jueves, 19 de junio de 2014

Nuevas moléculas alrededor de viejas estrellas

Nuevas moléculas alrededor de viejas estrellas
Gracias al observatorio espacial Herschel de la ESA, los astrónomos han descubierto la presencia de una molécula fundamental para la formación del agua entre las brasas que dejan las estrellas como nuestro Sol en las últimas fases de su vida.

Cuando las estrellas de baja a media masa como nuestro Sol se acercan al final de sus vidas se convierten en enanas blancas, de mayor densidad. En este proceso se desprenden de sus capas de polvo y gas más externas, creando complejos patrones caleidoscópicos conocidos como nebulosas planetarias.

Estas estructuras no tienen nada que ver con los planetas, pero fueron bautizadas así a finales del siglo XVIII por el astrónomo William Herschel, ya que a través de su telescopio se veían como difusos objetos circulares, parecidos a los planetas de nuestro Sistema Solar.

Algo más de dos siglos más tarde, el observatorio espacial Herschel, tocayo de William Herschel, ha realizado un sorprendente descubrimiento al estudiar las nebulosas planetarias.

El canto del cisne de las estrellas que dan lugar a las nebulosas planetarias, al igual que las dramáticas explosiones de supernova de las estrellas más pesadas, también enriquecen el medio interestelar local con elementos a partir de los que se formarán las siguientes generaciones de estrellas.

Si bien las supernovas son capaces de forjar los elementos más pesados, las nebulosas planetarias contienen una gran proporción de ‘elementos de la vida’, como el carbono, el nitrógeno o el oxígeno, formados por fusión nuclear en la estrella moribunda.

Las estrellas como nuestro Sol queman hidrógeno de forma ininterrumpida durante miles de millones de años. Cuando se les empieza a terminar el combustible se hinchan hasta convertirse en gigantes rojas, un cuerpo inestable que empezará a expulsar sus capas más externas para formar una nebulosa planetaria.

Los restos del núcleo de la estrella se transforman en una enana blanca a gran temperatura, que baña su entorno con radiación ultravioleta.

Esta radiación tan intensa podría destruir las moléculas que habían sido expulsadas por la estrella en la fase anterior, y que ahora se encontrarían ligadas a los grumos o anillos de material que se pueden distinguir en la periferia de las nebulosas planetarias.

También se pensaba que esta radiación impediría la formación de nuevas moléculas en esta región.

Sin embargo, dos estudios independientes basados en las observaciones realizadas con Herschel han descubierto que una molécula fundamental para la formación del agua parece disfrutar de las condiciones de este entorno tan hostil, e incluso podría depender de ellas para formarse. Esta molécula, conocida como OH+, está formada por un átomo de oxígeno y uno de hidrógeno y tiene carga positiva.

En el estudio dirigido por la Dra. Isabel Alemán de la Universidad de Leiden, Países Bajos, se analizaron 11 nebulosas planetarias y esta molécula se detectó en tres de ellas.

Estas tres nebulosas tienen en común que albergan a las estrellas más calientes, cuyas temperaturas superan los 100.000 °C.

“Pensamos que la clave se encuentra en la presencia de densos grumos de polvo y gas, iluminados por la radiación ultravioleta y por los rayos X emitidos por la estrella central”, explica Isabel.

“Esta radiación de alta energía desencadena reacciones químicas en el seno de los grumos, dando lugar a la formación de la molécula OH+”

En paralelo, otro estudio dirigido por la Dra. Mireya Etxaluze del Instituto de Ciencia de los Materiales de Madrid, España, se centró en la Nebulosa de la Hélice, una de las nebulosas planetarias más cercanas a nuestro Sistema Solar, a una distancia de 700 años luz.

La estrella central de esta nebulosa planetaria tiene la mitad de masa que nuestro Sol pero una temperatura muy superior, rozando los 120.000 °C. Las capas expulsadas por la estrella recuerdan a un ojo humano en las imágenes ópticas, y contienen una rica variedad de moléculas.

