cornudo o de pico de pato que viviera junto a él. Su comida preferida podría haber sido el Diabloceratops, un dinosaurio cornudo temprano y muy singular de su época”.

Otra característica que lo convertía en un depredador infalible era la amplia anchura de la parte posterior de su cabeza, que le permitía ver con un campo de visión en superposición. “Le proporcionaba visión binocular, muy útil para un depredador, y una condición que asociamos con el Tyrannosaurus rex", apunta Loewen.

Además, las características de su cráneo y algunos de los huesos de sus extremidades lo vinculan más estrechamente con T. rex que con cualquier otro tiranosaurio.

“Esto es interesante porque Lythronax es el miembro más viejo del grupo de dinosaurios tiranosaurios y T. rex el más joven –de hace 66 millones de años–. Esto puede insinuar que hay muchos más familiares de este último en el oeste de América del Norte”, asegura el experto del Museo de Naturaleza y Ciencia de Dever.

Para Philip Currie, otro de los coautores del trabajo, esta nueva especie es un maravilloso ejemplo de todo lo que falta por aprender del mundo de los dinosaurios. “Muchos más emocionantes fósiles esperan a ser encontrados en el Monumento Nacional Grand Staircase -Escalante", señala.

SINC

martes, 5 de noviembre de 2013

Uno de cada cinco ‘soles’ tiene una ‘Tierra’ en la zona habitable

Uno de cada cinco ‘soles’ tiene una ‘Tierra’ en la zona habitable
¿Son frecuentes los planetas habitables en el universo? Parece que más de lo que pensaban los científicos, según las observaciones del satélite Kepler de la NASA.

La nave ya no está operativa, pero los datos que recogió durante sus cuatro años de misión han permitido deducir que una de cada cinco estrellas similares al Sol tiene un planeta con tamaño similar al de la Tierra y está en la zona habitable. Esto podría conducir a la presencia de vida en la superficie de estos exoplanetas.

Astrofísicos de la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de Hawái en Manoa –ambas en EE UU–, han llegado a esta conclusión tras efectuar un análisis estadístico de todas las observaciones de Kepler. Así han estimado cuantas de las 100 mil millones de estrellas en nuestra galaxia tienen planetas potencialmente habitables.

"Lo que esto significa es que, cuando se mira hacia los miles de estrellas en el cielo nocturno, la más cercana estrella similar al Sol con un planeta de tamaño a la Tierra sitado en la zona habitable está probablemente a tan sólo 12 años luz de distancia y se puede ver a simple vista; por lo que es increíble", destaca el estudiante de Berkeley Erik Petigura, que ha dirigido el análisis de los datos y el estudio que publica PNAS.



PNAS | SINC

viernes, 1 de noviembre de 2013

Un exoplaneta con el tamaño, la masa y la densidad de la Tierra

Un exoplaneta con el tamaño, la masa y la densidad de la Tierra
El exoplaneta Kepler-78b tiene un tamaño similar a la Tierra, pero también una masa y densidad parecidos, según dos estudios que se publican en Nature. Los datos, obtenidos con instrumentos como el Telescopio Nazionale Galileo (TNG) de La Palma, también revelan que presenta un interior rocoso y un núcleo con hierro. Se trata del exoplaneta más pequeño del que se conoce su masa y radio con precisión.

Kepler-78b es un planeta extra solar en órbita alrededor de una estrella parecida al Sol, Kepler 78, en la constelación del Cisne, a unos 400 años luz de distancia. Ahora, según dos investigaciones publicadas en la revista Nature, se informa de que presenta una masa y densidad muy parecidas a las de la Tierra.

Los autores de los trabajos, uno liderado por Francesco Pepe desde la Universidad de Ginebra y otro por Andrew W. Howard desde la de Hawaii en Manoa, muestran que Kepler-78b está compuesto de hierro en el núcleo y rocas en su interior, como la Tierra. Por este motivo, se trata del exoplaneta más pequeño del que se conoce el radio y la masa con gran precisión.

Kepler-78b fue observado por primera vez por el satélite Kepler de la NASA. Kepler detectó la débil variación en la luz de la estrella causada por el paso del planeta frente a ella. Poco después del descubrimiento, el telescopio italiano Telescopio Nazionale Galileo (TNG) en La Palma (Canarias) apuntó a la estrella que alberga el planeta.

Luego, el equipo científico de HARPS-N, uno de los espectrógrafos más precisos del mundo instalado en el TNG, midió la ligera oscilación de la estrella causada por la presencia del planeta. Así se identificaron las características ‘terrestres’ de Kepler-78b.

Emilio Molinari, director del TNG y coautor de uno de los artículos, enfatiza la importancia del uso de HARPS-N: “Estamos muy orgullosos del desempeño del TNG y HARPS-N, porque muestra que el descubrimiento de un planeta gemelo a la Tierra es factible”.

Kepler-78b tiene un radio de tan solo 1,16 veces el radio de la Tierra, mientras la masa es 1,86 masas terrestres. Estas cantidades dan una densidad de 5,57 gramos por centímetro cúbico, lo que implica una composición rocosa y férrica.

Sin embargo, Kepler-78b tiene un periodo orbital tan corto, de apenas 8,5 horas, por lo que gira muy cerca de su estrella. Esto significa que la temperatura en la superficie del planeta debe estar entre 3.000 y 5.000 grados, lo que descarta completamente cualquier posibilidad de vida.

El destino del exoplaneta es desaparecer, dado que las fuerzas mareales lo arrastrarán cada vez más cerca de su estrella. En algún momento se acercará tanto que la fuerza de gravedad de la estrella lo romperá. Según modelos teóricos esto podría ocurrir dentro de tres mil millones de años.

“Curiosamente, nuestro sistema solar podría haber tenido un planeta como Kepler-78b. De ser así, el planeta habría sido destruido en época temprana en la evolución del sistema, sin dejar rastros hoy en día”, plantea Molinari.

Fundación Galileo Galilei-INAF | SINC

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