Herschel estudió la distribución de esta molécula tan especial a través de la Nebulosa de la Hélice, y descubrió que es más abundante en aquellas regiones en las que las moléculas de monóxido de carbono, también producidas por la estrella, son más propensas a ser destruidas por la intensa radiación ultravioleta.

En cuanto los átomos de oxígeno han sido liberados de la molécula de monóxido de carbono vuelven a estar disponibles para formar las nuevas moléculas de oxígeno-hidrógeno, lo que refuerza la hipótesis de que la radiación ultravioleta fomenta su formación.

Estos dos estudios son los primeros en identificar esta molécula fundamental para la formación del agua en las nebulosas planetarias, aunque todavía faltaría por determinar si estas condiciones tan hostiles permitirían la formación de una molécula de agua completa.

“La proximidad de la Nebulosa de la Hélice significa que tenemos un laboratorio natural en nuestro vecindario cósmico en el que podemos estudiar en detalle la química de estos objetos y el papel que juegan en el proceso de reciclaje de moléculas a través del medio interestelar”, explica Etxaluze.

“Herschel ha seguido las huellas del agua a través del Universo, desde las nubes de formación de estrellas hasta el cinturón de asteroides en nuestro propio Sistema Solar”, explica Göran Pilbratt, científico del proyecto Herschel para la ESA.

“Ahora hemos descubierto que las estrellas como nuestro Sol podrían estar ayudando a formar agua en el Universo, incluso durante sus últimos estertores”.

ESA

viernes, 13 de junio de 2014

El pez Metaspriggina, clave en la evolución de los vertebrados

El pez Metaspriggina, clave en la evolución de los vertebrados
Un importante descubrimiento fósil en Canadá arroja más luz sobre el desarrollo de los primeros vertebrados, incluyendo el origen de las mandíbulas, siendo la primera vez que se ha visto este rasgo en el registro fósil tan temprano.

Los autores de este trabajo han identificado una pieza clave en el puzzle de la evolución de los vertebrados a raíz del descubrimiento de ejemplares de peces fosilizados que datan del periodo Cámbrico, hace unos 505 millones de años, en las Montañas Rocosas canadienses.

El pez en cuestión se llama Metaspriggina y muestra pares de arcos excepcionalmente bien conservado cerca de la parte delantera de su cuerpo. Las primeras de estas piezas, cercanas a la cabeza, con el tiempo condujeron a la evolución de las mandíbulas en los vertebrados. Hallar fósiles de peces a partir del periodo Cámbrico es muy raro y suelen estar mal conservados en general.

Este nuevo descubrimiento, que se explica en la edición de Nature, muestra con un detalle sin precedentes cómo algunos de los primeros vertebrados evolucionaron, marcando el punto de partida de una historia que llevó a los animales posteriores, como a especies de peces más tardías, pero también los dinosaurios y mamíferos, como los caballos y nosotros mismos.

Los fósiles de Metaspriggina fueron recogidos de varios lugares de Burgess Shale en las Montañas Rocosas de Canadá, uno de los yacimientos de fósiles del Cámbrico más ricos en el mundo. Estos fósiles arrojan nueva luz sobre la "explosión" del Cámbrico, un periodo de rápida evolución que comenzó hace unos 540 millones de años, cuando la mayoría de los principales filos de animales se originó. Anteriormente, sólo se habían identificado dos ejemplares incompletos de Metaspriggina.

Durante las expediciones conducidas por el Museo Real de Ontario en 2012, se recolectaron 44 nuevos fósiles de Burgess Shale cerca de Marble Canyon en el Parque Nacional Kootenay en la Columbia Británica, que proporcionaron la base para este estudio. Investigadores de la Universidad de Cambridge y el Museo Real de Ontario/ Universidad de Toronto, en Canadá, utilizaron estos fósiles, junto con varios especímenes más del este de los Estados Unidos, para reclasificar Metaspriggina como uno de los primeros vertebrados.

Los fósiles, que datan de hace 505 millones años, también muestran claramente por primera vez cómo una serie de estructuras en forma de varilla, conocidas como aletas o arcos branquiales, se desarrollaron en los primeros vertebrados. Se ha sabido durante mucho tiempo que estos arcos han desempeñado un papel clave en la evolución de los vertebrados, incluyendo el origen de las mandíbulas, y algunos de los pequeños huesos del oído que transmiten el sonido en los mamíferos. Pero la falta de fósiles de calidad supuso que la aparición de estos arcos en los primeros vertebrados eran hipotéticos.

Los vertebrados aparecen por primera vez en el registro fósil un poco antes de este descubrimiento, pero identificar exactamente cómo se desarrollaron es difícil porque los fósiles de estos animales son raros, incompletos y abiertos a diversas interpretaciones, ya que muestran tejidos blandos que son complicados para identificar con plena certeza. Los nuevos fósiles de 'Metaspriggina' están muy bien conservados. La disposición de los músculos muestra que estos peces eran nadadores activos, no muy diferentes de una trucha, y veían el mundo a través de un par de ojos muy abiertos y sentían su entorno con las estructuras nasales.

"El detalle de este fósil Metaspriggina es impresionante --subraya el autor principal, el profesor Simon Conway Morris, del Departamento de Ciencias de la Tierra de Cambridge--. Incluso los ojos están muy bien conservados y son muy evidentes". Pero son los arcos branquiales los que hacen este descubrimiento tan importante. Anteriormente, se pensaba que existían como una serie de arcos individuales, pero ahora Metaspriggina muestra que, de hecho, existían en parejas.

La pareja más anterior de arcos era también ligeramente más gruesa que el resto y esta sutil distinción puede ser el primer paso en una transformación evolutiva en su momento que llevó a la aparición de la mandíbula. "Tener un modelo hipotético de natación en el registro fósil como éste es muy gratificante", destaca el profesor Conway Morris.

"Obviamente, los peces con mandíbulas llegaron más tarde, pero esto es como el punto de partida, donde todo está allí y listo para funcionar", añade el coautor del artículo, Jean-Bernard Caron, conservador de invertebrados en el Museo Real de Ontario y profesor asociado en los Departamentos de Ciencias de la Tierra y de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Toronto.

EUROPA PRESS

jueves, 12 de junio de 2014

Explosiones gigantes enterradas en polvo: el entorno de un estallido oscuro de rayos gamma

Explosiones gigantes enterradas en polvo: el entorno de un estallido oscuro de rayos gamma
Por primera vez, observaciones llevadas a cabo con ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) han permitido establecer de forma directa cuáles son las proporciones de gas molecular y polvo que se encuentran en una galaxia que alberga estallidos de rayos gamma (GRB) — las explosiones más grandes que tienen lugar en el universo. Sorprendidos, los investigadores han comprobado que hay menos gas del esperado y, proporcionalmente, mucho más polvo, haciendo que algunos GRB aparezcan como “GRB oscuros”. Este trabajo aparece en la revista Nature el 12 de junio de 2014 y es el primer resultado científico de ALMA en torno a los GRB, mostrando el potencial del conjunto de antenas para ayudarnos a comprender mejor cómo se comportan estos objetos.

Los estallidos de rayos gamma (GRBs por sus siglas en inglés, Gamma-Ray Bursts) son intensas explosiones de altísima energía observadas en galaxias distantes — el fenómeno explosivo más brillante del universo. Los que duran más de un par de segundos son conocidos como estallidos de rayos gamma de larga duración (LGRBs, de long-duration gamma-ray bursts) y se asocian con las explosiones de supernova — potentes detonaciones que tienen lugar al final de la vida de las estrellas masivas.

En cuestión de segundos, un estallido típico libera tanta energía como la que habrá liberado el Sol a lo largo de sus diez mil millones de años de vida. La propia explosión suele estar seguida de una emisión que va apagándose poco a poco, conocida como reminiscencia (afterglow), que se cree tiene su origen en las colisiones entre el material expulsado y el gas circundante.

Sin embargo, misteriosamente, algunos estallidos de rayos gamma parecen no tener ninguna reminiscencia — son denominados estallidos oscuros. Una posible explicación es que las nubes de polvo absorben la radiación de la reminiscencia.

En los últimos años, los científicos han estado trabajando para comprender mejor cómo se forma un GRB estudiando sus galaxias anfitrionas. Dentro de estas galaxias, los astrónomos esperaban encontrar estrellas masivas progenitoras de los GRB en regiones activas de formación estelar, que podrían estar rodeadas por una gran cantidad de gas molecular — el combustible para la formación de estrellas. Sin embargo, no había ningún resultado observacional para respaldar esta teoría, dejando la incógnita sin respuesta durante mucho tiempo.

Por primera vez, un equipo de astrónomos de Japón ha utilizado ALMA para detectar la emisión de radio procedente del gas molecular en dos anfitrionas de LGRB — GRB 020819B y GRB 051022 — a unos 4.300 6.900 millones de años luz respectivamente. Aunque tales emisiones de radio nunca habían sido detectadas en las galaxias GRB, ALMA lo ha hecho posible gracias a su alta sensibilidad sin precedentes.

Kotaro Kohno, profesor de la Universidad de Tokio y miembro del equipo de investigación, dijo: "hemos estado buscando gas molecular en galaxias GRB durante más de diez años utilizando varios telescopios alrededor del mundo. Como resultado de nuestro arduo trabajo, finalmente logramos un avance notable utilizando el poder de ALMA. Estamos muy entusiasmados con lo que hemos logrado".

Otro logro notable, hecho posible gracias a la alta resolución de ALMA, fue descubrir la distribución del gas molecular y el polvo en galaxias GRB. Observaciones de GRB 020819B revelaron un entorno extraordinariamente rico en polvo, mientras que, cerca del centro de la galaxia anfitriona, se encontraba gas molecular. Es la primera vez que se ha revelado dicha distribución en galaxias GRB.

"No esperábamos que los GRB pudieran tener lugar en un ambiente tan polvoriento, con una proporción tan baja de gas molecular con respecto al polvo. Esto indica que el GRB se produjo en un ambiente muy diferente al de una típica región de formación estelar", afirma Hatsukade. Esto sugiere que las estrellas masivas que murieron como GRB cambiaron el ambiente en la región de formación estelar antes de explotar.

El equipo de investigación cree que, una posible explicación para la alta proporción de polvo en comparación con el gas molecular en el lugar donde tienen lugar los GRB, es la diferencia en sus reacciones a la radiación ultravioleta. Puesto que los enlaces entre los átomos que componen las moléculas se rompen fácilmente por la radiación ultravioleta, el gas molecular no puede sobrevivir en ambientes expuestos a una fuerte radiación ultravioleta producida por las calientes estrellas masivas en su región de formación estelar, incluyendo la que tarde o temprano explota como el observado GRB. Aunque también se observa una distribución similar en GRB 051022, esto aún debe ser confirmado debido a la falta de resolución (dado que el anfitrión del GRB 051022 está situado más lejos que el que alberga al GRB 020819B). En cualquier caso, estas observaciones de ALMA apoyan la hipótesis de que el polvo que absorbe la radiación de la reminiscencia es el responsable de generar explosiones oscuras de rayos gamma.

"Los resultados obtenidos esta vez fueron más allá de nuestras expectativas. Necesitamos llevar a cabo otras observaciones en otras galaxias GRB para ver si podría tratarse de condiciones ambientales generales a cualquier sitio que albergue un GRB. Esperamos futuras investigaciones con la ampliación de las capacidades de ALMA", concluye Hatsukade.

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ESO

lunes, 9 de junio de 2014

Los objetos transneptunianos estudiados por Herschel

Los objetos transneptunianos estudiados por Herschel
El observatorio espacial Herschel de la ESA ha estudiado 132 de los 1.400 objetos que se conocen más allá de la órbita de Neptuno, a unos 4.500-7.500 millones de kilómetros del Sol.

Entre estos ‘objetos transneptunianos’, o TNO por sus siglas en inglés, se encuentran cuerpos notables como Plutón, Eris, Haumea o Makemake, por citar algunos ejemplos de la extensa población de mundos fríos que habitan esta remota región de nuestro Sistema Solar.

Los TNO son especialmente fríos, con temperaturas del orden de los -230°C, pero es precisamente esta característica lo que ha hecho posible observarlos con Herschel, un satélite equipado con detectores en las bandas del infrarrojo lejano y de las ondas submilimétricas. Este observatorio espacial europeo registró la emisión térmica de 132 objetos transneptunianos durante sus casi cuatro años de misión.

Este estudio hizo posible determinar las dimensiones y los albedos (la fracción de la luz visible que refleja su superficie) de los TNO, propiedades que serían muy difíciles de obtener por otros medios. Este gráfico presenta una comparativa de algunos de los objetos observados por Herschel, organizados para poner de manifiesto estas dos características.

Lo que más llama la atención es su gran diversidad. Los TNO oscilan entre los 50 y los 2.400 kilómetros de diámetro, siendo Plutón y Eris los de mayor tamaño. Dos de ellos tienen una forma marcadamente ovalada: Haumea (representado en color blanco) y Varuna (marrón). Algunos de ellos incluso tienen su propio sistema de lunas (no representadas en esta imagen).

El estudio del albedo permite sacar conclusiones sobre la composición de sus superficies. Un albedo bajo (representado en marrón) indica que la superficie está formada por materiales oscuros, como compuestos orgánicos, mientras que un albedo alto (blanco) sugiere que está cubierta de hielo puro.

Se piensa que los TNO son algunos de los objetos más primitivos que quedan de la era en la que se formaron los planetas. Los resultados del programa clave de tiempo disponible “TNOs are cool: A survey of the trans-Neptunian region” se están utilizando para poner a prueba los modelos que describen la formación y la evolución del Sistema Solar.

ESA

sábado, 7 de junio de 2014

Una nueva especie ilumina la evolución de las culebrillas ciegas en Europa

Una nueva especie ilumina la evolución de las culebrillas ciegas en Europa
Un equipo de investigadores catalanes ha descrito el primer cráneo intacto de anfisbena, un grupo de reptiles conocido como culebrillas ciegas, fósil en Europa. A la nueva especie se le ha dado el nombre de Blanus mendezi en honor a Manel Méndez, quien descubrió el ejemplar procedente del yacimiento del vertedero de Can Mata, donde este animal vivió hace 11,6 millones de años.

Las anfisbenas son un grupo de reptiles escamosos adaptados a vivir bajo tierra. A nivel evolutivo es un grupo poco conocido que, gracias al registro fósil y a los datos moleculares, se ha emparentado con los lacértidos (el grupo al que pertenecen los lagartos verdes y las lagartijas), de los que se habrían separado durante el Cretácico Superior, hace entre 100 y 65 millones de años.

El único representante actual de este grupo en Europa es la culebrilla ciega que, a pesar de su nombre y la ausencia de patas, no es una serpiente. Las anfisbenas tienen los ojos atrofiados y un cráneo macizo, adaptados al hábitat subterráneo, y su aspecto externo puede recordar al de una lombriz.

En el artículo publicado en la revista PLOS ONE, Arnau Bolet y otros investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), describen la nueva especie de anfisbena Blanus mendezi a partir de un cráneo excepcionalmente bien conservado encontrado en el vertedero de Can Mata, en Els Hostalets de Pierola (Anoia, Barcelona).

El fósil, de poco más de un centímetro de longitud, fue encontrado por Manel Méndez, técnico del ICP, durante el lavado de unos sedimentos excavados en 2011 en esta zona que históricamente ha proporcionado fósiles excepcionales de distintos grupos de animales. Los investigadores han bautizado la nueva especie en su honor.

Aunque los restos de anfisbenas son habituales en el registro fósil de Europa, hasta el hallazgo de este cráneo sólo se disponía de huesos aislados y a menudo fragmentarios que dificultaban su clasificación y su estudio taxonómico. En este trabajo, los investigadores han integrado datos paleontológicos, moleculares y biogeográficas para asignar este resto al género Blanus, que comprende casi todas las especies de anfisbenas que se encuentran en el continente europeo.

Blanus mendezi, con una antigüedad aproximada de 11,6 millones de años, representa el registro más antiguo de blánidos del Mediterráneo occidental y los científicos sugieren que habría aparecido poco después de la separación que se observa actualmente entre especies de blánidos del Mediterráneo occidental y oriental.

Modelo de alta resolución en tres dimensiones

El estudio de este cráneo, que incluye la mandíbula derecha, se ha llevado a cabo a partir de imágenes obtenidas con un equipo de tomografía computarizada que ha permitido generar un modelo en 3D de la pieza, eliminando virtualmente toda la matriz rocosa que rodea el fósil.

"El uso de estas técnicas sobre un espécimen extremadamente bien conservado como el que hemos encontrado es el que nos ha permitido hacer una descripción tan detallada de este antiguo miembro de la familia de los blánidos", comenta el investigador Arnau Bolet. Estas técnicas permiten obtener imágenes de alta resolución del interior y el exterior de un fósil sin dañarlo.

SINC

jueves, 5 de junio de 2014

Primera luz de SPHERE, una cámara para fotografiar exoplanetas

Primera luz de SPHERE, una cámara para fotografiar exoplanetas
El instrumento SPHERE — Spectro-Polarimetric High-contrast Exoplanet REsearch (búsqueda de exoplanetas con espectro-polarimetría de alto contraste) -, instalado en el telescopio VLT (Very Large Telescope) en el Observatorio Paranal de ESO (Chile), ya ha captado su primera luz. Esta nueva herramienta para la localización y el estudio de exoplanetas combina varias técnicas avanzadas. En sus primeros días de observación, se ha podido confirmar la impresionante mejora que ofrece SPHERE con respecto a instrumentos previos, proporcionando impactantes imágenes de los discos de polvo que rodean a estrellas cercanas y de otros objetos observados.

SPHERE ha sido desarrollado y construido por un consorcio formado por numerosas instituciones europeas, lideradas por el Instituto de Planetología y Astrofísica de Grenoble (Francia) en colaboración con ESO. Con este instrumento se pretende revolucionar el estudio detallado de los exoplanetas y de los discos circunestelares.

En diciembre de 2013, SPHERE superó en Europa sus pruebas de aceptación, tras lo que fue enviado a Paranal. El delicado reensamblaje se completó en mayo de 2014 y ahora el instrumento está instalado en el Telescopio Unitario 3 del VLT. SPHERE es el último de la segunda generación de instrumentos para el VLT (los tres primeros fueron X-shooter, KMOS y MUSE).

SPHERE combina varias técnicas avanzadas con el fin de ofrecer el contraste más alto jamás alcanzado en la obtención de imágenes directas de planetas — mucho más allá de lo que podría lograrse con el instrumento NACO, que tomó la primera imagen directa de un exoplaneta. Para conseguir este impresionante rendimiento, SPHERE necesitó desarrollar tecnologías novedosas desde sus inicios, en particular en las áreas de óptica adaptativa, detectores especiales y componentes de coronografía.

"SPHERE es un instrumento muy complejo. Gracias al duro trabajo de muchas personas que participaron en su diseño, construcción e instalación, ya ha superado nuestras expectativas. ¡Es maravilloso!", afirma Jean-Luc Beuzit, del Instituto de Planetología y Astrofísica de Grenoble (Francia) e investigador principal de SPHERE.

El objetivo principal de SPHERE es encontrar y caracterizar, por imagen directa, exoplanetas gigantes que orbiten alrededor de estrellas cercanas. Esta es una tarea extremadamente difícil, ya que estos planetas están mucho más cerca de su estrella anfitriona y son mucho más débiles. En una imagen normal, incluso en las mejores condiciones, la luz de la estrella oculta totalmente el débil resplandor del planeta. Por tanto, todo el diseño de SPHERE se centra en alcanzar el mayor contraste posible en un pequeño pedazo de cielo alrededor de la deslumbrante estrella.

La primera de las tres técnicas novedosas utilizadas por SPHERE es la óptica adaptativa extrema, que sirve para corregir los efectos de la atmósfera de la Tierra con el fin de que las imágenes sean más nítidas y aumente el contraste de los exoplanetas. En segundo lugar, se utiliza un coronógrafo para bloquear la luz de la estrella y aumentar aún más el contraste. Por último, se aplica una técnica llamada imagen diferencial que utiliza las diferencias entre la luz estelar y la luz planetaria en términos de su color o polarización — y estas diferencias sutiles también se pueden aprovechar para revelar la existencia de un posible exoplaneta que no se haya detectado anteriormente.

SPHERE fue diseñado y construido por los siguientes institutos: Instituto de Planetología y Astrofísica de Grenoble; Instituto Max-Planck de Astronomía de Heidelberg; Laboratorio de Astrofísica de Marsella; Laboratorio de Estudios Espaciales y de Instrumentación Astrofísica del Observatorio de París; Laboratorio Lagrange de Niza; ONERA; Observatorio de Ginebra; Instituto Nacional de Astrofísica de Italia, coordinado por el Observatorio Astronómico de Padua; Instituto de Astronomía, ETH Zúrich; Instituto Astronómico de la Universidad de Ámsterdam; Escuela de Investigación en Astronomía de los Países Bajos (NOVA-ASTRON) y ESO.

Durante la primera luz se observaron varios objetivos de prueba usando los diferentes modos de SPHERE. Entre las imágenes obtenidas se incluye una de las mejores imágenes logradas hasta ahora del anillo de polvo alrededor de la cercana estrella HR 4796A. No sólo muestra el anillo con una claridad excepcional, sino que también ilustra hasta qué punto puede SPHERE suprimir el fulgor de la estrella brillante en el centro de la imagen.

Tras realizar pruebas más exhaustivas y observaciones de verificación científica, SPHERE estará disponible para la comunidad astronómica a lo largo del año 2014.

"Esto es sólo el principio. SPHERE es una herramienta única y poderosa y, sin duda, nos dará muchas sorpresas interesantes en los años venideros", concluye Jean-Luc Beuzit.

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ESO

miércoles, 4 de junio de 2014

Hubble captura la imagen más completa del universo en evolución

Hubble captura la imagen más completa del universo en evolución
Un equipo de astrónomos ha usado el telescopio espacial Hubble para capturar la imagen más completa del universo en evolución y una de las más coloridas presentadas hasta la fecha. La imagen, compuesta con observaciones tomadas durante varios años, forma parte del proyecto denominado Ultraviolet Coverage of the Hubble Ultra Deep Field (UVUDF).

La obtención de datos ultravioletas del campo ultra profundo del Hubble se ha efectuado con una cámara especial –la wide field camera 3–, que ha proporcionado a los astrónomos el acceso directo a regiones de formación estelar antes inalcanzables, lo que ayuda a comprender como se formaron estas zonas y galaxias enteras.

El trozo de cielo que puede verse en la imagen de Hubble ha sido estudiado anteriormente por los astrónomos en una serie de exposiciones visibles del infrarrojo cercano tomadas desde 2004 hasta 2009. Ahora, con la adición de la luz ultravioleta, que ha combinado la gama de colores disponibles para el Hubble, la imagen resultante contiene aproximadamente 10.000 galaxias, lo que se remonta a unos cuantos cientos de millones de años del Big Bang.

Antes de que se llevara a cabo este trabajo, los astrónomos ya sabían mucho sobre la formación estelar en las galaxias cercanas, gracias a telescopios UV, como el Observatorio de Galex de la NASA , que funcionó desde 2003 hasta 2013. Pero este trabajo ha conseguido, gracias a la capacidad del infrarrojo cercano, más información para los astrónomos sobre el nacimiento estelar en la galaxias más distantes.

Estas galaxias distantes se ven en sus etapas más primitivas, debido a la gran cantidad de tiempo que tarda su luz en llegar hasta el observador en la Tierra. De hecho, los expertos explican que existía una falta de datos necesarios de la etapa de entre 5 y 10 millones de años luz de distancia —lo que corresponden a un período de tiempo en que nacieron la mayoría de las estrellas en el Universo— para entender completamente la formación de estrellas.

Las estrellas más calientes, más masivas y más jóvenes, que emiten luz en el ultravioleta, a menudo se son sujetas a observación directa, dejando un vacío importante en el conocimiento de la línea de tiempo cósmico.

martes, 3 de junio de 2014

Encuentran la primera megatierra, Kepler-10c

Encuentran la primera megatierra, Kepler-10c
Un equipo de astrónomos de EE UU y Europa acaba de anunciar el descubrimiento de un nuevo tipo de planetas: las megatierras. Su primer representante es Kepler-10c, de superficie rocosa y con un peso 17 veces mayor que el de la Tierra. El hallazgo ha sido posible gracias a las observaciones del Telescopio Nazionale Galileo desde Canarias.

La existencia del exoplaneta Kepler-10c se confirmó en 2011 en la reunión anual de la American Astronomical Society en Boston (EE UU). Esta semana, en el mismo marco, se ha informado de que este objeto es la primera megatierra conocida, un nuevo tipo de planeta más grande que las supertierras descubiertas hasta ahora.

Kepler-10c fue observado por primera vez con el telescopio Kepler de la NASA, que detectó su tamaño 2,3 veces superior al de nuestro planta. La novedad es que se trata de un mundo rocoso, con elementos como el hierro, y que presenta una masa o densidad 17 superior a la de la Tierra.

Esta información la ha facilitado el cazador de planetas HARPSN, un espectrógrafo de alta precisión instalado en el Telescopio Nazionale Galileo que tiene el instituto italiano INAF en La Palma (Islas Canarias).

“El resultado de este descubrimiento ha sido una verdadera sorpresa”, destaca Xavier Dumusque, científico del centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian (CfA), desde donde se ha coordinado un equipo de astrónomos europeos y de EE UU.

Con las teorías actuales los investigadores esperaban que un objeto del tamaño de Kepler-10c no estuviera compuesto de rocas. Se suponía que un planeta tan grande captaría gas hidrógeno según creciera y se convertiría en un gigante gaseoso, como Júpiter o Neptuno.

Según los autores, este resultado es muy importante porqué amplía la posibilidad de encontrar planetas en las zonas habitables de los sistemas planetarios. “¡Es el Godzilla de las tierras! ", señala otro investigador del CfA, Dimitar Sasselov, "aunque a diferencia del monstruo de la película, Kepler-10c tiene implicaciones positivas para la vida".

Kepler10c necesita 45 días para cumplir una órbita alrededor de su sol, una estrella de tipo solar pero mucho más vieja: 11.000 millones de años, cuando nuestro sistema solar alcanza solo los 4.500 millones.

Si un planeta rocoso como Kepler10c se ha podido crear cuando el universo solo tenía 3.000 millones de años, esto significa que en esta época las estrellas de primera generación ya habían formado y difundido en el espacio elementos pesados.

Este es otro dato a favor de la posibilidad de encontrar planetas gemelos a la Tierra, ya que según los datos conocidos hasta ahora, planetas de este tipo pueden crearse también en una epoca del universo en la que la concentración de metales era muy baja.

El sistema planetario de la estrella Kepler10 se encuentra a 560 años luz de la Tierra en la constelación del Dragón. Está formado por la megatierra Kepler-10c y un planeta de lava con una masa tres veces la terrestre. Orbita alrededor de su estrella en solo 20 horas.

Telescopio Nazionale Galileo | SINC

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